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¿Por qué tener confianza es tan importante en nuestra vida?

No damos suficiente importancia a algo que sostiene nuestra pareja, nuestra familia, nuestra profesión y nuestra vida social. Sin confianza no existirían las relaciones de pareja, ni las empresas, ni la economía. La confianza es la base de la relación y comunicación padre-hijo, médico-paciente, profesor-alumno, empleador-empleado, etc. La confianza es necesaria, sin ella no podemos vivir.

Sin confianza no podemos vivir

¿Qué es la confianza?

La confianza es la seguridad o esperanza firme que alguien tiene de sí mismo o de otra persona o situación. Es el fundamento de toda relación humana. Nadie puede caminar junto al otro sin tener la certeza de que puede confiar en él. Sin confianza es imposible avanzar y crecer.

Cuando hablamos de confianza, hablamos de transparencia. Para confiar en otra persona hace falta primero tener un conocimiento. Cuanto más se conoce, más confianza hay en una relación. Donde hay confianza se da una comunicación bonita y enriquecedora.

En las relaciones es muy importante cuidar mucho la confianza. Ésta siempre se tiene que basar en la libertad. La verdadera confianza existe cuando hay madurez en las relaciones humanas. Implica estabilidad, respeto, amor. Todos necesitamos que alguien confíe en nosotros. Quien confía en otra persona la hace crecer y contribuye a su felicidad.

Sin embargo, la realidad que encontramos cada día es que las personas traicionan nuestra confianza – y nosotros traicionamos la de los demás. Lo que creíamos seguro, nuestra ciudad, nuestros amigos, cambian con el tiempo. Incluso por desgracia, podemos haber sido traicionados por nuestra pareja o por nuestros familiares más queridos.  Ganarse la confianza de alguien es una tarea difícil. Perderla es muy fácil.

¿Qué es la confianza?

La importancia de la confianza

La confianza es un factor clave en todos los aspectos de nuestra vida. Demandamos confianza en todas las actividades que realizamos, en todas las compras, en todas las inversiones, etc. Pero la confianza es algo que se gana poco a poco y se destruye en un segundo, es algo demasiado frágil. Pero si somos capaces de construirla y mantenerla, estamos logrando un gran éxito. Muchas personas tardan una vida en construir una reputación que se pierde en menos de una hora. La pregunta es si esto es algo inevitable o simplemente sucede así.

Podemos evitarlo, es tan simple y llano como evitar los problemas, mantener una ética que nos enorgullezca al final del día. Para muchas personas es complicado, vivimos en un mundo lleno de tentaciones, pero al final del día es necesario valorar lo efímero de las cosas que resultan tentadoras frente a las cosas que nos aportan confianza, o las personas que confían en nosotros.

No hay nada más humilde que reconocer que existen ciertas cosas en esta vida que no somos capaces de afrontar. Por ello, es fundamental ser muy honestos con nosotros mismos. Ser honestos con nosotros mismos nos puede tomar mucho tiempo, es importante saber qué imagen queremos dejar de nuestro paso por la vida. Tienes que pensar si para ti tu reputación es más importante que todo el dinero, que todas las tentaciones. Tienes que saber cómo quieres que te vea las personas que más te importan en este mundo, que al final del día, valga la redundancia, son las más importantes.

Seguramente hayas trabajado mucho durante toda tu vida para hacer algo extraordinario en este mundo. Lo importante de todo esto es que mantengas tu consistencia, no dejes que nada ni nadie te engañen. Prepárate para todo lo que venga. Es importante que recuerdes la importancia que tiene la confianza en todos los aspectos de esta vida.

La importancia de la confianza

Tipos de confianza

Pero, ¿qué tipos de confianza hay? A continuación te los explicamos con sus distintas características.

Confianza en los demás

La confianza en los demás es un fenómeno del que se suele hablar mucho en las relaciones interpersonales, especialmente aquellas de pareja.

Los seres humanos somos seres sociales, y por eso necesitamos a otros para vivir mejor y para gozar de un mayor bienestar psicológico y emocional. Tener relaciones cercanas da sentido a nuestra vida, y disponer de personas de confianza nos ayuda a ser felices.

Evidentemente, no podemos confiar en todo el mundo puesto que, en ocasiones, podemos toparnos con individuos que querrán defraudarnos, timarnos o aprovecharse de nosotros, pero especialmente en aquellas personas cercanas que nos han demostrado que podemos confiar en ellos, debemos darles un voto de confianza.

La confianza no es algo que venga de serie aunque algunos expertos piensan que es innata, al menos respecto a nuestros familiares, y cuando conocemos a alguien, uno debe ganársela. La sinceridad y la credibilidad son algunas variables que incrementan o no la confianza que podemos tener en otras personas.

Confianza en uno mismo o autoconfianza

La autoconfianza suele confundirse con la autoestima o el autoconocimiento, y pese a que están relacionadas, no son lo mismo. La autoestima es la valoración global que tiene una persona de sí misma, mientras que la autoconfianza se refiere a la valoración de uno mismo respecto a su capacidad para desempeñar una tarea y llevar a cabo un objetivo.

Es un concepto que está muy relacionado con el desarrollo personal, puesto que una autoconfianza alta permite superar los obstáculos que pueden ir surgiendo en el camino de un individuo a la hora de luchar por una meta. Cuando una persona tiene una autoconfianza elevada, está muy interesada en las tareas en las que participa porque se siente competente, ve los problemas como desafíos estimulantes, experimenta un compromiso elevado hacia sus intereses y actividades, y se recupera rápido de sus fracasos. Por suerte, la autoconfianza se puede trabajar y mejorar.

Falsa autoconfianza

En ocasiones, algunos individuos parecen mostrar una confianza alta cuando en realidad no confían en sí mismos. Esto es lo que se conoce como falsa autoconfianza.

Los sujetos con falsa autoconfianza a veces puede llegar a convencerse de que confían en sí mismos aunque no sea así, e incluso pueden realizar autoverbalizaciones positivas hacia sí mismos, con frases optimistas. Es un tipo de autoengaño que no favorece para nada el desarrollo personal, y que permite a la persona evadirse del verdadero estado interno de autoconfianza que en muchos casos está detrás de la “máscara”.

Tipos de confianza

Consejos para recuperar la confianza de alguien

En ocasiones, puede que nos arrepintamos de algo que hemos hecho y que ha supuesto que la otra persona deje de confiar en nosotros. Si te sientes identificado y quieres recuperar la confianza de esa persona que tanto te importa, sigue estos consejos:

1. Admite tu error

Evidentemente la otra persona ha perdido la confianza en ti porque has hecho algo mal. Así que no pierdas más tiempo intentando ocultar parte de la historia para quedar menos mal. Si quieres que la otra persona vuelva a recuperar la confianza en ti, lo primero que debes hacer es asumir que te equivocaste y que la culpa es tuya.

2. Habla de lo que te llevó a hacerlo

Ahora que has admitido tu error, es momento de hablar de lo que te llevó a hacerlo. De esta manera puede que la otra persona incluso te comprenda. Es habitual que nos comportemos a la defensiva cuando tenemos problemas de pareja, y muchas veces la solución era simplemente la comunicación. Hablar de tus sentimientos y pensamientos respecto al tema puede hacer que la otra persona recapacite, porque es posible que también tenga parte de culpa en lo sucedido.

3. Sé humilde

Ser humilde es un punto importante para recuperar la confianza de alguien, porque si te pones a la defensiva, el conflicto puede hacerse incluso mayor. Tu objetivo es que podáis hablar de lo que ocurrió y que te vea como una persona que comete errores como cualquier ser humano. Así que no dejes que te vea como una mala persona.

4. Ten paciencia

Si quieres recuperar la confianza de alguien es necesario que dejes pasar el tiempo y tengas paciencia. Si esa persona que tanto significa para ti se siente traicionada por cómo te has comportado, vas a necesitar tiempo para que las heridas vayan cicatrizando. No pretendas que todo vuelva a la normalidad de la noche a la mañana.

5. Haz cambios notables

Si has conseguido que la otra persona te dé otra oportunidad, es momento de hacer cambios notables y de demostrarle que no se ha equivocado volviendo a confiar en ti. Ahora es el momento de manifestar, no solo con palabras sino con hecho también, lo mucho que te importa esa persona. De esta manera no se arrepentirá de haberte perdonado.

6. No mientas

Y el motivo por el que es más fácil que deje de confiar en ti es porque le has dado motivos para la duda. Ahora cualquier mentira será vista como otra gran traición. Así que no juegues con fuego y se honesto. De lo contrario sufrirás las consecuencias de tus actos.

7. No vuelvas a cometer el mismo error otra vez

Si has conseguido que te perdone y confíe en ti de nuevo, no vuelvas a cometer el mismo error otra vez. Porque si es complicado recuperar la confianza una vez perdida, si vuelves a cometer el mismo error, mejor que te vayas olvidando de esa persona. Puedes seguir los consejos que acabas de leer para que te dé otra oportunidad, pero raramente te dará dos oportunidades por el mismo motivo.

Consejos para recuperar la confianza de alguien

Consejos para mantener la confianza de alguien

¿Quieres generar más confianza en tu entorno? No mientas, nunca. Fácil, ¿no?

Compromiso 

La sinceridad es importante. Así todo, de nada sirve que de manera sincera te comprometas a hacer algo si luego no lo cumples. Tal vez de manera honesta y sincera le has dicho a tu cliente que tendrías el trabajo listo a lo largo del día pero, vaya, te surgieron imprevistos y finalmente incumpliste tu compromiso. Fuiste honesto al comprometerte, cierto, pero… ¿para qué?

Cumplir con los compromisos que libremente has adquirido genera confianza.

Mira, cuando no cumples una promesa del tipo que sea crearás un precedente y la otra parte ya nunca jamás tendrá la seguridad absoluta de que cumplirás lo acordado; tendrás que emplearte muy muy a fondo para volver a ganarte a la otra persona (si es que lo consigues). 

Hazte un favor: si te comprometes a algo, hazlo. Si no, directamente no te comprometas o deshaz el compromiso a tiempo.

Respeto 

Un aspecto no menos importante a la hora de generar confianza es el respeto, entendiendo respeto como esa manera de relacionarte con la otra parte de modo que en ningún momento y a ningún nivel interfieres en su vida de manera negativa.

Respeta el espacio de los demás, no presiones, no te inmiscuyas en el territorio vital y profesional de la otra persona, no hagas perder el tiempo a la otra parte (una de las formas más grandes a mi juicio de mostrar respeto).

Escucha 

Escuchar es importante. Más que «escuchar» lo que diría que realmente genera confianza en la otra persona es el hecho de sentirse escuchado.  Este punto cobra especial relevancia en conversaciones dentro del mundo profesional. 

Tienes que asegurarte por todos los medios de que la otra persona se siente entendida con aquello que te está transmitiendo.

LA CONFIANZA ES COMO UN PAPEL, UNA VEZ QUE ESTÁ ARRUGADO, NO PUEDE SER PERFECTO OTRA VEZ.

Consejos para mantener la confianza de alguien

Memoria a corto plazo: ¿Qué es? y ejercicios prácticos

¿Qué es la memoria a corto plazo? ¿En qué se diferencia de la memoria a largo plazo? A lo largo del siguiente artículo vamos a intentar responder a estas y otras preguntas con ejemplos prácticos y situaciones de la vida diaria. Además, podrás poner a prueba tu memoria a corto plazo con las tareas que te proponemos.

Memoria a corto plazo

¿Qué es la memoria a corto plazo?

La memoria a corto plazo es un sistema que nos permite almacenar una cantidad limitada de información durante un breve periodo de tiempo.

Por ejemplo, la memoria a corto plazo ha hecho posible que hayas sido capaz de leer la frase anterior y comprender su significado. Sin memoria a corto plazo, para el momento en el que hubieras alcanzado la última palabra de la frase, probablemente ya habrías olvidado la primera palabra que leíste. Usamos la memoria a corto plazo en multitud de ocasiones en nuestra vida cotidiana. Otro ejemplo sería cuando alguien nos dice un número de teléfono: necesitamos la memoria a corto plazo para mantener el número en nuestra mente durante el tiempo que tardamos en apuntarlo o marcarlo en el teléfono.

Actividades para ejercitar la memoria a corto plazo:

¿Cuánta información podemos almacenar gracias a la memoria a corto plazo? ¿Y durante cuánto tiempo? Para contestar a estas preguntas, vamos a utilizar el siguiente ejercicio:

1. Recordando números

Lee en voz alta el siguiente los siguientes números: 7293 y después tápalos con un folio o un trozo de papel. ¿Puedes recordar los números en el mismo orden? Bien, probemos con más números. Tápalos con un papel en cuanto los hayas leído e intenta recordar cada serie de números en el mismo orden en el que aparecen escritos antes de pasar a la siguiente serie. ¿Preparado/a?

40863

785342

7916382

16249067

912308462

6129347320

¿Cuántos números has sido capaz de recordar? A este tipo de tarea se la conoce como amplitud o span de dígitos y se ha utilizado en numerosas ocasiones para estudiar la memoria a corto plazo. En esta tarea, la mayoría de las personas suelen recordar alrededor de siete dígitos en el mismo orden.

Por lo tanto, lo que esta tarea y otras nos dicen acerca de la memoria a corto plazo, es que una persona tiene una capacidad de memoria a corto plazo de más o menos siete elementos. En cuanto a la duración de este tipo de memoria, como habrás comprobado por tí mismo si has hecho la tarea de amplitud de dígitos, los elementos permanecen en nuestra mente solo durante unos segundos. Y después se desvanecen.

Capacidad limitada de la memoria a corto plazo

En resumen, la memoria a corto plazo es un tipo de memoria frágil con una capacidad limitada, muy sensible a las interferencias. El contenido almacenado en la memoria a corto plazo suele desaparecer a los pocos segundos a no ser que lo repitamos una y otra vez o utilicemos alguna otra estrategia. En estos casos, es posible que la información almacenada pase a formar parte de la memoria a largo plazo. A diferencia de la memoria a corto plazo, la memoria a largo plazo es una memoria estable, poco sensible a las interferencias y duradera.

2. Tarea del recuerdo libre

Otra forma de estudiar la memoria a corto plazo es mediante la tarea de recuerdo libre. Esta tarea consiste en repetir una lista larga de palabras un número de veces determinado con el objetivo de ver el proceso de aprendizaje de la persona evaluada. Veamos un ejemplo de este tipo de tareas. A continuación van a aparecer unas palabras en tres columnas. Léelas de forma correlativa, tápalas con un papel e intenta recordar las palabras que has leído. No hace falta que recuerdes las palabras en el mismo orden en que aparecen aquí:

Tarea de memoria a corto plazo

¿Qué palabras recuerdas? Apúntalas en un papel y repite el procedimiento cuatro veces más. ¿Has conseguido recordar todas las palabras?

Al hacer esta tarea, suele pasar que especialmente en los primeros intentos, las personas evaluadas recuerdan preferentemente las primeras y las últimas palabras de la lista. El hecho de recordar las primeras palabras de la lista se conoce como efecto de primacía y ocurre de una forma estable a lo largo de los ensayos, aunque se hagan descansos entre la lectura de la lista y su recuerdo. En este caso, “luna, arco y moneda” tendrían más probabilidades de ser recordadas que las palabras de la columna central. En cambio, el hecho de recordar las últimas palabras de la lista se llama efecto de recencia y tiene unas características particulares. Al finalizar la lectura de la lista, es más probable que recordemos las palabras “tenedor, calcetín y gimnasio” que las palabras de la columna central. A diferencia del efecto de primacía, el efecto de recencia es muy sensible a las interferencias. Esto significa que si hacemos un descanso tras la lectura de la lista o realizamos otra tarea antes de intentar recordar las palabras del listado, el efecto de recencia se desvanecerá y ya no recordaremos cuáles eran las últimas palabras que habíamos leído.

El efecto de primacía se relaciona con la memoria o aprendizaje a largo plazo, mientras que el efecto de recencia depende del uso que hacemos de la memoria a corto plazo.

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Un truco para entrenar tu memoria a corto plazo: el chunking

Diversos estudios muestran que el entrenamiento puede mejorar la ejecución de una persona en tareas de memoria a corto plazo. Una estrategia para incrementar el número de elementos que somos capaces de repetir en una tarea de span de dígitos es el chunking. Un chunk puede definirse como un conjunto de elementos tratados como una unidad. Por ejemplo, la primera secuencia de dígitos que vimos en el primer apartado fue 7293, lo que es igual a cuatro elementos, el 7, el 2, el 9 y el 3. Sin embargo, si en vez de leer dígito a dígito leemos esa secuencia como “7.293”, estaremos codificando esos cuatro dígitos como un solo elemento, un chunk.

Veamos otro ejemplo del chunking, pero esta vez usando letras en lugar de dígitos. Imaginemos que tenemos que memorizar una secuencia de diez letras: “m”, “u”, “r”, “c”, “i”, “e”, “l”, “a”, “g”, “o”. Para repetir esta secuencia de letras, necesitamos retener diez elementos en nuestro sistema de memoria a corto plazo. En cambio, podemos juntar esas diez letras en la palabra “murciélago”, que contará como un solo elemento.

En estudios realizados, se ha visto que la capacidad de retención de chunks en tareas de amplitud de dígitos es de alrededor de cuatro o cinco chunks.

Un ejemplo muy conocido de entrenamiento de la memoria a corto plazo mediante la técnica del chunking es el caso S.F., presentado por los investigadores Ericsson, Chase y Faloon en el 1980. S.F. era una persona normal con un rendimiento intelectual medio que, tras un entrenamiento de más de un año en tareas de amplitud de dígitos, pasó de repetir siete dígitos a repetir 79. ¿Cómo pudo S.F. conseguir esto? Los investigadores cuentan que S.F. agrupaba los dígitos presentados en chunks de entre tres y cuatro dígitos cada uno, y después asociaba con estrategias mnemotécnicas cada chunk con tiempos de corredores en carreras. Así, la secuencia “3, 4, 9, 2” era categorizada como “3 minutos y 49,2 segundos”, un récord mundial en una carrera. Es decir, S.F. asociaba cada uno de los conjuntos de dígitos que retenía en la memoria a corto plazo con códigos ya existentes en su memoria a largo plazo.

El chunking como estrategia de memoria a corto plazo

No obstante, el hecho de que S.F. pudiera repetir hasta 79 dígitos en la tarea de amplitud de dígitos no quiere decir que tuviera una mejor memoria a corto plazo, ya que como hemos dicho en el primer apartado, la memoria a corto plazo es un sistema con una capacidad limitada. De hecho, cuando los investigadores cambiaron el formato de la tarea y S.F. tenía que repetir secuencias de letras en lugar de dígitos, el número de letras que era capaz de repetir ya no era 79, sino alrededor de siete elementos o cuatro/cinco chunks.

Curiosidades: el hombre con siete segundos de memoria

Otro caso muy estudiado en psicología en relación a la memoria es el caso de Clive Wearing, un caso que ha relacionado la memoria con la conciencia. Clive Wearing era un músico que sufrió un daño cerebral adquirido como consecuencia de una infección por el virus del herpes simple. La lesión cerebral de esta infección ocasionó a Wearing una consecuencias importantes en su memoria.

Además de perder gran parte de sus recuerdos vividos hasta ese momento, Clive Wearing perdió su capacidad para retener información más allá de unos segundos o minutos. Esto es, la información permanece en su memoria únicamente durante unos segundos y después se desvanece sin que pase a formar parte de su memoria a largo plazo. Como consecuencia de esto, Wearing no es capaz de reconocer a las personas con las que trabaja cada día o recordar lo que le ha ocurrido.

Lo que Wearing parece experimentar es que recupera su conciencia, tal como lo reflejaba en un diario que actualizaba cada pocos minutos. Durante esos segundos o minutos, Clive Wearing sentía que había despertado y no recordaba nada de lo que había hecho minutos antes. Cuando su almacén de memoria temporal se agotaba, toda la información retenida durante esos segundos se desvanecía y Clive volvía a escribir que había recuperado la conciencia.

No obstante, algunos aprendizajes de la vida anterior de Clive permanecieron, como por ejemplo, su habilidad musical. Esto puede verse como una evidencia de que la memoria es un sistema complejo que abarca diferentes sistemas de memoria independientes, de modo que unos pueden verse afectados y otros permanecer intactos.

¿En qué nos hemos basado para escribir esto?

Baddeley, A. D. (2014). Essentials of human memory. Nueva York, Estados Unidos: Psychology Press. Libro de referencia sobre el estudio de la memoria en el que se explican los procesos y el funcionamiento de la memoria en humanos.

Baddeley, A. D., Thomson, N. y Buchanan, M. (1975). Word lenght and the structure of short-term memory. Journal of verbal learning and verbal behavior, 14, 575-589. En este artículo los autores exploran el fenómeno del span de memoria a corto plazo verbal y proponen características de limitación para este y su relación con la memoria de trabajo.

Schwarb, H., Nail, J. y Schumacher, E. H. (2015). Working memory training improves visual short-term memory capacity. Psychological Research, 80(1): 128-148. Artículo de investigación acerca de los beneficios de un entrenamiento en memoria de trabajo visual para mejorar la capacidad de memoria a corto plazo.

Ericsson, K. A., Chase, W., y Faloon, S. (1980). Acquisition of a memory skill. Science, 208, 1181–1182. En este artículo se detalla el entrenamiento en tareas de memoria a corto plazo realizado en el caso de S.F., comentado en el texto, y las propuestas de explicación de los investigadores.

Morgado, I. (2005). Psicobiología del aprendizaje y la memoria. Cuadernos de Información y Comunicación, 10, 221-233. Artículo de revisión en el que se exploran los conocimientos sobre el aprendizaje y la memoria humanos.

Mathy, F. y Feldman, J. (2012). What’s magic about magic numbers? Chunking and data compression in short term memory. Cognition, 122, 346-362. En este artículo se propone una concepción cuantitativa del chunk como un código muy comprimido y se muestran una serie de experimentos para estudiar los límites de almacenamiento de chunks en memoria a corto plazo.

Método Montessori: Descubre todo sobre esta alternativa pedagógica. Qué es, ejercicios y técnicas para aplicarlo…

El Método Montessori es un modelo educativo dirigido a potenciar y desarrollar la independencia del niño/a. Esta alternativa pedagógica cada vez se utiliza en mas escuelas y hogares de todo el mundo. Y sin duda, es una técnica muy efectiva para que los padres la apliquen en casa. Aprender a educar a través de técnicas y ejercicios Montessori puede ayudar a tus hijos o alumnos a conseguir un desarrollo pleno; tanto a nivel físico, como intelectual y emocionalmente. Las actividades Montessori se basan en una metodología de enseñanza lúdica, centrada en aprender a través del juego y la experimentación.

Descubre esta completa guía con preguntas y respuestas. Todo lo que necesitas saber sobre el Método Montessori y cómo aplicarlo: Qué es y en qué consiste esta alternativa pedagógica, sus características, las claves para educar sin premios ni castigos, ¿Cuales son las diferencias entre este método y la educación tradicional?, quién lo inventó, ¿cuales son los mandamientos de María Montessori? Las ventajas de utilizar este método en la educación de los niños. Los pros y contras. ¿Cómo transmitir estos valores a los niños?, ¿qué materiales se necesitan para aplicar el método en casa y en la escuela?. Estrategias, técnicas y actividades con ejemplos: El método Montessori para quitar el pañal, para comer, para dormir, para aprender idiomas… Ejercicios prácticos para aplicar este método según la edad del niño/a, errores frecuentes a hora de practicarlo en casa y en la escuela. ¿Se puede aplicar este modelo educativo a niños hiperactivos? ¿A niños con necesidades especiales? ¿A adultos y ancianos?… ¡Y mucho más! Si quieres compartir tu experiencia, o tienes cualquier pregunta, puedes dejarnos tu comentario abajo y te responderemos.

Método Montessori – Una Guía completa con actividades y técnicas

¿Qué es el método Montessori y en qué consiste?

El Método Montessori se puede definir un método educativo basado en la actividad auto-dirigida, aprendizaje activo y juego colaborativo. En las clases Montessori los niños hacen elecciones creativas en su aprendizaje, mientras que la clase y el profesor ofrecen actividades adecuadas a la edad para guiar en el proceso. Los niños trabajan en grupos y de forma individual para descubrir y explorar el conocimiento del mundo y desarrollar su máximo potencial.

Características del método Montessori

Los componentes necesarios para que un programa se considere auténticamente Montessori incluye grupos de edades mixtas que potencian el aprendizaje entre iguales, bloques ininterrumpidos de tiempo de trabajo y elección guiada de actividades de trabajo. Además, se dispone de materiales de aprendizaje para su uso en un entorno estéticamente agradable.

El profesor, el niño y el entorno crean un triángulo de aprendizaje. La clase está preparada por el profesor para fomentar la independencia, la libertad dentro de unos libres y una sensación de orden. El niño, a través de sus elecciones individuales, hace uso de lo que ese espacio le ofrece para desarrollarse e interactuar con los demás.

Los grupos de edades mixtas es una de las características más distintivas del método Montessori. Los niños más pequeños aprenden de niños mayores, los niños mayores refuerzan su aprendizaje enseñando conceptos que ya han dominado. Esto refleja el mundo real, donde las personas trabajan y socializan con personas de todas las edades y clases.

En el aprendidaje hay periodos o ventanas sensibles que hacen a los niños aprender con más facilidad determinados aspectos del mundo. Este método enseña las lecciones apropiadas para esos periodos sensibles.

El la infancia temprana, los alumnos aprenden a través de actividades sensorio-motoras, trabajando con materiales que desarrollen sus capacidades cognitivas a través de la experiencia directa (los cinco sentidos y el movimiento)

A medida que el niño va creciendo, el currículum educativo se va adaptando, pasando de lo concreto a lo abstracto y a aplicar el conocimiento a las experiencias del mundo real.

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Claves para educar sin premios ni castigos: Utilizar consecuencias en lugar de premios y castigos

Según la filosofía montessori, los premios y los castigos están desaconsejados, ya que el adulto se convierte en un juez, y rara vez se le enseña al niño qué es lo que le ha ayudado a llegar a ese resultado (para posteriormente repetirlo o corregirlo). El refuerzo o recompensa parental promueve la motivación externa, es decir, hacerlo bien para contentar a los demás, en lugar de interna, por el mero placer de ver un trabajo bien hecho. Por ello es más significativo apreciar el esfuerzo.

En contraposición, Montessori abogaba por las consecuencias. Es decir, en lugar de premiar o castigar, simplemente hacer notar las consecuencias naturales de sus actos. Por ejemplo, en lugar de decir “Qué bien has hecho tu cama hoy” , decir: “Has hecho muy rápido tu cama hoy, así tendrás más tiempo para jugar”. O en lugar de decir “si no recoges la mesa, te quedarás sin postre”, decir “si no recoges la mesa, no tendrás espacio para jugar a otra cosa luego”.

Diferencias entre el Método Montessori y la educación tradicional

¿Qué es lo que hace al Método Montessori diferente? ¿En qué se diferencia el método montessori de la educación tradicional?

Método Montessori en clase en la escuela

1. Un ambiente preparado

Las clases Montessori están preparadas de antemano basadas en observaciones de las necesidades individuales de los alumnos. Incluyen actividades y lecciones centradas en el estudiante. Las clases tradicionales están centradas en el profesor.

2. Aprendizaje activo

Las lecciones de aprendizaje de Montessori son activas y prácticas. Los estudiantes descurben la información por ellos mismos. Las escuelas tradicionales se basan a menudo en el aprendizaje pasivo, memorizar y hacer exámenes.

3. La duración de las clases es flexible

En las clases Montessori, el tiempo de las lecciones dura lo que los alumnos necesitan. Las interrupciones son evitadas siempre que es posible. En las clases tradicionales se estructuran en horarios arbitrarios y fijos.

4. El rol del profesor

Los profesores Montessori actúan como guias y asesores de los estudiantes de forma individualizada. Asisten a cada niño en su propio camino de aprendizaje. Tradicionalmente, el ritmo de cada lección está predeterminado. El profesor da una lección al mismo ritmo y orden para todos los estudiantes.

5. Grupos de edad y cursos

En los colegios Montessori los cursos son flexibles y determinados por el nivel de desarrollo de los niños (de 0 a 3, 3 a 6, 6 a 9, 9 a 12, 12 a 15, 15 a 18). En las escuelas tradicionales los cursos no son flexibles y están definidos estrictamente por la edad cronológica, salvo en excepciones (adelantamiento de curso o repetición).

6. Currículums adaptables

Los currículums educativos de Montessori responden a las necesidades de los estudiantes. En los currículums tradicionales están predeterminados sin contar con las necesidades de los alumnos.

7. Aprenden a su propio ritmo

El ritmo de trabajo individual de cada niño es respetado e incentivado en las clases Montessori. En las clases tradicionales se espera que todos tengan el mismo ritmo.

8. Autoestima dependiente de uno mismo

Según la filosofía Montessori, la autoestima del niño proviene de un sentido interno de orgullo por sus propios logros. En las clases tradicionales la autoestima suele provenir de la validación y juicio externo.

9. Gusto por aprender

El currículum de Montessori pretende alimentar el interés innato por el conocimiento. Se incentiva el gusto por aprender. En el modelo tradicional el currículum se centra en las notas. Los niños aprenden por que se les obliga a ello.

10. Perspectiva de cambio

El método Montesori se basa en el estudio y la observación de cómo es aprendizaje de los niños. El método tradicional se basa en la tradición.

¿Quién inventó este método de enseñanza? Descubre a María Montessori

María Montessori (1870-1952) fue, sin lugar a dudas, una mujer extraordinaria. En un inicio, se resistió a trabajar en la enseñanza, una de las pocas profesiones disponibles para las mujeres a finales del siglo XIX, e insistió en convertirse en una de las primeras mujeres médico en Italia. Como doctora se especializó en psiquiatría y pediatría. En su trabajo con niños con discapacidad intelectual llegó a la concepción de que para aprender, no requerían un tratamiento médico sino una pedagogía apropiada.

En 1900, le dieron la oportunidad de comenzar a desarrollar su propia pedagogía para una escuela para niños con discapacidad en el desarrollo en Roma. Cuando sus alumnos obtuvieron las mismas notas que los niños sin discapacidad fue muy aclamada. Pero María no se quedo ahi, se preguntó que fallaba en el sistema educativo en Italia. ¿Qué impedía que los niños sin discapacidad alcanzaran todo su potencial?

En 1907, creó su primera “Casa dei Bambini” para niños de 3 a 7 años. Continuó desarrollando su pedagogía distintiva basada en una aproximación científica de experimentación y observación.

En la base de su trabajo, María afirmó que los niños pasaban a través de periodos sensibles de aprendizaje y varios estadios del desarrollo, (algo que años más tarde desarrollaría Piaget en su teoría) y que la auto-construcción de los niños debe ser fomentada a través de actividades auto-dirigidas en un ambiente especialmente preparado.

Mandamientos de María Montessori

  1. Nunca toques a un niño a menos que te haya invitado él (de una forma u otra).
  2. Nunca hables mal de un niño, en su presencia o no.
  3. Concéntrate en potenciar y ayudar a desarrollar las fortalezas del niño, de forma que se deje menos espacio para lo malo.
  4. Prepara el entorno de forma activa. Cuídalo especialmente, para ayudar al niño a establecer una relación constructiva con él.
  5. Estate preparado para contestar la llamada de un niño que requiere tu asistencia. Escucha y responde sus requerimientos.
  6. Respeta al niño cuando comete errores. Tan pronto como puedan, permite que descubra su error y lo corrija por si mismo. Evita cualquier mal uso del entorno y cualquier acción que ponga en peligro al niño, su desarrollo o a los demás.
  7. Respeta al niño que se toma un descanso o mira a los demás o sopesa lo que ha hecho o va a hacer. No lo llames ni le fuerces a hacer cualquier actividad.
  8. Ayuda a aquellos que buscan una actividad y no la encuentran.
  9. No te canses de repetir lecciones que el niño no ha entendido, de ayudarle a adquirir las habilidades que no ha dominado y a superar las imperfecciones. Haz que el niño sienta tu presencia en su búsqueda y retírate cuando lo haya encontrado. Es decir, muestra te dispuesto a ayudar cuando se requiera pero da autonomía.
  10. Siempre trata al niño con buenas maneras y pon a su disposición lo mejor que tienes.

Ventajas de utilizar el método Montessori en la educación de los niños

La eduación Montessori ofrece a los niños oportunidades de desarrollar su potencial a la vez que saltan al mundo como ciudadanos competentes, dedicados, responsables y respetuosos, con una comprensión y apreciación de que el aprendizaje es para toda la vida.

  • Cada niño es valorado como un individuo único. La eduación Montessori reconoce que cada niño aprende de forma diferente y acomoda todos los estilos de aprendizaje. Los estudiantes son libres de aprender a su propio ritmo. Cada avance a través del currículum se hace cuando esté listo, guiado por el profesor e individualizando el plan de aprendizaje.
  • Comenzando a una edad temprana, los estudiantes desarrollan orden, coordinación, concentración e independencia. El diseño del aula, los materiales y las rutinas diarias fomentan el desarrollo de la auto-regulación del individuo (habilidad para educarse a uno mismo, pensar sobre el propio aprendizaje).
  • Los estudiantes son parte de una cercana y empática comunidad. Las clases con niños de diferentes edades (rangos de tres años) re-crea una estructura familiar. Los niños mayores disfrutan de su posición como mentores y modelos; los niños más pequeños se sienten apoyados y ganan confianza sobre los desafíos que se les presentan. Son los profesores quienes modelan respeto, cariño y la creencia de resolución de conflictos pacífica.
  • Los estudiantes disfrutan de una libertad dentro de unos límites. Se trabaja dentro de unos parámetros establecidos por los profesores, y los estudiantes son participantes activos en decidir en que se va a centrar su aprendizaje. Quienes abogan por este método entienden que la satisfacción interna conduce a la curiosidad y el interés del niño y resulta en un aprendizaje gozoso que es sostenible para toda la vida.
  • Se apoya a los estudiantes para que se conviertan en buscadores activos de conocimiento. Los profesores proporcionan entornos donde los estudiantes tienen libertad y las herramientas para proporcionarse respuestas a sus propias preguntas.
  • La auto-corrección y auto-evaluación son parte integral del Método Montessori. A medida que maduran, los estudiantes aprenden a mirar de forma crítica su trabajo, y se convierten en expertos en reconocer, corregir y aprender de sus errores.
  • Diversas investigaciones sugieren beneficios académicos de este Método. En 2017 un estudio en población pre-escolar, encontraron que dos escuelas Montessori han sido calificadas como de muy alta calidad. Y en 2006 otro estudio encontró que los alumnos de una escuela Montessori tenían mejores resultados. Aunque esto puede tener que ver más con el profesor que con el método utilizado.

Al darles libertad y apoyo para preguntar, investigar, hacer conexiones, los estudiantes Montessori se vuelven unos aprendices seguros, entusiastas y con iniciativa. Son capaces de pensar críticamente, trabajar de forma colaborativa y actuar con atrevimiento.

En el siguiente vídeo Ken Robinson nos explica cómo las escuelas tradicionales castigan la creatividad. ¡Activa los subtítulos en español!

Desventajas de utilizar el método Montessori en la educación de los niños

1. Es caro

Las escuelas Montessori son privadas, por lo que muchas familias no podrán permitirse este tipo de educación. Sin embargo, siempre puedes aprender técnicas, actividades y ejercicios y aplicarlas en casa.

