En busca del bienestar físico y mental

En busca del bienestar físico y mental

¿Cómo conseguir ese bienestar mental y físico que nos permita vivir la vida intensamente cada día y de forma plena? A menudo nos informamos acerca de nuevas formas de fomentar nuestra salud física y anímica; sin embargo, es mucha la información disponible, y tal vez no dispongamos de todo el tiempo para informarnos acerca de nuestro bienestar. Por ello, te presentamos a continuación todo lo que debes saber sobre el bienestar físico y mental

¿Qué es el bienestar?

Tradicionalmente se había considerado a la salud como ausencia de enfermedad. En 1.947 la OMS la definió como «un estado de completo bienestar físico, mental y emocional y no solo la ausencia de enfermedades».

¿Qué es el bienestar físico?

Cuando hablamos de bienestar físico no solo hablamos de estar fuertes y guapos. Lo más importante en este punto es conseguir tener a todo nuestro cuerpo (órganos, músculos, huesos, sentidos etc.) en perfecto estado para así hacer frente a nuestro día a día.

Para conseguir esto lo más importante van a ser el ejercicio y la alimentación:

  • Ejercicio: Es fundamental practicar actividad física diaria para conseguir todos sus beneficios; libera el estrés y la ansiedad, nos mantiene en forma, aumenta nuestra calidad de movimiento y con ello la calidad de vida, aumenta el flujo sanguíneo, libera hormonas de la felicidad, fortalece nuestros huesos etc.
    Por suerte cada vez somos más los que practicamos deporte y es nuestra obligación de transmitir estos valores a los demás.
  • Consumo de alimentos: El otro pilar fundamental es nuestra dieta. Llevar una dieta saludable que contenga todos los nutrientes esenciales es básico si queremos mantener un cuerpo sano. Además de ello, debemos evitar el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco ya que afectará de forma negativa a nuestro cuerpo. Si tu problema viene por un descontrol en la dieta te recomendamos acudir a un especialista en nutrición que te pueda asesorar correctamente ya que hoy en día todo el mundo da consejos y “No todo vale para todos”.

Todos los cambios que realices para conseguir tu bienestar físico deben ser progresivos. Lo importante es ser constante y coger unos buenos hábitos que puedas involucrar en tu día a día.

¿Qué es el bienestar físico?

¿Qué es el bienestar mental?

Para conseguir el bienestar mental nuestro cerebro debe funcionar perfectamente y nosotros debemos tener la mente despejada para afrontar nuestros problemas del día a día de la mejor forma posible.

Para estimular nuestro cerebro debemos realizar actividades que estimulen nuestra mente como pueden ser:

  • Lectura, actividades artísticas o desarrollo de proyectos personales.

Si nosotros poseemos un cerebro desarrollado y además conseguimos un bienestar físico y emocional estoy seguro de que vamos a dar el 100% de nosotros.

¿Qué es el bienestar mental?

¿Qué es el bienestar emocional?

Cuando hablamos de bienestar emocional hacemos referencia al estado de ánimo que viene influenciado por el sentirse bien con nosotros mismos y con lo que nos rodea.

En este punto juega un papel fundamental nuestra autoestima y la confianza en uno mismo. Cuando nosotros estamos felices con lo que hacemos, somos capaces de exteriorizarlo con alegría, buen humor y un estado emocional muy positivo.

Además de trabajar nuestro “yo”, para mejorar nuestro bienestar emocional es imprescindible rodearse de gente que nos aporte experiencias positivas y mejore nuestro estado de ánimo. Hoy en día existen muchas relaciones interpersonales, pero muchas de ellas son tóxicas y acaban por robarnos esa energía positiva que nosotros desprendemos.

Algunas de los consejos que os damos para conseguir el bienestar emocional son:

  • Rodéate de personas importantes para ti y que te hagan sentir bien.
  • Disfruta de tu tiempo libre y no lo cambies por cosas que no te apetecen hacer.
  • Afronta los problemas de forma positiva.
  • Practica un deporte que te divierta.
¿Qué es el bienestar emocional?

Importancia del equilibrio cuerpo y mente

¿Te ha pasado que cuando realizas abdominales te duelen otras partes del cuerpo como el cuello o la espalda? o, ¿que al hacer sentadillas sientes la tensión en las piernas y no en los glúteos que son los que se deberían estar fortaleciendo?

Si esto ocurre es porque hay una desconexión de la mente con el cuerpo. Es muy probable que cuando estés ejecutando estos ejercicios, tu mente no esté enfocada en lo que estás haciendo, sino en problemas del trabajo o situaciones ajenas al momento. Lo que pasa aquí, es que la ejecución motora no es acorde a la emisión neural, ocasionando no solo que el movimiento resulte ineficiente, sino también que desperdicies tu energía.

Cuando hacemos ejercicio, es importante enseñarle al cuerpo de forma consiente a conectarse con la mente para lograr un movimiento inteligente y eficiente. Se trata de aplicar la ciencia de la comunicación en el entrenamiento.

Somos una bella máquina que debe aprenderse a conducirse, con el fin de aprovechar mejor las energías y buscar la eficiencia mediante la conexión o comunicación asertiva corporal. Es un juego de mente-respiro-pienso-ejecuto-movimiento muscular. ¡Una unión de nuestras partes!

Importancia del equilibrio cuerpo y mente

Para realizar lo anterior, es necesaria la concentración y reconocimiento de nuestro cuerpo o lenguaje corporal. Sin esto, sería como hablarle a una pared y el entrenamiento resultaría plano, sin propósito y sentido alguno. Cuando se logra esto, esa comunicación se traduce en el control mental de tu cuerpo.  

En el momento en que logras que el cuerpo le haga caso a tu mente en plena consciencia, creas un entendimiento de la corporalidad que se trae equilibrio. Esto traerá grandes beneficios a la hora de realizar funciones motoras básicas del día a día como subir escaleras sin que duelan las rodillas, sentarse activando el abdomen de manera adecuada para que la espalda no se vea afectada, o llegar al piso y volverse a levantar sin sentir que el cuerpo es más pesado de lo que se puede cargar. Además, te brindará mayor resistencia para completar las largas jornadas laborales.

Esto también será la fuente de bienestar mental y control ante la solución de problemas cotidianos porque el cuerpo aprende a trabajar en pro de lo que quieres, permitiéndote alcanzar objetivos en corto tiempo y con mayor satisfacción.

Nacimos para movernos. Si estuviéramos hechos solo para pensar, ir al trabajo, llegar a casa y hacer otros pequeños menesteres, tendríamos una gran cabeza y dos pies para realizar lo estrictamente necesario. Pero así no somos y lo negamos permitiendo que el sedentarismo predomine en nuestras vidas, o comportándonos de manera indiferente ante la mejor máquina biomecánica y bioquímica que nos ha sido dada. ¡ Y ni siquiera sabemos hablarle!

Importancia del equilibrio cuerpo y mente

¿Por qué tendemos a perder nuestro centro y bienestar?

Somos poco conscientes de la implicación que tiene nuestro estado psíquico en nuestro bienestar corporal y también a la inversa, del efecto que nuestra fisiología ejerce sobre nuestra salud mental. Cuerpo y mente no son independientes sino que se necesitan inequívocamente el uno del otro. En general, no concebimos la estrecha relación ente ambos y damos poca importancia a la sinergia que mantienen.

Para nuestra expresión emocional utilizamos toda nuestra musculatura, un instinto innato y generalmente subconsciente – soltar una carcajada, fruncir el ceño, etc. No obstante, por general, esta tensión muscular expresiva es contraída e inhibida para limitar nuestra expresión, ya sea por miedos o prejuicios.

A largo plazo, esta restricción de nuestra expresión emocional física conlleva dolores crónicos que son consecuencia de un recogimiento personal y emocional total. El resultado: un individuo cerrado, tanto emocional como físicamente.

¿Por qué tendemos a perder nuestro centro y bienestar?

Vivimos en una sociedad que tiende a esconder la expresión de las emociones. ¿Por qué? Quién sabe. Nadie nos lo ha enseñado pero indirectamente lo hemos aprendido. “Llorar es de niños” o “rendirse es de débiles” son frases que se nos graban en nuestro subconsciente, llevándonos al miedo por expresar físicamente lo que sentimos. El precio a pagar, no obstante, es elevado.

A veces bloqueamos algunas zonas de nuestro cuerpo, aprendemos a inhibir ciertas respuestas, aislamos informaciones conflictivas que nuestros sentidos nos envían, cambiamos una determinada postura para no sentir el dolor físico. Costumbres adaptadas, un estado perezoso que nos han conllevado a la pérdida de espontaneidad, de nuestra capacidad de respuesta, de conexión con distintas áreas de nuestra memoria y con la flexibilidad para ciertos movimientos.

Esta comodidad termina causando estragos tanto en nuestra mente como en nuestro cuerpo. Mentalmente sufrimos una pérdida de nuestra identidad personal, en mayor o menor grado según nuestra historia. En cambio, físicamente podemos desarrollar un dolor crónico que deriva del mantenimiento de las tensiones musculares que generamos durante esa lucha por tratar de contraer nuestra musculatura. La consecuencia física altera todos los sistemas: des del hormonal y circulatorio hasta el sistema energético y, como no, el sistema nervioso.

¿Por qué tendemos a perder nuestro centro y bienestar?

Equilibrando la mente y el cuerpo

Los ejercicios físicos, principalmente estiramientos, son importantes en el equilibrio cuerpo y mente. Descubriendo nuestro cuerpo, sus capacidades, su plena composición, adquirimos una consciencia plena que directamente trasladamos a nuestra mente.

Cuando nos encerramos en la restricción de la expresión muscular se producen procesos de acortamiento y contracción crónica de las cadenas musculares. Estos mecanismos, pero, no responden únicamente a procesos físicos, sino que se desarrollan y consolidan según nuestro proceso de adaptación y relación con el entorno, sumando las experiencias traumáticas que hemos podido acumular.

La forma del cuerpo, las posturas y la actitud corporal que vamos adquiriendo en el transcurso de los años nos permiten bloquear el flujo de información sensorial y nerviosa, disminuyendo su impacto en nuestro estado emocional y la expresión emocional de nuestro cuerpo y condicionando nuestra capacidad de respuesta, todo ello en un intento de adaptarnos a las demandas y represiones del entorno.

Equilibrando la mente y el cuerpo

Conseguir un bienestar pleno

Hay que tener en cuenta que cambiar de estilo de vida no es tarea fácil ni se consigue de la noche a la mañana. Para poder llegar a nuestros objetivos, primero de todo hay que ser consciente de la meta que queremos. Apuntarla en un papel nos ayudará a tenerla presente, por ejemplo.

Además, también es motivador implicar a terceros, es decir, contar a tu familia y amigos lo que quieres conseguir, ya que el reforzamiento social que ellos te pueden dar ayudará a persistir en la búsqueda de tus objetivos.

Aunque es necesario ser consciente, no hay que llegar al extremo, ni irracionalizar nuestros pensamientos. Es importante saber que lo que nosotros somos es producto de múltiples factores tanto genéticos como ambientales. Por eso, no hay que ponerse objetivos irrealistas ni buscar figuras atléticas que no podremos conseguir, simplemente porque cada uno tiene su constitución física. Cosa de la cual cada uno tiene que estar orgulloso y aceptar.

Conseguir un bienestar pleno

10 Consejos sobre cómo sobrellevar mentalmente la cuarentena por Coronavirus

El encierro en casa derivado de la declaración del estado de alarma debido al coronavirus puede resultar difícil, es muy fácil que nos afecte de forma negativa, agravando estados de depresión y ansiedad. Aquí analizamos las dificultades que pueden surgir y te damos algunos consejos para sobrellevar la cuarentena lo mejor posible.

¿Cómo nos afecta el encierro en casa?

La situación que estamos viviendo es una situación atípica y preocupante, debido a la cual es probable que surjan dificultades sociales, emocionales, económicas… ¿Cuáles pueden ser estas dificultades?

Aumento de miedos y preocupaciones

Esta situación que estamos viviendo acrecenta nuestros miedos y ansiedad, sobre todo el miedo a la incertidumbre y miedo a infectarnos de coronavirus. A muchas personas les afecta económicamente, al verse afectado su puesto de trabajo. También observamos miedo al desabastecimiento de productos de supermercado.

Inactividad y aburrimiento

Al quedarnos en casa es fácil que nuestro nivel de actividad descienda. Nuestros planes se reducen al mínimo. Nuestro nivel de actividad física se reduce, provocando que nuestros niveles de energía bajen, favoreciendo la sensación de cansancio y apatía. También podemos sentirnos aburridos, sobre todo si no tenemos muchos hobbies solitarios o de interior.

Problemas sociales y relacionales

El no poder socializar como antes puede hacernos sentir aislados, solos. Al mismo tiempo, si pasamos la cuarentena con nuestra familia, pasando mucho tiempo con ellos en un espacio reducido es fácil que surjan roces, todo ello agravado por los problemas emocionales que puedan surgir. Para familias con niños, el tener que entretenerlos dentro de casa puede suponer todo un reto.

Dificultades emocionales

Toda esta situación favorece un clima emocional poco propicio para la convivencia y el bienestar.

El no poder salir ni ver a mucha gente va reducir inevitablemente las oportunidades de pasarlo bien o sentirnos bien. La inactividad va a favorecer estados de depresión, bajando nuestro nivel de energía, haciéndonos sentir cada vez más apáticos, dando lugar a un círculo vicioso.

A veces nos envolvemos de un ritmo frenético de actividad simplemente para no escucharnos, alejarnos de nuestros miedos y nuestros pensamientos. La inactividad va a favorecer que tengamos menos formas para huir de nosotros mismos, vamos a tener más tiempo para pensar, y rumiar pensamientos negativos.

Es posible que nos sintamos más irritables, frustrados, solos. También es normal que se potencien nuestras carencias y heridas emocionales.

Consejos para sobrellevar la cuarentena

Aquí van algunos consejos para vencer en la medida de lo posible las dificultades derivadas del confinamiento en casa por el coronavirus.

1. Mantén una rutina

Mantén una rutina

A veces, al disminuir nuestro nivel de actividad y no tener una rutina podemos tener sensación de caos, lo que aumenta nuestra ansiedad y nos hace más inactivos aún. “Cuanto menos hago menos quiero hacer”. Por ello es importante que sigas una rutina lo más normal posible, dentro de las restricciones.

Si trabajas desde casa sigue unos horarios y rutinas parecidos a cuando tenías que ir a la oficina. Dedica parte del tiempo a relajarte tú solo, tiempo para estar con la familia y tiempo para tareas domésticas.

2. Realiza actividad física en casa

Estar en casa reduce nuestras oportunidades de mantener nuestro cuerpo activo. Esto sumado a que el aburrimiento puede conducir a muchas personas a comer más, nos pone en riesgo de desarrollar hábitos poco saludables.

Además, la actividad física mejora nuestro estado de ánimo, nuestra concentración, reduce la ansiedad y nos hace sentir mejor con nosotros mismos.

Puede ser una buena idea, para sobrellevar la cuarentena y terminarla sin unos kilos de más, aprovechar el tiempo extra que tienes para hacer actividad física en casa. Muchos personas se están animando a colgar vídeos de rutinas de ejercicio y clases gratuitas para que puedas mantenerte activo en casa.

Esta cuarentena puede ser un buen momento para crear hábitos saludables y cuidar de nuestro cuerpo.

No olvides la actividad física

3. Limita la cantidad de noticias que ves

Si ya habitualmente estábamos bombardeados de información, esta situación favorece que estemos aún más enganchados a las noticias, tenemos la necesidad de saber qué está pasando, qué medidas van a tomar para contener esta pandemia, cómo va el número de afectados… Las conversaciones y grupos de Whatsapp parece que tratan sólo sobre este tema.

Sin embargo, este exceso de información puede hacer que nos saturemos y que aumente nuestra ansiedad y miedo. Por ello, limita tu acceso a la información sobre el covid-19, dedica un número de minutos concretos a informarte sobre lo que está pasando, pero no estés todo el día leyendo o viendo noticias sobre el tema. Por ejemplo, puedes establecer ver las noticias del medio día únicamente y el resto del tiempo intenta desconectar del coronavirus.

También puede ayudarnos a desintoxicarnos de información, también para no sobrecargar internet, dedicar al menos una hora al día a realizar alguna actividad offline, como leer, jugar con nuestras mascotas o con nuestra familia…

4. No difundas bulos e infórmate bien

La pandemia del coronovarius es la pandemia de los bulos. Estamos siendo acribillados a bulos y noticias falsas, que lo único que hacen es aumentar nuestra ansiedad y algunos incluso perjudicar nuestra salud.

Ignora las cadenas de Whatsapp y sólo consulta fuentes oficiales (del ministerio, de la Organización Mundial de la Salud), contrasta información y te recomiendo que sigas en redes sociales a la Policía y la Guardia Civil, y a los hashtags de bulos (#bulos) para ayudarnos a identificarlos.

5. Mantén contacto social a distancia

Intenta mantener el contacto con amigos y familiares, por teléfono, videoconferencia… De esta manera nos sentiremos menos solos y aislados.

6. Respetad vuestro espacio

Cuando estamos encerrados en casa con otras personas y sin poder salir, es normal que aumenten los conflictos. Es fundamental tener una buena comunicación asertiva, y respetar nuestro espacio y el de los demás.

No todos tenemos la misma necesidad de pasar tiempo en soledad, unos querrán más espacio que otros, y es natural.

No te sientas obligado a pasar el 100% del tiempo con tus familiares. Si crees que lo necesitas aíslate de los demás un rato. Y si es necesario, negocia con tu familia el uso de espacios del hogar.

Si tu no eres de esos, es importante que respetes que otros quieran pasar algo de tiempo solos y no te lo tomes como algo personal.

Es importante también que se delimiten los espacios para diferentes cosas, sobre todo el teletrabajo de todo lo demás. Intenta trabajar siempre en el mismo sitio, y que esta actividad no se realice en los espacios de ocio y relajación (como sofá o cama). Si es posible dedicar una habitación/despacho para esto.

7. Tiempo en familia de calidad

Si vives con otras personas, para favorecer un clima positivo, mejorar nuestro estado de ánimo y vencer el aburrimiento, pasad algo de tiempo juntos realizando actividades divertidas como los juegos de mesa, cocinar en familia, videojuegos, actividad física juntos…

Además, puede ser un buen momento para implicar a toda la familia en las tareas domésticas.

Sed creativos para sobrellevar la cuarentena juntos lo mejor posible.

8. Encuentra hobbies o actividades

Es importante que hagamos actividades agradables en casa, especialmente aquellas que nos relajen y nos ayuden a mantener la ansiedad a raya.

El yoga y la meditación mindfulness nos ayudan a reducir la ansiedad.

Dedícale tiempo a los hobbies que tenías abandonados, o aprende aquello que siempre quisiste hacer. En la red hay infinidad de tutoriales y cursos online.

9. Ten una buena actitud

Aunque esta es una situación difícil, siempre se pueden sacar cosas buenas, como el sentido de comunidad y actos de generosidad. Esto nos ayuda a parar y a dedicarle tiempo a la familia. Nos ayuda a agudizar el ingenio y la creatividad, a reinventarnos. Ya que no podemos hacer otra cosa que esperar y aceptar esta situación, ¿no será mejor quedarnos con lo bueno? Además, ten presente que es una situación pasajera, y terminará pasando.

10. Encuentra recursos de atención psicológica

Están apareciendo muchos recursos de atención psicológica online para gente que lo necesita, desde el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, hasta otras iniciativas de atención psicológica para ayudar a personal sanitario.

También se han habilitado en España dos números de Whatsapp (682916136 y 682508507) para la atención psicológica a mujeres víctimas de violencia de género, además del número 016. Busca otros recursos online de tu comunidad.

Cómo gestionar la decepción

Todos nos hemos sentido decepcionados alguna vez. Algo no salió como pensábamos, o alguien no actuó como creías que lo haría. Es una emoción común, pero también puede llegar a ser muy dolorosa. Aquí te contamos en qué consiste y cómo lidiar con ella.

¿Cómo gestionar la decepción?

¿Qué es la decepción?

Los investigadores describen la decepción como una emoción, una forma de tristeza, bien como un sentimiento de pérdida, un espacio incómodo o doloroso entre nuestra expectativas y la realidad.

Cuando creemos que hay algo que debemos tener para sentirnos felices y satisfechos, la decepción es muy fácil. Aunque es algo desagradable, nuestras experiencias de decepción nos aportan una información muy valiosa sobre nuestras creencias sobre nosotros, otra gente y lo que nos hace realmente felices.

Causas de la decepción

La decepción resulta del hecho de que nuestros pensamientos y expectativas no estén en línea con la realidad. Quizá sean demasiado altas. En algunas ocasiones, son expectativas más o menos lógicas, pero no todo el mundo puede tener los mismos estándares ni todos tienen por qué comportarse según nuestras expectativas.

Decepciones repetidas pueden ser el resultado de un patrón de pensamientos irracionales o distorsiones cognitivas. Si crees que este es tu caso, evalúa lo que estás pensando e intenta cambiar ese patrón de pensamiento mediante la reestructuración cognitiva.

Decepción en la amistad

A veces son nuestros amigos los que nos decepcionan, cuando creíamos que teníamos su apoyo, o no sentimos que esa persona haya valorado tanto esa amistad como nosotros, puede que nos quedemos “en shock”, tristes y desanimados.

No es fácil entender las acciones de otra persona, incluso es más difícil entender que alguien muy cercano nos haya hecho daño. Pero antes de reaccionar rápido a una situación, date tiempo para calmarte y no tomes decisiones impulsivas basadas en tus emociones iniciales

Plantéate las siguientes preguntas:

  • Dónde quieres que ese amigo que te ha herido esté en tu vida.
  • ¿Qué puedes aprender de esta experiencia?
  • ¿Merece la pena intentar salvar esta amistad?

La respuesta a estas preguntas debería guiarte en los siguientes pasos. Unas amistades son más profundas que otras. Determina el nivel de la amistad y cuánto la valoras.

Decepción amorosa

Es frecuente ser decepcionado por nuestras parejas o exparejas. En estos casos merece la pena distinguir dos tipos de decepción: La específica y la general.

La primera se relaciona con el dolor que aparece cuando nuestra pareja no se comporta según nuestros deseos. Por ejemplo, cuando se pasan gran parte del tiempo juntos con el móvil, o cuando no mantienen el orden en la casa que deseamos.

El segundo tipo de decepción se refiere a la sensación de que las cosas no son como te gustaría que fueran. Como una voz que nos dice: “No es como yo creía”, o “Es así como se supone que tiene que ser?

Dependiendo del tipo de decepción que sea, actuaremos de una forma u otra.

La decepción tiene que ver con nuestras expectativas

1. ¿Qué te decepciona?

¿Estás triste porque le has dicho de forma repetida a tu pareja algo que te molesta de lo que hace, pero sigue haciendo? ¿Sientes que la relación se ha vuelto rancia y aburrida? ¿Tu pareja ha revelado una preferencia de vida particular que no encaja con tus sueños?

Saber por qué te sientes como te sientes es clave para conocer la mejor manera de lidiar con la situación.

2. ¿Cómo sientes la decepción?

Hay diferentes formas de sentir la decepción. Puede mostrarse como tristeza, o como ira o incluso vergüenza por cómo ha resultado la relación.

Identificar la mezcla concreta de emociones es importante, ya que tendrás que dirigirte a cada una de ellas.

3. Ponte en el lugar de tu pareja

Si tu decepción se relaciona con algo específico que tu pareja ha hecho, es una buena idea preguntar por qué lo ha hecho. Puede haber muchas razones, y normalmente no son fastidiarnos precisamente.

A veces las personas se comportan de forma que no reflejan su carácter real, y luego pueden arrepentirse. Puede haber muchas razones. Pueden estar estresados, cansados, ansiosos por algo que va a pasar, problemas de salud mental…

Antes de dejar que tu decepción afecte mucho a la relación, intenta ponerte en los zapatos de tu pareja y sentir cómo se pueden estar sintiendo. Utilizando tu empatía para ayudar a explicar, aunque no justificar, su conducta, puede ayudarte a entenderlo y a combatir tu decepción. También puede ayudarte a apoyarle en aquello que le esté sucediendo

Pasos para lidiar con la decepción de pareja

1. Evita los “debería”

A menudo nos decepcionamos porque tenemos unas ideas muy rígidas acerca de cómo debería ser la conducta del otro. Nadie debe comportarse de una forma determinada, salvo para respetar la ley. Todos somos diferentes y nuestra conducta, valores y creencias puede ser diferente. Piensa más bien, en términos de “me gustaría”.

¿Crees que tu pareja debería darse cuenta de cómo te sientes e intentar remediarlo? Quizá es mejor idea decírselo explícitamente. ¿Crees que la relación debería hacerte feliz todo el tiempo, en lugar de los altibajos que sientes?

Analiza esos “debería” que tienes acerca de tu pareja, su conducta o la relación y piensa si son realistas. ¿Es el resultado tan negativo como crees? Por su puesto que preferimos que las cosas salgan como queremos, pero realmente no es algo horrible, y tampoco lo podemos evitar. Por tanto la aceptación suele ser una buena estrategia.

2. Sopesa lo negativo y positivo

Considera toda la situación

No mires lo que te ha decepcionado de forma aislada. Recuerda lo bueno que tiene tu pareja. Todos tenemos defectos, y todos cometemos errores, no podemos ser perfectos todo el tiempo. ¿Es tu pareja atenta y considerada en otras ocasiones? ¿Cuáles son sus puntos fuertes? Las relaciones no son sencillas y requieren de compromiso. ¿Crees que lo positivo puede contrarrestrar lo negativo?

¿Cómo de grande aquello que te ha decpecionado? ¿Es algo pequeño que encuentras irritante o es algo serio por lo que te cuestionas tu relación? Dale una puntuación del 1 al 10, donde 1 es una molestia menor y 10 una traición seria.

Si le das una puntuación de 2 o 3, ¿Merece la pena molestarse por eso? Las pequeñas cosas importan pero no tanto como las grandes. ¿Es lo positivo mayor que lo negativo?

Esta reflexión puede ayudarte a darte cuenta de que no todo es tan malo como crees. O bien puede confirmar que sí lo es.

3. Piensa en qué puedes hacer

Todos tenemos poder para cambiar e influir en nuestras relaciones. Por ello si hay algo en la relación que no te gusta, pregunta cómo puedes remediarlo. ¿Reajustar el reparto de tareas domésticas? Muchas veces se trata de que los dos miembros de la pareja cedan en algo.

4. Tu felicidad no depende de tu pareja

Es una expectativa poco realista creer que tu felicidad depende de tu pareja. Una relación puede hacerte feliz y aportarte cosas positivas, pero no depende de ella. La felicidad no una responsabilidad que le puedas pasar a otra persona, es una carga demasiado grande.

Tú debes responsabilizarte de tu propia felicidad.

7. Fomenta una buena comunicación

Una buena comunicación es esencial.

Muchas veces nos sentimos decepcionados porque damos por hecho cosas, que no se han hablado, y nos hemos creado unas expectativas sin fundamento. Si algo es muy importante para nosotros, es mejor hablarlo explícitamente. Otras veces esperamos que los demás nos den algo porque creemos que es su obligación saber lo que necesitamos en cada momento. Pero lo cierto es que, aunque tenemos la capacidad de intuir ciertas cosas, no siempre es evidente, y la telepatía todavía no existe. Si necesitas algo, simplemente pídelo.

Es importante no juzgar a la otra persona, no atacarla ni culparla. Crea un espacio seguro en el que los dos podáis comunicaros abiertamente. Hablad desde el “Yo siento X” y no “Tú haces X”. Escucha y valida lo que el otro siente.

Descubre aquí qué es la asertividad y cómo comunicarse de forma asertiva.

6. Cuando lo has intentado todo

No todas las relaciones funcionan. Cuando ha habido una decepción, y habéis intentado solucionarlo, o la decepción es tan grande que se ha roto la confianza hemos de aceptar el fin de la relación.

Piensa en lo que te ha hecho aprender. Has podido aprender lo que quieres y lo que no quieres en una relación.

Decepción familiar

1. Cuando los hijos no cumplen nuestras expectativas

Es posible que cuando un familiar nos decepciona duela más que cualquier otra decepción. En nuestra cultura el peso familiar es bastante importante, y esperamos mucho de nuestra familia. Si nuestros amigos, no están ahí, si nuestra pareja nos decepciona, parece que es la familia quien siempre estará ahí. Y es cierto que los lazos familiares pueden ser muy fuertes. Pero no son a prueba de decepciones, y también se pueden romper.

Los padres vuelcan muchos deseos y esperanzas en sus hijos, sueñan en lo geniales que serán de mayores. Las expectativas son altísimas. Intentan que vayan por el camino que a ellos les parece el mejor, ya que desean lo mejor para ellos.

Volcamos nuestros deseos y esperanzas en nuestros hijos, que a veces no se cumplen.

Sin embargo, sólo cada uno de nosotros sabemos qué es lo mejor para nosotros y tenemos derecho a elegir nuestro propio camino, sólo así conseguiremos ser totalmente felices.

Si elegimos una profesión que no nos gusta por complacer a los padres, una pareja porque es la que a los padres le agrada, un tipo de vida porque es lo que los padres creen que es mejor, nos arriesgamos a tener una vida infeliz, por no decepcionar a los demás. Siendo algo que no podemos controlar, ya que hay veces que hagamos lo que hagamos vamos a decepcionar a alguien.

2. Cuando nuestros padres nos decepcionan

Otras veces son nuestros padres los que nos decepcionan, cuando no nos dan aquello que sentimos que necesitamos y nos vemos indefensos. Estas heridas emocionales pueden ser muy profundas, y esas necesidades insatisfechas las podemos arrastrar toda la vida.

Aunque es duro, debemos entender las circunstancias de nuestros padres, que no siempre son fáciles. Debemos entender sus limitaciones y sus propias heridas. Los padres y todos nosotros actuamos cómo podemos, porque si supiéramos actuar de otra forma, lo haríamos así. La empatía y la aceptación son claves.

Cómo gestionar la decepción

1. Cuestiona tus expectativas

Las expectativas juegan un papel esencial en la decepción y en el estrés resultante. Evalúa qué esperas de las personas de tu alrededor, o de esa persona que suele decepcionarte. ¿Son justas y razonables?

Determina si tu decepción es específica hacia una persona o situación, o en la mayoría de aspectos en tu vida. Puedes preguntar a otras personas si creen que tus expectativas son razonables y factibles, y escucha lo que tienen que decir.

2. Redirige tu pensamiento

Aunque no podemos controlar la conducta de los demás, podemos cambiar nuestra actitud y nuestro pensamiento sobre el tema. Si alguien, de forma continuada no puede darnos lo que queremos, una vez que hemos analizado esa necesidad nuestra y visto si es razonable o no, tendremos que aceptar a la persona tal y como es. Como último recurso podemos elegir no pasar tiempo con ella.

Recrearse en la decepción no nos ayuda. A veces creemos que cuantas más vueltas le demos antes solucionamos el problema y sólo va a servir para generar más estrés.

Además, sentir decepción nos da información acerca de cómo nos vemos a nosotros mismos, los demás y el mundo. Si examinamos la causa de la decepción aprenderemos lo que es de verdad importante para nosotros.

3. Ponte en el lugar de otro

Intenta entender qué ha llevado a la persona a actuar así, y ejercita tu empatía. ¿Qué limitaciones y circunstancias personales le han llevado a hacer eso que te ha herido? ¿Ha habido alguna situación en la que te ha pasado algo parecido?

