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Responsabilidad: ¿Qué es? Concepto y claves para ser más responsable

Una guía útil sobre la responsabilidad: Qué es, qué significa ser una persona responsable, en qué nos beneficia, cómo puedo ser una persona más responsable. Descubre la diferencia entre la responsabilidad y la culpa, y todo lo que necesitas saber sobre la responsabilidad social. Si tienes cualquier pregunta, o quieres compartir tu experiencia con nosotros, puedes dejar tu comentario abajo y te responderemos. 

Responsabilidad Guía Completa

¿Qué entendemos por responsabilidad? Si te paras a pensar, este concepto, seguramente, lleva revoloteando encima de nuestras cabezas desde que somos pequeños. Casi desde el momento en el que empezamos a decidir si obedecer o no, y si queremos “desafiar a la autoridad” (papá y mamá). “Tienes que ser responsable”.

Si le preguntas a un niño, que significa ser responsable, dirá algo como “hacer las cosas bien”, “hacer lo que dice papá y mamá” “hacer los deberes”. Los adultos utilizan el término responsabilidad para que los niños entiendan y asuman que hay que portarse bien y cumplir con las tareas que dicen los adultos.

¿Crees que el termino responsabilidad engloba algo más que obligaciones?, ¿qué es lo que te viene a ti a la cabeza cuando hablamos de responsabilidad?

¿Qué es responsabilidad? Definición

Si nos fijamos en el origen etimológico, el significado de responsabilidad no tiene tanto que ver con las tareas a realizar o las obligaciones. Sino con el compromiso.

Convertirse en una persona responsable significa ser capaz de tomar decisiones conscientemente, llevar a cabo conductas que persigan mejorarse a uno mismo y/o ayudar a los demás. Y lo más importante, una persona responsable acepta las consecuencias de sus propios actos y de sus propias decisiones.

La palabra responsabilidad, proviene del latín “responsum” (el obligado a responder de algo o de alguien). Los verbos linos “Respondere y Spondere” están estrechamente relacionados y se utilizaban mucho en el ámbito jurídico. El primero, significaba defender o justificar un hecho en un juicio y el segundo, jurar, prometer o asumir una obligación”.

                                                                                    Hispanoteca – Lengua y cultura

Por tanto, podemos definir a una persona responsable como aquella que asume los resultados de las decisiones que acepte o tome. La RAE la define responsabilidad como: “Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.”

La definición de responsabilidad que realiza la RAE, hace especial hincapié en la necesidad de que la persona que asume la responsabilidad cumpla con las consecuencias negativas de sus actos.

Por lo que vemos, es un término que tiene distintas valoraciones y que puede resultar bastante abstracto, pero que todos damos por hecho y utilizamos de forma cotidiana.

Bajos niveles de responsabilidad, podrían estar relacionados dificultad a la hora de planificar y controlar o inhibir comportamientos.  Si quieres conocer tu funcionamiento cerebral en profundidad, te recomiendo que realices el Test Cognitivo Online de CogniFit: Evalúa de forma clínica y rápidamente tu funcionamiento cerebral, identifica debilidades y fortalezas cognitivas en las áreas de la memoriaatención y concentraciónfunciones ejecutivascoordinaciónplanificación, etc… Los resultados que proporciona este test neuropsicológico son muy útiles para ayudar a determinar si los cambios cognitivos que experimenta una persona son normales, o pueden ser reflejo de algún trastorno neurológico. Obtén tus resultados en menos de 30-40 minutos. CogniFit es la herramienta de evaluación cognitiva más recomendada y utilizada por profesionales.

¿Para qué nos sirve ser responsables?

Ser responsables nos aporta muchos beneficios. Te puede ayudar a conseguir tus objetivos y metas en cualquier ámbito de tu vida. La responsabilidad te permite crear valores y te ayuda a dirigir las riendas de tu vida.  Ser una persona responsable nos ayuda a:

  • Ser más honestos: Cuando tendemos a decir la verdad, y cumplir nuestras promesas, las personas que nos rodean nos van a creer y nos van a ver como una persona honesta.
  • Ser más autónomos: Asumir las consecuencias de nuestros actos, nos ayudará a decidir mejor.
  • Ser personas más confiables: Al ser responsables, nos ganamos la confianza de los otros. Pero lo que es más importante, también ganaremos en confianza en nostros mismos. Hacer lo correcto, nos hará sentir bien. Y aunque nos equivoquemos, estaremos satisfechos porque sabemos que lo hemos hecho lo mejor que hemos podido.

El valor de la responsabilidad

La responsabilidad se enseña desde la infancia. Tanto en las familias como en la escuela, se busca educar en valores.

Está claro que todo el mundo quiere una pareja que se comprometa y sea responsable, hijos responsables que no se metan en líos, padres y profesores responsables que cuiden de los niños, profesionales que hagan su trabajo con responsabilidad. ¿Por qué?

Porque tener personas así a nuestro alrededor nos genera confianza, nos da seguridad. Pensamos, “si, es una persona responsable, cumplirá, y las cosas saldrán bien”. Sentirnos seguros es una de las necesidades básicas en la pirámide de Maslow.

Este es uno de los motivos por los que en nuestra sociedad, se valora la responsabilidad de una forma tan positiva. Por que nos proporciona seguridad, confianza y cierta estabilidad.

¿Cómo puedo ser más responsable?

No existe una fórmula mágica que nos haga ser más responsables. Sin embargo, la responsabilidad se puede entrenar.

Si quieres cumplir con tus propósitos, tus obligaciones y compromisos, lo que necesitas es, en gran medida, predisposición y motivación. Ahora bien, si sigues aquí conmigo, es que esto existe, así que te propongo estas pautas para conseguirlo:

  1. Ponte metas: Es importante conocer para qué hacemos las cosas. Tener un sentido y una dirección nos ayuda a ser consecuentes y a continuar cumpliendo con el deber. Si consideras que el objetivo es muy a largo plazo, ponte objetivos pequeñitos para conseguirlo. Te aconsejo que los escribas. Parece una tontería, pero plasmarlo en papel, los hace real. Si sólo están en tu cabeza, si no cumples contigo mismo, nadie se entera.¡Escribir tus metas puede ayudarte a ser más responsable!
  2. Objetividad: ¿Qué está en mi mano y qué no? Elabora una lista de las cosas que dependen de ti y puedes controlar. Tu atención debe ir dirigida a esos aspectos, pues lo que no depende de ti, no es tu responsabilidad.
  3. Rutinas: Si te cuesta mucho esfuerzo “ponerte”, es mejor que te organices. Si tienes una rutina, sabrás lo que tienes que hacer en cada momento. Pero no solo eso, a veces, saber cuánto tiempo tienes que esforzarte también ayuda. “Va, solo es una hora de estudio antes de ir al cine!
  4. Recompensate: Aquí entran en juego las atribuciones internas. Si has conseguido lo que te habías propuesto, ¿por qué no reconocértelo?. Es tu momento, date un homenaje.
  5. Se sincero contigo mismo: ¿Has fallado?, ¿estaba en tu mano que el resultado hubiera sido otro?. Hazte responsable, asume las consecuencias y analiza, ¿qué podrías haber hecho de otra manera?, ¿cómo lo mejorarías en otra ocasión?.
  6. Comparte tus planes: No hablo de publicar en redes sociales. No, me refiero a algo más íntimo. Coge a tu hermano, tu madre o tu mejor amigo y cuéntale lo que vas a hacer, cuándo y como… además, hazle saber que esperas que te pregunte que tal. ¡Ya no tienes escapatoria, hay que cumplir!.
  7. Operacionaliza: Esto significa que las cosas que tu puedes asumir como responsabilidad son actos. Por ejemplo, recoger tu habitación, entregar un trabajo, preparar la comida, hacer un halago. Son conductas concretas que puedes asumir como responsabilidad y obligaciones a cumplir, pero no puedes asumir la responsabilidad de las consecuencias. Por ejemplo, que el profesor te ponga un 10, que la comida le guste a la gente o que el halago sea bien recibido. Esto no depende de ti. Por tanto, concreta actividades y tareas que tengas recursos y predisposición para realizar y ¡ponte con ello!

No te voy a engañar. Convertirte en una persona responsable no vendrá de la noche a la mañana. Además, supone un esfuerzo y un compromiso.

Recuerda, la clave del éxito es la constancia. Te animo a que te centres y lo consigas.

Puedes empezar escribiendo tus objetivos finales en mayúsculas y sus subtipos o subobjetivos con guiones más abajo. Empieza poco a poco, asumiendo responsabilidades y pasito a pasito.

Recuerda la responsabilidad de tus actos (no de las consecuencias arbitrarias). Si un día no obtienes el resultado que obtenías o no has encontrado las claves para usar tu fuerza de voluntad, no te castigues. Analiza, piensa que vas por buen camino, porque te estás dando cuenta de las dificultades y retoma.

Responsabilidad vs culpa

La culpa no es lo mismo que la responsabilidad. Ser responsable de algo, no quiere decir culpable. Esto que parece tan de cajón, en nuestro día  día, no lo es tanto. Y si no… ¿cuántas veces te has sorprendido diciendo “¡Es que no es culpa mia!”

Para entendernos, voy a contarte una historia, que incluso puede que te resulte familiar:

“Te has encontrado este whatsapp nada más levantarte. Tienes que terminar y entregar el proyecto para las 13.00h. Además, es primordial ser puntual y hacer las cosas perfectas, porque es un cliente muy importante. Inviertes toda la mañana en este encargo, todo tu esfuerzo. Al salir de casa, coges el cercanías, pero va con retraso. “Tendría que haber salido antes, voy a andar pillado”. Ya llevas 5 minutos de retraso. Sales del cercanías y hay una manifestación que atraviesa la avenida “¡será posible! ¿Tenía que ser hoy?”. Consigues atravesar a la otra acera, entre todo se te han hecho 15 minutos tarde. Llegas a la oficia, esperas al ascensor… Cuando subes, miras el reloj antes de entrar pero… 20 minutos de retraso. El cliente se ha marchado, Vanesa va a matarte.”

  • ¡Te dije que era importantísimo que llegaras a la hora!. ¡Mira que hora es!, ¡El cliente se ha ido enfadadísimo por tu culpa!. ¡Era tu responsabilidad!
  • ¿Crees que lo he hecho a propósito? ¡No es culpa mía que el cercanías fuera tarde y hubiera una manifestación cortando la avenida!

¿Que está pasando aquí?

Todo lo que hiciste, fue con buena intención, esfuerzo e interés. Sin embargo, diferentes factores han provocado que no llegaras a tiempo a entregar el proyecto. Vamos a valorar esta historia

  • ¿Cuál es tu responsabilidad real?: Entregar el proyecto terminado a las 13.00h
  • ¿De quien es la responsabilidad de que el cliente se enfade?: Solamente del cliente, porque nosotros no podemos controlar las emociones que siente otra persona.

La culpa lleva componentes implícitos que no nos ayudan en nada. Por ejemplo, no es lo mismo ser responsable de una decisión que culpable de una decisión. ¿Que implica la culpa?

  • Acción voluntaria: Para que alguien sea culpable de algo, necesita una búsqueda activa para obtener dicho resultado.
  • El resultado va a ser negativo. Si eres culpable de algo, ese algo va a ser un producto negativo.
  • Totaliza: Que echemos la culpa a alguien de un suceso, significa que, la única forma de evitar que ese hecho ocurriera, sería eliminar al culpable del mapa. Sin embargo, ser responsable quiere decir que realizó ciertas conductas que ayudaron a que se produjera ese resultado.
  • La culpa nos lleva a pensar en la causa – consecuencias:No todo en la vida pasa en razón de causa-efecto. La mayoría de las cosas dependen de multitud de factores, como en la historia que hemos visto antes… Incluso a veces, cambiar uno de ellos, no hace que obtengamos un resultado diferente. Por ejemplo,  si el protagonista hubiera cogido el metro en lugar del cercanías, la manifestación hubiera estado ahí…y no hubiera podido cumplir con su responsabilidad (entregar el proyecto a tiempo).

Es importante que tengamos esto en cuenta, porque a veces nos responsabilizamos de cosas que no podemos controlar, que no podríamos cambiar ni aun deseándolo con todas nuestras fuerzas. Sentirnos culpables de eventos, resultados o situaciones que no dependen de nosotros, afecta a nuestro estado de ánimo, nos frustra y muchas veces, nos enfada.

Lo mismo pasa cuando nos hacen culpables. Lo vemos injusto porque lo que ha pasado tampoco estaba dentro de nuestros planes. Antes de culpabilizar a alguien, pregúntate si los resultados negativos obtenidos han sido buscados de una forma intencionada por la otra persona o no. Aseguraté de ha hecho todo lo que estaba en su mano para cumplir con su responsabilidad.

¿Por qué me siento mal cuando no soy una persona responsable?

En psicología social, nos encontramos con la teoría de Wiener, la “teoría de las atribuciones” se habla de atribuciones, para referirse a las explicaciones que le da cada uno a las causas, razones o cuando explicamos el por qué de un resultado, utilizamos las atribuciones. Las atribuciones influyen ampliamente en la forma en la que nos sentimos, en el modo de relacionarnos con los demás e incluso en la forma en la que actuamos. Y como no, influye en nosotros a la hora de asumir responsabilidades.

Podemos hablar de :

  1. Atribuciones externas: Cuando la explicación/causa de los hechos lo trasladamos a algo externo. Nosotros no tenemos responsabilidad. Por ejemplo, cuando decimos que “me pones de los nervios”, como si nosotros no tuviéramos control y fuera inevitable sentirnos así. Muchas personas utilizan este tipo de atribución para eludir responsabilidades, haciéndolo de forma errónea como en el ejemplo que he puesto. Otro caso podría darse cuando decimos “ha sido la mala suerte”, dando a entender, que nosotros tenemos todas las capacidades y habilidades necesarias para obtener un resultado óptimo, sin embargo, el azar ha influido negativamente en el resultado = responsabilidad cero.
  2. Atribuciones internas: La explicación / causa de los hechos está en nosotros mismos. Puede utilizarse cuando se consiguen éxitos “ha sido gracias a mi”, “sin mi esfuerzo no hubiera sido posible”. Pero también en situación en las que sabemos que ha habido consecuencias negativas para otro y asumimos que nos hemos visto implicados. Pedimos perdón haciéndonos cargo de la responsabilidad “Lo siento mucho”, “Perdona, no me he dado cuenta”.

Está claro, que el estilo de atribución de una persona puede influir mucho en su autoestima, su autoconcepto y, por qué no, su felicidad. Por ejemplo, alguien que no se responsabiliza de sus logros por exceso de modestia, tendrá un autoconcepto bajo. Dando la sensación de que los logros que obtiene nunca dependen de él. Por el contrario, una persona que siempre se atribuye los méritos, dará sensación de persona prepotente y narcisista.

¿Que crees que pasará si utilizamos atribuciones internas para los resultados negativos y externas para los positivos? Exactamente los mismo.

Hay que ser coherente y objetivo. Está bien seguir los valores y responsabilizarnos de las consecuencias de las cosas que hacemos mal, pero también ser objetivos y darnos el “gustazo” de tomar la responsabilidad de las cosas que hacemos bien. Eso nos dará un equilibrio emocional y favorecerá nuestra autoconfianza.

Responsabilidad como valor social

Cuando hablamos de valor social, nos estamos refiriendo a ciertas pautas específicas que se fijan en una sociedad determinada, con el objetivo de que el funcionamiento sea correcto, pacífico y conlleve al bienestar.

La responsabilidad como valor social, afecta a las relaciones con los demás, pero también con uno mismo:

Compromiso

Uno de los ángulos de la responsabilidad como valor social es el compromiso. Nos comprometemos continuamente. En nuestro trabajo, con la familia, con los amigos, con las parejas… Comprometerse significa prometer a alguien algo y cumplir.

Es curioso, porque en muchas ocasiones, nos hacemos promesas a nosotros mismos y nos las saltamos. “Este lunes, sí o sí, empiezo a cuidarme”, “Hoy trabajo, pero mañana me pongo a estudiar”, “voy a ir al gimnasio 3 días a la semana, sin excusas”. Estoy totalmente segura de que alguna de estos propósitos te suena, y también, de que alguno no lo has cumplido. ¿No te parece extraño que aunque ese compromiso sea por nosotros mismos, no los llevemos a cabo?. ¿Somos demasiado benévolos y nos lo perdonamos todo?. Imagina que pasaría si esas promesas se las hicieras a alguien:

  • “Este lunes sí o sí abuela, voy a cuidarte: Pero no vas.
  • “Hoy trabajo, pero mañana te ayudo a estudiar hijo”: Pero no le ayudas.
  • “Voy a impartir clases en el gimnasio 3 días a la semana”: Pero no apareces.

¿Por qué parecen más importantes las responsabilidades ante otros que ante nosotros mismos?

