Un nuevo estudio revela la relación entre la exposición diaria a la luz, la atención y la velocidad de reacción
La luz nos rodea cada día, pero su influencia en cómo pensamos y respondemos fuera del laboratorio ha sido difícil de medir. Un nuevo estudio revisado por pares siguió la exposición a la luz en condiciones reales y el rendimiento cognitivo en adultos mientras llevaban a cabo sus rutinas habituales. Mediante sensores portátiles y tareas realizadas a través del smartphone, los investigadores analizaron cómo la exposición reciente y habitual a la luz se relaciona con la atención, la velocidad de reacción y la somnolencia subjetiva. Los resultados ofrecen una visión detallada de cómo los entornos de iluminación cotidianos se asocian con el funcionamiento cognitivo.

Nota: Este artículo tiene fines informativos y educativos. Resume una investigación científica en un lenguaje accesible para un público amplio y no es un comunicado de prensa científico oficial.
La luz es uno de los elementos más constantes del entorno humano, pero sus efectos sobre la cognición se han estudiado principalmente en condiciones de laboratorio estrictamente controladas. Si bien estos estudios han demostrado que la luz puede influir en el estado de alerta y el rendimiento mental, se sabe mucho menos sobre cómo se traducen estos efectos en la vida cotidiana, donde la exposición a la luz varía continuamente a lo largo del día.
Un nuevo estudio revisado por pares y publicado en Communications Psychology el 16 de diciembre de 2025 se propuso abordar esta laguna examinando la exposición a la luz en el mundo real y el rendimiento cognitivo durante las rutinas diarias normales. La investigación fue dirigida por Altug Didikoglu y llevada a cabo por un equipo internacional y multidisciplinar de investigadores: Altug Didikoglu, Tom Woelders, Lucien Bickerstaff, Navid Mohammadian, Sheena Johnson, Martie van Tongeren, Alexander J. Casson, Timothy M. Brown y Robert J. Lucas.
Los autores están asociados al Departamento de Neurociencia del Instituto Tecnológico de Esmirna (Turquía); varios departamentos de la Universidad de Mánchester (Reino Unido), entre ellos el Centro de Cronología Biológica, la Facultad de Ciencias Biológicas, la Facultad de Ciencias Médicas, la Facultad de Ingeniería, la Alliance Manchester Business School y el Instituto Thomas Ashton; así como el Instituto Max Planck de Cibernética Biológica (Alemania) y la Facultad de Medicina y Salud de la Universidad Técnica de Múnich (Alemania).
Según los autores, el estudio examinó si la exposición a la luz en el mundo real está relacionada con el rendimiento cognitivo, incluyendo la atención, la memoria de trabajo, la búsqueda visual y la somnolencia subjetiva, durante la vida cotidiana normal. Para ello, los investigadores combinaron la monitorización continua de la luz personal con pruebas cognitivas repetidas durante siete días.
Lo que investigaron los científicos
Los investigadores se centraron en una pregunta sencilla pero sin resolver: ¿cómo se relaciona la exposición diaria a la luz con el rendimiento cognitivo fuera del entorno del laboratorio?
Investigaciones anteriores han demostrado que la luz puede modular la función cognitiva en entornos controlados, a menudo utilizando una exposición a la luz cuidadosamente programada y tareas estandarizadas. Sin embargo, los autores señalan que la exposición a la luz en el mundo real es dinámica, ya que depende de la iluminación interior, la luz natural exterior, los horarios de trabajo y las rutinas personales.
En este estudio, los investigadores analizaron si tanto la exposición reciente a la luz (durante minutos u horas) como los patrones habituales de exposición a la luz (a lo largo de días) están asociados con los resultados cognitivos. Estos resultados incluían la somnolencia subjetiva, la atención sostenida, la memoria de trabajo y el rendimiento de la búsqueda visual.
El estudio examinó a adultos que llevaban una vida cotidiana normal, sin grandes alteraciones circadianas, como turnos de noche o jet lag reciente. Se pidió a los participantes que no cambiaran sus rutinas, lo que permitió a los investigadores observar las variaciones naturales en la exposición a la luz y la cognición.