4. Comunica a la persona cómo te sientes

Deja de lado las rumiaciones y pasa a la acción. De forma asertiva explica a la persona que te ha decepcionado cómo su conducta te ha hecho sentir. Pon ejemplos concretos, no juzgues ni ataques a la persona. Escucha lo que te tenga que decir. Propón soluciones para el futuro.

5. Acepta el cambio en la relación

Muchas veces la decepción provoca un cambio en nuestra actitud que impacta en el tipo de relación. A veces la relación puede romperse, otras veces distanciarse. Acepta la tristeza que pueda aparecer por lo que has perdido, puede que no sea la relación, pero sí el nivel de confianza que había. Puedes trabajar tu aceptación mediante meditaciones específicas como esta:

6. Intenta perdonar

Aunque no es sencillo, el perdón puede aportarnos beneficios no solo en la relación con el otro sino hacia nosotros mismos también. Descubre en este artículo todo sobre el perdón.

¿Por qué extrañamos a las personas?

¿Por qué extrañamos? El problema de extrañar a alguien reside en el vacío que nos ha dejado esa persona al irse. Cuando extrañas a alguien, puede doler mucho. Pero mientras entiendas realmente por qué los extrañas y recuerdes que todo lo que necesitas es tiempo, seguramente superarás el sufrimiento de extrañar a alguien que ya no puedes tener.

¿Extrañas a esa persona?

El significado de extrañar

Extrañar, echar de menos, añorar, anhelar o recordar a alguien o a algo muy querido experimentando su ausencia o pérdida, es un reconocimiento interior que confirma que ha sido realmente significativo, con un valor emocional y afectivo capaz de permanecer en la memoria, captando la atención y el pensamiento.

Extrañar permite generar un sentimiento de continuidad. Deseamos que las personas, las cosas o las situaciones que amábamos perduren. Cuando esto no ocurre, tenemos la posibilidad de descubrir no sólo que ya no está  sino que puede estar de un nuevo modo, con otra presencia y densidad.  

Siempre hace falta algún disparador para que se comience a extrañar: una fecha especial, una foto,  un aniversario, un  lugar, un aroma, un recuerdo, entre otras cosas.

Si extrañas a alguien sólo cuando te sientes triste o solo, eso no es necesariamente amor. Con los recuerdos agradables de una persona sólo intentamos deshacernos de nuestra soledad. En cambio, cuando deseas compartir con alguien los acontecimientos más felices o más difíciles de tu vida, entonces es posible que lo ames.

Es sabido que cuando se ama a alguien se desea estar  con esa persona el mayor tiempo posible. Cuando nos separamos, aunque sea momentáneamente, comenzamos a extrañar como si la otra persona fuera una constante necesidad de nuestro corazón. Hay que procurar que el extrañar no nos vuelva dependiente y apegados sino sea una signo sano de relaciones sólidas, significativas, duraderas y afectivamente ricas; una consecuencia natural del  vínculo.

Extrañar repercute en el ánimo, en los afectos y en el cuerpo. Extrañamos con todo lo que somos. Se nos arranca una parte de nosotros en ese estado. Cuando la persona que extrañamos está cerca, no siempre la valoramos o le damos nuestro tiempo y atención. Cuando esa persona se ausenta, entonces irremediablemente la extrañamos. 

Esto puede resultar un aprendizaje para valorar las presencias cuando están y para que en tiempos de ausencia podamos asimilar las experiencias de los vínculos. 

Extrañar es un extraño sentimiento. No porque no sea común o poco habitual. Al contrario, la mayoría de las personas, todos los días extrañamos algo o alguien, sino porque es un sentimiento que evoca muchas emociones, algunas hasta contradictorias.

Extrañar nos puede provocar risa o llanto, alegría o tristeza, congoja o gozo. En ese sentido, extrañar es extraño.

El significado de extrañar

Qué se siente cuando se extraña a alguien

Es increíble cómo funciona el cerebro. Es capaz de almacenar sin error los detalles más inimaginables: olores, sabores, sensaciones, temperaturas, imágenes… personas; y confabularlos en la mente para hacernos vivir experiencias y sentimientos que marcan los buenos y malos momentos de la existencia.

Gracias a esta capacidad de memoria descubrimos el amor, el odio, el deseo, el placer, la tristeza, la añoranza… y aprendemos a extrañar y sentir nostalgia por todo aquello que nos hizo felices, aún cuando la vida nos haya separado, para bien o para mal.

Desde pequeños, en cada nueva interacción con el medio, las personas se conectan emocionalmente con diversos entes. Al principio es de manera instintiva, como el caso de un bebé con su madre y luego, en la medida en que se desarrolla la racionalidad, somos conscientes de nuestros actos, establecemos lazos más fuertes.

Así sucede en las relaciones personales, de amistad y de pareja que se establecen en la vida adulta, cuando se conoce, comparte y convive con esa otra persona, con la que se tienen intereses comunes, pensamientos y proyecciones de vida. Es entonces que, si se produce una ruptura, tras varios años de conexiones sentimentales, el individuo comienza a experimentar una serie de emociones que pueden ser contradictorias. Por una parte está la decisión tomada de estar separado, y por otra, se desencadena esa sensación de nostalgia y añoranza por lo que era antes.

Qué se siente cuando se extraña a alguien

Generalmente, cuando la otra persona prefiere hacer su vida aparte, tras una relación cercana y duradera, se puede extrañar lo que se recibía y significaba. Aparece el “hueco” o vacío por la ausencia de la persona extrañada, es precisamente un vacío de lo que puede que aún se quiera mantener.

En una pareja las conexiones van más allá del entendimiento en diálogo, comprenden la seguridad, la complementación entre lo sexual y lo emocional. Sin embargo, con esta manera de pensar suele cerrarse la puerta a nuevas oportunidades, ya sean mejores o no, pues el “ego” extraña algo, lo embellece y perfecciona como argumento para recuperarlo.

Muchas veces los miembros de una pareja se resisten a la separación porque confunden en esa sensación de “extrañar” un sentimiento de amor que ya no existe. Es bueno saber reconocer hasta dónde esa añoranza responde a un sentimiento de continuidad y no a la costumbre o necesidad de seguridad, siguiendo el viejo proverbio de que “mejor malo conocido que bueno por conocer”.

Esa nostalgia no siempre puede ser una buena consejera. Tomarse un tiempo, entender por qué fue la ruptura o la separación, teniendo siempre presente que una retirada a tiempo es mejor que una derrota final, es una filosofía a tener en cuenta. Claro que eso no significa que se desista de la historia si se quiere dar una segunda oportunidad. En este caso habría que replantearse los errores y tomar actitudes más renovadoras en la relación, que eviten tropezar dos veces con la misma piedra.

En ocasiones la diferencia entre querer y amar pasa por una cuestión posesiva o de capricho respecto a la de buscar el bienestar general conjunto: Es muy lógico y común querer a aquello que se ama, porque se necesita, desea y anhela el contacto con lo que se ama. Sin embargo, lo que no es lógico es confundir cuando el amor es más un querer limitante del otro, una especie de modo enfermizo de pretender lo que es inalcanzable o contraproducente.

Qué se siente cuando se extraña a alguien

Qué hacer cuando extrañas a alguien

1. Potencia lo bueno, pero no dejes que te defina

Ya sea por duelo, por pérdia o simplemente porque esa persona ya no está, recuerda los buenos momentos que tuvisteis. Algo que tienes que entender es que esa emoción que sientes cuando extrañas a alguien en el fondo es positiva. Te hace humano. 

«Cuanto más te extraño, más te veo donde no estás en lugares a los que fuimos, en objetos que nos dimos…» Te repites….

Dicen que en realidad no se extraña nunca a nadie, sino al momento que tuviste con esa persona, pues existe una misteriosa conexión entre un recuerdo y un momento.

Todos esos momentos permanecerán imborrables en tu memoria porque son parte del tiempo de lo que realmente viviste. Recuerda esos momentos como algo bonito y entrañable en tu vida pero al mismo tiempo, entiende que tú no eres ese recuerdo. A pesar de todo el aprecio o incluso amor que tengas a esa persona, esa relación no te define. Si entiendes esto así, te darás cuenta de que no vas a perder algo muy importante: el control de tu vida.

Podemos extrañar. Podemos amar. Pero no podemos perdernos a nosotros mismos.

Qué hacer cuando extrañas a alguien

2. Expándete

Trabaja en ti. En el momento en el que extrañas a alguien no debes hacerte más débil, sino más fuerte. Dirige todas tus energías a dedicar a tu tiempo a cumplir tus objetivos y metas, a mejorarte. Deja que su ausencia en lugar de derribarte te inspire y te impulse hacia un nuevo camino sabiendo que tienes una vida que deseas recordar. Haz que querer no olvidar se convierta en un indicador de la vida extraordinaria digna del recuerdo que has tenido.

Qué hacer cuando extrañas a alguien

3. Siéntete Agradecido por poder extrañar a esa persona

«Solo hay algo peor que perder a esa persona…no haberla tenido jamás.»

Puedes sentirte afortunado de haber coincidido con esa persona porque ahora es mejor extrañarla que no haberla conocido nunca. Sentirte agradecido por lo ocurrido te traerá mas momentos como los que viviste. 

Aquí comenzarás un gran viaje hacia una vida de éxito aplicando no sólo los mejores trucos de estilo de vida, sino que también vas a encontrar los mejores consejos para tu crecimiento interior y tu vida social que te permitirán atraer lo mejor a tu vida. Si te gustó este artículo, Núcleo es el siguiente nivel, pasa a formar parte de la familia de Secretos de la Vida accediendo de forma gratuita a través de este enlace, que estará disponible por tiempo limitado.

Qué hacer cuando extrañas a alguien

Extrañar puede doler

Podemos citar muchos ejemplos de gente que extrañamos: echamos de menos a un amor de la adolescencia, a un amigo muy querido, a un abuelo que falleció hace un tiempo, a los instantes de felicidad con nuestra familia en la infancia…

No deseamos extrañar, pero sin embargo es algo que no podemos controlar y que duele sobremanera. Más allá de la falta que nos puede hacer esa persona (o esa situación), lo que en verdad nos hace sentir es una opresión en el pecho y que las lágrimas broten de nuestros ojos. Es el hueco que ha quedado vacío y que no podemos llenar.

Cuando amas profundamente a alguien y has sido realmente feliz al lado de él, el hecho de que ya no esté junto a ti es motivo de tristeza. Por supuesto que es comprensible en los primeros momentos, sin embargo pasado cierto tiempo deberías salir adelante y continuar con tu vida.

Extrañar es más que recordar y sobre todo, más que sufrir. Porque puedes tener el lindo recuerdo de una maestra de la escuela o de un viaje que has hecho. Pero, echar de menos va más allá. Echar de menos es volver a encontrarnos frente al vacío que nos dejó esa partida. ¡Y es muy difícil de llenarlo otra vez!

Extrañar puede doler

CogniFit lanza un nuevo programa específico para la Esclerosis Múltiple

CogniFit ha diseñado un entrenamiento específico para Esclerosis Múltiple

Con la intención de seguir creciendo y dando soluciones adaptadas a diferentes trastornos, CogniFit ha lanzado un entrenamiento específico para las estimular las habilidades cognitivas de personas con Esclerosis Múltiple.

  • El daño causado por la Esclerosis Múltiple puede debilitar la manera con la que diferentes partes del cerebro se comunican. 
  • Te mostramos en qué consiste este nuevo entrenamiento y cómo puede beneficiar a las personas con Esclerosis Múltiple.

¿Cómo es el entrenamiento de CogniFit para la Esclerosis Múltiple? 

El deterioro cognitivo, incluyendo el deterioro de la memoria, la atención, el procesamiento y las funciones ejecutivas, afecta hasta a un 65% de los pacientes con EM. La memoria a corto plazo, que es la capacidad de recordar la información adquirida poco antes de tener que ser recuperada, se ve particularmente afectada.

Este nuevo entrenamiento para la Esclerosis Múltiple, al igual que el resto de entrenamientos de CogniFit, cuenta con tareas validadas científicamente y está pensado para que se pueda utilizar desde cualquier dispositivo (web, móvil o tablet).

El objetivo de este programa es que la persona enferma pueda estimular las habilidades cognitivas de manera personalizada según sus necesidades específicas con tan solo 15 minutos por sesión. El diseño del entrenamiento para la Esclerosis Múltiple está pensado para que el usuario pueda entrenar de forma fácil simplemente registrándose en la aplicación y suscribiéndose al programa mensual o anual específico.

¿Cómo puede ayudar a una persona con Esclerosis Múltiple?

Aunque el daño cerebral, debido a la enfermedad, puede acabar siendo incapacitante, retrasar muchos de estos cambios puede ayudar a alargar y mejorar la vida del paciente. 

Por ello, el programa de CogniFit busca estimular las habilidades específicas que se ven afectadas en esta enfermedad y, a través de juegos y tareas mentales, trabaja la neuroplasticidad neuronal. Pudiendo, de esta manera llegar a reducir los efectos secundarios producidos a nivel cerebral.

Con este nuevo entrenamiento, CogniFit suma un total de 20 entrenamientos específicos pensados para estimular las habilidades cognitivas de los usuarios. CogniFit tiene como objetivo seguir liderando el mercado de las aplicaciones destinadas a medir y entrenar las capacidades mentales.

Cambio de hábitos ¿Cómo deshacernos de los hábitos negativos?

Todos tenemos, o hemos tenido algún hábito del que nos hemos querido deshacer. Comer a deshoras snacks insanos, fumar, pasar demasiado tiempo sentados, mordernos las uñas… A veces estos hábitos nos avergüenzan, pero por más que intentamos cambiarlos, parece que es el hábito el que nos controla a nosotros. ¿Cómo podemos deshacernos de estas conductas indeseadas? En este artículo hablamos del cambio de hábitos, cómo adquirir la motivación y como lograrlo.

Descubre en este artículo cómo deshacernos de los malos hábitos

¿Por qué adquirimos hábitos poco saludables?

Todos nuestros hábitos son aprendidos. A veces los aprendemos por imitación, otras veces porque nos aportan algo, como la reducción de la ansiedad, la distracción, huir de situaciones incómodas… Es necesario saber cómo se forman para poder cambiarlos.

Los hábitos forman un círculo vicioso compuesto de los 4 pasos.

1. Señal de recompensa

A veces los hábitos empiezan por casualidad, realizamos una acción y esta nos aporta algún tipo de refuerzo, como hemos dicho. Los refuerzos aumentan la probabilidad de que esa conducta se repita.

Se inicia con la aparición de un estímulo concreto que predice la recompensa. En la Antigüedad nos esas señales nos indicaban recompensas asociadas a comida, agua y sexo, proporcionándonos ayuda a la supervivencia. Nos pasamos la mayor parte del día buscando señales más asociadas a recompensas secundarias como dinero, fama, poder, aprobación de los demás, amor y amistad o la sensación de satisfacción personal.

Esas señales pueden ser momentos del día, objetos, personas, otras acciones…

2. Antojo

El segundo paso es el antojo, el deseo. Pero lo que se te antoja no es el hábito en sí mismo, sino el cambio que produce en tu estado, se te antoja ese refuerzo o recompensa. No se te antoja el cigarrillo, sino la sensación de alivio que te produce, no se te antoja lavarte los dientes, sino la sensación de limpieza. Todo antojo está asociado al deseo de cambiar algo en tu estado interno.

No todas las señales activan los antojos, y esto varía de persona a persona. Las señales no tienen ningún significado hasta que son interpretadas por el observador. Son los pensamientos y las emociones los que transforman una señal en un antojo.

3. Respuesta

El tercer paso es la respuesta, es decir, el hábito que realizas. Este puede ser una conducta o un pensamiento. Que ocurra o no la respuesta depende de lo motivado que estés y cuánta fricción este asociada a la conducta, es decir el coste de la conducta. También depende de tu habilidad.

Finalmente, la respuesta nos aporta una recompensa, y siempre está presente. A veces si analizamos nuestro hábito, no encontramos ninguna recompensa. Esto sucede porque llega un punto en el que se ha automatizado tanto que la hacemos sin la necesidad de conseguir aquello que motivó la conducta por primera vez, y puede ser simplemente la estimulación sensorial que nos aporta, la sensación de completitud, o simplemente alivia la ansiedad de ver el estímulo o señal y no realizar el hábito (alivia nuestro antojo).

Además, las recompensan nos enseñan qué conductas vale la pena recordar en el futuro. El cerebro es un detector de recompensas. Este monitoriza constantemente qué acciones satisfacen nuestros deseos y nos dan placer. Por tanto si una acción recibe una recompensa será más probable que se repita, cerrando el círculo del hábito. A esto, en psicología se le denomina condicionamiento operante.

Si una conducta es insuficiente en cualquiera de los 4 pasos, no se convertirá en hábito. Elimina la señal o estímulo y la conducta no empezará. Reduce el antojo y no habrá la suficiente motivación para actuar. Haz la conducta difícil y no podrás hacerla. Y si no hay recompensa que satisfaga ese antojo no encontrarás una razón para hacerla en el futuro.

Estos 4 pasos forman un bucle de retroalimentación neurológico, estímulo deseo, respuesta, recompensa, que nos permite crear hábitos automáticos.

Todas las conductas vienen motivadas por un deseo de resolver un problema. A veces este consiste en querer algo bueno, otras veces el problema es aliviar un dolor o un malestar. Por tanto, la función de todos los hábitos es resolver los problemas a los que nos enfrentamos.

Si queremos un cambio de hábitos es necesario intervenir en estos 4 pasos.

¿Por qué me cuesta cambiar mis hábitos?

¿Por qué nos cuesta cambiar de hábitos?

Los hábitos son respuestas aprendidas que se han hecho automáticas. No pasan por el filtro de la consciencia o el razonamiento. Además, el poder del refuerzo inmediato es muy fuerte. Como hemos dicho, la conducta se mantiene por refuerzo, pero es un refuerzo a corto plazo. Quizá a largo plazo te esté perjudicando, pero eso no va a influir en la conducta actual.

Habitualmente, cuando las personas intentan cambiar hábitos por sí solas, se alude a la llamada “fuerza de voluntad“. “Tengo que tener fuerza de voluntad” o “Es que me falta fuerza de voluntad”. Sin embargo, como explicamos en este artículo, la fuerza de voluntad no es suficiente.

Es cierto que algunas personas tienen más impulsividad que otras, y esa impulsividad nos dificulta “resistirnos a la tentación” de ese antojo. Sin embargo, la fuerza de voluntad pone todo el peso de la responsabilidad en la persona, cuando el factor ambiente juega un papel importantísimo. Sin el cambio en el ambiente, va a ser muy difícil cambiar el hábito.

A menudo, no tenemos éxito en el cambio de hábitos porque obviamos el papel que tiene nuestro entorno en el mantenimiento de esa conducta. Sin mayoría de expertos en psicología de la conducta están de acuerdo en que intervenir en el ambiente es esencial.

Motivación para el cambio de hábitos

Pregúntate lo siguiente:

  • ¿Cómo cambiaría mi vida si no tuviera este hábito?
  • ¿Qué ganaría?
  • ¿Por qué es importante para mi?
  • ¿Qué resistencias encuentro? ¿Qué me impide instaurar este hábito?

Es importante que antes de querer cambiar algo de nosotros mismos, primero nos aceptemos tal y como somos. Ser amables con nosotros mismos y querernos con nuestras virtudes y defectos. Esto no es tarea fácil, pero si primero nos aceptamos, tendremos un deseo genuino de querer mejorar, cambiaremos desde el amor hacia nosotros, de querer lo mejor para nosotros, y será más fácil tener éxito. De otro modo, querremos cambiar para evitar el sufrimiento que nos provoca vernos así. Vamos a querer cambiar desde la lucha contra nosotros mismos, desde el desagrado o incluso desde el odio. Porque queremos ser una persona diferente a cómo somos. Y lo cierto es que aunque tener hábitos saludables nos ayuda a querernos y a estar orgullosos de nosotros, siempre vamos a encontrar nuevos motivos para no hacerlo. Por ello la auto-compasión es fundamental para el cambio de hábitos.

Ejemplos de hábitos saludables

Aquí tienes unos ejemplos de hábitos saludables que puedes intentar:

  • Dormir 7-8 horas al día (Irme a la cama antes)
  • No comer de forma poco saludable (ultraprocesados, fritos, productos azucarados, precocinados)
  • Hacer actividad física
  • Tener relaciones sociales regulares
  • No beber alcohol
  • No fumar

En este artículo te damos consejos para dejar de fumar.

Consejos para el cambio de hábitos

Cambiar nuestros hábitos no es tarea sencilla, y aunque aquí te damos algunas pautas generales, si crees que esos hábitos interfieren en tu vida diaria y te están perjudicando gravemente, no dudes en pedir ayuda profesional.

En el siguiente vídeo Elsa Punset nos cuenta algunos consejos para librarnos de los malos hábitos.

1. Identifica los hábitos que quieres cambiar

Toma consciencia de esos hábitos poco saludables para ti. Pero no te “machaques” por ellos. Se amable contigo mismo, y trátate como si trataras a tu mejor amigo. Esos hábitos no te hacen ser “una mierda”, “un inútil”, “un fracasado”. Todos tenemos hábitos que nos gustan más o menos, y el entorno nos facilita que eso sea así. Sin embargo, no estamos completamente a merced de nuestros hábitos y tenemos el poder de cambiarlos.

Haz una lista de esos hábitos y ordénalos de mayor a menor importancia o urgencia para cambiar. Y empieza por el primero. Intentar cambiar varios hábitos a la vez disminuye la probabilidad de conseguirlo.

2. Analiza la función del hábito

En otras palabras, ¿para qué te sirve? ¿Buscas alivio emocional con la comida o la bebida? ¿Reducción del estrés? ¿Aceptación social? ¿Qué situaciones desencadenan el hábito? Para ello puedes llevar una libreta y apuntar el hábito cada vez que aparezca.

3. Elige algo que reemplace al hábito

Crea un plan para cuando te enfrentes al estímulo. ¿Qué harás en los momentos en los que antes realizabas el hábito? Cuando te encuentres ante la nevera sin tener hambre, o en los momentos en los que te fumabas un cigarro, puedes crear una rutina de respiración o relajación, o puedes tomar una pieza de fruta, un vaso de agua… Elabora un plan de acción de acuerdo al hábito que quieres eliminar, sustituyéndolo por un hábito saludable.

También puede ayudarte el recordarte por qué no deberías continuar con ese hábito. Puedes escribir algunas tarjetas con razones y llevarlas en tu bolsillo, pegarlas en la nevera…

4. Modifica tu ambiente

Eliminar los estímulos que te llevan a realizar el hábito es esencial. Por ejemplo, para dejar de fumar es importante deshacerse de los cigarrillos y ceniceros, para dejar de comer poco saludable es fundamental no comprar comida insana y no tenerla en casa. Para dejar de morderse las uñas es importante llevar a mano una lima y cortaúñas para poder eliminar todos aquellos pellejitos e imperfecciones que puedan llevar al hábito.

Intenta eliminar o modificar las situaciones que te llevan a hábito, aunque esto no tiene por qué ser para siempre, solo hasta que te sientas más seguro en tu nuevo hábito. A veces son personas concretas. Mira quiénes son esas personas, ¿te inspiran o te hunden?

Descubre en este artículos más consejos para dejar de morderse las uñas.

5. Visualiza tu cambio de hábitos

Pasa algo de tiempo visualizándote en tu nuevo hábito. Imagínate a ti mismo haciendo ejercicio y disfrutando, comiendo de forma saludable, sintiéndote con energía… Esto, nos ayuda a motivarnos, pero también crea conexiones cerebrales facilitándonos que consigamos nuestro objetivo. Y es que tanto el imaginar como el hacer activan las mismas zonas cerebrales.

6. Analiza tu lenguaje interno

Nuestro diálogo interno negativo juega un papel fundamental en que no consigamos nuestro objetivo. Pensamientos de inseguridad como “no voy a conseguirlo”, “esto es demasiado difícil”, “no tengo remedio”, hacen que nos rindamos, minan nuestra confianza y son una excusa para dejar de intentarlo. Por ello frases como: “Es difícil pero puedo conseguirlo”, “Sólo le hecho de intentarlo es un gran paso”.

Otras frases como: “de algo hay que morir”, “la vida son dos días”, “hemos venido a disfrutar”, pueden parecer inofensivas, pero lo cierto es que también son excusas que enmascaran el miedo al fracaso. También promueven una visión hedonista de la vida, es decir, yo me voy a mover por las recompensas inmediatas, sin pensar en mi futuro. Quizá es más beneficioso para nuestra salud cuidarnos hoy para tener más calidad de vida durante más tiempo.

Otros pensamientos habituales que nos dificultan el cambio de hábitos son:

  • Creencias de necesidad: “Necesito un cigarro/ chocolate… “, “Me muero por X”. Lo cierto es que lo único que necesitamos en este momento para vivir es respirar. Hablar en términos de necesidad le da un peso a ese hábito que realmente no tiene. Por ello debemos aprender a modificar nuestro lenguaje y sustituirlo por “Me apetece”, “Me gustaría”.
  • Conductas motivadas por la emoción: “No me apetece X”. En este caso supeditamos nuestras acciones al estado de ánimo que tenemos en ese momento, y decimos “No hago X, porque estoy cansado/no estoy de humor”. Pero lo cierto es que a lo largo del día hacemos muchas cosas que no nos apetecen, como ir a comprar, ir a trabajar… Por lo tanto no es esa la causa de no hacerlo, sino que es porque no estamos lo suficiente motivados. Por ello, debemos cambiar nuestro lenguaje y decir en su lugar: “Estoy cansado y no hago X”

7. Ve poco a poco

Algunas personas son capaces de hacer un cambio de hábitos de la noche a la mañana. Esto depende también de las circunstancias y de lo automatizado que esté el hábito, de los niveles de impulsividad de la persona. Pero en la mayoría de ocasiones es necesario y aconsejable ir poco a poco. Establece pequeños objetivos, más fácilmente alcanzables.

8. Se flexible

A veces la vida se nos pone en el camino, tenemos muchas obligaciones y no podemos dar el 100%. No te machaques por faltar 1 día al gimnasio o por no haber podido correr los 45 minutos que te propusiste. Lo importante es seguir intentándolo y no ver las cosas blancas o negras. A veces pensamos: “ya me he comido el trozo de chocolate que no debía. Ya no tiene sentido. Dejo la dieta.” Seamos un poco indulgentes, y no tiremos por tierra todo lo que hemos conseguido sólo por un desliz.

Además, es normal no tener éxito a la primera. El cambio de hábitos no es sencillo, requiere de paciencia y práctica, pero no es imposible.

9. Se consciente de tus logros

Puede ayudarte al cambio de hábitos también llevar un diario donde escribas tus progresos, tus dificultades, lo que te ayuda y lo que no. De esta manera podrás hacer pequeñas modificaciones de rumbo y ser consciente de todo el camino andado.

10. Felicítate y muestra auto-compasión

Al igual que el hábito que deseamos eliminar va seguido de una recompensa inmediata, es necesario que el nuevo hábito también lo sea. Evita que las recompensas sean cosas poco saludables, ya que estaremos reforzando otro hábito poco deseable. En su lugar felicítate: “Lo has conseguido”, “Muy bien”. Puede parecer una tontería pero muchas veces lo que nos decimos es: “Hoy eres un poco menos fracasado/inútil/mierda”, y esto no nos ayuda, porque nos juzga de forma negativa y nos pone más presión para no caer en el hábito que no deseamos.

Si caes en el hábito tampoco te castigues, se amable contigo mismo y sustituye el “si es que no eres capaz”, por un “solo ha sido un desliz, lo seguiré intentando, esto no se acaba aquí, todavía soy capaz”

¿Quieres cambiar de vida y no sabes cómo? 8 pasos para empezar de nuevo

Nuestra vida implica cambio, irremediablemente. Experimentamos transiciones de trabajo, de relaciones, hay cambios en nuestra salud física y mental, se dan nuevos eventos en nuestras comunidades locales y en nuestro mundo. Cambiar de vida, a veces es inevitable. En ocasiones, sabemos que va a ocurrir un cambio, mientras otras veces el cambio ocurre de forma inesperada.

Aprender a lidiar con el cambio y a no tenerle miedo es esencial para evitar que se complique en problemas de ansiedad. Aquí te contamos cómo atreverte a darle un cambio a tu vida.

¿Necesitas un cambio de vida?

¿Estás pensando en en cambiar?

Mucha gente invierte gran parte de su tiempo y energía intentando evitar el cambio, pero el cambio te va a llegar en un momento u otro. Si aprendes a lidiar con el cambio, disminuirás tu riesgo de ansiedad y depresión, y tanto tu salud física como tu salud mental mejorarán. Pero si no eres capaz de reconocer y afrontar la necesidad de cambio, bastará sólo con unas pequeñas cantidades de estrés para sentirte abrumado con tu vida, y te resultará difícil establecer y cumplir tus objetivos.

Ser capaz de lidiar con el cambio a veces se denomina resiliencia. Y, aunque tu ambiente y tus genes puedan influir en tu nivel de resiliencia, no es algo que sea inamovible, es una habilidad que puede desarrollarse gracias a la práctica de diferentes modos de pensar y estar en el mundo.

El cambio no es algo fácil, incluso cuando queramos hacerlo. A veces, lo que nos frena cambiar de vida es no saber hacer otra cosa que lo que ya estamos haciendo. Y otras veces, esperamos, haciendo lo mismo una y otra vez, obtener resultados diferentes.

Pero es importante darse cuenta de que siempre hay otra forma de ver la situación y de hacer las cosas.

Otra elemento que influye en que vayamos a cambiar nuestra vida o no son nuestras emociones. Estas nos pueden ayudar o frenar. Los miedos (miedo al fracaso, a decepcionar a los demás, a arrepentirse…) nos frenan. El miedo nos hace crear toda clase de excusas para evitarnos evolucionar: “Tampoco estoy tan mal”, “me quejo de vicio”, “mas vale malo conocido…”, “a mi edad ya no puedo cambiar”… Pero lo cierto es que las emociones también pueden ayudarnos a contrarrestar el miedo e ir hacia delante.

¿Por qué hay momentos en los que sentimos que necesitamos cambiar de vida?

A veces necesitamos dejar ir lo que no nos aporta, y dar un cambio a nuestra vida.

Hay momentos en los que no estamos a gusto con nuestra situación actual. Nos sentimos incómodos, desmotivados y desencantados con la vida. Puede haber muchos motivos:

  • No estamos felices en nuestra relación de pareja
  • No estamos satisfechos con nuestro trabajo
  • Tenemos mucho estrés
  • No hay emoción en nuestra vida
  • Nos sentimos estancados
  • No hemos logrado lo que queríamos, no hemos cumplido nuestras metas
  • No estamos satisfechos con nuestras relaciones sociales

En definitiva, cuando sentimos que necesitamos un cambio, es que hay algún ámbito de nuestra vida que no va como querríamos. A veces tenemos claro lo que falla, otras veces no lo sabemos. También ocurre que nos cuesta reconocerlo, y nos damos excusas: ” Lo tengo todo”, “¿De qué me quejo?”. Sin embargo, el “tenerlo todo” no implica que tengamos lo que necesitamos, quizá tenemos lo que nos dicen que necesitamos.

Signos de que necesitas un cambiar de vida

¿Te sientes desencantado con tu vida?

A veces ocurre que hay algo en tu vida que no funciona del todo bien y no eres consciente de ello. Sin embargo, puede haber algunos signos que nos indiquen que necesitas cambiar de vida.