Obligaciones

El segundo ángulo de la responsabilidad como valor social es el de oblicaciones. Sobre este aspecto, ya he mencionado algo al empezar el artículo. Son las que nos inculcan desde pequeños. A cada edad y en cada etapa de la vida, nos va correspondiendo aprender e incorporar en nuestro repertorio distintas tareas, para adaptarnos a la sociedad en la que nos desarrollamos y su modo de vida. Son nuestras responsabilidades y/o obligaciones.

Muchas veces, estas obligaciones no se dicen en voz alta, se asumen sin mas. ¿No os ha pasado nunca que haces algo, en casa por ejemplo, porque en ese momento te apetece y a partir de ahí, los demás miembros del hogar asumen que lo harás siempre?. Por ejemplo, mamá siempre pone la lavadora, papá siempre hace la compra, mi hermano siempre saca al perro, yo pongo la mesa. 

¿Que pasa si un día mamá sale tarde del trabajo? – No hay ropa limpia

¿Qué pasa si un día mi hermano se olvida de sacar al perro? – Se hace pis en casa

¿Qué pasa si papá ese día no tiene coche para ir a la compra? – No hay comida

Pueden parecer ejemplos extremos, porque por lo general, lo que ocurre es que las responsabilidades rotan entre unos y otros. Sin embargo, a veces esto pasa y nos encontramos situaciones como “¡Mamá, no tengo ropa!”, ¡Papá, no me has comprado las galletas que me gustan!”, ¡Juan, castigado porque el perro se ha hecho pis!

Os invito a que os pongáis ejemplos en los que las personas de vuestro alrededor tenían unas obligaciones y unas responsabilidades implícitas, no pactadas, han fallado en su cumplimiento, y ha habido conflicto a la hora de asumir las consecuencias. ¿De quien es responsabilidad?, ¿De quien es culpa?

Fuerza de voluntad

La fuerza de voluntad podría definirse cuando nosotros continuamos haciendo esfuerzos y sacrificios, para conseguir una meta u objetivo, que nos reportará una elevada satisfacción al conseguirlo.

Esto cobra mayor relevancia cuando son metas a corto plazo. Es más fácil mantener la fuerza de voluntad. Por eso, viene bien fijarse pequeños objetivos cuando el esfuerzo tiene que mantenerse muy constante durante un largo periodo de tiempo.

También ayuda preguntarse ¿por qué?: ¿por qué decidí hacer esto? ¿sigo queriendo eso? ¿qué tengo que hacer para conseguirlo?. Contestarte a estas preguntas te dará fuerza y te hará reafirmarte en tu decisión, impulsándote a continuar. ¡Adelante!

Como siempre, te invito a que comentes debajo del artículo, ¿qué te ha parecido?. ¿Tienes alguna otra idea sobre qué es la responsabilidad?. ¿Qué haces tú para ser responsable?. Si tienes alguna duda o quieres compartir tu opinión, adelante.

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¿Para qué sirve el miedo? ¿Por qué sentimos temor?

  Si te preguntas para qué sirve el miedo éste es el lugar adecuado. El miedo está definido como la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. En general, todos hemos sentido miedo alguna vez y conocemos su sensación. El miedo es una de las seis emociones primarias (según las define la psicología experimental: la ira, la sorpresa, la alegría, la tristeza, el asco y, por último, el miedo). El miedo es un sentimiento tremendamente humano y, aunque no lo parezca, extremadamente útil. Para qué sirve el miedo, sus funciones y efectos. 

¿Para qué sirve el miedo?

¿Por qué sentimos temor? Funciones del miedo

Al detectar un peligro potencial, nuestro cuerpo entra en un estado determinado denominadoEstado de ansiedad”. Este estado, que también está presente en los animales, es detectado por estímulos innatos o aprendidos y nos ayuda, por ejemplo, a detectar la presencia de un depredador cercano mediante su olor.

Cuando nuestro organismo recibe algún estímulo asociados al miedo, adoptamos una conducta denominada como Evaluación de riesgo”. La evaluación de riesgo puede observarse cuando, por ejemplo, un animal explora los alrededores de un lugar nuevo para detectar posibles peligros. Pero también se observa en nuestra vida cotidiana, cuando, por ejemplo, antes de cruzar la calle, miramos a ambos lados para asegurarnos de que no viene ningún coche.

La evaluación de riesgo, como su propio nombre indica, evalúa el posible peligro que tiene una conducta, un comportamiento. Mientras que el estado de ansiedad se caracteriza por ser una respuesta fisiológica y psicológica particular (pulso acelerado etc.) ante un peligro inminente o potencial.

No obstante, cuando el peligro está presente y cercano, el conjunto de respuestas que predominan en el individuo se denomina Miedo”.

Diferencias entre ansiedad y el miedo: Las respuestas fisiológicas dadas por el miedo son muy similares a las observadas en los estados de ansiedad (síntomas de la ansiedad), sin embargo, las respuestas comportamentales sí que cambian.

  • Ansiedad: La respuesta comportamental que se suele presentar ante el estado de ansiedad es la ya descrita evaluación de riesgo.
  • Miedo: la respuesta en cuanto al miedo, suele ser variable en la medida que la amenaza se encuentre más lejana o más próxima. Cuando la amenaza está próxima, las respuestas presentadas suelen ser más bruscas, desde una huida descontrolada a una lucha desesperada (ej. Una presa de un depredador o una persecución en plena noche).

El miedo en el cerebro humano ¿Por qué sentimos temor?

Una parte de los miedos que tenemos son inherentes en nuestra especie, como puede ser el miedo a la muerte o el miedo a la oscuridad. No obstante, muchos de los miedos que tenemos los hemos “aprendido”.

El condicionamiento clásico nos dice que si ante un estímulo neutro recibimos una respuesta agradable o desagradable, aprenderemos que dicho estímulo produce una determinada respuesta. Un claro ejemplo es el relámpago que precede al trueno.

Podemos incluso llegar a aprender sobre un estímulo solamente observando. Es lo que se denomina aprendizaje vicario, porque aprendemos viendo a los demás reaccionar. Descubre la importancia de las neuronas espejo.

Al presentarnos un estímulo que nos produce miedo, nuestro cuerpo entra en un estado de ansiedad. El eje principal del “sistema del miedo” depende del sistema límbico. Una parte del cerebro donde se producen las respuestas de miedo estimulando el hipotálamo y la amígdala. Toda la información que envían los sentidos pasan por la amígdala y ésta detecta si hay algún peligro.

Existen dos vías para que el estímulo que indica el peligro llegue a la amígdala: las vías principal y secundaria. La vía principal es una vía más lenta ya que actúa a nivel superior. El estímulo sensorial pasa a través del tálamo y la corteza hasta llegar a la amígdala, no sin antes dejar una huella de memoria en el aprendizaje. Esta vía estaría implicada cuando por ejemplo queremos tocar una olla en el fuego y nos quemamos.

La vía secundaria es más rápida porque tiene un recorrido más corto. El estímulo sensorial pasa directamente del tálamo a la amígdala, sin aprendizaje. Esta vía no permite responder a un estímulo parcialmente peligroso sin saber qué tipo de estímulo es. Un ejemplo donde esta vía actuaría, sería cuando alguien nos da un susto por detrás.

Utilidad adaptativa ¿Para qué sirve el miedo?

¿Para qué sirve el miedo? El ser humano ha desarrollado tres respuestas ante el miedo o ante un peligro inminente. Esas respuestas son quedarse quieto, atacar o huir.

  • Quedarse quieto tiene como finalidad pasar inadvertido, alguna vez os habrá pasado en una situación de “miedo” o de tensión que el cuerpo se os bloquea y os quedáis inmóviles por unos instantes. Esa es la utilidad adaptativa de la primera respuesta.
  • Huir o atacar: dependen de la evaluación del riesgo del peligro. No es lo mismo enfrentarse a un adversario que a cinco. No obstante, a pesar de que estas respuestas sean opuestas en cuanto a conducta, se producen mediante mecanismos muy parecidos dentro de nuestra cabeza. Tanto para huir de un peligro como para enfrentarse a él se producen ciertos procesos adaptativos dentro de nuestro cuerpo.

Es el SNA (Sistema Nervioso Autónomo) el encargado de desencadenar el proceso, aumentando las concentraciones de catecolaminas en sangre (adrenalina y noradrenalina). La adrenalina y la noradrenalina preparan nuestro cuerpo para luchar o huir. Con ese fin, favorecen la desviación de la sangre desde partes no esenciales como la piel o los intestinos, hacia los músculos. Por otro lado aceleran el pulso y la respiración. La digestión se interrumpe, se vacían los intestinos y la vejiga y los sentidos se agudizan (un ejemplo son las pupilas dilatadas).

En cuanto al plano hormonal (tipos de hormonas), la amígdala activa mediante el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (o eje corticotropo) un proceso que deriva en la producción de cortisol, que potencia la respuesta comportamental y los efectos antes vistos de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina).

El miedo prepara nuestro cuerpo para una posible confrontación

¿Qué beneficios tiene el miedo?

¿Para qué sirve el miedo? El miedo nos ayuda a sobrevivir. Si todavía te sigues preguntando para qué sirve el miedo recalcamos aquí su importancia. Es cierto que quizás la utilidad adaptativa del miedo haya disminuido con la evolución del ser humano, la instauración de sociedades, de estilos de vida y de una forma de vivir, en su mayor parte exenta de peligro.

No obstante, a pesar de que las situaciones de peligro no son tan habituales como lo podían ser antaño, éstas no han desaparecido. El miedo no es más que un botón que nos prepara para la acción, y eso es tremendamente útil ya que nos sirve para sobrevivir. Ya sea para huir de un problema, enfrentarnos a un peligro amenazante o quedarnos inmóviles para pasar desapercibidos el miedo es una herramienta vital, y sigue siendo muy adaptativo.

¿Que para qué sirve el miedo dices? Pues para seguir garantizando nuestra seguridad y nuestra supervivencia.

Procesos cognitivos: Qué son y cómo podemos mejorar nuestros procesos mentales

Detectar cambios a nuestro alrededor, recordar la lista de la compra, decidir qué apartamento queremos alquilar, atender a un amigo que nos está contando un problema… ¿Qué tienen en común todas estas acciones? Somos capaces de llevarlas a cabo gracias a nuestros procesos cognitivos o mentales. Si deseas saber qué tipos de procesos cognitivos existen, cómo intervienen en la educación, cómo mejorarlos y mucho más, te invitamos a  descubrirlo aquí.

¿Qué son los procesos cognitivos o mentales?

La definición de los procesos mentales abarca un elevado número de tareas que nuestro cerebro lleva a cabo continuamente. Son los procedimientos encargados de procesar toda la información que recibimos del ambiente. Gracias a ellos tiene lugar la cognición, que nos posibilita conocer el mundo.

Imagina es estás tranquilamente en el sofá mientras ves una película. A pesar de tu ensimismamiento con la historia, empiezas a detectar que huele a quemado. ¿¡Qué vas a hacer!? Afortunadamente, tu cerebro centrará toda tu atención en el peligro al que te enfrentas.

Recordarás que has dejado una pizza desamparada en el horno. Correrás hacia la cocina lo más rápido posible y coordinarás una serie de movimientos para sacar tu cena. Entonces decidirás si vas a comer las partes más chamuscadas o no y regresarás al salón. Los procesos cognitivos han guiado toda esta sucesión de acciones.

Una interacción armoniosa entre los procesos mentales es fundamental para que analicemos adecuadamente la realidad y respondamos en consecuencia. Gracias a ellos podemos adaptarnos flexiblemente a las demandas de cada situación. Nuestras funciones ejecutivas se encargan de coordinar estos procedimientos.

A pesar de que los procesos mentales interaccionan entre ellos; también actúan por separado. Por ejemplo, podemos observar cómo personas con alteraciones en el lenguaje o en la memoria son capaces de percibir perfectamente estímulos o resolver problemas matemáticos.

¿Quiénes estudian los procesos cognitivos?

Los procesos cognitivos son analizados desde diversas ciencias como la lingüística, la sociología, la neurología, la antropología, o la filosofía. En cuanto a la psicología, es la psicología cognitiva el campo dedicado a investigarlos y a procurar que seamos capaces de mejorar nuestros procesos mentales.

En los sesenta, gracias a profesionales de diversas disciplinas, emergió la revolución cognitiva, que propició el estudio de estos procedimientos. Los procesos mentales en psicología son investigados en profundidad. Actualmente su estudio está en auge y se investigan para aplicarlos en campos tan dispares como la psicoterapia o el marketing.

De hecho, las técnicas de neuroimagen resultan una gran ayuda a la hora de indagar en cómo procesamos la información. Podemos confiar en que presenciaremos grandes avances en la comprensión de los procesos cognitivos. En este artículo profundizaremos en ellos de forma que sepas cómo influyen en diversos contextos como tu vida cotidiana.

Tipos de procesos cognitivos ¿Cuáles son los procesos cognitivos?

Procesos cognitivos inferiores o básicos

Sensación y percepción

Las sensaciones son provocadas por los diversos estímulos existentes en nuestro entorno. Nos llegan a través de nuestros sentidos y nos permiten conocer información del mundo exterior. Son datos inmediatos que recibimos del ambiente o de nuestro propio cuerpo. En cambio, el proceso mental básico de percepción implica cierta interpretación de los elementos percibidos.

Continuamente percibimos diferentes eventos, a menudo sin realizar ningún esfuerzo. Somos conscientes del movimiento de las personas que nos rodean, los mensajes que nos envían al móvil, los sabores de los alimentos que comemos, la disposición de los muebles de una habitación, nuestras posturas corporales, etc. Nuestras experiencias previas son elementales a la hora de otorgar significado a estos estímulos.

Los psicólogos de la Gestalt realizaron grandes aportaciones al campo de estudio de la percepción. Ellos creían que “el todo es mayor que la suma de sus partes”. Es decir, consideraban que somos seres activos a la hora de procesar nuestra realidad. Asimismo, elaboraron las célebres leyes de la Gestalt, que explican fenómenos de nuestra percepción como las ilusiones ópticas.

Atención

A pesar del desorbitado número de elementos que nos acompañan en cada momento, somos capaces de atender a un gran número de estímulos y también de dirigir nuestra atención en función de nuestros intereses.

Algunas acciones como caminar o masticar prácticamente no requieren atención. En cambio, debemos centrarnos lo máximo posible en medir todas las palabras que decimos y nuestro lenguaje corporal si estamos exponiendo públicamente un proyecto trascendental ante una audiencia exigente.

Afortunadamente, logramos automatizar ciertos procesos que hemos repetido varias veces. Por ejemplo, a pesar del gran esfuerzo que cuesta coordinar todas las tareas que requiere conducir al principio, posteriormente se consigue de una forma infinitamente más fluida y sencilla.

Memoria

¿Cuál es la capital de Francia? ¿Quién fue tu mejor amigo en el colegio? ¿Cómo se toca la flauta? Nuestra memoria tiene las respuestas para estas cuestiones y para un sinfín de preguntas más. Nos permite codificar los datos que recibimos del ambiente, consolidarlos y recuperarlos posteriormente.

Tenemos diversos tipos de memoria; como la memoria sensorial, la memoria a corto plazo, la memoria de trabajo, la memoria semántica, la memoria autobiográfica, etc. Estas clases interactúan entre ellas, pero no todas dependen de las mismas partes del cerebro. Una muestra de esto son las personas que padecen amnesia y pueden recordar cómo caminar pero no quién es su pareja.

Procesos cognitivos: Inferiores o básicos y superiores o complejos

Procesos cognitivos superiores o complejos

Inteligencia

La inteligencia es un concepto escurridizo que nos ayuda a resolver diferentes tipos de problemas. Hoy en día la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner goza de una gran aceptación. Gardner mantiene que no existe un único tipo de inteligencia y que es preferible contemplar diversas capacidades en distintos ámbitos.

La inteligencia intrapersonal, la lingüística, la lógico-matemática o la musical son ejemplos de las clases de este proceso cognitivo superior. Actualmente también se enfatiza notablemente la relevancia de la inteligencia emocional, que es esencial para que seamos capaces de manejar las coyunturas que se nos presentan en nuestro día a día.

Existen ciertas características más habituales en las personas inteligentes. Sin embargo, podemos poner en práctica estrategias para desarrollar nuestra inteligencia. Este proceso mental superior no es estático y no puede limitarse a un número obtenido en un test para medir nuestro cociente intelectual.

Pensamiento

La complejidad y heterogeneidad de nuestros pensamientos resulta fascinante. Este proceso mental superior se encarga de tareas relativas a la resolución de problemas, el razonamiento, la toma de decisiones, el pensamiento creativo, el pensamiento divergente, etc.

Para simplificar estas funciones, nuestro cerebro tiende a crear conceptos. Necesitamos agrupar ideas, objetos, personas o cualquier otra clase de elementos que se nos ocurra. Generalmente esto nos ayuda a agilizar nuestros procesos mentales. No obstante, intentamos ser lógicos y a menudo ignoramos lo irracionales que somos.

Utilizamos atajos para no analizar toda la información y pensar rápidamente. Esto nos conduce a cometer sesgos cognitivos, que son desviaciones del proceso normal de razonamiento. Por ejemplo, a veces creemos que somos capaces de averiguar lo que va a suceder en un juego de azar.

