El aislamiento social, no la soledad, está relacionado con un deterioro cognitivo acelerado en los adultos mayores

La conexión social suele entenderse como una necesidad emocional, pero nuevas investigaciones sugieren que también puede ser un factor clave en el envejecimiento del cerebro. Un amplio estudio realizado en Estados Unidos, que siguió a personas mayores durante más de una década, mostró que quienes tenían menos contactos sociales experimentaban un deterioro cognitivo más rápido con el paso del tiempo. De forma relevante, este efecto se asoció a la aislación social objetiva, y no simplemente a la sensación de soledad. Los hallazgos aportan una mayor claridad sobre cómo la vida social y la salud cerebral se relacionan en la edad adulta avanzada.

Investigaciones recientes relacionan el aislamiento social objetivo, más que la soledad subjetiva, con un deterioro cognitivo acelerado en la vejez. Imagen de Freepik.

Nota: Este artículo tiene fines informativos y educativos. Resume una investigación científica en un lenguaje accesible para un público amplio y no es un comunicado de prensa científico oficial.

¿Por qué a los científicos les ha resultado difícil diferenciar entre el aislamiento social y el envejecimiento cerebral?

El declive cognitivo es uno de los retos más acuciantes del envejecimiento de la población. Solo en Estados Unidos, millones de personas mayores viven con deterioro cognitivo, y la enfermedad de Alzheimer sigue siendo una de las principales causas de muerte. Dado que actualmente no existe cura, los investigadores se centran cada vez más en los factores de riesgo modificables, es decir, aspectos de la vida que podrían cambiarse o mejorarse.

La vida social ha formado parte de ese debate durante mucho tiempo. Numerosos estudios han demostrado que las personas que están más aisladas socialmente o que se sienten más solas tienden a tener peores resultados de salud, incluido un peor rendimiento cognitivo. Sin embargo, gran parte de esa evidencia ha sido correlacional. En otras palabras, ha sido difícil determinar si el aislamiento causa el deterioro cognitivo o si el deterioro cognitivo lleva a las personas a aislarse socialmente.

Este nuevo estudio se propuso desentrañar esa relación.

Quién dirigió la investigación y dónde se llevó a cabo

El estudio fue dirigido por Jo Mhairi Hale, doctora por la Facultad de Geografía y Desarrollo Sostenible de la Universidad de St Andrews, en Escocia, en colaboración con el Instituto Max Planck de Investigación Demográfica de Rostock, Alemania.

Trabajó junto a:

  • Angelo Lorenti, doctor por el Instituto Max Planck de Investigación Demográfica y el Centro Max Planck-Universidad de Helsinki para las Desigualdades Sociales en la Salud de la Población
  • Solveig A. Cunningham, doctora por el Departamento Hubert de Salud Global de la Escuela Rollins de Salud Pública de la Universidad Emory (Estados Unidos) y el Instituto Demográfico Interdisciplinario de los Países Bajos.

El equipo combinó conocimientos especializados en demografía, salud pública, envejecimiento de la población y modelos estadísticos avanzados. La autoría completa, las afiliaciones institucionales y las contribuciones se detallan en el artículo publicado.

Un estudio a gran escala y a largo plazo sobre el envejecimiento cognitivo en Estados Unidos

Para examinar cómo el aislamiento social y la soledad se relacionan con el envejecimiento cognitivo, los investigadores analizaron datos del Estudio sobre Salud y Jubilación de EE. UU., una encuesta representativa a nivel nacional y de larga duración realizada a adultos de 50 años o más.

La escala del análisis fue inusualmente grande:

  • 30 421 personas
  • 137 653 evaluaciones cognitivas
  • Catorce años de seguimiento, de 2004 a 2018

Los participantes completaron repetidas pruebas cognitivas que medían la memoria, la atención y el procesamiento mental. Al mismo tiempo, los investigadores recopilaron información detallada sobre el contacto social, la composición del hogar, la educación, la riqueza, la salud física, la depresión y otros factores relacionados con el curso de la vida.

Este registro extenso y detallado permitió a los investigadores realizar un seguimiento de las trayectorias cognitivas a lo largo del tiempo, en lugar de basarse en momentos puntuales.

Aislamiento social frente a soledad: por qué es importante la diferencia

Una de las principales fortalezas del estudio es que distingue claramente entre aislamiento social y soledad, dos conceptos que a menudo se utilizan indistintamente.

El aislamiento social se refiere a una falta objetiva de contacto social: menos relaciones, interacción limitada y menor participación en la vida social.

La soledad, por el contrario, es una experiencia emocional subjetiva y a menudo dolorosa: la sensación de falta de cercanía, conexión y pertenencia, que puede producirse incluso cuando una persona está rodeada de otras.

En esta investigación:

  • El aislamiento social se midió utilizando un índice que incluía el estado civil, las condiciones de vida, la frecuencia de contacto con familiares y amigos, la participación en actividades religiosas o comunitarias y el voluntariado.
  • La soledad se evaluó como un estado emocional autoinformado, independiente del número de contactos sociales.

Es importante destacar que los datos mostraron que estos dos estados solo se superponen parcialmente. Muchas personas que estaban socialmente aisladas no informaron sentirse solas, y muchas de las que se sentían solas no estaban objetivamente aisladas.

Esa distinción resultó ser crucial.

