Afantasía: ¿no puedes visualizar una manzana? 8 formas de estudiar sin imágenes mentales

Cierra los ojos e imagina una manzana roja y brillante. ¿Puedes verla realmente en tu mente o simplemente sabes cómo es? Algunas personas no pueden crear imágenes mentales de forma voluntaria. Este fenómeno se conoce como afantasía. Pero ¿cómo estudiar y recordar información cuando tantos consejos de aprendizaje insisten en que hay que «visualizarlo» todo? Descubre qué dice la ciencia sobre la memoria sin imágenes mentales y ocho formas prácticas de aprender sin depender de ellas.

Afantasía: 8 formas de estudiar sin imágenes mentales. Imagen: Magnific.

La prueba de la manzana: ¿y si no aparece ninguna imagen?

Prueba a hacer algo más con esa manzana: cambia su color a verde y colócala sobre una mesa de madera. ¿Puedes ver cómo cambia?

Algunas personas pueden imaginar su forma, su piel brillante e incluso la sombra que proyecta sobre la mesa. Otras apenas perciben una imagen borrosa. Y hay quienes no ven absolutamente nada: simplemente saben cómo es una manzana, pero no pueden verla en su mente.

Si te resulta familiar, quizá alguna vez te hayas preguntado por qué consejos como «visualiza la respuesta» o «imagina la página del libro» nunca te han servido de mucho. Puedes reconocer una manzana, describirla y explicar sus características. Sin embargo, cuando alguien te pide que la visualices mentalmente, no aparece ninguna imagen.

Para las personas con afantasía, esta es una experiencia cotidiana.

¿Qué es la afantasía?

La afantasía es la ausencia o disminución notable de la capacidad de crear imágenes mentales visuales de forma voluntaria, es decir, de representar conscientemente imágenes en la mente.

El neurólogo Adam Zeman y sus colaboradores introdujeron el término en 2015 (Zeman et al.). Una revisión científica de 2024 estimó que aproximadamente el 1 % de la población presenta afantasía extrema, aunque el porcentaje es mayor si se incluyen formas menos pronunciadas (Zeman).

La afantasía no es una forma de ceguera ni significa que una persona carezca de imaginación o inteligencia. Es posible reconocer objetos, comprender información visual y pensar de forma creativa sin experimentar imágenes mentales conscientes.

La prueba de la manzana no es una herramienta diagnóstica. Las imágenes mentales son una experiencia subjetiva y no tienen por qué percibirse como si se proyectaran sobre los párpados cerrados. La afantasía congénita suele entenderse como una variación en la manera de experimentar las imágenes mentales, y no como un indicio de un trastorno médico.

Pero esto plantea una pregunta interesante: si no puedes visualizar algo en tu mente, ¿cómo consigues recordarlo?

¿Cómo podemos recordar sin imágenes mentales?

Piensa en la casa de tu infancia. Puede que no consigas verla mentalmente, pero seguramente recuerdes dónde estaba la cocina, quién vivía allí o cómo se llegaba a tu habitación.

La memoria es mucho más que una colección de fotografías mentales. También recordamos significados, datos, experiencias, secuencias y relaciones espaciales.

En un experimento de 2021, 61 personas con afantasía y un grupo de control con características similares observaron diferentes escenas y después tuvieron que dibujarlas de memoria. El grupo con afantasía recordó menos objetos y detalles visuales, pero conservó las relaciones espaciales con una precisión comparable a la del grupo de control (Bainbridge et al.).

Otro experimento de 2026, con 46 participantes con afantasía y 46 sin ella, encontró diferencias en la memoria visual de muy corta duración, pero no en una tarea de memoria de trabajo en la que disponían de más tiempo para procesar la información. Las estrategias verbales resultaron útiles para el rendimiento de la memoria de trabajo en ambos grupos (Monzel et al.).

No poder visualizar una imagen no significa ser incapaz de recordarla. Sin embargo, las capacidades y experiencias varían de una persona a otra: la afantasía no implica que todo el mundo tenga las mismas fortalezas o dificultades.

¿Cómo aprenden realmente las personas con afantasía?

Un estudio de 2025 de la Universidad de Oklahoma analizó diferentes aspectos del aprendizaje en 450 estudiantes universitarios y, posteriormente, entrevistó a 14 estudiantes con afantasía.

Las entrevistas revelaron estrategias como elaborar listas, utilizar explicaciones verbales, relacionar la información nueva con conocimientos previos y combinar distintos formatos de aprendizaje. No se encontraron diferencias significativas en los enfoques generales de aprendizaje según la capacidad de generar imágenes mentales (Cavazos et al.).

Otro estudio más pequeño, realizado en 2026 con cinco personas, describió posibles estrategias basadas en conocimientos semánticos, el habla interna y las ayudas externas para recordar información (Hayes et al.). Estas investigaciones describen experiencias, pero no demuestran que exista un método de estudio ideal para todas las personas.