2. Tienen un currículo poco definido

El currículo pedagógico de las escuelas Montessori se basa en la idea de seguir al niño y adaptarse a él, que tampoco es enseñar lo que el niño quiere, o dejarles que hagan lo que quieran. Pero aún así, está menos estructurado que el de la escuela tradicional. Aunque esto no tiene por qué ser necesariamente negativo, ya que si los niños han dominado un tema rápidamente pueden pasar a algo más avanzado en lugar de quedarse estancados ahí porque es lo que marca el currículo, y permite que se afiancen mejor los conocimiento de lecciones que les cuestan más.

3. La independencia no siempre ayuda

Montessori potencia la independencia y el trabajo auto-guiado. Pero en ambientes laborales no siempre es así y puede hacer difícil que los estudiantes se adapten a colaborar en equipos y trabajen bajo una autoridad rígida.

La colaboración no es una práctica que se potencie mucho en el currículo Montessori. Es por ello por lo que puede suponerles un problema en el futuro.

4. La estructura libre de la clase puede ser intimidante

A los niños les suele gustar la estructura y la rutina. Incluso la barrera física de los pupitres en filas puede ser cómodo para algunos estudiantes. Las clases Montessori están construidas para permitir el movimiento y el cambio, y los profesores guían más que enseñan directamente. Las clases tradicionales que permiten menos libertad pueden ayudar a los niños a sentirse más seguros.

5. ¿Realmente es un método mejor?

Un estudio publicado en 2017 encontró que la educación Montessori no muestra ninguna diferencia frente a la educación tradicional en adolescentes. Esto puede deberse a que María Montessori murió antes de finalizar su trabajo y todo lo que se aplica a la adolescencia se ha extrapolado de lo que se aplica en edades inferiores.

Método Montesori en la escuela

¿Cómo se transmite a los niños los valores del método Montessori?

1. Movimiento y cognición

El movimiento y la cognición están entrelazados. Estudios de muestran que la actividad física potencia el aprendizaje y el rendimiento académico. Por lo que al niño se le deja libertad de movimientos.

2. Elección

El aprendizaje cognitivo y el bienestar se potencian cuando se tiene control sobre nuestra vida.

  • Para ello es interesante hacer una lista de tareas para el día y dejarles que creen su propio horario.
  • Tener una cesta de aperitivos saludables para que puedan elegir.
  • Crear una cesta de libros de calidad que hemos seleccionado para que elijan entre ellos.

No se trata de que elijan entre infinitas opciones, sino que son los adultos los que le plantean las opciones que tienen.

3. Interés

Aprendemos mejor cuando nos interesa lo que estamos haciendo.

Provee a tu hijo de materiales diferentes para que descubra qué es lo que más le gusta Puede ser un paseo por el museo de ciencia natural o historia, libros de diferentes temáticas que puedan desencadenar conversaciones y espacios donde tenga todo lo necesario para dar rienda suelta a sus aficiones.

4. Evitar refuerzo extrínseco

Montessori aboga por la motivación intrínseca en cualquier tipo de actividad, es decir, la recompensa están en la propia actividad. Por eso es preciso evitar el dinero o los premios materiales. Puede resultar difícil en una sociedad como la nuestra. En nuestro artículo sobre cómo elogiar a un niño puedes coger algunas ideas.

5. Aprender de y con los iguales

Los espacios colaborativos pueden fomentar el aprendizaje. Por ejemplo, crea un grupo de estudio, de poesía o de lectura, de debate, cineforum…

6. Aprender en contexto

Los aprendizajes situados en contextos significativos promueven un aprendizaje más profundo y rico que en contextos abstractos.

Para aprender sobre la flora y la fauna, organiza una excursión a un parque o reserva natural. Jugad con la ciencia haciendo experimentos. Haced productos y recetas caseras.

¿Cómo aplicar el método Montessori en casa con tus hijos?

En este vídeo se explican 7 formas de aplicar la filosofía de Montessori en casa

¿Qué materiales necesito para aplicar el método montessori?

El metódo Montessori aboga por la libertad y la independencia de los niños, por eso es preciso preparar el entorno de forma que sea seguro para el niño y a la vez tenga acceso a materiales y objetos de uso cotidiano.

  • Estanterías bajas, donde tenga acceso fácil y ordenado a todos sus materiales de trabajo.
  • Mesas y sillas pequeñas y taburetes. Esto le permitirá moverlas por la casa potenciando su independencia. Esto les puede ayudar a servir, preparar y tomar sus meriendas, ayudarles a limpiar los platos…
  • Bandejas o cestas variadas. Los materiales para cada actividad o trabajo van en diferentes cestas o bandejas. Que cogerá cuando vaya a utiliarlo y devolverá a su sitio cuando termine. Por ello tampoco deben ser muy grandes.
  • Herramientas pequeñas, como cucharas, boles, jarras, etc. Asegúrate de que le son útiles a tu hijo. Esto les va a ayudar a desarrollar su habilidad de motricidad fina.

Puedes ahorrar dinero y reutilizar objetos haciendo estos materiales tu mismo. ¡Se creativo!

Estrategias y técnicas para aplicar el método Montessori

A continuación os proponemos algunas actividades para aplicar el método Montessori en casa con nuestros niños.

1. Inspira amor por la naturaleza

Maria Montessori puso un gran énfasis en fomentar la conexión entre el niño y la naturaleza a través del cuidado de plantas y animales y poniendo gran valor en crear entornos estéticamente agradables.

2. Crea una mesa de la naturaleza

Llena varias cestas con una variedad de materiales naturales que tu hijo puede tocar y manipular. Puedes cambiarla mensualmente o por estaciones. La mayoría pueden ser materia orgánica pero también puedes poner objetos en miniatura o plantas artificiales. Ten cuidado con el tamaño de los objetos porque niños menores de 3 años pueden intentar tragárselos.

Algunos objetos estacionales pueden ser:

  • Otoño: Calabazas, hojas, palos, piñas, imágenes de otoño.
  • Invierno: Ramas de árboles de hoja perenne, imágenes invernales, animales que hibernan, dibujos de copos de nieve, o copos de nieve de papel, muñecos de nieve de lana.
  • Primavera: semillas, plantas pequeñas de interior, flores, pajaros en minitaura, nidos en miniatura, huevos falsos, paisajes primaverales, pétalos, hojas verdes.
  • Verano: conchas, figuras de animales marinos, barcos, faros… Imágenes de paisajes veraniegos, boles de fruta de verano…

3. Deja que el niño se corrija a si mismo

Permite que cree una motivación interna a hacer las cosas bien, no por consecuencias externas. No le des premios si lo hacen bien o castigues si lo hacen mal.

Permite que el niño encuentre el error, pregúntale “¿Cómo puedes mejorarlo?” pero a la vez alaba su esfuerzo. Aporta materiales para que sea capaz de encontrar el error y corregirlo.

Puedes tener un registro de todas las actividades que hacen y poner signos dependiendo de su progreso hasta dominar una habilidad. Ponlo en un sitio visible de la casa. De esta manera sabes cuando pasar a una nueva habilidad siguiendo una secuencia.

4. Enfatiza la buena educación

Es importante transmitir valores de respeto por su trabajo y por el de los demás, educación y conducta apropiada.

Puedes crear un cartel con varias normas que se seguirán en la casa, con frases cortas para que puedan memorizarlas. Practicar las normas con juegos de roles puede ser util para practicarlas y refrescarlas. Algunas ideas pueden ser:

  1. “Una actividad cada vez”– Puedes elegir de la variedad de materiales los que quieras pero solo se puede hacer una actividad a la vez. Y cuando se acabe, se recoge y se puede hacer otra actividad.
  2. “Ve despacio”- No corras por la habitación, esto ayuda a mantener la concentración y propósito a las acciones.
  3. “Mantén la habitación recogida”– Devuelve todas las cosas a su sitio después de usarlas, limpia el polvo a las estanterías, riega las plantas.
  4. “No se grita” – Es importante sensibilizar a los niños al volumen.
  5. “Se amable”–  Al usar los materiales, al hablar con los demás, al cuidar plantas y animales.
  6. “Usa tus palabras” – Es importante insistir en que los niños usen sus propias palabras para expresar su emociones, de forma clara y calmada.  Pueden ser útiles las actividades de escenificaciones y representaciones para practicar sobre como decir las cosas.
Método Montesori una guía para aplicarlo en casa

¿Se puede convertir cualquier actividad en un ejercicio Montessori?

Cualquier actividad es susceptible de ser adaptada en función de los principios de María Montessori. Para ello tiene que cumplir tres requisitos básicos:

  • Control del error: que la propia actividad permita que el niño se de cuenta de si la ha hecho correctamente o no, en lugar de ser nosotros quienes le corrijamos.
  • Concentración e independencia: aportándole todos los materiales que necesite, para que no necesite nuestra ayuda para comenzar, continuar o finalizar la actividad.
  • Actividades manipulativas, que trabaje con sus manos y utilice todos sus sentidos.

Método Montessori para quitar el pañal

1. Quitar el pañal es un proceso gradual

Aprender a usar el váter es un proceso natural y gradual que se desarrolla al ritmo del niño más que al del adulto.

Un orinal puede ser útil para que se vaya familiarizando. Se puede situar al alcance del niño, para que se pueda sentar e imitar a los otros habitantes de la casa, incluso antes de que comience a darse el control de esfínteres.

Cuando el niño se interese por vestirse y desvestirse él solo, se puede usar ropa que sea fácil de manipular para que puedan ir al baño cómodamente.

2. Darle independencia

Una vez que el niño tenga interés en usar el inodoro u orinal, el baño tendrá que organizarse para darle la mayor independencia posible.

Si se usa un orinal es mejor dejarlo en un sitio fijo como el baño para que siempre sepa donde ir. También debería haber en el baño a mano una pila de paños para limpiar, un cesto para la ropa mojada y una pila de ropa interior limpia. De esta manera el niño se implica en limpiar sus “accidentes” en caso de que haya habido alguno.

3. El papel del adulto

¿Cómo utilizar el Método Montessori para quitar el pañal? El ambiente debe estar preparado para que el niño pueda explorar e imitar libremente en cada estadio del desarrollo.

Para asistir al niño en su proceso de aprendizaje:

  •  Encuentra formas de hacerle sentir seguro, como un taburete bajo los pies cuando use el váter.
  • Incorpora ir al baño en la rutina del niño. Ofrece al niño ir al baño cuando normalmente va, como al levantarse, al llegar de la calle, antes de salir, después de comer…
  • Di “es hora de ir al baño” en lugar de “¿quieres ir al baño?” (la respuesta será no) o “creo que necesitas ir al baño” (el adulto se implica). Cuando el niño crezca podrá decir: “no, no lo necesito”. Puedes poner una alarma que le recuerde a intervalos regulares que tiene que ir.
  • Nunca obligues al niño a ir al baño.
  • No lo regañes ni felicites por ir al baño, porque es lo más normal del mundo.
  • No interrumpas al niño para ir al baño, espera hasta que haya terminado su actividad antes de ofrecerle ir a orinar.

4. Cuando no les da tiempo

¿Cómo utilizar el Método Montessori para quitar el pañal? Si un niño se moja, mantén la calma y se tranquilizador. No hagas que se sienta avergonzado. Puedes decirle: “Veo que te has mojado. Vamos a por ropa seca”. Tu hijo puede ir a por ropa seca al baño y coger lo necesario para limpiar el suelo y lavarse las manos. Déjale que se cambie a su ritmo y presenta ayuda si la pide o si se siente abrumado.

Algunas situaciones puede favorece el aumento de los accidentes, por ejemplo el nacimiento de un hermano, el divorcio de los padres u otras situaciones estresantes del día a día. Los problemas tienden a resolverse con el tiempo y es importante no hacer un drama.

Sin embargo, si a los 5 años no ha aprendido y/o  interfiere en áreas como la escuela o la vida social, es mejor acudir a un psicólogo especializado para evitar más complicaciones.

Método Montessori para comer

Preparación del entorno:

  1. Pon una alfombra o algo para proteger el suelo bajo la mesa y la silla donde el niño come regularmente.
  2. Utiliza una mesa y silla donde el niño este cómodo y si es posible donde tenga los pies apoyados para darle seguridad. Puede hacerse con sillas y mesas de su tamaño o colocando un apoyo bajo los pies.
  3. Dale un tenedor y cuchara más pequeños, pero sin ser de plástico.
  4. Implica al niño en las comidas familiares y permite que vea cómo los adultos utilizan los cubiertos.

¿Cómo hacerlo?

  1. Comienza pronto, cuando el niño comience a mostrar interés en tomar alimentos sólidos y tenga la habilidad motriz fina de forma que pueda cogerlos y controlar el movimiento. Luego, durante las comidas, ofrécele una cuchara pequeña, y que la sostenga mientras le das tú de comer. El niño puede que intente ponérsela en la boca, o al revés las primeras veces. Puedes corregirlo pero no todo el tiempo porque puede resultar irritante para ambos.
  2. Espera que, aunque le hayas dado los utensilios, quiera comer con sus manos. Permítelo ya que puede ser el precursor de querer comer de forma independiente.
  3. Cuando el niño esté habituado a la cuchara deja que se alimente el solo y que aprenda a su ritmo, por ensayo y error. Si puedes sirve comida que no se derrame fácilmente de la cuchara (como purés) o que se pueda pinchar fácilmente con un tenedor.
  4. Deja que el niño practique comer solo con galletas u otras cosas fáciles de picotear si comes a su lado. Esto le permite observar a los adultos comer.
  5. No es necesario tener vasos con pajita u otros elementos. Un vaso pequeño será suficiente. Que se mojen es parte del aprendizaje.
  6. Ofrece alimentos de picoteo saludables a menudo para que sientan la independencia de comer solos.

La limpieza es parte del aprendizaje

¿Cómo utilizar el Método Montessori para comer? Ensuciar la mesa y verter la comida es algo normal en el aprendizaje. Cuando ocurra, enseña al niño a limpiarlo. En las aulas Montessori se espera que los niños aprendan a servirse solos.

Cuando viertan la comida, en lugar de enfadarnos lo mejor es guiarles en el limpiado. Así aprenden que es normal cometer errores, cultivando la experimentación y la autoestima.

Incluir a los niños en la preparación de la comida

Cocina con los niños, dadles tareas fáciles de la preparación y ve explicando los pasos a seguir, adaptando al nivel del niño. Para uno de dos años puede ser lavar cuencos o verduras o traer algunos ingredientes. Si tiene 6 puede aprender a batir huevos o montar sándwiches.

Método Montessori para dormir

Cama de suelo

¿Cómo utilizar el Método Montessori para dormir? Uno de los aspectos más discutidos es la cama de suelo, es decir, una cama baja o directamente el colchón sobre el suelo. La idea tras esta disposición es que los niños deben tener libertad para acceder a la cama o salir de ella en cualquier momento.

A algunos niños les puede servir pero para otros puede ser demasiada libertad. Por ello esta elección debe depender de las características de cada niño. Además, algunos padres son partidarios del colecho, por lo tanto la cama en el suelo no sería posible.

Jugar al ir a la cama

Este concepto permite que los niños tengan acceso a libros y juguetes al irse a dormir, y darles libertad para que determinen cuando están listos para dormir.

De todas formas hay normas y para cada familia será diferente. El adulto puede elegir qué juguetes o libros puede llevarse a la cama y que el niño elija de entre esas opciones. Por ejemplo, permitir sólo juguetes silenciosos que no sean excesivamente estimulantes.

Al principio puede resultar difícil que el niño se vaya a dormir a una hora prudencial, pero con el tiempo y no cayendo en quitarles los juguetes u obligándolo a irse a dormir, el niño se acostumbrará y terminará yéndose a dormir a una hora adecuada. No te rindas demasiado pronto. Una estrategia puede ser comenzar el rato de irse a la cama antes, para que no se le haga muy tarde.

Contacto piel con piel

Darle masaje antes de dormir, o dibujar en sus manos o espalda con los dedos mientras le lees un cuento puede proporcionar un tiempo relajante y de intimidad con tu hijo.

Elección

La hora de dormir según Montessori debe implicar elección. Cada familia debe decidir cuanta libertad le quiere dar a su hijo o cuanta el niño el capaz de afrontar. Esto puede implicar la elección de dónde dormir (sólo o con los padres), qué cuento leer, qué pijama usar, etc.

Estimulación

Es importante que las habitaciones de los niños no sean hiper-estimulantes. Aunque el niño puede estar muchas horas jugando ahí, las habitaciones tienen que permitir paz y relajación. Algunos objetos de la habitación deberán ser sacados de ella o modificados, como algunos muebles para evitar accidentes, altavoces…

Algunos puede que necesiten más asistencia que otros y que Montessori siempre aboga por tener en cuenta las necesidades y preferencias del niño. Esto no quiere decir que se haga siempre lo que el niño quiera, pero sí mantener un espacio seguro y no obligarle a nada que no quiera, igual que no obligarías a un adulto.

Método Montessori para aprender idiomas

El método Montessori proporciona un entorno que favorece el aprendizaje de los fundamentos del lenguaje hablado en primer lugar. Los profesores hablan con los niños, más que dar instrucciones. Se pasan mucho tiempo presentándoles el nombre de las cosas. Introducen las palabras en contexto y con experiencias multi-sensoriales.

Una vez que conocen los sonidos del idioma, se les anima a que escriban. Si no tienen la fuerza manual, pueden escribir con un abecedario imantado, por ejemplo.

Ejemplos y ejercicios prácticos para aplicar el método montessori según la edad del niño

Según la filosofía de Montessori, la independencia y autonomía de los niños se potencia mediante la colaboración en todo tipo de tareas de la casa. Esto puede comenzar desde el principio, siempre adaptado al grado de maduración del niño. Descubre en este artículo qué obligaciones y responsabilidades los niños pueden ir adquiriendo según su edad.

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Errores frecuentes a la hora de aplicar el Método Montessori en casa

Algunos errores frecuentes que pueden darse a la hora de aplicar el método Montessori en casa son:

  • No conocer bien el método. Para ello debes leer mucho e informarte bien.
  • Tener expectativas muy altas en el método y en el niño. No pienses que vas a conseguir un niño modelo y que va a aprender muy rápidamente. Observa a tu hijo y date cuenta de si está preparado para ciertas actividades.
  • Darle demasiada importancia a los materiales. Es sólo una parte, no hace falta que te gastes un dineral, antes de comprar revisa la casa, porque puede que muchas cosas que ya tienes te sirvan.
  • No elegir bien los materiales. Aunque puedes aplicar el método Montessori a casi cualquier actividad y objeto, no todo vale. Los materiales deben ser educativos.
  • No adaptar todos los espacios. Es preciso que todos los espacios de la casa tengan ciertas adaptaciones para el uso del niño.

¿Se puede aplicar el Método Montessori a niños hiperactivos?

Los niños con TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad) tienen dificultades para centrarse en una sola actividad, y para permanecer haciendo lo mismo durante un rato. Aunque pueda parecer que el método Montessori puede ayudarles a tener libertad de aprender a su ritmo, lo cierto es que este método no les ayuda demasiado.

Estos niños tienden a moverse sin rumbo fijo distrayéndose debido a tantas opciones de trabajo para elegir. Puede que empiecen una actividad, y que sin terminar se pasen a la siguiente. Además, el hecho de que otros estudiantes estén moviendose por el aula sirven como distracciones visuales y sonoras. Esto resulta en un estudiante que necesita una excesiva cantidad de corrección, fuerza al niño a mostrarse como el “diferente”.

Puede hacerse algunas modificaciones, como que trabaje en una sección de la clase más tranquila, o un profesor de apoyo. Pero realmente, el método tradicional (incluso también necesitando apoyo) les proporciona un entorno más centrado, más calmado y más estructurado que es lo que necesitan.

¿Se puede aplicar el Método Montessori a niños con necesidades especiales?

Si es posible, incluso puede ser beneficioso, de hecho María Montessori comenzó a desarrollar su pedagogía a partir de su experiencia con niños con problemas del desarrollo. La clave es proporcionarles los materiales adecuados a su nivel de desarrollo, evitando una excesiva frustración. También hay que tener en cuenta qué necesidades concretas tiene cada niño y adaptar en la medida de lo posible.

Para niños con dificultades en la movilidad, el método Montessori no es una estrategia adecuada.

¿Se puede aplicar el Método Montessori a adultos y ancianos?

El método Montessori aplicado a personas con demencia está teniendo bastante éxito. La investigación muestra disminución en conductas reactivas y un incremento en la implicación y participación en actividades.

Esta aplicación proporciona promueve la independencia, la autoestima y un futuro con mejor calidad de vida. Se centra en la adaptación del entorno para  ayudar a su memoria e independencia. Aunque la demencia no se revierte con este método se puede sortear. El resultado es que las personas con demencia son capaces de hacer contribuciones significativas a su comunidad, implicarse en actividades motivantes para ellas y tener la oportunidad de mantener durante más tiempo sus funciones.

¿Cómo se aplica el método montessori en la escuela?

En el siguiente vídeo podrás ver el interior de una clase Montessori, cómo los niños mayores ayudan a los pequeños, como se implican en tareas de cuidado del aula, etc. También se ve cómo va cambiando la dinámica a medida que los niños van creciendo.

Importancia de la motivación: Qué es, cómo interviene en el aprendizaje y 10 consejos para fomentarla

La importancia de la motivación: La motivación es el motor que mueve nuestro mundo. A menudo hablamos de que nuestros hijos y alumnos no están motivados en clase. Les cuesta ponerse a estudiar, hay que estar encima de ellos para que hagan las tareas, luchamos a diario para que se aprendan la lección… Sin embargo, se aprenden de maravilla el nombre de 300 Pokémon diferentes. En este artículo os explicamos qué es la motivación, su importancia en el aprendizaje y la educación y 10 consejos que permiten aumentar y fomentar la motivación en el aula.

Importancia de la motivación

¿Qué es la motivación?

La motivación es un impulso interno que dirige la acción hacia un fin. Subyace a la acción e impulsa y guía esta acción. Sin motivación no hay acción.

La motivación es muy importante, porque nos lleva a buscar activamente los recursos para garantizar nuestra subsistencia. Estamos motivados por buscar alimento y comer y buscar una pareja sexual. Estos serían los motivos básicos, que son innatos y se manifiestan con independencia de la cultura.

Pero también podemos estar motivados para realizar nuestras aficiones, actividades favoritas y por el aprendizaje. Estos son los motivos secundarios, que dependen de la cultura.

No estamos motivados por aprenderlo todo. Puede que no nos motive el temario del colegio/instituto/universidad, pero desde luego hay cosas que motivan nuestro aprendizaje, bien sea la forma de vida de los delfines, una nueva receta de cocina o cambiar una rueda del coche.

Puede que la motivación venga de nuestro propio interés por el tema o por que necesitamos ese conocimiento por algo (para nuestro trabajo o por propia supervivencia, como cambiar una rueda del coche).

En este aspecto podemos diferenciar dos tipos de motivación: la motivación intrínseca y la extrínseca. Ahora se piensa que, más que dos tipos diferentes de motivación, son dos opuestos dentro de un continuo, y que raramente se dan de forma “puramente intrínseca” o “puramente extrínseca”.

  • Motivación de tipo intrínseca: ocurre cuando las personas estamos internamente motivadas a hacer algo, porque creemos que es importante o por que nos resulta placentero. Los estudiantes con este tipo de motivación estarán emocionados por realizar sus tareas por el desafío que resulta completarlas, más que por ningun incentivo o recompensa. La motivación intrínseca va descenciendo a medida que los niños van escalando cursos. Para aumentar este tipo de motivación se puede hacer el material abstracto más concreto y meterlo dentro de un contexto.
  • Motivación de tipo extrínseca: Aparece cuando un estudiante quiere realizar una tarea por factores externos, como recompensas o castigos. Sin embargo, se ha visto que los castigos producen más daño que beneficios y las recompensas tienen el poder de crear dependencia. Por ello, lo mejor es ir reduciendo poco a poco las recompensas, orientandolas hacia una motivación más intrínseca.

La importancia de la motivación en educación

La motivación es el impulso que nos lleva a actuar y a conseguir lo que nos proponemos.

La motivación juega un papel fundamental en nuestro aprendizaje. Según un estudio, la motivación influye más en nuestro desempeño en matemáticas que nuestro cociente intelectual.

En concreto, los investigadores encontraron que la inteligencia estaba fuertemente relacionada con logros de los estudiantes en matemáticas, pero solo en el desarrollo inicial de la competencia en la materia. La importancia de la motivación y las habilidades de estudio resultaron factores más significativos en el desarrollo de las habilidades matemáticas posteriores. Los estudiantes que se sentían competentes estaban intrínsecamente motivados, usaban habilidades como explicar, sintetizar, hacer conexiones con otros materiales, evitaban el aprendizaje por memorización y mostraron mayor desarrollo en matemáticas que aquellos que no se sentían motivados. Por el contrario, la inteligencia de los estudiantes no se relaciona con el desarrollo en matemáticas.

¿Por qué es importante mantener a los niños motivados por aprender?

  • La motivación incrementa el esfuerzo y su persistencia en la tarea
  • La motivación aumenta su inciativa
  • La motivación mejora sus habilidades de procesamiento cognitivo
  • La motivación mejora el desempeño general

¿Cómo sabemos si nuestros hijos o alumnos están motivados?

Según Rodríguez Moneo El comportamiento de las personas puede servir de indicador para medir la motivación. Es un indicador bastante fiable, que los profesores pueden utilizar para estimar la motivación de los alumnos y poder actuar sobre ella.

  • La preferencia o elección de una actividad frente a otra. Si yo elijo ver la televisión y en lugar de hacer la tarea escolar, mi elección refleja mi motivación.
  • La latencia, es decir, el tiempo que tardo en producir una respuesta desde que se ha presentado una estimulación. Cuanto más tardemos en empezar a hacer el trabajo que nos han mandado hacer, menos motivación por la tarea tendremos.
  • El esfuerzo, cuantos mayores sean los recursos físicos y cognitivos invertidos en el desarrollo de una tarea, mayor motivación habrá.
  • La persistencia en la tarea. Habrá más motivación cuanto mayor sea el tiempo entre el inicio de una tarea y su finalización. Cuanto antes nos rindamos en la tarea estaremos menos motivados.
  • Los indicadores expresivos de las emociones. Las acciones que realizamos suelen ir acompañadas de expresiones emocionales que indican el placer o displacer que nos provoca la actividad. Atender a las expresiones de nuestros alumnos nos dan mucha información acerca de la motivación.

¿Cómo saber si nuestros niños están motivados?

¿Como fomentar la motivación en el aula?

1. La actitud influye en la motivación

La investigación ha demostrado que la interacción entre el profesor y el alumno es más importante para el proceso de aprendizaje que los factores estructurales, como los materiales educativos y el tamaño de la clase. Esta relación entre alumno y profesor es importante no solo en os primeros años escolares, sino también más tarde, cuando los desafíos se vuelven mayores.

Según un estudio de la Universidad de Finlandia del Este una atmósfera positiva y cálida en el aula, creada por el profesor, aumenta la motivación del niño por aprender.

Una actitud empática por parte del profesor, no solo protege la imagen que tienen los niños de ellos mismos como estudiantes, sino también contra la exclusión social por parte de sus compañeros.

¿Cómo fomentar la motivación?: Muestra una actitud y un estado de ánimo positivo. Crea vínculos de afecto con los alumnos. Muestra que te preocupas por ellos personalmente, y por su proceso de aprendizaje. No los ridiculices nunca si no saben o no entienden algo. Muéstrate empático y comprensivo por ellos. Utiliza el humor y actividades distendidas.

2. Valora el esfuerzo

Es mucho más importante valorar el esfuerzo que el producto final. Si se les valora mucho más el resultado, van a centrarse en eso, olvidando que para un buen producto van a necesitar esforzarse. Además, muchas veces el resultado dependen también de otros factores, como la suerte.

¿Cómo fomentar la motivación?: Céntrate en el proceso de aprendizaje de los niños, animando a esforzarse y premiando a los que se esfuerzan mucho: “Estás muy concentrado, se nota que estás disfrutando”, o “Te estás esforzando, vas a aprender un montón”.

3. Mantén a los niños implicados

Si los niños sienten que son útiles y que tienen responsabilidades, van a estar mucho más motivados.

¿Cómo fomentar la motivación?: Da responsabilidades a los alumnos, haz la participación en clase algo divertido. Asigna a cada uno tareas, como mantener el aula recogida, limpiar la pizarra, repartir el material… Cuando trabajen en grupo, que cada uno se encargue de una cosa.

4. Utiliza incentivos

Aunque sea más importante reforzar y premiar el esfuerzo, los niños necesitan ciertas recompensas tangibles por un buen resultado. Los niños no son capaces de ver los beneficios a largo plazo de sacar buenas notas y aprender, necesitan recompensas más inmediatas. Los incentivos les motiva a trabajar y esforzarse, teniendo un objetivo en mente.

¿Cómo fomentar la motivación?: Establece pequeñas recompensas, en función de los logros de los niños, pueden ser privilegios especiales o pequeñas cosas que a los niños les encanten (como las pegatinas). Pero no es necesario saturarles de recompensas porque si no, estas perderían su valor. Lo ideal es ir espaciando el tiempo entre una recompensa y otra. Cuanto mayores sean los niños, más capaces son de visualizar una meta a más largo plazo. Si son niños de primer ciclo de primaria, una recompensa por clase al día es adecuado. Para los niños más mayores una a la semana está bien.

Lo óptimo sería ir reduciendo poco a poco este tipo de recomensas y sutituirlas por refuerzos sociales, como halagos, sonrisas, palabras de ánimo, ya que, como hemos dicho, los niños acaban dependiendo de ellas.

5. En la variedad está el gusto

Los niños se aburren fácilmente si no hay una estimulación adecuada en el aula. Y más en este mundo tecnológico en el que están acostumbrados a una estimulación masiva por parte de las tablets y los móviles. Incluso muchos padres utilizan la tecnología para calmar a los niños. Por ello, en el aula hay que evitar caer en rutinas.

¿Cómo fomentar la motivación?: Se creativo. Utiliza diferentes estructuras en clase. Enseña a través de juegos y discusiones, de forma que la clase sea dinámica y los niños estén implicados. Los aprendizajes pasivos, en los que los niños sólo reciben la información y no la elaboran, además de ser más ineficaces, destruye la motivación. También se pueden usar medios diferentes, como murales, fotografías, vídeos o películas…

6. Explica “¿Para qué me sirve esto”?

Muchas veces perdemos motivación si no sabemos la utilidad en el mundo “real” de lo que estamos aprendiendo. Por eso es importante enfatizarlo.

¿Cómo fomentar la motivación?: Puedes crear un apartado en el comienzo de cada tema, en el que se expliquen las utilidades de aprenderlo y que sea lo más práctico posible. Si estás enseñado álgebra, dedica un tiempo en investigar para que se están utilizando esos conocimientos, por ejemplo en ingeniería. Sabiendo que esos conocimientos los están utilizando ahora mismo gente real, en sus trabajos, aumenta la importancia percibida a esa materia, motivándoles a aprender.

7. No les menosprecies

Menospreciar a los niños y llenarles de etiquetas como “lento”, “vago”, “tonto”, sólo destruye su motivación. Les hace sentir que no son capaces de hacer nada y que no tienen remedio.

¿Cómo fomentar la motivación?: Evita descalificativos y etiquetas negativas. En su lugar potencia sus virtudes y habilidades y cualidades. Potencia su mentalidad de crecimiento, hazles comprender que aunque algo no se le de muy bien, con la práctica todo sale. Potencia la confianza en ellos mismos. Aprende aquí como elogiar a los niños para aumentar su autoestima.

8. Utiliza CogniFit, el programa líder en neuroeducación

La neuroeducación está basada en una nueva visión de la enseñanza que aprovecha los conocimientos sobre el cerebro, para analizar, y mejorar, los procesos de aprendizaje en los estudiantes. CogniFit es la plataforma de neuroeducación líder. Este programa, es un instrumento profesional diseñado por especialistas en neuropsicología infantil. 

La tecnología de CogniFit, está basada en la neuropasticidad. Este programa es muy fácil de utilizar. Consta de diferentes juegos clínicos que pueden realizarse a través del ordenador, y permite a los profesores no especializados en psicopedagogía, analizar los procesos de aprendizaje y desarrollar el potencial de cada alumno.

¿Cómo fomentar la motivación?: CogniFit identifica con objetividad científica las debilidades y fortalezas cognitivas de los alumnos, y obtiene una relación de los resultados con su rendimiento escolar, conducta y motivación, permite emprender estrategias de enseñanza personalizadas.

9. Ayúdales a manejar su ansiedad

A muchos niños les cuesta permanecer motivados porque tienen una gran ansiedad, temen el fracaso y no alcanzar los resultados deseados.

¿Cómo fomentar la motivación?: Transmíteles tranquilidad y hazles saber que el fracaso no es algo negativo. Equivocarse nos ayuda a aprender más y mejor, y a saber qué es lo que no debemos hacer. Si la ansiedad es muy alta se pueden intentar en clase ejercicios de relajación.

10. Enseñales a automotivarse

Está muy bien motivar a los niños pero también tienen que aprender a encontrar su propia motivación y que sean ellos mismos los que la regulen.

¿Cómo fomentar la motivación?: Ayúdales a que piensen razones para las que les pueda servir eso que están aprendiendo. ¿Les va a servir a comprender mejor el entorno? ¿Les sirve para cuando vayan a la universidad? ¿Les ayuda en el día a día?

Importancia de la motivación en la educación: No le menosprecies

 

 

Cómo educar a un niño: ¿Qué fallos estoy cometiendo al educar a mi hijo o hija?

Cómo educar a un niño: ¿Qué fallos estoy cometiendo al educar a mi hijo o hija? Aquí te presentamos los 15 fallos más habituales a la hora de educar a un niño. A veces cometemos errores al educar que son frecuentes pero que dificultan el proceso. Si estás encontrando algunos desafíos a la hora de enfrentarte a la difícil tarea de ser padre, estos consejos de cómo educar a un niño pueden serte de utilidad.

15 fallos al educar a un niño

Cómo educar a un niño- ¿Qué significa educar?

Educar es fundamental para el desarrollo de un niño o niña en las condiciones más adecuadas. El colegio es, sin duda, la institución oficial donde se realiza parte de su desarrollo, sin embargo, es clave que tengamos en cuenta que desde casa debemos ofrecer una educación basada en valores y comportamientos que serán básicos para su futuro.

El comportamiento de los padres será un modelo que muy útil para guiar la educación de los hijos. Para ello, el primer paso será determinar qué tipo de educación queremos ofrecer.

Cómo educar a un niño: Modelos educativos erróneos

Cómo educar a un niño: Padres muy restrictivos.

Se caracterizan por establecer muchos límites. Se suelen mostrar altamente sobreprotectores lo que impide que el niño o niña cometa y aprenda de sus propios errores. Además, recurren frecuentemente al castigo de las conductas negativas pero en pocas ocasiones se refuerza lo positivo.

Suelen causar frustración, mucha autoexigencia y poca sensación en ellos de estar haciendo las cosas bien.

Un ejemplo de este modelo parental serían padres que exigen a sus hijos un alto rendimiento escolar y que nunca refuerzan que apruebe o saque un notable, ni siquiera cuando saca un sobresaliente “porque es su obligación”. Este modelo parental genera mucha frustración, una autoexigencia que puede llegar a ser patológica y un apego inseguro.

Modelos parentales erróneos al educar

Cómo educar a un niño: Padres que no ponen límites.