Cómo los investigadores comprobaron la causa, no solo la correlación

En lugar de utilizar enfoques estadísticos estándar, los investigadores aplicaron un método de inferencia causal conocido como fórmula g paramétrica. Esta técnica está diseñada para manejar situaciones complejas de la vida real en las que las causas y los efectos se influyen mutuamente a lo largo del tiempo.

En términos prácticos, el método permitió a los investigadores simular lo que probablemente sucedería con la función cognitiva si se redujera el aislamiento social, teniendo en cuenta el envejecimiento, los cambios en la salud, las condiciones de vida, la educación, los ingresos y las desigualdades sociales de larga data.

Si bien ningún estudio observacional puede demostrar la causalidad con absoluta certeza, este enfoque proporciona pruebas más sólidas que los análisis correlacionales tradicionales.

Lo que reveló el estudio sobre el aislamiento social y el deterioro cognitivo

En toda la muestra, los resultados siguieron un patrón claro. La reducción del aislamiento social se asoció con un deterioro cognitivo más lento a lo largo del tiempo.

Cuando los investigadores simularon un cambio de niveles más altos de aislamiento a niveles más bajos, observaron mejores trayectorias cognitivas a lo largo del envejecimiento. El efecto se acumuló gradualmente y siguió siendo visible incluso después de ajustar los factores de soledad, depresión, condiciones de salud física y factores socioeconómicos.

Aunque la diferencia media en las puntuaciones de las pruebas cognitivas puede parecer modesta, cobra importancia cuando se analiza a lo largo del proceso de envejecimiento.

Por qué la soledad solo explicaba una pequeña parte del efecto

Uno de los hallazgos más llamativos surgió del análisis de mediación. Solo alrededor del seis por ciento del efecto del aislamiento social sobre el deterioro cognitivo se debía a la soledad. En otras palabras, la gran mayoría de la asociación entre el aislamiento y el envejecimiento cognitivo no podía explicarse por el hecho de que las personas se sintieran solas.

Esto significa que la desconexión social objetiva era importante para la salud cognitiva, incluso cuando las personas no informaban de soledad emocional.

Los resultados fueron consistentes independientemente del género, la raza y el nivel educativo

El efecto protector de reducir el aislamiento social se observó de manera consistente en:

  • Mujeres y hombres
  • Diferentes grupos raciales y étnicos
  • Todos los niveles de rendimiento educativo

Aunque algunos grupos llegaron a la vejez con puntuaciones cognitivas medias más bajas, el beneficio de reducir el aislamiento fue muy similar en toda la población.

Por qué las personas mayores que viven solas pueden ser especialmente importantes

Los investigadores también modelaron un escenario específico: ¿qué pasaría si los esfuerzos para reducir el aislamiento se centraran específicamente en las personas mayores que viven solas?

Aunque las personas que viven solas representaban solo alrededor de una quinta parte de las observaciones, la reducción del aislamiento en este grupo representaba aproximadamente la mitad del efecto protector total observado cuando se reducía el aislamiento en toda la población.

Preguntas clave que el estudio ayuda a responder

Según resume Neuroscience News, los hallazgos abordan varias preguntas que llevan mucho tiempo planteándose en la investigación sobre el envejecimiento.

¿El aislamiento social causa el deterioro cognitivo o solo está correlacionado con él?

El modelo causal del estudio sugiere una relación directa: un mayor aislamiento social predice un deterioro cognitivo más rápido, independientemente de la soledad subjetiva.

¿La soledad y el aislamiento social afectan a la cognición de la misma manera?

No. La soledad es emocional y subjetiva, mientras que el aislamiento es conductual y estructural. Solo el aislamiento provocó de forma fiable el deterioro cognitivo.

¿Quién se beneficia de la reducción del aislamiento social?

Todos los subgrupos estudiados, independientemente de su género, raza, etnia y nivel educativo, mostraron protección cognitiva cuando se redujo el aislamiento.

Los autores no afirman que el aislamiento social cause la enfermedad de Alzheimer, ni proponen tratamientos o intervenciones clínicas. También reconocen las limitaciones relacionadas con los datos de la encuesta y las mediciones.

Lo que sí muestra el estudio es que el aislamiento social objetivo es un factor independiente y modificable vinculado al envejecimiento cognitivo, independiente de la soledad emocional.

Por qué son importantes estos hallazgos

El envejecimiento cognitivo no se produce en el vacío. Se desarrolla dentro de las estructuras sociales, las condiciones de vida y los patrones cotidianos de contacto humano.

Esta investigación sugiere que mantenerse conectado socialmente no solo es emocionalmente significativo, sino que también está estrechamente relacionado con los cambios que sufre el cerebro con el paso del tiempo. Incluso en ausencia de soledad, el aislamiento en sí mismo parece ser importante.

El contenido de este artículo tiene fines informativos y no sustituye el asesoramiento médico. Ante cualquier duda relacionada con la salud, consulta siempre con un profesional sanitario.

Referencias

Hale, J. M., Lorenti, A., & Cunningham, S. A. (2025). Disentangling social isolation, loneliness, and later-life cognitive function for older adults in the United States: Evidence from causal inference modeling. The Journals of Gerontology, Series B: Psychological Sciences and Social Sciences. Oxford University Press, https://doi.org/10.1093/geronb/gbaf254

Neuroscience News. (2025). Social Isolation Directly Speeds Up Cognitive Decline.
https://neurosciencenews.com/social-isolation-cognitive-decline-30058/.