  1. Tu mente fantasea con mejores formas de vida.
  2. Piensas a menudo en tu pasado.
  3. Tus acciones no van en línea con lo que dices.
  4. No sientes que tu vida tenga un propósito.
  5. Te sientes deprimido y/o estresado
  6. Te sientes desencantado con tu vida y a menudo piensas que la vida “tiene que ser algo más”.
  7. No estas a gusto con tus relaciones, parecen superficiales.
  8. Empiezas a mentir a los demás acerca de cómo va tu vida. Dices que va mucho mejor de lo que en realidad va, o sientes que va.
  9. Sientes tus emociones dormidas.
  10. Evitas oportunidades por miedo a lo desconocido o por lo que dirán otros.
  11. Envidias la vida de otras personas.

Claves para cambiar de vida

1. Toma consciencia y utiliza tu ira

Hay tres emociones que nos pueden ayudar a hacer cambios en nuestra vida, la ira, la pasión y el orgullo.
La ira es una de las emociones que más nos motivan y movilizan si está bien canalizada. Una reacción intensa y negativa hacia tus circunstancias pone en marcha un poderoso motor interno. Nos lleva a creer que podemos controlar nuestro futuro y nos motiva a asumir riesgos a pesar del miedo.

Esto es a veces difícil para muchas mujeres, ya que nos han criado para pensar que expresar ira y enfado es malo. Muchas veces la intentamos expresar de formas poco adecuadas, mediante comunicación pasivo-agresiva y estallando cuando ya no podemos más. Estas no son formas de canalizar la ira de forma productiva.

Lo interesante es cambiar el enfoque de la ira, desde circunstancias externas, hacia lo que queremos cambiar en uno mismo. No es tu jefe o tu exceso de responsabilidades lo que te hace gritar en casa o al volante. Deberías estar enfadado/a por que te haya costado tanto darte cuenta de que tienes poder para cambiar de vida.

Pregúntate: Estás lo suficientemente enfadada/o contigo por permitir que esto haya pasado otra vez?. Esta pregunta se centra en los propios mecanismos de evitación, y derrumbar los bloqueos para el cambio.

Toma distancia y reconoce los patrones de conducta que te han llevado repetidamente a resultados negativos. Se honesto contigo mismos y reconoce qué es lo que no te gusta de tu vida, qué aspectos cambiarías, qué es lo que no te funciona. Para ello pregúntate:

  • ¿Qué quiero que haya más en mi vida?
  • ¿De qué he tenido ya suficiente y necesito que termine ya?
  • ¿Qué merezco tener que no tengo?
  • ¿Qué me está haciendo sentir atrapado? ¿No es hora ya de liberarme?

Pon tus emociones al servicio de lo que deseas. ¡Enfádate! La ira nos ayuda a luchar por nuestros derechos y por lo que queremos. Luego utiliza emociones positivas y poderosas para ayudarte a cambiar de vida.

2. Pasa de la ira a la pasión

Utiliza la pasión para ir en pos del cambio que quieres.

Usa la ira para motivar tu movimiento, pero enseguida transfórmala en pasión para mantenerte sano. La ira sostenida en el tiempo puede ser destructiva físicamente y mentalmente. El enfado, la frustración y el estrés liberan cortisol, que cuando se mantiene en el tiempo debilita tu organismo.

La ira también puede bloquear el resultado que quieres conseguir. Tu negatividad puede alejar a las personas que pueden ayudarte a conseguir tu objetivo, y pueden impedirte dar los pasos adecuados para ello.

Por tanto, una vez que te comprometas a cambiar de vida, deberás pasar de focalizar tu atención en qué le falta a tu vida (evocar ira) a qué deseas crear de forma positiva (inspirar pasión). A mayor intensidad del deseo por lograr ese objetivo más posibilidades de que hagas lo necesario para hacerlo realidad.

Requiere de algo de tiempo visualizar lo que tu vida puede ser cuando hagas los cambios que quieres. Establece una serie de pasos para conseguir tus objetivos y ponte fechas límite, de esta manera no pospondrás indefinidamente llevarlos a cabo.

Descubre aquí qué es procrastinar y cómo dejar de hacerlo.

3. Deja de lado los sentimientos de inadecuación con el orgullo

Para dejar de lado el miedo, tu cerebro debe ir viendo que los cambios que vas haciendo realmente están funcionado y nos están llevando por un camino más positivo.

Al final de cada día, en lugar de ver lo que no ha funcionado o dónde no has podido cumplir una promesa que te hiciste a ti misma/o, se consciente de lo que hiciste bien, incluso si el paso ha sido pequeño. Muestra a tu cerebro de que eres capaz de hacer los cambios que quieres y que están ocurriendo cosas positivas.

Es importante tener en cuenta de que los cambios no son lineales, sino que suelen haber altibajo y pequeños retrocesos, y eso es parte natural del proceso. No debemos rendirnos a la primera de cambio.

4. Evalúa tu nivel de control

A veces, es fácil obsesionarse con situaciones sobre las que no tenemos control, o personas que puede que nunca cambien su conducta o su actitud. Pero más que centrarse en culpar a los otros y intentar mover lo inamovible, las personas resilientes se centran en lo que está en su mano cambiar.

Para evaluar el nivel de control sobre una situación puedes preguntarte: ¿De qué me puedo responsabilizar en esta situación? Cuando buscas oportunidades para empoderarte y trabajar para cambiar de vida que sí es posible, es menos probable que te atasques en situaciones difíciles.

5. Practica el auto-cuidado ante una pérdida

A menudo, las transiciones vitales implican pérdidas, como la muerte, la pérdida de un trabajo, el fin de una relación o un gran cambio. Incluso las transiciones positivas como una graduación o un cambio de empleo puede hacerte sentir un poco triste. Durante estos momentos, no bloquees el duelo y la pena que puedas sentir. Reconoce la pérdida y presta atención a lo que has aprendido de esa experiencia. Busca apoyo en amigos, familiares o considera hablar con un psicólogo si sientes que necesitas un apoyo extra durante esa transición.

No dudes en pedir ayuda cuando lo necesites.

6. Comprueba tus patrones de pensamiento

A veces, en periodos de cambio el miedo a lo desconocido nos hace ver las cosas de forma más negativa, en términos de blanco o negro, de forma catastrófica… Pero si te tomas un tiempo para examinar tu patrón de pensamiento y evaluar su racionalidad quizá encontrarás una actitud alternativa que te ayude en la vida. En psicología se llama a este ejercicio reestructuración cognitiva. Comprueba en este artículo cómo llevarlo a cabo en casa.

También te pueden ayudar técnicas de respiración y meditación mindfulness a relajarte y ser más consciente de tus pensamientos, así como a no enredarnos en ellos y dejarlos pasar.

También puede ayudarte a tener más pensamientos positivos si te recuerdas a ti mismo las veces que tuviste una transición y navegaste con éxito por ella. Haz una lista de las maneras en las que has sido resiliente y valiente en tu vida. Considera los rasgos y acciones que pueden ayudarte a ver a través del desafío actual. Focalizándote en tus fortalezas en lugar de en tus debilidades, vas a sentirte más empoderado para enfrentarte a lo que vendrá.

7. Mantente en el presente

Aunque importante que mires al pasado para encontrar tus fortalezas y es necesario planificar nuestro futuro, a veces nos encontramos arrastrados a momentos diferentes del presente. Nos preocupamos por lo que nos traerá el futuro, o los errores que podemos cometer y nos olvidamos de observar lo que tenemos en este momento. Para reconectar con nuestro cuerpo presta atención a cómo responde ante el estrés y dedica una parte de tu día a relajarte. Respira profundo y vuelve tu atención al momento presente.

8. Encuentra tus prioridades

Las personas más resilientes ven el cambio como una oportunidad, más que un monstruo al que temer. Las transiciones vitales nos permiten considerar cuáles son nuestras prioridades y valores. ¿Cómo te gusta realmente pasar el tiempo en este mundo? ¿Qué es realmente importante para ti? ¿Dónde te ves perdiendo el tiempo y energía? Con un sentido claro de tus metas y valores, podrás encontrar que tu mente y tu cuerpo son mucho más resilientes a los estresores del cambio.

Sobre todo, prioriza tu salud en estas transiciones, no tengas miedo a pedir ayuda cuando lo necesitas, a bajar el ritmo, a exigirte un poco menos. Necesitamos el apoyo de otros, ya que somos animales sociales.

El cambio no se puede evitar, pero puedes abrazar este y ver los desafíos como oportunidades para florecer.

Funciones ejecutivas ¿Qué son y para qué sirven?

En la vida de todo ser humano es preciso que a diario se resuelvan problemas o situaciones cotidianas, se adapte al medio que le rodea, se trace metas y estrategias y vaya en función de ellas, a eso le llamamos cumplir objetivos. ¿Sabías que todo ésto lo hacemos gracias a lo que se conoce como funciones ejecutivas?

Funciones ejecutivas ¿Qué son y para qué sirven?

¿Qué son las funciones ejecutivas?

Las funciones ejecutivas se pueden definir como aquellas actividades mentales complejas, necesarias para planificar, organizar, guiar, revisar, regular y evaluar el comportamiento necesario para adaptarse eficazmente al entorno y para alcanzar metas. Es decir, son el conjunto de capacidades cognitivas necesarias para controlar y autorregular la propia conducta. Este conjunto de funciones es de gran importancia, pues lo usamos a diario.

Por ejemplo, al preparar la comida para un número determinado de personas, tengo que planificar qué utensilios necesitaré para la realización de dicha receta, así como, supervisar si tengo todos los ingredientes requeridos. En el caso contrario, ir a comprarlos o pensar otra alternativa para comer, secuenciar los pasos de la receta, estar atenta al tiempo de cocción, etc.

¿Para qué sirven las funciones ejecutivas?

En nuestra vida diaria precisamos de las funciones ejecutivas para desenvolvernos en nuestro entorno y alcanzar aquellos objetivos que nos proponemos. Son imprescindibles a la hora de planificar nuestro día al levantarnos: qué tenemos que hacer y en qué orden, cuánto tiempo nos supondrá hacer cada cosa, así como el ir de un sitio a otro, modificar nuestro plan por algún imprevisto surgido, etc.

No podemos negar la importancia de estas funciones, así como, el gran impacto que tienen los fallos que se pueden presentar. En cualquier trabajo que demande organización, planificación, toma de decisiones o resolución de problemas, utilizaremos las funciones ejecutivas. Es decir, las utilizaremos tanto para reparar un coche como para realizar una operación quirúrgica.

Las funciones ejecutivas también tienen un papel decisivo en los estudios. Son las que nos permiten controlar la atención para estar concentrados durante una clase, o las que hacen posible que nos organicemos para estudiar un examen.

¿Para qué sirven las funciones ejecutivas?

Del mismo modo, nos ayudan a tomar la decisión de si cruzar o no un paso de peatones, finalizar un adelantamiento si la situación no es adecuada, elegir la ropa en función del tiempo y la ocasión.

Sin embargo, mediante la práctica y el entrenamiento cognitivo, se puede mejorar la eficacia de nuestras funciones ejecutivas. Este re-entrenamiento o compensación nos ayudará a ser una persona más funcional.

¿Qué tipos de funciones ejecutivas hay?

En total son 11 funciones ejecutivas. A continuación te explicamos en qué consisten:

1.-Memoria de trabajo: Es la capacidad de almacenar datos en la memoria a corto plazo y en función de esa información cumplir con tareas cognitivas complejas como la lectura, desarrollar cálculos matemáticos, retener datos o seguir instrucciones.

2.-Planificación: es la capacidad de desarrollar objetivos y en función de ellos trazar las estrategias que permitirán el alcance de estos tomando en cuenta el entorno y anticipando posibles resultados.

3.-Razonamiento: es la facultad que permite analizar y buscarle soluciones a los diferentes problemas que se presenten, sea cual sea el índole de éstos y buscar conexiones entre las situaciones.

4.-Flexibilidad. Esta función ejecutiva permite al ser humano adaptarse a los cambios, ajustarse a algo no planeado, de esta manera se logra la adaptación en el entorno. Significa que al encontrar un obstáculo en el cumplimiento de tus objetivos o de tu meta, esto no significa que debas abandonar, más bien la flexibilidad te permite comprender esto y trazar un nuevo plan.

5.-Inhibición de respuesta. Tiene que ver con la toma de decisiones con base en lo correcto o no.  Esta función ejecutiva permite pensar antes de actuar, cuando se hace todo lo contrario y se reacciona de forma automática muy probablemente no podamos retroceder.  La inhibición de respuesta permite tomarse el tiempo de pensar qué se va a hacer de acuerdo a las circunstancias que nos rodean.

6.-Manejo del tiempo. Esta habilidad permite distribuir el tiempo con la intención de alcanzar las tareas, las metas, deseos u objetivos que nos hemos trazado. Tener integrado el sentido del tiempo permite que puedas cumplir con las tareas pautadas en lapsos específicos.

7.-Autorregulación. Nos lleva a controlar los estados de ánimo para alcanzar los objetivos y metas, es una forma de autorregulación.

8.-Persistencia. Es eso que nos permite continuar allí, no abandonar e insistir hasta que cumplamos esa meta que hemos definido. Esta función ejecutiva es sumamente importante porque aporta esa energía extra que se necesita para insistir pese a los obstáculos que se crucen en el camino.

9.- Ejecución dual. Permite el desarrollo de dos actividades o tareas a la par, aunque sean diferentes con la habilidad de prestar atención a ambas por igual.

10.-Branching (multitarea). Es la capacidad de realizar varias tareas al mismo tiempo e intercalándolas.

11.- Anticipación. Es la habilidad de anticiparse a los resultados de una acción que queramos o creemos que debemos realizar.

¿Qué tipos de funciones ejecutivas hay?

¿Cómo se evalúan las funciones ejecutivas?

Hay una gran cantidad de pruebas de evaluación de las funciones ejecutivas entre las que elegir, aquí incluiré las que se suelen aparecer más a menudo en las publicaciones de investigación y los manuales clínicos, clasificadas por funciones.

– Velocidad de procesamiento de la información: Trail Making Test “A”, Test de Stroop condición Palabra y condición Color, Test de los Cinco Dígitos condición Lectura y condición Conteo, o por ejemplo, los subtets del WAIS Clave de Números y Búsqueda de Símbolos, o el Test de Símbolos y Dígitos.

 – Sistema Ejecutivo Central de la Memoria de trabajo: Dígitos en orden inverso, localización espacial en orden inverso, y Letras y Números de la escala de memoria de Wechsler, paradigma N-back. Corteza prefrontal dorsolateral y ventrolateral.

 – Inhibición: Test de Stroop, Test de los Cinco Dígitos, Go/No Go, Test de descuento asociado a la demora, Test de Ejecución Continua (CPT). Corteza cingulada anterior y corteza orbital.

– Flexibilidad cognitiva: Test de Categorías, Test de Clasificación de Cartas de Wisconsin, Trail Making Test, Color Trail Test, Test de los Cinco Dígitos. Giro frontal inferior, córtex cingulado anterior, giro supramarginal.

–Planificación: Torre de Londres o de Hanoi, Test de las Anillas, Subtest del Zoo de la batería BADS, Laberintos de Porteus, subtest de Historietas de la escala deWechsler. Prefrontal, ganglios basales y cerebelo.

– Acceso a la memoria semántica: Test de COWAT (Controlled Oral Word Association Test) que emplea la triada FAS para fluidez fonológica y la categoría animales para fluidez semántica. El Proyecto Neuronorma emplea la triada PMR, fluidez sin las letras A,E,S, fluidez de verbos, y las categorías semánticas animales, frutas y verduras, y utensilios de cocina. Prefrontal dorsolateral. Córtex Fronto-temporal medial.

– Multitarea: Seis Elementos (BADS), Test de Aplicación de Estrategias, Test de los recados. Prefrontal dorsolateral.

 – Toma de decisiones: Iowa Gambling Task, Tarea de Ganancias con Riesgo, Cambridge Gamble Task (CANTAB). Frontal ventromedial y orbitofrontal.

¿Cómo se evalúan las funciones ejecutivas?

De entre todas estas pruebas (o las que uno quiera o más le gusten), haríamos una selección y cada uno conformaría su propia batería, emplearlas todas durante una evaluación es simplemente inviable. Un buen criterio de selección es que sean pruebas estandarizadas y que cuenten con datos normativos de población española. A modo de ejemplo, para la inhibición se usa muy comúnmente el Test de Stroop, sin embargo, este test depende mucho de la habilidad lectora del paciente, no se puede usar con pacientes que no sepan leer.

Ejercicios para mejorar las habilidades cognitivas

Actualmente existe una gran variedad de material de actividades y ejercicios para mejorar las habilidades cognitivas que permiten trabajar las distintas funciones ejecutivas ya sea de manera global o ejercitando una capacidad en concreto. Sin embargo, usualmente, un mismo ejercicio entrena más de una capacidad cognitiva y una misma capacidad puede ser trabajada por diferentes ejercicios.

Ejercicios para la atención

Se comunica de manera oral una secuencia de números y la persona tiene que recordarlos en el mismo orden y en orden inverso. La longitud de la secuencia irá aumentando progresivamente.

La persona lee un fragmento de un texto y posteriormente contesta a unas preguntas referentes al mismo. La dificultad puede variar desde preguntas más genéricas hasta detalles y datos concretos.

Se visualiza un dibujo y posteriormente debe reproducirlo exactamente.

Se presenta un listado de palabras y la persona tiene un tiempo determinado para repasarlas. Posteriormente, se pueden realizar dos tareas distintas, por un lado, señalar de una segunda lista cuáles de esas palabras estaban en la primera y, por otro lado, reproducir todas las palabras de la lista.

Ejercicios para mejorar las habilidades cognitivas

Ejercicios para la percepción

Se presenta una imágen modelo junto con otras que representan el mismo objeto pero varían mínimamente en el tamaño. La persona debe percibir la que se corresponde exactamente con el modelo.

La persona visualiza a una persona realizando una secuencia de golpes a modo de melodía. Por otro lado, escucha distintas secuencias de sonidos. Debe identificar cuál se corresponde con los movimiento que ha visto realizar de forma que coincidan tanto el golpeteo como el sonido.

Aparece en una pantalla un símbolo durante un breve periodo de tiempo. Posteriormente, se presenta un conjunto de símbolos y la persona deberá indicar cuál era el símbolo que se le había presentado.

Se presentan en una pantalla un grupo de objetos que posteriormente la persona tendrá que identificar de entre un grupo mayor. En este caso los objetos se encuentran entre otros distractores y todos ellos en movimeinto de forma que la tarea consiste en que la persona haga “click” encima de los objetos previamente mostrados.

Ejercicios para mejorar las habilidades cognitivas

Ejercicios para la comprensión

Leer un texto y responder posteriormente a unas cuestiones sobre el mismo.

Se dan al sujeto una serie de órdenes que tiene que ejecutar. Se comprueba si la acción corresponde con la orden emitida.

Se presenta una palabra junto a otras que sirven como opciones de respuesta. La persona debe elegir la que guarde relación con la palabra del enunciado.

Resolver adivinanzas.

Ejercicios para mejorar las habilidades cognitivas

 Ejercicios para la memoria

Se visualiza una imagen y posteriormente se responden a unas preguntas para comprobar los elementos que recuerda de la misma.

Se colocan un conjunto de cartas boca abajo de las cuales existen dos iguales de cada una de ellas. Después de mezclarlas y distribuirlas por la mesa, la persona debe levantar dos cartas e ir recogiendo las que coincidan. Si falla les vuelve a dar la vuelta y prueba de nuevo.

La persona lee un listado de palabras. Transcurrido un periodo de tiempo, se le solicita que intente recordar el máximo número de palabras que le sea posible.

Se eligen unas 10 o 12 cartas de la baraja y se colocan boca abajo sobre la mesa. Durante unos minutos se colocan boca arriba y se pueden visualizar. Posteriormente se vuelven a colocar boca abajo y la persona debe ir levantándolas en orden ascendente en función del valor de la carta.

Ejercicios para mejorar las habilidades cognitivas

Ejercicios para el lenguaje

Escribir sinónimos y antónimos de una serie de palabras.

Se dan una serie de órdenes de complejidad creciente que la persona debe ejecutar reproduciendo con exactitud lo que se le ha solicitado.

Se facilita una palabra compuesta por unas letras determinadas. La persona tendrá que generar nuevas palabras combinando las letras de la palabra inicial.

Se muestra una secuencia de palabras desordenadas. La persona tiene que ordenarlas formando una frase gramaticalmente correcta.

Ejercicios para mejorar las habilidades cognitivas

Ejercicios para la velocidad de procesamiento

Se instruye a la persona para que lo más rápido que pueda y cometiendo el menor número de errores posibles señale cuáles de los símbolos son iguales al modelo presentado previamente.  

Van apareciendo en la pantalla del ordenador figuras sobre las que la persona debe hacer “click”. La tarea consiste en seleccionar el mayor número posible de figuras durante un tiempo previamente determinado.

Se presentan dos símbolos y la persona debe decidir lo más rápido posible si al menos uno de ellos está presente dentro de un conjunto.

La persona debe tachar, durante un tiempo limitado, figuras geométricas de la misma forma y color que las proporcionadas como modelos.

Ejercicios para mejorar las habilidades cognitivas

Ejercicios para la orientación

Se lee un texto y posteriormente se contestan a unas preguntas. Estas hacen referencia a eventos que tuvieron lugar en la historia para señalar cuáles tienen lugar antes y después, en qué momentos del día, en que lugares, etc.

Se sitúa a la persona en un lugar desconocido y se le facilita un mapa del lugar. Debe realizar un recorrido guiándose únicamente haciendo uso del mapa.

La persona visualiza a un modelo haciendo una serie de movimientos. Posteriormente debe repetir esos movimientos mirándose frente a un espejo y reproducirlos con las extremidades adecuadas y hacia el lado correcto.

Se facilita una cuadrícula con X filas y X columnas en las que se sitúan en algunos de los cuadros determinadas figuras geométricas con una orientación determinada. La persona debe copiar en otra cuadrícula que aparece en blanco, las distintas figuras geométricas coincidiendo en los mismos cuadros y en la misma orientación que aparecen en el ejemplo.

Ejercicios para mejorar las habilidades cognitivas

Ejercicios para el razonamiento

Se presenta un grupo de palabras y la persona debe señalar cuál es la que no está relacionada con las demás.

Se indica una palabra y se instruye a la persona para que encuentre otra palabra que esté relacionada. Por ejemplo, pera es a manzana como perro es a …….

Se propone un problema en cuyo enunciado se establecen diferentes relaciones entre un grupo de personas. Posteriormente la persona tiene que responder unas preguntas de las que debe deducir las respuestas correctas en función del enunciado dado.

La persona debe resolver una serie de ecuaciones matemáticas que se encuentran relacionadas. En dichas ecuaciones aparecen los símbolos matemáticos de sumar, restar, multiplicar y dividir y la persona debe rellenar las cifras que faltan para obtener el resultado correcto en todas ellas.

Ejercicios para mejorar las habilidades cognitivas

Ejercicios para el control ejecutivo

Se presenta un listado de palabras emparejadas. La persona debe indicar qué relación mantienen, que tienen en común o que diferencia las parejas de palabras.

Se facilita una serie de elementos y la persona debe terminarla de manera que siga una secuencia lógica.

Se expone una serie de situaciones que se podrían encontrar en la realidad. Se solicita a la persona que explique cuál sería su reacción a la misma y razone su respuesta.

Se le proporciona a la persona una secuencia de acciones ya sea de manera visual mediante viñetas o de manera verbal a través de instrucciones escritas. La persona debe leerlas detenidamente y ordenarlas creando una secuencia de acciones adecuada.

Ejercicios para mejorar las habilidades cognitivas

Ejercicios para el cálculo

Un ejemplo de estas actividades son:

Se facilita una lista de números y posteriormente se dan diferentes instrucciones que la persona debe ejecutar, por ejemplo, ordenar los números pares de menor a mayor, ordenar de mayor a menor los números que sean superiores a cierto número, etc.

La persona debe restar de 7 en 7 desde el número 300. Debe hacerlo mentalmente y procurando cometer el menor número de errores en el menor tiempo posible.

Se expone un listado en el que aparecen cantidades escritas tanto en dígitos como en letra. Con papel y lápiz, la persona debe transcribir esas cantidades en lo apuesto que se se da en el enunciado, es decir, si aparecen cifras deberá escribir el mismo número en letra y viceversa.

Resolver una serie de problemas matemáticos con los datos facilitados en el enunciado.

Ejercicios para mejorar las habilidades cognitivas

A pesar de lo que mucha gente piensa, los ejercicios de estimulación cognitiva no son necesariamente para personas que tengan patologías relacionadas con problemas de memoria o con el mantenimiento de la atención así como cualquier otra patología que curse con deterioro cognitivo como la enfermedad de Alzheimer. La estimulación cognitiva está ampliamente recomendada para personas sanas de todas las edades, con y sin discapacidad intelectual, pueden trabajar y utilizar distintas estrategias para mejorar y potenciar sus capacidades cognitivas y funciones ejecutivas obteniendo un rendimiento óptimo y mejorando su bienestar y su calidad de vida.

Positivismo como filosofía de vida para ser feliz

Si creemos que vamos a ser unos triunfadores en nuestro trabajo, es mucho más probable que lo seamos que si pensamos lo contrario. Y esto es algo bien sabido por casi todos, pero que casi nadie aplica de forma consciente y racionalizada. Es más, la mentalidad que predomina es la de pensar que las cosas saldrán mal, como si eso fuera una especie de talismán protector contra la mala suerte. En este post te animamos a cambiar tu mentalidad para poder ser una persona positiva!

El positivismo es clave para estar más feliz

¿Qué es el positivismo?

Con frecuencia me encuentro con personas que buscan lograr que su vida esté llena de optimismo. Pero… el positivismo, es formalmente una corriente filosófica cuyo principio se basa en la definición de argumentos que buscan definir si cierto concepto es cierto o falso.

Existe entonces, cierta ambigüedad en la palabra positivismo, debido a la atribución que los filósofos le han dado.

Sin embargo, y de igual manera, podemos hablar del positivismo como un estado mental, algo que llena nuestra vida de motivos para continuar, y que nos llena la cabeza de buenas expectativas en nuestros emprendimientos.

En este post intentaré ir en contra de lo que dicen los filósofos y definir de una manera diferente la palabra positivismo. Adicionalmente, el enfoque principal, estará basado en la consecución del éxito y el aprovechamiento de dicho estado mental.

El positivismo, se relaciona básicamente, con ver cada actividad, de manera beneficiosa, ver el mundo, con ojos triunfadores. El positivismo, está estrechamente relacionado con la fe y la confianza en sí mismo. Creer que todo nos va a salir bien, no es cosa sencilla, ni tampoco asegura que así sea, sin embargo, nos llena de convicción y fuerza interior para intentarlo.

Básicamente el positivismo, consiste en dejar a un lado lo negativo, aislar todo sentimiento de fracaso y convertirlo en éxito y gozo.

¿Cómo se logra ser positivo?

Como previamente se mencionó, el positivismo es un estado mental, no es más que una manera de ver las cosas, y por tanto, puede ser modificado y transformado en un hábito. Ser positivo, no se consigue de la noche a la mañana, más sin embargo, es más fácil de lo que muchos piensan.

Si dedicas algunas horas de tu día a analizar tus pensamientos, descubrirás que realmente eres más negativo de lo que piensas, por lo que efectivamente, existe una manera de mejorar y eliminar todo lo negativo, para incrementar el positivismo y sus efectos en tu vida.

Tan sólo con frases como: «Espero que todo salga bien«, «Puede que gane«, «no creo que me haya ido tan bien como esperaba«… etc las personas se condicionan bajo un estado mental negativista, lo que no les permite visualizar dentro de las posibilidades, el éxito.

Modificando dichos pensamientos por otros tales como: «se que me irá muy bien«, «por supuesto que ganaré!«,» Me debe haber ido mejor de lo que esperaba«… etc llenarás de pensamientos positivos tu mente, y por tanto, los resultados de tus actividades.

¿Cómo se logra ser positivo?

El miedo que me impide ser positivo

El miedo nos hace inseguros, nos coarta, y aliena la libertad de la mente, y por tanto, de las personas. El miedo es algo natural, es esa alarma que nos dice, cuidado, algo va a a pasar. ¿Pero qué va a pasar? Sólo hay dos opciones, a grandes rasgos. Algo que sentimos como bueno, o algo malo. Probablemente en una probabilidad del cincuenta por ciento.

¿Tiene sentido entonces el miedo? ¿Acaso no podemos convertir nuestras ideas miedosas, nuestros temores, en ideas esperanzadoras, positivas, y más enriquecedoras para el comportamiento y bienestar de nuestra persona?

Se ha demostrado que las personas con una mente positiva viven más años y mejor que las personas que llamaríamos “cenizas”, o negativas

Consejos para ser una persona positiva

Una mente positiva hace a nuestro hilo más fuerte y duradero. Podemos levantarnos por la mañana y pensar: “vaya…está nublado, hoy seguro que llueve, menudo día, seguro que hay atascos, no llegaré al trabajo, mi jefe la tomará conmigo, no me dará tiempo a terminar todo lo que tengo que hacer…que es demasiado…vaya mierda de día se presenta”.

O: “vaya…día de nubes…es invierno y es lo que toca…será uno de esos días acogedores de estar en casa o calentito en el trabajo. Cogeré el coche, saldré un poco antes y evitaré atascos, así podré terminar el trabajo que tengo, que es bastante, pero seguro que hoy termino con todo. Y esta noche… película en el sofá con la lluvia tras los cristales como fondo. Estupendo”.

Son dos alternativas cualquiera. Una te hace ir con cara de póquer al trabajo, que predispone negativamente para entablar relaciones con tus compañeros y familia, y la otra, te hace sonreír, lo que activa en el cerebro sustancias que favorecen ese estado, y te predispone para pasar un día corriente, pero agradable y positivo.

El miedo que me impide ser positivo

Ser positivo es casi sinónimo de ser feliz

Una realidad del día a día es que las personas positivas se relacionan mejor y tienen más amigos y conocidos,  pues desprenden energía positiva y buenas vibraciones. Sabes que si te acercas a ellos tendrás buenas sensaciones, y eso es algo que nos gusta a todos. Sabes que pasarás momentos divertidos, y lo más probable es que se te contagie ese estado de positividad que tanto se necesita hoy en día.

Cuando vemos sonreír a una persona que no conocemos, nos “cae mejor” que otra que está a su lado, seria e inmutable, y que tampoco conocemos. Esto no quiere decir que tengamos que ir por la calle riéndonos como posesos, pero un semblante con ademán de sonrisa y gracioso, transmite un interior satisfecho, divertido, y por tanto, atractivo.

Ser positivo es casi sinónimo de ser feliz. Dejemos a un lado el miedo a ver el vaso medio lleno. Vivamos cada momento como algo fascinante, y único. Disfrutemos del poder del ahora, pensemos de un modo constructivo. De un modo que nos aporte alegrías, esperanzas, sueños, ilusiones, felicidad.

Ser positivo es casi sinónimo de ser feliz

Consejos para ser una persona positiva

Depende de ti

Tú decides cómo quieres ver la vida: de forma positiva o de forma negativa. Según psiquiatras y psicólogos, un 50% de nuestro carácter está determinado por factores genéticos; y un 10%, por nuestro entorno, pero hay un 40% que solo depende de nosotros, de nuestra actitud ante lo que nos sucede. Es este 40% el que debemos trabajar para ver el mundo en positivo y que eso nos ayude a ser más felices e, incluso, a vivir más años con mejor salud.

