Consejos para comunicar malas noticias. La empatía es la clave.

¿Cómo dar malas noticias? 8 Consejos para cuando no te salen las palabras

 Las malas noticias causan dolor tanto a quien las recibe, como a quien las da. Comunicar malas noticias es una tarea difícil, que suele generar mucha ansiedad porque implica hacer frente a las emociones y reacciones del otro. Desgraciadamente, a lo largo de nuestra vida, nos tocará tanto recibir malas noticias como darlas.

¿No quieres dañar a nadie pero te sientes obligado a transmitir un mensaje doloroso? ¿Cómo damos malas noticias de la mejor manera posible? Aprende algunos consejos: Mairena Vázquez, psicóloga, te explica por qué es importante saber cómo transmitir las malas noticias.

Cómo comunicar malas noticias

¿Qué es una mala noticia?

Podemos entender por “malas noticias” miles de acontecimientos que varían en severidad. Las malas noticias pueden ser desde las noticias más severas, como la muerte de un familiar o el diagnóstico de una enfermedad, hasta malas noticias menos graves como la pérdida de un trabajo, o un peor rendimiento, querer terminar una relación amorosa, o el suspenso de algún examen.

Una mala noticia es una noticia que altera las expectativas de futuro de quien la recibe“.

Que una noticia sea, o no, mala, depende de las características personales de cada persona, del grado de maldad de la noticia, y de la realidad de la situación junto con las expectativas de futuro que le generaba esa noticia.

Sea cual sea la mala noticia que haya que dar, es primordial ponerse en el lugar de la persona que la va a recibir y hacerlo de manera sincera, honesta y clara.

¿Cómo dar malas noticias? 8 Consejos de una psicóloga

Una vez hemos visto lo importante que es saber comunicar malas noticias, vamos a ver cómo hacerlo.

Hablamos de malas noticias como muerte de un familiar, despido de un empleado de la empresa, comunicación de un diagnóstico médico, ruptura con una pareja… Está claro que no es lo mismo comunicarle a tu pareja el fallecimiento de un familiar que decirle a tu hijo que te han echado del trabajo y por eso no le puedes comprar ese móvil que tanto quería.

Una mala noticia siempre es mala. El objetivo principal de comunicar bien una mala noticia es que la persona sufra el menor impacto psicológico posible.

Consejo nº 1: ¿Debo ser yo quien dé la mala noticia?

Antes de ponerte manos a la obra, debes preguntarte si eres la persona correcta e indicada para comunicar la mala noticia. Aprende a tomar decisiones difíciles.

 Para ello debes tener la suficiente confianza con la persona al mismo tiempo que darte cuenta si esa noticia te afecta de alguna manera.

Si crees que no eres capaz de dar la noticia de la manera adecuada porque estás implicado emocionalmente, ni lo intentes ya que puede que sin quererlo, hagas que la situación se complique.

Si finalmente eres tú quien da la mala noticia, debes ir preparado para las diferentes emociones y reacciones que puedas encontrarte. Por ejemplo, si la persona te culpa de lo que ha ocurrido o carga su rabia contra ti, no reacciones de manera negativa. Mantente relajado y preparado para cualquier circunstancia.

Consejo nº 2: Para dar bien una mala noticia, elige un buen entorno.

Nada de redes sociales ni llamadas telefónicas (se puede llamar solo en casos muy puntuales). Es fundamental elegir un lugar donde ambos os podáis sentar y nada ni nadie pueda molestaos (televisión/radio apagada, móviles desconectados, puertas cerradas,…).

Y te preguntarás, ¿es tan importante que las dos personas estén sentadas?

Sí, es muy importante porque al estar sentado, el cuerpo tiende a relajarse, se puede prestar más atención y es más fácil de controlar en caso de que se pierdan los nervios. En caso de desmayos, bajadas de tensión o pérdidas de equilibrio, se evita que la persona caiga al suelo. Además, cuando se le pide a alguien que se siente para hablar, indirectamente se predispone a esa persona a que se prepare para escuchar una mala noticia.

El lugar debe ser tranquilo y sin demasiadas distracciones. Si te sientes más seguro, puedes pedirle a algún familiar/amigo que te acompañe (por si las moscas).

Consejos para comunicar malas noticias. Elige un buen entorno.