Cómo se llevó a cabo el estudio
El estudio fue realizado en Manchester, Reino Unido, entre julio de 2022 y agosto de 2023. Inicialmente se inscribieron sesenta adultos, de los cuales 58 participantes fueron incluidos en los análisis finales tras las exclusiones por datos incompletos o incumplimiento del protocolo. La muestra final incluyó un número igual de hombres y mujeres.
Participantes y entorno de la vida cotidiana
Los participantes eran adultos de dieciocho años o más que trabajaban a tiempo completo o a tiempo parcial. Se excluyó a las personas con trastornos del sueño diagnosticados o que hubieran realizado viajes intercontinentales recientes. De manera importante, los participantes continuaron con sus rutinas diarias habituales durante todo el estudio.
Medición de la exposición a la luz
Los participantes llevaron un sensor de luz colocado en la muñeca que medía de forma continua la iluminancia equivalente diurna melanópica. Esta medida capta la exposición a la luz relevante para respuestas biológicas no visuales, incluidas aquellas mediadas por células retinianas que contienen melanopsina.
El dispositivo registraba la exposición a la luz cada treinta segundos a lo largo del día. Los participantes se lo retiraban antes de acostarse y lo colocaban durante la noche en una ubicación constante, preferiblemente a la altura de los ojos.
Medición del rendimiento cognitivo
El rendimiento cognitivo y la somnolencia subjetiva se evaluaron mediante una plataforma basada en el smartphone que ofrecía tareas cognitivas repetidas y autoinformes. Los participantes completaron varias sesiones a lo largo del día, que incluían:
- Una tarea de vigilancia psicomotora que mide la atención sostenida y el tiempo de reacción.
- Una tarea de actualización de memoria de trabajo (3-back), en la que los participantes debían recordar y comparar elementos presentados momentos antes.
- Una tarea de búsqueda visual.
- Una escala subjetiva de valoración de la somnolencia.
Los participantes realizaron estas evaluaciones varias veces al día, en lugar de en horarios fijos, lo que permitió a los investigadores captar el rendimiento cognitivo en distintas condiciones de iluminación y momentos del día.
Evaluaciones adicionales en laboratorio
Un subgrupo de 41 participantes asistió a una sesión opcional en el laboratorio. En estas sesiones se midieron las respuestas de las pupilas y la sensibilidad perceptiva a la luz, centrándose en las respuestas relacionadas con la melanopsina. Los autores señalan que estas mediciones de laboratorio se analizaron por separado y se compararon con los resultados cognitivos en el mundo real.
Qué hace novedoso a este estudio
Los autores destacan varios aspectos que distinguen esta investigación de trabajos previos.
En primer lugar, el estudio se centró principalmente en condiciones del mundo real, con los participantes manteniendo sus rutinas habituales en lugar de estar expuestos a programas de iluminación controlados. Esto permitió a los investigadores observar cómo las variaciones naturales en la exposición a la luz se relacionan con la cognición.
En segundo lugar, el estudio combinó la monitorización continua y personal de la luz con evaluaciones cognitivas repetidas a lo largo de una semana completa. Según los autores, este enfoque hizo posible examinar asociaciones tanto a corto como a más largo plazo entre la exposición a la luz y el rendimiento cognitivo.
Por último, los investigadores analizaron no solo la intensidad de la luz, sino también los patrones de exposición lumínica, incluida su estabilidad y fragmentación a lo largo de los días. Esta visión más amplia de la exposición a la luz rara vez se recoge en estudios de laboratorio.
Principales hallazgos del estudio
El estudio identificó varias asociaciones estadísticamente significativas entre la exposición a la luz y distintas medidas cognitivas.
1. Exposición reciente a la luz y somnolencia subjetiva. La exposición reciente a la luz se asoció con una menor somnolencia subjetiva, independientemente del momento del día. Según los autores, una mayor exposición a la luz en los minutos u horas previos se relacionó con puntuaciones más bajas de somnolencia.