Cuanto más contenta, más sana

Quizá te sorprenda, pero ser positiva no solo te ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, sino que también protege tu salud. Según un estudio del University College de Londres, mantener una actitud positiva está relacionado con tener un sistema inmunológico fuerte y, por lo tanto, menos problemas neuroendocrinos, inflamatorios y cardiovasculares.

Cambiar tus pensamientos es posible

Tener pensamientos positivos y encarar la vida de forma optimista es imprescindible para ser felices. Y es algo que se puede “aprender”. Tú puedes modificar tu forma de pensar y con ello mejorar tu vidaPara lograrlo te proponemos algunas claves y trucos que te ayudarán a ver el mundo con más optimismo.

Consejos para ser una persona positiva

Busca el blanco en el negro

En todo lo que nos sucede, hay aspectos positivos y negativos. El truco consiste en buscar el lado positivo hasta de lo negativo. Incluso de la peor de las críticas se puede sacar algo constructivo.

Pon el foco en extraer lo positivo incluso de las cosas negativas, en encontrar algo bueno en la adversidad. Por ejemplo, no hay duda de que recibir una crítica negativa no gusta a nadie. Pero ante la crítica puedes optar por pensar que no te la merecías y que lo único que querían era hacerte daño, o reflexionar sobre lo que te han dicho y, si crees que puede haber algo de verdad en ello, ver cómo puedes mejorar.

Concéntrate en la solución

Cada vez que te encuentres ante una situación difícil, en lugar de darle vueltas al problema, lo que no te llevará a ningún sitio más que a la desesperación, concéntrate en buscar una solución e intentar definir los pasos que te permitan alcanzarla. Eso te ayudará a abandonar el pensamiento negativo y el inmovilismo. En general, ponernos metas (siempre que estas sean realistas) nos da una perspectiva más positiva en la vida y nos impulsa a seguir adelante. Si el problema o lo que te preocupa es algo que no puedes cambiar, trata de asumirlo y acepta que la vida a veces es así de “injusta”. No tiene sentido que desperdicies tu energía preocupándote. Pensar en ello continuamente lo único que hará es frustrarte aún más.

Presta atención a los matices

Evita el pensamiento polarizado, es decir, el todo o nada. Las cosas no son solo blancas o negras; entre ambos extremos hay muchos matices de gris. En lugar de pensar únicamente en dos resultados (uno positivo y uno negativo), haz una lista con todos los resultados posibles que pueden darse entre ambas opciones. Esto te ayudará a darte cuenta de que la situación no es tan dramática.

Consejos para ser una persona positiva

No te culpes

Por otro lado, también debes evitar personalizar hasta el punto de pensar que tú eres la responsable de todo lo que sale mal. Si tu vecina no te saluda en el ascensor no significa que esté molesta contigo, seguramente tiene un mal día.

Huye de la queja

La queja constante fortalece la cadena de pensamientos dañinos. Si pensamos en términos destructivos o negativos acabamos haciéndolos realidad. Tu objetivo debe ser reemplazar los pensamientos negativos por otros positivos, y eso debe notarse también en tu lenguaje. Sustituye expresiones como “me he equivocado” por otras como “he aprendido que” o “si no supero la entrevista de trabajo, no podré pagar la casa” por “tengo confianza en mis capacidades para conseguir este trabajo”. Todo puede ser formulado de forma positiva; cuanto más practiques más fácil te será hacerlo.

Visualiza los futuros logros

El simple hecho de imaginarte consiguiendo lo que deseas (llegar a final de mes sin ahogos, aprobar un examen, etc.) hace que te sientas más positiva para afrontar el esfuerzo que requiere conseguir dichos logros y, de manera inconsciente, aumenta la seguridad en ti misma. Deja correr tu imaginación y visualiza esas escenas.

Consejos para ser una persona positiva

Aliméntate de emociones positivas

Tener pensamientos positivos es, sin duda, más fácil si se tiene un ánimo también positivo. Para favorecer esto lo mejor es que realices actividades que te gusten y que te provoquen alegría, satisfacción, dicha… Ver una película divertida, tomar un café con una amiga o jugar con tus hijos son cosas sencillas y cotidianas que potencian el optimismo. El problema es que a veces nos pasan desapercibidas o que nos habituamos a ellas, y al considerarlas normales dejamos de valorarlas. Para que eso no ocurra, reflexiona por la noche sobre todo lo bueno que el día te ha ofrecido y apunta en una libreta cinco cosas que te hayan hecho feliz esa jornada (la llamada de un amigo, un beso de tu hijo, una conversación cómplice con tu marido…) y piensa en ellas. Te sentirás mejor.

¡Y rodéate de gente positiva!

Como las sonrisas o los bostezos, el optimismo y el pesimismo también son contagiosos. Procura rodearte de compañías positivas, ya que eso será muy beneficioso para tu estado de ánimo. Del mismo modo evita, dentro de lo posible, a las personas pesimistas. Y si no puedes eludir al aguafiestas de turno, procura tomarte sus comentarios con humor, piensa que ser tan gruñón tiene hasta un punto ridículoy trata de contrarrestar de este modo su negatividad.

Así es CogniFit 4.0: la nueva versión de la app de test y entrenamiento cognitivo de CogniFit

Nuevos juegos, más tareas de evaluación y un diseño completamente renovado

CogniFit lanza la versión 4.0 para iOs y Android. Con el objetivo de impulsar la versión móvil y consolidar sus apps como líderes en evaluación y estimulación cognitiva, esta nueva versión marca un antes y un después en la aplicación de CogniFit y se presenta como un pistoletazo de salida de lo que se prevé para este 2020.

  • Aquí te damos todas las novedades de CogniFit 4.0 que, seguro, te cautivarán.

Nuevos juegos aplicación CogniFit

En esta nueva versión podrás encontrar 28 juegos específicos para el entrenamiento cognitivo diario de los usuarios. Estos juegos tienen el objetivo de estimular las habilidades cognitivas de manera personalizada según las necesidades de cada usuario, su edad y nivel específico.

Las tareas de CogniFit cuentan con validación científica y dispone de una versión  gratuita con 4 juegos que permite a los usuarios poder probar. En su versión de pago, existe un plan exclusivo mensual o anual personalizado donde se puede llevar a cabo un entrenamiento de las habilidades cognitivas de manera única para cada usuario.

Tareas de evaluación y nueva evaluación para la conducción

Entre las novedades de CogniFit 4.0 también destacamos 12 tareas nuevas de evaluación, ahora se pueden encontrar un total de 26 tareas. Además, se ha añadido un test cognitivo específico para la conducción. Gracias a este nuevo cambio, CogniFit ha podido incorporar este test específico para conductores o personas que pasan muchas horas frente al volante.

Diseño completamente renovado

La parte más importante y más llamativa es un diseño completamente nuevo y renovado pensado para que la experiencia del usuario sea única y el manejo a través de la aplicación sea más sencillo que antes. Este nuevo diseño está pensado para que el usuario pueda entrenar y/o evaluar su mente de forma fácil simplemente siguiendo el manual interactivo que se ha incluido. Además, el nueve diseño permite descargarte directamente los resultados de la evaluación desde la aplicación. 

Como se puede ver esta nueva versión está llena de cambios y mejoras para el usuario. CogniFit ha querido empezar el año mostrando un primer avance de lo que será el 2020. Pues durante los próximos meses, entre sus proyectos está el de seguir mejorando la experiencia de los usuarios en sus aplicaciones así como incluir nuevos juegos, y lanzar nuevos formatos para diferentes segmentos de la población.

¿Cómo potenciar la inspiración desde la motivación?

¿Te encuentras en falto de inspiración? ¿Estás pasando un bache creativo? ¿Crees que has perdido la motivación? Si bien estos términos no son sinónimos están bien relacionados. Aquí te explicamos qué es la inspiración, su relación con la creatividad y con la motivación y cómo potenciarlas.

¿Cómo potenciamos la inspiración?

¿Qué es la inspiración?

La inspiración tiene dos acepciones en el diccionario, la primera se refiere a la acción de inhalar aire hacia los pulmones. La segunda, y es la que nos compete en este artículo se refiere al estímulo que anima la labor creadora, aunque se podría considerar como la “inhalación” repentina de una idea novedosa.

Según el trabajo de los psicólogos Todd M. Trash y Andrew J. Elliot, la inspiración tiene 3 componentes: la evocación, la transcendencia y motivación de acercamiento. Según ellos, la inspiración es evocada de forma espontánea, sin intención. Transciende a nuestras preocupaciones ordinarias y limitaciones de la acción humana. Esto implica un momento de claridad y el descubrimiento de nuevas posibilidades.

Este momento de claridad suele ser vívido y puede tomar la forma de una “visión” de algo que no se ha visto antes. Finalmente, la inspiración implica una motivación al acercamiento, en la que la persona pretende transmitir, expresar o actualizar una nueva idea o visión. Según Trash y Elliot, la inspiración implica tanto ser inspirado por algo como actuar en esa inspiración.

Características de las personas inspiradas

Según los mencionados psicólogos, las personas que tienden a tener momentos de inspiración comparten ciertas características.

1. Son más abiertas a nuevas experiencias

Encuentran que las personas inspiradas están más abiertas a nuevas experiencias, y sus tareas les absorben más. El rasgo de personalidad “Apertura a la experiencia” habitualmente es previo a la inspiración, lo que sugiere que es un rasgo facilitador de la inspiración.

2. No son especialmente meticulosas

Además, las personas inspiradas no eran más meticulosas, es decir, no tenían puntuaciones más altas en escrupulosidad que las personas menos inspiradas, lo que apoya la visión de que la inspiración es algo que te sucede y no es voluntaria.

3. Son menos competitivas y tienen más motivación interna

Estas personas también informa de tener una mayor motivación para dominar su trabajo, pero eran menos competitivas, tienen mayor motivación interna y menos motivación externa. Es decir, quieren mejorar en su trabajo sólo por el placer de hacerlo y satisfacción personal, y no por superar a sus competidores u obtener más beneficios. Esto a su vez aumenta su rendimiento profesional.

4. Tienen mayor autoestima

Las personas inspiradas informan de mayores niveles de recursos psicológicos, como la confianza en sí mismos, autoestima y optimismo. Y esto se relaciona con el aspecto motivacional de la inspiración. Es decir, una persona con confianza en sí misma será más probable que lleve a cabo el objeto de su inspiración.

5. Tienen experiencias positivas

Algunas de las consecuencias de la experiencia inspiradora son: dominio en el trabajo, absorción, creatividad, percepción de competencia, auto-estima y optimismo. Es decir, la inspiración facilita experimentar todo ello.

Algo interesante es que el dominio del trabajo o proyecto es previo a la inspiración, lo que sugiere que no es algo totalmente pasivo sino que necesita de una mente preparada. Y es que, los momentos “eureka” de los científicos famosos no han sucedido por generación espontánea, sino que llevan mucho trabajo detrás.

¿Cómo es un episodio de inspiración?

¿Cómo es un episodio de inspiración?

Thrash y Elliot también investigaron la inspiración como estado, no como rasgo. Independientemente de quién seas, todos podemos experimentar inpsiración y los resultados asociados a este estado particular.

Dichos investigadores preguntaron a un número de personas acerca de sus experiencias inspiradoras. Estas diferían bastante unas de otras: sentirse animado por un entendimiento artístico o científico repentino, el descubrimiento del propio propósito o el impacto de modelos a seguir que le hicieron darse cuenta de que el éxito es posible.

Comparadas con experiencias de la vida cotidiana, la inspiración implica altos niveles de emociones positivas, la implicación en tareas y niveles bajos de emociones negativas. La inspiración, además, estaba fuertemente relacionada con un aumento en la espiritualidad y el significado.

Diferencia entre inspiración y motivación

La motivación es lo que nos impulsa a la acción, nos sirve para cubrir necesidades y puede venir desde fuera o desde dentro (motivación intrínseca o extrínseca) Descubre más sobre la importancia de la motivación en este artículo.

La inspiración consiste en la unión repentina de ideas creativas. Tras esto tu puedes estar o no motivado para llevarlo a cabo. Habitualmente la motivación sucede a la inspiración, pero son procesos separados.

¿Por qué la inspiración es tan importante para la fomentar la creatividad?

La inspiración es impulsora de la creatividad. Un conjunto de estudios dirigido por Trash y sus colaboradores investiga la relación entre la inspiración y la creatividad. Sus resultados sugieren que las personas inspiradas se ven a sí mismas como más creativas.

Encuentran que los participantes que han registrado patentes informan de experiencias de inspiración más frecuentes y más intensas. Así como más ocasiones de inspiración cuantas más patentes registradas tienen.

Lo mismo ocurre con la creatividad en piezas de escritura (escritura científica, poesía y ficción). Los escritores inspirados son más eficientes y productos, y tienen menos pausas y pasan más tiempo escribiendo.

La creatividad en la escritura

El vínculo entre inspiración y creatividad es consistente con el componente mencionado anteriormente de transcendencia, ya que la creatividad implica ver posibilidades sin límites. Podría considerarse como una desinhibición.

Curiosamente, la inspiración y el esfuerzo predicen diferentes aspectos de una actividad. Individuos que mostraban más esfuerzo en la escritura pasaban más tiempo parando, eliminando palabras y escribían más frases por párrafo, resultando en un mayor mérito técnico y uso de poemas con rima, pero su trabajo no se consideraba más creativo. Dicho de otro modo, parece que el esfuerzo extremo disminuye, en cierto modo, la creatividad.

10 maneras de fomentar la inspiración de un equipo de trabajo

En su trabajo, Gregory Dess y Joseph Picken afirman que la economía global necesita líderes que hagan un mayor uso de los recursos humanos y el potencial de sus trabajadores más que el uso de recursos tangibles , poniendo mayor énfasis en la motivación y la inspiración, dando una mayor libertad creativa a los empleados. Según ellos hay 5 acciones clave para lograrlo.

1. Usar visión estratégica para motivar e inspirar

Usar una visión estratégica para facilitar la adaptación a un entorno complejo y cambiante y aumentar la comunicación, la participación y el compromiso de los empleados.

2. Empoderar a los empleados a todos los niveles

Esto requiere dar a los empleados las herramientas para que tengan éxito, especialmente cuando adquieren mayores responsabilidades. Se habla de que los jefes deben tomar el rol de mentores o “coaches”.

3. Acumular y compartir conocimiento interno

Según los autores, cuanto más sepan los empleados de lo que ocurre en la empresa, más motivación tendrán de ayudar a resolver los problemas. “La información no es poder, es una carga”, y esto ayuda a repartir el peso de esa carga, fomentando la implicación en un objetivo común.

4. Reunir e integrar información externa

Fomentar que todos los empleados estén atentos a la competencia y posibles amenazas externas y reconociendo oportunidades.

5. Desafíar el status quo fomentando la creatividad.

Los autores están en contra de la rigidez en las organizaciones. Cuanta más experimentación más posibilidad de éxito.

Creatividad, motivación e inspiración en la empresa

¿Cómo mantener la motivación e inspiración en épocas de estrés?

1. Reduce tus niveles de estrés

Vivimos en una sociedad estresada. Si queremos seguir motivados e inspirados, lo primero que tenemos que hacer es aprender a controlar el estrés. Descubre en este artículo cómo manejar el estrés.

2. Reduce el exceso de información

El exceso de estímulos e información a la que estamos expuestos reduce nuestra inspiración y motivación. Recibir una información inabarcable nos bloquea. ¿No te ha pasado tener tantas cosas que hacer que al final te paralizas y no haces ninguna? Una forma de solventar esto, es ordenar la información de forma que la podamos manejar. Ordena tus tareas de las más urgentes a menos urgentes, o tareas que tienes que hacer hoy, esta semana y este mes.

También es importante mantener tus espacios ordenados y despejados. Demasiados papeles o herramientas de trabajo y desorden da sensación de caos y de muchas cosas pendientes, aumentando el estrés y reduciendo la inspiración y motivación.

3. Prueba cosas nuevas

Hemos dicho que uno de los factores que potencia la inspiración es la apertura a la experiencia. Prueba cosas nuevas, embárcate en nuevas experiencias y actividades, ve a sitios nuevos, prueba comida diferente, habla con gente distinta. Todo ello va a motivar tu inspiración.

4. Busca tu motivación

Cuando crees que la has perdido, reflexiona por qué te has embarcado en ese proyecto, o por qué haces lo que haces. ¿Tiene un propósito? O ese propósito inicial se ha perdido o ha cambiado. Reflexiona si necesitas un cambio de rumbo. Busca tu motivación interna.

5. No compitas con otros

No compitas

Como hemos mencionado al principio, la motivación sucede más fácilmente cuando la motivación es interna, cuando queremos mejorar nuestras habilidades y nuestro trabajo, y no por superar a nuestros competidores. Además, la competición nos genera una ansiedad totalmente innecesaria en la mayoría de casos.

6. Mejora tu autoestima

Podemos tener experiencias de inspiración, pero si no hacemos algo con ello, no las ejecutamos, es como si no hubieran pasado. Y para ello, tenemos que tener la suficiente autoestima y confianza en nosotros mismos. Descubre en el siguiente artículo cómo mejorar tu autoestima.

Consejos útiles para mejorar la capacidad de atención

La atención es una de las habilidades más importantes para mejorar la concentración. Todos podemos aprender a entrenar nuestra capacidad de atención, para así mejorar nuestros niveles de concentración, y de esta forma aumentar nuestra productividad. Todo lo que necesitas saber sobre la atención y como mejorar su capacidad en este post.

¿Qué es la atención?

¿Qué es la atención?

Desde el punto de vista de la psicología, la atención no es un concepto único, sino el nombre atribuido a una variedad de fenómenos. Tradicionalmente, se ha considerado de dos maneras distintas, aunque relacionadas.

Por una parte, la atención como una cualidad de la percepción que hace referencia a la función de la atención como filtro de los estímulos ambientales, decidiendo cuáles son los estímulos más relevantes y dándoles prioridad por medio de la concentración sobre el objetivo, y así tener un procesamiento más profundo en la conciencia.

Por otro lado, la atención es entendida como el mecanismo que controla y regula los procesos cognitivos; desde el aprendizaje hasta el razonamiento.

¿Por qué es tan importante la atención?

Existe una gran diferencia entre mirar y observar con detenimiento al igual que existe diferencia entre oír y escuchar.

La atención muestra la capacidad del ser humano de fijarse con detenimiento en un ámbito en concreto de la realidad para retener información de valor en su memoria. La atención muestra la actitud activa de quien pone interés y se concentra en aquello que está haciendo.

Por ejemplo, la atención es muy importante en el plano académico o en el ámbito laboral porque solo cuando la persona está atenta es capaz de llevar a cabo una gestión con detalle porque ha comprendido exactamente aquello que tiene que hacer. Para estar atento a una información en concreto es importante tener una actitud receptiva y tener tiempo para observar. La prisa y poner atención son incompatibles.

¿Por qué es tan importante la atención?

En la era de las tecnologías, conviene puntualizar que la atención también se está diversificando hasta el punto de que muchas personas tienen una atención dispersa. Por ejemplo, existen personas que escriben en el ordenador mientras ven la televisión, otras personas hacen un recado mientras hablan por teléfono, muchos estudiantes consultan las redes sociales cuando están estudiando.

Sin embargo, poner atención de verdad en una conversación, en un asunto cotidiano o en el trabajo es un ámbito mucho más profundo que implica conectar con el ahora y eliminar distracciones en el entorno. Por ejemplo, un estudiante que quiere poner atención de verdad a sus estudios puede estudiar en la biblioteca, un entorno de silencio y en donde se minimiza el riesgo de interrupciones.

Poner atención a algo o a alguien es una expresión de amor que muestra interés. Por el contrario, la falta de atención es signo de desinterés. La atención es especialmente importante en la comunicación interpersonal porque facilita la comprensión mutua y el diálogo.

Estar atento a aquello que te dice un amigo significa dar importancia a su mundo. La atención te ayuda a vivir de una forma más consciente, a saber mejor qué quieres al observar la realidad con detenimiento a lo largo del tiempo. La observación es una de las formas de conocimiento más importantes.

¿Por qué es tan importante la atención?

Trastornos asociados a la capacidad de atención

Los trastornos de la atención pueden encontrarse en personas normales, especialmente en condiciones de estrés, intensa emotividad o cansancio. Son los siguientes:

1. Hipoprosexia (disminución de la capacidad de atención). Se trata de una disminución del nivel de atención del individuo. Se puede detectar en condiciones normales (sueño, cansancio, aburrimiento) y en condiciones patológicas (de naturaleza orgánica o funcional, neurótica o psicótica).

2. Hiperprosexia (hiperactividad de la atención). Se trata de una hipervigilancia o mayor atención del individuo. Se puede detectar en condiciones normales (por ejemplo en situaciones de peligro real) y en condiciones psicopatológicas.

Si bien las causas anteriores son comunes en toda la población, como hemos indicado en algunos trastornos y enfermedades la concentración falla debido a las alteraciones generadas por dichas afecciones. Son las siguientes:

1. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

El TDAH se caracteriza precisamente por las dificultades para mantener la concentración y la facilidad de estas personas para distraerse, tanto si presentan hiperactividad como si no. Quienes lo padecen son fácilmente distraibles, suelen olvidar objetos y cosas a hacer y tienen dificultades para terminar tareas. En los casos en que hay hiperactividad además hay agitación, nerviosismo e impulsividad.

2. Alzheimer y otras demencias

Las demencias y enfermedades neurodegenerativas suelen causar problemas de atención y concentración según se va produciendo el deterioro cerebral. Junto a los problemas de memoria, la capacidad de concentrarse es a menudo una de las primeras habilidades en menguar.

3. Esquizofrenia

Aunque lo primero que viene a la cabeza al hablar de esquizofrenia son las alucinaciones, otro de los síntomas frecuentes de quienes padecen este trastorno es la presencia de dificultades en la atención, especialmente en aquellos que sufren cierto deterioro. Eso sin tener en cuenta la presencia de un posible brote psicótico, en que la concentración suele derivarse hacia las alucinaciones.

4. Trastornos del estado del ánimo

Personas con depresión suelen tener dificultades para concentrarse, estando su mente a menudo ocupada con pensamientos negativos. La tristeza y los pensamientos automáticos que se generan en los episodios depresivos, la anhedonia, apatía y pasividad que suelen acompañarla dificultan en gran medida que el paciente pueda concentrarse.

En lo que respecta a personas que padecen trastorno bipolar, además de los problemas propios de los episodios depresivos también tendrán falta de concentración cuando se encuentren en fase maníaca. En un episodio maníaco la persona se encuentra expansiva, enérgica, acelerada, agitada e incluso puede estar irritable. La focalización y mantenimiento de la atención en un estímulo concreto es mucho más complejo, saltando de uno a otro estímulo.

5. Consumo de sustancias

Una gran cantidad de drogas y otras sustancias dificultan en gran medida la posibilidad de que quien las toma pueda concentrarse, sea por depresión del sistema nervioso o por excesiva estimulación. Por otro lado otras sustancias como el café pueden aumentar el nivel de energía de alguien cansado, o otras como la tila relajar a alguien nervioso, hasta el punto de facilitar su concentración.

Trastornos asociados a la capacidad de atención

Cuando la capacidad de atención dificulta nuestro día a día

En más de una ocasión podemos no ser capaces de mantener la atención o invertir suficientes recursos mentales como para concentrarnos realmente en algo, existiendo una falta de concentración. Esto a simple vista puede no parecer especialmente grave, especialmente si tenemos en cuenta que vivimos en una sociedad en la que por lo general se tienen cubiertas las necesidades más básicas para la supervivencia, pero lo cierto es que puede representar un gran problema y ser invalidante para llevar a cabo una acción de manera eficaz y eficiente. Y puede tener repercusiones en diversas áreas.

Por ejemplo, a nivel académico o laboral, nuestra capacidad de concentración nos permite llevar a cabo las tareas que se nos demandan o registrar debidamente lo que tenemos que hacer o mantener en la memoria. No ser capaces de concentrarnos debidamente hará que necesitemos mucho más tiempo para realizar cada acción, o incluso que no podamos hacerla en ese momento. Es algo que en algún momento nos ha pasado a todos, pero que sí es muy habitual puede generar un bajo rendimiento.

En casos más extremos en el que el sujeto no fuera capaz de concentrarse en absoluto durante mucho tiempo podría generar fracaso escolar, conflictos en el trabajo o en casos extremos el despido.

Cuando la capacidad de atención dificulta nuestro día a día

A nivel personal la falta de concentración se traduce también en pocas ganas de actuar. Si queremos hacer algo pero a la mínima perdemos el hilo terminamos por frustrarnos, y dejarlo para otro momento.

En lo que respecta a las relaciones sociales, también puede generar algunas dificultades. Si desconectamos de las conversaciones que están manteniendo con nosotros (cosa que en general puede llegar a ser fácil de ver por el otro), la otra persona puede tener la impresión de que no queremos o no nos interesamos por la interacción, lo que puede generar malestar e incluso conflictos.

Pero tampoco hace falta llevarlo al extremo. Todos nosotros tenemos a menudo algún momento de falta de concentración, y aunque es vivido como algo negativo por la mayoría, bajo determinadas condiciones podría incluso ser adaptativo: básicamente nuestra mente nos está informando de que tenemos algo que nos preocupa más en ese momento, o que nuestros recursos atencionales están bajos en ese momento y necesitamos descansar. El hecho de que sea disfuncional se debe principalmente a la necesidad de llevar a cabo las acciones en cuestión, y puede depender de la situación.

Cuando la capacidad de atención dificulta nuestro día a día

¿Cómo mejorar tu capacidad de atención?

1. Haz ejercicio físico

Practicar deporte se ha revelado como una de los mejores hábitos, ya que es un factor protector contra diversas enfermedades. Además, el ejercicio es un poderoso enemigo del estrés e incluso es útil para afianzar conocimientos y mejorar nuestra memoria.

En una revisión sistemática publicada en la Revista de Neurología encontraron que un mayor índice de actividad física se relaciona con menor deterioro cognitivo, tanto en ancianos con deterioro como en sujetos normales.

En cuanto a la atención, en un estudio llevado a cabo en la universidad de Kansas, observaron que al aumentar en los sujetos la capacidad cardiorrespiratoria también aumenta la capacidad de concentración. Aunque no sería suficiente con hacer deporte, este repercutiría positivamente en nuestras funciones cognitivas.

¿Cómo mejorar tu capacidad de atención?

2. Elimina distractores

Es importante que en tu lugar de trabajo o estudio no existan muchos estímulos que puedan distraerte. Es recomendable que no estén a tu alcance distractores como el teléfono móvil. Una buena solución podría ser apagarlo o ponerlo en «modo avión» mientras estás realizando una tarea concreta.

Tampoco es recomendable estar revisando cada poco tiempo la bandeja de entrada de nuestro correo o lo que sucede en las diferentes redes sociales. Para ello, podrías restringir el uso de dichos elementos hasta conseguir terminar la tarea prevista.

En el caso de la música, puede funcionar tanto como distractor o como pontenciador de la atención. Algunos tipos de música, como la música clásica se han identificado como facilitadores de la atención y de la concentración. Se pueden encontrar diversas listas de reproducción destinadas a mejorar la concentración.

3. Realiza descansos periódicos

Las personas no tenemos la capacidad de focalizar nuestra atención durante 8 horas seguidas, es imposible, aunque el tiempo de rendimiento optimo puede variar de unas personas a otras. El experto en productividad Ron Fiedeman recomienda 2 pausas de 15 minutos durante la jornada laboral.

Aunque cada uno tiene que ver cuándo necesita un descanso para «recargar pilas». Estos descansos sirven para que tu cerebro desconecte y pueda, tras la pausa, aumentar el rendimiento y la concentración.

La mejor manera de realizar los descansos es programándolos en tu agenda como una tarea más. Es importante tomarlos en serio y no realizar ninguna tarea durante estos descansos, ni siquiera revisar tu e-mail. Aprovecha para ir al baño, a por un café o charlar con tus compañeros.

Pero es importante no sobrepasar el tiempo de descanso, ya que puede ser contraproducente para mantener un rendimiento óptimo, aplazar constantemente una tarea poco apetecible la vuelve aún menos si la aplazamos. Con el tiempo sobredimensionamos sus características negativas y minimizamos las positivas.

¿Cómo mejorar tu capacidad de atención?

4. Cambia de tarea ante la monotonía

En ocasiones perdemos la atención y el interés por lo que estamos haciendo por lo monótono y repetitivo de la tarea. Por esta razón, es aconsejable programar el día de trabajo intercalando tareas diferentes para no acabar realizando las tareas de manera automática.  Así no disminuye el interés y podrás mejorar tu atención.

Cuando prestamos atención a una misma tarea o mismo estímulo por un tiempo prolongado nos aburrimos y el rendimiento baja. Por eso, hay ciertos trabajos que son muy repetitivos en los que el rendimiento disminuye con el tiempo, planteándose como solución rotar en los puestos para realizar trabajos diversos.

5. Dormir bien

El sueño es muy importante para el correcto funcionamiento de nuestro cerebro, influyendo en el desempeño en nuestras tareas durante el día. La atención se puede ver afectada por una noche de pocas horas de sueño o de un sueño de mala calidad.

La privación parcial del sueño o una mala calidad del sueño provoca somnolencia diurna y afecta al rendimiento motor y cognitivo, incluso al humor.

Es importante tener en cuenta el concepto higiene del sueño. Se trata de optimizar la forma en la que nos acostamos para conciliar el sueño y obtener un descanso reparador. Por ejemplo, utilizar la cama solo para dormir y no para ver la televisión, no acostarse con el estómago vacío, practicar ejercicios de relajación antes de acostarse, etc.

¿Cómo mejorar tu capacidad de atención?

6. Focaliza tu atención

Estar centrado en una tarea y no realizar varias a la vez es mejor para mejorar el rendimiento. Programa las tareas del día, estimando el tiempo que te va a llevar cada una de ellas e intentando cumplirlo.

Una buena costumbre es que todos los días, antes de comenzar a trabajar, escribas en un papel todo lo que tienes que hacer y el tiempo estimado que te va a llevar hacerlo. Así, aunque no sigas a rajatabla el horario, no comiences la siguiente tarea sin haber terminado la anterior, de esta manera consigues mejorar tu atención.

7. Entrena tus capacidades cognitivas

La atención es una de las funciones cognitivas que se pueden entrenar mediante ejercicios diseñados para este fin. Se pueden realizar ejercicios de atención dividida, sostenida o selectiva.

Por ejemplo, tareas tan simples como la de encontrar las 7 diferencias entre dos imágenes, localizar una letra determinada entre muchas letras, intentar atender a dos estímulos auditivos al mismo tiempo o leer cifras numéricas e intentar decirlas en el orden inverso son buenas tareas de entrenamiento para mejorar tu atención. Hoy día existen además muchas herramientas online y aplicaciones para poder trabajar la atención.

Este tipo de tareas se utiliza en la prevención de deterioro cognitivo en personas mayores, y pueden ayudar a aumentar la reserva cognitiva y protegernos de padecer demencias. El cerebro es el músculo más importante del cuerpo y debemos cuidarlo y ejercitarlo.

¿Cómo mejorar tu capacidad de atención?

«La atención es un músculo y, como tal, puede ejercitarse y desarrollarse» Daniel Goleman

¿Por qué tener confianza es tan importante en nuestra vida?

No damos suficiente importancia a algo que sostiene nuestra pareja, nuestra familia, nuestra profesión y nuestra vida social. Sin confianza no existirían las relaciones de pareja, ni las empresas, ni la economía. La confianza es la base de la relación y comunicación padre-hijo, médico-paciente, profesor-alumno, empleador-empleado, etc. La confianza es necesaria, sin ella no podemos vivir.