Encontramos el caso contrario, padres que no ponen ningún límite ante ninguna de las conductas. Este extremo tampoco es adecuado. Generalmente no castigan nunca lo malo, y es posible que refuercen incluso conductas negativas (con tal de que el niño no se enfade o permanezca feliz). Esto produce que el niño o niña no aprenda a manejar la frustración, no aprendan qué es o no correcto ni desarrollen un sentido de la responsabilidad o de dónde están los límites (primero en casa y después en la vida real).

Un ejemplo de este modelo parental serían padres que no limitan el número de horas que su hijo pasa viendo la televisión. Posteriormente, cuando el niño tiene que estudiar al final de curso, tratarán de buscar en el él una responsabilidad o límites que no han desarrollado. Probablemente encontrarán que el niño responde de forma desafiante al no haber aprendido a responsabilizarse por sí mismo ni a responder ante la autoridad.

Aun cuando no nos encontramos en ninguno de los dos extremos se pueden estar cometiendo errores frecuentes que comentamos a continuación:

Cómo educar a un niño: los 15 fallos más habituales al educar:

01.Cómo educar a un niño: Regañar unas veces, reforzar otras.

Hay que tener claro qué cosas sí y qué cosas no. Ante las conductas que queramos evitar o eliminar, hay que mantenerse firmes y tener clara siempre cuál va a ser nuestra respuesta. Si queremos que el niño actúe siempre de la misma manera, debemos ser un modelo. Si queremos que nuestro hijo o hija no esté más de una hora jugando al ordenador, debemos mostrarnos siempre igual de firmes ante este aspecto (siendo quizá algo más flexibles los fines de semana o en vacaciones únicamente como refuerzo).

02. Cómo educar a un niño: No ser un modelo de cómo hacerlo correctamente.

Somos el primer modelo de cómo comportarse de nuestros hijos. Si nosotros no permitimos que el niño realice una conducta que sí que cometemos nosotros, entonces es probable que el niño no entienda por qué no debe hacerla. En caso de que sea cuestión de edad, hay que explicarle el porqué no puede hacer cosas por ese motivo y no porque estén mal. No tengas miedo de reflexionar con ellos.

Un ejemplo es el lenguaje, si no queremos que nuestros hijos digan palabrotas, trataremos de evitar que estén también en nuestro repertorio, al menos mientras estemos en casa. Si por otro lado, les pedimos que no estén muchas horas ante un ordenador pero nosotros debemos estarlo debido a nuestro trabajo, podemos explicarles que no es ocio, sino que es un asunto laboral e incluso, hacerles partícipes de nuestra tarea (que probablemente no le parezca muy estimulante) para que comprendan por qué en nuestro caso utilizamos algo que estamos restringiendo.

03. Cómo educar a un niño: Sobreprotección

No permitir que cometa sus propios errores. Ante algunas cosas, es mejor dejar que sean ellos los que se equivoquen y aprendan de sus errores. Deja que sean ellos quienes a través de su propia experiencia aprendan a qué tenerle miedo o qué no deben hacer. No trates de protegerlos de todo, no les transmitas los miedos que aprendiste tú bajo tu experiencia, pues la suya puede ser distinta.

Imaginemos un padre que cuando era pequeño fue mordido por un perro y desde entonces le da miedo acercarse a ellos. Si transmitimos ese temor a nuestros hijos, les estaremos privando de la oportunidad de disfrutar de su compañía y “contagiar” una fobia que no desarrollarían por sí mismos.

Para educar será importante reflexionar con nuestros hijos

04. Cómo educar a un niño: No saber apreciar cuando lo hace bien.

Cuando tratamos de inculcar algunas conductas en nuestros hijos, hay que reforzar todos los intentos por hacer esa conducta bien, incluso aunque al principio no sea exactamente lo que queremos. Tampoco podemos centrarnos sólo en castigar y entender que lo bueno “se debe dar por hecho” o “es su obligación”. A todos nos gusta que nuestro jefe nos diga que lo hemos hecho bien aunque nos pague por ello ¿verdad? pues extrapólalo a la sensación tan agradable de que las personas que son su referente le refuercen cada pequeño paso que da en el camino. Es muy importante para crear un apego seguro y una buena autoestima.

Cuando nuestro hijo o hija haga las cosas bien, incluso cuando el resultado no sea bueno pero haya demostrado su esfuerzo, es importante reforzarle. Si quizá tiene algunas dificultades con las matemáticas, pero después de una semana de duro trabajo ha conseguido alcanzar el aprobado, reforzaremos su conducta de responsabilidad, esfuerzo, constancia y compromiso, aunque el resultado académico no haya sido el que buscábamos (recuerda que tu hijo es mucho más que sus calificaciones académicas).

05. Cómo educar a un niño: No saber cómo comunicar la información con claridad.

En ocasiones el problema es que algo no nos parece correcto y nos limitamos a regañar o castigar sin haber explicado el porqué. Los niños entienden mejor las órdenes claras, simples y breves.

A medida que vayan creciendo, las explicaciones pueden ser cada vez más extensas, pero inicialmente lo mejor es dejar claro qué no deben hacer y ser concisos y estrictos con esa conducta específica que queremos eliminar.

Si nuestro hijo ha adquirido la conducta de pegar sin motivo a su hermano menor cuando éste le responde algo que no le gusta, debemos reflexionar con él el por qué esta conducta no es adecuada, darle una orden sencilla (“no puedes pegar a tu hermano bajo ninguna circunstancia”) y ser estrictos con esa orden específica.

06. Cómo educar a un niño: No reforzar los intentos.

Otro error es no reforzar los intentos parecidos de conductas que se aproximan a la que sí queremos conseguir. Imaginemos el caso de que queremos que nuestro hijo aprenda a vestirse solo pero no le reforzamos nunca su esfuerzo de ponerse la camiseta aunque no el pantalón (incluso le regañamos por ello). No lo estamos convirtiendo en una actividad agradable para él o ella (ni para nosotros).

Debemos ir reforzando y animándole en todas las conductas que vaya teniendo y le acerquen al objetivo (que se vista solo completamente).

07. Cómo educar a un niño: Gritar.

En el artículo educar sin gritar ya pudisteis ver cómo es posible educar sin recurrir a levantar la voz, algo que es incómodo y un desagradable tanto para nosotros como para nuestro hijo. No vuelques tu frustración en tu hijo y busca la manera de convertir el proceso de educar en algo entretenido para toda la familia.

08. Cómo educar a un niño: No llegar a un acuerdo entre ambos padres.

Otro problema que se da, tanto si los padres están separados como si conviven todos juntos, es que los padres no llegan a un acuerdo de qué cosas les parecen bien o mal de las conductas de sus hijos. A veces uno castiga, otro no y los padres se desacreditan mutuamente. Todo eso genera confusión en el niño sobre qué es lo correcto y también en los padres, que no saben cuándo sí o cuándo no regañarle. Además puede provocar discusiones entre los propios padres y empeorar el clima familiar. Es importante aclarar y llegar a acuerdos sobre qué conductas van a tolerar y cuáles no y usar ese acuerdo para educar a sus hijos y tener un objetivo común.

Los padres deben decidir juntos cómo educar

09. Cómo educar a un niño: No permitir que vaya adquiriendo responsabilidades.

A medida que el niño vaya creciendo, es importante que vaya adquiriendo responsabilidades. Esto le dará más sensación de autonomía, responsabilidad y autoestima, menos carga para los padres (no tener que ducharle, no tener que darle la comida en la boca, permitir que cruce solo la calle, etc). El niño lo tomará como un acto de confianza de sus padres en él que le reforzará a la hora de tomar sus propias decisiones.

Un ejemplo de ir desarrollando su autonomía podría ser a la hora de ducharse. Podemos inicialmente dejar que sea él o ella los que echen el gel en la esponja, posteriormente el champú y que sea él el que se lo extienda (primero bajo nuestra supervisión y después solos) hasta que acabe por realizar autónomamente todo el proceso.

10. Cómo educar a un niño: No establecer ningún límite.

Como decíamos al inicio del artículo, no poner ningún límite es un claro error. Seguramente porque si el niño termina por realizar conductas que no nos gustan, ya no habrá adquirido un sentido del respeto ante la autoridad y nos frustraremos en los intentos por tratar de corregirlo. Es más fácil que nos enseñen nuestros errores mientras vamos aprendiendo que cambiarlos cuando ya los tenemos automatizados en nuestro repertorio.

Si cuando llegan a la adolescencia tratamos de imponer todos esos límites que no hemos ido poniendo, lo más probable es que encontremos una gran resistencia. Por ello es importante ir motivándole en el camino antes de llegar a encontrar conductas que no queremos que desarrollen. Puede serte útil leer cómo fomentar la motivación en tus hijos.

11. Cómo educar a un niño: Permitir que sea el niño el que maneje la situación.

Muchas veces por miedo a rabietas, enfados, insistencia del niño, permitimos que acabe por hacer lo que él quiere, de forma que le reforzamos que utilice esas “armas” para agotarnos y manejar él la situación. Debemos permanecer todo lo firmes que podamos y no ceder, de forma que se vayan extinguiendo sus intentos por conseguir lo que quieren a base de insistencia.

Imaginemos el caso de un niño que cada vez que ve algo que le gusta en una tienda, explota en cólera haciendo que todas las personas miren con ojos de desaprobación. Es posible que el padre o madre por evitar el mal trago de que su hijo o hija llore y grite en público, acabe por comprarle lo que quiere. El único resultado será seguir reforzando esa conducta en el futuro y que la utilice para conseguir lo que desea.

12. Cómo educar a un niño: No comunicarte correctamente con él.

Creer que porque es pequeño o pequeña no podemos reflexionar es un grave error. Es importante que desde muy pequeños, reflexionemos sobre qué cosas están bien o están mal, explicarle el porqué de muchas situaciones y responder lo mejor posible ante sus curiosidades. Tu hijo o hija valorará enormemente que te tomes un tiempo para recapacitar juntos y además, desarrollarás sus habilidades de análisis y lenguaje.

Podemos dedicar todos los días un “rato de reflexión” como una tarea conjunta donde demos pie a que nos cuente qué tal en el colegio y también responder a sus preguntas. Crear un clima de confianza es fundamental para que nuestro hijo no nos vea como enemigos sino como un apoyo.

13. Cómo educar a un niño: Hacer comparaciones con otros (amigos, hermanos…)

Comparar con otros es otro frecuente error. Cada persona es única y esto será muy importante en el desarrollo de su autoestima. Cada uno tiene sus propios errores y no debemos basarnos en los otros para buscar que realice una conducta que queremos.

Debemos tratarle como a un ser único y entender qué motivos pueden estar llevando a que no se comporte de la forma correcta.

Al educar es importante que desarrollen su propia percepción de lo que está bien y lo que no

14. Cómo educar a un niño: No desarrollar su propio sentido de lo que es bueno o malo.

El niño o niña deberá desarrollar su propia ética de lo que es correcto o no, y no siempre por miedo a recibir un castigo por nuestra parte. Usando algunos de los puntos de antes, debemos comunicarnos con él, dejar que aprenda de sus propios errores y ser buenos modelos para guiar su conducta de forma adecuada siendo ellos los que deseen y entiendan por sus propios motivos qué camino seguir.

El objetivo es desarrollar que sea el niño el que entienda por sí solo que si no hace los deberes no podrá pasar de curso o que es necesario que haga él su mochila si quiere tener sus libros para el día siguiente.

15. Cómo educar a un niño: No pedir ayuda.

Por miedo a recurrir a otras personas y ser objeto de sus opiniones, tal vez no estamos pidiendo ayuda a amigos, familia o incluso profesionales cuando es necesario. No tratemos de monopolizar la educación de nuestros hijos, pues también será positivo para desarrollar su flexibilidad y reducir sus miedos, que compartamos la educación con abuelos, tíos, otras instituciones o recurrir a pedagogos y psicólogos cuando sea necesario.

En ocasiones es posible que nos veamos saturados en la educación de nuestros hijos y que esa carga no nos permita llegar hasta donde queremos. Sin embargo, nos negamos a dejarles con sus abuelos/tíos/primos por temor a que cometan algunos errores o se interpongan en nuestra educación. Echemos la vista atrás y recordemos que a nosotros también nos han consentidos nuestros familiares cercanos y no por ello nos educaron incorrectamente. Permite que otras personas que se ofrecen te ayuden. Estar mejor tú va a hacer que tu hijo o hija también esté mejor.

La importancia de educar correctamente desde que son muy pequeños.

Por último, añado que es importante que tomemos en cuenta estos consejos lo antes posible. No tengas miedo a que, porque sean muy pequeños (2 ó 3 años), no imponer ciertos límites o reforzar conductas que no son correctas. Cuanto antes vayamos estableciendo límites y permisos, antes empezaremos a sentirnos más satisfechos como padres y el niño aprenderá y disfrutará más de todo el proceso de aprendizaje y crecimiento.

¿Para qué sirve el miedo? ¿Por qué sentimos temor?

  Si te preguntas para qué sirve el miedo éste es el lugar adecuado. El miedo está definido como la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. En general, todos hemos sentido miedo alguna vez y conocemos su sensación. El miedo es una de las seis emociones primarias (según las define la psicología experimental: la ira, la sorpresa, la alegría, la tristeza, el asco y, por último, el miedo). El miedo es un sentimiento tremendamente humano y, aunque no lo parezca, extremadamente útil. Para qué sirve el miedo, sus funciones y efectos. 

¿Para qué sirve el miedo?

¿Por qué sentimos temor? Funciones del miedo

Al detectar un peligro potencial, nuestro cuerpo entra en un estado determinado denominadoEstado de ansiedad”. Este estado, que también está presente en los animales, es detectado por estímulos innatos o aprendidos y nos ayuda, por ejemplo, a detectar la presencia de un depredador cercano mediante su olor.

Cuando nuestro organismo recibe algún estímulo asociados al miedo, adoptamos una conducta denominada como Evaluación de riesgo”. La evaluación de riesgo puede observarse cuando, por ejemplo, un animal explora los alrededores de un lugar nuevo para detectar posibles peligros. Pero también se observa en nuestra vida cotidiana, cuando, por ejemplo, antes de cruzar la calle, miramos a ambos lados para asegurarnos de que no viene ningún coche.

La evaluación de riesgo, como su propio nombre indica, evalúa el posible peligro que tiene una conducta, un comportamiento. Mientras que el estado de ansiedad se caracteriza por ser una respuesta fisiológica y psicológica particular (pulso acelerado etc.) ante un peligro inminente o potencial.

No obstante, cuando el peligro está presente y cercano, el conjunto de respuestas que predominan en el individuo se denomina Miedo”.

Diferencias entre ansiedad y el miedo: Las respuestas fisiológicas dadas por el miedo son muy similares a las observadas en los estados de ansiedad (síntomas de la ansiedad), sin embargo, las respuestas comportamentales sí que cambian.

  • Ansiedad: La respuesta comportamental que se suele presentar ante el estado de ansiedad es la ya descrita evaluación de riesgo.
  • Miedo: la respuesta en cuanto al miedo, suele ser variable en la medida que la amenaza se encuentre más lejana o más próxima. Cuando la amenaza está próxima, las respuestas presentadas suelen ser más bruscas, desde una huida descontrolada a una lucha desesperada (ej. Una presa de un depredador o una persecución en plena noche).

El miedo en el cerebro humano ¿Por qué sentimos temor?

Una parte de los miedos que tenemos son inherentes en nuestra especie, como puede ser el miedo a la muerte o el miedo a la oscuridad. No obstante, muchos de los miedos que tenemos los hemos “aprendido”.

El condicionamiento clásico nos dice que si ante un estímulo neutro recibimos una respuesta agradable o desagradable, aprenderemos que dicho estímulo produce una determinada respuesta. Un claro ejemplo es el relámpago que precede al trueno.

Podemos incluso llegar a aprender sobre un estímulo solamente observando. Es lo que se denomina aprendizaje vicario, porque aprendemos viendo a los demás reaccionar. Descubre la importancia de las neuronas espejo.

Al presentarnos un estímulo que nos produce miedo, nuestro cuerpo entra en un estado de ansiedad. El eje principal del “sistema del miedo” depende del sistema límbico. Una parte del cerebro donde se producen las respuestas de miedo estimulando el hipotálamo y la amígdala. Toda la información que envían los sentidos pasan por la amígdala y ésta detecta si hay algún peligro.

Existen dos vías para que el estímulo que indica el peligro llegue a la amígdala: las vías principal y secundaria. La vía principal es una vía más lenta ya que actúa a nivel superior. El estímulo sensorial pasa a través del tálamo y la corteza hasta llegar a la amígdala, no sin antes dejar una huella de memoria en el aprendizaje. Esta vía estaría implicada cuando por ejemplo queremos tocar una olla en el fuego y nos quemamos.

La vía secundaria es más rápida porque tiene un recorrido más corto. El estímulo sensorial pasa directamente del tálamo a la amígdala, sin aprendizaje. Esta vía no permite responder a un estímulo parcialmente peligroso sin saber qué tipo de estímulo es. Un ejemplo donde esta vía actuaría, sería cuando alguien nos da un susto por detrás.

Utilidad adaptativa ¿Para qué sirve el miedo?

¿Para qué sirve el miedo? El ser humano ha desarrollado tres respuestas ante el miedo o ante un peligro inminente. Esas respuestas son quedarse quieto, atacar o huir.

  • Quedarse quieto tiene como finalidad pasar inadvertido, alguna vez os habrá pasado en una situación de “miedo” o de tensión que el cuerpo se os bloquea y os quedáis inmóviles por unos instantes. Esa es la utilidad adaptativa de la primera respuesta.
  • Huir o atacar: dependen de la evaluación del riesgo del peligro. No es lo mismo enfrentarse a un adversario que a cinco. No obstante, a pesar de que estas respuestas sean opuestas en cuanto a conducta, se producen mediante mecanismos muy parecidos dentro de nuestra cabeza. Tanto para huir de un peligro como para enfrentarse a él se producen ciertos procesos adaptativos dentro de nuestro cuerpo.

Es el SNA (Sistema Nervioso Autónomo) el encargado de desencadenar el proceso, aumentando las concentraciones de catecolaminas en sangre (adrenalina y noradrenalina). La adrenalina y la noradrenalina preparan nuestro cuerpo para luchar o huir. Con ese fin, favorecen la desviación de la sangre desde partes no esenciales como la piel o los intestinos, hacia los músculos. Por otro lado aceleran el pulso y la respiración. La digestión se interrumpe, se vacían los intestinos y la vejiga y los sentidos se agudizan (un ejemplo son las pupilas dilatadas).

En cuanto al plano hormonal (tipos de hormonas), la amígdala activa mediante el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (o eje corticotropo) un proceso que deriva en la producción de cortisol, que potencia la respuesta comportamental y los efectos antes vistos de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina).

El miedo prepara nuestro cuerpo para una posible confrontación

¿Qué beneficios tiene el miedo?

¿Para qué sirve el miedo? El miedo nos ayuda a sobrevivir. Si todavía te sigues preguntando para qué sirve el miedo recalcamos aquí su importancia. Es cierto que quizás la utilidad adaptativa del miedo haya disminuido con la evolución del ser humano, la instauración de sociedades, de estilos de vida y de una forma de vivir, en su mayor parte exenta de peligro.

No obstante, a pesar de que las situaciones de peligro no son tan habituales como lo podían ser antaño, éstas no han desaparecido. El miedo no es más que un botón que nos prepara para la acción, y eso es tremendamente útil ya que nos sirve para sobrevivir. Ya sea para huir de un problema, enfrentarnos a un peligro amenazante o quedarnos inmóviles para pasar desapercibidos el miedo es una herramienta vital, y sigue siendo muy adaptativo.

¿Que para qué sirve el miedo dices? Pues para seguir garantizando nuestra seguridad y nuestra supervivencia.

Educar en valores ¿Cómo convertir a nuestros hijos en mejores adultos?

¿Por qué debemos educar en valores? Debemos enseñar a nuestros hijos a diferenciar lo correcto de lo incorrecto y a desarrollar su conciencia, respeto, amistad, paciencia, tolerancia, solidaridad, generosidad…. Un niño que sepa respetar a los demás, y conozca las normas de comportamiento, podrá convivir mejor, y sentirse bien en cualquier situación o ambiente.

Al nacer, los niños no son ni buenos ni malos. Es durante la infancia, observando el modelo de sus padres y profesores, cuando aprenderán las bases de la empatía y a diferenciar lo que está bien de lo que está mal. ¿Cómo transmitir valores a nuestros hijos? ¡En este artículo te lo contamos! Aprende a educar en valores de una forma divertida.

Educar en Valores

La neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda te invita a conocer en este artículo por qué es importante educar en valores. Descubre algunos consejos muy interesantes para practicar en casa, y los 10 mejores cortometrajes para ver en familia y educar en valores a los niños y no tan niños.

“Educa a los niños y no será necesario castigar a los hombres”. Pitágoras

La importancia de educar en valores

Los valores son el timón que dirige y dota de intención  nuestra vida. Una persona sin valores está perdida, como un marinero en una tormenta, sin saber cuál es el rumbo a seguir.

Entendemos el sistema de valores de cada persona como los criterios que guían nuestra vida; y estos pueden ser valores personales, de influencia familiar y filosofía de vida, y valores universales.

La tolerancia, la convivencia, los derechos humanos, la cooperación, la libertad, el respeto, la sinceridad, la perseverancia o la honestidad son valores que nos ayudan a integrarnos en la sociedad y a hacer de ésta un mundo mejor.

Los valores personales tienen la importancia de conducir nuestras acciones. De esta manera, el ser humano nunca será tal sino poseemos una serie de valores arraigados en nuestro ser. ¡No nos diferenciaríamos de los animales!

El sistema de valores de cada persona es único y personal, y es la suma de valores adquiridos en la infancia y valores adquiridos más adelante por la experiencia. De este modo, las personas, al ir creciendo y madurando, vamos revalorizando y reestructurando nuestro sistema de valores, e intentamos adecuar nuestra conducta a ellos, obteniendo más o menos éxito. Y es que nadie dijo que ser adulto fuese fácil.

Los niños son esponjas, que absorben todo, absolutamente todo lo que dices, y sobre todo, lo que haces. Eres su ejemplo a seguir, su modelo, por lo que si tú mismo no eres coherente con tus valores y tus actos, difícilmente podrás educar a un niño en valores, para conseguir en el futuro un adulto coherente. Descubre las neuronas espejo.

  • La educación en valores corre un grave peligro cuando las personas sustituimos el tener por el ser.
  • No sirve de nada que le hables a tu hijo de la importancia de la tolerancia, si luego en el autobús evitáis ceder el asiento a una persona mayor, embarazada, o con muletas.
  • Tampoco sirve que le hables sobre el respeto, si luego conduciendo, te adelanta un coche e insultas al conductor.
Educar en valores consejos

6 Consejos para educar en valores

1- Aprende a respetar sus opiniones

Los niños, y más cuando van creciendo, pueden no compartir muchos de tus puntos de vista y opiniones. ¿Cómo educar en valores? Es un error considerar a los peques como “tábulas rasas”, en las que podemos grabar a cincel todo lo que queramos transmitirles, y que aprendan a comportarse en base a ello.

Realmente, nuestra tarea como padres y educadores es ayudarles a pensar. A determinadas edades, y más cuando son pequeños, es difícil que entiendan el concepto del bien y del mal, pero si puedes transmitirle por qué es importante respetar a los mayores. Descubre las etapas del desarrollo en niños.

2- Evita el papel del predicador

No impongas tu sistema de valores, propónselo a tus hijos. Los niños necesitan tiempo para comprender, y para pensar en aquello que hacen. Acompáñales en el camino de aprender los valores, llévalos de la mano, pero déjales su libertad. “Las personas no nacemos con una serie de valores incluidos de serie, sino que los aprendemos, aceptamos y construimos en el proceso de madurez”.

3- Se coherente en tus palabras y acciones

Los niños perciben muchas más cosas de las que apreciamos a simple vista. Y una de las cosas que notan es la incoherencia. Por ejemplo; es posible que si a tu hijo le dices que no debe decir palabrotas, se sienta confundido cuando te ve a ti hacerlo.

¿Cómo educar en valores? Tenemos que tener especial cuidado en las palabras que usamos para comunicarles ideas y valores, y sobretodo, ser responsables y coherentes con ellas.

Si quieres profundizar un poquito más sobre este tema, te invito a que leas mi artículo El Efecto Pigmalión: Lo que comunicamos a nuestros hijos sin darnos cuenta.

4- Apóyate en recursos externos

Los recursos externos en la educación de valores complejos son especialmente eficaces en edades tempranas.

Cuando los conceptos o valores son muy complejos para poder ser expresados y definidos con palabras que el niño entienda, es más útil y tiene mucha más aceptación por parte del niño si nos apoyamos en recursos externos para transmitírselos.

Las fábulas, los cuentos, canciones, películas y cortometrajes pueden calarnos y llegarnos más hondo que un discurso enardecido. Y la clave es la empatía. Cuando sintonizamos con un personaje, y nos metemos en su piel, podemos llegar a entender sentimientos y actitudes complejas, más difíciles de explicar que de sentir. “A veces, una imagen vale más que mil palabras”

5- Establece claramente cuáles son las normas y dónde están los límites

No hay nada que cause mayor estrago que darle excesiva libertad a un niño que aún no puede disfrutarla. Lo primero que tiene que aprender es a respetar tu autoridad como padre. Si no te respeta a ti, o a sus hermanos, difícilmente podrá respetar a los compañeros de colegio. El niño tiene que interiorizar que sus actos tienen consecuencias, aprende algunas técnicas de modificación de la conducta. Para educar en valores hay que poner límites y marcar un equilibrio entre el “no” y el “si”. Sobreproteger a nuestros hijos para evitar frustraciones es una estrategia totalmente ineficaz.

Te invito a que leas también mi artículo Síndrome del Emperador: Cómo criar a un pequeño delincuente.

 

6- Da más importancia al ser que al tener

Dar importancia a objetivos extrínsecos y materialistas como la belleza, la riqueza, la fama… Pude llevar a los niños a sentir vacío y desesperación. Sin embargo, si les enseñamos a valorar los vínculos familiares y la amistad, será más fácil que pueda llenar sus necesidades humanas. A la hora de transmitir valores a nuestros hijos, debemos tratar de invertir en experiencias, más que en cosas.

10 cortometrajes para educar en valores

Los cuentos, fábulas y canciones, las pequeñas historias hechas cortometrajes, etc.. Son herramientas perfectas para ayudarnos a educar en valores, de una forma divertida y amena para. Descubre los 10 mejores cortometrajes para transmitir valores a tus hijos. ¡A disfrutar en familia!

1. Party Cloudy. Parcialmente nublado

Este cortometraje para educar en valores es uno de mis favoritos y a los peques les encanta. Creado por Pixar, enseña a los más pequeños el valor de la individualidad, de ser diferente, de cómo cada uno a su manera puede hacer cosas bellas. Además, resalta el papel de la lealtad incondicional en las amistades.

2. The moon. La luna

Este corto para educar en valores es especialmente bello. En él se plasma la tesitura de la elección de caminos en la vida personal, haciendo balance y cuestionándonos nuestros valores.

https://www.youtube.com/watch?v=xaibXFC-KhI

3. El vendedor de humo

Estupendo cortometraje para educar en valores y enseñarnos a ser críticos con la excesiva importancia que le damos al consumismo y a lo material. ¿Qué es más importante tener o ser?. Con este corto los peques aprenderán que las apariencias engañan, y que no es oro todo lo que reluce.

4. The birds. Los pajaritos

Este corto para enseñar en valores, premiado con un Óscar, plasma increíblemente la intolerancia. Especialmente útil si queremos ayudar a nuestro hijo a comprender este concepto y sus consecuencias.

5. Reach. Alcanzar

Un corto para educar en valores que no te puedes perder. Una oda al altruismo y la generosidad. La solidaridad es un valor que se está perdiendo, y hoy más que nunca se hace especialmente necesario transmitirlo a las nuevas generaciones.

https://www.youtube.com/watch?v=OL5PVmeQApM

6. El hombre orquesta

Educar en la cooperación es esencial para formar adultos funcionales. Aprender a respetar la opinión de los demás, dejar de lado las envidias o rivalidades, son estrategias que harán más fácil la puesta en marcha de valores como la cooperación.

7. La oveja pelada

Un cortometraje estupendo para educar en valores que nos hace reflexionar acerca de la perseverancia. En la sociedad actual del aquí y ahora, nos frustra enormemente y nos genera estrés no conseguir nuestros objetivos a corto plazo. A través de este cortometraje se enseñan valores como la paciencia, la perseverancia y el esfuerzo como claves esenciales para conseguir lo que nos proponemos.

8. El puente

Divertidísimo cortometraje para educar en valores, en el que tres amigos tienen que dialogar y debatir para encontrar la mejor solución a un problema, en éste caso, cruzar el puente. El respeto a las diferentes opiniones y la tolerancia son valores que se reflejan en este corto.

https://www.youtube.com/watch?v=LAOICItn3MM

9. Mi hermanito en la luna

Es uno de los cortos para educar en valores más sensacionales que he visto. Nos acerca una enfermedad como el autismo de una manera bella y reveladora. Este cortometraje fomenta valores como el respeto a la diversidad y la inclusión social.

10. Día y noche

Un cortometraje para educar en valores que narra muchas una situación en la que muchos de nosotros nos vemos reflejados. Una amistad o una pareja en la que parecemos lo blanco y lo negro. En este corto, día y noche son amigos que tendrán que aprender a ceder para mantener algo mucho más importante que su criterio: su amistad.

https://www.youtube.com/watch?v=gXh8t6iqKhc

La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original…

Muchas gracias por leer, no dudes en dejar abajo tus comentarios y preguntas 😉

Aprendizaje memorístico: Cuando retenemos datos sin profundizar en su significado

¿Recuerdas cómo aprendiste las tablas de multiplicar? Cuando repetimos palabras como un loro estamos empleando el aprendizaje memorístico o repetitivo. ¿Crees que este es un buen método? ¿En qué casos consideras que puede funcionar? ¿Es posible que sea inapropiado en algunas ocasiones? ¿Sueles utilizar el aprendizaje memorístico frecuentemente? En este artículo profundizaremos en las características del aprendizaje memorístico, sus ventajas y desventajas, expondremos varios ejemplos y también lo contrastaremos con otros tipos de aprendizaje. Además, te daremos cinco consejos para memorizar.

¿Qué es el aprendizaje memorístico o repetitivo?

El aprendizaje se basa en cambios relativamente estables en la conducta o la mente que tienen lugar gracias a la experiencia. Existen diversas teorías de aprendizaje dedicadas a explorar cómo aprende nuestro cerebro.

El aprendizaje memorístico o repetitivo se basa en retener mentalmente datos sin procesarlos detenidamente. Los contenidos memorizados no son comprendidos y tampoco se intenta analizar su significado. Se repiten las suficientes veces hasta que se recuerdan.

La memoria es uno de nuestros procesos cognitivos básicos o inferiores. Nos ayuda a codificar, consolidar y recuperar posteriormente datos. La interacción entre la memoria y el aprendizaje es esencial tanto en nuestra educación como en todos los ámbitos de nuestra vida.

No obstante, también es relevante que su relación nos ayude a procesar los datos adecuadamente y a avanzar en nuestro desarrollo. Descubre aquí todo lo que necesitas saber sobre el aprendizaje memorístico o repetitivo.

Aprendizaje memorístico: Características

  • Es el tipo de aprendizaje más básico.
  • Es mecánico.
  • Los contenidos se relacionan arbitrariamente.
  • Los datos retenidos suelen establecerse en la memoria a corto plazo.
  • La información se olvida fácilmente.
  • Suele ser desaconsejado.

Aprendizaje memorístico: Ejemplos

Aprendizaje memorístico en la educación

Los primeros ejemplos en los que solemos pensar cuando hablamos sobre este tipo de aprendizaje son los relativos a la escuela. Generalmente nos recordamos repitiendo tablas de multiplicar sin comprender bien qué haríamos posteriormente con esta información.

También aprendimos fórmulas matemáticas sencillas y otros tantos datos relacionados con los números. Sin embargo, este tipo de aprendizaje se extrapola a todas las materias. Se aprenden de memoria las capitales de los países, los ríos, las notas musicales, los elementos de la tabla periódica y también los nombres de los personajes célebres.

En la universidad e incluso en la vida laboral se siguen reteniendo datos sin procesarlos en profundidad en algunas ocasiones. Este tipo de aprendizaje nos acompaña a lo largo de todas las etapas de nuestra vida.

Aprendizaje memorístico en la vida cotidiana

¿Cómo aprendiste tu número de teléfono?, ¿la fecha del cumpleaños de tu pareja?, ¿la dirección de tu trabajo? ¿y tu DNI? Habitualmente tenemos que repetir numerosas veces estos datos hasta que logramos memorizarlos correctamente y con seguridad.

Aprendizaje memorístico: Ventajas y desventajas

Ventajas del aprendizaje memorístico:

  • Nos ayuda a retener datos importantes como las fechas.
  • Es un procedimiento rápido.
  • Es relativamente sencillo.

Desventajas del aprendizaje memorístico:

  • Se olvida con facilidad.
  • No permite que examinemos en profundidad la información.
  • No nos motiva para seguir aprendiendo datos relacionados con lo que memorizamos.

Entre los estudiantes es bastante común llegar a un examen confiando en sus posibilidades tras haber memorizado como máquinas la lección entera. No obstante, cuando la pregunta es relativamente ambigua o se pide un comentario personal, la seguridad comienza a desvanecerse y cede el paso a las dudas.

Aprendizaje memorístico contra otros tipos de aprendizaje

En este apartado te explicamos algunos de los principales tipos de aprendizaje que contrastan con el memorístico. Es importante resaltar que cada situación puede requerir un tipo de aprendizaje diferente.

Por ejemplo, el proceso que tiene lugar cuando adquirimos una fobia tras comprobar que nos aterra cierto animal es diferente del que sucede al descubrir cómo se juega al fútbol. Por otra parte, cada persona utiliza sus propios métodos de aprendizaje.

1. Aprendizaje significativo

El aprendizaje memorístico está estrechamente ligado al significativo. David Ausubel fue influido por figuras como Piaget y elaboró la teoría del aprendizaje significativo, que mantiene que añadimos contenidos a la información de la que disponíamos previamente. Adaptamos los datos de manera que podamos jerarquizarlos y adquieran sentido para nosotros.

Ausubel era constructivista, esto implica que consideraba que nosotros construimos nuestra propia realidad y somos los protagonistas de nuestro proceso de aprendizaje. El aprendizaje significativo contrasta claramente con el memorístico, ya que favorece la motivación de las personas para aprender y también permite que analicen y transformen la información para obtener nuevas ideas.

¿Son compatibles el aprendizaje memorístico y el significativo?

Podemos imaginar el aprendizaje como un continuo en cuyos extremos se encuentran el aprendizaje memorístico y el significativo en lados opuestos. Es decir, es posible retener datos utilizando estrategias relativas a ambos tipos de procedimientos.

También podemos considerar el aprendizaje memorístico como parte del aprendizaje significativo. De hecho, ambos procedimientos pueden ser complementarios. La memoria tiene un papel vital en el aprendizaje. Aún así, lo recomendable es memorizar los contenidos tratando de comprenderlos.

Por ejemplo, si estamos leyendo un libro sobre la historia de España, aunque estemos revisando concienzudamente cada capítulo y lo conectemos con testimonios de nuestros conocidos o experiencias de nuestra vida cotidiana, también necesitaremos memorizar fechas relevantes para comprender el contexto histórico de los hechos.