De hecho, incluso en ocasiones los sesgos cognitivos dan lugar a las distorsiones cognitivas, que son pensamientos extremadamente negativos e irracionales como “todo el mundo me odia”. No obstante, nosotros mismos podemos detener nuestros pensamientos obsesivos.

Lenguaje

Asombrosamente, somos capaces de producir y comprender diversos sonidos y palabras, combinar un sinfín de letras y frases, expresar con precisión lo que deseamos comunicar, etc. Asimismo, acompañamos nuestras palabras de nuestro lenguaje corporal. Incluso podemos dominar más de un idioma.

El desarrollo del lenguaje se produce a lo largo de todo nuestro ciclo vital. Las competencias comunicativas de cada persona varían notablemente y se pueden mejorar practicando. Algunos trastornos del lenguaje dificultan especialmente la comunicación por diferentes causas, aunque también es posible ayudar a las personas con estos problemas.

Procesos cognitivos en la educación: Aplicaciones y ejemplos

Los procesos mentales en psicología son analizados con el fin de ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida. Es elemental que aprendamos a desarrollarlos y a gestionarlos desde que nacemos. En el aula nos enfrentamos a diversas actividades que ponen a prueba nuestras capacidades de interiorizar conocimientos, escuchar a nuestros compañeros o resolver obstáculos imprevisibles.

Procesos cognitivos en el aprendizaje

Existen diversas teorías del aprendizaje. Sin embargo, exceptuando algunos defensores del aprendizaje asociativo, ninguna ignora los procesos mentales. Por otra parte, ningún proceso cognitivo en el aprendizaje suele actuar de forma independiente. Nos esforzamos por integrar todos nuestros recursos para mejorar nuestros hábitos de estudio y lograr un aprendizaje significativo.

Procesos cognitivos en la lectura

Cuando nos encontramos ante un libro debemos reconocer las letras, evitar distraernos con estímulos irrelevantes, recordar las palabras que vamos leyendo, asociar lo que leemos con otros contenidos que aprendimos previamente, etc.

No obstante, no procesaremos la información de la misma manera si únicamente pretendemos encontrar un fragmento que nos interesa especialmente, si estamos estudiando para un examen o si deseamos disfrutar de una historia.

Procesos cognitivos en la escritura

En cuanto a los procesos mentales implicados en la escritura, sucede lo mismo que con los relativos a la lectura. Necesitamos ignorar los ruidos que nos dificultan redactar, procurar que nuestra letra resulte legible, recordar qué hemos escrito en los párrafos anteriores, preocuparnos por nuestra ortografía, etc.

Además, también es necesario que planifiquemos debidamente lo que deseamos escribir. ¿Esta expresión es demasiado coloquial? ¿Entenderán los demás lo que pretendo transmitir? ¿Este cero parece una o?

Consejos y actividades para mejorar procesos cognitivos ¿Cómo podemos mejorar nuestros procesos mentales?

Independientemente de si estás buscando actividades y ejercicios de desarrollo cognitivo infantil o si deseas mejorar tus procesos mentales, aquí te damos algunas recomendaciones para que puedas lograrlo. Es posible entrenar nuestras capacidades cognitivas en cualquier etapa de nuestro ciclo vital.

1. Cuida tu salud

Nuestra salud mental y física es inseparable de nuestros procesos cognitivos. Existen diversos malos hábitos que perjudican nuestra mente y empeoran nuestro rendimiento en diversas áreas de nuestras vidas. Por ejemplo, hábitos como pegarnos a nuestro móvil antes de ir la cama, infravalorarnos, descuidar nuestras relaciones sociales o alimentarnos indebidamente repercuten en nuestros procesos mentales.

2. Benefíciate de la tecnología

Hoy en día existen numerosas actividades como los juegos mentales que posibilitan evaluar y entrenar nuestro cerebro de forma divertida y sencilla. La neuroeducación nos permite conocer mejor cómo aprende nuestro cerebro y desarrollar nuestros procesos mentales.

CogniFit es la herramienta líder en evaluación y estimulación cognitiva. A través de las entretenidas actividades que propone esta plataforma se pueden mejorar capacidades como la memoria, la planificación, el reconocimiento o la exploración visual. CogniFit ofrece actividades desarrollo cognitivo para adultos y también cuenta con ejercicios para el público infantil.

3. Reflexiona sobre tus progresos

Realizar una autoevaluación cada cierto tiempo nos permite descubrir nuestros progresos y saber cuáles son nuestras carencias para continuar avanzando. Es esencial que creamos en que es posible desarrollar procesos cognitivos como nuestra inteligencia o nuestro lenguaje. Es cuestión de practicar y también de confianza en nosotros mismos.

4. Desarrolla el pensamiento crítico

Formularnos preguntas y no aceptar cualquier argumento nos ayuda a ser más competentes y autónomos. El pensamiento crítico nos permite mejorar nuestra habilidad para razonar, realizar conexiones creativas entre ideas, desarrollar nuestro lenguaje, analizar en profundidad nuestro entorno, etc. La curiosidad es fundamental para explotar nuestro máximo potencial.

Si deseas desarrollar el pensamiento crítico de los más pequeños, existen numerosas opciones para conseguirlo. Puedes preguntarles cuáles son los motivos que han conducido a una persona a comportarse de una manera determinada, pedir que nos expliquen sus argumentos cuando toman una decisión o proponer que debatan con una persona que mantenga una postura opuesta a la suya. También puedes probar tú a poner en práctica estas actividades.

5. Lee

Como hemos comentado previamente, la lectura implica numerosos procesos cognitivos. Además de producir una gran satisfacción y transmitirnos abundantes conocimientos, leer es una forma estupenda de que aprendamos a atender a una sola tarea o mejoremos nuestras capacidades comunicativas.

6. Dedica tiempo a actividades creativas

Pintar, escribir cuentos, componer canciones, crear coreografías, participar en una obra de teatro… No importa qué actividades prefiramos, lo importante es que reservemos un momento al día para nuestra creatividad. Cualquier persona nace con la capacidad de crear, es cuestión de práctica y confianza que la saquemos a la luz.

Las tareas creativas presentan innumerables beneficios para nuestros procesos cognitivos. Nos ayudan a desarrollar nuestra inteligencia, la concentración, nuestra habilidad para encontrar respuestas más originales para los problemas, centrar nuestra atención, nos permiten relajarnos, etc.

7. Evita la multitarea

En ocasiones no sabemos cómo vamos a lograr cumplir con todas nuestras obligaciones. Es lógico que intentemos hacerlo todo a la vez para acabar antes. Sin embargo, esta costumbre suele ser contraproducente. Es perjudicial que los niños aprendan a estar a demasiadas cosas al mismo tiempo y a no dedicarse a ninguna en concreto.

Resulta maravilloso que podamos coordinar varios procesos mentales. Pero cuando intentamos ver una película, contestar un mail, redactar un informe para el trabajo, recordar las actividades que anotamos en nuestra agenda y prestar atención al horno a la vez… lo más probable es que no realicemos adecuadamente en ninguna tarea.

Es preferible centrarse en el presente para poder disfrutar cada momento y ser más eficiente. Es la mejor manera de realizar adecuadamente las actividades futuras. Si te cuesta prestar atención a lo que estás haciendo y te distraes con tus preocupaciones continuamente, puedes probar el mindfulness.

8. Si deseas ayudar a los niños, deja que resuelvan solos sus dificultades

Es necesario apoyar a los pequeños y que sepan que pueden contar con nuestra ayuda. Pero si un niño se acostumbra a que los demás resuelvan sus problemas con una simple petición, no se molestará en realizar tareas que incrementen su inteligencia o en agudizar sus procesos cognitivos básicos para descubrir otras alternativas.

Es preferible que actuemos únicamente en el caso de que sea necesario. Dar pistas es una buena técnica para que los niños sean capaces de ir avanzando hacia la solución poco a poco y esforzarse mientras son conscientes de que pueden contar con nosotros.

Si te apetece saber más sobre este tema o repasar algunos conceptos que hemos tratado en este artículo, te invitamos a ver este ameno curso sobre la cognición que trata los procesos mentales en psicología.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿sueles ejercitar tus procesos cognitivos?

Motivación intrínseca: La motivación que aparece cuando hacemos algo que disfrutamos

¿Qué nos impulsa a pintar un cuadro o a apuntarnos a clases de baile? ¿Qué conduce a algunas personas a dejarse la vida en un asunto que no les aporta ningún beneficio económico? ¿Y qué nos proporciona la energía suficiente para luchar por alcanzar nuestras metas? La responsable de estas acciones en numerosos casos es la motivación intrínseca. En este artículo te hablaremos sobre la fuerza que nos ayuda a no rendirnos a la hora de satisfacer nuestras necesidades de crecimiento personal.

Motivacion intrinseca

¿Qué es la motivación intrínseca?

La motivación es un proceso psicológico que nos mueve a actuar de una forma determinada. Podemos estar motivados para presentarnos a un concurso, echar la siesta o huir de una amenaza. La motivación nos ayuda a adaptarnos al mundo y a afrontar las diferentes demandas de cada situación.

Las causas que dan lugar a los procesos motivacionales varían notablemente de unas personas a otras. Incluso difieren en nosotros mismos dependiendo de las circunstancias. En función de cuáles sean las razones que nos inviten a llevar a cabo una actividad, podemos distinguir entre la motivación intrínseca y la extrínseca.

La motivación intrínseca se origina en nuestro interior cuando estamos realmente interesados en comportarnos de cierta forma sin buscar una recompensa. Un ejemplo de motivación intrínseca es ser voluntario en una ONG aunque el tiempo que se dedique a esta actividad no sea remunerado y no reporte ningún beneficio además de la satisfacción personal.

En cambio, la motivación extrínseca es ocasionada por las recompensas externas (o por la evitación de castigos). Una demostración son los esfuerzos de una persona por obtener un aumento de sueldo. Existen varias diferencias entre la motivación intrínseca y la extrínseca, pero la principal son las expectativas de recibir recompensas o castigos.

La misma tarea puede ser motivada por razones extrínsecas o intrínsecas. Por ejemplo, algunas personas van al gimnasio para obtener un premio como adelgazar. En cambio, para otras su fin es el deporte en sí mismo.

En este artículo nos centraremos en la motivación intrínseca. Descubre aquí sus aspectos esenciales y cómo incrementarla.

CogniFit: programa líder en evaluación y estimulación cognitiva adaptada a cada individúo

Motivación intrínseca: Características

  • Podemos influir en nuestra motivación intrínseca: En ocasiones cuesta descubrir cuáles son los retos que nos permiten dar lo mejor de nosotros mismos. No obstante, siempre estaremos a tiempo para encontrar actividades que despierten nuestra curiosidad y también podemos cambiar el enfoque con el que contemplamos nuestra rutina.
  • Los premios pueden provocar que la motivación intrínseca desaparezca: Se ha demostrado en diversos experimentos y en diferentes culturas que remunerar económicamente ciertas tareas disminuye el rendimiento de las personas. ¡¿Cómo es esto posible?! Según la teoría de la sobrejustificación, el interés por una labor decrece si nos premian extrínsecamente. Por ejemplo, si nos gusta dibujar y nos pagan por trabajar como ilustradores, es probable que pasemos de crear nuestras obras con pasión a pensar que son una obligación.
  • También existen recompensas que fomentan la motivación intrínseca: A pesar de lo que hemos comentado en la característica anterior, gratificaciones como las muestras de apoyo o el reconocimiento de la gente que nos importa pueden incrementar nuestras ganas de seguir dedicándonos a las labores que nos motivan. Los premios materiales y esperados son los que más nos dificultan continuar desarrollando nuestras habilidades y dedicándonos a tareas que nos entusiasman.
  • El grado de dificultad de la tarea repercute en la motivación intrínseca: Los retos nos invitan a ser perseverantes y a desarrollar al máximo nuestras habilidades. Sin embargo, también necesitamos creer que podemos superar los desafíos que se nos presentan. Por otra parte, las actividades demasiado fáciles directamente no llaman nuestra atención y tampoco nos interesan. Cuando encontramos el equilibrio perfecto y disfrutamos plenamente de una tarea, entramos en estado de flow, como afirma Csikszentmihalyi (hablaremos más sobre él en el último apartado).

Motivación intrínseca: Aplicaciones y ejemplos

Motivación intrínseca en el aula

Nuestra educación comprende numerosas materias que nos pueden resultar aburridas o que directamente nos desagraden. Por otra parte, incluso cuando nos dedicamos a lo que nos motiva se nos presentan obstáculos. ¿Qué podemos hacer para no abandonar?

En primer lugar, es esencial reforzar la conducta de estudiar de los niños en lugar de otorgar premios por acciones como hacer los deberes. Amenazar con castigos tampoco es un buen método. Lo elemental es tratar de lograr que aprender sea una actividad satisfactoria por sí misma y no un mero medio. La motivación es vital en el proceso de aprendizaje.

Es más sencillo aprender significativamente si valoramos los conocimientos, fomentamos la curiosidad, adoptamos buenos hábitos de estudio, conectamos los contenidos que estudiamos con nuestra vida cotidiana y descubrimos sus utilidades prácticas, etc.

Motivación intrínseca en el trabajo

La motivación intrínseca es una de las claves del éxito en el área laboral. Todos conocemos la sensación de mirar continuamente el reloj para que se acabe una actividad que nos disgusta y poder dedicarnos a actividades más divertidas. Sin embargo, también sabemos que así no solemos obtener resultados satisfactorios. Estas circunstancias nos conducen a sentirnos incluso más desganados para seguir trabajando.

No es tan sencillo ocupar el puesto de nuestros sueños. Sin embargo, existen maneras de estar más motivados en nuestra vida laboral; como tomarse los descansos adecuados, mantener buenas relaciones con los  compañeros, no estancarse en la rutina y buscar nuevas formas de realizar las funciones, etc.

Por otra parte, dedicarse a actividades altruistas dentro de la organización puede incrementar la motivación de los trabajadores. La responsabilidad social corporativa en las empresas genera beneficios para los destinatarios de la ayuda y también para los que la ofrecen.

Existen otras técnicas que utilizan las empresas para incrementar la motivación de sus empleados; como darles la oportunidad de desarrollar proyectos personales cada cierto tiempo, financiar su educación o reconocer sus méritos. Resultan notablemente útiles para que los trabajadores lleguen sonriendo al trabajo y se esfuercen en lugar de contar los minutos para escaparse.

Motivación intrínseca en la vida cotidiana

Existen numerosas situaciones en nuestro día a día que cumpliremos infinitamente mejor si estamos intrínsecamente motivados. Por ejemplo, nos dedicaremos con más cariño a cocinar si nos gusta que si únicamente deseamos alimentarnos y nos conformamos con precocinados.

Las relaciones personales también tienen un papel fundamental en nuestra motivación intrínseca. Crear vínculos con otras personas nos motiva en incontables ocasiones para involucrarnos en diversas actividades. Disfrutar con amigos viendo películas o asistiendo a exposiciones artísticas son poderosos motivos para que emerjan de nosotros las ganas de ir al cine o a museos.

Motivación intrínseca: Beneficios

  • Aumenta nuestra productividad: La motivación intrínseca favorece que realicemos asociaciones de ideas más originales y la resolución de problemas creativa. Asimismo, permite que nos cansemos menos trabajando y mantengamos una actitud más positiva hacia nuestras tareas.
  • Incrementa nuestro bienestar: Saber cuáles son las actividades que nos hacen más felices y dedicar un tiempo a ellas es una fuente inagotable de satisfacción personal y profesional.
  • Eleva nuestra autoestima y nuestra autoeficacia: El esfuerzo que invertimos en las tareas que nos motivan suele ser reforzado por grandes progresos que nos hacen sentir más competentes y satisfechos. ¿A quién no le agrada y le enorgullece observar sus avances en una actividad que le encanta?
  • Nos invita a ser más autónomos: La motivación intrínseca nos impulsa a desarrollar nuestros conocimientos en el área que nos interesa, a trabajar en una tarea sin que nadie nos lo pida y a tomar iniciativas que nos permitan continuar prosperando.
  • Es más duradera que la motivación extrínseca: En numerosas ocasiones, cuando obtenemos una recompensa dejamos de intentar alcanzar la meta que perseguíamos. Por ejemplo, si nuestro objetivo era simplemente aprobar Biología y sacamos un cinco en la calificación final, es bastante probable que nos olvidemos de esa asignatura nada más conocer nuestra nota. Sin embargo, si nos apasiona esta materia, seguiremos intentando saber todo lo que podamos sobre ella aunque no tengamos más exámenes.

Por cierto, a pesar de lo positiva que es la motivación intrínseca, la extrínseca también es necesaria. Por ejemplo, no se puede dejar de pagar a los empleados de una empresa por si disminuye su rendimiento.

Es posible combinar ambos tipos de motivación. De hecho, podemos comenzar a llevar a cabo una actividad, como ir a clase de yoga para relajarnos y acabar yendo porque nos encanta. Lo relevante es no situar las recompensas externas como nuestra meta principal.