Sin confianza no podemos vivir

¿Qué es la confianza?

La confianza es la seguridad o esperanza firme que alguien tiene de sí mismo o de otra persona o situación. Es el fundamento de toda relación humana. Nadie puede caminar junto al otro sin tener la certeza de que puede confiar en él. Sin confianza es imposible avanzar y crecer.

Cuando hablamos de confianza, hablamos de transparencia. Para confiar en otra persona hace falta primero tener un conocimiento. Cuanto más se conoce, más confianza hay en una relación. Donde hay confianza se da una comunicación bonita y enriquecedora.

En las relaciones es muy importante cuidar mucho la confianza. Ésta siempre se tiene que basar en la libertad. La verdadera confianza existe cuando hay madurez en las relaciones humanas. Implica estabilidad, respeto, amor. Todos necesitamos que alguien confíe en nosotros. Quien confía en otra persona la hace crecer y contribuye a su felicidad.

Sin embargo, la realidad que encontramos cada día es que las personas traicionan nuestra confianza – y nosotros traicionamos la de los demás. Lo que creíamos seguro, nuestra ciudad, nuestros amigos, cambian con el tiempo. Incluso por desgracia, podemos haber sido traicionados por nuestra pareja o por nuestros familiares más queridos.  Ganarse la confianza de alguien es una tarea difícil. Perderla es muy fácil.

¿Qué es la confianza?

La importancia de la confianza

La confianza es un factor clave en todos los aspectos de nuestra vida. Demandamos confianza en todas las actividades que realizamos, en todas las compras, en todas las inversiones, etc. Pero la confianza es algo que se gana poco a poco y se destruye en un segundo, es algo demasiado frágil. Pero si somos capaces de construirla y mantenerla, estamos logrando un gran éxito. Muchas personas tardan una vida en construir una reputación que se pierde en menos de una hora. La pregunta es si esto es algo inevitable o simplemente sucede así.

Podemos evitarlo, es tan simple y llano como evitar los problemas, mantener una ética que nos enorgullezca al final del día. Para muchas personas es complicado, vivimos en un mundo lleno de tentaciones, pero al final del día es necesario valorar lo efímero de las cosas que resultan tentadoras frente a las cosas que nos aportan confianza, o las personas que confían en nosotros.

No hay nada más humilde que reconocer que existen ciertas cosas en esta vida que no somos capaces de afrontar. Por ello, es fundamental ser muy honestos con nosotros mismos. Ser honestos con nosotros mismos nos puede tomar mucho tiempo, es importante saber qué imagen queremos dejar de nuestro paso por la vida. Tienes que pensar si para ti tu reputación es más importante que todo el dinero, que todas las tentaciones. Tienes que saber cómo quieres que te vea las personas que más te importan en este mundo, que al final del día, valga la redundancia, son las más importantes.

Seguramente hayas trabajado mucho durante toda tu vida para hacer algo extraordinario en este mundo. Lo importante de todo esto es que mantengas tu consistencia, no dejes que nada ni nadie te engañen. Prepárate para todo lo que venga. Es importante que recuerdes la importancia que tiene la confianza en todos los aspectos de esta vida.

La importancia de la confianza

Tipos de confianza

Pero, ¿qué tipos de confianza hay? A continuación te los explicamos con sus distintas características.

Confianza en los demás

La confianza en los demás es un fenómeno del que se suele hablar mucho en las relaciones interpersonales, especialmente aquellas de pareja.

Los seres humanos somos seres sociales, y por eso necesitamos a otros para vivir mejor y para gozar de un mayor bienestar psicológico y emocional. Tener relaciones cercanas da sentido a nuestra vida, y disponer de personas de confianza nos ayuda a ser felices.

Evidentemente, no podemos confiar en todo el mundo puesto que, en ocasiones, podemos toparnos con individuos que querrán defraudarnos, timarnos o aprovecharse de nosotros, pero especialmente en aquellas personas cercanas que nos han demostrado que podemos confiar en ellos, debemos darles un voto de confianza.

La confianza no es algo que venga de serie aunque algunos expertos piensan que es innata, al menos respecto a nuestros familiares, y cuando conocemos a alguien, uno debe ganársela. La sinceridad y la credibilidad son algunas variables que incrementan o no la confianza que podemos tener en otras personas.

Confianza en uno mismo o autoconfianza

La autoconfianza suele confundirse con la autoestima o el autoconocimiento, y pese a que están relacionadas, no son lo mismo. La autoestima es la valoración global que tiene una persona de sí misma, mientras que la autoconfianza se refiere a la valoración de uno mismo respecto a su capacidad para desempeñar una tarea y llevar a cabo un objetivo.

Es un concepto que está muy relacionado con el desarrollo personal, puesto que una autoconfianza alta permite superar los obstáculos que pueden ir surgiendo en el camino de un individuo a la hora de luchar por una meta. Cuando una persona tiene una autoconfianza elevada, está muy interesada en las tareas en las que participa porque se siente competente, ve los problemas como desafíos estimulantes, experimenta un compromiso elevado hacia sus intereses y actividades, y se recupera rápido de sus fracasos. Por suerte, la autoconfianza se puede trabajar y mejorar.

Falsa autoconfianza

En ocasiones, algunos individuos parecen mostrar una confianza alta cuando en realidad no confían en sí mismos. Esto es lo que se conoce como falsa autoconfianza.

Los sujetos con falsa autoconfianza a veces puede llegar a convencerse de que confían en sí mismos aunque no sea así, e incluso pueden realizar autoverbalizaciones positivas hacia sí mismos, con frases optimistas. Es un tipo de autoengaño que no favorece para nada el desarrollo personal, y que permite a la persona evadirse del verdadero estado interno de autoconfianza que en muchos casos está detrás de la “máscara”.

Tipos de confianza

Consejos para recuperar la confianza de alguien

En ocasiones, puede que nos arrepintamos de algo que hemos hecho y que ha supuesto que la otra persona deje de confiar en nosotros. Si te sientes identificado y quieres recuperar la confianza de esa persona que tanto te importa, sigue estos consejos:

1. Admite tu error

Evidentemente la otra persona ha perdido la confianza en ti porque has hecho algo mal. Así que no pierdas más tiempo intentando ocultar parte de la historia para quedar menos mal. Si quieres que la otra persona vuelva a recuperar la confianza en ti, lo primero que debes hacer es asumir que te equivocaste y que la culpa es tuya.

2. Habla de lo que te llevó a hacerlo

Ahora que has admitido tu error, es momento de hablar de lo que te llevó a hacerlo. De esta manera puede que la otra persona incluso te comprenda. Es habitual que nos comportemos a la defensiva cuando tenemos problemas de pareja, y muchas veces la solución era simplemente la comunicación. Hablar de tus sentimientos y pensamientos respecto al tema puede hacer que la otra persona recapacite, porque es posible que también tenga parte de culpa en lo sucedido.

3. Sé humilde

Ser humilde es un punto importante para recuperar la confianza de alguien, porque si te pones a la defensiva, el conflicto puede hacerse incluso mayor. Tu objetivo es que podáis hablar de lo que ocurrió y que te vea como una persona que comete errores como cualquier ser humano. Así que no dejes que te vea como una mala persona.

4. Ten paciencia

Si quieres recuperar la confianza de alguien es necesario que dejes pasar el tiempo y tengas paciencia. Si esa persona que tanto significa para ti se siente traicionada por cómo te has comportado, vas a necesitar tiempo para que las heridas vayan cicatrizando. No pretendas que todo vuelva a la normalidad de la noche a la mañana.

5. Haz cambios notables

Si has conseguido que la otra persona te dé otra oportunidad, es momento de hacer cambios notables y de demostrarle que no se ha equivocado volviendo a confiar en ti. Ahora es el momento de manifestar, no solo con palabras sino con hecho también, lo mucho que te importa esa persona. De esta manera no se arrepentirá de haberte perdonado.

6. No mientas

Y el motivo por el que es más fácil que deje de confiar en ti es porque le has dado motivos para la duda. Ahora cualquier mentira será vista como otra gran traición. Así que no juegues con fuego y se honesto. De lo contrario sufrirás las consecuencias de tus actos.

7. No vuelvas a cometer el mismo error otra vez

Si has conseguido que te perdone y confíe en ti de nuevo, no vuelvas a cometer el mismo error otra vez. Porque si es complicado recuperar la confianza una vez perdida, si vuelves a cometer el mismo error, mejor que te vayas olvidando de esa persona. Puedes seguir los consejos que acabas de leer para que te dé otra oportunidad, pero raramente te dará dos oportunidades por el mismo motivo.

Consejos para recuperar la confianza de alguien

Consejos para mantener la confianza de alguien

¿Quieres generar más confianza en tu entorno? No mientas, nunca. Fácil, ¿no?

Compromiso 

La sinceridad es importante. Así todo, de nada sirve que de manera sincera te comprometas a hacer algo si luego no lo cumples. Tal vez de manera honesta y sincera le has dicho a tu cliente que tendrías el trabajo listo a lo largo del día pero, vaya, te surgieron imprevistos y finalmente incumpliste tu compromiso. Fuiste honesto al comprometerte, cierto, pero… ¿para qué?

Cumplir con los compromisos que libremente has adquirido genera confianza.

Mira, cuando no cumples una promesa del tipo que sea crearás un precedente y la otra parte ya nunca jamás tendrá la seguridad absoluta de que cumplirás lo acordado; tendrás que emplearte muy muy a fondo para volver a ganarte a la otra persona (si es que lo consigues). 

Hazte un favor: si te comprometes a algo, hazlo. Si no, directamente no te comprometas o deshaz el compromiso a tiempo.

Respeto 

Un aspecto no menos importante a la hora de generar confianza es el respeto, entendiendo respeto como esa manera de relacionarte con la otra parte de modo que en ningún momento y a ningún nivel interfieres en su vida de manera negativa.

Respeta el espacio de los demás, no presiones, no te inmiscuyas en el territorio vital y profesional de la otra persona, no hagas perder el tiempo a la otra parte (una de las formas más grandes a mi juicio de mostrar respeto).

Escucha 

Escuchar es importante. Más que «escuchar» lo que diría que realmente genera confianza en la otra persona es el hecho de sentirse escuchado.  Este punto cobra especial relevancia en conversaciones dentro del mundo profesional. 

Tienes que asegurarte por todos los medios de que la otra persona se siente entendida con aquello que te está transmitiendo.

LA CONFIANZA ES COMO UN PAPEL, UNA VEZ QUE ESTÁ ARRUGADO, NO PUEDE SER PERFECTO OTRA VEZ.

Consejos para mantener la confianza de alguien

Qué es el autoconocimiento y cómo conseguirlo

Ya Sócrates nos lo decía: “Conócete a ti mismo”. Pero, ¿qué utilidad tiene conocernos a nosotros mismos? ¿Qué ganamos con ello? Llegar al autoconocimiento no es tarea fácil, por ello cabe preguntarse si merece la pena el esfuerzo. Aquí te contamos todo sobre el autoconocimiento, qué es, sus beneficios, su relación con la autoestima y cómo alcanzarlo.

¿Qué es el autoconocimiento? Photo by Laurenz Kleinheider on Unsplash

¿Qué es el autoconocimiento? Definición y significado

El autoconocimiento consiste en conocer nuestros propios estados mentales, procesos psicológicos, disposiciones y preferencias. Es decir, conocernos psicológicamente, como funciona nuestra mente, nuestras emociones, nuestra personalidad.

El estudio del autoconocimiento se remonta a 1972 con los psicólogos Duval y Wicklund, que desarrollaron una teoría del autoconocimiento. Propusieron que:

“Cuando centramos nuestra atención en nosotros mismos, evauluamos y comparamos nuestra conducta presente con nuestros estándares internos y valores. Nos volvemos auto-conscientes como evaluadores objetivos de nosotros mismos”.

En definitiva, consideran que el autoconocimiento es un mecanismo principal de auto-control.

También Daniel Goleman, aclamado por su libro “Inteligencia Emocional” habla del autoconocimiento, definiéndolo como “conocer nuestros estados internos, preferencias, recursos e intuiciones”. Pone más énfasis a nuestra habilidad de monitorizar nuestro mundo interno, pensamientos y emociones a medida que van surgiendo.

A medida que nos vamos dando cuenta de lo que ocurre dentro de nosotros, podemos reconocerlo y aceptarlo como una parte inevitable de ser humano, más que castigarnos por ello. Es por eso por lo que la aceptación y la auto-compasión son habilidades esenciales para llegar al autoconocimiento.

Barreras para el autoconocimiento

Entenderse y conocerse a uno mismo es una tarea más difícil de lo que pueda parecer. Y es que, no hay nadie a quien conozcamos mejor que a uno mismo, ya que estamos presentes en todo los aspectos de nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene acceso a nuestros pensamientos privados, emociones no expresadas y secretos que nadie más sabe. Sin embargo, esto no lo hace más fácil, porque tenemos ciertas barreras para conocernos.

1. Estamos en piloto automático

La mayoría del tiempo, simplemente no estamos “ahi” para observarnos a nosotros mismos. Es decir, no estamos prestando atención a lo que está pasando dentro de nosotros.

Los psicólogos Mathew Killingsworth y Daniel T. Gilbert encontraron que más de la mitad del tiempo funcionamos en “piloto automático”, o de forma inconsciente a lo que hacemos y sentimos, donde nuestra mente vaga lejos del aquí y ahora.

2. Sesgo de confirmación

Algunos sesgos cognitivos, como el sesgo de confirmación supone también una barrera para nuestro autoconocimiento. Este sesgo implica la creencia en determinados datos que apoyan la idea previa que tenemos, en este caso, de cómo somos, y dando menos importancia o ignorando los datos que apoyan la idea contraria. Por ejemplo, si creemos firmemente que somos unos amigos buenos y leales, es más probable que interpretemos situaciones donde quizá no lo hemos sido como una anomalía o una excepción. Esto evita que nuestro autoconcepto, la idea que tenemos de nosotros mismos, cambie o evolucione.

¿Qué sucede cuando no nos conocemos lo suficiente?

La investigacion psicológica sugiere que un pobre autoconocimiento puede tener consecuencias negativas, como una toma de decisiones inadecuada, baja capacidad para conseguir lo que nos proponemos, dificultades emocionales e interpersonales y una baja satisfacción con la vida.

A continuación describimos las consecuencias de un bajo autoconocimiento.

1. Un bajo autoconocimiento fomenta la inseguridad

El bajo autoconocimiento fomenta la inseguridad. Photo by Moose Photos from Pexels

Si no nos conocemos bien, vamos a tender a compararnos con los demás, fiarnos de las opiniones que tienen los demás sobre mi y vamos a intentar buscar la aprobación externa. No vamos a tener un concepto de nosotros mismos equilibrado y objetivo, vamos a tender a una imagen distorsionada y negativa.

2. Si no nos conocemos tendremos dificultad para eliminar hábitos indeseados

Muchas conductas adictivas o compulsivas tienen la función de sobrellevar un malestar interno, o huir de ciertas emociones. El autoconocimiento nos permite reconocer y aceptar emociones y experiencias dolorosas y tratarnos con compasión. Entonces no tendremos tantos motivos para huir de ellas y nos será más fácil desprendernos de todas esas conductas indeseadas.

El autoconocimiento también nos ayudaría a detectar en qué situaciones es más fácil que realicemos esas conductas, preparándonos para poder evitarlas.

3. La falta de autoconocimiento influye de forma negativa en nuestras relaciones

Si no nos conocemos será más probable que ignoremos cuando estamos proyectando en el otro emociones que son nuestras, o que responsabilicemos a los demás de cómo nos sentimos.

También puede suceder que, debido a nuestras experiencias pasadas, repitamos patrones de relación poco saludables, eligiendo parejas que nos frustran de forma similar, porque es lo que hemos conocido, o lo que de forma inconsciente creemos merecer.

Es a través del autoconocimiento cuando podremos ser conscientes de todo ello, romper antiguos patrones y responsabilizando de nuestras propias emociones.

4. Si no nos conocemos elegiremos trabajos y proyectos que no encajan con nosotros.

Si no sabemos bien cuáles son nuestros puntos fuertes, habilidades y valores elegiremos trabajos que quizá complacen a otras personas, o que nos dan prestigio a ojos de la sociedad. Esto nos llevará a una profunda insatisfacción y una gran desmotivación.

Aunque por nuestras circunstancias no siempre podremos trabajar de aquello que más nos llene, sí podremos elegir ciertos empleos que sean mínimamente adecuados para nosotros.

5. Un bajo autoconocmiento nos llevará a invertir tiempo en dinero en cosas que no nos satisfacen.

En esta sociedad capitalista y del consumismo es fácil caer en comprar cosas que nos hacen creer que nos darán felicidad y éxito. Igualmente a veces invertimos mucho tiempo y esfuerzo en relaciones de amistad o de pareja que no nos aportan nada. Sólo cuando somos conscientes de aquello que realmente nos da felicidad, dejaremos de malgastar nuestro tiempo y dinero en aquello que no nos satisface.

Cómo nos puede ayudar tener un mejor autonocimiento. Beneficios

Los griegos antiguos lo tenían muy claro. Es muy importante conocerse a uno mismo. Sócrates lo decía, y también estaba escrito en la entrada del Oráculo de Delphi, donde la gente peregrinaba para preguntar acerca de su futuro.

1. El autoconocimiento mejora nuestra autoestima y seguridad en nosotros

El conocernos a nosotros mismos, saber, aceptar y no juzgar nuestros aspectos positivos y negativos nos devuelve una imagen equilibrada y realista de cómo somos, hace que estemos en paz con quiénes somos, fomentado una sana autoestima. Lo que no se traduce en un estatismo y en el no querer evolucionar, sino que nos acerca al cambio desde una actitud de aceptación, más que de lucha, algo que es esencial a la hora de cambiar.

2. El autoconocimiento fomenta el cambio y el desarrollo personal

El autoconocimiento fomenta el crecimiento personal. Photo by freestocks.org from Pexels

El autoconocimiento requiere de consciencia de nosotros mismo y al mismo tiempo fomenta la sensación de control sobre nosotros mismos. Es decir, dejaremos de responsabilizar a los otros por todo lo que nos pasa o lo que sentimos, y nos haremos cargo de ello. Tampoco se trata de que nos culpemos de todo, sino de vernos como sujetos activos en nuestra propia vida, más que sujetos pasivos.

Esto va a fomentar nuestra capacidad de cambiar y desautomatizar nuestras tendencias automáticas de conducta, emoción y pensamiento. Ya que podremos predecir cómo vamos a reaccionar y quizá podremos evitar ciertas respuestas que no nos gustan, fomentando nuestro crecimiento personal.

3. El autoconocimiento mejora nuestras relaciones

El conocernos a nosotros mismos y aceptarnos completamente fomenta la compasión hacia nosotros mismos y los demás. El responsabilizarnos de nuestras emociones, pensamientos y conductas y no culpar a los demás va a ahorrarnos infinidad de conflictos. Tenderemos a juzgar menos a otras personas y sus conductas, mejorando nuestras relaciones sociales.

4. Nos ayuda a recibir mejor las críticas

El autoconocimiento favorece nuestra autoestima y seguridad en nosotros mismos. Cuando una persona no recibe bien las críticas se debe en gran medida a una baja autoestima, la persona reacciona de forma agresiva porque teme que eso pueda ser cierto. Cuando nos conocemos y sabemos nuestro puntos fuertes y débiles sabremos si eso que nos dicen es cierto o no. Si alguien los llama “egoísta” y nosotros somos conscientes de que no es cierto, la ignoraremos y no nos afectará. Cuando, por el contrario, creemos que es cierto, nos lo tomaremos bien, no nos pillará de sorpresa porque ya tendremos reconocidos y aceptados esos “defectos”, y será probable que estemos trabajando en ellos.

Descubre aquí cómo comunicarnos de forma asertiva y aprender a hacer y recibir críticas.

Autoconocimiento emocional

El autoconocimiento emocional implica ser conscientes y reconocer las distintas emociones que experimentamos tal y cómo van surgiendo.

Esto es particularmente difícil cuando no nos han educado en inteligencia emocional. No sabemos reconocer las emociones, no sabemos ponerles nombre. Muchas personas sólo reconocen dos emociones: sentirse bien o sentirse mal. Si no sé ponerle nombre a la emoción, difícilmente sabré encontrar su origen y gestionarla.

También es frecuente luchar contra nuestras emociones. Pensamos que algunas emociones son erróneas, especialmente las negativas. “Si tengo todo lo que quiero, no debería sentirme mal”, o aquellos mensajes sociales que transmiten que todo se arregla con una sonrisa. Sin embargo, todas las emociones tienen su utilidad y son importantes, nos dan información sobre nosotros mismos y el mundo. La clave es saber cómo expresarlas. Por ejemplo, si yo siento ira, quizá es que haya sido testigo o víctima de una injusticia, y esa emoción puede que me impulse a ponerme en mi lugar (de forma asertiva sería lo ideal).

El autoconocimiento emocional es reconocer y aceptar esas emociones, lo que a su vez nos servirá para comprender de donde vienen y trabajar para, o bien perpetuarlas o regodearnos en ellas (en las positivas) o bien para disminuir su intensidad y duración (en las negativas).

Autoconocimiento y autoestima

Muy a menudo, basamos la opinión que tenemos de nosotros mismos en lo que otros piensan de nosotros. O más concretamente, lo que creemos que los demás piensan. Si fuimos criticados con frecuencia en la niñez, puede que de mayores desarrollemos una baja autoestima y una sensibilidad al rechazo. Si, por el otro lado fuimos muy elogiados, puede que hayamos desarrollado una necesidad de aprobación.

Descubre aquí cómo elogiar a los niños para fomentar su autoestima.

Nuestra mente crea ideas acerca de cómo somos, y tendemos a creernos lo que dice a pies juntillas. A veces ni nos lo cuestionamos. El autoconocimiento nos permite aproximarnos a nuestra esencia con curiosidad y sin juicios, permitiéndonos cuestionar aquello que tenemos por cierto. De esta manera podremos crearnos un autoconcepto flexible pero realista y ajustado, lo que mejorará nuestra autoestima y nos hará más resistentes frente a la comparación con los demás.

¿Cómo podemos desarrollar nuestro autoconocimiento? Ejercicios de para el autoconocimiento

1. Autoconocimiento a través del mindfulness

La meditación y el mindfulness fomenta el autoconocimiento. Photo by Jared Rice on Unsplash

El mindfulness es una técnica que se reconoce por sus efectos positivos en salud mental, e implica prestar atención a las experiencias presentes (pensamientos, emociones), observándolas sin juzgarlas.

Según este estudio esta técnica podría ser útil para aumentar nuestro autoconocmiento. Carlson, la autora, los componentes del mindfulness (atención y observación sin juicios) pueden derribar las barreras principales para conocernos a nosotros mismos. Ella argumenta que uno de los mayores obstáculos para el autoconocimiento es el hecho de querer vernos de forma positiva, de ahí que a veces sobrestimemos nuestra virtudes para preservar nuestra autoestima. Sin embargo, una observación no juiciosa de nuestros pensamientos, emociones y conductas reduce esa reactividad emocional y nos abre al conocimiento de todas las facetas de nosotros mismos.

La dificultad de acceso a la información es otra barrera. Por ejemplo a veces tenemos dificultad para ser conscientes de nuestra conducta no-verbal, lo que nos podría dar mucha información de nuestros estados internos. Yo puedo creer que estoy muy relajada, pero estoy apretando los puños o la mandíbula y no me estoy dando cuenta. Y es que, el cuerpo nos habla y tenemos que aprender a escucharlo. Para ello, el Mindfulness y el Yoga pueden ser de gran ayuda, ya que se asocian con una mayor consciencia corporal.

Lo mismo ocurre con nuestras emociones. El mindfulness nos ayuda a ser conscientes de lo que sentimos de una forma no juiciosa. Lo que nos permitiría tener mas autoconocimiento emocional.

Descubre cómo aquí cómo practicar el Mindfulness .

2. Empieza un diario

Si te gusta escribir, mantener un registro de nuestros pensamientos, emociones, cosas que no resultan difíciles, puede sernos de ayuda, no solo para conocernos mejor, sino para amortiguar el impacto emocional de ciertas experiencias y procesar mejor situaciones difíciles de nuestra vida.

Escribe un diario para mejorar tu autoconocimiento. Photo by JESHOOTS.com from Pexels

3. Pide feedback

A veces nosotros no tenemos todas las respuestas acerca de nosotros mismos, y la visión externa de otras personas puede ser de gran ayuda. Algunas personas de confianza pueden ver cosas que nosotros no hemos visto.

Atrévete a preguntar a alguien cercano acerca de algún aspecto de nosotros en el que nos interese profundizar o trabajar. Mantén una actitud abierta y muéstrate dispuesto a escuchar lo que tienen que decir. A veces no es fácil escuchar ciertos aspectos de nosotros mismos, especialmente si son negativos, pero recuerda que sólo así vamos a evolucionar.

Sin embargo, hay ocasiones que el feedback nos viene de formas poco adecuadas o agradables, por ejemplo desde el enfado o el resentimiento. En esas ocasiones intenta no aferrarte a esa crítica y cuando el enfado haya pasado, pedirle a la persona aclaraciones.

4. Haz registros

Los registros emocionales nos pueden dar mucha información acerca de nuestros patrones automáticos de pensamiento y conducta y sobre qué influye y qué no en nuestra experiencia emocional.

En una tabla registra diferentes situaciones del día con su hora y fecha, qué emoción sentiste, su intensidad, que pensabas, hiciste después. También puedes registrar emociones, estrategias para manejarlas y su efectividad. Registrar tus pensamientos negativos repetitivos, el malestar que te causan y una alternativa más racional.

Estos registros son muy útiles para hacernos conscientes de nuestros patrones emocionales y de pensamiento, lo que luego nos ayuda a modificar aquellos que son indeseados.

5. Analiza tus acciones

No se trata de que lo analices todo, ya que podría abrumarnos. Pero comienza a preguntarte por qué reaccionas de la forma que reaccionas, sobre todo si ha sido una reacción intensa. ¿Por qué le he contestado así a mi pareja? ¿Me he sentido atacado? ¿Es un tema sensible para mi? ¿Me ocurre con más personas o situaciones?

De esta manera podremos ir descubriendo patrones de conducta que pueden responder a traumas o heridas emocionales, al aprendizaje…

Cómo afrontar el miedo al cambio

Cambiar es muy sano. Significa evolucionar, aprender y conseguir mejores resultados. Pero a veces cuando se avecina un cambio lo percibimos como una de las peores amenazas que pueda existir en el mundo. Afrontar el miedo al cambio en tu vida a priori puede ser chocante, algo a lo que no estás preparado para aceptar. Asumir el cambio nos cuesta, por eso en este post tienes varios consejos para saber cómo afrontar el miedo al cambio.

Cómo afrontar el miedo al cambio

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio.” – Charles Darwin.

¿Qué es el miedo?

Se conoce como miedo al estado emocional que surge en respuesta ante una situación de eventual peligro. También, miedo se refiere al sentimiento de desconfianza de que pueda ocurrir algo malo, “tenía miedo de que saliera mal la presentación de mi tesis”.

El miedo puede ser desencadenado por una idea en relación a algo desagradable, por razones imaginarias, sin fundamento o lógica racional, por ejemplo: los fantasmas, o por un riesgo real. Normalmente, para que el miedo surja es imprescindible la presencia de un estímulo que provoque la ansiedad e inseguridad en el individuo. Esto, conlleva a unas reacciones físicas por parte de los individuos como el enfrentamiento o la huida ante dicha situación.

La idea de que algo o alguna cosa pueda amenazar la seguridad o vida de alguien, puede causar que el cerebro se active involuntariamente, una serie de compuestos químicos que provocan reacciones que caracterizan el miedo.

En psicología, el miedo es un mecanismo de defensa, psicológico y fisiológico, que permite al ser vivo mantenerse alejado o a la defensiva y asegurar su supervivencia ante un eventual peligro. En referencia a este punto, se puede afirmar que el miedo es necesario y hasta positivo porque prepara al organismo a reaccionar ante situaciones que requieren una activación neuronal superior a la de otros eventos.

¿Qué es el miedo?

¿Por qué sentimos miedo?

Todos los seres humanos sentimos miedo de alguna cosa. Estamos programados para activar instintivamente todas nuestras alertas y responder ante el peligro. Hasta ahí, el miedo es necesario y cumple una función evolutiva que nos ha salvado la vida como especie por muchos siglos.

El miedo nació en nuestra especie como una respuesta que nos permite mantenernos a salvo. Es el mismo tipo de respuesta que genera, por ejemplo, un animal cuando está frente a su depredador. El miedo lo alerta y activa sus instintos para huir o defenderse. De aquí nace, por ejemplo, el conocido miedo a las alturas: se trata simplemente de una respuesta natural de nuestro cuerpo que nos está alertando “aquí no estás a salvo, podrías caerte y morir”.  Sin embargo, en los seres humanos este mecanismo se complejiza debido a nuestra profunda y enredada psicología.

¿Qué sucede en nuestro cerebro cuando tenemos miedo?

El miedo se lleva a cabo a través de un proceso, en el cual el primero los sentidos reconocen el peligro, llevándolo al cerebro para ser interpretado, y de ahí pasa al sistema límbico que se encarga de regular las emociones del ser humano. Como consecuencia, se activa la amígdala que se encarga de liberar el miedo, y es cuando se produce diferentes síntomas o reacciones en el ser vivo:

  • Aumento cardíaco.
  • Aumento de la glucosa en la sangre.
  • Aumento de la velocidad en el metabolismo.
  • Aumento de la adrenalina.
  • Aceleración de la respiración.
  • Contracción muscular.
  • Dilatación de la pupila.
¿Qué sucede en nuestro cerebro cuando tenemos miedo?

¿Por qué el cambio nos da miedo?

¿Por qué aterra tanto el cambio? ¿Cuántas veces hemos rechazado propuestas para evitar correr riesgos? Probablemente muchas y en casi todos los ámbitos de nuestra vida.

A veces tomamos la decisión de mantener situaciones en las que no nos sentimos a gusto. Preferimos seguir ahí antes de enfrentar las posibles consecuencias negativas de un cambio, olvidando por otro lado, las positivas. Todo esto a costa de nuestra felicidad.

Ser precavidos es una actitud positiva y beneficiosa. Nos mantiene a salvo en muchas situaciones. El que no arriesga, ni gana ni pierde. En otras palabras, nos mantenemos en esa normalidad que hemos creado. Sin embargo, la vida es un constante cambio y a veces, hay que tomar ciertos riesgos para crecer a nivel personal, profesional, económicamente o como pareja.

El cambio nos da miedo porque viene cargado de incertidumbre, de esa sensación en la que es imposible predecir resultados y consecuencias. Puede que sea positivo, pero también puede que no lo sea tanto. La cuestión está en que hay momentos en los que se hace necesario tomar ciertos riesgos. No siempre es tan malo.

¿Por qué el cambio nos da miedo?

Causas habituales del miedo al cambio

Cuando tenemos que realizar algún cambio en nuestra vida, es normal que sintamos una especie de miedo que puede parecerse a una sensación de vértigo e incomodidad. ¿De dónde procede esta emoción? Son muchas las causas que hacen que tengamos miedo y es importante conocerlas para, así, hacerlas frente y volver a recuperar el timón de tu vida.

El miedo es uno de los principales enemigos de la felicidad porque, por miedo a lo desconocido, a no tener el control, al final terminamos viviendo una vida que no está mal pero que tampoco nos satisface por completo. Superar ese miedo es esencial para que puedas vivir tu vida al completo y como realmente quieres.