¿Y qué ocurre con el famoso palacio de la memoria? Imaginar habitaciones y colocar objetos mentalmente en ellas puede resultar frustrante si no consigues visualizarlos. Sin embargo, el conocimiento espacial no es lo mismo que las imágenes mentales: las ubicaciones reales, las etiquetas y los recorridos pueden seguir siendo útiles.

8 técnicas prácticas para estudiar con afantasía

No necesitas crear imágenes mentales para aprender de forma eficaz. Existen otras maneras de organizar la información, comprender ideas complejas y recordar lo que has estudiado.

A partir de las investigaciones sobre la afantasía y los métodos de aprendizaje, te proponemos ocho técnicas prácticas que puedes incorporar a tu rutina de estudio.

1. Dibuja un mapa de ideas en papel

¿Estás estudiando el sistema circulatorio? Dibuja unos cuantos recuadros con nombres y flechas:

Corazón → Arterias → Tejidos del cuerpo → Venas → Corazón

No necesitas hacer dibujos realistas. Un esquema te permite seguir las relaciones entre conceptos sin tener que imaginar toda la escena mentalmente.

Pruébalo: Después de estudiar un capítulo, resume sus ideas principales en una sola página y relaciónalas mediante flechas.

2. Organiza tus apuntes sin intentar visualizar las páginas

Si el consejo de «imaginar la página» no te sirve, organiza la información por escrito siguiendo una estructura clara:

Tema principal → Definición → Datos importantes → Ejemplos

Por ejemplo, si estudias un acontecimiento histórico, divide tus apuntes en causas, hechos y consecuencias.

Pruébalo: Cierra los apuntes e intenta reconstruir el esquema de memoria. Después, comprueba qué te has dejado. Una buena organización ayuda, pero es el esfuerzo de recordar lo que te permite comprobar cuánto has aprendido.

3. Relaciona las ideas nuevas con conocimientos que ya tienes

¿Estás aprendiendo qué son las mitocondrias? Empieza por comprender que ayudan a las células a producir energía utilizable. Después, relaciona esa función con algo conocido, como un sistema de suministro energético.

La comparación sirve como punto de partida, aunque no sea una descripción científica exacta.

Pruébalo: Pregúntate: «¿Qué sé ya que pueda ayudarme a entender esto?». Relacionar conceptos fue una de las estrategias descritas por los estudiantes con afantasía (Cavazos et al.).

4. Crea cadenas de causa y efecto

En lugar de intentar visualizar el ciclo del agua como una película, explícalo mediante una secuencia:

El sol calienta el agua → Evaporación → Condensación → Precipitación

Después, intenta explicar por qué cada etapa conduce a la siguiente.

Pruébalo: Reescribe un párrafo complicado utilizando expresiones como «porque», «por lo tanto» y «como consecuencia». Este método resulta especialmente práctico para estudiar procesos científicos, históricos y económicos.

5. Explica lo que has aprendido en voz alta

Termina de estudiar un apartado, cierra el libro e intenta explicarlo como si hablaras con alguien que no sabe nada del tema. Por ejemplo, si estudias la fotosíntesis, explica qué necesitan las plantas, qué producen y por qué es importante ese proceso. Si te atascas, habrás identificado una parte que necesitas repasar.

Pruébalo: Graba una explicación de dos minutos o escríbela si prefieres no hablar en voz alta. Después, comprueba si has explicado correctamente todos los detalles.

6. Convierte tus apuntes en preguntas

Leer los apuntes una y otra vez puede hacer que la información te resulte familiar, pero ¿serías capaz de recordarla sin mirar? En lugar de limitarte a releer, transforma los datos importantes en preguntas y ponte a prueba.

Por ejemplo, después de estudiar el hipocampo, pregúntate: «¿Qué función desempeña el hipocampo?». Intenta responder con tus propias palabras antes de consultar los apuntes. La respuesta sería: «Desempeña un papel importante en la formación de nuevos recuerdos episódicos». También puedes utilizar tarjetas de estudio o grabar preguntas y respuestas en el móvil.

Pruébalo: Escribe cinco preguntas después de cada sesión de estudio e intenta responderlas sin consultar tus apuntes. Esta técnica, conocida como autoevaluación mediante preguntas (practice testing), cuenta con respaldo de investigaciones sobre el aprendizaje, aunque todavía se necesitan más estudios sobre sus beneficios específicos para las personas con afantasía (Dunlosky et al.).

7. Repasa lo aprendido durante varios días

Una sesión de estudio muy larga puede hacer que hoy recuerdes bien el contenido, pero que dentro de unos días te cueste recuperarlo. Prueba a repasarlo al día siguiente, unos días después y de nuevo a la semana siguiente. Son intervalos orientativos, no una fórmula fija.