2. Aprendizaje asociativo

Cuando se produce este proceso, establecemos conexiones entre dos estímulos distintos. Por ejemplo, tiene lugar cuando asociamos un cierto olor a una determinada persona y nos acordamos de ella cada vez que percibimos un aroma similar.

3. Aprendizaje observacional

La teoría del aprendizaje social de Bandura explica cómo adquirimos determinados conocimientos o conductas a través de las situaciones que vemos. Aún así, insiste en que no somos robots. Por ejemplo, si vivimos con gente que habla muy alto, lo más probable es que nosotros también alcemos nuestro tono de voz.

4. Aprendizaje receptivo

Este tipo de aprendizaje también es pasivo. Pero no consiste únicamente en memorizar, implica comprender la nueva información. Un ejemplo muy común es el que vemos con asiduidad en las aulas cuando los alumnos simplemente se dedican a escuchar al profesor. Posteriormente, los estudiantes reproducen los contenidos en el examen sin interiorizar sus ideas.

5. Aprendizaje emocional

Es el que nos ayuda a lo largo de toda la vida a comprender y gestionar nuestras propias emociones. Ponemos en práctica la inteligencia emocional en situaciones como escuchar pacientemente los dilemas de un amigo o al comunicar cómo nos sentimos en un momento determinado.

Aprendizaje memorístico: 5 consejos para memorizar

A pesar de que sea recomendable adquirir las herramientas necesarias para saber cómo conectar posteriormente los contenidos que aprendamos con otros nuevos, también podemos beneficiarnos del aprendizaje memorístico para tareas como recordar el nombre de nuestros nuevos compañeros del trabajo. Descubre aquí cinco recomendaciones para memorizar eficazmente.

1. Organiza la información en bloques

George Miller, un autor muy representativo de la psicología cognitiva, publicó un artículo llamado “El mágico número siete más menos dos” que trataba la amplitud de nuestra memoria a corto plazo.

Según Miller, podemos retener de cinco a nueve datos sin agruparlos. En cambio, si los dividimos en grupos (chunking), aumentará nuestra capacidad para trabajar con estos elementos. Por ejemplo, si deseamos recordar la lista de la compra, nos resultará provechoso dividirla en frutas, verduras, productos de limpieza y caprichos.

2. Utiliza reglas mnemotécnicas

El método loci es la técnica mnemotécnica más antigua que se conoce. Consiste en asociar visualmente los elementos que deseamos recordar a determinados lugares. Por ejemplo, si deseas recordar bien un guión para una presentación, puedes asociar cada parte a un tramo de tu recorrido al trabajo. Así no se te olvidará el orden y además podrás crear a tu gusto las imágenes mentales que más se adecuen a tus intereses.

Sin embargo, hay distintas modalidades de reglas mnemotécnicas. También es posible y útil inventar nuevas palabras con las iniciales de las palabras que queremos recordar, asociar canciones a frases, etc.

3. Prueba a repetir sin errores

Imagina que tu objetivo es aprender el nuevo horario de tus clases. Lee los datos que desees recordar en voz alta todas las veces que lo necesites. Cuando te sientas preparado para decirlas sin ningún apoyo, inténtalo tranquilamente.

Ve poco a poco y no te preocupes si no retienes todo a la primera, es cuestión de práctica. Vuelve a repetir los contenidos hasta que no tengas ningún fallo. Es preciso tener en cuenta que es posible y aconsejable entrenar la memoria.

4. Emplea la psicología del color

Cada color nos transmite unas sensaciones determinadas y comúnmente se asocian a significados muy característicos. Por ejemplo, el rojo nos alerta y nos recuerda a la sangre, el amor o los suspensos. En cambio, el blanco evoca tranquilidad, paz y perfección (en nuestra cultura). Puedes aprovechar los conceptos relativos a los colores para vincularlos a los contenidos que te interesen.

5. Utiliza CogniFit

La neuroeducación está permitiendo que se realicen asombrosos avances en el campo del aprendizaje. Actualmente podemos beneficiarnos de herramientas clínicas de evaluación y estimulación cognitiva con las que es posible detectar fácilmente cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles a nivel cognitivo.

De hecho, CogniFit es líder en este campo. Su plataforma online permite que desarrollemos al máximo nuestra memoria mediante entretenidos y útiles juegos mentales. ¡Anímate a mejorar y entrenar tu memoria!

 

Muchas gracias por leer este artículo. Si tienes alguna pregunta sobre el aprendizaje memorístico, deseas contarnos tus trucos para memorizar o te apetece realizar alguna aportación, no dudes en comentar.

Teorías del aprendizaje: Aplicaciones educativas y prácticas

¿Qué son las teorías del aprendizaje? La educación es fundamental para nosotros. A menudo manifestamos nuestro deseo de aprender algo. Da igual si queremos asistir a clases de inglés o utilizar una cámara de fotos. Aún así, generalmente no sabemos cómo se adquieren nuevos conocimientos. ¿Qué es el aprendizaje? ¿Qué opinan los conductistas como Pavlov? ¿Y los constructivistas como Piaget? ¿En qué consiste la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel? ¿Y la teoría del aprendizaje social de Bandura? Además de responder estas preguntas, en este artículo veremos cómo conectar las respuestas con nuestra vida cotidiana.

Teorías del aprendizaje: Las principales y sus aplicaciones educativas y prácticas

¿Qué son las teorías del aprendizaje?

Estas teorías son un diverso conjunto de explicaciones que tratan de profundizar en un fenómeno tan vital como el aprendizaje.

¿Y qué es el aprendizaje? ¿Cómo aprende el cerebroTodos lo sabemos, pero si lo intentamos definir… surgen dudas. Esto se debe a que es un concepto difícil de delimitar, que puede ser interpretado de varias formas. Llevamos experimentándolo en primera persona desde nuestra más tierna infancia y lo observamos diariamente, tanto en nosotros mismos como en los demás. En este artículo nos centraremos en las siguientes:

1) Cambios que podemos observar en la conducta.

2) Cambios que tienen lugar en nuestra mente.

Para poder afirmar que un hecho se debe a un proceso de aprendizaje tiene que ser relativamente estable. Se debe a la experiencia y difiere bastante dependiendo de cada persona y cada situación.

Todo en la vida es aprendizaje. Si no interiorizásemos ciertas cosas, nos veríamos obligados a perder una inmensa cantidad de tiempo en realizar acciones tan sencillas como encontrar nuestra casa, hacer las cuentas al comprar en el supermercado o encontrar la palabra exacta para decir qué queremos comer. ¿Qué pasaría si tuviésemos que hacer esto paso a paso cada día?

Además, el aprendizaje no solo consiste en los contenidos que nos enseñan en la escuela o nuestras casas. También incluye cómo debemos comportarnos adecuadamente en sociedad. Imagínate que eres un alienígena recién llegado a la Tierra y es la primera vez que vas a un cumpleaños. ¿Por qué da regalos la gente? ¿Qué harías cuando los demás cantaran el cumpleaños feliz? Afortunadamente, también aprendemos lo que tenemos que hacer en estas situaciones para no sentirnos como marcianos.

¿Quiénes se dedican a las teorías del aprendizaje?

Los profesionales que intentan esclarecer los misterios del aprendizaje provienen de numerosas disciplinas como psicología, pedagogía, educación social, etc. Es necesario adoptar una visión global para contemplar un fenómeno tan complejo. Todos ellos tienen un objetivo común; comprender este proceso para predecirlo y controlarlo con el fin de facilitar la vida de las personas.

¿Para qué lo hacen?

El aprendizaje es indispensable para nuestro bienestar. Es urgente teorizar sobre él para alcanzar logros tan importantes como diseñar programas educativos que se ajusten mejor a las necesidades de las futuras generaciones. Pero también es imprescindible conocer sus bases para solucionar de forma más eficiente los retos del día a día y adaptarnos mejor al mundo que nos rodea.

¿Cómo lo hacen?

Lo más probable es que nos imaginemos a expertos trabajando con niños en una clase. Además de utilizar métodos como entrevistas, cuestionarios o la observación, en los laboratorios también se experimenta con personas y otros seres vivos como conejos o ratas (respetando las normas éticas). Los animales son esenciales para explicar los actos más básicos.

Obviamente, las circunstancias a las que se tiene que adaptar un conejo (labores como no hacerse daño o encontrar comida) difieren mucho de las que se presentan en nuestro día a día (interactuar con centenares de conocidos en las redes sociales o procurar no caer mal a nuestro jefe), que nos ofrecen una infinidad de posibilidades y quebraderos de cabeza. Pero algunos resultados pueden extrapolarse a nuestras vidas.

Principales teorías del aprendizaje

En este apartado conoceremos lo que dicen las teorías más estudiadas sobre este tema en la actualidad.

1. Teoría del aprendizaje de Pavlov

Pavlov es un psicólogo y fisiólogo ruso célebre en la historia de la psicología por sus aportaciones al conductismo. Esta vertiente psicológica predominó en la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos. Buscaba las respuestas del secreto del aprendizaje en laboratorios bajo condiciones tremendamente estrictas.

El conductismo deseaba demostrar que la psicología es una auténtica ciencia. Los protagonistas de sus experimentos eran ratas, palomas o el famoso perro de Pavlov. Dentro de este enfoque destacan conductistas como Skinner, Thorndike, Tolman o Watson.

Pavlov defendía el condicionamiento clásico. Según este tipo, el aprendizaje se produce cuando se asocian más o menos al mismo tiempo dos estímulos, uno incondicionado y otro condicionado. El incondicionado provoca una respuesta natural en el cuerpo y el condicionado la empieza a desencadenar cuando se vincula al anterior.

Por ejemplo, si cuando pruebo una receta de pasta (estímulo condicionado), me duele el estómago (estímulo incondicionado), es posible que relacione mi malestar con los macarrones. Posteriormente, se producirá una respuesta condicionada, que es mi recién adquirido disgusto hacia ese plato.

Esta teoría también explica otros procesos como la generalización de los estímulos, saber que todos los semáforos en verde nos dicen que podemos cruzar, o la extinción, cuando dejamos de dibujar porque ya no nos dan premios en el colegio.

Estas ideas han dado lugar a innumerables investigaciones posteriores, pero también han suscitado diversas y agudas críticas. Este tipo de aprendizaje es demasiado rígido para explicar gran parte de las conductas humanas. Nuevos modelos siguen revisando estos pensamientos.

2. Teoría del aprendizaje de Piaget

Piaget elaboró su teoría desde una postura constructivista, afirmaba que los niños tienen un papel activo a la hora de aprender. Para él, las diferentes estructuras mentales van modificándose y combinándose entre ellas a través de la experiencia mediante la adaptación al entorno y la organización de nuestra mente.

El aprendizaje existe gracias a los cambios y a las situaciones novedosas. Nuestra percepción del mundo se renueva a medida que crecemos. Este proceso está compuesto por esquemas que nosotros ordenamos mentalmente. La adaptación tiene lugar mediante un proceso de asimilación, que modifica la realidad externa, y otro de acomodación, que cambia nuestras estructuras mentales.

Por ejemplo, si acabamos de conocer a un vecino nuevo y hemos tenido malas experiencias previas, pensaremos “es un cotilla” (asimilación). No obstante, si vemos que es discreto y prudente, nos veremos obligados a alterar nuestra clasificación previa (acomodación) y reconocer que también hay vecinos agradables.

Por otra parte, la organización procura integrar las diferentes adaptaciones a lo largo de nuestro desarrollo entre diferentes estadios del desarrollo (de forma vertical) o dentro del mismo estadio de desarrollo (de forma horizontal). Adaptación y organización se complementan mediante la “equilibración“, que autorregula nuestro aprendizaje.

3. Teoría del aprendizaje significativo de Ausubel

Ausubel es uno de los máximos exponentes del constructivismo y fue muy influido por Piaget. Este psicólogo y pedagogo opinaba que para que la gente aprenda es preciso actuar sobre sus conocimientos previos. Por ejemplo, si yo quiero que mi hijo comprenda lo que es un mamífero, primero tendré que comprobar que sabe lo que es un perro y saber cómo piensa para actuar en consecuencia. Estos conceptos se integran mediante organizadores previos que buscan la coherencia en nuestro cerebro.

Esta teoría está muy centrada en la práctica. El aprendizaje significativo contrasta con el aprendizaje de memoria (retener largas listas sin discurrir) porque produce conocimientos mucho más duraderos que se interiorizan mejor. Con el tiempo los conceptos se van relacionando y jerarquizando para ahorrarnos muchos pasos cada vez que queramos hablar sobre un tema determinado o hacer cosas como jugar al baloncesto.

4. Teoría del aprendizaje social de Bandura

La teoría de Bandura hizo hincapié en el papel de las variables sociales y unió la perspectiva conductista con la cognitiva, enfoque que prioriza el estudio de los procesos mentales. Afirma que casi todas nuestras conductas se adquieren por observación e imitación.

Tenemos la última palabra a la hora de decidir cómo queremos actuar, pero los modelos a los que estamos expuestos nos influyen mucho. Por esto es tan importante tener cuidado con la extrema violencia en los medios de comunicación.

Los más pequeños pueden saber que no está bien pegar a sus compañeros, pero si interiorizan la violencia de su serie favorita es posible que mantengan conductas agresivas en contextos y momentos diferentes. Es decir, si ven en la tele que un problema se solucionó con un puñetazo, tal vez den un empujón a un amigo la semana siguiente para conseguir un juguete en la escuela.

Aplicar las teorías del aprendizaje en la educación

Frecuentemente, cuando nos hablan de aprendizaje pensamos en los niños y los colegios. Este proceso influye en todas las etapas de la vida, pero lo que aprendemos en nuestra infancia y cómo lo hacemos nos marcará para siempre. Es complicado encontrar un solo padre que no desee descubrir las claves del aprendizaje para mejorar la educación de sus hijos.

Vivimos en un entorno cambiante, estamos expuestos a numerosos personajes y situaciones que abarcan desde lo más rutinario hasta lo más excéntrico que podamos imaginar. Los profesionales del futuro deberán ser capaces de enfrentarse a una sociedad que se transforma cada día a una velocidad mayor y estar a la altura.

Se debe encontrar una manera de educar a los miembros de la próxima generación para que sepan desenvolverse en un entorno cada vez más virtual y globalizado. En primer lugar, hay que seguir investigando estas teorías y proponiendo otras alternativas que se adapten a la realidad. Esto nos permitirá avanzar y rediseñar las medidas educativas que no permiten a la gente desarrollar su máximo potencial.

Hacer descubrimientos en este campo es una tarea ambiciosa y complicada. Pero sí podemos observar las reacciones de nuestros hijos al combinar varios métodos de enseñanza para ver qué se adapta mejor a ellos.

Por ejemplo, si queremos que nuestro pequeño aprenda a hablar inglés podemos probar a que cante canciones en ese idioma o a darle pequeñas recompensas en un juego por cada acierto. Con un sistema de aprendizaje flexible que contemple las necesidades particulares de cada persona se puede alcanzar un extra de motivación que logre excelentes resultados.

¿Cuál es la mejor teoría del aprendizaje?

Es lógico que al encontrarnos con posturas tan diferentes nos surjan dudas. ¿Por qué no se ponen de acuerdo? ¿Quién tiene razón? ¿Quién está equivocado? Para resolver estas cuestiones podemos imaginar las teorías como si fuesen personas. No hay dos iguales. Cada una contempla la realidad desde su punto de vista particular.

Hay que recordar que estos modelos han sido ideados y desarrollados por gente como nosotros, con sus diferentes experiencias, puntos de vista, contextos, objetivos, etc.

De momento no se puede explicar completamente el aprendizaje desde ninguna de ellas. Estas explicaciones van surgiendo a medida que los profesionales hacen descubrimientos o proponen nuevos rumbos y los debaten entre ellos. Son modelos dinámicos que no podemos dar por definitivos.

Consejos prácticos para emplear las teorías del aprendizaje en la vida cotidiana

1. Observa los resultados del aprendizaje

Da igual si quieres mejorar tu aprendizaje o el de tus conocidos. Por ejemplo, imagina que tu pareja quiere hacer deporte, pero le cuesta adquirir hábitos saludables y es un poco patosa. Podéis intentar buscar una hora en la que esté relajada, ir estableciendo paralelismos entre sus actividades favoritas y el nuevo deporte, señalar pequeñas metas, etc. De esta forma veremos qué funciona y qué no.

2. No te preocupes si no funciona un determinado método de aprendizaje

No olvidemos que no solo importa el resultado, también podemos disfrutar del proceso de aprendizaje. Tal vez el problema es que no has encontrado la mejor forma de aprender. Es probable que, a medida que vayas intentándolo y conociéndote, acabes encontrando la estrategia óptima para tus objetivos.

3. No te obsesiones con las teorías

Estas explicaciones nos ayudan a establecer una buena base teórica. Pero debemos recordar que cada persona es distinta y que dependiendo de la situación igual necesita un procedimiento u otro. El proceso que tiene lugar a la hora de intentar eliminar una fobia no es el mismo que se lleva a cabo para memorizar la lista de la compra.

4. Busca retos

El aprendizaje no es un proceso independiente, ya que está intensamente relacionado con otros, como la memoria, la atención o la motivación. Por mucho que deseemos aprender algo y lo conectemos a las teorías, si no lo intentamos de verdad no lo conseguiremos. Todos hemos experimentado la diferencia que existe entre aprender solo para el examen una asignatura que nos aburre y desear saber más sobre un tema que nos apasiona, como todos los resultados de nuestro equipo de toda la vida o las canciones de nuestro grupo favorito.

5. Si algo va mal, busca ayuda

Si estás preocupado por ti o sospechas que alguno de tus allegados tiene un problema especial con el aprendizaje, es prioritario que busques la ayuda y el apoyo de un profesional. Seguro que consigue ayudaros.

Muchas gracias por leer este artículo acerca de las Teorías de aprendizaje. Si te ha gustado, o tienes alguna duda, deja un comentario en el recuadro de abajo.

Procesos cognitivos: Qué son y cómo podemos mejorar nuestros procesos mentales

Detectar cambios a nuestro alrededor, recordar la lista de la compra, decidir qué apartamento queremos alquilar, atender a un amigo que nos está contando un problema… ¿Qué tienen en común todas estas acciones? Somos capaces de llevarlas a cabo gracias a nuestros procesos cognitivos o mentales. Si deseas saber qué tipos de procesos cognitivos existen, cómo intervienen en la educación, cómo mejorarlos y mucho más, te invitamos a  descubrirlo aquí.

¿Qué son los procesos cognitivos o mentales?

La definición de los procesos mentales abarca un elevado número de tareas que nuestro cerebro lleva a cabo continuamente. Son los procedimientos encargados de procesar toda la información que recibimos del ambiente. Gracias a ellos tiene lugar la cognición, que nos posibilita conocer el mundo.

Imagina es estás tranquilamente en el sofá mientras ves una película. A pesar de tu ensimismamiento con la historia, empiezas a detectar que huele a quemado. ¿¡Qué vas a hacer!? Afortunadamente, tu cerebro centrará toda tu atención en el peligro al que te enfrentas.

Recordarás que has dejado una pizza desamparada en el horno. Correrás hacia la cocina lo más rápido posible y coordinarás una serie de movimientos para sacar tu cena. Entonces decidirás si vas a comer las partes más chamuscadas o no y regresarás al salón. Los procesos cognitivos han guiado toda esta sucesión de acciones.

Una interacción armoniosa entre los procesos mentales es fundamental para que analicemos adecuadamente la realidad y respondamos en consecuencia. Gracias a ellos podemos adaptarnos flexiblemente a las demandas de cada situación. Nuestras funciones ejecutivas se encargan de coordinar estos procedimientos.

A pesar de que los procesos mentales interaccionan entre ellos; también actúan por separado. Por ejemplo, podemos observar cómo personas con alteraciones en el lenguaje o en la memoria son capaces de percibir perfectamente estímulos o resolver problemas matemáticos.

¿Quiénes estudian los procesos cognitivos?

Los procesos cognitivos son analizados desde diversas ciencias como la lingüística, la sociología, la neurología, la antropología, o la filosofía. En cuanto a la psicología, es la psicología cognitiva el campo dedicado a investigarlos y a procurar que seamos capaces de mejorar nuestros procesos mentales.

En los sesenta, gracias a profesionales de diversas disciplinas, emergió la revolución cognitiva, que propició el estudio de estos procedimientos. Los procesos mentales en psicología son investigados en profundidad. Actualmente su estudio está en auge y se investigan para aplicarlos en campos tan dispares como la psicoterapia o el marketing.

De hecho, las técnicas de neuroimagen resultan una gran ayuda a la hora de indagar en cómo procesamos la información. Podemos confiar en que presenciaremos grandes avances en la comprensión de los procesos cognitivos. En este artículo profundizaremos en ellos de forma que sepas cómo influyen en diversos contextos como tu vida cotidiana.

Tipos de procesos cognitivos ¿Cuáles son los procesos cognitivos?

Procesos cognitivos inferiores o básicos

Sensación y percepción

Las sensaciones son provocadas por los diversos estímulos existentes en nuestro entorno. Nos llegan a través de nuestros sentidos y nos permiten conocer información del mundo exterior. Son datos inmediatos que recibimos del ambiente o de nuestro propio cuerpo. En cambio, el proceso mental básico de percepción implica cierta interpretación de los elementos percibidos.

Continuamente percibimos diferentes eventos, a menudo sin realizar ningún esfuerzo. Somos conscientes del movimiento de las personas que nos rodean, los mensajes que nos envían al móvil, los sabores de los alimentos que comemos, la disposición de los muebles de una habitación, nuestras posturas corporales, etc. Nuestras experiencias previas son elementales a la hora de otorgar significado a estos estímulos.

Los psicólogos de la Gestalt realizaron grandes aportaciones al campo de estudio de la percepción. Ellos creían que “el todo es mayor que la suma de sus partes”. Es decir, consideraban que somos seres activos a la hora de procesar nuestra realidad. Asimismo, elaboraron las célebres leyes de la Gestalt, que explican fenómenos de nuestra percepción como las ilusiones ópticas.

Atención

A pesar del desorbitado número de elementos que nos acompañan en cada momento, somos capaces de atender a un gran número de estímulos y también de dirigir nuestra atención en función de nuestros intereses.

Algunas acciones como caminar o masticar prácticamente no requieren atención. En cambio, debemos centrarnos lo máximo posible en medir todas las palabras que decimos y nuestro lenguaje corporal si estamos exponiendo públicamente un proyecto trascendental ante una audiencia exigente.

Afortunadamente, logramos automatizar ciertos procesos que hemos repetido varias veces. Por ejemplo, a pesar del gran esfuerzo que cuesta coordinar todas las tareas que requiere conducir al principio, posteriormente se consigue de una forma infinitamente más fluida y sencilla.

Memoria

¿Cuál es la capital de Francia? ¿Quién fue tu mejor amigo en el colegio? ¿Cómo se toca la flauta? Nuestra memoria tiene las respuestas para estas cuestiones y para un sinfín de preguntas más. Nos permite codificar los datos que recibimos del ambiente, consolidarlos y recuperarlos posteriormente.

Tenemos diversos tipos de memoria; como la memoria sensorial, la memoria a corto plazo, la memoria de trabajo, la memoria semántica, la memoria autobiográfica, etc. Estas clases interactúan entre ellas, pero no todas dependen de las mismas partes del cerebro. Una muestra de esto son las personas que padecen amnesia y pueden recordar cómo caminar pero no quién es su pareja.

Procesos cognitivos: Inferiores o básicos y superiores o complejos

Procesos cognitivos superiores o complejos

Inteligencia

La inteligencia es un concepto escurridizo que nos ayuda a resolver diferentes tipos de problemas. Hoy en día la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner goza de una gran aceptación. Gardner mantiene que no existe un único tipo de inteligencia y que es preferible contemplar diversas capacidades en distintos ámbitos.

La inteligencia intrapersonal, la lingüística, la lógico-matemática o la musical son ejemplos de las clases de este proceso cognitivo superior. Actualmente también se enfatiza notablemente la relevancia de la inteligencia emocional, que es esencial para que seamos capaces de manejar las coyunturas que se nos presentan en nuestro día a día.

Existen ciertas características más habituales en las personas inteligentes. Sin embargo, podemos poner en práctica estrategias para desarrollar nuestra inteligencia. Este proceso mental superior no es estático y no puede limitarse a un número obtenido en un test para medir nuestro cociente intelectual.

Pensamiento

La complejidad y heterogeneidad de nuestros pensamientos resulta fascinante. Este proceso mental superior se encarga de tareas relativas a la resolución de problemas, el razonamiento, la toma de decisiones, el pensamiento creativo, el pensamiento divergente, etc.

Para simplificar estas funciones, nuestro cerebro tiende a crear conceptos. Necesitamos agrupar ideas, objetos, personas o cualquier otra clase de elementos que se nos ocurra. Generalmente esto nos ayuda a agilizar nuestros procesos mentales. No obstante, intentamos ser lógicos y a menudo ignoramos lo irracionales que somos.

Utilizamos atajos para no analizar toda la información y pensar rápidamente. Esto nos conduce a cometer sesgos cognitivos, que son desviaciones del proceso normal de razonamiento. Por ejemplo, a veces creemos que somos capaces de averiguar lo que va a suceder en un juego de azar.

De hecho, incluso en ocasiones los sesgos cognitivos dan lugar a las distorsiones cognitivas, que son pensamientos extremadamente negativos e irracionales como “todo el mundo me odia”. No obstante, nosotros mismos podemos detener nuestros pensamientos obsesivos.

Lenguaje

Asombrosamente, somos capaces de producir y comprender diversos sonidos y palabras, combinar un sinfín de letras y frases, expresar con precisión lo que deseamos comunicar, etc. Asimismo, acompañamos nuestras palabras de nuestro lenguaje corporal. Incluso podemos dominar más de un idioma.

El desarrollo del lenguaje se produce a lo largo de todo nuestro ciclo vital. Las competencias comunicativas de cada persona varían notablemente y se pueden mejorar practicando. Algunos trastornos del lenguaje dificultan especialmente la comunicación por diferentes causas, aunque también es posible ayudar a las personas con estos problemas.

Procesos cognitivos en la educación: Aplicaciones y ejemplos

Los procesos mentales en psicología son analizados con el fin de ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida. Es elemental que aprendamos a desarrollarlos y a gestionarlos desde que nacemos. En el aula nos enfrentamos a diversas actividades que ponen a prueba nuestras capacidades de interiorizar conocimientos, escuchar a nuestros compañeros o resolver obstáculos imprevisibles.

Procesos cognitivos en el aprendizaje

Existen diversas teorías del aprendizaje. Sin embargo, exceptuando algunos defensores del aprendizaje asociativo, ninguna ignora los procesos mentales. Por otra parte, ningún proceso cognitivo en el aprendizaje suele actuar de forma independiente. Nos esforzamos por integrar todos nuestros recursos para mejorar nuestros hábitos de estudio y lograr un aprendizaje significativo.

Procesos cognitivos en la lectura

Cuando nos encontramos ante un libro debemos reconocer las letras, evitar distraernos con estímulos irrelevantes, recordar las palabras que vamos leyendo, asociar lo que leemos con otros contenidos que aprendimos previamente, etc.

No obstante, no procesaremos la información de la misma manera si únicamente pretendemos encontrar un fragmento que nos interesa especialmente, si estamos estudiando para un examen o si deseamos disfrutar de una historia.

Procesos cognitivos en la escritura

En cuanto a los procesos mentales implicados en la escritura, sucede lo mismo que con los relativos a la lectura. Necesitamos ignorar los ruidos que nos dificultan redactar, procurar que nuestra letra resulte legible, recordar qué hemos escrito en los párrafos anteriores, preocuparnos por nuestra ortografía, etc.

Además, también es necesario que planifiquemos debidamente lo que deseamos escribir. ¿Esta expresión es demasiado coloquial? ¿Entenderán los demás lo que pretendo transmitir? ¿Este cero parece una o?

Consejos y actividades para mejorar procesos cognitivos ¿Cómo podemos mejorar nuestros procesos mentales?

Independientemente de si estás buscando actividades y ejercicios de desarrollo cognitivo infantil o si deseas mejorar tus procesos mentales, aquí te damos algunas recomendaciones para que puedas lograrlo. Es posible entrenar nuestras capacidades cognitivas en cualquier etapa de nuestro ciclo vital.

1. Cuida tu salud

Nuestra salud mental y física es inseparable de nuestros procesos cognitivos. Existen diversos malos hábitos que perjudican nuestra mente y empeoran nuestro rendimiento en diversas áreas de nuestras vidas. Por ejemplo, hábitos como pegarnos a nuestro móvil antes de ir la cama, infravalorarnos, descuidar nuestras relaciones sociales o alimentarnos indebidamente repercuten en nuestros procesos mentales.

2. Benefíciate de la tecnología

Hoy en día existen numerosas actividades como los juegos mentales que posibilitan evaluar y entrenar nuestro cerebro de forma divertida y sencilla. La neuroeducación nos permite conocer mejor cómo aprende nuestro cerebro y desarrollar nuestros procesos mentales.

CogniFit es la herramienta líder en evaluación y estimulación cognitiva. A través de las entretenidas actividades que propone esta plataforma se pueden mejorar capacidades como la memoria, la planificación, el reconocimiento o la exploración visual. CogniFit ofrece actividades desarrollo cognitivo para adultos y también cuenta con ejercicios para el público infantil.

3. Reflexiona sobre tus progresos

Realizar una autoevaluación cada cierto tiempo nos permite descubrir nuestros progresos y saber cuáles son nuestras carencias para continuar avanzando. Es esencial que creamos en que es posible desarrollar procesos cognitivos como nuestra inteligencia o nuestro lenguaje. Es cuestión de practicar y también de confianza en nosotros mismos.

4. Desarrolla el pensamiento crítico

Formularnos preguntas y no aceptar cualquier argumento nos ayuda a ser más competentes y autónomos. El pensamiento crítico nos permite mejorar nuestra habilidad para razonar, realizar conexiones creativas entre ideas, desarrollar nuestro lenguaje, analizar en profundidad nuestro entorno, etc. La curiosidad es fundamental para explotar nuestro máximo potencial.

Si deseas desarrollar el pensamiento crítico de los más pequeños, existen numerosas opciones para conseguirlo. Puedes preguntarles cuáles son los motivos que han conducido a una persona a comportarse de una manera determinada, pedir que nos expliquen sus argumentos cuando toman una decisión o proponer que debatan con una persona que mantenga una postura opuesta a la suya. También puedes probar tú a poner en práctica estas actividades.

5. Lee

Como hemos comentado previamente, la lectura implica numerosos procesos cognitivos. Además de producir una gran satisfacción y transmitirnos abundantes conocimientos, leer es una forma estupenda de que aprendamos a atender a una sola tarea o mejoremos nuestras capacidades comunicativas.

6. Dedica tiempo a actividades creativas

Pintar, escribir cuentos, componer canciones, crear coreografías, participar en una obra de teatro… No importa qué actividades prefiramos, lo importante es que reservemos un momento al día para nuestra creatividad. Cualquier persona nace con la capacidad de crear, es cuestión de práctica y confianza que la saquemos a la luz.

Las tareas creativas presentan innumerables beneficios para nuestros procesos cognitivos. Nos ayudan a desarrollar nuestra inteligencia, la concentración, nuestra habilidad para encontrar respuestas más originales para los problemas, centrar nuestra atención, nos permiten relajarnos, etc.

7. Evita la multitarea

En ocasiones no sabemos cómo vamos a lograr cumplir con todas nuestras obligaciones. Es lógico que intentemos hacerlo todo a la vez para acabar antes. Sin embargo, esta costumbre suele ser contraproducente. Es perjudicial que los niños aprendan a estar a demasiadas cosas al mismo tiempo y a no dedicarse a ninguna en concreto.

Resulta maravilloso que podamos coordinar varios procesos mentales. Pero cuando intentamos ver una película, contestar un mail, redactar un informe para el trabajo, recordar las actividades que anotamos en nuestra agenda y prestar atención al horno a la vez… lo más probable es que no realicemos adecuadamente en ninguna tarea.

Es preferible centrarse en el presente para poder disfrutar cada momento y ser más eficiente. Es la mejor manera de realizar adecuadamente las actividades futuras. Si te cuesta prestar atención a lo que estás haciendo y te distraes con tus preocupaciones continuamente, puedes probar el mindfulness.

8. Si deseas ayudar a los niños, deja que resuelvan solos sus dificultades

Es necesario apoyar a los pequeños y que sepan que pueden contar con nuestra ayuda. Pero si un niño se acostumbra a que los demás resuelvan sus problemas con una simple petición, no se molestará en realizar tareas que incrementen su inteligencia o en agudizar sus procesos cognitivos básicos para descubrir otras alternativas.

Es preferible que actuemos únicamente en el caso de que sea necesario. Dar pistas es una buena técnica para que los niños sean capaces de ir avanzando hacia la solución poco a poco y esforzarse mientras son conscientes de que pueden contar con nosotros.

Si te apetece saber más sobre este tema o repasar algunos conceptos que hemos tratado en este artículo, te invitamos a ver este ameno curso sobre la cognición que trata los procesos mentales en psicología.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿sueles ejercitar tus procesos cognitivos?

Cómo aprende el cerebro: Factores que favorecen el aprendizaje

Entender cómo aprende el cerebro nos ayuda a vislumbrar nuevas estrategias de aprendizaje. El método de enseñanza tradicional ha quedado obsoleto y es hora de buscar alternativas en la neuroeducación. En este artículo te contamos cómo aprende el cerebro, te damos algunos consejos que te ayudarán a favorecer el aprendizaje.

Cómo aprende el cerebro. Foto: Natasha Connnell, Unsplash.com

¿Cómo aprende el cerebro? Repetir una y otra vez diferentes datos, hasta que logramos memorizar una determinada información, no es la mejor forma de aprender. Diferentes estudios científicos han demostrado que factores cómo la sorpresa, la motivación, la emoción, el deporte, la novedad, o el trabajo en equipo, son ingredientes indispensables para favorecer y fomentar el aprendizaje y conocimiento.

La estrategia de educación que seguimos actualmente no es la adecuada. Para ayudar a educar y a aprender mejor, debemos comenzar a aplicar en las escuelas los descubrimientos sobre cómo aprende nuestro cerebro. Procesar secuencias monótonas de información no nos enseña a enfrentarnos al mundo. No aprendemos al memorizar, sino al experimentar, al involucrarnos y al practicar con nuestras manos.

Para aprender es necesario introducir una novedad que logre sacar del letargo a nuestro cerebro. De esa manera, favorecemos no sólo la atención sino también la memoria. La información nueva y llamativa se almacena en nuestro cerebro de manera más profunda. Según un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) la actividad cerebral registrada durante una clase, es similar a la hallada viendo la televisión, es decir, prácticamente nula. Con interminables charlas en las que se bombardea a los alumnos con información estamos consiguiendo el efecto contrario al buscado.

Según el neuropsicólogo J.R. Gamo el cerebro necesita emocionarse para aprender. Cuando el cerebro adquiere información novedosa lo procesa el hemisferio derecho del cerebro (relacionado con la intuición, las imágenes y el pensamiento creativo).

Por tanto, el lenguaje, y la charla que un profesor puede dar a sus alumnos en clase, no juega un papel importante en el aprendizaje. Justo al contrario, fomenta que los alumnos desconecten y se distraigan con mayor facilidad.