Aquí te descubriremos por qué tenemos miedo al cambio indicándote las causas más habituales:

Miedo a no dominar la situación

Esta es una de las principales causas por las que tenemos miedo al cambio. Actualmente vivimos en una realidad que controlamos, es cómoda y es fácil de gestionar: nuestra ciudad, nuestro trabajo, nuestros amigos… Esto es lo que se llama la “zona de confort” y, como su propio nombre indica, aquí estamos muy cómodos y estabilizados.

Todo lo controlamos y lo podemos dominar. Pero, cuando algo de esto cambia, es cuando empezamos a sentirnos inseguros, a sentir que no todo está bajo nuestro control y, por tanto, esta situación puede causarnos ansiedad, miedo e incomodidad.

Miedo a equivocarnos

Otro de los principales motivos por los que tenemos miedo al cambio es por temor a equivocarnos. Está claro que, dentro de nuestra zona de confort, todo lo dominamos y, por tanto, difícilmente nos equivocaremos; sin embargo, si salimos de aquí y exploramos otras zonas nuevas para nosotros, será más fácil que erremos y que, por tanto, podamos sentirnos más vulnerables y débiles.

Además, si tomamos una decisión un poco más drástica como puede ser un cambio de pareja o de trabajo, es normal que este miedo sea aún mayor. Pero, tal y como dice el refrán “Quién no arriesga, no gana” así que es mejor arriesgar que quedarte en un sitio dominado y sin que te satisfaga al 100%.

Miedo a lo desconocido

Y, por último, otro de los motivos más habituales por el que tenemos miedo al cambio es que, en general, todo lo desconocido suele causar temor e inseguridad a las personas. Caminar por un terreno desconocido supone ir por una senda que no controlamos en absoluto y que, además, no sabemos qué nos puede deparar.

En este otro artículo te descubrimos los efectos físicos y psicológicos del miedo.

Miedo al cambio de trabajo

Uno de los miedos más comunes que hay en relación a los cambios es el temor a cambiar de trabajo. ¿Por qué sucede esto? Básicamente porque es en el terreno laboral donde convergen más emociones relacionadas con la seguridad en uno mismo y la autoestima. Por tanto, ante un posible cambio laboral, es habitual que nos vengan dudas sobre nosotros mismos como, por ejemplo, “¿Estaré a la altura?”, “¿Estoy preparado/a para este cambio?”, etcétera.

El miedo al cambio de trabajo es un temor común pero que debemos superar para poder permitirnos avanzar y crecer en el entorno laboral. Si nos dejamos guiar por este miedo, al final podemos quedarnos estancados en una profesión o en una categoría que no termina de convencernos. Podemos dar más de nosotros mismos pero, para ello, es importante que creamos en nosotros y, sobre todo, que nos atrevamos a dar el paso.

Miedo a cambiar de ciudad

También puede darse la situación de que te hayas cuestionado sobre por qué tenemos miedo al cambio debido a que se te ha planteado la posibilidad de cambiar de ciudad. Es el segundo miedo más común que hay, juntamente con el del trabajo que hemos mencionado anteriormente; la causa de este temor aparece porque en nuestra ciudad es donde nos sentimos completamente seguros: dominamos el transporte, los barrios, los restaurantes o locales, tenemos nuestros amigos, el trabajo, etcétera.

Un cambio de ciudad puede significar un cambio total de vida, un recomenzar de cero y empezar tu vida de nuevo. Y esto siempre da vértigo. Pero esa emoción no puede dominarnos, tenemos que aceptarla y, después, superarla. Es importante que entiendas por qué te está sucediendo esta situación pero que, también, te armes de valor y tomes la decisión que realmente quieres. No dejes que el miedo la tome por ti.

Causas habituales del miedo al cambio

Miedo al cambio: ideas que te pueden ayudar

Ahora que ya sabes por qué tenemos miedo al cambio es importante que conozcamos la mejor manera de poder superarlo pues, de esta forma, conseguiremos evitar que sea el dueño de nuestras decisiones. Tenemos que aprender a ser nosotros mismos los que guiemos nuestra vida, el miedo es una emoción natural pero nunca, jamás, deberá ser nuestro consejero.

Escúchalo, analízalo pero, después, supéralo y atrévete a vivir como realmente quieres hacerlo. Este es el primer paso para disfrutar de una vida plena y satisfactoria.

  • Piensa en positivo: para poder superar el miedo al cambio es necesario que, en lugar de escuchar solo lo negativo que puedes experimentar con esta situación, le des una vuelta a tu mente y pienses en todo lo que aprenderás, la sensación de bienestar y satisfacción que tendrás. Es importante que le des la vuelta la moneda para que te atrevas a dar el paso. Lo positivo tiene que pesar más que lo negativo, ¡no lo olvides!
  • Cultiva tu valentía: es una cualidad que, normalmente, no trabajamos por encontrarnos en un entorno conocido y que dominamos. Sin embargo, en esta vida es muy importante que seamos valientes, que nos atrevamos a dar el paso que queramos y que seamos nosotros los que mandemos en nuestra vida. No te dejes eclipsar por el temor y saca a relucir tu lado más valiente.
  • Ve paso a paso: no tienes que forzarte. Esto es algo esencial pues, la situación en sí misma ya te está causando estrés, por tanto, lo que menos tienes que hacer es ejercer mayor presión. Plantéate ante este cambio con una actitud pausada y calmada, intenta ver todas las partes del proceso y encáralos de uno a uno. Esta es una manera sencilla de poder ir avanzando de forma tranquila y sin agobios.

Y recuerda: el miedo es una emoción normal. Todo el mundo teme a los cambios aunque, muchas personas, lo sienten como una oportunidad nueva, una ilusión, un reto. Intenta verlo tú también así y, de esta forma, conseguirás vivir como en realidad quieres.

Miedo al cambio: ideas que te pueden ayudar

Tipos de atención: Descubre cómo nuestro cerebro capta la atención

La atención es clave para el funcionamiento óptimo de las personas, facilitando la discriminación entre los estímulos y eventos relevantes e irrelevantes. Por tanto, la atención es una pieza fundamental en el ser humano. Te lo contamos todo a continuación ¿Qué es la atención? ¿Qué tipos hay? Sigue leyendo este post.

Atención: definición, tipos y ejemplos

¿Qué es la atención?

La atención podría definirse como la capacidad de generar, seleccionar, dirigir y mantener un nivel de activación adecuado para procesar la información relevante. Dicho de otra forma, la atención es un proceso que tiene lugar a nivel cognitivo y que permite orientarnos hacia aquellos estímulos que son más importantes, ignorando los que no lo son para actuar en consecuencia.

Siempre que hablamos de alguien distraído o que simplemente no nos escucha, decimos que no está prestando atención. La pregunta es la siguiente: ¿Se puede vivir sin atención?

En la actualidad los trastornos de atención están de moda. No deberíamos asombrarnos, vivimos en una sociedad que demanda el procesamiento constante de un sinfín de estímulos. Publicidad, tareas simultáneas y dispositivos tecnológicos, son ejemplo de los elementos que captan nuestra atención en todo momento.

Más allá de eso, la atención es un proceso cognitivo de base cerebral y por ende una persona no carece de atención por ser distraído, simplemente la está poniendo en otro sitio.

¿Qué tipos de atención hay?

Hay diferentes criterios que se utilizan para clasificar la atención. En este caso nos vamos a guiar por los criterios de clasificación establecidos por la psicóloga Soledad Ballesteros (2000), la cual establece los siguientes tipos de atención:

Tipos de atención según el origen y naturaleza de los estímulos:

  • Atención interna: es la capacidad que tenemos para atender a nuestros propios procesos mentales, es decir, cuando una persona presta atención a sus eventos internos, a lo que ocurre dentro de él, aquella que está desligada del entorno.

Por ejemplo, cuando prestamos atención a los latidos de nuestro corazón, como recordar un sueño y reflexionar sobre este o cuando prestamos atención a nuestra respiración.

  • Atención externa: se refiere a aquella atención que es captada por cualquier estímulo u objeto externo, es decir, las condiciones inherentes a los estímulos que nos afectan como: el ruido, los movimientos, los cambios, entre otros.

Por ejemplo, cuando prestamos atención a un la alarma de un reloj, los sonidos de la circulación vehicular, cuando el individuo va manejando o escuchamos la sirena de la policía o la ambulancia.

¿Qué tipos de atención hay?

Tipos de atención según la actitud del sujeto:

  • Atención voluntaria: ocurre cuando el individuo hace un esfuerzo continuo y consciente para dirigir la atención, es decir, es la capacidad de concentrarse en un estímulo de manera voluntaria. Este tipo de atención es adquirida desde la niñez, ya que está ligada al proceso de aprendizaje de cada individuo.

Por ejemplo: cuando nos hablan en clase y decidimos prestar atención a lo que se nos está diciendo o atender cuando alguien nos está enseñando a hacer algo.

  • Atención involuntaria: en este caso la persona no hace un esfuerzo consciente y activo, sino que es el estímulo tanto interno como externo lo que dirige la atención. Se caracteriza por ser emocional y pasiva, ya que esta atención no está vinculada directamente con las necesidades o intereses del individuo.

Por ejemplo, el ruido de un petardo, un dolor de cabeza o voltear hacia el lugar donde se genera un sonido estrepitoso.

¿Qué tipos de atención hay?

Según las manifestaciones motoras y fisiológicas:

  • Atención abierta: este tipo de atención es la que está acompañada por una serie de respuestas motoras y fisiológicas. Consiste en los movimientos realizados con la cabeza, los gestos o posturas que tenga el individuo.

Por ejemplo: cuando alguien nos habla y estamos de frente atendiendo tanto a su lenguaje verbal como no verbal.

  • Atención encubierta: es donde el foco atencional y el receptor no están asociados, es decir, cuando un individuo hace creer que está viendo la televisión cuando en realidad está escuchando una conversación sin que los protagonistas lo noten.

Por ejemplo: espiar a alguien detrás de la puerta sin que las personas que tienen la conversación lo sepan.

¿Cuándo usamos la atención?

Según el interés del sujeto:

  • Atención selectiva: es la habilidad para quitar el efecto de las distracciones que carecen de importancia para la tarea manteniendo la concentración en el estímulo verdaderamente relevante. Es decir, poder eliminar y prescindir de lo que no es ni útil ni necesario. Para ello es necesario un alto nivel de alerta y activación. Cuando una persona se encuentra muy cansada por tener un estado de alerta prolongado, ya no puede ignorar el resto de estímulos con la misma efectividad, siendo más «vulnerable» a los distractores.

Por ejemplo: cuando tienes una estantería llena de zapatos, y que, ya que vas a correr con unos amigos, necesitas las zapatillas de “running”. Al tener que buscar el calzado que has de ponerte, esta tarea requiere de atención selectiva, por lo que centras tu atención en las ‘bambas’ para encontrarlas y usarlas.

  • Atención dividida: es la capacidad para atender a diferentes estímulos al mismo tiempo sin cometer errores en la ejecución. Nuestra cerebro es tan increíble que nos permite hacer dos tareas al mismo tiempo. Ahora, si bien estas tareas no pueden ser tan demandantes, es necesario dividir los recursos atencionales para poder tener un buen rendimiento en las dos. Esta capacidad es limitada, ya que a medida que dos fuentes de información simultaneas aumentan su demanda, se deteriora la respuesta.

Por ejemplo, cuando necesitamos escribir y a la vez escuchar, mirar e intercambiar con un profesor o cuando estamos conduciendo y a la misma vez estamos hablando con el copiloto.

Atención dividida: capacidad de multi-tarea

Según el número de tareas:

  • Atención sostenida: consiste en mantener la atención en un estímulo durante períodos largos. Esta clase de atención requiere de mucha concentración para poder llevar a cabo una determinada actividad. Es la capacidad de mantener una atención focalizada por un período de tiempo largo. Este tipo de atención también se llama vigilancia

Por ejemplo: en la vida cotidiana donde ponemos en marcha nuestra atención sostenida es la lectura, una actividad que requiere una respuesta continua ante un estímulo concreto, el texto, así como el procesamiento la de información recibida que nos permite comprender lo que estamos leyendo.

  • Atención alternada: es la habilidad de cambiar la atención entre estímulos que requieren respuestas diferentes, es decir, el cerebro se adapta instantáneamente a las actividades que tiene un nivel de conocimiento o comprensión diferente

Por ejemplo: cuando hay dos tareas que no podemos realizar a la vez y en la que debemos alternar entre una y otra, como por ejemplo, leer un texto y hablar con alguien.

Atención sostenida: ¿atiendes en una conferencia?

La atención es una capacidad cognitiva que permite atender tanto a los estímulos ambientales como a los estados internos de cada uno, siendo un gran número los estímulos y eventos que solicitan nuestros recursos atencionales al mismo tiempo. Esta capacidad cognitiva es limitada y además, con el paso de los años, el estrés o determinadas patologías, entre otras causas, puede deteriorarse. Para hacer frente a estas dificultades y para atender a los estímulos relevantes del entorno existen diferentes estrategias que permiten entrenarla como, por ejemplo, la estimulación cognitiva, que hoy en día ya forma parte de las rutinas diarias de un alto porcentaje de la población. Nuevas tecnologías de estimulación, se están actualmente utilizando para mejorar la atención sostenida, pero también la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento.

Actualmente existen talleres de estimulación cognitiva orientados a profesionales en los que se aprenden las diferentes actividades y ejercicios de estimulación cognitiva y cómo llevarlas a cabo. La atención es otro proceso cognitivo igual de importante que cualquier otro, por eso ¡No nos podemos olvidar de entrenar nuestra atención!

Neurodesarrollo humano: cómo mejorar nuestras funciones cerebrales a través de las nuevas tecnologías

Nacemos, crecemos, envejecemos y, junto a nosotros, se desarrolla nuestro sistema neuronal, sistema nervioso central y sistema periférico. El desarrollo de estos sistemas cesa solo con la muerte. Hasta entonces, consideramos que es un proceso continuo y complejo. Por supuesto, hay similitudes y diferencias entre los individuos. Sin embargo, todo el mundo está de acuerdo en que, hasta cierto punto, nuestros hábitos interfieren en el modo en el que nos desarrollamos. El presente artículo tiene como objetivo comprender nuestro neurodesarrollo y ofrecer distintas estrategias para mejorar nuestras capacidades.

El Neurodesarrollo humano

El neurodesarrollo humano

Como hemos comentado, es importante destacar el valor continuo, complejo y único del neurodesarrollo de los seres humanos.

  • Continuo, porque no es un desarrollo por etapas.
  • Complejo, porque muchos cambios suceden en un mismo momento.
  • Único, porque, incluso habiendo similitudes, cada persona se desarrolla de un modo.

Quizás lo más importante del neurodesarrollo humano está relacionado con el desarrollo del cerebro. Este órgano es de vital importancia y, en muchos aspectos, desconocido. Aunque hay zonas específicas especializadas en la realización de ciertas funciones, ningún área es independiente a las demás. Estas son algunas de las funciones cerebrales y las áreas mayormente involucradas en su desarrollo:

  1. Atención: existen distintos tipos de atención y cada una de ella se desarrolla en áreas del cerebro específicas.
  2. Memoria: la memoria de trabajo está asociada a la corteza prefrontal y la memoria a largo plazo al hipotálamo.
  3. Emociones: el desarrollo de la inteligencia emocional está situado principalmente en el sistema límbico (hipotálamo, hipocampo, amígdala).
  4. Lenguaje: la producción lingüística está situada en el área de Broca y la comprensión en el área de Wernicke.
¿Cómo se desarrolla nuestro cerebro?

Procesos del neurodesarrollo

Aunque es cierto que el neuroesarrollo es algo que no es posible dividir en etapas, sí lo hacemos de forma teórica con el objetivo de comprender su progreso y también para que se pueda entender más facilmente. A continuación, delimitamos los siguientes periodos:

1. Neurodesarrollo anatómico

El mayor logro del proceso de embarazo es el desarrollo de una rápida estructura cerebral. Su concepción es clave para asegurar el alcance de la madurez cerebral alrededor de los 20 años.

2. Neurodesarrollo de la autonomía motora

Este proceso es vital durante los tres primeros años de vida en los que aprendemos a gatear, andar, saltar, correr, agarrar, apretar, etc. También es importante la aparición de la mano y pie dominante y el control de esfínteres. Esta etapa supone, también, los inicios del desarrollo del habla.

3. Neurodesarrollo del lenguaje y el entorno

Durante los 3 y 10 años este desarrollo se vuelve más pausado y es cuando comenzamos a dominar el lenguaje y a entender el entorno que nos rodea. Esto permite un desarrollo de pensamiento y de sociabilidad. En este sentido, de los 3 a los 6 años se observa un aumento del dominio de la lengua con una gran ampliación del vocabulario. Entre los 6 y 10 años se desarrolla el pensamiento formal y lógico.

4. Neurodesarrollo de la identidad

A partir de los 10 años, y hasta los 20, los seres humanos sufrimos cambios fisiológicos, psicológicos y relacionales cuyo fin es la consecución de la madurez y autonomía adulta. En esta etapa, desarrollamos nuestra personalidad e identidad como individuos únicos. Es importante destacar la generación del pensamiento crítico y el desarrollo de un proceso de toma de decisiones basado en el control de impulsos y emociones. Del mismo modo, se lleva a cabo la maduración sexual que culmina con el descenso del desarrollo cerebral.

Neurodesarrollo en edades avanzadas

En los adultos medios, el desarrollo del cerebro es relativamente estable. Sin embargo, hay acontecimientos que lo alteran.

Al igual que nuestro cuerpo envejece, también lo hace el sistema nervioso. Esto tiene como consecuencia una serie de cambios naturales. Estas suelen estar relacionadas con la pérdida de capacidad de memoria o motricidad. Al mismo tiempo, se dan cambios físicos en órganos, corazón, etc. En ambos casos estos pueden desencadenar en enfermedades médicas o trastornos psicológicos.

El desarrollo del cerebro

Recursos para el neurodesarrollo

Cuando somos adultos, el cerebro pesa alrededor de 1,4kg (2-5% del peso corporal). Aunque en nuestro nacimiento el desarrollo de nuestros cerebros es elevado, podríamos decir que aún queda mucho por hacer. Su desarrollo está vinculado a factores genéticos, el embarazo y el entorno. En este sentido, es importante tener en cuenta que al modificar nuestro ambiente, podemos llegar a disminuir las probabilidades de sufrir algún problema crónico.

Para ello, es importante llevar una dieta sana y equilibrada, mantener una forma física adecuada y trabajar nuestras capacidades cognitivas. Al igual que los electrodomésticos, nuestras capacidades cerebrales se atrofian si no hacemos un uso de ellas. Esto ocurre cuando las conexiones interneuronales se debilitan o desaparecen. Por ello, a continuación, presentamos una manera divertida y dinámica de mantener nuestra mente en forma y trabajar nuestras funciones cognitivas.

Entrenamiento mental y neurodesarrollo

Aplicaciones para el entrenamiento mental

En la actualidad, el desarrollo de las nuevas tecnologías nos permite descargarnos aplicaciones en nuestros dispositivos móviles, tabletas y ordenadores. Algunas de ellas están diseñadas para mejorar ciertas funciones específicas.

CogniFit, por ejemplo, permite que los usuarios entrenen más de veinte habilidades cognitiva como la planificación, la coordinación o la memoria a corto plazo. Para ello, cuenta con recursos validados por científicos.

Aplicaciones para el entrenamiento mental en niños/as

Existen gran cantidad de aplicaciones para que los/as más pequeños/as de la casa puedan trabajar, por ejemplo:

  • la motricidad fina y gruesa
  • la comprensión lectora en distintos idiomas
  • las matemáticas
  • la creatividad
Entrenamiento mental en niños

Aplicaciones para el entrenamiento mental en adultos

En el caso de los más mayores, las aplicaciones están diseñadas sobre todo para trabajar la memoria y evitar una pérdida de capacidad cognitiva o para ayudarles a mejorar en habilidades de comunicación y liderazgo útiles en el mundo empresarial.

Aplicaciones para el entrenamiento mental por diagnóstico

En ocasiones, niños y mayores, se enfrentan al diagnóstico de problemas neurológicos. En estos casos, es importante que acudan con regularidad a especialistas que, entre otras cosas, les indiquen qué tipo de ejercicios pueden ayudarles.

Aplicaciones para el deterioro cognitivo

Sin embargo, existen aplicaciones que pueden ser útiles para desarrollar capacidades que se hayan visto afectadas o mejorar habilidades que, con el paso del tiempo, se van perdiendo.

En este sentido, podríamos encontrar:

  • Aplicaciones para el entrenamiento mental en casos de deterioro cognitivo para prevenir o enlentecer déficits cognitivos y trabajar la atención, la memoria, la percepción, la rapidez mental, las funciones ejecutivas, el cálculo, etc.
  • Aplicaciones para el entrenamiento mental en casos de trastorno del aprendizaje con/sin hiperactividad para aumentar la concentración y estimula de forma lúdica sus capacidades.
  • Aplicaciones para el entrenamiento mental para trabajar la conciencia fonológica para trabajar las habilidades de lectoescritura, la memorización visual y auditiva, la identificación y asociación, la discriminación, la comprensión, la grafomotricidad, etc.
  • Aplicaciones para el entrenamiento mental en casos de trastornos del espectro autista para trabajar habilidades sociales, rutinas, etc.

Neuropedagogía: Qué es, cómo se aplica, cual es su objetivo

Recientemente, se está hablando en Educación, de una nueva ciencia llamada Neuropedagogía. Estudia el cerebro, entendiéndolo como un órgano social capaz, que cambia según los procesos de enseñanza, y aprendizaje, especialmente si lo trabajamos mediante ejercicios lúdicos y terapéuticos. Se encarga de investigar cómo generar más neuronas y conexiones cerebrales en base a le enseñanza y de contribuir a un desarrollo integral del cerebro infantil. Afirma que el cerebro cambia y puede ser modificado según los procesos de enseñanza que apliquemos.

La Neuropedagogía busca crear niños felices

“La Neuropedagogía apunta a crear niños felices, no niños perfectos; a que cada uno pueda llegar a ser la mejor versión de sí mismo, que cada uno descubra su potencial” Rosana Fernandez Coto

¿Qué es la Neuropedagogía?

La meta que persigue la Neuropedagogía, es que para que funcione y se pueda aplicar según sus principios, todos los profesionales de la educación deberían conocer y entender cómo aprende el cerebro, cómo procesa la información, cómo controla las emociones, los  sentimientos, la conducta, y cómo es sensible a determinados estímulos. De esta forma, podrán trabajar adecuadamente sobre él,  constituyendo una base a corto plazo para innovar en las aulas, y a largo plazo,conseguir una nueva transformación de los sistemas educativos.

A partir de todo ello, surge la idea de replantear la formación que reciben los maestros y pedagogos, desde el punto de vista del conocimiento del cerebro. Sería importante este cambio, para que progresivamente vayan conociendo más acerca de los factores que influyen en las funciones cerebrales encargadas del aprendizaje. Una vez que conozcan cómo se desarrolla el cerebro, podrán desarrollar en los niños/as la capacidad de entrenarlo para que consigan un cerebro cada vez más flexible, resistente y longevo.

Neuropedagogía, una manera diferente de aprender

¿Cómo aplicamos la neuropedagogía en el aula?

La Neuropedagía también es conocida como Neuroeducación, al estar tan implicada y relacionada con la práctica pedagógica. Esta nueva ciencia, les proporciona a los profesionales educativos, los conocimientos necesarios para entender la conducta de sus alumnos en el aula, el ambiente que se crea, así como la forma de aprender de cada uno, consiguiendo adaptar la forma de enseñar según cómo sus cerebros aprenden.

Estas nociones tan novedosas, a largo plazo, marcarán la diferencia en la calidad de la educación, ya que se conseguirá un sistema educativo más inclusivo, adaptado a las necesidades de cada alumno, y capaz de solventar las dificultades de aprendizaje, que hasta hoy están tan presentes en las aulas.

Para construir aulas más competentes, la Neuropedagogía se basa en una serie de principios, útiles para garantizar aprendizajes verdaderamente significativos y permanentes:

1. Emociones como elemento indispensable en el proceso de aprendizaje:

Nuestro cerebro es emocional y el aprendizaje más significativo y duradero es el que se da a través de momentos significativos, cargados de emotividad, con actividades que sean placenteras para los alumnos, cuando se emocionan aprendiendo y siente que el contexto escolar les aporte algo más que contenidos. Se ha descubierto, que cuando se da una conexión profunda entre emociones y aprendizaje, facilita y aumenta la calidad del proceso de enseñanza. Lo más importante, es que también para aprender necesitamos sentir afecto, el tacto dentro del aula, el cariño, la vocación y la dedicación de los profesores.

 2. Motivación:

Los alumnos necesitan sentirse con ganas de aprender, de ver cada día como un desafío y un nuevo reto en las aulas, al que tienen que enfrentarse con entusiasmo, sentirse capaces, haciéndoles ver que el resultado obtenido es gracias a su esfuerzo, funcionando como una recompensa.

3. Ambiente del aula:

El ruido, el nerviosismo, la tensión y el estrés afecta mucho el desempeño de los estudiantes así como los índices de aprendizaje, por lo tanto, debemos evitar generar estos estado en los alumnos. Fomentar un estado de calma, tranquilidad, relajación y distensión ayudará y facilitará el proceso de aprendizaje. Lo ideal es crear un ambiente libre de amenazas, donde cada miembro pueda descubrir sus potencialidades, desarrollarlas y después ponerlas a disposición de la sociedad. Se puede cambiar de vez en cuando la disposición del mobiliario, en círculo, en “L”, así como de ambiente (al aire libre), ya que salir de la rutina aumenta la curiosidad y la atención.

4. Respetar los ritmos del cerebro para aprender:

Cada alumno es único. Por ello, los contenidos a enseñar será importantes repetirlos tantas veces como el alumno lo necesite,  practicarlo hasta que lo integre. Es buena idea, presentar el mismo contenido de diversas formas para rescatar los diferentes estilos de aprendizaje dentro de las aulas. Es curioso porque el cerebro está diseñado para aprender más cuando más se aprende. Suele funcionar como un músculo, que cuanto más se entrena más se desarrollar para trabajar por sí mismo. Asimismo, esto implica también, respetar los tiempos de descanso que el cerebro necesita entre actividades, especialmente para mejorar la atención que se dedica a profundizar en estos contenidos

 5. Aprendizaje y memoria

Son dos procesos cognitivos estrechamente ligados, sin memoria no hay aprendizaje. Todo lo que aprendemos es retenido en muestro cerebro y constituye lo que denominamos memoria. Es por ello, que resultan muy útiles en el aula, las diferentes estrategias de memorización para aprender patrones de resolución de problemas, técnicas o estructuras que facilitan el estudio y aprendizaje de los contenidos. También la memoria puede ejercitarse de forma lúdica dentro de las aulas a través de juegos como crucigramas, memoramas, sopas de letras, o a través de aplicaciones específicas en la Tablet u ordenador.

6. Interacción social:

Lo que algunos expertos denominan el cerebro social, constituye una herramienta muy poderosa en el aprendizaje. Incrementar, por tanto, las relaciones e interrelaciones sociales dentro del aula, así como trabajar por proyectos, mejora los resultados del proceso de enseñanza-aprendizaje. Será adecuado trabajar en grupo, por parejas, o a través de dinámicas que fomenten las habilidades interpersonales, como los debates o concursos.

7. Movimiento físico:

Realizar ejercicio físico a diario, así como combinarlo con actividades placenteras como danza y otras que fomenten la expresión corporal. Esto ayuda a que el movimiento del cuerpo active varias partes del cerebro encargadas del aprendizaje, oxigenándolo y manteniéndolo más despierto.

Neuropedagogía, ¿cómo aprendemos?

¿Puede ser la neuropedagogía una buena estrategia para las dificultades del aprendizaje?

El aprendizaje es la forma que tenemos los seres vivos de adaptarnos. Lo que aprendamos, garantizará nuestra supervivencia y nuestra forma de vivir en el entorno. Por eso, cuanto más complejo y cambiante es el contexto, más plástica y flexible se presupone que será la conducta. Sin embargo, toda esa plasticidad tiene que ser caracterizada por las neuronas y el sistema nervioso de los organismos. Cuanta más plasticidad tenga el sistema nervioso más posibilidades de aprendizaje tiene un organismo.

Se ha descubierto que existe un periodo de tiempo crítico para garantizar el aprendizaje óptimo de ciertas habilidades necesarias para el desarrollo de las funciones cognitivas primarias. De esta forma, para desarrollar correctamente el cerebro infantil se requiere una estimulación casi continúa desde el nacimiento hasta los 3 años, antes de que el niño comience su etapa escolar. Los niños en el periodo Infantil, sufren cambios sustanciales y rápidos en su desarrollo cerebral, y son más flexibles que los adultos. Esta flexibilidad funcional adaptativa al medio permanece activa por lo menos a lo largo de toda la adolescencia en algunas áreas del cerebro.

Sin embargo, se sabe, que cada niño es único, así como su cerebro y su forma de aprender. Por ello, lo ideal es conocer cada cerebro y su estilo de aprendizaje, así como a al ritmo que lo hace.  Eso hará que la práctica educativa sea más responsable, adaptada e individualizada a las necesidades de cada alumno, maximizando los puntos fuertes que puedan tener y minimizando sus debilidades.

En esta línea, la psicopedagogía tradicional, hasta el momento, se ha dedicado a compensar debilidades, y a corregir los déficits que provocan las dificultades de aprendizaje en los niños y niñas. Además, el foco lo ha puesto en los resultados académicos que obtenían, no en el avance que va adquiriendo en sus funciones cerebrales. No se debe echar la culpa al cerebro por las deficiencias fisiológicas de un niño, sean las que fueran, ya que es malgastar fuerzas que se pueden aplicar mejor en modificar los hábitos y rutinas de cada aula, para de esta forma mejorar en lo posible su adaptación al medio en el cual se desenvuelve cada niño.

Los niños en el colegio recuerdan el 10% de lo que leen, el 20% de lo que oyen, el 30% de lo que ven, el 50% de lo que oyen y ven, el 70% de lo que dicen y el 90% de lo que dicen y hacen.

Es por todo ello, que se necesita un cambio en el paradigma educativo, ya que este modelo, provoca que los alumnos si no superan los objetivos esperados para su edad, repitan y abandonen el sistema educativo, sintiéndose fracasados, y que no sirven para estudiar. Sin embargo, esto solo es un signo, de que cada alumno aprende de firma distinta, y nada tiene que ver con su inteligencia. Normalmente, se espera que todos se adapten al método de enseñanza tradicional, y que la forma de aprender sea única y generalizada, y midiendo el avance en el nivel educativo en base a la inteligencia lógica-matemática.  De esta forma, la Neuropedagogía propone metodologías de enseñanza que tienen en cuanta la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner y la diversificación de las actividades en distintos canales: auditivo, visual y cinético.

La diversión como parte del aprendizaje

Las diferencias en el curso y cronología del desarrollo del cerebro de cada niño son especialmente importantes para tener en cuenta, durante el periodo en el que se integra en el sistema educativo. Normalmente, no se tiene en cuenta este factor de las diferencias individuales a la hora de iniciarse en el contexto escolar, sino que únicamente se atiende a la edad cronológica y a los criterios de desarrollo esperados para su edad. Es por ello, que sería más adecuado estudiar la cronología del desarrollo y madurez cerebral de cada niño/a, para asegurar que cada niño pueda estar en un determinado nivel educativo cuando ellos estén listos, alcancen la madurez necesaria para integrar los aprendizajes básicos.