¿Cómo desarrollar la motivación intrínseca? 5 consejos fundamentales

1. Evita la rutina

La sensación de monotonía nos provoca cansancio y aburrimiento. Por ejemplo, si te encanta ir a correr por las mañanas para despejarte, puedes probar a variar tu ruta y divertirte descubriendo nuevas alternativas. Los desafíos nos motivan para implicarnos en actividades que nos apasionan.

2. Adopta una actitud positiva

Es esencial centrarse en el proceso sin presionarse por alcanzar resultados excelentes. Confiar en nosotros mismos y valorarnos positivamente es fundamental para nuestro bienestar.  Además, es importante que no olvidemos que el fin de las tareas que realizamos impulsados por la motivación intrínseca es disfrutarlas sin presiones ni pensamientos negativos.

3. No seas demasiado exigente contigo mismo

Ponernos metas inalcanzables o juzgar negativamente nuestros resultados es contraproducente para la motivación intrínseca. Es necesario que seamos críticos con nosotros mismos. También es preciso que nos autoevaluemos de forma realista. Sin embargo, es preferible que nos centremos en qué podemos mejorar y pensemos en actividades concretas para progresar en lugar de pensar únicamente en nuestros fallos y condenarnos por ellos.

4. Premia tus progresos

Aunque hemos comentado que la motivación intrínseca no estriba en las recompensas, reconocer nuestros méritos y elogiarnos a nosotros mismos por nuestros avances es esencial. Incluso podemos concedernos pequeños caprichos o descansos por el trabajo bien hecho.

5. Conecta con personas con inquietudes similares a las tuyas

Si nos encanta bailar y además pertenecemos un grupo de amigos que disfruta ensayando nuevas coreografías, nuestro interés crecerá. Es importante que podamos compartir nuestras experiencias con gente que tenga las mismas aficiones que nosotros. Afortunadamente, hoy en día es sencillo encontrar un grupo de aficionados a cualquier actividad que se nos pueda ocurrir.

Motivación intrínseca: Autores

– Abraham Maslow

Maslow es uno de los teóricos más relevantes de la motivación. Este psicólogo humanista es especialmente conocido por haber creado la pirámide de Maslow, que jerarquiza las necesidades humanas. La motivación intrínseca está especialmente ligada a la cima de la pirámide, basada en las necesidades de autorrealización. En ella nuestra existencia alcanza su máximo sentido y se desarrolla todo nuestro potencial.

– Albert Bandura

Este psicólogo creó la teoría de la autoeficacia, que mantiene que la opinión que tiene una persona sobre su ejecución en una tarea depende de sus expectativas de éxito, su perseverancia y cuánto se dedique a ella. Por ejemplo, si vemos que tras esforzarnos duramente mejoramos nuestro dominio del inglés, nos sentiremos más orgullosos y capaces de perfeccionar nuestros conocimientos del idioma.

– Eduard Deci y Richard Ryan

Ambos propusieron juntos la teoría de la autodeterminación, que plantea que nos implicamos en las actividades que nos interesan en vez de dedicarnos a las que no nos resultan interesantes. Esta teoría es especialmente relevante y aplicada en el campo del deporte. Necesitamos ser autónomos a la hora de tomar nuestras decisiones. Nuestros gustos son muy variados y cada uno actúa en función de sus preferencias.

– Mihaly Csikszentmihalyi

Este especialista en psicología positiva se dedica a investigar el estado de flujo o flow, que tiene lugar cuando nos concentramos en una tarea que no es demasiado fácil ni demasiado difícil para nosotros. En estas circunstancias perdemos la noción del tiempo centrando toda nuestra atención en ella. Un clásico ejemplo de este estado son los pintores absortos en sus obras cuando las están creando.

Csikszentmihalyi es un experto en creatividad. Ha entrevistado a numerosos especialistas destacados en sus campos para comprender mejor el estado de flow. En este vídeo nos explica parte de sus descubrimientos y la importancia de la motivación intrínseca en ellos.

Muchas gracias por leer este artículo. Te invitamos a comentar si deseas contarnos qué te motiva intrínsecamente o si tienes alguna duda.

Trastorno de identidad disociativo (TID): Múltiples identidades en una persona

¿Alguna vez has escuchado una conversación sobre una persona con varias identidades? ¿Te suenan el doctor Dr. Jekyll y el señor Hyde? Seguro que conoces algún caso de trastorno de identidad disociativo (TID) o trastorno de personalidad múltiple. Su representación es relativamente frecuente en manifestaciones artísticas como el cine o la literatura. Descubre en este artículo qué es el trastorno de identidad disociativo, sus síntomas, causas, características, ejemplos, tratamiento y mucho más. 

Trastorno de identidad disociativo

¿Qué es el trastorno de identidad disociativo?

El trastorno de identidad disociativo (TID) o trastorno de la personalidad múltiple es una psicopatología caracterizada por la existencia de dos o más personalidades o identidades en una misma persona.

Este trastorno pertenece a la categoría de los trastornos disociativos, que presentan como rasgo común que no existe en los afectados por ellos la armonía habitual entre procesos como la emoción, el pensamiento y las sensaciones. Por otra parte, su origen no es ocasionado por un trastorno físico.

El trastorno de identidad disociativo es bastante infrecuente en la población. Aún así, actualmente se piensa que es más común que hace unos años. Asimismo, a pesar de su popularidad en el imaginario colectivo del público general, los profesionales de la salud mental todavía no comprenden lo suficiente esta psicopatología. No obstante, en este artículo profundizaremos en este tema indagando en sus síntomas, causas, tratamiento y mucho más.

Síntomas del trastorno de identidad disociativo

Según el DSM V, la última edición del manual estadístico y diagnóstico de los trastornos mentales publicado por la Asociación Psiquiátrica Americana, estos son los signos y síntomas del trastorno de identidad disociativo:

  • Perturbación de la identidad que se caracteriza por dos o más estados de la personalidad bien definidos, puede describirse en algunas culturas como una experiencia de posesión.
  • Lapsos recurrentes en la memoria de acontecimientos cotidianos, información personal importante, y/o sucesos traumáticos incompatibles con el olvido ordinario.
  • Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  • La alteración no es una parte normal de una práctica cultural o religiosa ampliamente aceptada. Es importante recalcar que en los niños pequeños los síntomas no deben ser ocasionados por juegos como los realizados junto a un amigo imaginario u otros similares.
  • Los síntomas no pueden atribuirse a los efectos fisiológicos de una sustancia (por ejemplo,  una laguna mental o comportamiento caótico durante la intoxicación alcohólica) u otra afección médica (como una epilepsia parcial compleja).

Características del Trastorno de identidad disociativo

  • El trastorno de identidad disociativo afecta más a mujeres que a hombres: Aún así, es infrecuente en ambos géneros.
  • En este trastorno pueden existir incluso una centena de personalidades en la misma persona: Aunque es inusual que haya más de diez.
  • Estas personalidades pueden ser radicalmente diferentes entre ellas: Por ejemplo, la identidad principal de una persona puede pertenecer a un trabajador responsable, eficiente y anodino (A), otra a una adolescente radical, despreocupada y agresiva (B) y la que se impone con menos frecuencia a un anciano bondadoso e indeciso (C).
  • No siempre las diferentes personalidades se conocen entre ellas: Siguiendo el ejemplo de la característica anterior, es posible que A no sepa nada sobre la realidad de B y C. En cambio, B y C pueden opinar sobre las otras personalidades e incluso entablar conversaciones con ellas.
  • Las diversas personalidades pueden tener distintas capacidades físicas: Una puede tener una fuerza impresionante o destacar por su agudeza visual mientras el resto no poseen estas características o disponen de habilidades totalmente opuestas.
  • Las personalidades no siempre recuerdan lo que han hecho las demás: Mientras unas son capaces de rememorar experiencias completas o parciales vividas por las otras, algunas son completamente ajenas a lo que ha sucedido con su cuerpo mientras no se encontraban activas.
  • El control del individuo puede ser tomado por las diferentes personalidades en momentos distintos: Aún así, también es factible que se manifiesten al mismo tiempo.
  • Los cambios de identidad se producen repentinamente: Es posible pasar de una personalidad a otra sin previo aviso. Estas transiciones pueden deberse a que una identidad desea escapar de un hecho determinado y necesita ser protegida por otra más fuerte.
  • Las personas con TID pueden llevar una “vida normal”: De hecho, es posible que la gente no advierta que los individuos con este trastorno posee múltiples personalidades.

Causas del Trastorno de identidad disociativo

El interés de los profesionales de las psicopatologías por indagar en el inicio de los trastornos disociativos es prometedor. Sin embargo, hoy en día se desconoce bastante información sobre ellos. La mayoría de las investigaciones dedicadas al trastorno de identidad disociativo se basan en estudios de casos. Estas son las principales causas propuestas hasta ahora.

El trastorno de identidad disociativo se origina generalmente en la infancia, aunque no se diagnostica hasta etapas posteriores de la vida. Aún así, es posible que los individuos recuerden indicios como escuchar diferentes voces pertenecientes a sus otras personalidades en su niñez. Según los conductistas, este trastorno se debe a que la gente con TID aprendió a crear personalidades diferentes para evitar castigos o críticas.

El principal motivo que subyace al trastorno de identidad disociativo son los abusos sexuales o físicos en la infancia. Aunque otros tipos de experiencias traumáticas también pueden causar esta psicopatología. De hecho, numerosos especialistas opinan que la amnesia y la necesidad de que unas personalidades protejan a las otras se debe a la represión de los recuerdos de los sucesos desagradables experimentados por estas personas.

Películas sobre trastorno de identidad disociativo

En este apartado exponemos a través de célebres ejemplos cómo se ha tratado el trastorno de identidad disociativo en el cine. Por cierto, es recomendable que no veas estos vídeos si aún no conoces los desenlaces de estas películas. No deseamos desvelar el final de las obras que mostramos a continuación.

Psicosis

El club de la lucha

Identidad

Tratamiento del trastorno de identidad disociativo

Las personas con trastorno de identidad disociativo se enfrentan a un sinfín de obstáculos en diversas áreas de sus vidas. Su psicopatología puede generar pensamientos notablemente negativos sobre ellos mismos y su realidad, causarles problemas en diversos ámbitos de sus vidas, etc.

Es fundamental que la gente con TID busque ayuda profesional para aliviar su malestar y mejorar su calidad de vida. Suele recomendarse un tratamiento psiquiátrico farmacológico a los afectados por este trastorno. Asimismo, es preciso acompañarlo de una terapia adecuada.

Los terapeutas encargados de tratar a los pacientes con trastorno de identidad disociativo han de ser flexibles. Es importante que se adapten a sus diferentes personalidades. También es preciso que los afectados identifiquen su trauma. Así será más sencillo que sean capaces poco a poco de afrontarlo sin recurrir a sus otras personalidades.

Afortunadamente, estas personas pueden trabajar, mantener relaciones interpersonales satisfactorias y llevar a cabo perfectamente diversas actividades cotidianas. No obstante, es complicado controlar este trastorno y causa mucho dolor tanto a los que lo padecen como a sus seres queridos. Es importante que la gente con TID sea apoyada por las personas cercanas a ellos.

¿Existe realmente el trastorno de identidad disociativo? 

Es posible hallar varios casos descritos por especialistas sobre personas con trastorno de identidad disociativo. Sin embargo, existen bastantes escépticos que dudan sobre la realidad de esta psicopatología.

¿Y si un acusado por delinquir alega no recordar nada y que la culpable es otra personalidad que no controla? Esta es una de las principales razones que dan lugar a estas críticas. Es posible fingir este trastorno y resulta complicado saber cuándo es real y cuándo es simplemente una estrategia.

Esta situación da lugar a sospechas y a bastantes problemas legales y jurídicos. Por otra parte, también se comenta el sobrediagnóstico de algunos profesionales sanitarios. Esto se debe en ocasiones a su forma de comunicarse con los pacientes o a su interés en el caso. Aún así, podemos confiar en que las investigaciones en psicología forense avancen y arrojen luz sobre este asunto.

Por último, aquí puedes ver un vídeo de la serie de documentales America Undercover de HBO. Tres personas con trastorno de identidad disociativo cuentan sus experiencias en este documental. Asimismo, se indaga en las causas de su trastorno, se presenta su vida cotidiana, los obstáculos que tienen que superar, cómo son tratados por profesionales y su capacidad para adaptarse.

 

Muchas gracias por leer este artículo. Te invitamos a comentar si deseas que resolvamos tus dudas o deseas hacer alguna aportación.

Creatina y Creatinina: Qué son estas sustancias, qué nos indican y cómo medirlas

¿Qué es la Creatinina? ¿Cómo se puede medir? ¿Qué nos indica? La Creatinina es una sustancia inofensiva en la sangre, y es producida y eliminada de forma constante por el organismo. A continuación, hablaré con más detalle del proceso que lleva a cabo nuestro organismo para generar Creatinina, que nos dicen los niveles de Creatinina y otras curiosidades como la relación con nuestra masa muscular y el funcionamiento cerebral.

Creatinina ¿Qué es?

Podríamos decir que la Creatinina es el producto final (de desecho), resultado de metabolizar la Creatina, (compuesto nitrogenado natural muy similar a los aminoácidos). Esta última, se encuentra de forma natural en nuestro organismo. La filtramos a través del hígado y la enviamos a los músculos a través del torrente sanguíneo.

De este modo, el proceso comenzaría con la metabolización de la Creatina a través de los músculos. Los desechos, serían la Creatinina, lanzada acto seguido al torrente sanguíneo y  filtrada por nuestros riñones. El último paso sería expulsarla de nuestro organismo  a través de la orina.

Cuando queremos conocer nuestros niveles de Creatinina, utilizamos análisis de orina. De este modo, la medición de Creatinina es uno de los mejores indicadores para conocer el estado de nuestros riñones y su funcionamiento.

Niveles de Creatinina en Sangre

Ya he hablado de que la Creatinina se produce y deshecha de una forma constante y permanente en nuestro cuerpo, por tanto, cuando se observa una alteración o un desequilibrio, es seña para pensar que algo no está marchando correctamente.

  • Niveles altos: Un aumento de concentración de Creatinina en la sangre es una señal de insuficiencia renal. ¿Por qué? La Creatinina está en la sangre y pasa a los riñones. Si estos no funcionan bien, la Creatinina empieza a acumularse.
  • Niveles normales: Los niveles normales de Creatinina no son absolutos, variando en función de muchos factores como:
    • Volumen musculatura:  A más musculatura, niveles más altos en sangre.
    • Edad: A más edad, niveles más altos en sangre. Lo normal en niños estaría entre entre 0,2 a 1 mg/dl.
    • Sexo: Los hombres tienen mayor musculatura que las mujeres, biológicamente. Lo normal en hombres estaría entre 0,7  y 1,3 mg/dl y en mujeres entre 0,5 a 1,2 mg/dl.
  • Niveles bajos: Por lo general, es más raro que una persona vaya al médico por tener niveles bajos de Creatinina. Esto puede ser causa de:
    • Enfermedades que ocasionan disminución muscular.
    • Tras una hospitalización con mucho tiempo en cama.
    • En la vejez, hay disminución de volumen muscular.

Un joven deportista puede presentar hasta 1,4 mh/dl de Creatinina sin padecer enfermedad renal, mientras que una señora longeva y delgada, con 1,2 mg/dl, puede tener riñones enfermos.

El resultado de Creatinina sirve para calcular la tasa de filtración renal (Clearance de creatinina), que es el volumen de sangre filtrado por el riñón a cada minuto.

Unos riñones normales filtran hasta 180 litros de sangre por día (aproximadamente 120 ml/min). Por ej., con valores inferiores a 60 ml/min son indicadores de insuficiencia renal crónica.

Diferencia entre Creatina y Creatinina

He ido mencionando ambos términos a lo largo de todo el artículo, pero igualmente voy a hacer una aclaración para diferenciar la Creatinina de la Creatina.

La Creatina en sí, es un nutriente útil para los músculos. Es la energía que necesita el músculo constantemente para funcionar, el combustible.

Estamos consumiendo Creatina constantemente, aun estando en reposo. Por otro lado, la Creatinina es el resultado de este consumo de Creatina. Su producción es constante, por este consumo mantenido que realizan los músculos.

Creatina. Musculatura y cerebro

Musculatura: Es muy común entre los deportistas utilizar suplementos para ayudar a los músculos a crecer y a recuperarse. Un ejemplo de esto, son los suplementos de Creatina. Los suplementos de Creatina, son uno de los predilectos de personas que se ejercitan en el gimnasio, porque, además de ser natural, por lo general no tiene efectos secundarios para el organismo y ayuda a que las fibras musculares no sufran tanto estrés después del entrenamiento, facilitando una mejor recuperación.

Sin embargo, podemos pensar que esto tiene otras aplicaciones ¿en que sentido?