Consejo nº 3: ¿Cuándo debo dar la mala noticia?

Si se trata de algo que puede derivar en una noticia mucho peor, lo mejor es comunicar a la otra persona todas las posibilidades que pueden ocurrir. De este modo si al final ocurre la peor posibilidad, comunicarlo será una tarea más fácil para el emisor y más fácil de asimilar para el receptor.

Es conveniente elegir un momento adecuado en que la persona a la que vamos a dar la mala noticia esté receptiva, disponible y descansada. Obviamente esto son factores que a veces no podemos controlar, ya que es preferible que le demos nosotros la noticia a que se entere por rumores.

Es importante que la persona no esté ni muy estresada ni muy cansada en esos momentos (por ejemplo, al salir del trabajo) ya que puede aumentar el impacto emocional de la noticia y hacer que se recuerde con más intensidad.

Si es urgente que conozca ya la noticia, se habla con esa persona en ese mismo momento comenzando con un “Tengo que hablar contigo, es importante” o “No puedo esperar, necesito hablar contigo”.

Las malas noticias deben darse siempre en persona pero si (por causas extremas) se ha de decir por teléfono, se debe aconsejar a la otra persona que se siente, se pide que sea acompañada por alguien y se le da la noticia con respeto, claridad y seriedad.

Consejo nº 4: La empatía es la clave.

Debes saber si la persona a la que vas a comunicar la mala noticia sabe algo, se lo espera o es totalmente desconocido. Conforme vas contando la mala noticia, observa los gestos y emociones de la otra persona. Es importante que sepas reconocerlas y sobre todo, actuar frente a ellas.

Con que seas empático, no me refiero a que te pongas a llorar cuando comuniques la noticia. ¡Error! Debes intentar controlar tus emociones ya que esa persona necesita a alguien que le apoye y le transmita seguridad.

Muestra a la persona que eres capaz de ponerte en su lugar y que puedes imaginar el dolor que siente. No juzgues, no supongas nada y por supuesto, no intentes minimizar sus emociones.

Consejos para comunicar malas noticias. La empatía es la clave.

Consejo nº 5: Para comunicar la mala noticia debes ser claro y directo, pero con mucho tacto.

¡No te andes por las ramas y ve al grano! Es muy importante que seas claro y directo. Una buena forma de empezar es diciendo “Ha pasado una cosa muy triste”, “Tengo una noticia triste que contarte”, “No es sencillo decirte esto, pero…”,… Elige alguna expresión que prepare a la persona para lo que viene a continuación.

Sé directo pero no brusco (ni se te ocurra resumir la noticia en una sola frase), es decir, empieza hablando del tema pero poco a poco. Empieza desde lo más sencillo a lo más complejo dando tiempo a que la persona pueda asimilar lo que le estás contando.

Si la persona te empieza a hacer preguntas del tipo: “¿Cómo está?” o ¿Qué ha pasado?”, en caso de muerte lo más conveniente es que respondas: “Lo siento, pero ha fallecido”.  Los detalles deben darse cuando la persona a la que le estamos comunicando la mala noticia esté lista para escucharlos, antes no.

Consejo nº 6: El lenguaje (verbal y no verbal) es muy importante.

No es conveniente dar nuestra opinión justo en ese mismo momento ya que se puede interpretar como una forma de ocultar algo o como una información sesgada.

Se deben narrar los acontecimientos de una manera objetiva siendo sinceros y transparentes. Ten cuidado con lo que dices ya que la persona en cuestión estará más susceptible y esos momentos lo recordará siempre. No es lo mismo decir “Sé cómo te estás sintiendo, es muy duro” que “Es una situación muy dura, entiendo que lo estés pasando mal” (te puedes imaginar el dolor por el que está pasando esa persona pero no sabes cómo lo está pasando, cuidado con los matices).

El lenguaje no verbal es muy importante: toma una actitud próxima que demuestre cercanía y seguridad y mantente cerca mostrando comprensión e interés. En ningún momento dejes sola a la persona a la que le estás comunicando la mala noticia. No te olvides de hablar mirando a los ojos y de mantener un tono calmado y tranquilo.

Consejo nº 7: ¡No habla! ¡No se mueve! ¿Qué hago?