Uno de los grandes desafíos será conocer todos los estilos de aprendizaje, cada persona es única, cada cerebro es único, cada uno tiene una combinación de estilo de aprendizaje

Además, desde la Neuropedagogía, se critica, que actualmente los procedimientos de mayor selección y determinación del nivel educativo (E.S.O., bachillerato, pruebas de acceso a la universidad…) tienen lugar cuando la inteligencia de los alumnos está sufriendo más cambios que en cualquier otro momento posterior, como es la adolescencia, teniendo que tomar decisiones importantes en cuanto a su futuro académico y laboral. Estas selecciones afectan el futuro probablemente más que ningún otro factor; más aún, injustamente, cuando el cerebro y sus funciones cognitivas, son más maduras que la de otros cuando ello tiene lugar.

Todos estos conocimientos pueden ayudar a que se elaboren dentro del aula, propuestas de aprendizaje de cada niño, accediendo a sus características de personalidad, habilidades y necesidades de aprendizaje en el futuro, acercándonos hacia una manera más personalizada, adecuada y eficaz de enseñar y aprender.

¿Cómo aprenden los niños a través de la neuropedagogía?

Neuropedagogía en casa, ¿Es posible?

En casa, podemos también utilizar la Neuropedagogía como forma de estimular el cerebro y el aprendizaje. Esto puede constituir  un refuerzo a las habilidades adquiridas en el aula, si se hace de una forma lúdica y estimulante para nuestros hijos. Asimismo, se puede aprovechar para fomentar su creatividad, talentos  e incluso su felicidad.

 En muchas ocasiones, los niños y adolescentes que tienen dificultades de aprendizaje, conviven con una alta exigencia y competitividad en el aula. Este ambiente, provoca en ellos signos de autoestima desequilibrada, así como sentimientos de rechazo al área académica, todo ello debido a la frustración que le produce el entorno escolar. Es así, que hacerlo de forma distinta, como extra al área académica, en su tiempo de ocio y tiempo libre, puede contrarrestar estos efectos negativos que le puede conllevar a largo plazo esta frustración.

Para llevar a cabo la Neuropedagogía en el hogar, es necesario:

1. Espacio estimulante

El lugar donde se sitúe a nuestros hijos, debe ser un espacio estimulante para el aprendizaje, colores, decoración y una adecuada iluminación para que la vista no se canse, el ejercicio sea relajado y liviano, y alejado de cualquier actitud estresante. También incluir carteles con mensajes positivos que les animen, así como fotos en los que aparezca consiguiendo logros, o de experiencias gratificantes, fomentará su sentimiento de autoeficacia y potenciará su autoestima.

2. Descansos para respetar los períodos atencionales

La atención plena de un adulto dura no más de 15 minutos. Es difícil prestar atención por más tiempo sin distraerse, por mucho que les interese el tema. En un adolescente, el período es de 10 minutos y en niños, mucho menos. Es así que cada 10 minutos de atención plena, hay que dar dos minutos de recreo mental. Puede ser una actividad de mindfulness que estimula los lóbulos prefrontales, donde están las actividades ejecutivas complejas; o bien un ejercicio en el que el alumno haga dos o tres preguntas sobre lo que está estudiando, así como la realización de esquemas o resúmenes. Lo importante es que lo dejen procesar cada 10 minutos, con actividades cinestésicas, corporales, que oxigenen el cerebro y lo preparen para recibir información.

3. Hidratación

Nuestro cerebro está compuesto, en su mayoría, por agua por lo tanto, ingerir agua a lo largo de la jornada es indispensable para  para oxigenar el cerebro. Será conveniente que disponga de agua, y una temperatura y luz adecuadas. Asimismo, también ofrecerle vitaminas, como frutas o zumos permite que nuestro hijo/a se concentre más en las actividades y active el funcionamiento cerebral.

 4. Calidad de sueño y descanso adecuado:  

El sueño afecta la calidad del aprendizaje del alumno así como su desempeño, por lo que es necesario que los niños duerman alrededor de 9 horas diarias para que estén más atentos en el aula. Asimismo, alejar de la televisión, Tablet, móvil o otras Tics una hora previa, facilitará la relajación y el descanso.

5. Fomentar la inteligencia emocional:

Especialmente entrenar para manejar la ansiedad y el estrés que a veces puede producir el entorno académico por su gran exigencia. Aprender a gestionar las emociones negativas, conocer cómo se sienten en cada situación, e identificar las emociones en sí mismo y en los demás, ayudará a crear un ambiente de empatía, cooperación, amabilidad que proporcionará un mejor aprendizaje.

 6. Comunicación positiva y asertiva:

Haciéndole hincapié en sus potencialidades, entrenando para crear inspiración y entusiasmo, a la vez que aprenda a ser resolutivo con sus dificultades y le reste importancia, aprendiendo a cómo conseguir no volver a cometer los errores. Se debe crear un ambiente de distensión y afecto, en el que nuestro hijo se sienta valorado y capaz y a la vez sepa recurrir a los adultos cuando necesite ayuda.

Comunicación e inteligencia emocional claves para Neuropedagogía

7. Incrementar el aprendizaje significativo:

Ayudándoles a encontrar la utilidad de lo que aprenden en el mundo real, es decir hacerles saber para qué sirve lo que estudian y por qué es necesario saberlo será importante para crear motivación en nuestros hijo/as.

8. Aplicar la fórmula: contenido + atención + emoción.

Se sabe que todos estos componentes juntos provocan que circule por el cuerpo una sustancia llamada dopamina, que fomenta la memoria de lo aprendido. Es así que muchas veces salir de la rutina, cambiar de ambiente y contexto fomenta su motivación y curiosidad y que se retengan mejor los aprendizajes. También el intercambiar anécdotas, fomentar el debate, trabajo en grupo con otros niños, quedar para hacer los deberes o estudiar hace que se aprenda de una forma más dinámica y rápida.

Así, si seguimos todas las orientaciones que nos ofrece la Neuropedagogía, conseguiremos comprender este modelo, cambiar las aulas, para hacer más competentes y felices a nuestros hijos y alumnos.

*A lo largo de todo este documento se ha utilizado el género gramatical masculino para referirse a colectivos mixtos, como aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva. Tan solo cuando la oposición de sexos sea un factor relevante en el contexto se han explicitado ambos géneros.

 

Reckitt Benckiser colabora con CogniFit para crear un ecosistema digital de Brain Gym

El estilo de vida que llevamos tiene un gran impacto en nuestra salud cerebral. Lo que comemos, el descanso, el ejercicio y el estado de las habilidades cognitivas es imprescindible para que nuestro cerebro funcione correctamente. Reckitt Benckiser Group (RB), una empresa referente mundial en la elaboración de productos para la salud, la higiene y el hogar, ha lanzado un suplemento dietético y un programa complementario entrenamiento cerebral digital llamado Neuriva™ Este programa está respaldado por la ciencia de CogniFit y se ha desarrollado tomando como base el entrenamiento mental de la misma. 

Neuriva by CogniFit

La innovadora tecnología de entrenamiento cerebral de CogniFit ha hecho posible que la aplicación Neuriva Brain Gym sea accesible en todos los dispositivos y que cualquier cliente de Neuriva™ pueda entrenar su cerebro en Estados Unidos. Además de la suplementación dietética, Neuriva Brain Gym utiliza la tecnología de CogniFit para evaluar al menos 23 habilidades cognitivas e identificar áreas cognitivas específicas que necesitan mejorar. Luego crea un programa personalizado de acuerdo a las necesidades de los usuarios.

“El entrenamiento cognitivo junto con un correcto suplemento dietético puede ayudar a reducir el declive cognitivo y optimizar las funciones cerebrales como la memoria, la coordinación, la percepción, etc.”. La tecnología científica de CogniFit ha demostrado ser una excelente manera de entrenar estas habilidades. Su asociación con RB tiene como objetivo ofrecer un enfoque holístico de la salud cerebral”, afirma Tommy Sagroun, director ejecutivo de CogniFit.”

Entrenamiento cerebral: Descubre los beneficios de ejercitar el cerebro

Mucho se ha hablado del ejercicio físico y de los múltiples beneficios que aporta a nuestro cuerpo, pero… ¿Y el ejercicio mental? ¿Conocemos realmente los beneficios que nos pueden aportar los juegos mentales?.
Descubre qué es el entrenamiento cerebral y cómo nos beneficia la estimulación cognitiva a lo largo de la vida. 

Entrenar el cerebro nos ayuda a prevenir la pérdida de masa muscular

Entrenamiento cerebral. ¿Qué es y cómo funciona la estimulación cognitiva?

Gimnasia cerebral, rehabilitación cognitiva, mental gym… efectivamente, muchas de estas maneras son empleadas para referirse a las técnicas de estimulación congnitiva. Pero, ¿qué entendemos por estimulación cerebral?.

La estimulación cognitiva son acciones y actividades cuyo objetivo principal es la mejora o el mantenimiento de las funciones cerebrales. Se trata de llevar a cabo diferentes ejercicios dirigidos a estimular habilidades cognitivas como: la atención, memoria, lenguaje, funciones ejecutivas, funciones visuoespaciales, percepción, etc.

El cerebro cuando no se estimula, al igual que todo nuestro cuerpo, tiende a debilitarse. La neuronas, encargadas de recibir, procesar y transmitir la información a través de señales químicas, son el motor principal del funcionamiento de nuestro cerebro. Por ello, cuando nosotros ejercitamos el cerebro, lo que hacemos es estimular las neuronas para que estas se regeneren, tanto anatómicamente como funcionalmente, y formen nuevas conexiones, ayudando de esta manera a que estas partes de nuestro cerebro cojan mayor potencia.

A nivel científico está demostrado que realizar ejercicios mentales de manera continuada estimula la plasticidad cerebral. Aunque no nos demos cuenta,  en nuestras acciones diarias ya sea leyendo un libro, conduciendo para ir al trabajo, cocinando,… ejercitamos las neuronas. No obstante, por naturaleza, nuestra mente tiende a estimular las partes que más suele utilizar, de ahí que en nuestro día día dejemos de estimular partes muy importantes. De ahí la importancia de realizar un entrenamiento cerebral adecuado para entrenar todas las funciones.

Redes neuronales antes y después del entrenamiento cerebral

En la imagen de arriba y de izquierda a derecha se puede apreciar la evolución de las redes neuronales antes del entrenamiento cerebral (izquierda), a las dos semanas del entrenamiento cerebral (centro) y tras dos meses de entrenamiento cerebral (derecha). 

Para que el entrenamiento cerebral sea más eficaz debe adaptarse a la persona que lo está realizando y buscar el momento idóneo en el que el cerebro se encuentra en su nivel máximo de actividad.

 Para entender bien de qué trata el entrenamiento cerebral y la estimulación cognitiva, debemos tener claros algunos conceptos como: plasticidad neuronal

A grandes rasgos y según investigaciones recientes podemos decir que la plasticidad neuronal (o neuroplasticidad) es “la capacidad del sistema nervioso para cambiar su estructura y su funcionamiento a lo largo de su vida, como reacción a la diversidad del entorno”.

Es decir, la plasticidad neuronal permite al cerebro adaptarse a situaciones novedosas o incluso a veces recuperarse tras sufrir lesiones o determinadas patologías. De este modo, el entrenamiento cerebral y la estimulación cognitiva pretende ayudar al cerebro a generar nuevas conexiones entre las neuronas fomentando así, una mayor plasticidad neuronal.

Entrenamiento cerebral

El entrenamiento cerebral se puede (y se debe) realizar en todas las personas ya sea en niños llevando a cabo una intervención temprana durante los primeros años de vida, en adultos potenciando las habilidades requeridas en distintos trabajos, entrenando la atención y concentración en deportistas o simplemente para ejercitar y fortalecer las funciones cognitivas.

En las personas con algún síntoma de deterioro cognitivo, la estimulación cognitiva es fundamental para que la evolución sea más lenta aunque desafortunadamente, el deterioro es irreversible.

Muchas veces se comete el error de asociar la estimulación cognitiva solo a personas que tienen alguna alteración. Es cierto que la estimulación cognitiva es la intervención no farmacológica que cuenta con más apoyo aplicada a personas con deterioro cognitivo leve, demencia leve o incluso con un envejecimiento normal.

Pero… La estimulación cognitiva y el entrenamiento cerebral no solo se trabaja en los procesos cognitivos que comienzan a alterarse o que ya están alterados sino que sirve para cualquier sector de la población.

Entrenamiento cerebral en niños y adolescentes

El cerebro está en continuo desarrollo durante décadas desde que nacemos. La infancia y la adolescencia son etapas especialmente críticas ya que forman períodos de crisis cerebral donde el cerebro sufre cambios drásticos. Existen muchas diferencias entre un cerebro infantil y un cerebro adulto.

La plasticidad cerebral aparece cada vez que aprendemos algo nuevo y esto sigue así durante toda la vida. Nuestro cerebro está preparado para aprender a lo largo de los años, pero para ello tenemos que ejercitarlo.

La neurociencia tiene mucho impacto en el ámbito educativo. El entrenamiento mental ayuda a la relajación y concentración de los más pequeños durante su aprendizaje. Para ello los profesores pueden utilizar acertijos, lecturas con final abierto, crucigramas,…

Los resultados del entrenamiento cerebral se pueden observar en cómo los niños a lo largo del tiempo comprenden mejor la lectura y resuelven problemas y ejercicios mejor que aquellos niños que no han sido entrenados. Estos niños suelen desarrollar más la creatividad y tienen mejores hábitos de estudio lo cual les da una mejor calidad de vida.

Entre las capacidades cognitivas más relevantes a entrenar en los niños se encuentran la planificación y anticipación, la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva, el razonamiento y la creatividad entre otras.

Entrenamiento cerebral en adultos sanos

Si queremos que nuestro cerebro envejezca de manera sana, debemos mantenernos activos tanto física como mentalmente. Pequeños ejercicios despiertan la mente y facilitan tareas cotidianas como ir de compras, conducir,…

Querer es poder y la neurociencia está ayudando mucho. Cuando hablamos de mantenernos activos mentalmente, se nos pasa por la cabeza la idea de estar horas y horas haciendo sumas, restas, problemas,… Meeec… ¡Error! Está claro que las actividades de este tipo sirven para estimular las capacidades mentales pero ni son las únicas, ni algunas veces son las mejores.

Existen juegos de mesa tradicionales (cartas, bingo,…), juegos de preguntas y respuestas e incluso juegos de ocio digital (videojuegos) que nos pueden aportar beneficios. Descubre juegos mentales que pueden ayudar a entrenar tu mente.

Entrenamiento cerebral. Existen juegos mentales tradicionales que aportan numerosos beneficios

Los juegos más tradicionales nos pueden aportar beneficios como los siguientes:

  • Las interacciones sociales son sumamente importantes para el desarrollo del cerebro y hace que disminuyan los sentimientos de soledad.
  • Se producen mejoras en el estado de ánimo y aumenta la motivación y la autoestima.
  • Aumenta la autoeficacia, amplía los niveles de satisfacción y la capacidad de afrontamiento en situaciones de estrés.
  • Ejercita las habilidades cognitivas, potencia la percepción sensorial y mejora el mantenimiento de hábitos saludables.

Por otro lado, algunos videojuegos pueden producir mejoras en los procesos ejecutivos de las personas.

Algunos investigadores se han planteado si los videojuegos benefician las funciones cerebrales que se deterioran con el paso del tiempo y después de varios estudios se ha llegado a la conclusión de que videojuegos como “Rise of Nationsmejoran las capacidades mentales y cuánto más se usan, más beneficiosos son.

Este videojuego en concreto (“Rise of Nations“) consiste en “conquistar el mundo” construyendo ciudades, expandiendo territorios, manteniendo ejércitos y preocupándose por los ciudadanos. Entre las mejoras más significativas que se han encontrado en el estudio del equipo de Kramer con este videojuego se encuentran mejoras en la velocidad de procesamiento, mayor rapidez para cambiar de una tarea a otra, mejor capacidad de razonamiento, memoria espacial más desarrollada,…

Además, existen páginas donde poder llevar a cabo un entrenamiento cerebral individualizado y personalizado.

Cuando realizamos un entrenamiento cerebral, con el paso del tiempo retenemos más información y de manera más rápida. ¡Truco! Puedes realizar actividades diferentes para relajar tu mente y conseguir mejores resultados.

Por ejemplo: Cuando Einstein estaba agotado se ponía a tocar el violín para despejarse, de este modo solucionada mejor sus problemas matemáticos. ¡Aplícatelo!

Entre los beneficios de la estimulación cognitiva en adultos sanos encontramos:

  • Aumento del funcionamiento cerebral.
  • Prevención de los déficits cognitivos.
  • Mejor plasticidad cerebral y mayor potencial por lo tanto, serás más hábil.

Entrenamiento cerebral en adultos con lesiones cerebrales

En las personas con algún tipo de deterioro, la estimulación cognitiva es fundamental. Se trata del tratamiento no farmacológico principal utilizado en deterioro cognitivo y demencias para enlentecer la evolución y preservar las habilidades en las que no existe déficit.

Entre los beneficios de la estimulación cognitiva en adultos con algún deterioro encontramos:

  • Poder mantener las funciones cognitivas que no están alteradas.
  • Mejora de la plasticidad neuronal previniendo la muerte neuronal.
  • Aumento de la calidad de vida y retraso de la evolución de la enfermedad.

Las actividades siempre deben adecuarse a la persona y a su grado de deterioro. Entre las actividades que se pueden realizar en adultos con algún tipo de lesión cerebral, deterioro o demencia encontramos:

  • Ejercicios de atención:Haciendo la cuenta mentalmente, ¿Cuál es el resultado?”
  • Ejercicios de lenguaje: Ordenar letras para formar palabras, sopas de letras con una temática en concreto (verano, ropa, comida,…), completar palabras,…
  • Ejercicios de movilidad: Hacer que doble ropa, poner la mesa, ayudar en la cocina,… se pueden utilizar tareas del día a día para que la persona se sienta entretenida y motivada.
  • Ejercicios de estimación temporal: Dibujar las agujas de un reloj con la hora que sea, que señale el día que es en un calendario,…
  • Ejercicios de números: Hacer series consecutivas de números, sumas y restas,…
  • Ejercicios de creatividad: Se pueden utilizar dibujos que fomenten la creatividad y motivación de las personas.
  • Ejercicios de lectura: Deben utilizarse periódicos, libros, revistas,… adecuados a los gustos de la persona. Leer, hacer resúmenes, recortar noticias,…
El entrenamiento cerebral en personas con algún deterioro puede estar formado por ejercicios de atención, lenguaje, lectura,…

Al igual que cuidamos nuestro cuerpo, debemos recordar que es importante cuidar nuestro cerebro. El entrenamiento cerebral es un gran recurso para fortalecer nuestras capacidades mentales. Recuerda que nunca es tarde para entrenar tu cerebro.

“La actividad mental es uno de los pilares fundamentales del envejecimiento activo, pero que debe complementarse con la participación social, el ejercicio físico y una adecuada nutrición, todo ello de forma equilibrada.”

Y tú, ¿qué haces para entrenar tu cerebro? 😉 

Terapia de la Gestalt: Qué es y cómo puede ayudarte a mejorar tu vida

¿Alguna vez has oído hablar de la terapia de la Gestalt? ¿Quieres  aprender acerca de una terapia que no se centre en la enfermedad y que potencie tus puntos fuertes?. En este artículo definiré brevemente qué es la terapia de la Gestalt, en qué se basa, daré algunas técnicas que te pueden ayudar a mejorar en tu vida diaria, y también hablaré de cómo llevar a cabo una Terapia de la Gestalt desde una perspectiva de género. 

Terapia de la gestalt, crecimiento personal

¿En qué consiste la terapia de la Gestalt? ¿Cuál es su origen?

La terapia de la Gestalt es un tipo de terapia psicológica que se encuentra dentro de la Psicología humanista. Esto quiere decir que se concibe al ser humano como un todo. Esto es, una buena salud mental implica pensamientos y cuerpo, pero también emociones y sentimientos. Sobretodo, la terapia de la Gestalt tiene en cuenta el contexto social en el que está inmerso la persona.

¿Qué es la Terapia de la Gestalt?


La terapia de la Gestalt es una terapia que se centra en los puntos fuertes de la persona. Es una terapia que se centra más en lo que sucede y lo que siente la persona en el presente. Esto no quiere decir que no se hable de la historia pasada, pero se hace desde la perspectiva del “aquí y ahora”. Es decir, desde cómo se manifiesta a día de hoy y cómo vive la persona esa historia pasada actualmente.

La terapia de la Gestalt hace hincapié en cómo interpretamos y asumimos las cosas que nos ocurren. Así que es más importante el cómo experimentamos un suceso que el suceso en sí mismo.

Esta terapia es muy útil actualmente teniendo en cuenta el ritmo de vida constante que exige esta sociedad. Muchas veces sentimos ansiedad sobre cosas que aún no han ocurrido y nos anticipamos. Otra veces nos estresamos por cosas que ya han sucedido y que no podemos cambiar. Es muy frecuente que no seamos capaces de disfrutar del presente por estar pensando en lo que hicimos, en lo que deberíamos haber hecho o en lo que tenemos que hacer. Por eso la terapia de la Gestalt es una solución a “no estar presente” o a estar entre el pasado y el futuro.

Esta terapia no se utiliza solo cuando la persona tiene un problema o un trastorno. Se utiliza sobre todo para promover la salud mental y mejorar los aspectos positivos de su personalidad.

¿Cómo surge la terapia de la Gestalt? ¿Cuál es su origen?

La terapia de la Gestalt surge en el siglo XX principalmente con la psicóloga Laura Perls, y su marido, el psiquiatra Fritz Perls. Esta terapia se forma también con la influencia de otros autores y autoras de la rama del Psicoanálisis como Paul Goodman, Karen Horney o Isadore From. Pero también está influenciada por la Psicología de la Gestalt con autores como K.Lewin.

Autores como Paul Goodman y Fritz Perls introdujeron en la terapia de la Gestalt algunas características del pensamiento oriental budista y Taoísta. El “awareness” o “darse cuenta”, que tiene que ver con mantener una atención plena acerca de lo que percibimos a través de nuestros sentidos y cómo nos sentimos en ese momento. En definitiva, prestar atención a lo que está sucediendo en el presente.

De todo este conjunto de influencias y de muchas otras, se crea una Terapia que se basa en un pensamiento holista. Es decir, que tiene en cuenta el cuerpo y la mente de la persona pero también el contexto en el que se encuentra inmersa esa persona.

Según fue avanzando este tipo de terapia, se ramificó en varias vertientes, pero las principales son: una más teórica, originada por Laura Perls, y otra más práctica y orientada al desarrollo personal originada por Fritz Perls.

Autoconocimiento y desarrollo personal

Algunas técnicas de la terapia de la Gestalt que pueden ayudarte a crecer como persona.

Como ya sabemos, la terapia de la Gestalt es un tipo de terapia que favorece que la persona se centre en el momento presente. Esto facilita que la persona:

  • Esté más atenta a sus necesidades en ese momento
  • Pueda construir la realidad desde su perspectiva
  • Pueda tomar decisiones y autorrealizarse de manera más libre e independiente.

La Terapia de la Gestalt es un tipo de terapia psicológica, tiene que ser llevada a cabo por un profesional. Sin embargo, existen algunas técnicas que es importante conocer y que se pueden emplear para nuestro crecimiento personal:

1. La técnica de la Silla Vacía

La técnica de la Silla Vacía es una de las más conocidas en Terapia de la Gestalt. En terapia psicológica se utiliza para afrontar procesos de duelo o traumas. No obstante, en cuanto al crecimiento personal esta técnica también es muy útil. Por ejemplo para generar un diálogo con nosotr@s mism@s sobre algo que nos causa malestar. Por un lado aparecería escenificado el problema, situación, o pensamiento que nos causa malestar y, por otro, la parte de nosotr@s que quiere enfrentarse a él para mejorar su vida.

Cuando se utiliza esta técnica para procesos de duelo en terapia, consiste en que una persona se sienta ante una silla vacía y le habla como si allí estuviera sentada la persona con la que querrían hablar pero, por ciertas circunstancias, no puede. Se trata de personas que han marcado sus vidas y con las que no han tenido oportunidad de hablar sobre un hecho concreto, ni de cerrar emocionalmente el suceso y poner una conclusión final a la situación.

Cuando la técnica se utiliza a modo de crecimiento personal, el procedimiento es el mismo pero la persona se imagina que está hablando con la manifestación de ese problema que le causa malestar, y a través de ese diálogo busca una solución y cómo hacerle frente para mejorar su situación.

Técnica de la silla

2. Asuntos pendientes

Los asuntos pendientes son sentimientos no gestionados. Es decir, situaciones del pasado que nos siguen afectando en el presente.  Según la perspectiva de la Gestalt, todas las personas tenemos asuntos pendientes con nuestro entorno más cercano: familiares, amistades, parejas, incluso personas que ya no están en nuestra vida. Por eso es importante saber gestionar esas emociones de forma adecuada para que aunque se sigan manifestando en el momento actual, eso no signifique que no nos dejen disfrutar del presente.

Es importante no evadir nuestras emociones y saber cómo lidiar con ellas. Para ello usaremos el “role-playing” . Consiste en hacer “cómo si” nos encontrásemos con la persona a la que necesitamos expresar nuestras emociones, afrontar ese encuentro y despedirnos a para dejar cerrada esa situación. También podemos rememorar a esa persona y decirle lo que necesitamos expresar. Una vez expuestos nuestros sentimientos, dejaremos de pensar en esa persona y daremos por concluida la situación.

3. No susurrar o no murmurar

Al igual que la técnica anterior, la regla de no susurrar favorece la gestión de emociones y sentimientos. Esta técnica consiste en evitar que una persona diga algo en tercera persona de otra persona que está presente y al que se puede dirigir directamente. Muchas personas hablan de otras “murmurando” o “susurrando”. Hablamos en tercera persona cuando no hemos podido manejar las emociones y sentimientos hacia esa persona.

4. Autoafirmarse en vez de preguntarse

Esta técnica de la Gestalt ayuda a la persona a dejar de tener pensamientos repetitivos y rumiativos y a pasar a la acción. Consiste en convertir estas preguntas repetitivas en afirmaciones. Hablamos de preguntas rumiativas sobre aquellas que nos hacemos como consecuencia de una situación o una emoción que percibimos como negativas. Un ejemplo de este tipo de preguntas sería “¿Por qué hoy estoy tan triste?” “¿Está molesta mi mejor amiga conmigo?”. Transformar estas preguntas en afirmaciones puede hacer que la persona deje de pensar y ponga en marcha sus recursos. “Si hoy me siento triste voy a intentar pensar por qué ha sido para poder cambiarlo y sentirme mejor mañana”. “No puedo sacar conclusiones precipitadas sobre lo que le pasa a mi mejor amiga sin hablar con ella, mejor voy a preguntarle”.

5. Atender constantemente a la conciencia

La terapia de la Gestalt se caracteriza por darle importancia al “cómo” interpretamos algo, más que a ese suceso en concreto. Por eso, es importante que el psicólogo analice cómo la persona interpreta una situación. También debe analizar como vive sus problemas y de qué manera los afronta. Esta técnica consiste en que la persona sea consciente de cómo interpreta las situaciones y de qué forma hace frente a sus problemas.

A nivel de crecimiento personal, podemos practicar esta técnica analizando y siendo conscientes de qué sentimientos y emociones experimentamos. También es importante darse cuenta de qué pensamientos preceden a esas emociones. Una vez identificados los pensamientos y emociones, podemos analizar de qué forma gestionamos esas emociones o tratamos de afrontar esos pensamientos. Esto nos va a permitir tratar de cambiar nuestras estrategias de afrontamiento para mejorar nuestra forma de solucionar problemas.

6. Hacerse responsable

Por último, otra técnica muy útil para el crecimiento personal es la de hacerse responsable. Consiste en darnos cuenta de qué cosas de nuestra vida dependen en parte de nuestra conducta, y que podemos controlar. Cuanto más conscientes somos de aspectos de los que somos responsables, y aceptemos esa responsabilidad, más fácil será llevar a cabo una conducta que nos permita cambiar un aspecto concreto.

Esta técnica es muy importante para no “echarle la culpa a otro”. Si bien es cierto que no podemos controlar todos los aspectos de nuestra vida al 100%, porque estamos inmersos en un contexto sociocultural y económico determinado, es cierto que sí podemos controlar ciertas cosas, a pesar de la influencia del entorno. Sentir que tenemos control sobre ciertas cosas y ser conscientes de eso hace que no nos sintamos frustrados y desesperanzados.  Es importante sentir que tenemos cierto control sobre nuestras acciones y sus consecuencias.

En conclusión, las técnicas de la Gestalt se utilizan mucho para mejorar y crecer como personas. Pero muchas de estas técnicas hacen que tengamos que hacer frente a aspectos que nos resultan dolorosos o problemáticos de nuestra personalidad o de algún aspecto de nuestra vida. Por eso, la terapia de la Gestalt y las técnicas que se utilizan son muy útiles para ver nuestros problemas desde una perspectiva general. Es decir, como un “todo”, atendiendo a cómo nos ha afectado una situación concreta y cómo vamos a gestionar esas emociones, más que a la situación en sí misma. Es muy importante tener una buena inteligencia emocional para poder aplicar estas técnicas con éxito.

Estas son solo algunas de las técnicas de la Gestalt que se utilizan en terapia y que pueden servirnos para mejorar como personas,  para cuidarnos y tener en cuenta nuestras necesidades. Estas técnicas también nos ayudan a responsabilizarnos de nuestras emociones y a manejarlas. Esto nos ayuda a evolucionar como personas y estar bien con nosotr@s mism@s y con el entorno.

La Terapia de la Gestalt se centra mucho en el momento presente y en la atención plena a lo que estamos viviendo en ese momento. Es muy similar al Mindfulness, que es una terapia psicológica en auge actualmente, y que también se centra en la atención en el momento presente. Sin embargo, mientras que el Mindfulness incide en la atención al presente y en interiorizar los cambios, la Terapia de la Gestalt va más allá de la aceptación del momento presente y el cambio, e incide más en la forma de interpretar el mundo y de relacionarnos con el entorno.

¿Para quién es adecuada la Terapia de la Gestalt?

¿Para quién es adecuada esta terapia?

Esta terapia se utiliza con mucho éxito en el ámbito del crecimiento personal y la promoción de la salud mental, más que en el ámbito clínico como tratamiento de ciertos trastornos mentales. Además, está respaldada por mucha documentación científica.

Esta terapia busca que la persona ponga el foco en el presente, sea consciente de sus sentimientos y emociones y pueda establecer una coherencia entre lo que piensa, siente y su forma de actuar. Para el bienestar de una persona, es fundamental que exista coherencia entre estos tres aspectos. 

Por consiguiente, la terapia de la Gestalt está indicada para aquellas personas que quieran conocerse mejor a sí mismas, mejorar como personas y aprender a solucionar sus problemas y gestionar bien sus emociones. Por lo tanto, en principio cualquier persona que esté interesada en hacer esto puede hacer uso de este tipo de terapia. 

En cuanto al objetivo de la terapia, la persona va tomando conciencia de ciertos problemas en su vida o en su forma de comportarse o pensar, relacionarse con los demás, tener ciertos hábitos … y poco a poco a través de la terapia aprende a ir cambiando su conducta o actitud en relación a su problemática. Es fundamental que se responsabilice de sus emociones y sentimientos para que pueda aprender a gestionarlos y para que lo que piensa, cómo se siente y cómo actúa sean congruentes.