Cerebro: He encontrado datos interesantes de la ubicación de Creatina en nuestro cuerpo en el trabajo de Víctor M Cabrera Oliva “Las ayudas ergogénicas en el deporte: Mitos y realidades”:

Las mayores concentraciones de Cr en el cuerpo humano se encuentran en el músculo esquelético, con aproximadamente un 95% del contenido total de este compuesto en forma de Creatina libre (40%) y decreatina fosforilada o fosfocreatina (60%). El 5% restante se reparte por otros tejidos orgánicos como son el corazón, los espermatozoides, la retina y el cerebro fundamentalmente
 Si seguimos investigando sobre la Creatina en nuestro cerebro, encontramos que, en el artículo “Deficiencia cerebral de creatina: primeros pacientes españoles con mutaciones en el gen GAMT” hay información, bastante interesante, sobre un nuevo grupo de enfermedades neurometabólicas hereditarias:

Los síndromes de deficiencia cerebral de creatina (Cr) constituyen un nuevo grupo de enfermedades neurometabólicas hereditarias que afectan a la síntesis y al transporte de Cr y se caracterizan por un defecto o ausencia de Cr y de Cr-fosfato en el cerebro. Existe un grupo de Errores Congénitos del Metabolismo producido por déficit de Creatina en el cerebro.

También podemos ver que en un estudio publicado a través de la edición on-line de la revista “Proceedings of the Royal Society: Biological Sciences“, que el consumo de Creatina estimula la actividad cerebral favoreciendo  la memoria y velocidad de procesamiento.

  • Las células  como las neuronas, que necesitan mayor cantidad de energía dependen en alto grado de la función del sistema Creatina-Fosfocreatina para el transporte de la misma.

En CogniFit disponemos de diferentes herramientas para ejercitar nuestro cerebro. Es la herramienta líder de estimulación cognitiva, sus ejercicios cerebrales pueden practicarse online desde cualquier dispositivo. Se trata de ejercicios clínicos en forma de sencillos juegos, elaborados por neuropsicólogos y neurocientíficos.

Permiten “entrenar” de forma profesional las principales funciones cerebrales como la atención y la memoria.

Este programa ha sido validado por la comunidad científica y es utilizado en diversos hospitales, colegios y universidades de todo el mundo. Os animo a que descubráis esta herramienta fácil de usar con la que cualquier persona puede evaluar y entrenar su cerebro de forma profesional.

Conclusiones

Si hacemos un recorrido a lo largo de la información del artículo, podemos sacar en claro distintos conceptos.

Por un lado vemos qué es en sí la Creatinina y su forma de desarrollarse en nuestro organismo. Podemos ver que se forma a través de la Creatina, siendo metabolizada por los músculos.

La los niveles de Creatinina en sangre van directamente relacionados con los problemas  de riñones, de hecho, uno los indicadores más utilizados es la medición de los niveles de Creatinina a través de la orina.

La Creatina, juega un papel esencial en el desarrollo de la musculatura y muchos deportistas utilizan suplementos de este compuesto. Además, dentro de la alimentación, las mayores fuentes se encuentran en la carne roja magra, el salmón y el atún, sin embargo, aún siendo los alimentos más ricos, la proporción es bastante escasa.  En realidad, se plantea aquí cierto debate para los vegetarianos y veganos, ya que pueden tener ciertas carencias en este aspecto. No hay que olvidar que la Creatina es bastante importante para la musculatura, y también para la actividad cerebral, en concreto la memoria. De hecho, si consultáis el enlace de la revista facilitado anteriormente, hablan de que una parte de la muestra eran personas vegetarianas, para poder establecer una linea base de personas que no consumen alimentos animales que contengan Creatina.

¿Conocías ya la Creatina y la Creatinina? Alguna vez has realizado evaluaciones de tus niveles de Creatinina a través de la orina?

Como siempre, os invito a que si quieres añadir algún aspecto, opinión o tienes alguna duda, puedes dejar tu comentario debajo del artículo.

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Motivación intrínseca y extrínseca: La base del comportamiento humano

¿Qué nos mueve a comportarnos de la forma en la que lo hacemos? Muchas veces nos vamos dejando llevar por la “inercia” y terminamos cayendo en la rutina, día tras día, año tras año. Pero, ¿cuáles son los verdaderos motivos que dirigen nuestra vida hacia una dirección u otra? ¿Qué es lo que nos “motiva” a la hora de tomar nuestras decisiones? Patricia Sánchez, psicóloga, nos explica qué es la motivación intrínseca y extrínseca y nos da unos consejos que pueden ayudar a mejorar nuestra motivación y la de nuestros seres queridos.

Motivación intrínseca y extrínseca

La motivación es importante no solo en cuestiones de esfuerzo: hacer cosas que no nos gustan, para conseguir algo que nos gustará en un futuro (aprobar bachillerato para hacer la carrera que quieres; aprobar la carrera que querías para tener el trabajo de tu vida, esforzarte en el trabajo de tu vida para comprar la casa de tus sueños…)

Tampoco sirve, solamente, para conseguir cosas extraordinarias, por ejemplo, entrenar duro e intenso y llegar a ser como Michael Phelps, Usain Bolt o Paula Radcliffe.

Lo que nos ocurre a la mayoría de los seres humanos, es que cuando estamos resistiendo un sacrificio para conseguir una meta, es cuando nos acordamos de la motivación, porque pensamos que flaquea. Sin embargo, lo que ocurre en realidad, es que cambia de dirección.

Para empezar a entendernos, intentaré ponerte en situación: Invierno, 7,00 am. Suena el despertador. “¿ya?, si me acabo de dormir…”. Sacas una mano fuera de tus sábanas para apagar ese ruido y se te congela. “Madre mía, hace un frío que pela ahí fuera”. Y de repente, la primera prueba matutina: ¿Apagar o Posponer?. Pues bien, en ese instante, ya hay motivación.

¿Qué es entonces este término que está tan presente en nuestras vidas, apareciendo constantemente en todo lo que hacemos?

Según la RAE, decimos que motivación es en primer lugar, motivo o causa. En otro sentido, y la que más se acerca a lo que buscamos sería Conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona.

Podríamos decir, que la motivación sería cualquier factor, intrínseco o extrínseco, con capacidad para provocar, extinguir o dirigir una conducta. Siempre con un objetivo o finalidad.

Si nos basamos en la teoría del psicólogo estadounidense B.F Skinner, sostiene que la motivación estará determinada por las consecuencias de la conducta. Por tanto, lo que obtengamos cuando hacemos algo, será la clave para que volvamos a estar motivados a comportarnos de la misma forma en el futuro.

Lo más probable, es que se nos vengan a la cabeza ejemplos como:

  • Trabajar para conseguir dinero.
  • Hacer cursos para conseguir un determinado empleo.
  • Bebés que lloran para conseguir comida…

Bingo!, es correcto!. Pero conseguir un objetivo no es solo alcanzar recompensas, sino que también podríamos trabajar para NO quedarnos en la calle, hacer cursos para NO quedarnos en el paro, llorar para NO morir de hambre…

En resumen, no solo orientamos nuestra conducta hacia el “placer”, sino también a escapar o evitar el “sufrimiento”. ¿Por qué digo esto? ¡Por que se nos olvida! Querido lector, ármate de valor, siéntate y plantéatelo ¿cuántas cosas haces en tu día a día para escapar de un mal?. ¿Cuántas haces para conseguir un bien?.

Pongamos un ejemplo…

“Puff… hoy no estoy nada motivado…”. Si recuerdas haber dicho esta frase, siento decirte que estabas en un error, porque no es real. La motivación está ahí, quiere hacerte “escapar” del malestar (aburrimiento, desidia, apatía, cansancio), que te provoca esa dichosa tarea y dedicarte a otros “asuntillos” más placenteros o divertidos. No te desanimes porque esto es una buena noticia, ya que significa  que solamente tienes que re-dirigirla.

Bien, ahora yo, como escritora de este post pienso… ¿qué hago para que tú, ser motivado que está detrás de tu pc, tablet o móvil… si, tú, continúes leyendo este post…

Puede que en este momento, me esté dirigiendo a un porcentaje de individuos que escapáis de estudiar buscando algo más entretenido que leer. En este caso, tendré que esforzarme en satisfacer tus necesidades lúdicas. Habrá otro porcentaje de personas, a las que os resulta motivante el mero hecho de buscar conocimientos y el enriquecimiento personal… a vosotros es importante, sobretodo que os de datos, definiciones e información verídica y de calidad. Por ultimo, estáis las personas que buscáis soluciones para motivaros a vosotros mismos o a otros… (a este último grupo me referiré más adelante, con la propuesta de algunos consejos).

En todo caso, sois personas muy distintas que parten de pensamientos diferentes. Estos, provocan emociones diversas, que os han puesto en marcha (a través de una misma conducta), para conseguir un objetivo.

Stop! Vamos a mirar atrás. A lo largo de este post hemos ido haciendo un recorrido por el término de la motivación, hemos puesto ejemplos, recordado momentos y situaciones vividas y hemos ido comprendiendo el funcionamiento de este mecanismo. Bien, llegado este momento, las cosas van a complicarse…

Y es que esta fuerza que nos empuja a estar haciendo cosas, o no, constantemente, es muy compleja y está influenciada por muchos factores.

Diferencias entre la motiviación extrínseca e intrínseca

La motivación intrínseca y la extrínseca son dos tipos diferentes de motivación. ¿En qué se basa cada una de ellas? ¿Qué nos mueve a lograr nuestros objetivos?

Motivación extrínseca

Hasta ahora, solo hemos estado hablado de Motivación Extrínseca: ¿Qué nos lleva a poner el despertador cada día? ¿Por qué vamos a la escuela o al trabajo…? ¿Por qué hacemos cosas que no nos gusta hacer?

La motivación extrínseca aparece cuando recibimos recompensas externas como podría ser: dinero, reconocimiento, un ascenso, el trabajo deseado, etc…  Es decir, cuando nuestra “motivación” es provocada por las consecuencias que provocan en “otros” nuestras conductas.

  • Motivación extrínseca en el aprendizaje: La motivación extrínseca suele utilizarse frecuentemente en el aula, donde los educadores se basan en el refuerzo (premios) y el castigo para motivar a los alumnos en clase. La desventaja de la motivación extrínseca en el aprendizaje es que los alumnos únicamente hacen un esfuerzo con el objetivo de conseguir los “incentivos”. Y si sienten que no van a recibir ningún premio, pierden el interés por completar sus tareas.
  • Motivación extrínseca en el trabajo: La motivación extrínseca es uno de los tipos de motivación laboral que más suele utilizarse en el entorno laboral. Está relacionada con lo que un trabajador puede , o no, conseguir. Los incentivos económicos, oportunidades de promoción laboral, sentirse valorado por la empresa, reconocimiento de los éxitos y logros, etc…
  • Motivación extrínseca en el deporte: En el deporte es bastante frecuente la motivación extrínseca. Nos esforzamos por obtener un premio material (medallas, copas, puntos de clasificación, reconocimiento y aplausos, dinero…)

Motivación Intrínseca

La motivación intrínseca se produce cuando las recompensas que conseguimos son internas y personales: Satisfacción personal, valía, autoestima,  Es decir, cuando nuestra “motivación” es provocada por las consecuencias internas de nuestra propia conducta.

Para clarificar estas diferencias, voy a utilizar los mismos ejemplos de la motivación extrínseca, aplicándolos ahora a la motivación intrínseca:

  • Motivación intrínseca en el aprendizaje: La motivación intrínseca no se usa tanto en el aula como la motivación extrínseca. Y aunque hayamos visto que muchos niños pierden el interés en la tarea si no consiguen un premio material, hay muchos otros que tienen gusto por el aprendizaje.
  • Motivación intrínseca en el trabajo: La motivación intrínseca en el entorno laboral, se produce cuando la profesión que se desempeña es vocacional. Está relacionada con lo que un trabajador puede , o no, conseguir internamente. Mejorar en la actividad que realiza, crecer en ese ámbito, aprender…
  • Motivación intrínseca en el deporte: En deportistas de alto rendimiento, es muy importante tener una buena motivación intrínseca . Exige mucho sacrificio y esfuerzo y en ocasiones, nuestro amor propio, superación personal y nuestras palabras de aliento, son lo que nos hace seguir luchando.

¿Qué es mejor motivación extrínseca o intrínseca?

Podríamos preguntarnos ¿qué motivación es mejor? ¿la motivación extrínseca o la intrínseca? Lo recomendable es estimular un crecimiento e interés de manera interna, es decir, estimular la motivación por hacer, por realizar, por experimentar, independientemente del fin que se persiga.

La motivación extrínseca y la motivación intrínseca son muy diferentes entre sí, nuestro deber es complementar y combinar ambas de tal manera que realicemos y consigamos nuestros objetivos de la manera más productiva y provechosa posible.

La motivación intrínseca depende de nosotros, por lo que nos ayudará a dirigir nuestra acción para conseguir lo que más valoramos. Aquello que nos importa en nuestro interior y queremos para ser felices. En este tipo de motivación, entra en juego nuestra valía personal y autoeficacia, demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces, retarnos para conseguir aquello que queremos, sorprendernos, estar orgullosos de nosotros mismos como seres…

Con todo esto, no quiero decir que la motivación extrínseca no sea importante o sea poco válida. Tampoco, que una persona que orienta su conducta a recompensas “extrínsecas” sea mejor o peor. Al contrario, la motivación extrínseca también nos ayuda a crecer y a conseguir metas. Es muy positiva para lograr objetivos a corto plazo, tareas cortas…

La motivación extrínseca e intrínseca son complementarias y funcionales en distintos ámbitos y aspectos. Por ejemplo, evolutivamente hablando, no tendría sentido correr a abrazar a un león que te ataca en una jungla, motivado por ser fiel a ti mismo y a tus ideas de respeto a la naturaleza. La respuesta más adaptativa, sería luchar contra el animal para sobrevivir y evitar ser devorado….

Trucos para una motivación intrínseca y extrínseca adecuada

Y aquí está el momento, lector buscador de soluciones, para tus preguntas de ¿Cómo me motivo?, ¿cómo logro mis metas?, ¿cómo motivo a mi hijo, mi padre, mi amigo, mi novio…? Y es que hay diversos factores que juegan un papel crucial en la motivación.

En conclusión, no hay una motivación universal, ni una clave verdadera que te asegure el éxito en la vida… Sin embargo, sí que podemos tener en cuenta ciertos aspectos que hemos ido viendo.

  • Es muy importante que te pares a pensar, y decidas que tipo de motivación será más eficaz para conseguir el objetivo que tienes ¿Extrínseca o intrínseca?.
  • Comprobar poco a poco si lo que estas haciendo, te está ayudando a conseguir lo que originó tu conducta.
  • Tener una finalidad, no es excluyente de otras, por tanto, podemos ir dando pequeños pasos para llegar a la meta. Sabemos que, mantener la motivación durante un periodo de tiempo  prolongado para conseguir un solo objetivo es muy muy tedioso, pero podemos simplificarlo. El que dijo que “lo mejor de escalar una montaña son las vistas del camino”, se refería a esto. Aunque queramos llegar a la cima y ver el paisaje desde ahí, podemos encontrar satisfacción durante el proceso, haciendo que la subida se haga más llevadera.
  • Cuando notes que tu motivación se orienta hacia otra meta, no pierdas el norte. Stop!. ¿Qué es lo importante para mi? ¿Sé lo que yo quiero, necesito, deseo, odio, aborrezco, temo? ¿Qué estoy haciendo para conseguir esto? ¿A dónde me lleva la conducta que estoy realizando?.

Ojo, puede que te des cuenta de que en realidad, esa meta no te motiva

Motivar a los demás: ¿Cómo aplicar la motivación extrínseca?

Para los que tratan de “ser” la motivación extrínseca de otra persona, acordaros de lo más, más y repito, más importante:

  • La finalidad, objetivo o meta que proponéis, tiene que ser de interés de la otra persona. Si, ya sé lo que piensas, “qué descubrimiento”, “esto es de cajón” ¿no?, Pues no. Por ejemplo:
    1. Subir el salario de jugadores de fútbol millonarios para motivarles a que rindan más en el campo de juego.
    2. Padres que motivan con dinero a sus hijos, cuando estos lo que buscan es atención…
    3. Profesores que motivan a sus alumnos con amenazas cuando no consiguen algo, pero no alaban los éxitos

Con esto quiero decir, que es muy importante empatizar y pensar que cada persona  es diferente, como sus objetivos, gustos, metas…

  • Sed sencillos. No hacen falta cosas grandiosas, o de elevado coste económico para motivar a alguien.
  • Sed creativos. ¡Las sorpresas también motivan!
  • A tu hijo le gusta pasar tiempo contigo, a ti que practique con el piano: ¡Escúchale ensayar!.
  • A tu padre, tu felicidad le da fuerzas para ir a trabajar: ¡Sonríele cuando salga por la puerta.
  • Dejan plantado a tu mejor amigo y no quiere salir de casa: Motívale yendo con él al bar que siempre propone y que nunca vais.

Para terminar, imagino que muchos de vosotros tendría expectativas al inicio del post. No solo eso, también tendría objetivos y metas. Espero haber contribuido a alcanzarlas y a que hayáis estado motivados hasta el final de la lectura. Os invito a ver este interesante vídeo donde se aborda la ciencia de la motivación.