Para comprender cómo aprende el cerebro, es importante conocer cómo siente, cómo procesa y almacena información.

Plataforma Neuroeducación de CogniFit: Cómo aprende el cerebro

Recientemente, cada vez es más frecuente encontrar el prefijo “neuro-” asociado a distintas ciencias. Esto ha generado la creación de nuevas disciplinas como el neuromarketing, la neurotecnología, la neurolingüística y la neurodidáctica. Y es que la neurociencia cada vez tiene un papel más relevante en la explicación de la realidad científica. Conocer el funcionamiento cerebral ayuda a comprender mejor fenómenos como el que nos ocupa: cómo aprende el cerebro.

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La neurodidáctica aúna los conocimientos y métodos de la neurociencia encaminados a favorecer el proceso de aprendizaje para ayudarnos a enseñar y aprender de una manera más eficaz. Desde CogniFit y con miras a favorecer la atención a distintas necesidades educativas se ha creado la plataforma neuroeducativa para colegios y profesores. Se trata de una plataforma de neuroeducación creada por especialistas en neuropsicología, que pretende ayudar a educadores no especializados en psicopedagogía a evaluar los procesos de aprendizaje y conseguir los mejores resultados en sus alumnos.

CogniFit Neuroeducación: Cómo aprende el cerebro

Factores que favorecen el aprendizaje. Aprender a aprender

1- En el aprendizaje una imagen vale más que mil palabras

En situaciones muy conocidas o rutinarias el cerebro se vuelve vago. La clave es aprovechar la búsqueda de novedad del cerebro humano. Para aprender el cerebro necesita estímulos nuevos.

¿Cómo aprende el cerebro? Una buena idea a la hora de enseñar consiste en pasar de lo lingüístico a lo visual. Sustituir el discurso teórico oral por una charla apoyada por imágenes, mapas conceptuales, vídeos y demás material audiovisual estimula al alumno, y favorece su participación en el aprendizaje.

Ante estímulos novedosos se activa toda la corteza cerebral. Se trata de una característica fisiológica que sirve para afrontar cualquier tipo de estímulo independientemente de su naturaleza. Esta peculiaridad juega a nuestro favor en el aprendizaje. Y es tan simple como introducir cambios durante nuestro discurso como gestos, expresiones faciales, contacto ocular o cambios en la entonación. Pero no hay nada que active más el cerebro que una imagen nueva o un vídeo entretenido. Si logramos que se active toda la corteza estaremos favoreciendo un pensamiento más integrado que poco tiene que ver con la memorización forzosa y está muy relacionado con un aprendizaje eficaz y duradero.

2- Emocionarse es vital para el aprendizaje

Seguramente todos recordemos a ese profesor o profesora que nos marcó para bien o para mal. Si atendemos a cómo aprende el cerebro según la neurociencia esto tiene una explicación muy sencilla.

La emoción y la cognición están estrechamente relacionadas y el diseño anatómico cerebral es coherente con esta relación. La información que captamos viaja primeramente por sistemas como el límbico, la parte primitiva o emocional del cerebro. Después, es enviada a la corteza; la parte más analítica y más nueva filogenéticamente.

La parte más emocional está conectada con estructuras relacionadas con la supervivencia como la amígdala. Por este motivo, la amígdala está destinada a consolidar un recuerdo de una manera más eficaz. Es importante conseguir llegar a esta parte emocional para que la información permanezca y el aprendizaje sea eficaz. Cómo aprende el cerebro: Por ejemplo, contar historias es una manera magnífica de activar estructuras subcorticales y aprender mejor.

A este respecto el neurólogo mexicano Jaime Romano ha diseñado un modelo conocido como neuropirámide. El modelo, cuenta con seis peldaños en los que se plantea qué sucede con la información sensorial hasta que se convierte en aprendizaje. Descubrió que el procesamiento de la información está muy ligado a procesos emocionales.

Según Romano: “Queremos mejorar la capacidad emocional y mental de los estudiantes, los procesos de cálculo, de comprensión, y eso repercutirá en que aprenderán mejor las matemáticas, a leer y a entender los textos, a fijar su atención”.

2- Trabajar con compañeros es estimulante

El cerebro se estimula cuando interactuamos con los demás y la motivación aumenta. Si tenemos alumnos motivados, tenemos alumnos atentos; y si tenemos alumnos atentos, es más probable que ese aprendizaje sea significativo y lo recuerden de por vida.

Cómo aprende el cerebro: El aprendizaje cooperativo resulta de gran utilidad en el desarrollo de habilidades sociales, sentimientos de autoeficacia, favorecimiento de la empatía y la habilidad de escucha entre otras. Este tipo de tarea tiene muchos beneficios siempre y cuando se plantee desde la perspectiva cooperativa y no competitiva ni individualista. Para ello, es necesario que cada uno alcanza sus objetivos solo si los otros alcanzan los suyos. Investigaciones al respecto han concluido que las situaciones cooperativas son superiores tato a las competitivas como a las individualistas.

3- Las TICs (nuevas tecnologías), un aliado en el aprendizaje

Las tecnologías de la información y la comunicación favorecen la atención sostenida y estimulan las partes más creativas de nuestro cerebro.

Marc Prensky, experto en educación, afirma que el sistema educativo actual es anacrónico y debería ser reemplazado por otro acorde a la realidad actual. No es sensato contar con tecnología del siglo XXI y seguir enseñando como desde hace 200 años.

Cómo aprende el cerebro: Para conectar con las emociones y utilizar un material que resulte significativo para los alumnos es imprescindible hacer uso de las TICs. Tenemos que ser conscientes de que estamos tratando con nativos digitales y por ende el formato digital es más atractivo.

Lo interactivo que tienen las tecnologías de la información favorecen que la atención no decaiga. El material audiovisual que manejan también favorece el almacenamiento de la información.

Todo son ventajas si sabemos hacer un buen uso de las TICs para estimular y complementar el aprendizaje en el aula.

3- Jugar o practicar deporte también es aprender

La actividad física favorece que los músculos segreguen una proteína que al llegar al cerebro favorece la plasticidad neuronal. Esta plasticidad se traduce en un aumento del número de conexiones neuronales y sinapsis.

Supone un error desapuntar a los alumnos de actividades deportivas, porque éstas favorecen el aprendizaje y la memorización. Según el profesor de la Universidad de Barcelona David Bueno, tan necesario es aprender a enseñar en las aulas como otorgarle peso al desarrollo y ocio personal.

4- El cerebro aprende a través del contacto con la naturaleza

Es un error mantener al alumno sentado, estático, escuchando información de forma pasiva. El alumno ha de ser agente activo de su aprendizaje. Pero al igual que queremos que los alumnos estén activos intelectualmente también es importante que lo estén físicamente. Por ello, en la medida de lo posible, es muy ventajoso salir del aula para aprender. Si bien con salir del aula conseguimos empezar a movilizar nuevas estructuras cerebrales muy positivas para el aprendizaje; lo ideal seria poder llevarlo a cabo en la naturaleza.

Si nos fijamos en cómo aprende el cerebro, la naturaleza es un entorno perfecto de aprendizaje, especialmente en edades tempranas.

En el mundo de la naturaleza podemos encontrar infinidad de estímulos con distintas formas, colores, movimiento, profundidad. Esta diversidad de características sumado a lo beneficioso de hacer vida al aire libre favorecen el aprendizaje eficiente. De esta manera, lograríamos los mejores resultados en la enseñanza al menor coste posible.

5- Un buen descanso es fundamental en el aprendizaje

En ocasiones pasamos por alto la importancia de una buena alimentación para el cerebro (el cerebro necesita vitaminas), o un buen descanso en el aprendizaje. El descanso está íntimamente relacionado con procesos implicados en el aprendizaje tan importantes como la memoria, la atención y la motivación.

Los horarios académicos son por lo general matinales y generalmente no están sincronizados con los ritmos biológicos de los alumnos. Esto se debe en parte a que las rutinas (televisión, cena, videojuegos, irse a dormir tarde) no favorecen el descanso. Ver la televisión antes de dormir implica una alta estimulación del sistema nervioso que dificulta el sueño. Ocurre de manera similar con los videojuegos, el ordenador, el móvil y demás gadjets tecnológicos. La cena muy cercana a la hora de dormir impide hacer una adecuada digestión que dificulta el descanso. E irse a dormir tarde implica dormir menos horas y por lo tanto al madrugar el cuerpo se resiente.

De esta manera, nos encontramos con alumnos que como zombies acuden sin ganas al colegio. Podemos evitar que acudir a clase sea tan aversivo si instauramos una rutina al irse a dormir. Hay que evitar una excesiva estimulación, dormir poco o comer antes de dormir.

¡Muchas gracias por leer! Espero que el artículo sobre cómo funciona el cerebro, os resulte interesante, no dudéis en dejarme abajo vuestros comentarios y preguntas.

Motivación intrínseca: La motivación que aparece cuando hacemos algo que disfrutamos

¿Qué nos impulsa a pintar un cuadro o a apuntarnos a clases de baile? ¿Qué conduce a algunas personas a dejarse la vida en un asunto que no les aporta ningún beneficio económico? ¿Y qué nos proporciona la energía suficiente para luchar por alcanzar nuestras metas? La responsable de estas acciones en numerosos casos es la motivación intrínseca. En este artículo te hablaremos sobre la fuerza que nos ayuda a no rendirnos a la hora de satisfacer nuestras necesidades de crecimiento personal.

Motivacion intrinseca

¿Qué es la motivación intrínseca?

La motivación es un proceso psicológico que nos mueve a actuar de una forma determinada. Podemos estar motivados para presentarnos a un concurso, echar la siesta o huir de una amenaza. La motivación nos ayuda a adaptarnos al mundo y a afrontar las diferentes demandas de cada situación.

Las causas que dan lugar a los procesos motivacionales varían notablemente de unas personas a otras. Incluso difieren en nosotros mismos dependiendo de las circunstancias. En función de cuáles sean las razones que nos inviten a llevar a cabo una actividad, podemos distinguir entre la motivación intrínseca y la extrínseca.

La motivación intrínseca se origina en nuestro interior cuando estamos realmente interesados en comportarnos de cierta forma sin buscar una recompensa. Un ejemplo de motivación intrínseca es ser voluntario en una ONG aunque el tiempo que se dedique a esta actividad no sea remunerado y no reporte ningún beneficio además de la satisfacción personal.

En cambio, la motivación extrínseca es ocasionada por las recompensas externas (o por la evitación de castigos). Una demostración son los esfuerzos de una persona por obtener un aumento de sueldo. Existen varias diferencias entre la motivación intrínseca y la extrínseca, pero la principal son las expectativas de recibir recompensas o castigos.

La misma tarea puede ser motivada por razones extrínsecas o intrínsecas. Por ejemplo, algunas personas van al gimnasio para obtener un premio como adelgazar. En cambio, para otras su fin es el deporte en sí mismo.

En este artículo nos centraremos en la motivación intrínseca. Descubre aquí sus aspectos esenciales y cómo incrementarla.

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Motivación intrínseca: Características

  • Podemos influir en nuestra motivación intrínseca: En ocasiones cuesta descubrir cuáles son los retos que nos permiten dar lo mejor de nosotros mismos. No obstante, siempre estaremos a tiempo para encontrar actividades que despierten nuestra curiosidad y también podemos cambiar el enfoque con el que contemplamos nuestra rutina.
  • Los premios pueden provocar que la motivación intrínseca desaparezca: Se ha demostrado en diversos experimentos y en diferentes culturas que remunerar económicamente ciertas tareas disminuye el rendimiento de las personas. ¡¿Cómo es esto posible?! Según la teoría de la sobrejustificación, el interés por una labor decrece si nos premian extrínsecamente. Por ejemplo, si nos gusta dibujar y nos pagan por trabajar como ilustradores, es probable que pasemos de crear nuestras obras con pasión a pensar que son una obligación.
  • También existen recompensas que fomentan la motivación intrínseca: A pesar de lo que hemos comentado en la característica anterior, gratificaciones como las muestras de apoyo o el reconocimiento de la gente que nos importa pueden incrementar nuestras ganas de seguir dedicándonos a las labores que nos motivan. Los premios materiales y esperados son los que más nos dificultan continuar desarrollando nuestras habilidades y dedicándonos a tareas que nos entusiasman.
  • El grado de dificultad de la tarea repercute en la motivación intrínseca: Los retos nos invitan a ser perseverantes y a desarrollar al máximo nuestras habilidades. Sin embargo, también necesitamos creer que podemos superar los desafíos que se nos presentan. Por otra parte, las actividades demasiado fáciles directamente no llaman nuestra atención y tampoco nos interesan. Cuando encontramos el equilibrio perfecto y disfrutamos plenamente de una tarea, entramos en estado de flow, como afirma Csikszentmihalyi (hablaremos más sobre él en el último apartado).

Motivación intrínseca: Aplicaciones y ejemplos

Motivación intrínseca en el aula

Nuestra educación comprende numerosas materias que nos pueden resultar aburridas o que directamente nos desagraden. Por otra parte, incluso cuando nos dedicamos a lo que nos motiva se nos presentan obstáculos. ¿Qué podemos hacer para no abandonar?

En primer lugar, es esencial reforzar la conducta de estudiar de los niños en lugar de otorgar premios por acciones como hacer los deberes. Amenazar con castigos tampoco es un buen método. Lo elemental es tratar de lograr que aprender sea una actividad satisfactoria por sí misma y no un mero medio. La motivación es vital en el proceso de aprendizaje.

Es más sencillo aprender significativamente si valoramos los conocimientos, fomentamos la curiosidad, adoptamos buenos hábitos de estudio, conectamos los contenidos que estudiamos con nuestra vida cotidiana y descubrimos sus utilidades prácticas, etc.

Motivación intrínseca en el trabajo

La motivación intrínseca es una de las claves del éxito en el área laboral. Todos conocemos la sensación de mirar continuamente el reloj para que se acabe una actividad que nos disgusta y poder dedicarnos a actividades más divertidas. Sin embargo, también sabemos que así no solemos obtener resultados satisfactorios. Estas circunstancias nos conducen a sentirnos incluso más desganados para seguir trabajando.

No es tan sencillo ocupar el puesto de nuestros sueños. Sin embargo, existen maneras de estar más motivados en nuestra vida laboral; como tomarse los descansos adecuados, mantener buenas relaciones con los  compañeros, no estancarse en la rutina y buscar nuevas formas de realizar las funciones, etc.

Por otra parte, dedicarse a actividades altruistas dentro de la organización puede incrementar la motivación de los trabajadores. La responsabilidad social corporativa en las empresas genera beneficios para los destinatarios de la ayuda y también para los que la ofrecen.

Existen otras técnicas que utilizan las empresas para incrementar la motivación de sus empleados; como darles la oportunidad de desarrollar proyectos personales cada cierto tiempo, financiar su educación o reconocer sus méritos. Resultan notablemente útiles para que los trabajadores lleguen sonriendo al trabajo y se esfuercen en lugar de contar los minutos para escaparse.

Motivación intrínseca en la vida cotidiana

Existen numerosas situaciones en nuestro día a día que cumpliremos infinitamente mejor si estamos intrínsecamente motivados. Por ejemplo, nos dedicaremos con más cariño a cocinar si nos gusta que si únicamente deseamos alimentarnos y nos conformamos con precocinados.

Las relaciones personales también tienen un papel fundamental en nuestra motivación intrínseca. Crear vínculos con otras personas nos motiva en incontables ocasiones para involucrarnos en diversas actividades. Disfrutar con amigos viendo películas o asistiendo a exposiciones artísticas son poderosos motivos para que emerjan de nosotros las ganas de ir al cine o a museos.

Motivación intrínseca: Beneficios

  • Aumenta nuestra productividad: La motivación intrínseca favorece que realicemos asociaciones de ideas más originales y la resolución de problemas creativa. Asimismo, permite que nos cansemos menos trabajando y mantengamos una actitud más positiva hacia nuestras tareas.
  • Incrementa nuestro bienestar: Saber cuáles son las actividades que nos hacen más felices y dedicar un tiempo a ellas es una fuente inagotable de satisfacción personal y profesional.
  • Eleva nuestra autoestima y nuestra autoeficacia: El esfuerzo que invertimos en las tareas que nos motivan suele ser reforzado por grandes progresos que nos hacen sentir más competentes y satisfechos. ¿A quién no le agrada y le enorgullece observar sus avances en una actividad que le encanta?
  • Nos invita a ser más autónomos: La motivación intrínseca nos impulsa a desarrollar nuestros conocimientos en el área que nos interesa, a trabajar en una tarea sin que nadie nos lo pida y a tomar iniciativas que nos permitan continuar prosperando.
  • Es más duradera que la motivación extrínseca: En numerosas ocasiones, cuando obtenemos una recompensa dejamos de intentar alcanzar la meta que perseguíamos. Por ejemplo, si nuestro objetivo era simplemente aprobar Biología y sacamos un cinco en la calificación final, es bastante probable que nos olvidemos de esa asignatura nada más conocer nuestra nota. Sin embargo, si nos apasiona esta materia, seguiremos intentando saber todo lo que podamos sobre ella aunque no tengamos más exámenes.

Por cierto, a pesar de lo positiva que es la motivación intrínseca, la extrínseca también es necesaria. Por ejemplo, no se puede dejar de pagar a los empleados de una empresa por si disminuye su rendimiento.

Es posible combinar ambos tipos de motivación. De hecho, podemos comenzar a llevar a cabo una actividad, como ir a clase de yoga para relajarnos y acabar yendo porque nos encanta. Lo relevante es no situar las recompensas externas como nuestra meta principal.

¿Cómo desarrollar la motivación intrínseca? 5 consejos fundamentales

1. Evita la rutina

La sensación de monotonía nos provoca cansancio y aburrimiento. Por ejemplo, si te encanta ir a correr por las mañanas para despejarte, puedes probar a variar tu ruta y divertirte descubriendo nuevas alternativas. Los desafíos nos motivan para implicarnos en actividades que nos apasionan.

2. Adopta una actitud positiva

Es esencial centrarse en el proceso sin presionarse por alcanzar resultados excelentes. Confiar en nosotros mismos y valorarnos positivamente es fundamental para nuestro bienestar.  Además, es importante que no olvidemos que el fin de las tareas que realizamos impulsados por la motivación intrínseca es disfrutarlas sin presiones ni pensamientos negativos.

3. No seas demasiado exigente contigo mismo

Ponernos metas inalcanzables o juzgar negativamente nuestros resultados es contraproducente para la motivación intrínseca. Es necesario que seamos críticos con nosotros mismos. También es preciso que nos autoevaluemos de forma realista. Sin embargo, es preferible que nos centremos en qué podemos mejorar y pensemos en actividades concretas para progresar en lugar de pensar únicamente en nuestros fallos y condenarnos por ellos.

4. Premia tus progresos

Aunque hemos comentado que la motivación intrínseca no estriba en las recompensas, reconocer nuestros méritos y elogiarnos a nosotros mismos por nuestros avances es esencial. Incluso podemos concedernos pequeños caprichos o descansos por el trabajo bien hecho.

5. Conecta con personas con inquietudes similares a las tuyas

Si nos encanta bailar y además pertenecemos un grupo de amigos que disfruta ensayando nuevas coreografías, nuestro interés crecerá. Es importante que podamos compartir nuestras experiencias con gente que tenga las mismas aficiones que nosotros. Afortunadamente, hoy en día es sencillo encontrar un grupo de aficionados a cualquier actividad que se nos pueda ocurrir.

Motivación intrínseca: Autores

– Abraham Maslow

Maslow es uno de los teóricos más relevantes de la motivación. Este psicólogo humanista es especialmente conocido por haber creado la pirámide de Maslow, que jerarquiza las necesidades humanas. La motivación intrínseca está especialmente ligada a la cima de la pirámide, basada en las necesidades de autorrealización. En ella nuestra existencia alcanza su máximo sentido y se desarrolla todo nuestro potencial.

– Albert Bandura

Este psicólogo creó la teoría de la autoeficacia, que mantiene que la opinión que tiene una persona sobre su ejecución en una tarea depende de sus expectativas de éxito, su perseverancia y cuánto se dedique a ella. Por ejemplo, si vemos que tras esforzarnos duramente mejoramos nuestro dominio del inglés, nos sentiremos más orgullosos y capaces de perfeccionar nuestros conocimientos del idioma.

– Eduard Deci y Richard Ryan

Ambos propusieron juntos la teoría de la autodeterminación, que plantea que nos implicamos en las actividades que nos interesan en vez de dedicarnos a las que no nos resultan interesantes. Esta teoría es especialmente relevante y aplicada en el campo del deporte. Necesitamos ser autónomos a la hora de tomar nuestras decisiones. Nuestros gustos son muy variados y cada uno actúa en función de sus preferencias.

– Mihaly Csikszentmihalyi

Este especialista en psicología positiva se dedica a investigar el estado de flujo o flow, que tiene lugar cuando nos concentramos en una tarea que no es demasiado fácil ni demasiado difícil para nosotros. En estas circunstancias perdemos la noción del tiempo centrando toda nuestra atención en ella. Un clásico ejemplo de este estado son los pintores absortos en sus obras cuando las están creando.

Csikszentmihalyi es un experto en creatividad. Ha entrevistado a numerosos especialistas destacados en sus campos para comprender mejor el estado de flow. En este vídeo nos explica parte de sus descubrimientos y la importancia de la motivación intrínseca en ellos.

Muchas gracias por leer este artículo. Te invitamos a comentar si deseas contarnos qué te motiva intrínsecamente o si tienes alguna duda.

Aprendizaje asociativo: El aprendizaje obtenido a partir de la asociación

¿Cómo nos afectan los castigos y las recompensas? ¿Te has preguntado alguna vez cómo aprendemos que algo es peligroso o beneficioso para nosotros? ¿Qué es el aprendizaje asociativo? ¿Para qué sirve? ¿Cuáles son sus tipos? ¿Y sus autores? Descubre aquí las respuestas a estas preguntas y a muchas más. En este artículo te explicaremos con detalle y numerosos ejemplos uno de los enfoques más populares del aprendizaje.

¿Qué es el aprendizaje asociativo?

Independientemente del ambiente, el método que utilicemos o nuestros motivos, el aprendizaje consiste en la aparición de cambios relativamente estables en nuestra conducta o nuestra mente producidos mediante la experiencia.

¿Cómo aprende nuestro cerebro? Responder esta pregunta es un gran reto para los psicólogos y los profesionales de otras disciplinas dedicadas a la educación. Los expertos se esfuerzan considerablemente en elaborar teorías del aprendizaje. En este artículo te hablaremos sobre una de las propuestas más exitosas.

La definición de aprendizaje asociativo abarca varios tipos de procesos y sucesos distintos. Es un aprendizaje que tiene lugar cuando dos elementos se conectan en nuestro cerebro. Por ejemplo, si asociamos el despertador a madrugar, descubriremos para qué sirve este instrumento y lo poco que nos agrada.

¿Para qué sirve el aprendizaje asociativo?

Aprender nuevos contenidos y adaptarse constantemente a las circunstancias es fundamental en todas las etapas de la vida. Los progresos en la comprensión de este proceso favorecen el avance de mejores métodos educativos e incrementan el bienestar común.

Si no fuésemos capaces de asociar diferentes ideas, nos veríamos obligados diariamente a preguntar cómo se llega a nuestra casa o a exponernos a peligros como el fuego tras ignorar que quema. Tendríamos lo que se denomina cotidianamente “memoria de pez”. Afortunadamente, conectamos el agua con saciar la sed o la comida que nos produce alergias con el malestar.

¿Cómo se produce el aprendizaje asociativo?

Los procesos relacionados con el aprendizaje asociativo tienen lugar mediante la experiencia. Nuestras vivencias van enseñándonos qué nos beneficia y qué resulta perjudicial para nosotros. Aunque no siempre obtenemos los mismos resultados con los mismos actos, los acontecimientos pasados son una guía bastante fiable para nuestras acciones futuras.

No solo nosotros nos apoyamos en nuestros sucesos pasados para desenvolvernos adecuadamente. Los animales también llevan a cabo procesos de aprendizaje. De hecho, ellos han sido los principales protagonistas en los experimentos dedicados a profundizar en el aprendizaje asociativo.

Ivan Pavlov desarrolló uno de los experimentos más célebres del aprendizaje asociativo y la psicología en general. En la década de 1980 este fisiólogo ruso observó cómo salivaban los perros (respuesta no condicionada) tras ver la comida (estímulo no condicionado).

Entonces decidió hacer sonar un estímulo neutro como una campana (estímulo condicionado) cuando presentaba la comida a los animales. El resultado fue que los perros comenzaban a salivar al escuchar este instrumento (respuesta condicionada). Habían asociado el sonido de la campana con la comida. A nosotros nos pasaba lo mismo cuando éramos pequeños y nos alterábamos tras oír el timbre del recreo.

Aprendizaje asociativo: Tipos y ejemplos

1. Condicionamiento clásico

El condicionamiento clásico es un tipo de aprendizaje asociativo basado en la asociación entre un estímulo neutro con otro que resulte significativo para una persona o un animal con el fin de que provoque una respuesta parecida. Es el proceso que hemos visto previamente con el perro de Pavlov.

Un experimento tremendamente representativo del condicionamiento clásico es el del pequeño Albert. Tuvo lugar en 1920 y fue llevado a cabo por Watson y Rayner. Ellos opinaban que el miedo, la ira y el amor eran los patrones originales de las reacciones emocionales en los niños y se desarrollaban a medida que crecían.

Por lo tanto, decidieron experimentar con Albert, un pequeño de nueve meses notablemente imperturbable y en buen estado de salud. Comprobaron solo reaccionaba con miedo ante un atronador sonido provocado por una barra de acero que era golpeada detrás de él.

Posteriormente, comenzaron a presentar ratas blancas mientras ocasionaban el ruido. Se produjo una firme asociación entre esos dos estímulos que fue generalizada a otros como el algodón blando o un abrigo de piel de foca. Albert había desarrollado una fobia a los objetos o seres vivos blancos y peludos. Actualmente está absolutamente prohibido realizar una investigación como esta por evidentes motivos éticos.

Imagina que has cenado tu plato favorito. Luego te metes tranquilamente en la cama. Pero por algún motivo totalmente ajeno a tu cena, vomitas varias veces a lo largo de la noche. Lo más seguro es que tu alimento favorito comience a parecerte desagradable. Esto es un ejemplo de un proceso de condicionamiento clásico. ¿Te ha pasado alguna vez?

Generalización y discriminación

Generalizar y discriminar nos ayuda a adaptarnos mejor a todo tipo de contextos. Por ejemplo, el pequeño Albert generalizó su miedo a varios estímulos similares. En cambio, una demostración de discriminación se produce cuando aprendemos que solo podemos cruzar la calle cuando la luz del semáforo es verde.

Extinción

Consiste en dejar de asociar la respuesta condicionada con el estímulo incondicionado. Por ejemplo, supongamos que asociamos exagerar nuestras cualidades a que la gente nos alabe. Sin embargo, si un día nuestros amigos dejan de elogiarnos independientemente de las excepcionales anécdotas que relatemos, entonces dejaremos de utilizar esta técnica y se extinguirá nuestra conducta.

2. Condicionamiento operante o instrumental

Este tipo de aprendizaje asociativo presenta numerosas similitudes con el anterior, como la existencia de procedimientos parecidos de generalización, discriminación y extinción. No obstante, en el condicionamiento operante el individuo es menos pasivo que en el clásico y sus respuestas no son automáticas.

Consiste en que las consecuencias de la conducta de una persona producen cambios en su aprendizaje, favoreciendo que se repitan sus actos o que dejen de producirse. Skinner fue un influyente psicólogo conductista que continuó trabajando a partir de las ideas de Pavlov y de Watson. Creó las renombradas cajas de Skinner, que fueron empleadas para experimentar con ratas.

Se ofrecía una pequeña dosis de comida a estos animales cada vez que pulsaban una barra. Al principio las ratas presionaban la barra por curiosidad o casualmente. Sin embargo, cuando se dieron cuenta de que siempre que actuaban así eran recompensadas, comenzaron a realizar este acto voluntariamente.

Refuerzo y castigo

Los refuerzos o premios incrementan las probabilidades de que actuemos de una determinada forma. Por una parte, existen los refuerzos positivos, que son las recompensas otorgadas por llevar a cabo ciertas conductas (aumentaron las conductas de las ratas en el experimento anterior). Otro ejemplo es hacer un cumplido a una persona que nos ha hecho un favor.

En cambio, los refuerzos negativos se basan en no presentar un evento desagradable. Una demostración es nuestro comportamiento cuando no mencionamos un tema que molesta a otra persona para no recibir un bufido.

Un castigo es una consecuencia molesta para nosotros debida a nuestros actos. Su fin es disminuir las probabilidades de que volvamos a portarnos así. Si suspendemos por estudiar a última hora una asignatura importrante y tenemos que presentarnos a la siguiente convocatoria, es bastante posible que intentemos mejorar nuestros hábitos de estudio y procuremos dejar de procastinar.

Aprendizaje asociativo: Características

  • Suele omitir los procesos mentales: Los principales teóricos del aprendizaje asociativo y sus seguidores prefieren ceñirse a los sucesos observables, como la conducta y el ambiente. Todo lo que se vincule a los procesos cognitivos permanece relativamente oculto. Por lo tanto, no eran analizados por ellos.
  • Fue investigado y explicado por los conductistas: El conductismo es uno de los principales enfoques de la psicología. Los conductistas descartaban la introspección para estudiar este proceso. Se preocupaban especialmente por obtener resultados cuantificables.
  • Es estudiado científicamente: Los principales teóricos del aprendizaje asociativo trabajaban laboratorios bajo condiciones extremadamente rigurosas, apoyándose especialmente en experimentos con animales.
  • Es una de las bases en la educación: Las recompensas y los castigos se obtienen con frecuencia en la enseñanza. Dos pruebas son los suspensos o las matrículas de honor. Aunque no sólo se emplea en la escuela. A continuación profundizaremos en otras de sus aplicaciones prácticas.

Aprendizaje asociativo: Aplicaciones

1. Ejemplos de aprendizaje asociativo en el aula

El aprendizaje asociativo en niños ha sido y continúa siendo estudiado en profundidad. Los profesores emplean con frecuencia refuerzos positivos como poner pegatinas con estrellas en las tareas de los niños que se han portado extraordinariamente bien. Por otra parte, también se deja de mirar a los niños que gritan deliberadamente para llamar la atención o se castiga a los que molestan a sus compañeros.

2. Ejemplos de aprendizaje asociativo en terapia

Hay varias terapias basadas en el apredizaje asociativo. Por ejemplo, la desensibilización sistemática es una técnica basada en los principios del condicionamiento clásico. Fue creada por Wolpe en 1958 y es utilizada en terapia para reducir la ansiedad y las conductas de evitación que manifiestan las personas con problemas como las fobias.

Si una persona siente un intenso miedo a las alturas (acrofobia), el psicólogo puede aplicar esta técnica. Escogerá una respuesta que sea incompatible con la ansiedad, como la relajación. Luego pedirá a su paciente que imagine situaciones en las que se acerca progresivamente al objeto de su miedo.

El afectado debe imaginar su aproximación con la mayor nitidez posible y evaluar la ansiedad que siente. Mientras, ha de intentar relajarse para ser capaz de enfrentarse gradualmente a su fobia. En definitiva, el fin de este procedimiento es que el paciente deje de asociar sensaciones negativas al objeto de su miedo.

3. Ejemplos cotidianos de aprendizaje asociativo

Si estás escuchando una canción determinada mientras te cuentan una mala noticia, es muy probable que cuando vuelvas a escucharla recuerdes inmediatamente aquel acontecimiento y cómo te sentiste.

Es posible hallar ejemplos de aprendizaje asociativo en prácticamente todas las áreas de nuestras vidas. En las relaciones y experiencias interpersonales, laborales, relativas al consumo, las sustancias adictivas o pertenecientes a cualquier otro contexto se presentan numerosas demostraciones de procesos de aprendizaje asociativo.

Sesgos del aprendizaje asociativo

El aprendizaje asociativo también puede ser contemplado desde un enfoque más afín a la psicología cognitiva. Por ejemplo, es posible analizar los sesgos cognitivos (que son desviaciones en el proceso habitual de razonamiento) desde esta perspectiva. Se originan cuando asociamos una idea a otra sin tener en cuenta adecuadamente toda la información relevante.

Por ejemplo, si nos pisa un pelirrojo en el metro y desde entonces consideramos que todos los pelirrojos son torpes, estaremos actuando bajo los efectos de un sesgo. Por otra parte, si aprendemos a culparnos por cualquier suceso negativo que tenga lugar, es posible dar lugar a sesgos tan negativos que se conviertan en distorsiones cognitivas.

Aprendizaje asociativo: Autores

– Ivan Pavlov (1849-1936)

Este reputado fisiólogo ganó un premio Nobel en 1904 por sus estudios sobre las secreciones digestivas de los perros. Hemos comentado previamente su experimento con estos animales.

– Edward Thorndike (1874-1949)

Fue un célebre psicólogo dedicado a investigar sobre la educación y el aprendizaje desde el enfoque del condicionamiento instrumental. Diseñó cajas-problema para examinar cómo lograban salir de ellas los gatos por ensayo y error. También enunció la ley del efecto, que afirma que las conductas que reportan beneficios tienen más probabilidades de seguir siento empleadas.

– John B. Watson (1874-1958)

Watson era un psicólogo conductista firmemente convencido de que cualquier persona puede ser entrenada con éxito para que se comporte de una forma determinada. De hecho, fue el autor, junto a su ayudante, Rosalie Rayner, del experimento del pequeño Albert.

– Edwing Guthrie (1886-1959)

Este filósofo dedicado a la psicología no creía que los refuerzos fuesen absolutamente imprescindibles para que tuviera lugar el condicionamiento. Inspirado por Pavlov, defendía que la conexión entre un estímulo y una respuesta se establecía desde la primera vez que sucedían juntos.

– Burrhus F. Skinner (1904-1990)

Fue un influyente psicólogo conductista que desarrolló las ideas de sus predecesores. Creó las cajas de Skinner empleadas para investigar el condicionamiento operante. También insistió considerablemente en centrarse en el comportamiento observable para lograr una psicología totalmente científica y rigurosa.

– Joseph Wolpe (1915-1997)

Es el creador de la desensibilización sistemática, que hemos explicado en el apartado de ejemplos de aprendizaje asociativo en terapia. Consideraba que no se pueden sentir dos emociones opuestas a la vez. Por lo tanto, su objetivo era relajar a la gente para disminuir sus reacciones de ansiedad. Así se desaprende el miedo.

Por último, queremos añadir que existen otras explicaciones que buscan aclarar cómo aprendemos; como el aprendizaje significativo, la teoría del aprendizaje social, el aprendizaje cognitivo, etc.

Te invitamos a que profundices también en estos enfoques. Cada uno contempla la realidad desde su punto de vista. No obstante, también podemos encontrar puntos en los que se complementan entre ellos. De hecho, actualmente los teóricos del aprendizaje asociativo contemplan nuevas perspectivas más integradoras.

Muchas gracias por leer este artículo. No dudes en comentar si te has quedado con alguna cuestión o si deseas compartir alguna experiencia con nosotros. Estaremos encantados de resolver todas tus preguntas.

Procrastinar: ¿Eres un procrastinador? 20 consejos para dejar de aplazar tus tareas

¿No paras de aplazar un proyecto importante? ¿De postponer una tarea pendiente? En este artículo te explicaremos qué  significa procrastinar, las causas, sus consecuencias,  ventajas y desventajas. No te pierdas 20 consejos indispensables para dejar de ser un procrastinador.