En cuanto a la forma de realizar esta terapia orientada al crecimiento personal, puede ser individual pero también puede ser en pareja, en familia, o grupal, teniendo en cuenta que es una terapia que trabaja sobre la persona como un todo y tiene en cuenta sus relaciones interpersonales. 

En conclusión, la Terapia de la Gestalt es muy útil para personas que busquen mejorar la autorrealización y el autoconocimiento. Las técnicas que se utilizan en terapia de la Gestalt no están limitadas a ser utilizadas en consulta psicológica, sino que también se pueden usar para mejorar nuestro estilo de vida y nuestra forma de relacionarnos con los demás en general, sin que exista ningún problema para acudir a una consulta psicológica.

Terapia de la Gestalt con perspectiva de Género.

La Terapia de la Gestalt es una terapia que se utiliza mucho actualmente para personas que quieren crecer personalmente, para el desarrollo personal, la autorrealización y el autoconocimiento. Es imprescindible que los profesionales incluyan la perspectiva de género en su trabajo, pero especialmente hay profesionales que consideran que en el caso de la Terapia de la Gestalt es realmente necesario aplicar esta perspectiva. Algunas autoras que trabajan en esta línea son Aurora Fernandez, Erika Kjellander y Azucena González San Emetério.

¿Qué es la perspectiva de género?

La perspectiva de género se utiliza en una investigación o en el desarrollo de un programa y es lo que permite estudiar la discriminación y desigualdad de las mujeres. Es decir, que a través de la perspectiva de género podemos examinar las relaciones de poder que se dan entre hombres y mujeres, siendo ventajosas para los hombres. Incluir una perspectiva de género significa además, asumir que estas relaciones de poder se han construido socialmente y no tienen una base biológica, y que estas discriminaciones o desigualdades se suman a otras también construidas socialmente como puede ser la etnia, edad, diversidad funcional,orientación sexual, etc.

¿Por qué incluir una perspectiva de género?

Analizar una situación incluyendo una perspectiva de género nos permite entender mejor la desigualdad existente entre hombres y mujeres, las relaciones que se dan entre ambos, además de cuestionar los estereotipos sexistas que existen y la educación en esos estereotipos. En definitiva es esencial incluir esta perspectiva para no tener una visión sesgada del mundo, y porque incluir esta perspectiva nos ayuda a entender cómo se produce la discriminación hacia las mujeres y cómo podemos transformarla.

En concreto, incluir la perspectiva de género en la Terapia de la Gestalt tiene sentido especialmente por varias razones:

Como sabemos, el género es una construcción social que afecta a una persona u otra en función de cuál le asigne la sociedad al nacer y qué estereotipos vayan ligados a ese sexo. Los estereotipos sexistas que se asignan a una persona socialmente pueden influir en la formación de su personalidad, así como en su construcción social del mundo y su gestión emocional.

 La Gestalt, como ya se explicó, es una terapia que tiene mucho que ver con el desarrollo personal, la autorrealización, y el autoconocimiento, pero que también tiene en cuenta a la persona como un “todo”, considerando su entorno. Por eso es tan importante tener presente la perspectiva de género para conocernos mejor y poder crecer personalmente, pero sin olvidarnos del contexto y el entramado social en el que estamos inmers@s.

En conclusión, es imprescindible que un buen profesional que haga uso de esta terapia incluya la perspectiva de género para tratar la problemática de las personas y poder comprenderla.  Las creencias del psicólogo/a pueden desencadenar ciertas actitudes ante las personas que acuden a consulta con un problema, y si el profesional no ha trabajado sobre estas creencias su trabajo será de peor calidad, porque estará basado en prejuicios.

¿Por qué aplicar una perspectiva de género si queremos usar las técnicas de la gestalt para crecer personalmente?

En cuanto al uso de la terapia de la gestalt para el desarrollo o crecimiento a nivel personal, también es muy importante que apliquemos la perspectiva de género. Si queremos conocernos mejor para poder autorregular nuestras emociones, y tener en cuenta nuestras necesidades, tenemos que entrenar mucho el autoconocimiento y la reflexión. Es decir, tenemos que preguntarnos a nosotr@s mism@s sobre algunos temas importantes para la construcción de nuestra identidad.

Por ejemplo, desde la terapia de la gestalt se afirma que es importante conocernos mejor y asumir que somos responsables, en parte, de nuestra felicidad y nuestro bienestar. Si aplicamos una perspectiva de género feminista a esta idea, vemos que muchas veces la educación sexista y los estereotipos sexistas que impone la sociedad presionan a una persona hacia ciertas ideas de qué cosas debería desear acorde a su género, o cómo debería comportarse o vivir. Por lo tanto estas presiones varían en función del género y coartan la libertad de la persona para estar en el mundo, por eso deben tenerse en cuenta y trabajarse.

Un tema principal a tratar para crecer personalmente y que aparece de forma recurrente en la Gestalt es el del autoconcepto. El autoconcepto, “lo que uno cree que es” tiene que ver con su propia autoestima y es la clave para poder crecer y desarrollarse como persona.  Se desarrolla a partir de la conciencia y los sentimientos que una persona tiene hacia sí misma y también de su forma de relacionarse con el mundo y las asignaciones que hace el mundo hacia esa persona.

La identidad personal tiene que ver con lo que una persona piensa sobre sí misma. La identidad social tiene que ver con las asignaciones que hace la sociedad hacia una persona. Muchos problemas a nivel de crecimiento personal vienen dados porque ambas no coinciden. Las asignaciones sociales vienen dadas por prejuicios sociales, y en parte están muy influidas por los mandatos de género. Por este motivo es tan importante aplicar una perspectiva de género y poder trabajar sobre esos prejuicios sexistas. Ligado al autoconcepto y a la identidad se encuentran aspectos tan importantes como la identidad de género. Esta es otra de las razones por las que es imprescindible analizar el mundo desde una mirada feminista para salir de los binarismos que impone la sociedad y que limitan nuestro crecimiento personal.

Bibliografía

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Salama, H. (2010). Psicoterapia Gestalt: procesos y metodología. Editorial AMAT.


Mejorar la concentración: 4 trucos que te ayudarán a estar concentrado

¿Cómo podemos mejorar la concentración?  Nuestro estilo de vida actual dificulta que podamos mantenernos concentrados. El aumento del uso de las redes sociales, internet y todos los avances tecnológicos nos produce estar sobreestimulados por información que requiere nuestra atención constantemente y dificulta mantener la atención en una tarea y lograr el éxito.  En este post te enseñamos trucos para estar más atento y mejorar la concentración

¿Se puede mejorar la concentración?

¿Qué es la concentración?

La concentración es un proceso psíquico que consiste en centrar de forma voluntaria la atención de la mente sobre un objeto o actividad que se está realizando o pensando. De forma que queda aislado de otros objetos o actividades que pudieran inferir en su actividad o realización.

Por tanto, no podemos entender que es la concentración sin antes saber que es la atención. La atención es una capacidad compleja que practicamos en casi todas nuestras actividades diarias que nos permite seleccionar y orientarnos hacia los estímulos relevantes para procesarlos y responder en consecuencia. Existen distintos tipos de atención.

  • Atención focalizada: Capacidad de centrar nuestra atención en algún estímulo.
  • Atención sostenida: capacidad de atender a un estímulo o actividad durante un periodo largo de tiempo.
  • Atención selectiva: capacidad de atender a un estímulo o actividad en concreto aun en presencia de otros estímulos.
  • Atención alternante: Capacidad de cambiar la atención entre dos o más estímulos.  

Alteraciones en la concentración

A lo largo del día, es normal que nuestra concentración sufra oscilaciones a causa de la fatiga, el estrés y emociones diversas. Sin embargo, la concentración puede ser alterada por trastornos, enfermedades o conducta.

El trastorno más conocido que bloquea la capacidad de atención-concentración de un sujeto es el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Aunque frecuentemente se diagnostica en la infancia, puede persistir en la edad adulta. Esta se caracteriza por personas que se distraen de forma moderada o grave, con inquietud motora e inestabilidad emocional con conductas impulsivas.

El uso y abuso de drogas provoca una alta alteración de la capacidad de atención, y por tanto la concentración. El alcohol es la sustancia más consumida que bloquea a corto y medio plazo la capacidad de atención, pudiendo llegar a producir daños irreversibles a largo plazo si su abuso es alto y prolongado. Aunque cualquier droga merma o anula la capacidad de atención, los efectos del consumo de ansiolíticos son especialmente dañinos para la concentración.

Las alteraciones de la atención se clasifican en:

Aprosexia: Reducción máxima o ausencia total de la atención. Como en el coma.

Hipoprosexia: Disminución de la atención o inatención.

Pseudoaprosexia: Falta de atención al entorno aunque se conserva la capacidad.

Paraprosexia: Atención producida en dirección anómala.

Hiperprosexia: Atención excesiva y transitoria. Típico de los estados delirantes.

La importanción de la concentración en nuestro día a día

La importancia de la concentración

Cultivar y mejorar la concentración es fundamental para poder dominar cualquier ámbito de la vida. Cuando estamos centrados trabajamos de manera más eficiente, realizando más tareas en menos tiempo. Las personas que dominan la concentración suelen tener trabajos mejor pagados y con una red social más profunda y duradera.

Pero aún más, estar concentrados nos ayuda a no sentir malestar, al estar centrados en nuestros objetivos, ignorando las intromisiones que puedan distraernos, evitamos sentir miedo y ansiedades. A través de la concentración, focalizamos nuestra energía dejando de lado los miedos del pasado y preocupaciones del futuro, así nuestro rendimiento se eleva ya que nos centramos en el presente, haciéndonos sentir mejor.

La concentración también favorece la creatividad, resulta más sencillo desarrollar nuestra imaginación e inspirarnos cuando la mente se encuentra libre de tensión.

En definitiva, a la larga esta capacidad nos ayuda a conseguir lo que sin ella nos hace tanta falta, tiempo. Ya que no es lo mismo estar haciendo las cosas pensando en otras mil más que si se está centrado, ya que de esta segunda forma se aprovechara mucho mejor nuestro tiempo.

Ejercicios para mejorar la concentración

Al igual que los músculos de nuestro cuerpo, podemos entrenar la concentración para ser más efectivos y productivos. Mejorar la concentración no es algo sencillo, requiere de esfuerzo, dedicación y tiempo. Para poder llevarlo a cabo hay que tener en cuenta diferentes aspectos que influyen a la hora de poder estar concentrados. El entorno, la condición física de nuestro cuerpo y el cuidado de nuestra mente, determinaran que podamos estar más o menos concentrados para realizar nuestra tarea y conseguir nuestros objetivos. A continuación vamos a ver cómo trabajar estos aspectos para entrenar nuestra concentración.

1. Crea un entorno idóneo

Mantener la mesa lo más despejada posible. Mantener la concentración es muy difícil si estamos todo el tiempo rodeado de estímulos. Por eso, algo importante para conseguir centrarnos en una única tarea es estar en un lugar donde no haya distracciones. Simplifica y deja en el escritorio solo las cosas que sean necesarias. Es aconsejable tener ordenado todo el material que vayas a utilizar y dejarlo al alcance, así lo encontraras fácilmente y no perderás tiempo innecesariamente.

Ruido ambiental. Es otro factor importante a controlar par amejorar la concentración.  Cada sonido que hay a nuestro alrededor provoca un foco de distracción y aunque no lo notemos, capta nuestra atención. Intenta buscar un lugar que este lo mas en silencio posible, dentro o fuera de casa. A veces se trata de encontrar el momento del día que hay menos ruido porque hay menos actividad y nos permite concentrarnos mejor. Otra solución para evitar distraernos con los sonidos y ruidos es utilizar tapones para los oídos, de esta forma reduciremos o aislaremos cualquier estimulo sonoro. Hay personas a las que la música les ayuda a concentrarse más, si es tu caso, haz tu tarea escuchando música. Lo importante es crear un ambiente que nos ayude a concentrarse a cada uno.

Iluminación y temperatura. La iluminación es una de los factores más importantes para mantener la concentración. Una mala iluminación prolongada provocara que nos cansemos antes por fatiga ocular. Trata de que la luz no provoque sombras ni reflejos en tu zona de trabajo. En cuanto a la temperatura, entre  20º-23º grados es la temperatura optima en la que casi todos nos sentimos a gusto. La humedad ambiental también influye, se recomienda que sea entre 30% mínimo y 70% máximo.

2. Evitar las distracciones

Evita tener los objetos distractores al alcance de la vista, como tablets, televisión, ordenador etc. El móvil es de las cosas que más nos distraen, mantenlo en silencio o en modo avión y con todas las aplicaciones de redes sociales desconectadas para evitar que llamen tu atención.  Puede significar que busques un espacio en el que solo estés cuando tengas que realizar tus tareas, por ejemplo, si tienes espacio en casa puede tener una pequeña oficina. Si no, puedes buscar o crear ese lugar sin distracciones en casa o trabajar en otro espacio como la biblioteca.

La meditación ayuda a mejorar la concentración

3. Cuida tu cuerpo

Cuida la alimentación y mantente hidratado: Los alimentos que comemos pueden llegar a determinar si vamos a realizar nuestras tareas fácilmente o si nos costará un esfuerzo mayor llevarlas a cabo. Por ejemplo, el azúcar o los carbohidratos, dificultaran la concentración a largo plazo. Pero las verduras, la carne o la fruta dan energía para que tu cerebro se concentre en las actividades que lleves a cabo. Realizar una alimentación saludable no se trata de prohibirse comidas poco sanas, suele funcionar mejor introducir poco a poco mejores alimentos a la dieta que ya tenemos. Por ejemplo, comiendo una pieza de fruta en cada comida, o sustituyendo algunos alimentos procesados por otros naturales. Mantener el cuerpo hidratado también es importante, piensa que nuestro cuerpo es en un gran porcentaje agua, y nuestro cerebro requiere de esa agua para funcionar en condiciones óptimas. Bebe mucha agua y mantente alejado de la cafeína y otros estimulantes.

Realiza ejercicio: La concentración depende mucho de nuestro bienestar físico. La práctica regular de deporte libera tensión muscular, reduciendo la sensación de ansiedad y estrés, por lo tanto libera tensión mental. No es necesario que lleves a cabo ejercicios de mucha intensidad ni de larga duración, cada uno puede tener un ritmo diferente. Si  buscas los deportes o actividades que más te gusten puedes combinarlos de forma que no se haga tan monótono. Introducir la actividad física de 5 días a la semana liberara tensión y mejorara tu concentración.

Cuida las necesidades básicas. Antes de ponerte a realizar tus tareas asegúrate de que no tienes hambre, sed o tienes que ir al baño, si no tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas vamos a estas inquietos y nos va a costar mucho concentrarnos. Para evitar la sensación de hambre no hay que comer de manera copiosa ya que aumenta la somnolencia.

Descansa adecuadamente. Dormir las horas necesarias es fundamental para que nuestra mente pueda mantener la atención y mejorar la concentración. Al dormir poco o mal los procesos mentales se resienten y las tareas más sencillas se vuelven complicadas. Las investigaciones indican que dormir menos de 8 horas durante un largo periodo de tiempo puede tener consecuencias en nuestra capacidad de concentración. Por eso, dormir el menos 7 horas por noche ha de convertirse en una prioridad. Hay ocasiones en las que preferimos terminar algunas actividades y perder horas de sueño en lugar de dejarlas para el día siguiente y descansar, esto es porque no vemos el descanso como algo importante. Si descansas bien, al día siguiente tendrás más energía para realizar las tareas con mayor concentración.

4. Domina tu mente

Planificación. Programa por escrito las tareas que debes realizar, dedicándole el tiempo suficiente pero teniendo claro hacia dónde estás orientado y así no desviarte de tu camino. Una rutina desorganizada y caótica afecta muy negativamente a la concentración. Nuestra mente tiene un mejor rendimiento si hay una rutina presente con horarios más o menos fijos. Por eso cuando planifiques tus tareas, trata de que sea más o menos estable a lo largo de los días. No hace falta que estén todos los segundos del día organizados, pero sí seguir una pauta general, ya que mientras estamos realizando las tareas pueden suceder cosas que no podemos controlar. Hay que tener esto en cuenta y prever tiempo suficiente para poder reaccionar sin que tu planificación se perturbe ante el menor contratiempo y nos provoque estrés.

Metas claras y alcanzables. A veces lo que nos impide concentrarnos es la falta de metas concretas, puede parecer que estamos realizando tareas sucesivas de manera interminable sin ningún objetivo. Saber con exactitud que hay que hacer, como y para que vuelve a las tareas más sencillas.  Se realista cuando fijes los objetivos, que sean realistas, claros, específicos y alcanzables. Si nos ponemos metas muy optimistas podemos caer en la frustración al no llegar a realizarlas. La clave es poner metas que dividan a un objetivo y seas capaz de acabar poco a poco. Así, será más fácil mantener la concentración que si te enfrentas a todo en conjunto

Trabaja espacios cortos de tiempo. A la mayoría de las personas les cuesta mantener la concentración durante varias horas. Como cualquier órgano o musculo, el cerebro no puede estar rindiendo al máximo durante periodos muy largos de tiempo, necesita tiempo de descanso y recuperar su nivel de funcionamiento. Por eso, cuando ha pasado mucho tiempo trabajando sin descansar baja la productividad, de hecho, si no paramos para descansar, nuestro cerebro obligara a parar, aumentan las interferencias y se desvía la atención. Más horas trabajando no es sinónimo de mejores resultados. Distintas investigaciones hablan sobre el tiempo de concentración máxima con intervalos de tiempo. Como se ha dicho, la concentración se entrena, por lo sería más aconsejable saber cuál es tu tiempo máximo de concentración y a partir de ahí trabajarla para mejorarla en la medida de lo posible incorporando tiempos de descanso de entre 10-15 min. Sin embargo, tampoco permitas que las tareas se expandan en el tiempo, hay que ponerse algunos límites. Como dice la ley de Parkinson “el trabajo se expande hasta que se termina el tiempo disponible para su culminación” Si no poner límite de tiempo para terminar, tenderas a distraerte y te será más difícil concentrarte.

Motivación. La falta de motivación es uno de los motivos que más dificulta la concentración. Es necesario sentir deseo de hacer una tarea para poder hacerlo con éxito. A veces olvidamos el motivo por el que estamos haciendo algo, el objetivo último. Para mejorar la concentración hay que recordar constantemente porque estás haciendo esa tarea o actividad, puede ser por dinero, mejora de empleo, más tiempo libre, mejorar tu salud o tus relaciones sociales, etc. Pero debe ser algo te haga desear ponerte en marcha. Un modo de no olvidar tu objetivo es colocar a tu alrededor elementos que recuerden porque haces lo que haces.

Meditación. La meditación no solo se usa para relajarse, también puede ayudar a mejorar la concentrarción, entrenando la atención sostenida y la atención selectiva con la discriminación perceptiva, estaremos favoreciendo nuestra concentración. Dedicarle un tiempo diario a la meditación, entre 10 y 20 minutos, nos permite tener un momento en el que trabajar específicamente las técnicas de concentración.

Recompénsate. Cada vez que finalices una meta, recompénsate con algo que te guste. Premiarse por conseguir los objetivos no solo nos servirá para relajarnos y eliminar tensión física y mental, también supondrá un refuerzo positivo que recordaremos cuando comencemos la siguiente tarea y nos ayudara a concentrarnos para poder llegar con éxito a la siguiente meta para conseguir la próxima recompensa.

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) investiga el estado cognitivo de sus empleados usando CogniFit

ADIF tiene como objetivo potenciar el transporte ferroviario español mediante la gestión de un sistema de infraestructuras seguro y eficiente. Es primordial intentar reducir la probabilidad de accidentes debido a error humano en el sistema ferroviario. Debido a esto, ADIF ha decidido estudiar mediante el uso de CogniFit, el estado cognitivo de sus empleados para detectar qué habilidades están implicadas en los procesos diarios de trabajo. 

Logo ADIF

Hay muchos procesos que en la actualidad se encuentran automatizados, sin embargo, debido a imprevistos podría ocurrir la posiblidad de incurrir a lo manual. La evaluación cognitiva general de CogniFit ayuda ADIF a evaluar antes y despues de un período de entrenamiento para así observar sí alguna de las 23 habilidades cognitivas han mejorado y por ende mejorando los procesos diarios de trabajo ferroviario. 

“CogniFit le va permitir ADIF conocer si el perfil cognitivo de cada empleado es una posible variable que influye en el índice de accidentes” comentan el equipo de neuropsicólogos de CogniFit.

CogniFit líder en evaluaciones cognitivas demuestra una vez más su utilidad no sólo en ámbitos profesionales sino en protección de riesgos laborales. 

Memoria a corto plazo: ¿Qué es? y ejercicios prácticos

¿Qué es la memoria a corto plazo? ¿En qué se diferencia de la memoria a largo plazo? A lo largo del siguiente artículo vamos a intentar responder a estas y otras preguntas con ejemplos prácticos y situaciones de la vida diaria. Además, podrás poner a prueba tu memoria a corto plazo con las tareas que te proponemos.

Memoria a corto plazo

¿Qué es la memoria a corto plazo?

La memoria a corto plazo es un sistema que nos permite almacenar una cantidad limitada de información durante un breve periodo de tiempo.

Por ejemplo, la memoria a corto plazo ha hecho posible que hayas sido capaz de leer la frase anterior y comprender su significado. Sin memoria a corto plazo, para el momento en el que hubieras alcanzado la última palabra de la frase, probablemente ya habrías olvidado la primera palabra que leíste. Usamos la memoria a corto plazo en multitud de ocasiones en nuestra vida cotidiana. Otro ejemplo sería cuando alguien nos dice un número de teléfono: necesitamos la memoria a corto plazo para mantener el número en nuestra mente durante el tiempo que tardamos en apuntarlo o marcarlo en el teléfono.

Actividades para ejercitar la memoria a corto plazo:

¿Cuánta información podemos almacenar gracias a la memoria a corto plazo? ¿Y durante cuánto tiempo? Para contestar a estas preguntas, vamos a utilizar el siguiente ejercicio:

1. Recordando números

Lee en voz alta el siguiente los siguientes números: 7293 y después tápalos con un folio o un trozo de papel. ¿Puedes recordar los números en el mismo orden? Bien, probemos con más números. Tápalos con un papel en cuanto los hayas leído e intenta recordar cada serie de números en el mismo orden en el que aparecen escritos antes de pasar a la siguiente serie. ¿Preparado/a?

40863

785342

7916382

16249067

912308462

6129347320

¿Cuántos números has sido capaz de recordar? A este tipo de tarea se la conoce como amplitud o span de dígitos y se ha utilizado en numerosas ocasiones para estudiar la memoria a corto plazo. En esta tarea, la mayoría de las personas suelen recordar alrededor de siete dígitos en el mismo orden.

Por lo tanto, lo que esta tarea y otras nos dicen acerca de la memoria a corto plazo, es que una persona tiene una capacidad de memoria a corto plazo de más o menos siete elementos. En cuanto a la duración de este tipo de memoria, como habrás comprobado por tí mismo si has hecho la tarea de amplitud de dígitos, los elementos permanecen en nuestra mente solo durante unos segundos. Y después se desvanecen.

Capacidad limitada de la memoria a corto plazo

En resumen, la memoria a corto plazo es un tipo de memoria frágil con una capacidad limitada, muy sensible a las interferencias. El contenido almacenado en la memoria a corto plazo suele desaparecer a los pocos segundos a no ser que lo repitamos una y otra vez o utilicemos alguna otra estrategia. En estos casos, es posible que la información almacenada pase a formar parte de la memoria a largo plazo. A diferencia de la memoria a corto plazo, la memoria a largo plazo es una memoria estable, poco sensible a las interferencias y duradera.

2. Tarea del recuerdo libre

Otra forma de estudiar la memoria a corto plazo es mediante la tarea de recuerdo libre. Esta tarea consiste en repetir una lista larga de palabras un número de veces determinado con el objetivo de ver el proceso de aprendizaje de la persona evaluada. Veamos un ejemplo de este tipo de tareas. A continuación van a aparecer unas palabras en tres columnas. Léelas de forma correlativa, tápalas con un papel e intenta recordar las palabras que has leído. No hace falta que recuerdes las palabras en el mismo orden en que aparecen aquí:

Tarea de memoria a corto plazo

¿Qué palabras recuerdas? Apúntalas en un papel y repite el procedimiento cuatro veces más. ¿Has conseguido recordar todas las palabras?

Al hacer esta tarea, suele pasar que especialmente en los primeros intentos, las personas evaluadas recuerdan preferentemente las primeras y las últimas palabras de la lista. El hecho de recordar las primeras palabras de la lista se conoce como efecto de primacía y ocurre de una forma estable a lo largo de los ensayos, aunque se hagan descansos entre la lectura de la lista y su recuerdo. En este caso, “luna, arco y moneda” tendrían más probabilidades de ser recordadas que las palabras de la columna central. En cambio, el hecho de recordar las últimas palabras de la lista se llama efecto de recencia y tiene unas características particulares. Al finalizar la lectura de la lista, es más probable que recordemos las palabras “tenedor, calcetín y gimnasio” que las palabras de la columna central. A diferencia del efecto de primacía, el efecto de recencia es muy sensible a las interferencias. Esto significa que si hacemos un descanso tras la lectura de la lista o realizamos otra tarea antes de intentar recordar las palabras del listado, el efecto de recencia se desvanecerá y ya no recordaremos cuáles eran las últimas palabras que habíamos leído.

El efecto de primacía se relaciona con la memoria o aprendizaje a largo plazo, mientras que el efecto de recencia depende del uso que hacemos de la memoria a corto plazo.

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Un truco para entrenar tu memoria a corto plazo: el chunking

Diversos estudios muestran que el entrenamiento puede mejorar la ejecución de una persona en tareas de memoria a corto plazo. Una estrategia para incrementar el número de elementos que somos capaces de repetir en una tarea de span de dígitos es el chunking. Un chunk puede definirse como un conjunto de elementos tratados como una unidad. Por ejemplo, la primera secuencia de dígitos que vimos en el primer apartado fue 7293, lo que es igual a cuatro elementos, el 7, el 2, el 9 y el 3. Sin embargo, si en vez de leer dígito a dígito leemos esa secuencia como “7.293”, estaremos codificando esos cuatro dígitos como un solo elemento, un chunk.

Veamos otro ejemplo del chunking, pero esta vez usando letras en lugar de dígitos. Imaginemos que tenemos que memorizar una secuencia de diez letras: “m”, “u”, “r”, “c”, “i”, “e”, “l”, “a”, “g”, “o”. Para repetir esta secuencia de letras, necesitamos retener diez elementos en nuestro sistema de memoria a corto plazo. En cambio, podemos juntar esas diez letras en la palabra “murciélago”, que contará como un solo elemento.

En estudios realizados, se ha visto que la capacidad de retención de chunks en tareas de amplitud de dígitos es de alrededor de cuatro o cinco chunks.

Un ejemplo muy conocido de entrenamiento de la memoria a corto plazo mediante la técnica del chunking es el caso S.F., presentado por los investigadores Ericsson, Chase y Faloon en el 1980. S.F. era una persona normal con un rendimiento intelectual medio que, tras un entrenamiento de más de un año en tareas de amplitud de dígitos, pasó de repetir siete dígitos a repetir 79. ¿Cómo pudo S.F. conseguir esto? Los investigadores cuentan que S.F. agrupaba los dígitos presentados en chunks de entre tres y cuatro dígitos cada uno, y después asociaba con estrategias mnemotécnicas cada chunk con tiempos de corredores en carreras. Así, la secuencia “3, 4, 9, 2” era categorizada como “3 minutos y 49,2 segundos”, un récord mundial en una carrera. Es decir, S.F. asociaba cada uno de los conjuntos de dígitos que retenía en la memoria a corto plazo con códigos ya existentes en su memoria a largo plazo.

El chunking como estrategia de memoria a corto plazo

No obstante, el hecho de que S.F. pudiera repetir hasta 79 dígitos en la tarea de amplitud de dígitos no quiere decir que tuviera una mejor memoria a corto plazo, ya que como hemos dicho en el primer apartado, la memoria a corto plazo es un sistema con una capacidad limitada. De hecho, cuando los investigadores cambiaron el formato de la tarea y S.F. tenía que repetir secuencias de letras en lugar de dígitos, el número de letras que era capaz de repetir ya no era 79, sino alrededor de siete elementos o cuatro/cinco chunks.

Curiosidades: el hombre con siete segundos de memoria

Otro caso muy estudiado en psicología en relación a la memoria es el caso de Clive Wearing, un caso que ha relacionado la memoria con la conciencia. Clive Wearing era un músico que sufrió un daño cerebral adquirido como consecuencia de una infección por el virus del herpes simple. La lesión cerebral de esta infección ocasionó a Wearing una consecuencias importantes en su memoria.

Además de perder gran parte de sus recuerdos vividos hasta ese momento, Clive Wearing perdió su capacidad para retener información más allá de unos segundos o minutos. Esto es, la información permanece en su memoria únicamente durante unos segundos y después se desvanece sin que pase a formar parte de su memoria a largo plazo. Como consecuencia de esto, Wearing no es capaz de reconocer a las personas con las que trabaja cada día o recordar lo que le ha ocurrido.

Lo que Wearing parece experimentar es que recupera su conciencia, tal como lo reflejaba en un diario que actualizaba cada pocos minutos. Durante esos segundos o minutos, Clive Wearing sentía que había despertado y no recordaba nada de lo que había hecho minutos antes. Cuando su almacén de memoria temporal se agotaba, toda la información retenida durante esos segundos se desvanecía y Clive volvía a escribir que había recuperado la conciencia.

No obstante, algunos aprendizajes de la vida anterior de Clive permanecieron, como por ejemplo, su habilidad musical. Esto puede verse como una evidencia de que la memoria es un sistema complejo que abarca diferentes sistemas de memoria independientes, de modo que unos pueden verse afectados y otros permanecer intactos.

¿En qué nos hemos basado para escribir esto?

Baddeley, A. D. (2014). Essentials of human memory. Nueva York, Estados Unidos: Psychology Press. Libro de referencia sobre el estudio de la memoria en el que se explican los procesos y el funcionamiento de la memoria en humanos.

Baddeley, A. D., Thomson, N. y Buchanan, M. (1975). Word lenght and the structure of short-term memory. Journal of verbal learning and verbal behavior, 14, 575-589. En este artículo los autores exploran el fenómeno del span de memoria a corto plazo verbal y proponen características de limitación para este y su relación con la memoria de trabajo.

Schwarb, H., Nail, J. y Schumacher, E. H. (2015). Working memory training improves visual short-term memory capacity. Psychological Research, 80(1): 128-148. Artículo de investigación acerca de los beneficios de un entrenamiento en memoria de trabajo visual para mejorar la capacidad de memoria a corto plazo.

Ericsson, K. A., Chase, W., y Faloon, S. (1980). Acquisition of a memory skill. Science, 208, 1181–1182. En este artículo se detalla el entrenamiento en tareas de memoria a corto plazo realizado en el caso de S.F., comentado en el texto, y las propuestas de explicación de los investigadores.

Morgado, I. (2005). Psicobiología del aprendizaje y la memoria. Cuadernos de Información y Comunicación, 10, 221-233. Artículo de revisión en el que se exploran los conocimientos sobre el aprendizaje y la memoria humanos.

Mathy, F. y Feldman, J. (2012). What’s magic about magic numbers? Chunking and data compression in short term memory. Cognition, 122, 346-362. En este artículo se propone una concepción cuantitativa del chunk como un código muy comprimido y se muestran una serie de experimentos para estudiar los límites de almacenamiento de chunks en memoria a corto plazo.

Salud, Cerebro & Neurociencia

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