¿Qué te funciona a ti? ¿Haces las actividades por motivación extrínseca o intrínseca? ¿Qué te ha dado mejores resultados? No dudes en dejar tu comentario contando tu historia o preguntando cualquier duda que te surja. Estaré encantada de ayudarte y así, juntos, llegaremos a la mejor solución.

Fallos de memoria, no todo lo que recordamos es cierto

Nuestra memoria no representa fielmente la realidad, hay fallos de memoria que provocan que modifiquemos nuestros recuerdos. No todo lo que recordamos es cierto. Un recuerdo nunca será un retrato perfecto de una experiencia, siempre estará algo modificado debido a la propia construcción de nuestra memoria. Los falsos recuerdos y los fallos de memoria son más habituales de lo que pensamos. Descubre en este artículo cómo nos engaña nuestra memoria. 

Recordamos ciertas cosas que no son verdad

Una gran mayoría de gente piensa que nuestra memoria es lo más parecido a una cámara de vídeo que graba nuestras experiencias. Nada más lejos de la realidad. Nuestra memoria trabaja con las ideas principales de lo que percibe, aquello que considera importante, no retrata la realidad tal y como es.

 “La memoria, más que a un dispositivo de grabación, se parece a la página de Wikipedia, donde puedes cambiar la información que contiene la página. Y no solo tú, sino que los demás también pueden cambiarla”.

Elizabeth Loftus

Nuestro cerebro trabaja con ideas principales. La información que considera vital e importante se graba en nuestro cerebro, pero los detalles se eliminan, quedando así un recuerdo incompleto de la experiencia. Nuestra memoria no representa una realidad objetiva y fidedigna, sino más bien una realidad percibida, llena de “huecos”.

Nuestra memoria es constructiva. Almacenamos recuerdos con ideas clave, conceptos de una experiencia. Pero a la hora de rememorarlos, nuestro cerebro intenta encontrar una coherencia en la historia. Para ello rellena los huecos que hay entre esas ideas clave con deducciones e inferencias a partir de nuestro conocimiento previo. Nosotros no recordamos, construimos recuerdos, una y otra vez. Por eso nuestra memoria tiene fallos.

Fallos de memoria y falsos recuerdos ¿Cómo se generan?

Que nuestra memoria sea constructiva tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por un lado nos evita sobrecargas, pero por otra, vuelve nuestros recuerdos muy manipulables.
No todo lo que recordamos es cierto. En mayor o menor medida nuestros recuerdos tienen algo de inventado. A la hora de recuperar la información de los huecos entre las ideas principales de un recuerdo, se puede “colar” nueva información que distorsione nuestra memoria. En ese momento se ha creado un falso recuerdo, una distorsión de un recuerdo verdadero o directamente la creación de un recuerdo a partir de una experiencia no vivida realmente.

Nuestra memoria funciona con ideas generales

¿Cómo saber si un recuerdo es falso?

No podemos, una vez que nuestro cerebro acepta una nueva información, no se deshace de ella fácilmente. Es lo que hace que los falsos recuerdos nos parezcan tan reales. Una vez aceptados, distorsionan el recuerdo verdadero y éste desaparece. La nueva historia se convierte en realidad y se recuerda como tal. Son fallos de memoria imperceptibles.

¿Nos engañan nuestros recuerdos?

En general, nuestra memoria refleja bien la realidad, sin embargo, como hemos visto, existen fallos de memoria. En general, consideramos a nuestra memoria como un testigo fiel de la realidad, pero no siempre acierta. Al trabajar con las ideas principales, nuestra memoria omite todo aquello que no es importante, todos los detalles. Si recordamos haber ido a una fiesta recordaremos ciertas cosas como quién nos invitó, o qué amigos habían ido. Pero flaquearemos al intentar recordar el tipo de música que había, si hacía frío o calor, con cuántas personas hablamos etc. Para encontrar coherencia en la historia, haremos deducciones sobre esos puntos flacos del recuerdo, y comenzará a distorsionarse.

¿Cuánto nos podemos fiar de la memoria?

Hemos dicho que nuestra memoria es un buen espejo de la realidad, pero no es perfecta. No tanto como para darle la autoridad que se le da.

Un caso donde la memoria ocupa un lugar inadecuado es el de los juicios. A los testigos de un crimen se les dota de una importancia enorme para decidir el caso, sin embargo, hay varios factores que desacreditan la veracidad de este tipo de testimonios: el tiempo, las experiencias posteriores, las preguntas que se hacen sobre el suceso etc. Todo ello puede sesgar un recuerdo y convertir la imagen de una persona en otra completamente distinta.

Existen muchos casos de condena por delitos no cometidos por culpa de falsos recuerdos. La memoria es frágil y hay que tener en cuenta esa fragilidad.

¿Cómo podemos manipular un recuerdo?

Tan solo cambiando ciertos elementos de una historia se pueden obtener versiones muy distintas de la misma. A través de versiones alternativas o cambiando ciertos detalles nuestro cerebro empieza a mezclar la información real con la alternativa. Lo que hará que recordemos una historia diferente.

Como hemos dicho antes, hay que tener en cuenta que cada vez que recuperamos la información de un recuerdo, de una experiencia vivida, volvemos a construir la historia con los elementos que tenemos, deduciendo los espacios o los huecos donde no hay información.

Esos huecos se rellenan con conocimiento propio pero también externo. Basta que un amigo cuente su versión de la historia, para modificar la nuestra. Es muy difícil mantener intacto un recuerdo.

La memoria y la ética en los falsos recuerdos

Se ha demostrado que se puede implantar un falso recuerdo que tenga repercusiones duraderas en el comportamiento del sujeto. Se ha conseguido con un éxito considerable implantar falsos recuerdos sobre un ahogamiento en la niñez, o un ataque de un animal feroz etc. Y estos falsos recuerdos han tenido repercusiones reales. Sin embargo, un falso recuerdo también puede ser usado con fines “buenos”, al igual que se puede crear una experiencia desagradable hacia un animal por ejemplo, se puede crear una experiencia agradable hacia la comida saludable por ejemplo.

¿Es suficiente ese fin como para tener la libertad de manipular los propios recuerdos?

Charla TED Elizabeth Loftus: La ficción de la memoria.

 

Cómo controlar la ira: 11 consejos para aprender a controlar las explosiones de rabia

Cómo controlar la ira. Cuantas veces a lo largo de nuestras vidas, nos habremos hecho esta pregunta. “Necesito controlar esta rabia que tengo por todo el cuerpo, pero no soy capaz” o “Siento que exploto por dentro en esta situación determinada” son algunas de las afirmaciones de las personas cuando les preguntamos qué se les pasa por la cabeza (o por el cuerpo) en momentos de ira. En este artículo, Mairena Vázquez, psicóloga, te aporta 11 consejos prácticos para que seas capaz de controlar la ira en tu día a día.

Todos hemos experimentado alguna vez la ira en nuestros cuerpos como consecuencia de diferentes situaciones incontrolables, problemas personales que nos generan frustración o cansancio, envidias e inseguridades, recuerdos traumáticos, situaciones en las que no aceptamos lo que está ocurriendo o incluso determinadas personas cuya forma de actuar nos molesta o no nos representa,…  A veces tenemos unas expectativas determinadas que al no ser cumplidas nos producen frustración y pueden desencadenar ira o agresividad. Pero ¿sabemos definir la ira?

La ira se puede definir como una reacción emocional (una emoción) violenta que puede ir acompañada de cambios tanto biológicos como psicológicos. La intensidad de la ira varía desde un disgusto hasta sentir rabia o furia.

Entre los cambios que se producen en nuestro cuerpo cuando sentimos ira podemos encontrar un aumento de la presión sanguínea, del ritmo cardíaco y de la respiración, daños en el sistema circulatorio, sudor, mayor tensión muscular, enrojecimiento, dificultades en el sueño y/o en la digestión, menor capacidad para razonar y pensar de manera coherente,…

A nivel fisiológico, la ira está relacionada con un conjunto de reacciones químicas en nuestro cerebro. A modo resumen:

Cuando algo nos enfada o irrita, la amígdala (una parte del cerebro, encargada del procesamiento y almacenamiento de las emociones) pide ayuda al hipotálamo (que se encarga de regular el estado de ánimo entre otras funciones). En este momento se comienza a liberar adrenalina para preparar al cuerpo ante una posible amenaza. Por eso, cuando estamos enfadados o irritados, nuestro ritmo cardíaco aumenta, y nuestros sentidos se vuelven más agudos.

Todas las emociones son necesarias, útiles y tienen una función específica en nuestra vida. Sí, la ira es necesaria y útil porque nos ayuda a  reaccionar ante cualquier situación que interpretamos como una amenaza, o nos ayuda a hacer frente a cualquier situación que interfiera de algún modo con nuestros objetivos. Nos da el valor  y energía necesarios, y reduce nuestro miedo para poder enfrentarnos de mejor manera a las adversidades e injusticias.

En muchas ocasiones la ira aparece oculta tras otras emociones (tristeza, dolor, miedo,…) y se manifiesta como una especie de mecanismo de defensa. Descubre qué son las emociones. La ira es una emoción muy fuerte que se convierte en un problema cuando no somos capaces de mantener el control sobre ella. Si no somos capaces de controlarla, la ira es capaz de destruir a la persona que la siente o incluso a su entorno impidiendo pensar de manera coherente e impulsando a la persona a actuar de forma violenta y hostil. Experimentar una ira de manera extrema puede perjudicar tanto tu salud física como mental, poner barreras en tus relaciones sociales y afectar de manera general a tu calidad de vida.

Tipos de Ira

La ira puede presentarse de 3 maneras diferentes:

  1. IRA INSTRUMENTAL: Cuando no somos capaces de conseguir nuestros objetivos, a veces utilizamos la violencia como el “método fácil” para conseguirlos. O dicho de otro modo, utilizamos la rabia y la violencia como un instrumento para conseguir eso que tanto ansiamos. La ira instrumental se suele producir sobre todo en aquellas personas que poseen un autocontrol pobre y unas habilidades de comunicación escasas. Descubre estas técnicas de asertividad. Hay otras formas de convencer a alguien.
  2. IRA COMO DEFENSA: Esta manera de sentir la ira se produce en aquellas ocasiones en las que de manera intuitiva interpretamos los comentarios, comportamientos… de los demás como un ataque, ofensa o dificultad hacia nuestra persona. Nos sentimos ofendidos por cualquier cosa (muchas veces sin motivo aparente) y sentimos el impulso irrefrenable de atacar. ¿Cómo? Utilizando la violencia lo cual es un gran error. En las situaciones difíciles conviene mantener la calma.
  3. IRA EN FORMA DE EXPLOSIÓN: Cuando aguantamos durante largos periodos de tiempo demasiadas situaciones que consideramos injustas e intentamos reprimirnos para aguantar aún más si cabe, caemos en un peligroso círculo vicioso del que salimos cuando somos incapaces de aguantar más. A la mínima aparece “esa gota que colma el vaso” y es ahí cuando el vaso rebosa. O dicho de otro modo, cuando aguantamos tantas cosas, aparece ese “pequeño momento sin demasiada importancia” que nos impide seguir aguantando y nos hace reaccionar con ira y violencia rebosando… como una olla exprés.

Las personas que sienten ira de manera más habitual suelen ser personas con unas características personales específicas como una baja tolerancia a la frustración (no pueden entender que sus deseos no siempre serán satisfechos cuándo y cómo ellos digan; son personas muy egocéntricas), baja autoestima que da lugar a sentir inseguridades, poco control sobre sus emociones, falta de empatía (no son capaces de ponerse en el lugar de la otra persona), altos niveles de impulsividad (no piensan antes de actuar),…

El modo de educar a los niños también influye en la manera de lidiar con la rabia cuando son adultos. Es necesario enseñarles desde pequeños a expresar todas las emociones para que aprendan a canalizarlas y manejarlas de la mejor manera posible. Conviene que los más pequeños aprendan a no responder con violencia ante determinadas situaciones. Descubre el síndrome del emperador, y lo que nunca debes hacer si quieres que tu hijo tenga unos valores y respeto cuando sea adulto. El entorno familiar afecta ya que se ha observado que las personas que controlan peor la ira suelen proceder de familias problemáticas y sin apenas comunicación emocional. ¿Qué es lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta? Descubre el Efecto Pigmalión.

Cómo controlar la ira. La ira es una reacción emocional que puede ir acompañada de cambios biológicos y psicológicos.

Cómo controlar la ira: 11 Consejos prácticos

La manera intuitiva y natural de expresar la ira y rabia contenida que solemos tener la mayoría de personas es utilizando la violencia y agresividad, bien rompiendo o golpeando cosas, gritando,… Pero esta NO es la mejor manera. ¡Sigue leyendo! Aquí van 11 consejos prácticos para saber cómo manejar la ira en tu día a día.

1. Sé consciente de la situación o situaciones que te generan ira

Es normal que sientas ira o rabia en alguna ocasión extrema, pero debes aprender a manejar esa situación. Para afrontar la situación y saber manejar la ira, debes conocer el problema en cuestión, qué situaciones/personas te provocan mayor irritación, en caso de poder evitar esas circunstancias (casos puntuales) cómo hacerlo de la mejor manera,… En definitiva, aprender a trabajar con nuestras propias reacciones.

¡Cuidado! Con evitar situaciones o personas me refiero solamente a casos puntuales y concretos. No podemos ir por la vida evitando todo tipo de situaciones, personas y momentos que nos hagan sentir mal. Si no nos enfrentamos a la ansiedad que nos producen estos momentos, nunca seremos capaces de enfrentarnos a ellos.

Cómo manejar la ira: Es de vital importancia que entiendas que la violencia y agresividad no te lleva a ninguna parte, sino que puede agravar el problema y hacer que te sientas peor contigo mismo. Presta especial atención a tus reacciones y a cómo tu cuerpo te manifiesta el estado en el que se encuentra (te empiezas a notar más agitado, notas que el corazón se te va a salir del pecho, parece que no puedes controlar tu respiración,…) para poder actuar a tiempo.

2. Cuidado con lo que dices cuando estás enfadado. Borra las palabras “nunca” y “siempre” de tu diccionario

Cuando nos enfrentamos a momentos de ira, podemos decir verdaderas barbaridades que no sentimos en nuestro estado normal. No sentirás lo mismo una vez que te hayas tranquilizado, así que cuidado con lo que dices. Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras.

Cómo manejar la ira: Debes aprender a racionalizar la situación e intentar verla de la manera más objetiva posible. Hay dos palabras que deberías dejar de decir: “nunca” y “siempre”. Cuando la ira se apodera de ti y piensas “cuando me pasa esto, siempre me cabreo” o “nunca pueden salirme las cosas del todo bien”, estás cometiendo un error. Intenta por todos los medios ser objetivo y optimista en cada situación. La vida es un espejo que nos devuelve el reflejo con el que lo miremos. Si miras la vida con una sonrisa, te responderá de la misma manera.

3. Cuando sientas que ya no puedes más, tómate un respiro

Todos y cada uno de nosotros debemos ser conscientes de nuestras limitaciones. Nadie nos conoce mejor a nosotros que nosotros mismos. Está claro que en nuestro día a día nos vamos a enfrentar a situaciones, momentos, personas… que nos sacarán de nuestras casillas.

Cómo manejar la ira: Cuando creas que no puedes más, que estás rozando tu límite personal, date un respiro. Sal de la situación, si estás en el trabajo aléjate un momentito al baño hasta que se te pase; si estás en casa, date una ducha relajante que calme esos pensamientos intrusivos,… Esto es lo que se conoce como tiempo fuera (time-out) y funciona realmente bien en momentos de tensión.

Si puedes permitirte una escapada, intenta salir de tu rutina diaria y deja de pensar en los problemas que te producen ira. Busca la mejor manera para calmar tu ánimo. Una escapada a la naturaleza siempre es una buena opción. Descubre cómo influye la naturaleza en el cerebro.

El objetivo principal es que te mantengas distraído hasta que la situación se calme para evitar reacciones agresivas y no hacer algo de lo que después te puedas arrepentir. Incluso si sientes la necesidad de llorar, no te reprimas. El llanto apacigua la ira y calma la tristeza. Descubre los beneficios psicológicos de llorar.

4. ¿Conoces la “reestructuración cognitiva”?

En psicología, el método de la reestructuración cognitiva es muy utilizado. Se trata de cambiar nuestros pensamientos más inapropiados (como la manera de percibir las intenciones de los demás) por otros que nos puedan ser de mayor utilidad. O dicho de otro modo, cambiar un pensamiento negativo por uno positivo. De este modo se busca eliminar el malestar provocado a raíz de diferentes situaciones o momentos y que la ira desaparezca rápidamente.

A modo de ejemplo: Imagina que te has visto en la obligación de quedar con ese compañero de trabajo que no te cae del todo bien. Has tenido que esperarle una hora hasta que por fin, aparece. Como no se trata de una persona de tu agrado ya estás pensando que se ha retrasado para fastidiarte, que es un irresponsable, y comienzas a notar como la rabia se apodera de ti.