Cuando a una persona se le comunica una mala noticia puede reaccionar de diferentes formas. Hay personas que hacen muchas preguntas porque quieren saber todo lo que ha pasado en ese momento,… otras gritan, dan golpes y no dejan de llorar y finalmente otras se quedan calladas, en shock. Si no para de llorar, no te preocupes… llorar es una expresión positiva.

Sea cual sea su reacción al contarle la mala noticia, es conveniente dar un tiempo para sí misma. Así favorecemos que se enfrente mejor a los problemas.

Si la persona en cuestión no emite ninguna palabra, no pasa nada. No la fuerces a decir nada, mantente a su lado y pon tu brazo en sus hombros mostrándole empatía y solidaridad. Muchas veces, un gesto vale más que mil palabras. Cuando no sepas qué decir,… calla, escucha y apoya.

¡Ojo! Podemos tocar a la persona para mostrar apoyo y comprensión una vez hayamos dado la noticia. No es aconsejable tocar a la persona (poner el brazo en sus hombros o cualquier gesto similar) antes de darle la noticia. La persona puede alterarse y no prestaría bien atención a lo que le vamos a comunicar.

Consejo nº 8: Después de dar la mala noticia ¿Ahora qué hago?

Una vez se ha dado la mala noticia, debemos hacer que la persona se encuentre lo más cómoda posible dentro de la situación. Podemos intentar dirigir a la persona hacia un camino más positivo y estar a su lado en lo que necesite. Siempre podemos recordarle que los golpes nos hacen más fuertes.

La persona que acaba de recibir la mala noticia necesita ayuda (aunque no te lo exprese). Tu eres la persona idónea para acompañarla a cualquier sitio donde necesite ir (hospital, comisaría, casa,…) o llamar a alguien de confianza que le acompañe en ese momento.

Puedes aconsejarle acudir a un psicólogo ya que será la persona idónea para atenderle en esos duros momentos. Descubre la diferencia entre psicólogo y psiquiatra.

Finalmente, es necesario que mantengas una situación más o menos tranquila: evita acciones que puedan perjudicar a la persona (por ejemplo, que no coja el coche con ese estado emocional), procura que la persona esté tranquila (prepara tilas, acompáñala,…), etc….

¿Por qué debemos aprender a dar malas noticias?

Puede que alguna persona que lea esto piense… “Si da igual cómo lo comuniquemos, la noticia va a ser mala de todas formas, ¿no? Si se ha muerto, se ha muerto” o “si le han despedido del trabajo, se le dice y punto”.

¡Error! Cuando recibimos malas noticias recordamos muy vívidamente las palabras que nos dijeron y la sensación que tuvimos en ese preciso momento. La forma de comunicar las noticias cambia las sensaciones y sirve de ayuda para que la persona en cuestión asimile mejor la noticia.

Cómo nunca debemos comunicar las malas noticias: “Esta mañana encontramos a su hija en la carretera. Ha sufrido un terrible accidente y ha muerto”.Fórmula más adecuada:“Esta mañana ha ocurrido un grave accidente en la carretra el que se encontraba su hija y ha resultado herida. La ambulancia llegó de inmediato y todos los sanitarios han hecho un gran esfuerzo con ella pero tenía lesiones muy graves y siento comunicarle que no ha sobrevivido”.

Estos ejemplos son generalizables a cualquier contexto.

Es importante comunicar malas noticias de manera que la persona sea capaz de asimilarlas. Para ello debemos tener tacto en dar la noticia pero sin llegar a mentir teniendo en cuenta los consejos del siguiente apartado.

¿Quiénes se suelen encargar de dar las malas noticias?

Hay personas que debido a su profesión tienen mayor responsabilidad de dar malas noticias.

Este es el caso de los profesionales de la salud y del cuerpo de seguridad que cada vez más, intentan prepararse para hacer el menor daño y el menor impacto a las personas a las que les dan las malas noticias. Tarea nada fácil debido a todas las connotaciones que tienen que tenerse en cuenta.

Entre los miedos que tienen estos profesionales destacan: miedo a lo desconocido, miedo a no saber cómo actuar y hacerlo mal, miedo a causar dolor, miedo a ser culpado, miedo a expresar emociones,…

Ya lo dijo Sófocles: “Nadie ama al mensajero que trae malas noticias”.