Pruébalo: Antes de abrir los apuntes de ayer, escribe todo lo que recuerdes. La práctica distribuida y la recuperación activa de información son estrategias respaldadas por investigaciones generales sobre el aprendizaje (Dunlosky et al.).

8. Utiliza objetos y espacios reales para aprender

¿Estás estudiando geometría? Recorta figuras de papel y muévelas para comprender cómo encajan entre sí. ¿Tienes que aprender anatomía? Explora un modelo con las distintas partes señaladas. ¿Estás preparando una presentación? Escribe los temas en tarjetas, distribúyelas por tu escritorio y practica pasando de una a otra en el orden correspondiente.

Utilizar objetos y espacios reales te permite trabajar con elementos concretos en lugar de depender de imágenes mentales.

Pruébalo: La próxima vez que te cueste entender un concepto, busca una forma de representarlo mediante objetos, dibujos o movimientos físicos.

El papel de las habilidades cognitivas

El aprendizaje implica distintas capacidades cognitivas, como la atención, la memoria de trabajo, la planificación, el razonamiento y la percepción espacial. Estas habilidades nos ayudan a concentrarnos, seguir instrucciones, resolver problemas y comprender las relaciones entre ideas, tanto si podemos generar imágenes mentales como si no.

Además de las técnicas de estudio anteriores, el entrenamiento cognitivo ofrece otra forma de practicar habilidades como la atención, la memoria de trabajo y la percepción espacial mediante ejercicios interactivos. Puede complementar el aprendizaje cotidiano y otras actividades que mantienen la mente activa y estimulada.

Preguntas frecuentes

¿Tener afantasía significa tener mala memoria?

No. Algunos estudios han encontrado diferencias en el recuerdo de detalles visuales y experiencias autobiográficas, pero eso no significa que la memoria sea peor en todos sus aspectos (Zeman; Bainbridge et al.)..

¿Las personas con afantasía pueden tener sueños con imágenes?

Sí. Las imágenes visuales pueden aparecer durante los sueños aunque la persona no pueda generarlas voluntariamente mientras está despierta (Zeman).

¿Se puede aprender a visualizar imágenes mentales?

Actualmente no existe ningún método que haya demostrado ser capaz de recuperar de forma fiable la visualización mental voluntaria en personas con afantasía presente desde siempre. Si antes podías visualizar imágenes y pierdes repentinamente esa capacidad, es recomendable consultar con un profesional sanitario, especialmente si aparecen otros síntomas nuevos.

En resumen

Puede que no consigas ver una manzana en tu mente, pero puedes describirla, reconocerla y aprender cosas sobre ella. Lo mismo ocurre con los temas más complejos. Prueba a explicar, relacionar, representar, hacer preguntas y recuperar información de memoria. Quédate con los métodos que mejor te funcionen: no hay una única manera de estudiar que funcione para todas las personas con afantasía.

No necesitas ver una imagen en tu mente para comprender lo que estás aprendiendo.

El contenido de este artículo tiene fines informativos y no sustituye el asesoramiento médico. Ante cualquier duda relacionada con la salud, consulta siempre con un profesional sanitario.

Referencias
  • Zeman, A., Dewar, M., & Della Sala, S. (2015). Lives without imagery – Congenital aphantasia. Cortex, 73, 378–380. DOI: 10.1016/j.cortex.2015.05.019
  • Zeman, A. (2024). Aphantasia and hyperphantasia: Exploring imagery vividness extremes. Trends in Cognitive Sciences, 28(5), 467–480. DOI: 10.1016/j.tics.2024.02.007
  • Bainbridge, W. A., Pounder, Z., Eardley, A. F., & Baker, C. I. (2021). Quantifying aphantasia through drawing: Those without visual imagery show deficits in object but not spatial memory. Cortex, 135, 159–172. DOI: 10.1016/j.cortex.2020.11.014
  • Cavazos, J. T., Baskin, H. M., Mashigian, T. M., & Cavazos, M. A. (2025). Living and learning with a blind mind’s eye: College students with aphantasia. Frontiers in Psychology, 16, 1615860. DOI: 10.3389/fpsyg.2025.1615860
  • Hayes, S. J., Miles, G. E., & Evans, S.-A. (2026). “Unseen strategies”: What can the experience of aphantasia teach us about cognitive strategies in memory? New Ideas in Psychology, 80, 101215. DOI: 10.1016/j.newideapsych.2025.101215
  • Monzel, M., Yang, C., Plancher, G., Milton, F., & Reuter, M. (2026). Influences of mental imagery at different stages of Atkinson’s and Shiffrin’s modal model: Visual imagery is associated with enhanced iconic memory performance. Cortex, 200, 151–164. DOI: 10.1016/j.cortex.2026.04.011
  • Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J., & Willingham, D. T. (2013). Improving students’ learning with effective learning techniques: Promising directions from cognitive and educational psychology. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4–58. DOI: 10.1177/1529100612453266