Procrastinar

¿Qué significa procrastinar?

Según la RAE, procrastinar significa “ diferir, aplazar”. ¿Quién no se dedica a posponer una tarea que no le apetece? Da igual si pensamos en ordenar el garaje, escribir una novela, contestar un mail, aclarar un malentendido o cualquier labor que nos espera. Siempre hay alguna distracción acechándonos; como cambiar una bombilla, unas deliciosas galletas de chocolate o revisar todos los chistes que nos han enviado por un grupo de amigos de WhatsApp.

Seguro que estas situaciones te suenan (incluso es posible que ahora mismo estés procrastinando). La mayoría de nosotros hemos deseado en más de una ocasión no habernos dedicado a la procrastinación en lugar de terminar un trabajo y poder dormir satisfactoriamente la noche previa a la entrega. Descubre a continuación cómo evitar los arrepentimientos y conviértete en un exprocrastinador. “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

Procrastinar: Causas

Las causas de que nos pasemos una parte representativa de la vida procrastinando son variadas e inherentes a la naturaleza humana. Aunque nadie puede trabajar sin interrupciones durante todo el día, hay bastante variabilidad entre las personas a la hora de hablar sobre la frecuencia con la que procrastinan.

Hay personas más proclives a este hábito que otras. Para algunas es simplemente una pequeña costumbre en ciertos momentos (son “falsos procrastinadores”), mientras para otras es un grave problema que consume sus horas.

Las causas que empujan al procrastinador a aplazar sus tareas son diversas. No obstante, se postulan motivos como aburrimiento, dificultades de concentración, agotamiento, carencias de motivación, temor a fracasar en el intento, etc.

¿Conoces a alguien que no se haya dedicado a procrastinar alguna vez? Tenemos que enfrentarnos a una infinidad de labores que no nos apetecen o que incluso nos desagradan profundamente. Es más sencillo mirar a las musarañas o sumergirse en un bucle infinito de vídeos de gatos adorables. Incluso podemos tener tantas ganas de realizar tan bien una tarea que la pospongamos por no saber cómo comenzar o por no decepcionarnos a nosotros mismos.

A pesar de que generalmente sepamos cuáles son nuestros plazos de entrega, que es mejor distribuirse las tareas en pequeños plazos o que un buen trabajo requiere tiempo y calma, esto parece ser olvidado cuando nos hallamos frente a las innumerables distracciones que nos ofrecen instrumentos como nuestro ordenador, nuestro móvil o incluso un folio en blanco.

Además, con la incalculable variedad de distracciones que nos ofrecen las nuevas tecnologías, las posibilidades de que nos dediquemos a aplazar nuestras tareas se incrementan exponencialmente.

Procrastinar: Consecuencias

  • Culpabilidad: Es muy frecuente tener pensamientos como “no debería haber perdido el tiempo”.
  • Estrés: Tras contemplar la enorme montaña de tareas que nos aguardan tras una semana procrastinando, los signos y síntomas del estrés aparecen y nos recuerdan que tenemos que comenzar YA a trabajar en serio.
  • Menor rendimiento: Evidentemente, dedicar demasiado tiempo a labores como ver vídeos en Youtube ajenos a nuestra tarea o a ordenar los tickets de la compra, nos restará un rato valioso para la tarea que debíamos realizar. Asimismo, disminuirán también nuestra atención y nuestra motivación.
  • Reproches de compañeros o superiores: Comúnmente, a la gente no le gustan los procrastinadores cuando repercuten negativamente en su trabajo. Esto genera críticas y antipatías. Asimismo, una excesiva procrastinación puede desembocar en un suspenso o en la pérdida del empleo.
  • Vergüenza: El juicio social negativo de otras personas nos suele avergonzar. Esta evaluación negativa del yo y el deseo de esconderse es tan desagradable que generalmente interrumpe las tareas que deberían ser realizadas y dificulta su consecución. Además, esta emoción es perjudicial para nuestra salud mental.
  • Espiral de procrastinación: Si no recibimos recompensas en nuestro trabajo por nuestra falta de esfuerzo, incluso podemos llegar a reforzar nuestro hábito de procrastinar. Esto nos conduce a una espiral de quejas, reproches y sentimientos de odio hacia nosotros mismos, baja autoestimabaja autoeficacia y una larga gama de elementos que deseamos alejar de nuestras vidas.

Procrastinar es común en varios ámbitos de nuestras vidas. Incluso en nuestra vida cotidiana podemos estar aplazando tareas que nos producirían una gran satisfacción personal como dar un paso importante en una relación de pareja o apuntarnos a un gimnasio. A continuación trataremos dos de las áreas principales en las que se evade un procrastinador.

Procrastinación empresarial

La costumbre de procrastinar en las empresas es un grave problema para todo tipo de organizaciones. Utilizar el mail del trabajo para fines no laborales, hacer llamadas personales poco trascendentales desde la oficina o dedicarnos a funciones poco relevantes de nuestro puesto son hábitos que retrasan nuestras tareas. La empresa puede perder dinero y nosotros tal vez oportunidades de ascender o incluso podemos ser castigados.

Evidentemente, no pasa nada por dedicar un momento puntualmente a alguna de estas labores, pero no controlar estas actividades puede provocar que se conviertan en una rutina difícil de evitar.

Procrastinación en la escuela

¿Cómo afecta la procrastinación al estudio? Procrastinar en la educación es habitual. En bastantes ocasiones los contenidos que deben aprenderse no nos motivan nada o nos cuesta entenderlos. A menudo escuchamos testimonios de personas que comentan “preparé todo el examen la noche anterior”. Generalmente, si actuamos así, olvidaremos lo que hemos estudiado rápidamente.

Puede que a veces funcione pasar 24 horas ininterrumpidas subrayando y memorizando sin tregua o escribiendo sin parar. Aunque lo más común es que no obtengamos buenos resultados y desde luego, no lograremos un aprendizaje significativo.

Adquirir unos buenos hábitos de estudio es una de las claves del éxito para cualquier estudiante y futuro profesional. La procrastinación académica puede entorpecer las tareas y provocar que el estudiante adopte la idea de que estudiar no es para él y experimente sentimientos negativos que frenen su motivación para progresar en su aprendizaje.

En este vídeo, Tim Urban, el autor del popular blog Wait But Why, da una divertida charla sobre la procrastinación y sus causas y consecuencias. ¡No olvides activar los subtítulos en español!

20 consejos para dejar de procrastinar

Nos maravillan las personas que siempre cumplen con creces sus tareas en tiempo y forma, están metidas en mil actividades a la vez; van al gimnasio, a clases de baile, etc. ¿Cómo alcanzan ese grado de organización? ¿Son mejores que nosotros?

Dado que es poco probable que tengan superpoderes, lo más seguro es que logren vencer a menudo los impulsos que incitan a procrastinar. Tú también puedes comenzar a transformarte en uno de esos superhéroes hoy mismo. En este apartado te daremos algunas recomendaciones y consejos para dejar de procrastinar y que logres evitar las distracciones innecesarias.

1. Recuerda que sin esfuerzo será imposible

No existe ningún secreto que nos vaya a permitir terminar nuestros trabajos en la mitad del tiempo sin procrastinar, sin distracciones y además disfrutarlos sin poner algo de nuestra parte. No obstante, podemos escoger la actitud que adoptamos ante nuestras ocupaciones y cómo responderemos ante ellas.

Tal vez incluso dejemos de ver nuestras tareas como obligaciones y las concibamos como retos una vez que comencemos a sentirnos competentes realizándolas.

2. Anota tus prioridades

Si pensamos a la vez en comprar una mascota, poner la lavadora, redactar veinte páginas en una noche, comprar chicles, etc. Es posible que nos agobiemos y no tengamos claro por dónde empezar. Sin embargo, si jerarquizamos estas tareas (y nos centramos exclusivamente en ellas), tendremos la percepción de que es más fácil conseguir nuestros propósitos.

3. Sé realista

Es poco probable pasar de no tener ni idea de inglés a ser un total experto en dos semanas. Tampoco conseguiremos realizar el mejor proyecto de la clase si no entendemos ni cuáles son las pautas que nos han marcado. Es prácticamente tan importante saber qué deseamos como proponernos objetivos viables. Por otra parte, es adecuado delegar parte de las tareas en otras personas si es conveniente.

4. Recuérdate cuáles son tus motivaciones

Es necesario que tengamos claro qué deseamos lograr. No vale con tener una idea ambigua, si nuestra meta es terminar nuestra tesis o diseñar una página web, es importante que nos lo señalemos bien para no perdernos por el camino. Puedes enmarcarte estos objetivos en tu escritorio o poner post-its en tu puesto de trabajo. Lo importante es que no se queden en fantasías.

5. No temas fracasar en el intento

Vence el miedo a equivocarte. Muchas veces logramos nuestros objetivos mediante ensayo y error. De hecho, mejorar cada una de las pruebas que realizamos es elemental en la resolución de problemas. Fallar nos permite establecer conexiones de ideas más creativas y nos impulsa para intentar dar lo mejor de nosotros mismos.

Por otro lado, si realmente no estás preparado para una tarea o decides que no te hace feliz, también puedes abandonar. Lo esencial es que si determinas no continuar con la tarea sea por voluntad propia y tras meditar la decisión tranquilamente.

6. Planifica tus tareas

No vale con planificar, porque ésta puede ser otra forma de seguir procrastinando si sólo pensamos en qué haremos vagamente y no actuamos al respecto. Es prioritario concretar ciertas tareas tras pensar; ¿cuáles son las más relevantes?, ¿cuál es su nivel de dificultad aproximado?, ¿ cuánto tiempo tardaremos?, etc. Asimismo, es conveniente dividir nuestras labores en pequeños pasos para responder con mayor precisión a las cuestiones anteriores.

Por ejemplo, si deseas sacarte el carnet de conducir, no vale con pensar “algún día de estos aprobaré el examen” o “cuánto me apetece irme una excursión con mi pareja en mi nuevo coche”. Para dejar de procrastinar es preferible decidir firmemente “el próximo lunes me apuntaré a la academia”, “iré a clase en este horario”, “tengo un hueco para estudiar el examen teórico tales días y a estas horas”, etc. Fija pequeñas tareas sencillas que te guíen paso a paso.

7. Actúa con un tiempo de margen

Evidentemente, esto es complicadísimo para cualquier procrastinador profesional. Pero podemos probar a “engañarnos” con trucos como cambiar las entregas en el calendario. Si establecemos que un trabajo debería estar concluido el lunes, contaremos con un espacio para posibles imprevistos hasta el día real.

8. Reflexiona sobre tus actos y tus emociones

Si te detienes un momento tras acabar el día a día a evaluar lo que has conseguido y qué te ha quedado pendiente, tendrás una idea más adecuada sobre qué tendrás que hacer el día siguiente y cómo mejorar. Por otra parte, meditar sobre tus emociones te ayudará a gestionarlas mejor y a elevar tu autocontrol.

Es frecuente encontrar a algún procrastinador que no sabe hasta qué punto aplaza sus tareas y esto refuerza sus hábitos. No tardaremos nada en considerar cuáles han sido nuestros avances y además, nos empujará a alcanzar nuestra meta con una mayor precisión.

9. Recompénsate por el trabajo bien hecho

Tras realizar una autoevaluación de nuestros progresos, seguramente observaremos elementos que nos hagan sentir orgullosos. Podemos premiarnos de diversas maneras; un helado o unas entradas para un concierto son ejemplos de recompensas que nos pueden elevar nuestro ánimo y motivarnos para seguir trabajando duro. Advertir nuestras mejoras subirá nuestra autoestima y elevará nuestra autoeficacia.

10. Procura divertirte con tu trabajo

No siempre encontramos el trabajo de nuestros sueños ni nos pueden gustar todas las asignaturas del grado que cursamos. No obstante, ejercicios como crear una lista con las ventajas de la actividad que estamos posponiendo, trabajar en un ambiente agradable o centrarnos en las satisfacciones que nos producirán a largo plazo, son claves para dejar de procrastinar y estar más motivados para cumplir con las tareas. Además, una vez que logres comenzar, igual ves que lo que te parecía tan difícil no era para tanto o en realidad te agrada.

11. Cuida tus horarios de descanso

Dedicarnos a nuestras tareas cuando estamos agotados es totalmente contraproducente porque nos invita a procrastinar aún más. Es importante dormir lo suficiente y también hacerlo en el mismo horario aproximadamente todas las noches. Además, dormir bien mejora la memoria.

12. Descansa cada cierto tiempo

Incluso si nos queda poco tiempo para realizar una entrega, es esencial que nos tomemos unos minutos para distanciarnos de nuestro trabajo y detectar nuestros errores más fácilmente o encontrar nuevas perspectivas. Por otra parte, es preciso establecer un tiempo máximo de descanso. Si alargamos la pausa y no la controlamos, únicamente seguiremos procrastinando.

13. Establece un horario regular para comer

Nuestro horario laboral o estudiantil no siempre nos permite respetar nuestros turnos para comer. Sin embargo, para dejar de procrastinar es importante que intentemos fijar ciertas horas para no hacer más visitas de las necesarias al frigorífico y de paso darnos un paseo por cada rincón de la casa.

14. Ordena tu lugar de trabajo

Si tenemos sobre la mesa las llaves, las postales que nos trajo un amigo de su viaje a Cancún, apuntes de hace cuatro años, los calcetines nuevos, rotuladores de todos los colores imaginables y una retahíla de objetos mezclados sin ningún orden, es probable que perdamos una cantidad de tiempo innecesaria cuando tratemos de localizar un artículo necesario o que simplemente nos agobiemos viendo nuestro desorden.

Adquirir el hábito de colocar cada cosa en su sitio después de utilizarla es tremendamente complicado para las personas que nunca han tenido esa costumbre. Sin embargo, nunca es tarde para comenzar a organizar nuestras pertenencias. De todas formas, esto conlleva un periodo de adaptación, no podemos cambiar esta costumbre en dos días. Para dejar de procrastinar podemos empezar por despejar por lo menos nuestro espacio de trabajo.

15. Aleja las distracciones de tu vista

No sólo basta con trabajar o estudiar en un lugar recogido y agradable que nos invite a concentrarnos. También es urgente que sepamos cuáles son los distractores que nos dificultan prestar atención para retirarlos cuando no los necesitemos. Por ejemplo, ¿realmente necesitamos tener todas esas pestañas abiertas en el ordenador?, ¿y ese juego que nos regalaron? Lo más seguro es que no. Dejar de ver estos elementos no garantiza que no vayamos a juguetear con ellos, pero disminuirá las posibilidades.

16. No te despistes hablando con otras personas

Cuidar nuestras relaciones sociales es esencial para lograr un buen rendimiento. Pero también es elemental que nos concentremos cuando es debido. En cuanto a los trabajos en grupo, también es preciso que marquemos unas reglas y seamos conscientes entre todos de cuáles son nuestros objetivos.

Por cierto, el apoyo social es fundamental para lograr un objetivo. Nuestros amigos, familiares y pareja comprenderán que tenemos una meta y que podremos hablar con ellos posteriormente y sin remordimientos por procrastinar. Comunicar en persona nuestro reto a otras personas o publicarlo en redes sociales nos hará más conscientes de que tenemos un compromiso con nosotros mismos y nos facilitará la ayuda de los demás.

17. Silencia el móvil

El móvil es una de las distracciones más frecuentes y ha de ser especialmente considerada. Tal vez esto nos resulte imposible cuando esperamos una llamada importante. No obstante, la mayoría de nuestras distracciones relacionadas con este dispositivo se deben a asuntos como un audio de un amigo sobre lo que le ha sucedido mientras paseaba a su perro o la última foto que has subido una expareja a Instagram. Para dejar de procrastinar es recomendable distanciarnos del móvil o ponerlo en silencio o en avión cuando estemos ocupados.

18. Encuentra tu propio método

Puedes combinar todas las tácticas que hemos abordado en este apartado o descartar las que no te funcionen. Cada uno puede elaborar sus propios trucos. Registrar qué estrategias te funcionan y cuáles no te ayudará a que logres vencer este hábito.

19. No te castigues excesivamente por procrastinar

Tal vez lleves meses intentando sentarte para escribir tu trabajo de fin de grado, buscar otro empleo o cualquier acción que lleves un tiempo aplazando. Como hemos leído previamente, las consecuencias son devastadoras para nuestro bienestar y nos sentiremos incompetentes.

Es preferible que nos centremos en el futuro. Ya no podemos borrar el tiempo que pasamos procrastinando, pero sí elegir cómo afrontaremos nuestros retos posteriormente y nuestra actitud ante ellos.

20. Consulta a un profesional si necesitas ayuda

Procrastinar puede ser una de las consecuencias de otro problema psicológico como la depresión o la ansiedad. Si consideras que estás prorcastinando demasiado, notas las consecuencias adversas de este hábito y realmente has intentado evitarlo, es recomendable que visites a un especialista.

Si esta costumbre pasa a ser un obstáculo para el desarrollo profesional y personal, acudir a un experto puede ayudarnos a solucionar en profundidad el problema.

Procrastinar: ¿Tiene ventajas?

Ventajas y desventajas de la procrastinación

En este artículo nos hemos centrado en los efectos adversos de la procrastinación. Ya conocemos sus numerosas desventajas y hasta qué punto esta costumbre puede dificultar nuestras vidas. No obstante, no queremos que te vayas con una visión totalmente negativa de este hábito. También conlleva beneficios. Aquí te comentamos las principales ventajas de procrastinar.

  • A veces es necesario sentir un poco de presión: En ocasiones, cuando queda poco tiempo para que finalice nuestro plazo de entrega es cuando damos lo mejor de nosotros mismos.
  • Procrastinar puede darnos un tiempo para pensar: Interrumpiendo una tarea podemos darnos cuenta de que no estábamos tomando el camino correcto o que simplemente no es para nosotros. Distanciarnos de un trabajo es importante para verlo desde otra perspectiva más objetiva.
  • Fomenta nuestra creatividad: Tal vez mientras dibujemos la caricatura de nuestro compañero en nuestra mesa establezcamos una asociación de ideas novedosa que nos permita volver a nuestra tarea y contemplarla desde otra óptica.
  • Nos posibilita divertirnos: Dedicar un tiempo a las actividades que nos hacen felices nos permite ser más productivos. La cuestión es que no nos excedamos y no olvidemos nuestras otras responsabilidades.

En definitiva, lo importante es que procrastinar no repercuta negativamente en nuestras vidas.

 

Muchas gracias por leer este artículo. ¿Y tú, piensas comenzar a procrastinar menos hoy mismo o esperarás un poquito más? Si te has quedado con alguna pregunta o nos quieres contar tus trucos para no procrastinar, no dudes en comentar.

Autoevaluación: Aplica esta técnica para mejorar tu rendimiento

¿Qué es una autoevaluación? ¿Para qué sirve? ¿Cuáles son sus ventajas y desventajas? En este artículo responderemos estas cuestiones y muchas más. Además, te daremos consejos para que seas capaz de aplicar las autoevaluaciones a cualquier ámbito de tu vida. Esta técnica no sólo es beneficiosa para los estudiantes. Todos necesitamos estimar cuáles son nuestras competencias en determinadas áreas para dar lo mejor de nosotros mismos.

Autoevaluación

Autoevaluación: Significado e importancia

¿Qué es una autoevaluación? Una autoevaluación es un método que consiste en que nosotros mismos comprobemos cuál es nuestro nivel en una tarea determinada. Se diferencia de otros tipos de evaluación que pueden causarnos confusión como heteroevaluación (efectuada por otra persona, generalmente un superior) y coevaluación (en grupo).

Es posible llevar a cabo autoevaluaciones a través de diferentes recursos. Son una herramienta elemental para enfrentarse con seguridad a un desafío. Si deseamos que resulten efectivas, es preciso que realicemos una introspección para extraer las conclusiones convenientes y actuar en consecuencia.

Los tests de las autoescuelas, las preguntas de repaso que suelen aparecer al final de los temas en los libros de texto o los exámenes de conciencia son ejemplos de autoevaluaciones. Aquí te contaremos todo lo que necesitas saber para estimar adecuadamente tus conocimientos y tu desempeño en diferentes dominios.

¿Para qué sirven las autoevaluaciones?

Todos hemos realizado una autoevaluación alguna vez, el motivo que nos ha invitado a hacerlo puede ser completamente diferente; causar una buena impresión hablando en público, comprobar nuestra memoria, indagar en nuestros puntos fuertes y débiles como amigos o pareja, etc.

En este apartado te exponemos los principales ámbitos en los que realizar una autoevaluación resulta fundamental. Si sabemos utilizar esta herramienta, no tardaremos apreciar cómo repercute positivamente en nuestro bienestar.

Autoevaluación en la educación

Independientemente de la etapa académica que estemos atravesando, evaluar nuestro nivel de conocimientos o aptitudes es esencial para superar cualquier asignatura. Generalmente, aunque no hayamos realizado una autoevaluación previamente, cuando entregamos un ejercicio o nos presentamos a un examen, tenemos una idea más o menos vaga sobre nuestro resultado.

No obstante, comprobar con antelación cuál es nuestro grado de adaptación a lo que se nos exigirá (o a lo que nos exigimos), nos ayudará a superar nuestros desafíos académicos con precisión y eficacia. Las autoevaluaciones permiten a cada alumno aprender a su ritmo y actuar de forma responsable.

Los nervios ante un reto son algo natural independientemente de nuestra preparación. Sin embargo, si hemos practicado y hemos corregido nuestras carencias, podremos enfrentarnos a la tarea con más seguridad y autocontrol. Por otra parte, los profesores también pueden beneficiarse de este recurso para mejorar su labor docente o proponer a sus alumnos realizar autoevaluaciones como una tarea más.

La neurodidáctica y neurociencia cada vez tienen más peso en las escuelas que buscan mejorar sus procesos formativos y sistema de autoevaluación de los alumnos. La tecnología educativa de CogniFit, basada en la neuroeducación, es el programa informático de neuroeducación más innovador y utilizado. Se lleva aplicando en diferentes centros escolares en todo el mundo resultando altamente efectiva para todos los alumnos, pero sobre todo, para aquellos que tienen necesidades específicas o dificultades del aprendizaje.

Autoevaluación – CogniFit Herramientas Neuroeducación

Este recurso científico diseñado para optimizar los procesos de autoevaluación y enseñanza, ha sido creado para educadores, y resulta altamente efectivo para explorar los procesos cognitivos implicados en el aprendizaje.

La herramienta de neuroeducación de CogniFit, permite evaluar diferentes áreas cognitivas. Esta información, puede ayudar a profesores, padres y alumnos, a conocerse mejor, y a identificar alguna de las causas neurológicas relacionadas con el fracaso escolar.

Además, a través del entrenamiento y rehabilitación cognitiva personalizada que propone CogniFit, los niños pueden trabajar online tareas que mejoren sus funciones ejecutivas, atención, memoria, concentración, planificación y otras áreas cognitivas fundamentales para el aprendizaje y desempeño de las diferentes asignaturas.

¿Cómo funciona? Esta herramienta es muy facil de utilizar, lo primero que deben hacer los estudiantes, es completar la evaluación cognitiva que propone CogniFit. Esta autoevaluación, e informe de resultados determinará de forma precisa cuáles son sus áreas cognitivas fuertes y débiles de cada individuo. Todos los juegos mentales de CogniFit Neuroeducación, han sido diseñados y validados clínicamente para identificar las debilidades y fortalezas cognitivas implicadas aprendizaje.

Además, utilizando los resultados de esta evaluación inicial, CogniFit diseña y programa automáticamente una dinámica de estimulación cognitiva personalizada a las necesidades específicas de cada niño.

El fracaso escolar es una de las preocupaciones más relevantes en el sistema educativo. Por eso es sumamente importante aplicar los conocimientos sobre el cerebro a la educación. Contar en los centros escolares con herramientas de neuroeducación que permitan integrar procedimientos para que todos los alumnos puedan desarrollar adecuadamente su potencial de aprendizaje.

Autoevaluación en el Trabajo

Realizar autoevaluaciones periódicamente en el área laboral es un buen hábito para prosperar. Algunas organizaciones piden a sus empleados que las realicen con asiduidad mientras en otras depende de la iniciativa de sus trabajadores.

Ante circunstancias como luchar por un ascenso o descubrir que no estamos siendo eficientes, es preciso reflexionar sobre nuestros puntos fuertes y débiles para potenciar nuestras competencias y subsanar nuestros fallos. Elaborar razonadamente un diagnóstico previo de la situación es un paso básico en la resolución de problemas.

Por otra parte, no sólo es necesario hacer una autoevaluación si nos encontramos ante un reto o una adversidad. Evaluar nuestro desempeño puede ayudarnos a incrementar nuestra motivación, autoeficacia y autocontrol si sabemos elaborar análisis certeros y beneficiarnos de ellos. A veces damos por hecho que nuestro rendimiento es correcto y que sólo existe una manera de hacer las cosas. Es sencillo estancarse en la zona de confort cuando todo funciona aparentemente bien.

Sin embargo, preguntarnos si somos responsables, puntuales, cooperadores, organizados o disponemos de otras cualidades que sean relevantes en nuestro empleo, nos ayudará a encontrar más oportunidades. Detenerse un momento a contemplar la situación de forma holística y objetiva puede descubrirnos un método más rápido de cumplir nuestras funciones, mejorar nuestras relaciones con nuestros compañeros, enmendar errores que no habíamos percibido antes, etc.

En la Salud

Hay signos y síntomas relativos a nuestra salud mental y física que podemos observar nosotros mismos. Comprobar de vez en cuando que nuestro cuerpo funciona adecuadamente es imprescindible para detectar algunas enfermedades. Un par de muestras son las reflexiones sobre nuestros pensamientos negativos y los autoexámenes que permiten explorar si existen bultos o anomalías en la piel.

Sin embargo, si advertimos algo inusual tras la observación, es preciso no sacar conclusiones precipitadas y consultar al médico, al psicólogo o al experto pertinente. No podemos sustituir a los profesionales sanitarios, que son los encargados de diagnosticar profesionalmente.

Actualmente existen programas clínicos de evaluación cognitiva online, que nos permiten valorar de forma precisa un largo rango de habilidades cognitivas y comprender el funcionamiento de diferentes áreas y funciones cerebrales.

En nuestra vida cotidiana

A menudo cuestionamos nuestros actos y pensamientos. ¿Se habrá sentido ofendido por mis palabras? ¿Mi camisa es lo suficientemente elegante para la entrevista? Es totalmente recomendable y saludable que reflexionemos sobre nuestras acciones del día a día (a menos que seamos irracionales o excesivamente duros con nosotros mismos).

En este caso, no disponemos de tantos parámetros como los comúnmente establecidos en los anteriores ámbitos. Cada individuo es libre de escoger cuáles son sus aspiraciones y sus referentes. Nuestro bienestar depende en gran medida de qué consideramos importante y cómo nos gustaría ser. En consecuencia, nuestras autoevaluaciones varían notablemente de una persona a otra.

No hallaremos una guía fiable, válida y justa sobre qué modelos deberíamos seguir cada uno. Pero no podemos dejarnos llevar por la subjetividad. Aspectos como nuestras relaciones sociales, cuánto tiempo dedicamos a lo que realmente nos hace felices, si nos comportamos coherentemente con nuestros valores y demás aspectos relativos a nuestra vida personal han de ser revisados periódicamente para propiciar nuestro desarrollo personal.

Autoevaluación: Ejemplos

En este apartado te explicaremos algunas formas de autoevaluación con ejemplos. Así podrás aplicar estos métodos sencillamente a las áreas que te interesen. Lo importante es que te sientas cómodo y encuentres procedimientos que se adapten a tus objetivos. Cumplir con creces tus metas es más sencillo si adaptas flexiblemente tu conducta a tus habilidades y a tu nivel.

  • Libro: Usualmente, los libros de texto suelen finalizar las lecciones con unas preguntas que permiten a los lectores responderlas libremente, reflexionar sobre ellas y profundizar en los aspectos que no dominen. Estas cuestiones pueden ser abiertas para que el alumno las desarrolle, tipo test, en forma de juegos, etc. En este soporte podemos realizar una autoevaluación todas las veces que queramos y acceder de nuevo a los contenidos que deseemos.
  • Recursos digitales: Las webs y las aplicaciones que nos permiten evaluar nuestros conocimientos de forma rápida y sencilla se incrementan a una velocidad pasmosa. Las autoevaluaciones online proporcionan respuestas inmediatas, las preguntas son más variadas, son accesibles en cualquier momento y además son cómodas. Lamentablemente, la mayoría tienen respuestas cerradas y no permiten responder de forma creativa. Por ejemplo, podemos descargar apps que nos posibiliten hacer tests para conocer nuestro dominio reconociendo emociones, cuántas preguntas acertamos sobre el tema que acabamos de estudiar de Biología o nuestra capacidad de atención.
  • Hoja de autoevaluación: Podemos escribir en un papel cómo creemos que hemos realizado una actividad, qué áreas pensamos que podemos mejorar, cuáles son nuestros puntos fuertes, cómo hemos progresado desde la última autoevaluación, etc. Es posible encontrar un documento que contenga los ítems necesarios para llevar a cabo una reflexión o podemos planificar nosotros mismos esta tarea. Pensar detenidamente ciertos aspectos que sean relevantes para nosotros como “soy amable con los desconocidos” o “no pierdo el tiempo frecuentemente”, ordenarlos y puntuarlos, puede ayudarnos a componer una autoevaluación personalizada que nos sirva de referencia.

Independientemente del formato, lo sustancial es que sepamos interpretar los resultados que obtengamos y sigamos motivados para continuar practicando. Cualquier recurso que nos permita aprender significativamente, interiorizando los contenidos, contribuirá a que desarrollemos nuestras habilidades en el ámbito que nos interese.

Autoevaluación: Beneficios

Las autoevaluaciones cuentan con más beneficios que inconvenientes. Además, sus principales problemas se derivan de una mala utilización. Si son realizadas correctamente, combinadas con otras estrategias y se enmiendan los fallos que se encuentren en la evaluación, resultaran un recurso fantástico. A continuación te explicamos sus principales beneficios.

  • Son aptas para personas de cualquier edad: Incluso los estudiantes de infantil pueden beneficiarse de este recurso y aprender a ser críticos (saludablemente) con ellos mismos desde la infancia. En cada etapa de la vida tenemos intereses y misiones distintas. Además, debemos valorarnos en diferentes ámbitos. Sin embargo, una autoevaluación apropiada es provechosa en cualquier caso.
  • Nos permiten conocer aproximadamente nuestro nivel en una tarea determinada: En ocasiones creemos haberlo intentado todo para alcanzar nuestros objetivos; hemos sido simpáticos con todos nuestros conocidos, resumido todas las veces posibles un tema, leído todos los libros que hemos encontrado sobre liderazgo, etc. No obstante, tal vez no nos estemos ajustando a las demandas necesarias. Si una autoevaluación ha sido bien diseñada, nos acercaremos de forma realista a nuestras capacidades reales en el ámbito que estemos examinando.
  • Son una forma útil de que practiquemos: Una autoevaluación facilita adquirir conocimientos y habilidades de una manera práctica y flexible que se puede adaptar a nuestras necesidades. Son un complemento perfecto para otras actividades que llevemos a cabo, independientemente de que nuestra meta sea aprender a dibujar, ser un buen emprendedor o ser más empáticos con los demás.
  • Refuerza el aprendizaje: Cuando dedicamos un momento a pensar en los asuntos que deseamos estimar, nos obligamos a repasar los contenidos que hemos estudiado o a centrarnos en cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana. Mientras realizamos una autoevaluación establecemos valiosas conexiones entre ideas y facilitamos que la información que estamos procesando pase a nuestra memoria a largo plazo.
  • Nos ayudan a conocernos mejor: Esta técnica favorece la autorreflexión. No sólo posibilita que profundicemos en nuestros conocimientos, también nos conduce a que valoremos aspectos más personales sobre nosotros mismos independientemente del fin de la autoevaluación. Por ejemplo, podemos indagar en cuestiones como nuestro grado de organización, responsabilidad, nuestras virtudes y nuestros defectos, etc.
  • Fomenta nuestra autonomía: Establecer un momento cada cierto periodo de tiempo para controlar nuestros avances y déficits, es un hábito aconsejable que nos ayudará a ser más responsables e independientes a la hora de llevar a cabo nuestras taras.
  • Incrementan nuestra motivación: Recibir un feedback nos motiva para seguir trabajando con el fin de mejorar nuestras competencias. Detectar con precisión nuestras carencias y animarse por los buenos resultados es un gran acicate para continuar avanzando. ¿Te animas a autoevaluarte?

Autoevaluación: Consejos para mejorar tu aprendizaje

Realiza las autoevaluaciones relajado

Si estás cansado, estresado o por algún motivo no puedes concentrarte en la autoevaluación, será mejor que la pospongas. Si la realizas en alguno de estos estados o en otro similar, tu rendimiento decrecerá y los resultados no serán representativos.

Sé realista

Simplemente con realizar una autoevaluación no vamos a progresar en la tarea que deseemos. Por ejemplo, si nuestra meta es mejorar nuestra memoria y sólo la estimamos, no lograremos nuestros objetivos.

Sé honesto contigo mismo

Es tentador realizar una autoevaluación con un libro a mano que contenga las respuestas, un amigo que nos ayude a contestar, una búsqueda en Internet o que simplemente mintamos para sentirnos mejor. No obstante, sólo son maneras de engañaros. Si queremos aprovechar todo lo que este recurso puede ofrecernos, es necesario que seamos sinceros.

Adopta una actitud positiva ante los fallos

Es natural fallar y que nuestras primeras autoevaluaciones no salgan como esperábamos. No te etiquetes ni te reduzcas a una puntuación. Es tan importante detectar nuestros fallos como reconocer nuestros méritos. Es preciso que conozcamos el peso que nuestros propios juicios tienen sobre nuestras acciones. El pesimismo sólo repercutirá negativamente en nuestro rendimiento.

Anota tus progresos

Llevar un registro de tu desarrollo posibilita profundizar más en nuestro desempeño. Así es posible acercarse de una forma más realista a la meta deseada.

Sé organizado

Si realmente deseamos progresar en cualquier aspecto, es necesario que seamos metódicos y nunca paremos de buscar nuevos retos. Si te cuesta detenerte a meditar estos aspectos, puedes fijar periódicamente un hueco en tu agenda para autoevaluarte. No se tarda mucho tiempo y las ventajas son numerosas.

Prueba diferentes tipos de autoevaluación

Tal vez no te agrade el formato de los tests y prefieras poder explayarte al hablar sobre tus características o tus conocimientos. No importa, puedes probar otros métodos. De hecho, incluso es posible combinarlos para obtener una perspectiva más amplia de nuestro aprendizaje y nuestro rendimiento.

Aprovecha las TIC

Actualmente la neuroeducación está en auge. Gracias a los avances en este campo y en las tecnologías se están creando numerosos recursos que nos ayudan a mejorar nuestra calidad de vida. Cada día conocemos mejor cómo aprende nuestro cerebro.

CogniFit es la herramienta líder en evaluación y estimulación cognitiva. Esta herramienta se dirige principalmente a médicos e investigadores. No obstante, cualquiera puede acceder a esta plataforma online. A través de los diversos y entretenidos juegos mentales que ofrece es posible detectar y entrenar las áreas cognitivas que necesitan un poco más de ejercicio.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿realizas de vez en cuando una autoevaluación?, ¿te parece un buen método?, ¿cuáles son tus estrategias? Te invitamos a comentar si tienes alguna duda o deseas profundizar en este tema.