Cómo manejar la ira: Es importante que llevemos a cabo un entrenamiento con nuestros pensamientos para evitar, por ejemplo, pensar que los demás hacen una determinada cosa con la intención de hacernos daño. Dale una oportunidad y ponte en su lugar. Seguro que si le das la oportunidad de que se explique, te da unos motivos razonables (en este caso) de por qué se ha retrasado. Intenta actuar de manera racional y objetiva.

5. Aprende técnicas de relajación y respiración para un mejor manejo de la ira

Es un tópico repetir cómo afecta la respiración cuando nos encontramos en momentos de tensión, ansiedad, ira,…

Cómo manejar la ira: Realizar una buena respiración te ayudará a bajar la tensión y a tener unos pensamientos más coherentes y ordenados. Cierra los ojos, cuenta hasta 10 despacio y no hables hasta que no te hayas calmado. Respira de manera profunda, lenta y despacio mientras intentas mantener la mente en blanco y libre de malos pensamientos… poco a poco. Las técnicas de respiración más utilizadas son la respiración abdominal y  la relajación muscular progresiva de Jacobson. ¿Cómo relajarme cuando tengo ansiedad?

También puedes aprender a meditar ya que es una buena técnica de mantener el control sobre las emociones y frenar los problemas relacionados con la ira y la agresividad. Aprende lo qué es la meditación mindfulness.

Si sigues teniendo dificultades para relajarte, visualiza en tu mente una imagen que te inspire calma y que te relaje o prueba a escuchar música que te aporte serenidad. ¿Cómo mantener la calma?

Además, procura dormir lo suficiente por las noches (7-8 horas diarias) ya que el descanso y el sueño ayudan a que seamos capaces de controlar nuestras emociones, mejora nuestro humor y reduce los niveles de ira.

6. Las habilidades sociales te ayudarán a enfrentarte mejor a momentos de ira. Tú controlas tu ira y no al contrario

Cada situación que vivimos en el día a día requiere del dominio de unas habilidades o conductas necesarias que hacen que interaccionemos mejor con los demás y que nuestra vida fluya de mejor manera. Es necesario que sepamos escuchar a los demás al mismo tiempo que seamos capaces de mantener conversaciones de manera fluida, sepamos agradecer cuando nos hacen un favor, ayudar y dejar que nos ayuden cuando lo necesitemos, afrontar y aceptar las críticas por muy negativas que sean,…

Cómo manejar la ira: Para manejar y controlar la ira mejor es importante ser capaz de canalizar la información de nuestro alrededor, saber escuchar a las personas que nos rodean y por tanto, saber interpretar las diferentes situaciones que vivimos, aceptar las críticas y no dejar que la frustración se apodere de nosotros. Además hay que ser cuidadosos con la manera en la que nos comunicamos con los demás para evitar acusaciones inoportunas. Trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti.

7. Cómo manejar la ira si lo que la causa es una persona

A veces más que las situaciones que vivimos, son algunas personas las que nos causan momentos de ira. ¡Fuera personas tóxicas!

Si es tu caso, lo más recomendable es que cuando notes que te sientes más agitado de lo normal, te alejes de la persona en cuestión hasta que tu mente se enfríe. Recuerda siempre que al hacer daño a los demás, también te estás haciendo daño a ti mismo y es justo eso lo que no queremos conseguir.

Cómo manejar la ira: Expresa tu enfado de manera sosegada y tranquila, no lleva más razón la persona que más grita sino aquella que es capaz de expresar lo que piensa y siente de manera tranquila y con argumentos, identificando los problemas y buscando soluciones. Es muy importante ser lo suficientemente maduro como para saber escuchar la versión de la otra persona e incluso llegar a un acuerdo entre ambos (siempre que sea posible).

8. El ejercicio físico te ayuda a liberar energía y alejar los malos pensamientos

Cuando nos movemos para realizar algún tipo de actividad física liberamos endorfinas que nos ayudan a tranquilizarnos y nos ofrecen una salida para liberar la ira.

Cómo controlar la ira: Muévete, haz cualquier tipo de ejercicio… Sube y baja escaleras, ponte a limpiar la casa, sal a correr, coge la bicicleta y piérdete por tu ciudad,… lo que sea que creas que puede hacerte liberar adrenalina de una u otra forma.

Hay personas que cuando sufren un ataque de ira no pueden evitar emprenderla a golpes con lo primero que pillan. Si sientes la necesidad imperiosa de golpear algo porque necesitas liberar energía de manera rápida, puedes optar por golpear un saco de boxeo o algún objeto semejante.

9. Un buen método para “dejar volar tu mente” es escribiendo

Y pensarás, ¿cómo algo tan “simple” como escribir puede ayudar a controlar la ira que siento después de la bronca monumental que acabo de tener con mi pareja?

Cómo controlar la ira: Cuando nos sentimos en pleno momento de ira, podemos notar como nuestros pensamientos se dispersan y no somos capaces de centrarnos en el tema que nos irrita. Quizás tener un diario te ayude a ser consciente de qué es lo que más ira te genera, la forma en la que te sientes, en qué tipo de situaciones te vuelves más vulnerable, cómo no actuar y como sí debemos afrontar los problemas y manejar la ira, cómo te sentiste después,… Cuando pase un tiempo y hayas escrito algunas experiencias, te servirá para hacer comparaciones entre unas experiencias y otras y saber identificar mejor todos los factores relacionados.

Por ejemplo: “No puedo más. Me acabo de pelear con mi pareja porque no soporto que me llame “maleducada”. Ahora me siento mal porque le he gritado y he golpeado la puerta al salir de la habitación. Me avergüenza mi comportamiento”. En este ejemplo, la persona en cuestión al leerlo se dará cuenta de que reacciona de manera errónea cada vez que la llaman “maleducada” y aprenderá a no reaccionar con ira y violencia ya que después esos comportamientos le ocasionarán vergüenza y arrepentimiento.

Puedes incluso escribir frases de ánimo o consejillos que te tranquilicen y que creas que te son útiles en esas situaciones. A modo de ejemplo: “Si respiro y cuento hasta 10, me habré calmado y veré las cosas desde otra perspectiva”, “Sé que soy capaz de controlarme”, “Soy fuerte, valgo más que todo esto y no voy a hacer nada de lo que quizás en un futuro me arrepienta”,…

También puedes probar a dejar salir tu energía dibujando, haciendo crucigramas o pasatiempos,…

10. Ríete hasta de tu sombra

¿Qué mejor manera de calmar la tensión y los ánimos que con una buena dosis de risas? Es cierto que cuando nos encontramos en pleno ataque de ira, lo que menos nos apetece es reírnos. Creemos que el mundo y todas las personas en ese momento conspiran en nuestra contra (nada más lejos de la realidad).

Como controlar la ira: Aunque sea difícil, los problemas se ven de otra manera con una actitud positiva y una buena dosis de humor. Por eso ríete hasta de tu sombra e intenta sacar el lado gracioso de todo lo que se te pase por la cabeza en esos momentos. Una vez que te hayas calmado, intenta ver el lado positivo de la situación.  Imagínate a la persona con la que estás teniendo un enfrentamiento en alguna situación graciosa o acuérdate de aquella vez que te dio aquel ataque de risa. Seguro que de esta manera controlas la ira mucho mejor. La risa tiene múltiples beneficios, no lo olvides. ¡Ríete de la vida!

11. Si crees que tienes problemas serios a la hora de controlar tu ira, te recomiendo la ayuda de un profesional

No tengas miedo de reconocer tus problemas ni te sientas por ello una persona más débil. Las personas más fuertes y con más valores son aquellas que reconocen lo que les pasa y demuestran su valentía al saber pedir ayuda. Puedes probar compartiendo tus preocupaciones con alguien de confianza, ya sea familia, amigos, pareja o incluso autoridades (en los casos más graves).

Si sueles reemplazas otras emociones por la ira, si notas como tu ira interfiere en tus actividades del día a día, si te puedes sentir violento incluso por cosas insignificantes, si no puedes reprimir los gritos o dar golpes cuando te enfadas, si a veces te sientes incapaz de controlar tu ira, si no sabes cómo reaccionar ante determinadas situaciones, momentos o personas… te aconsejo que pidas ayuda a un profesional.

Cómo controlar la ira: Un psicólogo especializado evaluará tu problema desde el inicio y determinará cuál es la mejor manera de ayudarte.  Intentará que seas capaz de controlar tu ira ofreciéndote pautas (por ejemplo, entrenamiento en habilidades sociales) y técnicas (por ejemplo, técnicas de relajación)  para que poco a poco seas capaz de afrontar las situaciones que te irritan y te generan tensión. Incluso puedes optar a acudir a clases grupales donde conocerás personas con tu mismo problema y te servirá de gran ayuda ya que te sentirás acompañado y comprendido.

En resumen, debemos aprender a controlar todas nuestras emociones, especialmente la ira. Recuerda siempre que la ira nunca se puede utilizar como una excusa para hacer daño a los demás ya sea de manera física o verbal.

Ya sabes que no es más valiente el que más grita, ni más cobarde el que más calla. Aplícate el refrán “A palabras necias, oídos sordos” y adopta una nueva actitud ante los problemas. Recuerda siempre que al hacer daño a los demás, también te estás haciendo daño a ti mismo.

¿Cómo mantener la calma? 10 Estrategias mentales para conservar la serenidad en momentos difíciles

Cómo mantener la calma bajo presión. ¿Cómo responde tu cerebro en momentos de crisis? ¿Cómo afrontas esas situaciones que te producen estrés? Una pelea con tu pareja, el atasco de camino al trabajo, la discusión con tu jefe, la pataleta de tu hijo/a, el desprecio de tu compañero, la cola del supermercado, etc… Algunas veces nos enfrentamos a una situación difícil o conflictiva en la que es muy difícil mantener la serenidad. Seguro que alguna vez has vivido ese momento difícil en el que tu control emocional se desborda, pierdes los nervios y eres totalmente incapaz de tomar una decisión acertada. Puede, incluso, que si alguien te ha sacado de tus casillas explotes y solo desees gritar y descargar tu furia en esa persona que te exaspera. 

Este artículo trata sobre eso: Cómo afrontar la situaciones conflictivas en las que parece que todo nos sale mal, y ser capaz de mantener la calma en los momentos difíciles. Mairena Vázquez, psicóloga, te da 10 estos consejos y técnicas mentales que te ayudarán a mantener la serenidad ante cualquier situación

Lo importante no es lo que te ocurre, sino como lo afrontas” (Joan Manuel Serrat)

Mantener la calma

Llevamos un ritmo de vida frenético y casi a diario nos vemos obligados a respirar y contar hasta 10 antes de realizar una acción inadecuada. Muchas personas viven estresadas ya sea porque tienen que estudiar, trabajar, mantener un hogar y una familia, ganar el suficiente dinero para llegar a fin de mes, problemas familiares,…

Hay días en los que parece que todo sale mal, parece que los problemas nos llueven y pensamos “¿Por qué a mí?”. Es aquí donde debemos mantener la calma. Pero… ¿A qué me refiero con eso?

Mantener la calma es permanecer calmados, tranquilos en cualquier situación. Es mantener un estado de paciencia, tranquilidad, serenidad, optimismo,… sobre todo en aquellas situaciones donde parece que nos sentimos más desbordados porque nos parece que no somos capaces de controlarla la situación.

La tensión, los nervios y todas las consecuencias negativas derivadas de no saber mantener la calma se acumulan en nuestro cuerpo y nos pueden provocar diferentes problemas de salud. El cuerpo habla cuando la mente calla.

Por todo esto, es importante y al mismo tiempo aconsejable, saber mantener la calma para poder enfrentarnos a cualquier situación de la mejor manera posible.

Por qué es importante mantener la calma. 10 maneras de mantener la calma.

10 maneras de mantener la calma en cualquier situación

La manera en la que somos capaces de actuar frente a situaciones que nos generan estrés o malestar es fundamental. Estamos de acuerdo en que no es fácil ni sencillo mantener la calma cuando estamos nerviosos o bajo presión, por eso aquí te facilitamos 10 maneras para aprender a mantener la calma.

Cuando nos alteramos, nuestro cuerpo nos manda señales y notamos que el pulso se nos acelera, la temperatura corporal aumenta, subimos el volumen de voz, algunos músculos se empiezan a poner tensos,… Es en este momento cuando debemos tener en cuenta los siguientes puntos para mantener la calma:

1. Identifica las señales de alarma

Antes de nada, debes procurar estar alerta a las señales que nos manda el cuerpo ante situaciones de tensión y estrés. Es importante que sepas identificar cómo reacciona tu cuerpo en esas circunstancias para aprender a mantener la calma en momentos posteriores.

Si crees que eres capaz de parar la situación, pararás la situación y podrás mantener la calma. Si eres capaz de controlar tu cabeza, más de la mitad de la batalla la tienes ganada.

¿Cómo mantener la calma? Confía en ti y en tus posibilidades para conseguir cualquier cosa que te propongas. Piensa que “no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo aguante” y que “después de la tormenta, siempre viene la calma”. Mantén la calma y sobre todo no entres en pánico. Sea cual sea la situación que te genera tensión, malestar, preocupación,… no va a durar para siempre y eres capaz de superarla.

Aprende a dejar de pensar en negativo y olvídate de los pensamientos del tipo “es imposible, no puedo con tanto trabajo” ya que lo único que conseguirás con ellos es aumentar tu estrés y hacer que la situación sea más complicada. Intenta ver el lado positivo de las cosas.

2. Respira y cuenta hasta 10

1-2-3-4-5….9-10.” Créeme cuando te digo que es preferible que te tomes tu tiempo para contar números (ya sea hasta el 10 o hasta el 100) hasta relajarte. Así evitas decir o hacer cualquier cosa de la que luego te puedas arrepentir al mismo tiempo que calmas el sistema nervioso.

¿Cómo mantener la calma? Entrena la respiración lenta y profunda cuando te sientas cómodo y tranquilo, para que en situaciones complicadas y cuando estés nervioso, seas capaz de hacerla de manera automática. Inspira, aguanta el aire 5 segundos y expúlsalo despacio. Observa como tu cuerpo deja de estar tenso.

Imagina que es uno de esos días en los que parece que tu jefe te echa la bronca por todo…. Cuenta hasta 10, respira poco a poco y de manera profunda. Cuando te hayas relajado, tu mente se habrá aclarado y serás capaz de ver todo desde otra perspectiva. Ya no pensarás “¡Odio a mi jefe con todas mis fuerzas!” sino “¡Pobrecillo mi jefe, un día malo lo tenemos cualquiera!”.

3. Distánciate por un momento de la situación

Cuando nos encontramos en una situación que nos genera malestar o nervios y necesitamos mantener la calma, una buena opción es alejarte de la situación e intentar tomar aire puro. Si además puedes aprovechar algún rayito de sol te ayudará aún más a mantener la serenidad.

Otra opción siempre que sea posible, es lavarte la cara con agua fría para hacer que la frecuencia cardíaca disminuya. Esto te ayudará a calmarte.

También puedes usar objetos para liberar tensión como pelotas anti estrés. Son pelotas que caben en la mano y que su objetivo principal es aliviar nuestras tensiones al aplastarla. Ayuda a que liberemos la adrenalina que se acumula en momentos de tensión al mismo tiempo que hace que nuestro estado de ánimo mejore.

No podemos olvidarnos de los beneficios que podemos conseguir con la música cuando estamos estresados.  Combate el estrés escuchando música.

4. Desconecta tu cerebro, piensa en otra cosa

Cuando estás en tensión y quieres mantener la calma… ¿Has probado a pensar en imágenes que te relajen? ¿Cuáles son los paisajes que te inspiran más sensación de paz y tranquilidad? Quizás si piensas en el mar, el sonido de las olas, la brisa que te llega,… te sea más fácil mantener la calma.

Intenta pensar en cualquier cosa que no sea el problema, tienes miles de opciones: Piensa en tus próximas vacaciones, conéctate a internet, visualiza un paisaje, ponte a leer ese libro que tanto te gusta, intenta recordar aquella situación tan graciosa que viviste hace poco,…

Cada persona es un mundo y por eso, no a todas las personas les relaja lo mismo. Tómate tu tiempo para saberlo y cuando seas consciente de qué es lo que mejor te funciona, solo tendrás que visualizarlo en tus momentos de tensión.

10 maneras de mantener la calma. Piensa en imágenes que te relajen.

5. Analiza tu situación de manera objetiva

Cuando veas que no puedes más con esa situación que tanta rabia te da y tanto estrés te genera, cuando sientas que vas a explotar, cuando intentes por todos los medios mantener la calma pero no puedas,… sé objetivo.

Imagínate la situación que estás viviendo como si tú no estuvieras dentro de ella y el protagonista fuera otra persona. ¿Cómo lo verías? ¿Lo verías del mismo modo? Si el protagonista de esa historia te pidiera consejo, ¿qué le dirías? Seguro que si no tienes en cuenta las implicaciones emocionales, eres capaz de actuar de un modo distinto y mejor.

