¿Atascado en el trabajo? 4 formas de superar el «bloqueo cognitivo» y recuperar la concentración

Estás sentado en tu escritorio, mirando fijamente un documento en blanco, mientras el cursor de texto parpadea ante ti como un pequeño metrónomo burlón. La fecha límite se acerca sigilosamente, tu taza de café está vacía y, a pesar de que te repites desesperadamente que simplemente empieces a escribir o termines el código, tu mente parece un motor completamente calado. Si alguna vez has releído la misma frase cinco veces, has abierto tu bandeja de entrada en lugar de empezar el informe o has pasado veinte minutos reorganizando tu escritorio en lugar de trabajar, no estás solo.

No has perdido tu talento y probablemente tampoco seas perezoso. A veces, tu cerebro simplemente llega a un punto de sobrecarga mental, lo que te deja con la sensación de estar mentalmente bloqueado, un estado al que a menudo se hace referencia como «bloqueo cognitivo». Entender por qué ocurre esto puede ayudarte a recuperar la concentración.

Cómo superar el bloqueo cognitivo cuando tu cerebro se atasca. Imagen de Magnific

¿Qué es el «bloqueo cognitivo» y por qué no se debe a la pereza?

Cuando tu productividad se estanca, tu primer instinto puede ser culparte a ti mismo. Te dices que eres indisciplinado, que te distraes con facilidad, que estás cansado o, simplemente, que eres perezoso. Pero, en muchos casos, lo que estás experimentando puede deberse a una sobrecarga mental temporal más que a una falta de motivación.

Para entender por qué ocurre esto, resulta útil recurrir a una metáfora informática. Tu cerebro se basa en múltiples sistemas de memoria, entre ellos la memoria a largo plazo (similar al disco duro de un ordenador, donde se almacenan los conocimientos y las experiencias) y la memoria de trabajo (similar a la memoria RAM), que retiene y manipula temporalmente la información mientras realizas una tarea.

¿Cuál es el problema? La memoria de trabajo tiene una capacidad limitada. En general, se considera que solo puede albergar una pequeña cantidad de información a la vez, a menudo descrita como unas cuatro unidades de información, aunque esto puede variar de una persona a otra y de una tarea a otra.

Cuando experimentas lo que a menudo se denomina «bloqueo cognitivo», es posible que tu espacio de trabajo mental simplemente se haya sobrecargado. Imagina abrir cincuenta pestañas del navegador en un portátil antiguo mientras intentas procesar un vídeo de alta definición. El ventilador gira frenéticamente, la pantalla se queda congelada y el ratón deja de responder. El portátil no está estropeado; simplemente está intentando procesar más de lo que puede manejar cómodamente.

Del mismo modo, cuando múltiples exigencias compiten por tu atención (tareas pendientes, notificaciones constantes, preocupaciones por los plazos y la toma continua de decisiones), tus procesos de control ejecutivo pueden verse desbordados, lo que hace mucho más difícil generar ideas, tomar decisiones o mantener la concentración. Intentar obligarte a «pensar más» en esos momentos suele aumentar la frustración en lugar de mejorar el rendimiento.

Los tres factores ocultos que bloquean tu mente

Lo que denominamos «bloqueo cognitivo» rara vez se produce sin motivo. Lo más habitual es que se desarrolle de forma gradual a medida que se acumulan a lo largo del día múltiples fuentes de esfuerzo mental. A continuación, te presentamos tres factores que suelen contribuir a ello.

1. La fatiga de decisión

Cada día tomas cientos, a veces miles, de decisiones. ¿Qué me pongo? ¿Cómo respondo a este correo electrónico? ¿Debería terminar esta tarea o empezar otra? ¿Qué proyecto merece mi atención primero?

Cada decisión requiere un esfuerzo mental. Con el tiempo, esta toma constante de decisiones puede contribuir a lo que comúnmente se conoce como fatiga de decisión, haciendo que cada nueva elección resulte cada vez más difícil. Para cuando empiezas una tarea creativa o analítica exigente, es posible que ya te sientas mentalmente agotado, lo que dificulta aún más decidir cómo dar el primer paso.

2. Hiperconcentración sin descansos

Muchas personas creen que los trabajadores más productivos pueden mantenerse intensamente concentrados durante horas sin detenerse. En realidad, el esfuerzo mental prolongado suele estar asociado con una disminución de la atención y un aumento de la fatiga.

El nivel de alerta tiende a fluctuar a lo largo del día, y hacer pausas periódicas durante periodos prolongados de concentración puede ayudarte a mantenerte mentalmente activo. Continuar trabajando sin descansar puede hacer que, poco a poco, resulte más difícil mantener la atención, procesar la información de forma eficiente y conservar la flexibilidad mental.

3. La ansiedad ante la «página en blanco»

El cerebro busca de forma natural patrones, estructura y previsibilidad. Cuando te enfrentas a una tarea grande y poco definida, como «redactar la estrategia anual» o «diseñar un producto completamente nuevo», puede resultar difícil saber por dónde empezar.

Esta incertidumbre puede aumentar la sensación de estrés y de duda. En lugar de avanzar, es posible que acabes evitando la tarea por completo o posponiendo una y otra vez el primer paso. Dividir un proyecto grande en acciones más pequeñas y claramente definidas suele hacer que resulte más manejable y fácil de empezar.

Cómo liberar la mente en cinco minutos con métodos respaldados por la ciencia

Cuando te sientes bloqueado mentalmente, esforzarte más no siempre es la solución más eficaz. A veces, cambiar tu estado cognitivo puede ayudarte a recuperar el impulso. A continuación, te presentamos cuatro estrategias prácticas, basadas en la evidencia científica, que muchas personas consideran útiles.