¿Cómo evitar que se nos olvide lo que estudiamos?

¿Cómo recordar lo estudiado? Memorizar datos no es aprender. Aprendemos cuando nos sorprendemos, y nos salimos de la monotonía, cuando algo llama nuestra atención y despierta nuestra curiosidad. Cuando asociamos el aprendizaje con situaciones reales de la la vida diaria, cuando estamos motivados, y amamos aquello que queremos aprender. ¿Cómo podemos construir de manera sólida los conocimientos, y almacenarlos a largo plazo? Descubre en este artículo algunos consejos útiles sobre el aprendizaje significativo. ¡Consigue que lo que aprendes se quede grabado en tu memoria a largo plazo!

Para aprender es necesario relacionar nuevos aprendizajes con conocimientos e ideas previas. A medida que vamos adquiriendo nuevos conocimientos, vamos creando redes o mapas conceptuales, donde vinculamos la información nueva con la información y conocimientos que ya tenemos almacenados. El núcleo del aprendizaje significativo, por tanto, es la forma en la que integramos la información con nuestros conocimientos previos.

Pero como seguramente ya habrás podido comprobar, no todo lo que aprendemos queda almacenado en nuestra memoria a largo plazo. Para que así sea, es necesario, en primer lugar, encontrarle un sentido a la información que estamos procesando, comprenderla, darle un significado.

Solo cuando aprendemos de ésta forma somos capaces de dar argumentos, de reflexionar, de aplicar y de explicar la información que hemos adquirido. Cualquier otro tipo de aprendizaje será mecánico y memorístico, y probablemente se olvide con facilidad.

A continuación veremos qué aspectos son necesarios para que podamos recordar lo estudiado.

¿Qué elementos determinan que recordemos aquello que hemos estudiado?

Son tres los elementos principales que van a determinar que nuestros aprendizajes perduren en el tiempo: La forma en que se presenta la información, la información previa de que disponemos, y la actitud y disposición que tenemos para aprender.

  1. Forma en que se presenta la información: Para que recordemos aquello que estudiamos necesario que la estructura y complejidad del texto estén adaptados a nuestra capacidad cognitiva y también a nuestra edad. Por ejemplo, un niño de 8 años no puede recordar por mucho que lea los apuntes de instituto de su hermano de 16 años, porque su cerebro no aún no es capaz de procesar estructuras sintácticas de esa complejidad.
  2. Información previa de la que disponemos: Es importante también disponer de nociones o conocimientos que sirvan de “cimientos” para la adquisición de nueva información. Como venimos diciendo a lo largo de todo el texto, un elemento clave a la hora de recordar lo estudiado es el establecimiento de relaciones entre información ya almacenada e información nueva. Así, desde que somos pequeños vamos enlazando contenidos, experiencias, que se agrupan en mapas conceptuales, que se irán haciendo cada vez más complejos a medida que vamos adquiriendo información nueva.
  3. Actitud y motivación que tenemos para aprender: Otro factor que va a determinar que recordemos, o no, lo que estudiamos, es la disposición y el interés que tenemos por aprender. Para esto es necesario que la información sea capaz de captar nuestra atención, de promover nuestro compromiso, ya sea porque nos interesa el tema, o porque estamos persiguiendo otro fin a largo plazo.

A estas alturas te estarás preguntando qué es lo que puedes hacer tú para lograr recordar lo estudiado, cómo puedes mediar en este proceso y promoverlo. A continuación te damos las claves para que tus aprendizajes se mantengan en el tiempo.

Consejos para recordar lo estudiado

¿Cómo aprende el cerebro? Como hemos visto anteriormente, son tres los factores principales que intervienen a la hora de que la información se quede grabada en nuestra memoria a largo plazo y, por consiguiente, seamos capaces de recordar y manejar mejor la información aprendida. Es necesario que todos estos aspectos estén presentes, y tú debes tomar parte activa en este proceso. Para ello, puedes probar a seguir los siguientes pasos y ver qué tal te funciona a ti.

  1. Lo primero que debes hacer es adaptar a ti el material que vas a aprender. Dando por supuesto que el material está adaptado a tu nivel cognitivo, mi consejo es que hagas lo siguiente:
  2. Empieza con una primera lectura rápida que te permita extraer una idea principal acerca del tema sobre el que quieres aprender.
  3. Después haz una lectura más minuciosa, y trata de reelaborar el contenido de manera que te sea más fácil comprenderlo: Busca el significado a todas las palabras que no conoces, y que están impidiendo que le puedas dar un significado completo a la información que tienes que aprender.
  4. Vuelve a reelaborar la información. A la mayoría de las personas les funciona bastante bien la realización de esquemas hechos con sus propias palabras. Puedes probar con este método, pero si no te funciona existen otras formas de reelaborar la información. Lo importante es que encuentres el método que mejor te funciona a ti. La finalidad que tienen todos estos pasos es la de favorecer el procesamiento y la comprensión de la información que vamos a aprender.
  5. Una vez que hemos adaptado la información a nosotros mismos, debemos almacenarla en nuestra memoria a largo plazo, para que el aprendizaje se recuerde y perdure en el tiempo. Siguiendo el modelo de aprendizaje significativo propuesto por Ausubel, Novak y Hanesian, es determinante relacionar la información nueva con conocimientos que ya tenemos.
  6. Busca ejemplos, aplicaciones, circunstancias, experiencias vividas… que tengan algún tipo de relación con lo que tienes que aprender. Es más fácil para un niño aprender los animales invertebrados si se les muestran ejemplos que ellos conocen. Por ejemplo, miraríamos un gusano en una imagen (o en la realidad si es posible) y decimos:
    • ¿Qué quiere decir la palabra invertebrado?
    • Sin columna vertebral.
    • ¿Cómo es el gusano?
    • (…)
  7. Si se asocia lo que aprendemos a cosas que ya conocíamos, es más probable que no se olvide. En cambio, si aprendemos una definición compleja acerca de los invertebrados de memoria, y no analizamos su significado y su sentido, probablemente olvidemos rápidamente esa información.
  8. Repasa la información que quieres aprender. Cuantas más veces la proceses, más probable es que quede almacenada en tu memoria a largo plazo.
  9. Pero ninguno de los aspectos anteriores sería posible si no tenemos la actitud y la motivación suficiente como para centrar nuestro tiempo y atención a aquello que tenemos que aprender. Es cierto que muchas veces tenemos que estudiar cosas que nos interesan poco, e incluso a veces, nos cuesta encontrarle una utilidad a ese aprendizaje, pero aún así nos esforzamos por centrar nuestra atención porque deseamos alcanzar un objetivo a más largo plazo. Así, cuando te vengas abajo en esos momentos en los que lo ves todo complicado, con poca utilidad, y no te siente muy motivado, date un respiro.
  10. Debes recordarte a ti mismo, en cada uno de esos momentos de debilidad, lo importarte que es para una meta futura que deseas. Por ejemplo, si tienes que preparar un examen sobre esa materia que odias y en la que jamás te gustaría trabajar, debes recordarte que si no apruebas ese examen, y adquieres ese conocimiento, no podrás graduarte, y no trabajarás en lo que siempre has deseado.
  11. Una forma también de aumentar nuestra motivación e interés es tratar de hacerlo atractivo para nosotros. Para ello puedes utilizar el ejemplo del apartado anterior, es decir, buscar ejemplos reales sobre su implicación, porqué es importante, en que ocasión te puede ser de ayuda… así lograrás encontrarle sentido, y te será más fácil aprenderlo.
  12. Evita distracciones y centra tu atención en el momento presente, en lo que estás haciendo en ese momento. Deja a un lado el móvil, y no observes a la gente que pasa por la calle…
  13. Crea un estado emocional que favorezca tu aprendizaje. Los estados emocionales positivos suelen fomentar el proceso de aprendizaje. Descubre estos trucos de psicología positiva. El uso del humor puede ser una buena herramienta para captar el interés y la atención.
  14. Actualmente, existe una gran variedad de tests y ejercicios de rehabilitación cognitiva que pueden ayudarnos a conocer mejor nuestro cerebro y mejorar las áreas cognitivas en las que necesitamos refuerzo. La herramienta líder es CogniFit utilizada por la comunidad científica, colegios y hospitales de todo el mundo (sus test y ejercicios cognitivos informatizados también los encontramos en español). Esta herramienta clínica ayuda a valorar y mejorar un largo rango de áreas cognitivas:

Si sigues todos estos pasos, tendrás  muchas posibilidades de recordar lo estudiado y podrás manejar y aplicar esa información cuando sea necesario.

Finalmente, os dejo con un vídeo donde aparecen diferentes técnicas de estudio, que pueden facilitarte los pasos más complicados del aprendizaje significativo, ya que te ayudarán a comprender mejor la información que ahora te resulta desconocida y compleja. ¿Cómo aprender cualquier cosa más rápido?

Espero que este artículo os ayude a aprender de forma más sólida y duradera. Si alguno de vosotros decide ponerla en práctica, me gustaría que me dijeseis qué tal os ha ido, y si os ha facilitado el trabajo. Si tenéis alguna duda, también podéis comentarme abajo.

Aprendizaje significativo: ¿Cómo interiorizamos la información?

¿Qué es el aprendizaje significativo? El aprendizaje es una parte esencial de nuestras vidas. Necesitamos adquirir constantemente nuevos conocimientos y ponerlos en práctica para adaptarnos correctamente al medio. A veces no basta con retener largas listas de datos, debemos interiorizarlos. La teoría del aprendizaje significativo de Ausubel explica cómo integramos la información en nuestro cerebro. En este artículo te daremos consejos para que logres aprender significativamente.

Aprendizaje significativo: Definición y características

¿Qué es el aprendizaje significativo? Para responder a esta pregunta debemos tener claro qué significa “aprendizaje”. Este término no sólo abarca los conocimientos que nos enseñan en el colegio. Engloba cualquier cambio duradero que podamos observar en nuestra conducta o que tenga lugar en nuestra mente. El aprendizaje es esencial en cualquier ámbito de nuestras vidas. Comprender sus bases y comunicarlas es la clave del progreso.

Los psicólogos y otros profesionales tratan de elaborar teorías del aprendizaje para explicarnos cómo aprende el cerebro. Hay varias propuestas que abordan este tema desde diferentes enfoques. Actualmente se está intentando entender este proceso desde la neuroeducación. Es preciso buscar respuestas para proporcionar a las futuras generaciones una enseñanza mejor.

En este artículo hablaremos del aprendizaje significativo, que fue propuesto por el psicólogo norteamericano David Ausubel. Este autor es uno de los máximos exponentes de la vertiente constructivista. Esta perspectiva se basa en que cada persona construye su propio mundo a través de sus propias experiencias. Otro de sus máximos exponentes es Piaget, que influyó profundamente a Ausubel.

La teoría del aprendizaje significativo de Ausubel afirma que añadimos y adaptamos la nueva información a nuestros conocimientos previos. Es un proceso realizado conscientemente. El aprendizaje significativo un proceso activo en el que el sujeto es el protagonista.

Este tipo de aprendizaje contrasta con el memorístico o mecánico, que es un procedimiento más pasivo. Esta teoría constructivista contrasta con otras propuestas centradas en las influencias externas, como las de los conductistas. Aquí te contaremos todo lo que necesitas saber sobre el aprendizaje significativo.

¿Qué necesitamos para aprender significativamente?

Es imprescindible que contemos con:

  • Una estructura cognitiva: La base existente con la que interactúan los últimos datos tiene una gran importancia. Está constituida por las ideas que tenemos, cómo se relacionan entre ellas y su grado de claridad.
  • Nuevos materiales que aprender: Es necesario que estén relacionados con nuestros conocimientos previos. Si nos cuesta encontrar un vínculo, debemos hacer un esfuerzo hasta conseguir un nexo que una los conceptos novedosos y los previos.
  • La voluntad del individuo: Lo más importante es la disposición que tenga la persona para formarse y estructurar los conocimientos. Nosotros somos los encargados de organizar la información en nuestro cerebro.

Aprendizaje significativo: Tipos y ejemplos

Este aprendizaje es útil en todas las facetas de nuestra vida. Aprender como máquinas nos puede ayudar en casos concretos como saber nuestro número de teléfono, nuestro DNI o recitar una poesía.

Si estamos interesados en un tema, tendremos que indagar en la materia y retenerla de una forma más profunda y duradera. De hecho, aunque no queramos ser expertos, los resultados mejorarán si aprendemos significativamente.

1. Aprendizaje por representaciones

Es el tipo de aprendizaje más básico. A partir de él surgen los demás. Consiste en conectar significados con determinados significantes. Por ejemplo, ocurre cuando nos enteramos de que un instrumento que nos indica la hora se llama “reloj”. No se trata de una simple asociación entre conceptos, la persona los conecta de forma sustantiva.

2. Aprendizaje por conceptos

Se basa en agrupar las diferentes representaciones en categorías. Se produce cuando descubrimos que a pesar de que existan diversos tipos de relojes, todos tienen atributos comunes.

3. Aprendizaje por proposiciones

Esta es la forma más elaborada de aprendizaje. Implica que los significados de los conceptos se procesen en profundidad para poder expresarlos en forma de proposiciones. Se trata de crear conexiones lógicas.

Por ejemplo, si nos preguntan todo lo que sabemos sobre los relojes, comentaremos su definición, sus usos, sus clasificaciones, pondremos ejemplos, etc. Para realizar esta tarea, debemos haber pasado por los dos tipos de aprendizaje anteriores.

Aprendizaje significativo: Sus aplicaciones

Aprendizaje significativo en el aula

El aprendizaje significativo infantil es vital para que adquiramos nuevos conocimientos posteriormente. A lo largo de nuestras vidas, nos encontraremos varias situaciones en las que tengamos que asentar profundamente nueva información en nuestras mentes para superar un desafío académico.

Da igual si lo hacemos en la universidad, para opositar o para conseguir un trabajo. Cuanto antes pongamos en práctica estrategias que nos permitan aprender significativamente, mejor.

Aquí te proponemos algunas a actividades de aprendizaje significativo en el aula que te permitirán retener más profundamente la información.

1. Haz mapas conceptuales

Así aclararemos y organizaremos nuestras ideas. Plasmar de forma visual los nuevos conceptos y enlazarlos con otros que conozcamos es una forma estupenda de asentar firmemente los últimos datos.

2. Explica la lección a un amigo

Si comenzamos a relatar el tema que estamos estudiando a otra persona, nos tomamos las molestias estructurar bien la información. Al responder a sus preguntas y buscar ejemplos, nuestra comprensión de la materia mejorará considerablemente.

3. Trabaja en equipo

Escuchar los puntos de vista de diferentes personas nos ayuda a interiorizar mejor la información. Asimismo, nuestros compañeros podrán beneficiarse de nuestras habilidades. Nosotros descubriremos nuevos métodos y datos que incorporar a nuestro proceso de aprendizaje.

Aprendizaje significativo en las empresas y organizaciones

Cualquier tipo de institución requiere que sus miembros adquieran nuevos conocimientos. Hay trabajos totalmente mecánicos. Otros implican una forma de pensar flexible que se amolde a continuos cambios. No obstante, en ningún empleo se deja de aprender.

Actualmente no podemos saber cuánto tiempo ocuparemos un mismo empleo y la tecnología se desarrolla tan rápido que no podemos dejar de mantenernos al día. El futuro es incierto y cambiante. Este contexto no implica que nuestro porvenir sea negativo, tan solo que debemos trabajar duro para ser eficientes y adaptarnos.

Empresas y organizaciones deben promover el aprendizaje significativo de sus empleados. Esto fomentará la implicación de los trabajadores y aumentará su productividad. Asimismo, si sabemos para qué sirve lo que estamos aprendiendo y lo enlazamos con nuestros conocimientos previos, estaremos más motivados.

Aprendizaje significativo en la vida cotidiana

No dejamos de aprender a lo largo del ciclo vital. La teoría de David Ausubel puede extrapolarse a un sinfín de situaciones. Por ejemplo, desde pequeños tenemos algunos conocimientos sobre cocina. Vemos a la gente preparar la comida e intercambiar recetas. Además, conocemos un gran número de platos y sabemos qué nos gusta y qué no. Esta es nuestra base.

Puede que un día nos independicemos y tengamos que poner en práctica todo lo que sabemos sobre cocina. Podemos pedirle a nuestro padre que nos enseñe sus mejores trucos. Él verá cuál es nuestro nivel y actuará en consecuencia. Así los consejos que nos dé se mezclarán con los que llevamos toda la vida aprendiendo.

En el día a día tenemos que aprender a convivir armoniosamente con nuestros compañeros de piso, a conducir en diferentes ciudades o a comportarnos en una fiesta. Las nuevas situaciones nos proporcionarán nuevos conocimientos que interactuarán con lo que ya sabíamos sobre cómo actuar en esos circunstancias.

Si estamos dispuestos, procesaremos las felicitaciones, los comentarios amistosos, las burlas o cualquier tipo de feedback e interpretaremos e incorporaremos la nueva información a nuestra manera.

Aprendizaje significativo: Beneficios

El aprendizaje significativo de Ausubel es una teoría sencilla que nos guía para mejorar tanto la educación como las relaciones interpersonales. Estos son algunos de los beneficios de aprender significativamente.

  • Mejor relación entre el alumno y el docente: Si el profesor se preocupa por conocer cuáles son los conocimientos del estudiante y se adapta a ellos, el alumno adoptará una actitud más proactiva, estará más motivado y estudiará mejor. Esto también puede aplicarse a otros contextos; como el familiar o el de los grupos de amigos. Todos podemos necesitar enseñar algo a nuestros conocidos en un momento determinado.
  • Facilita adquirir nuevos conocimientos: Consiste en “aprender a aprender”. Mejora nuestros hábitos de aprendizaje y nuestra comprensión del mundo.
  • La información se guarda en la memoria a largo plazo: Las conexiones que creamos así se asientan firmemente en nuestra estructura cognitiva. Así podremos recuperarlas con facilidad en el futuro.
  • Es personal: Cada persona ha pasado por unas experiencias previas que repercuten en su forma de percibir la realidad. Esto facilita que seamos capaces de formar nuestras propias asociaciones de forma activa y significativa. Sin embargo, requiere una educación más personalizada que precisa más tiempo y dedicación por parte de los educadores.

Aprendizaje significativo vs memorístico

Todos conocemos gente capaz de memorizar muy rápido listas inmensas sin hacer prácticamente el más mínimo esfuerzo (aprendizaje memorístico). Incluso puede que tú seas uno de ellos. O tal vez te encantaría tener esa habilidad. Por otra parte, hay personas que tras leer un texto saben resumirlo y explicarlo a la perfección, aunque no lo digan con las mismas palabras (aprendizaje significativo). ¿Qué es mejor?

Cada tipo de aprendizaje es más apropiado para un tipo de situaciones. Depende del contexto, de las capacidades de cada persona y de su motivación. Además, cada uno ha tenido unas experiencias diferentes que han potenciado que intente retener la información de una forma u otra.

Si deseamos aprobar una asignatura y olvidarnos de ella para siempre, es probable que intentemos memorizar lo más rápido posible sus contenidos para vomitarlos en el examen. A continuación, nos olvidaremos nada más acabar del tema. Por el contrario, si nos interesa especialmente un asunto, haremos lo posible por profundizar más en él e interiorizar todo lo que aprendamos.

Estos dos tipos de aprendizaje no son opuestos. Es posible memorizar de forma significativa. Pueden complementarse perfectamente entre ellos. De hecho, en tareas como aprendernos la historia de un país, hay partes que aprendemos significativamente y otras que memorizamos (como las fechas). Sin embargo, en la mayoría de los casos es preferible aprender significativamente para seguir avanzando.

Consejos para aprender significativamente

1. Adopta un estilo de vida saludable

Este consejo es válido para todos los ámbitos de nuestra vida. Los hábitos saludables son fundamentales para nuestra salud mental y física. Hacer deporte, alimentarse bien, llevar un horario regular y descansar lo suficiente nos ayudará a estar más frescos para aprender. Igualmente, el contacto con la naturaleza nos ayudará a desconectar y a crear asociaciones más novedosas.

2. Sé curioso

El asombro es la clave para desear indagar en el porqué de las cosas. Si formulamos preguntas y buscamos las respuestas, lograremos construir novedosas y perdurables asociaciones en nuestra memoria. Reflexionar nos impulsa a aprender más y mejor.

3. No pierdas la motivación

No siempre estamos motivados para aprender. Muchas veces nos da pereza interiorizar algo o directamente no vemos que pueda aportarnos nada. No obstante, nunca sabemos cuándo nos vendrán fenomenal unos conocimientos que adquirimos hace años. Adoptar una actitud flexible y aceptar todas las tareas como retos, nos aportará a largo plazo incontables beneficios.

4. Adquiere unos buenos hábitos de estudio

Si nos organizamos y tenemos unas costumbres bien establecidas, nos costará menos ponernos a estudiar o a llevar a cabo cualquier tarea parecida.

5. Evita la sobrecarga de información

Tenemos que enfrentarnos diariamente a un montón de retos a la vez. A veces sacrificamos hacer bien las cosas para realizar más actividades. No obstante, la multitarea empeora nuestro rendimiento. Es preferible que sepamos cuáles son nuestras prioridades, de cuánto tiempo disponemos para llevarlas a cabo y actuar en consecuencia. Si nos centramos en un solo asunto y tenemos claro qué tenemos que hacer, mejoraremos nuestro rendimiento.

6. Elabora tus propios resúmenes y esquemas

Si estás preparándote para un examen, el aprendizaje significativo es la clave para sobresalir. Puedes subrayar lo más relevante del texto tras leerlo un par de veces. Posteriormente, cuando tengas claro qué es lo más importante, prueba a elaborar tus propios apuntes con lo esencial.

Piensa qué sabes sobre el tema y conéctalo con la nueva información. Surgirán nuevas asociaciones que te ayudarán a dominar el contenido. Puedes utilizar la psicología del color para hacer tus resúmenes más memorables. De esta forma, lograrás vincular los contenidos a emociones y resaltar lo primordial.

7. Ejemplifica

Si cada vez que intentes aprender algo lo relacionas con experiencias o conocimientos previos, conseguirás establecer conexiones memorables. Así podrás pasar de memorizar un concepto a visualizarlo y saber explicarlo. Comprender un asunto es la base para aprender significativamente.

Busca ejemplos que te emocionen. Crearás asociaciones que lleguen directas a tu amígdala, que es una parte del cerebro asociada a la supervivencia y está muy relacionada con el aprendizaje.

8. Tómate tu tiempo

A veces, el cansancio o la falta de tiempo nos llevan a tomar el camino más rápido y evitamos centrarnos en aprender significativamente. Con las prisas lo más probable es que no retengamos lo más importante.

Si de verdad nos interesa aprender algo, es mejor que busquemos un momento en el que nadie nos agobie y centrar toda nuestra atención en este asunto. No siempre contamos con esta opción. Pero si hacemos un esfuerzo, nuestra concentración aumentará y lo agradeceremos tras ver los resultados.

9. Apóyate en las TIC

Las tecnologías de la información y la comunicación nos permiten mejorar nuestra atención y mantienen nuestra motivación para seguir aprendiendo. Continuamente se están desarrollando nuevos recursos que simplifican nuestras actividades cotidianas y mejoran nuestra calidad de vida. Cada vez hay más medios que permiten a las personas interactuar con ellos mientras desarrollan nuevas destrezas.

10. Benefíciate de la neuroeducación

CogniFit es la herramienta líder de estimulación y evaluación cognitiva. A través de una entretenida plataforma online de neuroeducación, permite tanto al público especializado como al general aprender más sobre el cerebro y entrenar habilidades cognitivas como la memoria, la atención, la percepción y el razonamiento.

Y tú, ¿intentas aprender significativamente? Si tienes alguna duda o deseas profundizar en este tema, no dudes en comentar. Muchas gracias por leer este artículo.

Resolución de problemas: ¿Estás preocupado por algo?

¿Algún dilema te quita el sueño? ¿Estás estresado? ¿No sabes qué hacer? No existe una solución definitiva para todas nuestras inquietudes. Sin embargo, podemos adquirir una metodología de resolución de problemas eficaz y flexible que se adapte a diferentes contextos. En este artículo te hablaremos sobre los diferentes tipos de problemas y estrategias para afrontarlos. Además, te daremos consejos para que mejores tus técnicas a la hora de enfrentarte a cualquier contratiempo.

Resolución de problemas: Definición e importancia

¿Quién no ha experimentado en primera persona las molestias que causan los problemas? No nos dejan dormir, nos ponen de mal humor, nos estresan, provocan que nos metamos en discusiones e incluso nos hacen llorar de vez en cuando. No siempre llegamos a estos extremos, pero siempre son incómodos y requieren que dediquemos un tiempo a solucionarlos. Tener una buena metodología de resolución de problemas es básico en todos los ámbitos de nuestra vida.

¿Y qué son los problemas? La RAE afirma que un problema es una “cuestión que se trata de aclarar”, una “proposición o dificultad de solución dudosa” o un “conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de algún fin”. Son acepciones bastante ambiguas que abarcan una inmensidad de circunstancias diferentes.

Según Newell y Simon (1972), los problemas se enmarcan en un espacio determinado y están compuestos por:

1. Estado inicial: Se refiere a cuál es nuestro problema. ¿No sabemos cómo pagar el coche? ¿Estamos enfadados con nuestra pareja?

2. Estado meta: Consiste en saber qué queremos lograr. ¿Deseamos engordar un par de kilos? ¿Tenemos que entregar un proyecto importantísimo en una hora y no se nos ocurre nada?

3. Operadores que nos permiten pasar del primer estado al segundo: Son las acciones que debemos llevar a cabo. Pueden ser labores como pedir ayuda a nuestro vecino o encontrar la página idónea en Internet.

4. Restricciones: Engloban todo tipo de condicionantes e imprevistos. Hay una gran diversidad de posibles limitaciones; como tener suficiente dinero o haber perdido el móvil.

Por otra parte, la solución puede ser el método utilizado para llegar al objetivo o el resultado que hemos obtenido. En cambio, la resolución es el proceso que llevamos a cabo para lograr nuestra finalidad.

Las dificultades se suceden continuamente a lo largo de nuestras vidas. Algunas son previsibles. En cambio, otras son inevitables o no hemos hecho lo suficiente para impedirlas a tiempo. No obstante, la mayoría tienen solución. En este artículo te daremos unas pautas para llegar a una meta cuyo camino desconocemos. Descubre aquí algunas técnicas de resolución de problemas.

Tipos de problemas

Todos nuestros procesos psicológicos básicos se ven implicados cuando nos enfrentamos a una dificultad. Facultades como la memoria, la atención, la percepción, el aprendizaje y la inteligencia nos ayudan a buscar una manera de salir airosos de nuestras preocupaciones. Es preciso conocer los diferentes tipos de problemas para tener más claro qué podemos hacer cuando debamos solventar uno de ellos.

Clasificar la gran diversidad de problemas es una tarea complicada. Además, cada persona los concibe de una manera diferente y muchas veces no hay una guía que nos ayude a tipificarlos.

La resolución de problemas es un asunto que ha interesado considerablemente a los psicólogos. Generalmente, se dividen en problemas abiertos (bien definidos) y cerrados (mal definidos). Hay diversos modelos. Aquí seguiremos la clasificación de Greeno y Simon (1988).

1. Problemas bien especificados

En estos casos sabemos qué tenemos que hacer y cuál es nuestro objetivo. Comprendemos en qué punto nos encontramos y conocemos los pasos que debemos seguir. Los problemas de matemáticas que hacemos en la escuela son un ejemplo. Hay que llevar a cabo una secuencia de acciones predefinidas para resolverlos.

2. Problemas de diseño y reordenación

El proceso para solucionarlos es más abierto que en el tipo anterior. Aquí contamos con unos elementos. Nuestra misión es combinarlos de manera que se adapten a unas condiciones que hayan sido previamente especificadas. Puede sonar un poco abstracto, pero tenemos varias muestras en la vida cotidiana; como jugar al ajedrez o escribir una redacción.

3. Problemas de inducción

Este es el tipo más complejo de problemas. Demandan que se encuentren analogías entre conceptos pertenecientes a diferentes contextos. Imagina que quieres captar la atención de una persona y no sabes cómo. Tras pensarlo detenidamente, puede que se te ocurra utilizar las técnicas que utilizan los publicistas y hacer un cartel con lo que deseas comunicar.

Los tres tipos de problemas pueden abarcar una infinidad de situaciones distintas. Dentro de cada clasificación los problemas pueden ser más o menos complejos y en todos ellos hay que pensar cuáles pueden ser las posibles repercusiones de nuestras acciones. Hay diversas variables que pueden afectarnos. Es preciso preverlas y tenerlas en cuenta. No obstante, no debemos obsesionarnos, la gran mayoría de los problemas tienen solución.

Proceso de resolución de problemas: ¿Cómo nos enfrentamos a ellos?

Profesionales con enfoques tan distintos como los conductistas y los psicólogos de la Gestalt han intentado descifrar cómo intentamos resolver las dificultades. Para los primeros, la resolución de problemas es un procedimiento mecánico basado en asociaciones entre estímulos y respuestas. Pasaban por alto la riqueza de la vida mental de las personas. Esta es una explicación demasiado reduccionista para analizar algunas situaciones como qué carrera escoger.

Los gestaltistas opinaban que “el todo es más que la suma de sus partes”. Es decir, las diferentes circunstancias están compuestas por un gran número de factores. Todos los componentes están relacionados y puede encontrarse armonía entre ellos. Para los psicólogos de la Gestalt, una condición confusa se resuelve a través de la reorganización de sus constituyentes.

Wertheimer, uno de los máximos representantes de la Gestalt, afirmaba que existen el pensamiento reproductivo y el productivo. El primero es mecánico y trata de aplicar los conocimientos previos en la resolución del problema de forma pasiva. Por ejemplo, sería el que utilizamos para montar un mueble.

Por otra parte, el pensamiento productivo requiere un procedimiento más activo que permite realizar asociaciones más creativas. Cuando pensamos así, es probable que tengamos un insight, que es el clásico momento ¡eureka!

El pensamiento reproductivo puede dar lugar a la temida fijación funcional, que es un bloqueo creativo que nos impide ver la solución. A veces nos empeñamos en resolver un asunto de la misma forma una y otra vez. Esto inhibe que contemplemos otras alternativas más eficaces. En el siguiente apartado te contaremos cómo evitar estos impedimentos.

Técnicas para resolver problemas: Ejemplos

Se pueden emplear varias alternativas para resolver un solo problema. De hecho, es recomendable utilizar varios recursos distintos para desarrollar una metodología flexible y funcional. Aquí te contaremos cinco acciones que pueden ayudarte a enfrentarte a cualquier situación.

1. Piensa antes de actuar

Puede parecer una obviedad. Pero a veces con las prisas (más aún cuando tenemos que arreglar algo urgentemente), intervenimos antes de saber cuáles pueden ser las consecuencias. Es preciso tener una visión global del panorama antes de agobiarnos o decir algo inapropiado.

2. Utiliza recursos gráficos

Plasmar nuestros pensamientos en un papel puede ser una gran ayuda para ordenar nuestras ideas. Podemos hacer esquemas o mapas conceptuales en los que incluyamos el problema principal, los diferentes condicionantes, las posibles soluciones, sus consecuencias, etc.

3. Haz listas de ventajas y desventajas

Hay problemas que no parecen tener una solución definitiva a la primera. Podemos pensar varias formas de resolverlos y considerarlos de manera individual. Puede que así descubramos que una opción que descartamos al principio sea la más beneficiosa.

4. No pierdas de vista el objetivo principal

Es preciso que tengamos claras nuestras metas. A lo largo del proceso de resolución podemos perder de vista nuestro propósito y ponernos a arreglar otros asuntos. Es necesario que mantengamos una mentalidad flexible y contemplemos varias alternativas. Pero no debemos olvidar la definición de nuestro problema para tomar las decisiones adecuadas.

5. Evalúa los resultados

Da lo mismo si el obstáculo al que nos enfrentamos parece haberse resuelto o no. Es esencial que nos preocupemos por hacer un seguimiento de la situación. Esto nos permitirá aprender para la próxima vez que nos enfrentemos a un reto similar o darnos cuenta de que aún no lo hemos arreglado todo para actuar en consecuencia.

Resolución de problemas: Expertos vs novatos

El estudio de las diferencias entre expertos y novatos en un tema es fundamental para estudiar las formas de resolución de problemas más efectivas. Estas son las principales diferencias entre ambos:

1. Los expertos son más rápidos: Necesitan menos tiempo y esfuerzo para obtener buenos resultados.

2. Localizan antes los datos relevantes: Con la práctica aprendemos a filtrar lo que realmente importa y dejamos de distraernos con información que no nos aporta nada.

3. Se detienen a analizar cuidadosamente la situación: Tardan más en examinar el problema, pero actúan mejor y más rápido.

4. Toman las decisiones idóneas: Conocen los métodos más adecuados y los emplean acertadamente.

5. Necesitan esforzarse menos: Ya han interiorizado todos los pasos del proceso. Si la situación es novedosa, encuentran analogías rápidamente con otras circunstancias similares.

6. Su autocontrol es más elevado: Dominan sus emociones, controlan sus habilidades y son capaces de mantener la concentración.

7. Saben detectar las oportunidades: Descubren inmediatamente las circunstancias que pueden resultar beneficiosas y saben cómo propiciarlas.

Hacen falta mucho tiempo y esfuerzo para llegar a ser un experto en una materia. Además, se logra a partir de resolver problemas y más problemas. Si te encuentras ante una nueva situación, es posible que estés abrumado. Lo importante es perseverar y ser precavido. No obstante, nunca debemos tener un miedo excesivo a equivocarnos. La constancia y una planificación adecuada son las claves del éxito.

Consejos para solucionar problemas eficientemente

En este apartado te daremos algunas recomendaciones para que apliques las técnicas de resolución de problemas a tu metodología. Hay dificultades que no sólo dependen de nosotros. Sin embargo, nosotros elegimos cuál será nuestra actitud para hacer frente a las adversidades.

1. Descansa

Dormir lo suficiente y tomarse un respiro de vez en cuando es fundamental para evitar los bloqueos funcionales y motivar la resolución de problemas. En ocasiones pensamos que cuanto más tiempo pasemos pegados al escritorio, antes zanjaremos cualquier dificultar. ERROR. Una pausa puede tener un efecto más beneficioso que cualquier jornada intensiva agotadora. Los insights ocurren en momentos de relax.

Hay veces que los problemas no nos dejan descansar por mucho que intentemos distanciarnos de ellos. Aún así, no debemos dejar de intentar relajarnos. Así nuestro bienestar se incrementará y evitaremos fijarnos en la información irrelevante o presuponer datos erróneos. Hay técnicas para mantener la calma que te vendrán fenomenal sea cual sea tu situación.

2. No descartes ideas

A veces nos decantamos por lo más típico cuando nos enfrentamos a un problema. Tal vez esta sea la mejor respuesta. Pero en otras coyunturas esto puede ser un error o no ser lo suficientemente bueno. Por ejemplo, si nos proponen un dilema en una entrevista de trabajo y contestamos lo mismo que la mayoría de los aspirantes, es probable que no nos seleccionen.