2. Exposición a la luz y tiempo de reacción. La exposición reciente a la luz también se asoció con tiempos de reacción más rápidos tanto en la tarea de vigilancia psicomotora como en la tarea de memoria de trabajo. Los autores informan de que los tiempos de reacción fueron más cortos tras una exposición a la luz más intensa en comparación con condiciones de luz más tenue.
3. Patrones de luz diurna y rendimiento en la búsqueda visual. El estudio encontró además que una mayor exposición a la luz durante el día y patrones diarios de luz menos fragmentados se asociaron con un mejor rendimiento en las tareas de búsqueda visual, incluyendo menos errores y una mayor eficiencia en la tarea.
4. Exposición a la luz en comparación con el momento del día. De forma importante, los autores señalan que el momento del día y el tiempo de vigilia mostraron asociaciones más débiles con el rendimiento cognitivo que la exposición a la luz. En sus análisis, la exposición a la luz presentó asociaciones más fuertes con varios resultados cognitivos que la hora del reloj.
5. Diferencias individuales en la relación entre luz y cognición. Los investigadores también observaron una notable variabilidad interindividual. Aunque muchos participantes mostraron asociaciones entre la exposición a la luz y las medidas cognitivas, la intensidad y la dirección de estas asociaciones variaron entre individuos.
Conclusiones de los autores
Los autores concluyen que tanto la exposición reciente como la exposición habitual a la luz se asocian de manera significativa con distintos aspectos del rendimiento cognitivo en la vida cotidiana.
Sugieren que una mayor exposición a la luz se asocia con una menor somnolencia subjetiva y con tiempos de reacción más rápidos en tareas de atención y memoria de trabajo. Los autores interpretan estos hallazgos dentro del marco de investigaciones previas sobre las vías retinianas mediadas por la melanopsina, que se sabe que influyen en el estado de alerta y en la regulación circadiana.
El estudio se describe explícitamente como correlacional, y los autores subrayan que no establece causalidad. También señalan limitaciones relacionadas con el tamaño de la muestra y las características de los participantes, incluido el hecho de que se centre en adultos sin alteraciones circadianas importantes.
Por último, los autores recomiendan que futuras investigaciones examinen poblaciones más amplias y exploren con mayor profundidad las diferencias individuales en la sensibilidad a la luz.
Comprendiendo el contexto más amplio
Estos hallazgos contribuyen a una creciente bibliografía científica que examina cómo los factores ambientales se relacionan con la función cognitiva fuera del entorno del laboratorio.
Al combinar sensores portátiles con pruebas cognitivas basadas en el uso de smartphones, el estudio añade pruebas descriptivas sobre cómo los patrones de exposición a la luz cotidiana se relacionan con la atención, la velocidad de reacción y la somnolencia subjetiva. Los autores señalan que este enfoque puede ayudar a salvar la brecha entre la investigación de laboratorio y las condiciones del mundo real.
Conclusión
Este estudio aporta evidencia observacional detallada que vincula la exposición a la luz en condiciones reales con múltiples aspectos del rendimiento cognitivo en la vida diaria. Al registrar de forma continua la exposición a la luz y la cognición a lo largo de una semana, los investigadores pudieron examinar cómo tanto los entornos de iluminación a corto plazo como los habituales se asocian con la atención, la velocidad de reacción y la somnolencia subjetiva.
Tal como subrayan los autores, se necesita más investigación para aclarar los mecanismos implicados, las diferencias individuales y hasta qué punto estas asociaciones pueden generalizarse a otras poblaciones. Estos hallazgos se suman a la investigación en curso sobre cómo la luz interactúa con el funcionamiento del cerebro más allá de los entornos experimentales controlados.
El contenido de este artículo tiene fines informativos y no sustituye el asesoramiento médico. Ante cualquier duda relacionada con la salud, consulta siempre con un profesional sanitario.
Referencia
Didikoglu, A., Woelders, T., Bickerstaff, L., Mohammadian, N., Johnson, S., van Tongeren, M., Casson, A. J., Brown, T. M., & Lucas, R. J. (2026). Relationships between light exposure and aspects of cognitive function in everyday life. Communications Psychology, 4, Article 5.
https://doi.org/10.1038/s44271-025-00373-9