1. Haz un «vaciado mental»

Si tu «portátil mental» va lento porque hay demasiadas aplicaciones ejecutándose en segundo plano, tienes que cerrarlas a la fuerza. Una forma sencilla de hacerlo es mediante una técnica que a menudo se conoce como «vaciado mental».

Coge una hoja de papel y un bolígrafo. Si es posible, evita las pantallas digitales durante este ejercicio. Dedica tres minutos a escribir todo lo que te ocupa la mente en este momento. Ese correo electrónico que tienes pendiente. La reunión que te preocupa. La lista de la compra. Incluso la frustración que sientes por estar bloqueado.

No organices, edites ni juzgues lo que escribas. El simple hecho de sacar esos pensamientos de tu cabeza y plasmarlos en el papel puede reducir la carga mental que compite por tu atención, facilitando que vuelvas a centrarte en la tarea que tienes entre manos.

2. Pasar del «modo de concentración» al «modo difuso»

La investigadora en educación, la Dra. Barbara Oakley, describe dos formas complementarias de pensar: un modo de concentración, que se utiliza cuando nos centramos directamente en un problema, y un modo difuso, que puede favorecer asociaciones más amplias e ideas creativas durante los momentos de relajación.

Si llevas un rato concentrándote intensamente sin avanzar, plantéate tomarte un respiro de unos minutos. Acércate a rellenar tu botella de agua, estírate o simplemente mira por la ventana. Intenta no sustituir una tarea exigente por otra consultando inmediatamente las redes sociales o el correo electrónico.

Dar a tu mente una breve oportunidad para desconectar puede facilitarte volver a la tarea con una perspectiva renovada.

3. La estrategia del «primer borrador imperfecto»

El perfeccionismo es una causa frecuente de procrastinación y bloqueo mental.

En lugar de aspirar a la perfección desde el primer momento, permítete hacer un primer borrador deliberadamente imperfecto. Escribe frases desordenadas. Haz bocetos rápidos. Prepara un esquema que nadie más vaya a ver.

A menudo es mucho más fácil mejorar algo que ya existe que crear algo perfecto partiendo de una página en blanco. Una vez que has dado el primer paso, la resistencia mental inicial suele empezar a desaparecer.

4. Activa tu flexibilidad cognitiva

A veces, simplemente alejarte de la tarea original y dedicar unos minutos a un tipo diferente de actividad mental puede resultar beneficioso.

Para algunas personas, realizar durante unos minutos un ejercicio cognitivo estructurado que ponga a prueba la atención puede servir como un útil reinicio mental antes de volver al trabajo. El simple cambio de actividad puede ayudar a romper un ciclo improductivo de pensamientos repetitivos, mientras que los ejercicios dirigidos a funciones ejecutivas, como la planificación, la flexibilidad cognitiva y la velocidad de procesamiento, pueden contribuir a activar las habilidades cognitivas implicadas en mantener la concentración y adaptarse a las cambiantes demandas de una tarea. Los programas de entrenamiento cognitivo desarrollados científicamente, como los que ofrece CogniFit, son una forma de poner a prueba estas habilidades como parte de una rutina más amplia de bienestar cognitivo.

El objetivo no es resolver el problema original durante el ejercicio, sino dar al cerebro la oportunidad de cambiar de marcha antes de volver a la tarea con una concentración renovada.

Cómo desarrollar una mayor resiliencia cognitiva a largo plazo

Aunque estas estrategias pueden ayudarte cuando te sientes mentalmente bloqueado, prevenir el bloqueo cognitivo desde el principio suele depender de cuidar el cerebro a largo plazo. Dormir lo suficiente, mantener una actividad física regular, gestionar el estrés, hacer pausas durante los periodos prolongados de trabajo y conservar hábitos saludables en el día a día contribuyen al bienestar cognitivo a largo plazo.

La próxima vez que te descubras mirando un cursor parpadeante o releyendo la misma frase por quinta vez, recuerda que sentirte mentalmente bloqueado no significa necesariamente que te hayas quedado sin ideas. A veces, tu cerebro simplemente necesita una estrategia diferente, no más presión, para volver a ponerse en marcha.

La información que se ofrece en este artículo tiene fines exclusivamente educativos e informativos y no debe considerarse un consejo médico. El término «bloqueo cognitivo» se utiliza en este artículo como una descripción no clínica de una sensación temporal de sobrecarga mental y no constituye un diagnóstico médico reconocido. La fatiga mental temporal y la dificultad para concentrarse pueden producirse durante períodos de estrés, esfuerzo mental prolongado o descanso insuficiente. Si experimentas dificultades cognitivas persistentes, que empeoran o son graves y que interfieren en tu vida diaria, consulta a un profesional sanitario cualificado.

Referencias

  1. Cowan, N. (2010). The Magical Mystery Four: How Is Working Memory Capacity Limited, and Why? Current Directions in Psychological Science, 19(1), 51–57. https://doi.org/10.1177/0963721409359277 (PubMed)
  2. Oakley, B. (2014). A Mind for Numbers: How to Excel at Math and Science (Even If You Flunked Algebra). New York: TarcherPerigee.
  3. Pignatiello, G. A., Martin, R. J., & Hickman, R. L. (2018). Decision Fatigue: A Conceptual Analysis. Journal of Health Psychology, 25(1), 123–135. https://doi.org/10.1177/1359105318763510
  4. Leroy, S. (2009). Why Is It So Hard to Do My Work? The Challenge of Attention Residue When Switching Between Work Tasks. Organizational Behavior and Human Decision Processes, 109(2), 168–181. https://doi.org/10.1016/j.obhdp.2009.04.002 (sciencedirect.com)