Hay técnicas como el brainstorming (o tormenta de ideas), que consisten en anotar todo lo que se nos ocurra al pensar en un tema. Pueden utilizarse en un gran número de situaciones. Por ejemplo, si queremos buscar un nombre para una mascota, podemos ir registrando todo lo que se nos pase por la cabeza. No debemos descartar ninguna propuesta, esto inhibiría la creatividad. Cuando acabemos, tendremos una nutrida variedad de opciones y estaremos listos para decidir.

3. Mantén la mente abierta

Los prejuicios también facilitan que nos hallemos ante un bloqueo funcional y que no seamos capaces de resolver un problema. La educación y la práctica nos ayudan a contemplar las situaciones desde un punto de vista holístico. Aunque también nos limitan cuando creemos que nuestro método funciona y ya lo sabemos todo. Tomarnos un tiempo para pensar y no decir que no antes de tiempo enriquecerá nuestra vida y nos hará más eficientes.

4. Dedica un tiempo a las actividades creativas

A medida que crecemos vamos restando importancia a la creatividad. Solemos creer que no valemos para asuntos relacionados con ella (exceptuando los creativos profesionales y otras excepciones). No obstante, esto coarta nuestras posibilidades.

Intentar mantener un pensamiento divergente y creativo nos permitirá encontrar alternativas novedosas en cualquier contexto. Encontrar un tiempo para dibujar, componer canciones o escribir poesías repercutirá positivamente en otros ámbitos de nuestra vida. Expresarnos artísticamente nos hace más felices y libera nuestra mente.

5. Busca ayuda

No debemos renunciar a nuestra independencia ni a nuestra autonomía. No hace falta que preguntemos por cada contratiempo que se nos presente. Sin embargo, a veces pensamos que los demás no nos van a entender, nos van a rechazar o nos da vergüenza.

El resto de la gente también puede haber pasado por la misma situación que nosotros y haberla resuelto. O simplemente pueden ser una fuente imprescindible de apoyo para nosotros. Comunicar tus preocupaciones es elemental para tu bienestar.

Muchas gracias por leer este artículo sobre resolución de problemas. Esperamos que este artículo te haya resultado útil para solventar tus preocupaciones. Si tienes alguna duda o quieres saber más, no dudes en comentar.

Buenos hábitos de estudio: Cómo lograr el éxito en los exámenes

¿¡Exámenes!? Son una fuente inagotable de problemas e incógnitas que nos acompaña a lo largo de una parte esencial de nuestras vidas. Pueden resultar realmente agobiantes. Pero también nos permiten alcanzar nuestras metas. Unos buenos hábitos de estudio nos ahorrarán tiempo y esfuerzo a la hora de prepararnos para estas ocasiones. Aquí te daremos unas pautas para que mejores tu rendimiento. Olvida las prisas de última hora. Descubre cómo simplificar tu vida y adquiere unos hábitos de estudio exitosos.

Buenos hábitos de estudio: Cómo lograr el éxito en los exámenes

Buenos hábitos de estudio: Definición

¿Cómo aprobar un examen? Los hábitos de estudio son prácticas habituales que nos permiten superar nuestras metas educativas. Tenemos miles de cosas que hacer a la vez y no suelen sobrarnos las ganas de estudiar. La principal consecuencia es que casi siempre nos vemos el día anterior con una pila inmensa de apuntes que memorizar. Lo más probable es que salgamos del paso de forma chapucera.

A veces damos por hecho que esto es lo más normal y que no hay otras alternativas. No obstante, hay una salida. Es posible adquirir unos hábitos de estudio exitosos. Si desde la infancia aprendemos qué, cuándo, cómo y dónde estudiar nos ahorraremos varios cafés y noches en vela. Aquí te daremos unas recomendaciones para que puedas llegar tranquilamente a los exámenes.

16 Hábitos de estudio de los estudiantes más exitosos

A lo largo de nuestra vida nos enfrentarnos a diversos tipos de retos que requieren que hinquemos los codos. Exámenes en el colegio, el instituto o la universidad, pruebas para acreditar idiomas, oposiciones y demás desafíos nos exigen mucho esfuerzo. No basta con que pongamos ganas. Además de ciertas capacidades intelectuales, hacen falta buenos hábitos de estudio, motivación, una actitud favorable y estrategias apropiadas.

Cada persona tiene unas habilidades distintas. Igualmente, vamos pasando por diversas experiencias que dan lugar a que usemos unos métodos u otros. Asimismo, no es lo mismo estudiar para un examen de matemáticas que intentar aprobar un test de biología o desarrollar diez temas de historia. Afortunadamente, hay ciertas semejanzas en los buenos hábitos de estudio que se precisan en cada caso.

1. Cuida tu salud

¿Ansiedad y estrés en exámenes? Vigila tanto tu cuerpo como tu mente. Todos conocemos la importancia de dormir bien. No siempre nos resulta posible, pero todos hemos experimentado los devastadores efectos que la carencia de sueño produce en la memoria. Adquirir unos buenos hábitos de estudio nos permitirá ganar tiempo para llegar descansados el día del examen.

Asimismo, tenemos que comer saludablemente para no perder la energía y hacer ejercicio para distraernos de vez en cuando. No olvides beber agua, aumentará tu rendimiento cognitivo. Tampoco debemos descuidar nuestra salud mental. Si estamos tristes o estresados nuestra atención descenderá impidiendo que nos centremos.

2. Sé organizado

Es cierto que algunas personas parecen planificar sus tareas de forma natural y que ser metódicos es parte de su personalidad. Tal vez a nosotros nos cueste más. Si pensamos en todas las tareas que se nos abalanzan y las fechas de entrega, es fácil que nos abrumemos. Esto no implica que tengamos que dar nuestros objetivos por perdidos, los buenos hábitos de estudio no son innatos. Podemos ser más ordenados.

Debemos saber cuáles son nuestras obligaciones para poder cumplirlas. Apuntar las tareas en una agenda resulta incómodo a algunas personas, pero puede ser realmente útil. Hay varios formatos, no es necesario que llevemos una de papel a todas partes. También podemos utilizar el móvil o el portátil. Hay numerosas apps que simplifican nuestra vida en este ámbito.

Uno de los primeros pasos para adquirir unos hábitos de estudio exitosos es saber cuáles son las tareas más importantes y de cuánto tiempo disponemos para realizarlas. Es vital que podamos visualizar nuestros objetivos para cumplir nuestros propósitos.

3. Encuentra un espacio adecuado

No todos nos sentimos cómodos en el mismo lugar. Por ejemplo, hay estudiantes que sólo se concentran en bibliotecas. Se sienten presionados por estudiar al estar en un ambiente de estudio, encuentran allí recursos que no tienen en casa o se ven obligados a no perder el tiempo tras haberse desplazado hasta allí. En cambio, otros son incapaces de dejar de mirar a la gente y no pueden evitar distraerse.

Es imprescindible que utilicemos un sitio bien ventilado, silencioso y que disponga de una iluminación adecuada. Incluso podemos adquirir buenos hábitos de estudio en casa. Debemos utilizar un lugar en el que nos sintamos cómodos. Lo suficiente como para no distraernos quejándonos sobre el frío o lo poco confortables que resultan los muebles. Igualmente, tampoco debe ser un sitio que nos invite a dormir sobre los apuntes. El simple hecho de tener una cama cerca resulta demasiado tentador.

4. Establece un horario

Si siempre nos sentamos en nuestro escritorio después de merendar y estamos allí dos horas hasta la cena, resultará más complicado que se nos olvide o nos de pereza. Incorporar unos buenos hábitos de estudio a nuestra rutina nos permitirá organizar mejor el tiempo.

5. Busca siempre fuentes válidas

Una de las cosas más importantes para estudiar es saber cuál es el contenido de la asignatura. No siempre contamos con un libro que reúna toda la información importante. A veces debemos tomar nuestros propios apuntes en clase y otras tenemos un acceso más complicado a lo que debemos estudiar.

Podemos tener buenos hábitos de estudio, pero si no sabemos qué aprender no nos van a servir para nada. Es básico que a principio del curso tengas claro qué se va a evaluar. Asiste a clase si es posible y reúne información que provenga de autores expertos en la materia. Además, si eres curioso y te formulas preguntas relativas a los contenidos, profundizarás más en el tema y lo retendrás mejor.

6. Practica el aprendizaje distribuido

Este tipo de aprendizaje consiste en separar los periodos de estudio. Es el opuesto al aprendizaje masivo, que implica hacerlo todo en una sola vez. Es mejor estudiar una asignatura una hora a la semana que siete en una sola noche. Estaremos más frescos y dispondremos de un tiempo extra si algo no sale como nos gustaría. Esto es posible si planificamos bien nuestro horario.

7. Trata de comprender, no de memorizar

Cuanto más interioricemos las ideas, más difícil resultará que las olvidemos. No es sencillo interesarnos por una asignatura que sólo nos importe para pasar el curso. Pero siempre podemos aprender algo relevante sobre cualquier tema.

Si haces mapas conceptuales o relacionas los contenidos con tu vida, mejorará tu recuerdo y puede que descubras que el tema te interesa más de lo que esperabas. Inventa reglas mnemotécnicas. Prueba a elaborar resúmenes y a buscar tus propios ejemplos. De esta forma los contenidos se instalarán más fácilmente en tu memoria a largo plazo.

8. Recuerda que no es lo mismo reconocer que saber

Podemos cometer un error si abrimos un libro y juzgamos por encima qué sabríamos explicar y qué no. La sensación de familiaridad no implica que tengamos una estructura coherente del asunto estudiado en nuestra mente.

Evalúa tus conocimientos. Hay exámenes disponibles de determinadas asignaturas y algunos libros plantean actividades de autoevaluación al final. Si no tienes la suerte de tener acceso a ningún recurso, puedes hacer un esquema o recitar el temario sin mirar a los apuntes.

9. Haz más visuales los contenidos

Vincula palabras con imágenes. Puedes poner pegatinas en los apartados más importantes, subrayar el texto con diferentes colores o buscar fotografías más ilustrativas que las palabras. Por otra parte, las imágenes en movimiento, muy inusuales o extremadamente fantasiosas son más memorables. Puedes establecer asociaciones que resulten imposibles de olvidar.

Cualquier recurso gráfico puede atraer nuestra atención hacia los contenidos y hacerlos más memorables. La psicología del color puede resultar tremendamente útil para crear conexiones más profundas y emocionales entre los estudios y nosotros.

10. No caigas en la multitarea

Realizamos incontables acciones a la vez a lo largo del día. Somos capaces de conducir mientras hablamos con un amigo, pensamos en el mail que tenemos que enviar, vigilamos el semáforo y masticamos chicle. En consecuencia, creemos que mientras estudiamos podemos escuchar música y contestar por WhatsApp. ERROR.

La multitarea fragmenta la atención y debilita nuestro recuerdo. Tenemos la sensación de que hemos cumplido, pero al final no hemos hecho nada correctamente. Es complicado resistirse a mirar el móvil cuando nos incitan sus pitidos. Lo mismo pasa con el portátil o cualquier distractor. Sin embargo, a veces tenemos que ponernos estrictos con nosotros mismos y apagarlos o dejarlos fuera de la habitación. Otros entretenimientos como las constantes excursiones al frigorífico también deben evitarse.

11. Proponte pequeños retos

Si vamos premiándonos (una pequeña tableta de chocolate o un rato libre para ver un vídeo), aumentará nuestra motivación. Si por cada tema aprendido nos damos un capricho, se incrementarán las posibilidades de que nos esforcemos.

Por cierto, no vale con leer los apuntes por encima. Es fundamental que establezcamos una forma de medir nuestro trabajo. Por ejemplo, podemos intentar explicarlo en voz alta cuando acabemos y contrastar nuestra respuesta posteriormente.

12 Tómate un respiro de vez en cuando

Si nos apoyamos en el aprendizaje distribuido será más sencillo. Aún así, vernos el día anterior al examen agobiados no es excusa. Los descansos son imprescindibles para que nuestro cerebro funcione adecuadamente.

Oblígate a pasear cierto tiempo. Impóntelo de forma obligatoria. Volverás más descansado y serás más consciente sobre qué tal va tu aprendizaje. Adquirir buenos hábitos de estudio no solo implica trabajar, también consiste en saber cuándo dejar de hacerlo.

13. Apóyate en tus seres queridos

Para tener unos buenos hábitos de estudio tenemos que estar mentalmente saludables. Esto será tremendamente complejo si nos aislamos o no mantenemos buenas relaciones con nuestros familiares y amigos. Necesitamos un contacto positivo con los demás para superar nuestros objetivos con energía y pensamientos positivos. Asimismo, no dudes en pedir ayuda para resolver dudas o hacer un buen repaso en voz alta.

14. Participa en grupos de estudio

Pertenecer a una unida comunidad de estudiantes que tengan que enfrentarse a la misma prueba que nosotros potencia nuestro rendimiento. Estos grupos permiten compartir apuntes, dudas e inquietudes. También son una fuerte impagable de apoyo. Sentirnos escuchados y comprendidos en situaciones de estrés es esencial.

No hace falta que el grupo esté compuesto por muchas personas, lo importante es que las interacciones entre ellas sean gratificantes y llevaderas. Un buen hábito de estudio podría ser incluso trabajar mano a mano solo con un compañero.

15. No te engañes a ti mismo

Ser realista es elemental para avanzar. Si nos infravaloramos nos distraerán pensamientos negativos que empeoren nuestro rendimiento y surgirán profecías autocumplidas. Es decir, si estamos seguros de que somos unos pésimos estudiantes y no tenemos remedio, haremos lo posible por corroborar esta creencia. En cambio, si nos consideramos personas competentes, haremos lo posible por no decepcionarnos a nosotros mismos.

Por otra parte, si sobreestimamos nuestras capacidades, nos quedaremos cortos a la hora de estudiar. Para dar la talla es básico que conozcamos nuestras posibilidades sin ser demasiado estrictos o permisivos. Los hábitos de estudio exitosos se encuentran en el término medio.

16.  Conoce tus puntos fuertes y débiles

¿Cómo aprende nuestro cerebro? La neuroeducación permite utilizar los conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro para ayudarnos a desarrollar todo nuestro potencial y a aprender mejor.

La neurociencia y neurodidáctica cada vez tienen más peso en las escuelas y centros que buscan optimizar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Actualmente existen herramientas clínicas de evaluación cognitiva que nos ayudan a identificar cuáles son nuestras debilidades y fortalezas cognitivas.

CogniFit es la herramienta de evaluación y estimulación cognitiva líder. Está dirigida a investigadores y profesionales médicos, pero también al público general que quiera conocer cual son sus puntos fuertes y débiles. Esta plataforma online cuenta con ejercicios clínicos de estimulación cognitiva en forma de sencillos juegos mentales que pueden ayudarnos a “entrenar” y mejorar aquellas áreas cognitivas que más lo necesitan.

5 Consejos para adquirir buenos hábitos de estudio

Tú sabes mejor que nadie cuáles son tus circunstancias. Cada persona funciona mejor de una forma determinada. Por lo tanto, conviene adaptar estos hábitos de estudio a nuestro entorno, el tipo de prueba a la que nos enfrentamos, nuestra manera de aprender, etc.

Es posible tener buenos hábitos de estudio en casa. No hace falta ir lejos para conseguirlos ni gastar enormes sumas de dinero en ellos. Las ganas y el esfuerzo son los principales requisitos para poner en práctica costumbres que nos permitan alcanzar nuestras metas.

1. Conócete bien

Analiza si de verdad estás adoptando unos buenos hábitos de estudio. No te empeñes en seguir técnicas que no te dan resultado por muy bien que funcionen con otras personas. El estudio debe ser un proceso activo y nosotros somos los encargados de amoldarlo a nuestras particularidades.

Busca el término medio. No hace falta que seas excesivamente perfeccionista. Pero un poco de exigencia te ayudará a hacer los ajustes pertinentes en tus hábitos de estudio en casa o en cualquier lugar. Si nos conocemos bien nos costará menos encontrar formas de modificar nuestras estrategias.

2. Experimenta

Si probamos una gran variedad de métodos distintos, nos resultará más sencillo saber cuáles van a ser hábitos de estudio exitosos para nosotros. No siempre hay tiempo para probar todas las técnicas que nos gustaría. Aún así, es necesario combinar varias estrategias para facilitar que los contenidos se alojen en nuestra memoria a largo plazo. Hacer varias pruebas puede resultar muy ameno y mejorar nuestros resultados.

3. No pierdas la motivación

Si no recordamos cuál es nuestro motivo principal para estudiar, puede que nos perdamos por el camino. Los buenos hábitos de estudio nos conducirán a nuestros sueños, pero para eso no tenemos que perder de vista lo que deseamos. Puedes poner en tu lugar de trabajo notas para recordarte para qué estás luchando tanto. Enorgullécete de tu esfuerzo.

Es lógico que a veces tengamos momentos de flaqueza. Las cosas no siempre salen como nos gustaría. Esto puede generar una inmensa fuente de sentimientos negativos relacionados con la tristeza, la ansiedad y el estrés. No obstante, debemos ser constantes. Las malas rachas se pasan y el esfuerzo tiene sus recompensas.

4. Si algo va mal, busca ayuda

Si notas que tus esfuerzos no dan su fruto, no te vendrá mal buscar apoyo. Puedes contar tus problemas a tus familiares o amigos (sin perder la independencia). No sientas vergüenza, es probable que ellos se hayan sentido así alguna vez y puedan compartir contigo cuáles son sus buenos hábitos de estudio. Si el problema persiste y sospechas que tienes dificultades especiales con el aprendizaje, no dudes en consultar a un profesional.

5. Diviértete

Con la presión y las noches sin dormir se nos olvida disfrutar del proceso. Los hábitos de estudio exitosos nos permiten disponer de tiempo para ver el lado más satisfactorio de la educación. Todos los contenidos que nos dan dolores de cabeza pueden convertirnos en personas más formadas y competentes. Quién sabe si algún día nos resultarán elementales para sobrevivir. No olvides valorar los aspectos positivos de cada paso que des.

Muchas gracias por leer este artículo. Esperamos que te haya resultado inspirador y que logres adquirir unos hábitos de estudio exitosos. Si conoces algún método que quieras compartir o deseas hacer alguna otra aportación, no dudes comentar.

Método Doman para enseñar a leer a bebés ¿Es tan bueno como parece?

El método Doman para enseñar a leer a bebés y a niños ya cuenta con muchísimos seguidores en todo el mundo que confían plenamente en el programa para enseñar a sus bebés a ser unos genios. Pero; el Método Doman, ¿es tan bueno como parece? En este artículo la neuropsicóloga Cristina Martínez de Toda te expone los principios del programa, y te invita a que reflexiones de forma responsable antes de empezar a utilizarlo con tu bebé.

Método Doman

Método Doman: ¿Qué es?

El Método Doman recibe su nombre de su creador Glenn Doman, y su equipo de Investigación en los años 50 en Philadelphia (EE.UU).

Originariamente, el método Doman se creó para ayudar a niños con parálisis cerebral, pero tras una serie de resultados satisfactorios, Doman decidió extrapolar su uso al resto de niños, modificando y completando el programa.

En su libro “Cómo enseñar a leer a tu bebé”, afirma que el método tradicional de enseñanza de la lectura por medio de sílabas es erróneo, ya que sostiene que un bebé antes de los 3 años es capaz de aprender a leer si es expuesto a letras suficientemente grandes.

En el método Doman el objetivo es potenciar el aprendizaje, aprovechando al máximo y tempranamente la disposición natural y espontánea de los bebés para el aprendizaje. Mediante la estimulación de diferentes áreas sensoriales, se pretende el desarrollo integral y máximo del bebé; desde el plano intelectual, pasando por el físico, emocional y social.

Glenn Doman fundó en Philadelphia el Instituto para el Potencial del Desarrollo Humano, iniciando de esta manera lo que él y sus discípulos denominan una “revolución pacífica”.

Método Doman para enseñar a leer a bebés y niños

Método Doman: ¿En qué consiste el Programa?

Actualmente se ha situado como uno de los programas alternativos de educación infantil que más adeptos utilizan y confían para educar a sus hijos desde casa, como complementación a la educación reglada en colegios.

El Dr. Doman parte de la base de 5 principios en el desarrollo del Método Doman:

  1. Desarrollar la atención y estimulación temprana en los niños para prevenir posibles deficiencias, facilitar los procesos de enseñanza y los procesos de aprendizaje y aminorar las diferencias de desarrollo.
  2. Los niños de corta edad quieren y pueden aprender.
  3. El cerebro infantil es capaz de absorber gran cantidad de información.
  4. El proceso de aprendizaje tiene que ser divertido.
  5. Se tienen que seguir las instrucciones al pie de la letra.

El método Doman se subdivide a su vez en varias áreas; como son el Programa de lectura, el Programa de Inteligencia, el Programa musical, el Programa de escritura, el Programa de matemáticas, el Programa de excelencia física y el Programa de segundo idioma.

Estos programas se basan en inputs (entrada de información) y outputs (salida de información) con el que el niño demuestra la adquisición de un nuevo conocimiento. Los inputs que presentamos son de cualquier naturaleza, pueden ser inputs sensoriales, visuales, auditivos, etc.

A través de éste articulo voy a intentar que conozcas un poquito más acerca del Programa de Lectura, ya que es el más extendido y el que goza de mayor reputación.

Quiero señalar que el método Doman no cuenta con ninguna evidencia científica; esto quiere decir que no hay estudios que avalen su eficacia o no.

Es tarea y responsabilidad de cada padre el valorar los diferentes programas alternativos educacionales y decidir de manera sabia si utilizarlos o no con sus hijos.

El programa de lectura del Método Dolman

El programa de lectura del método Doman se basa en que el bebé puede aprender cómo se interrelacionan las letras sin necesidad de haberse aprendido ya el abecedario. De este modo, el método Doman consiste en la presentación de una serie de bits.

Los bits son unidades de información, que los padres presentan en modo de gráficos o cartulinas. Es imprescindible que el tamaño del bit presentado sea acorde a la madurez visual del bebé, y el tipo de letra y el color deben ser adecuados. Para que el bit funcione como estímulo deberá ser novedoso, representar sólo un dato y el niño tiene que enfrentarse por primera vez a él. Por ejemplo si ofrecemos como bit la palabra silla, y el niño ya sabe lo que es una silla, éste caso no funcionaría como estímulo.

¿Cómo aplicar el programa de lectura del método Doman?

Para que el método funcione, Doman insiste en que hay que ser muy riguroso. Si quieres ponerlo en práctica, presentarás a tu bebé una serie de cartulinas con palabras (bits de inteligencia) escritas con letras grandes y que pertenezcan a una misma categoría (jardín: flores, perro, árbol, columpio…) y repetirlo durante 3 veces al día.

  • Tienes que escoger 5 series de 5 bits cada uno.
  • Entre bit y bit de inteligencia no dejes pasar más de un segundo.
  • Tras la exposición de una serie completa, deja unos segundos y empieza con la siguiente.
  • Finaliza la exposición de los bits alabando la conducta de tu hijo.
  • Nunca le examines.

A tu hijo le vas a presentar estos ejercicios como un juego, y le leerás en voz alta y clara cada cartulina. Es imprescindible que estas sesiones sean muy breves para que el niño no pierda su atención o de lo contrario no surtirá ningún efecto. Es mucho más beneficioso que el bebé se quede con ganas de más, y que hagamos estos ejercicios de una manera lúdica y divertida.

El Método Doman: Ventajas y desventajas

Ante todo prudencia. Puede que tras leer este artículo se te ilumine la cara y quieras hacer de tu bebé el próximo Einstein.

No existen las fórmulas mágicas, y desde luego, el Método Doman no es una excepción. Hay que tener en cuenta que este programa ha sido diseñado para desarrollar el potencial de tu bebé de una forma temprana, por lo que debes ser prudente al creer que si lo aplicas, la inteligencia de tu hijo aumentará drásticamente. La Teoría de Piaget determina las diferentes etapas del desarrollo de los niños.

Invito a todos los papás y futuros papás a una reflexión mesurada antes de volveros “Domaníacos”. ¿¡Realmente es tan importante para ti que tu hijo sepa leer con 12 meses?! Si queremos criar a un niño inteligente, tal vez nos interese conocer estos consejos.

Si tu objetivo primordial es realmente estimular a tu bebé de una forma temprana, y enfocar el programa como una diversión lúdica más que una clase magistral, entonces puede que el programa te sirva para algo.

Si lo que quieres es presumir de hijo precoz y para ello lo vas a atosigar con cartulinas desde que se levanta, mejor olvídate de este método. Ya que si tu único objetivo es que tu bebé aprenda a leer lo más pronto posible, vivirás frustrado a la espera de resultados y le contagiarás esa frustración a tu bebé, que lo percibirá aunque sea muy pequeño, no lo dudes.

Y esta frustración puede ser muy perjudicial para tu pequeño, y conseguir efectos devastadores con los próximos aprendizajes, así que mucho cuidado.

Método Doman: ¿Es tan bueno como parece?

Desde mi punto de vista como neuropsicóloga, creo que el verdadero aporte beneficioso de este método es la relación de cariño, vínculo emocional, y el tiempo que vamos a dedicar a estar con nuestro bebé, más que quizá los resultados mesurables que pueda producir la aplicación del método Doman.

Insisto en que no hay evidencia científica ni empírica que respalde la efectividad del Método Dolman. Pero si podemos quedarnos con características y premisas que propone, que desde el punto de vista científico y neuropsicológico pueden ser muy beneficiosos para tu bebé.

Si tu bebé pasa tiempo contigo, varias veces al día, oyendo tu voz y tu tono cariñoso, será muy beneficioso para crear una vinculo emocionalmente sano con él. Además, tu pequeño no reclamará tu atención tan continuamente ya que aprenderá que por muy ocupado o ocupada que estés vas a sacar varios ratitos al día para “jugar al juego de las cartulinas”. Descubre como mejorar la autoestima de los niños.

Si reforzamos cada sesión al finalizar alabando la conducta y no los resultados obtenidos, podremos incidir de manera directa en la autoestima de nuestro bebé y en su percepción de autoeficacia. Es muy importante que nuestros elogios vayan dirigidos a su actitud: “¡Qué atento has estado cuando mamá/papá hablaba…!” “Me gusta mucho cuando te sientas a escucharme….”

Te recomiendo que leas mi artículo El Efecto Pigmalión: Lo que comunicas a tus hijos sin darte cuenta. En el conocerás la importancia que tienen tus palabras en el desarrollo emocional e intelectual de tu bebé.

“Si realmente eres un padre responsable, sabrás obtener lo mejor de este programa para mejorar tu vínculo emocional con tu bebé, y desarrollar su curiosidad y sus ganas de aprender de una manera divertida y enriquecedora para los dos”

Si quieres más información de este programa, puedes encontrarla aquí. ¡Espero que os sirva de ayuda!

Recuerda ante todo que tu bebé es un niño, y no le pidas ni exijas más de lo que puede ni debe hacer…

No exijas a tu hijo más de lo que debe hacer

10 Estrategias para aprender cualquier cosa más rápido ¡Así funciona tu cerebro!

Mi intención es que conozcas un poquito más sobre tu cerebro, qué puede hacer y cómo funciona, para que te sea más fácil aprender cualquier cosa más rápido y con menos esfuerzo ¡Sácale provecho a todo tu potencial en situaciones de aprendizaje!

Aprender cualquier cosa más rápido

1. Haz una buena planificación

Muchas personas, a veces por cuestión de tiempo o falta de complejidad de la tarea, subestiman la importancia de la planificación mental. La estrategia más importante para aprender cualquier cosa de manera más rápida y eficaz, es esta etapa inicial: La planificación. Si eres capaz de organizar bien el trabajo, marcarte prioridades y medir adecuadamente el esfuerzo que debes llevar a cabo para cada tarea, conseguirás un rendimiento más alto y una mejor capacidad para la resolución de problemas. Es normal que al principio te pueda costar un poquito más planificar adecuadamente, pero no desesperes, esta habilidad cognitiva se mejora practicando.

¿Cómo puedo aprender cualquier cosa más rápido?
1º-  Recoge toda la información necesaria, investiga y prepara todos los materiales que creas que vas a tener que utilizar. Es importante que realices esta tarea antes de ponerte manos a la obra, recopilar toda la información te ayudará a poder planificar con criterio.
2º- No es lo mismo una prueba escrita que un test: Selecciona tus metas.
3º- Tormenta de ideas. Busca diferentes caminos que puedan llevarte hasta tu objetivo.
4º- Ten en cuenta el número de horas de que dispones, los plazos, posibles contratiempos, el tipo de material… y elabora un plan de estudio.
5º- Crea metas intermedias y objetivos diarios para ir “quemando etapas”.

2. Utilizar un método de estudio para aprender más rápido

Es recomendable seguir un esquema o plan de acción; existen diferentes técnicas de estudio y memorización. Uno de los métodos con los que se obtienen mejores resultados es el clásico PQRST (siglas del inglés que significan prever, preguntarse, leer, resumir, comprobar). Ha dado buenos resultados tanto en aprendices normales como en personas que presentan dificultades de aprendizaje como puede ser dislexia, TDAH, etc…

¿Qué método puede ayudarme a aprender más rápido?
El clásico método PQRST consiste en 5 pasos:
1º- Busca la idea general del texto o tema que quieres aprender, por ejemplo a partir de un resumen o de una introducción al tema, lee información sobre el autor…
2º- Genera preguntas sobre lo que esperas de la lectura antes de comenzar.
3º- Haz una lectura del texto, visualiza tutoriales, etc… e intenta responder a las preguntas objetivo.
4º- Escribe un resumen con las ideas principales.
5º- Repasa el material estudiado para afianzar tu memoria.

3. La curiosidad activa tu cerebro

¿Por qué cuando nos cuentan una historia, vemos una película o leemos una novela interesante somos capaces de recordar sin esfuerzo un montón de datos? La respuesta es muy sencilla: La curiosidad, que junto con la emoción, es la llave del aprendizaje.

Este artículo publicado en Neuron, defiende que la expectación que nos produce un tema, activa nuestro cerebro de tal forma que podemos aprender y retener cualquier tipo información. Tener curiosidad por algo activa el sistema de recompensa de nuestro cerebro, liberando dopamina, una sustancia relacionada con los sistemas de placer.

Sin duda, los seres más ávidos de aprendizaje y con mayor curiosidad por el mundo que podamos conocer son los “peques”

¿Cómo aprender más rápido?
Imagínate que eres un niño pequeño lleno de curiosidad por aprender y absorberlo todo. Pregúntate apasionadamente sobre lo que vas a estudiar. ¿Qué es? ¿Qué conoces del tema? ¿Qué crees que aprenderás? ¿Cómo puedes aplicarlo a la vida real? ¿Cómo será de difícil? ¿A quién se lo puedes contar? ¿Cómo se relaciona con otras cosas que estás aprendiendo?…

4. Atención Mindfulness

La práctica del Mindfulness o conciencia plena incrementa la función de los procesos cognitivos superiores. Esta técnica incluye diversos ejercicios como el body scan, vivir en el momento presente, controlar la ansiedad y regular las emociones, o concentración en la respiración.

¿Cómo integrar la práctica del mindfulness durante el aprendizaje?
Por ejemplo, puedes probar a sincronizar la respiración (inhalación-exhalación) con los movimientos sacádicos de los ojos (saltos) durante la lectura, para mantenerte presente durante la tarea.

5. Aplicar múltiples estrategias mejor que una

Las estrategias son actividades que sirven para mejorar el rendimiento y otorgan control sobre la tarea. El uso de estrategias de aprendizaje es un factor que influye directamente en el desarrollo de la memoria.

¿Qué tipos de estrategias puedo aplicar para aprender más rápido?
1. Las estrategias asociativas son las más simples. Su objetivo es el repaso del material mediante la repetición: repasar, copiar, subrayar, repetir en alto, etc.
2. Las estrategias organizativas permiten agrupar el material de estudio por su significado (“chunks” de información). Las principales son las categorías y los mapas conceptuales.
3. Las estrategias elaborativas requieren de mayor comprensión del texto por tu parte: esquemas, resúmenes, uso de palabras clave…
4. Las estrategias meta-cognitivas de planificación, monitorización, evaluación y revisión sirven para tener control y conciencia sobre el proceso de estudio.

6. Aprendizaje distribuido mejor que continuado

Tanto si estudias dos, cuatro u ocho horas cada día la distribución del tiempo y el material de aprendizaje serán un factor clave.

¿Cómo puedo aprender más rápido y eficazmente?
Por ejemplo, el estudio intensivo durante 5 horas de un mismo tema resulta peor que la repetición espaciada a razón de 1 h. / 5 días.

7. Los descansos son sagrados

Las investigaciones en psicología de la atención señalan que la capacidad para mantener la concentración en una tarea comienza a disminuir a partir de 20/25 min. Bebe agua en tus descansos, un cerebro hidratado es imprescindible para mantener una buena concentración y atención.

¿Cómo puedo aprender más rápido?
Este método de aprendizaje basado en el descanso fue diseñado por el neuropsicólogo Francesco Cirillo. Cirillo utilizó un reloj de cocina (con forma de tomate) para marcar tiempos de estudio de 20 min. seguidos de un breve descanso. En cada pausa el estudiante realiza una actividad reconfortante como hablar, comer, mirar el correo electrónico… y de vuelta al estudio.

8. Emoción positiva, experiencia positiva

Las emociones son clave durante el aprendizaje. Un estado emocional positivo mejora el rendimiento de la memoria y facilita el aprendizaje.

¿Cómo puedo aprender más rápido a través de las emociones positivas?
Intenta evitar una actitud negativa frente a la materia a estudiar aunque sea muy extensa o difícil. Siéntete bien contigo mismo y con lo que estás haciendo. Verás como una activación emocional positiva, moderada, favorece el estudio.

9. Utiliza auto-recompensas cada vez que alcances un logro

Los refuerzos positivos hacen que sintamos la actividad realizada como más placentera.

¿Cómo aplicar una auto-recompensa para aprender más rápido?
Se aplican inmediatamente después/a consecuencia de la tarea. El refuerzo puede ser verbal o físico: Desde unas palabras de congratulación por la tarea cumplida hasta una recompensa como un helado, o picar algo (es recomendable seleccionar alimentos que ayuden a cuidar tu cerebro), o llamar a un/a amigo/a….

10. Ten confianza en lo que haces ¡Vas a conseguirlo!

Tienes que dejar de pensar en negativo. Visualizar tu meta cuando estás desarrollando una tarea difícil, confiar en ti es fundamental para lograr aquello que nos propongamos. Descubre estos consejos para mejorar tu autoestima.

¿Cómo la confianza en ti puede ayudarte a aprender más rápido?
En mi etapa de estudiante, durante un año repetí un mantra para darme ánimos y para concentrarme. “Confía en ti y se feliz”. Lo repetía en todas formas y sentidos, hablado o cantado: “Confía”, “Confía en ti”, “en ti, confía”, “se feliz”, “ti, ti, ti, confía”… Te haces una idea de como funciona, ¿verdad?

Los procesos cognitivos se pueden agilizar y mejorar a través del entrenamiento. Actualmente, existen diferentes herramientas neurocientíficas que pueden ayudarte a medir y mejorar de forma precisa tus funciones cognitivas. Si quieres profundizar en este campo y entrenar tus procesos cognitivos de forma profesional, puedes informarte en CogniFit, el programa líder de evaluación y estimulación cognitiva. No es un entrenamiento cerebral cualquiera, es una herramienta validada y utilizada por la comunidad científica, colegios, universidades y diversos grupos de población en todo el mundo. CogniFit se adapta a tus necesidades específicas de aprendizaje.

¡Mucha suerte en tu aprendizaje!