También puedes plantearle la situación a alguien de confianza que te ayude a considerar las consecuencias de una decisión determinada y escoger la alternativa más adecuada. Una persona ajena al problema te ayudará a mantener la calma y te dirá su punto de vista objetivo desde una postura externa. Pueda que un persona ajena al problema sea capaz de ver soluciones que tú mismo no puedes ver.

6. Cuidar tu alimentación puede ayudarte a controlar tus nervios

Comer de manera saludable es importante en todos nosotros ya que la alimentación influye tanto en nuestro cuerpo como en nuestro estado de ánimo. Descubre cómo le afecta al cerebro lo que comemos.

Hay personas que para mantener la calma se beben un café o se fuman un cigarrillo porque piensan que eso les produce calma y tranquilidad. Esto siempre es un error. Descubre cómo dejar de fumar.

Otras personas recurren a productos de bollería o chucherías porque piensan que el azúcar es bueno en estas ocasiones o incluso necesitan atiborrarse a comer de cualquier comida que pillen. ¡Error!

No solo el café no es bueno en estos casos sino que cualquier bebida que contenga cafeína puede ponernos más nerviosos. Los productos con azúcar nos hacen el efecto contrario al que deseamos en este momento ya que nos dan energía y por tanto, puede que nos sintamos más alterados aún.

¿Cómo serenarnos? En casos así, los expertos recomiendan tomar chocolate negro y alimentos  ricos en vitamina C como fresas, naranjas,… debido a que reducen el cortisol (hormona del estrés) y beber algún tipo de infusión relajante (por ejemplo, infusión con valeriana o alguna tila relajante) para ayudar a mantener la calma.

Para aquellas personas que para mantener la calma necesitan asaltar el frigorífico, se recomienda el consumo de chicles (sin azúcar) que les ayude a disminuir los niveles de estrés y los nervios. Si además procuras masticar el chicle despacio, saboreándolo y de forma consciente, mantendrás tu atención en el chicle e indirectamente prestarás menos atención al problema.

Los expertos recomiendan tomar chocolate negro y alimentos ricos en vitamina c como las naranjas para mantener la calma.

7. La naturaleza puede ser tu gran aliada

En momentos tensos y complicados, alejarte de la situación que te altera es muy importante para aclarar tu mente. Busca un lugar tranquilo donde te sientas cómodo y céntrate en pensar cualquier otra cosa que no sea aquello que te genera malestar.

Si en momentos de tensión tienes la opción de alejarte a algún espacio natural, ya sea la playa, la montaña, el campo,… ¡hazlo! Los colores vivos de la naturaleza hacen que tu mente se relaje.

8. La importancia del ejercicio físico

¿Cómo mantener la calma en situaciones complicadas? Muévete, activa tu cuerpo de cualquier manera. Pasear siempre es muy recomendable. Dar un paseo o incluso (dependiendo de tu forma física) salir a correr es una buena manera de desconectar de los problemas, liberar energía y mantener la mente despejada de las situaciones que nos generan malestar.

Da igual el ejercicio que elijas, siempre es mejor salir a dar un pequeño paseo que quedarte encerrado en tu habitación con los mismos pensamientos intrusivos rondando tu cabeza. El ejercicio físico ayuda a regular las emociones y gracias a que liberamos endorfinas, nos hace sentirnos más felices.

Si eres de los que prefiere otro tipo de actividades o ejercicio físico diferente a correr, puedes buscar alternativas en otras actividades como natación, baile, pilates, yoga o mindfulness ya que ayudan a reducir la tensión que se acumula en nosotros día a día.

El ejercicio físico ayuda a regular las emociones y nos permite mantener la calma.

9. Perdona, olvida y mantén el sentido del humor

A veces, nos enfrentamos a situaciones en las que por diversas circunstancias, nos sentimos angustiados y culpables.

En estas ocasiones, si queremos mantener la calma, es crucial que seamos conscientes de los errores que hemos cometido y libres para poder perdonarnos a nosotros mismos y poder liberar de este modo la culpa. Si creemos que hemos cometido algún error, debemos saber perdonarnos y darnos una segunda oportunidad.

Siempre es bueno intentar sacar el lado positivo de las cosas y tomárselo todo con humor. Ríete de ti mismo, de la situación y de todo, aunque a veces sea complicado.

10. Date la enhorabuena

Ya sabemos que mantener la calma en cualquier circunstancia no es una tarea fácil. Requiere de mucha paciencia, mucha práctica y ganas y fuerza de voluntad para no darse por vencido cuando parezca que la situación se nos va de las manos.

Date la enhorabuena porque has querido y has podido. Has  sido una persona madura y gracias a tus ganas has sido capaz de mantener la calma controlando tanto tus emociones como tus acciones. Siéntete muy orgulloso de ti mismo. Si has fallado en algo, no pasa nada, no te castigues ya que la próxima vez lo harás mejor. Además, los fallos te ayudan a aprender más sobre ti mismo y hacen que te conozcas mejor para que en próximas situaciones no cometas los mismos errores.

https://www.youtube.com/watch?v=jhB48FkMEpE

¿Y tú como crees que es la mejor forma para mantener la calma? ¿Qué haces en aquellas situaciones en que parece que sale todo mal? ¿Eres de los que respira y cuenta hasta 10? ¿Prefieres evadirte de tus problemas escuchando música? ¿O quizá, prefieres salir a correr para liberar energía y tensiones? Si quieres, puedes compartir abajo cual es tu mejor manera para mantener la calma. 😉

¿Por qué te gusta el fútbol? Los beneficios psicológicos de ser aficionado a un equipo

  ¿Por qué nos gusta el fútbol? A ver, ¡que levante la mano quien no se haya emocionado nunca en algún partido! ¿A quién se le ha venido a la mente ese momento en el que sueltas la lágrimilla después de ver a tu equipo marcar ese “golazo”? …Puede que alguno de vosotros paséis del fútbol, vale. Pero la realidad es que el fútbol es uno de los temas más populares. ¡Descubre por qué! En este artículo, Mairena Vázquez, psicóloga, nos explica este fenómeno. Y es que, ser aficionado, hincha o seguidor de un equipo de fútbol tiene beneficios psicológicos ¡Sigue leyendo!

¿Por qué te gusta el fútbol?

El fútbol tiene un gran poder y es que para bien (o para mal) genera sentimientos. Mientras que unos adoran el fútbol y son súper forofos, otros lo detestan con todas sus fuerzas. Pero si de algo estoy segura, es que ¡el fútbol no deja indiferente a nadie!

Hoy, todos los forofos del fútbol estáis de suerte… Vamos a hablar de los beneficios psicológicos que tiene ser seguidor, hincha o afición de un equipo de fútbol, cómo influye la Psicología del Deporte en el fútbol y el peor lado del fútbol, los hooligans.

¿Por qué nos gusta el fútbol?beneficios que nos aporta

Algo que parece tan sencillo como “4 tíos pegándole patadas a un balón” genera mucha controversia a favor y en contra. Pero es que el fútbol es tan poderoso que hasta puede cambiarnos el estado de ánimo.

Siempre que se habla de beneficios del fútbol, se habla de los beneficios a nivel físico pero…  ¿Conocéis los beneficios psicológicos que nos aporta el fútbol con solo verlo?

1. Nos gusta el fútbol porque lo entendemos como sinónimo de alegría

El fútbol no da soluciones a los problemas, pero sí alegrías. Y por eso, la sociedad se lo agradece de una forma muy generosa. Es un sector, un mundo, al que se le perdona todo” (Alfredo Relaño, director diario deportivo).

Muchas personas se refieren al fútbol como un estado de ánimo, algo más que un deporte y así lo demuestran las aficiones acompañando a sus equipo, aunque el resultado no sea siempre el esperado. Esto ocurre desde los “equipos con estrellas futbolísticas” hasta los equipos de más baja categoría. Por eso, uno de los beneficios psicológicos que tiene ser un aficionado al fútbol, es la asociación que hacemos con los momentos de alegría.

2. Nos gusta el fútbol porque es capaz de unir a las personas

¿Qué tendrá este deporte que mueve masas y nos une a todos?

Cuando alguien se hace miembro de un equipo, se ve representado con sus colores y empieza a formar parte de un colectivo donde los objetivos e ideales son los mismos para todos sus miembros.

Solo tenéis que acordaos de cuando la Selección Española ganó el Mundial de fútbol en 2010. Seguro que alguno de vosotros se dejó llevar por la euforia de la victoria y acabó tomándose unas cervezas con “Fulanito” a pesar de no llevarse del todo bien. Un aficionado al fútbol puede llegar a hacer por su equipo casi cualquier cosa.

 3. Nos gusta el fútbol porque actúa como nuestra válvula de escape

Aporta alegría a todas aquellas personas que están pasando por momentos complicados. Además ayuda a desconectar de la vida laboral y puede funcionar como una “válvula de escape”.

¿Quién no ha aprovechado los ratitos de fútbol como excusa para salir con los amigos por ahí?

4. Nos gusta el fútbol porque es una máquina de generar sentimientos

Euforia, alegría, tristeza, rabia, desesperación, nerviosismo,… son algunas de las sensaciones que experimentamos cuando vemos un partido de nuestro equipo de fútbol. Esa sensación de alegría máxima cuando nuestro equipo gana como si hubiéramos sido nosotros mismos los que hubiéramos jugado el partido y esas ganas de llorar y rabia contenida que a veces sentimos cuando vemos que nuestro equipo va perdiendo.

¿Sois de los que le gritáis a la televisión como si no hubiera un mañana? ¿O sois de los que se comen las uñas? ¿Podéis estar quietos en los 90 minutos que dura el partido?

5. Fútbol, fútbol everywhere

Actualmente, es prácticamente imposible pensar en algún sitio en el que no se hable de fútbol. Aunque en algunos casos puede resultar redundante para las personas a las que no les gusta el fútbol, es cierto que ayuda a empatizar, a comenzar una conversación, o conectar con un desconocido.

6. Nos gusta el fútbol porque tiene carácter terapéutico

El fútbol invita a las personas a soñar con algo y que eso les ayude a evadirse un poco y les genera nuevas ilusiones. Los sentimientos de las personas entran en juego cuando ven a los jugadores de sus equipos como dioses y les animan con todas sus fuerzas para que consigan lo que se considera como una gesta heroica.

Acordaos cuando la Selección Española de Fútbol ganó el Mundial y las dos últimas Eurocopas… si a ello le sumas las victorias de otros deportistas en sus diferentes especialidades…  La victoria de nuestros equipos nos llena de orgullo.

7. Incluso para aquellos a los que no les gusta el fútbol, también pueden encontrar beneficios.

Sí, sí… ¡como lo lees! Si eres de las personas que no disfrutan viendo un partido de fútbol puedes aprovechar el tiempo esos 90 minutos para salir por tu ciudad tranquilamente y hacer mil planes, o simplemente, dedicarte a pasear por las calles vacías. Eso sí, ¡ni se te ocurra acercarte al bar! 😉

Aunque también puede tener consecuencias negativas:

Hablar del lado más negativo del fútbol supone hablar de los hooligans, también conocidos como ultras.

Los “hooligans o ultras”  (“salvajes”) son grupos de personas que demuestran sus preferencias deportivas con un comportamiento violento. Suelen actuar en grupos que comparten normas, valores, creencias,… en el que cada individuo adquiere unos roles específicos.

Actúan en masa tanto dentro como fuera del estadio buscando provocar a los hooligans del equipo rival para fomentar su auto-imagen. Se sienten ofendidos por cualquier conducta de la afición contraria aunque no tenga ninguna mala intención. Su objetivo principal es humillar a los rivales para sentirse superiores, todo esto siempre con violencia.

Es muy bonito cuando tu equipo gana un partido, el problema empieza cuando el fanatismo de algunas personas roza los extremos e intentan promulgar sus ideas a los demás a base de violencia.

Es aquí donde puede comenzar la violencia que se puede generar al no compartir las ideas del equipo contrario. Solo hay que ver las noticias o leer los periódicos para ver lo que ha pasado justo en los primeros días de la Eurocopa de Francia 2016, varios hinchas heridos, alguno en coma…

¿No es vergonzoso que la violencia quiera ser la protagonista principal de un acto que espera tanta gente con tanto entusiasmo?

El fútbol y la Psicología del Deporte

La “Psicología del Deporte” busca observar y evaluar la conducta de los jugadores para, de alguna forma, influir de forma positiva en su rendimiento.

A veces se nos olvida que en el juego, y sobre todo en el resultado, no solo influyen las técnicas y estrategias (el famoso “juego bonito”), sino que cada jugador, de modo individual debe llevar a cabo un entrenamiento mental profundo, para que su cerebro sea creativo y esto requiere planificación, pensamiento táctico, coordinación, agilidad, atención, etc..

La Psicología del Deporte se encarga de que los jugadores estén preparados para cualquier cosa que pueda ocurrir en el campo de juego durante el partido.

En todo momento se promueve un juego en equipo sin individualismos con el objetivo principal de buscar la cohesión y unión del grupo.

Además, se intenta que los jugadores vean las situaciones con optimismo de modo que lo más importante no siempre sea quedar el primero, sino que es fundamental valorar el esfuerzo realizado y el éxito conseguido. Quedar en segundo lugar, supone ganar la medalla de plata lo cual es motivo de orgullo también.

“Si tienes ganas de ser feliz, juega al fútbol” (Gareth Bale). O en su defecto, ve a partidos o disfrútalos por televisión.

¿Obsesionado con la pareja perfecta? Qué es el síndrome del príncipe azul

En otro artículo repasamos algunos trastornos con nombres de cuentos de hadas. Hoy vamos a explicaros qué es el síndrome del príncipe azul, una variación del síndrome de Cenicienta que nos hace tener unas expectativas de pareja idealizadas y poco realistas.

¿Qué es el síndrome del príncipe azul?

Aspirar a encontrar una persona a la que amar y que te ame es una actitud saludable, pero como muchos otros aspectos de la vida, cuando esto se convierte en algo obsesivo puede volverse contra nosotros y afectar a nuestra salud mental. Si deseas este objetivo desde un punto de vista adulto, como una persona que se aprecia a sí misma, y que tiene amistades y aficiones que llenan su vida, no deberías de experimentar ninguna complicación. En cambio, si aspiras a encontrar el amor como una persona insegura, insatisfecha consigo misma y su vida y con una actitud infantil, es probable que proyectes todas tus carencias afectivas y vitales en encontrar a alguien y que la búsqueda del amor se vuelva algo tóxico, esto es lo que les pasa a las personas con el síndrome del príncipe azul.

Qué es el síndrome del príncipe azul

Al contrario que el síndrome de la Cenicienta, que solo se da en mujeres, este trastorno puede darse en ambos sexos. Los que padecen el síndrome del príncipe azul, imaginan a su pareja ideal como a una persona perfecta, prácticamente sin ningún defecto y con un carácter o personalidad que encaja sin problemas con la de ellos. Además, como piden poco, creen que esta pareja tendrá una belleza bastante superior a la de la media, una gran inteligencia, y una buena situación social y económica.

Los afectados por el síndrome del príncipe azul buscan de manera inconsciente a alguien como su padre (si son mujeres) o como su madre (si son hombres), ya que en ellos ven a la persona perfecta: los padres son amables y tratan a sus hijas como princesas, mientras que las madres cuidan y protegen a sus hijos.

Por culpa de esta búsqueda de la perfección, los que tienen el síndrome del príncipe azul sienten algo de rencor hacía las personas del sexo opuesto ya que nunca cumplen sus expectativas y suelen maltratarlas o sacarles defectos de forma constante. Las personas por las que sienten atracción suelen estar comprometidas o casadas y los que sufren el trastorno acaban ocupando el rol de amante en muchas ocasiones.

¿Por qué buscamos un príncipe azul?

De forma consciente o inconsciente maltratan a sus parejas o les hacen saber que no son lo suficientemente buenos. Este maltrato puede consistir en discusiones que están causadas por motivos ridículos, elogiar a otras personas delante de sus parejas para hacerles de menos, o incluso coquetear con otras personas que encajan más con su ideal. Siguen buscando a su pareja perfecta fuera de su relación, o tratando de cambiar a la persona con la que están, llegando a pedirles que cambien su personalidad, que se vistan y arreglen según sus gustos, e incluso que se operen y modifiquen su cuerpo. Acaban destrozando a su pareja haciendo que reniegue de su naturaleza y que se transforme en algo que no es.

Después de pasar por todo esto, es natural que las personas afectadas por el trastorno del príncipe azul acaben siendo abandonadas por sus parejas o siendo ellas quienes dejan sus relaciones porque quieren seguir buscando a alguien que sea mejor. Sólo pueden llevar una vida normal y saludable cuando consiguen superar esta obsesión por la perfección y aceptan que las personas tienen cualidades buenas y malas. Para conseguirlo es necesario que estas personas busquen la ayuda de un especialista y trabajen duro para superar sus inseguridades, sus temores y sus complejos, y de esta forma puedan vivir sin buscar a alguien que llene su vacío emocional, porque si quieres aceptar a los demás has de empezar por aceptarte a ti mismo.