Nueva revisión científica: ¿Puede la naturaleza reforzar la resiliencia cognitiva antes del estrés?
¿Te cuesta concentrarte después de un día estresante? La mayoría de las investigaciones sobre la naturaleza y las funciones cognitivas parten de ese momento y analizan si los entornos naturales favorecen la recuperación tras la fatiga mental. Sin embargo, una nueva revisión plantea una pregunta diferente: ¿puede el contacto con la naturaleza favorecer el funcionamiento cognitivo antes de que aparezca el estrés y contribuir potencialmente al desarrollo de resiliencia cognitiva frente a futuras situaciones de tensión? Las autoras denominan a este proceso poco estudiado «instauración» (o «proceso instorativo»).

Nota: Este artículo tiene fines informativos y educativos. Resume una investigación científica en un lenguaje accesible para un público amplio y no es un comunicado de prensa científico oficial.
La psicología ambiental ha estudiado en profundidad cómo la exposición a entornos naturales se relaciona con la cognición, el estado de ánimo y la sensación de recuperación. Tradicionalmente, esta investigación se ha centrado en lo que ocurre después de que las personas experimenten fatiga mental, tensión emocional o estrés inducido experimentalmente.
Una nueva revisión examina una cuestión menos estudiada: ¿qué ocurre cuando los participantes entran en contacto con la naturaleza sin haber realizado previamente una tarea estresante o cognitivamente exigente?
El trabajo fue elaborado por Johanna Prugger y Simone Kühn, afiliadas al Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano, al Centro Einstein para la Salud Mental Juvenil, a la Charité – Universitätsmedizin Berlin, al Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf y al Centro Max Planck-UCL de Psiquiatría Computacional e Investigación sobre el Envejecimiento.
Publicada en línea en la revista Journal of Environmental Psychology el 12 de junio de 2026, la revisión analizó 54 estudios que abarcaban 61 experimentos publicados entre 1996 y 2024. Las autoras distinguieron entre los efectos «restauradores», relacionados con la recuperación tras el estrés o la fatiga, y los efectos «instorativos», medidos a partir de un nivel de referencia neutro sin agotamiento previo.
Qué investigaron las autoras
Las autoras analizaron si la investigación sobre la exposición a la naturaleza y las funciones cognitivas se ha centrado tanto en la recuperación tras el estrés que ha dejado prácticamente sin explorar otro posible proceso.
En un experimento restaurador típico, los participantes realizan una tarea estresante, emocionalmente exigente o cognitivamente agotadora antes de entrar en contacto con un entorno natural o urbano. A continuación, los investigadores evalúan si su funcionamiento cambia después de dicha exposición.
Las autoras utilizan el término «instauración» para describir un proceso diferente de la restauración. La restauración se refiere a la recuperación del funcionamiento cognitivo o emocional después de que se haya producido estrés o fatiga. La instauración se refiere a una mejora a partir de un nivel de referencia neutro, antes de que se haya documentado cualquier situación de estrés, fatiga o deterioro del funcionamiento. En un diseño instorativo, los participantes entran en contacto con un entorno natural o urbano sin realizar previamente una tarea estresante, exigente o de evaluación cognitiva. Esto permite examinar los cambios que se producen sin un agotamiento previo.
La revisión abordó tres preguntas principales:
- ¿Con qué frecuencia se ha estudiado la exposición a la naturaleza sin inducir previamente estrés o fatiga?
- ¿Los experimentos con niveles de referencia neutros muestran diferencias cognitivas o afectivas mensurables entre los entornos naturales y urbanos?
- ¿Los métodos de investigación utilizados habitualmente distinguen claramente entre restauración e instauración?
Cómo se realizó la revisión
Las investigadoras realizaron búsquedas en MEDLINE a través de PubMed y en Google Scholar utilizando términos relacionados con los entornos naturales y urbanos, la restauración, la instauración, la cognición, la atención, el estado de ánimo y el afecto. También examinaron las listas de referencias y realizaron búsquedas de citas retrospectivas y prospectivas.
La búsqueda se llevó a cabo entre agosto de 2024 y abril de 2025, sin restricciones por año de publicación. Las autoras la describen como exhaustiva, aunque reconocen que es posible que no haya identificado todos los estudios relevantes.
Mediante un enfoque iterativo y basado en los datos, inspirado en la teoría fundamentada, clasificaron los experimentos en tres categorías:
- Estudios con estresor explícito. Los participantes se sometieron deliberadamente a un procedimiento destinado a provocar estrés o fatiga antes de la exposición al entorno. Estos procedimientos incluían cálculos mentales difíciles, tareas de oratoria, presión de tiempo, ejercicios cognitivamente exigentes y materiales emocionalmente perturbadores.
- Estudios con estresor implícito. Los participantes no se sometieron a un procedimiento intencionado de inducción de estrés, pero realizaron evaluaciones cognitivas o afectivas antes de la exposición al entorno. Algunas baterías de pruebas duraron entre 5 y 75 minutos, lo que llevó a las autoras a clasificarlas como posibles fuentes de fatiga mental.
- Estudios instorativos. Los participantes no realizaron ninguna tarea estresante o exigente ni ninguna evaluación cognitiva o afectiva antes de la exposición al entorno. Estos experimentos se diseñaron para medir los resultados sin un agotamiento previo documentado.
Los estudios utilizaron distintas formas de exposición a la naturaleza, como paseos por bosques o parques, fotografías, vídeos, sonidos naturales y realidad virtual. Los resultados se evaluaron mediante tareas cognitivas, cuestionarios sobre el estado afectivo, escalas sobre la sensación de recuperación, medidas fisiológicas y técnicas de neuroimagen.
En lugar de calcular un tamaño del efecto global, las autoras clasificaron cada experimento según si presentaba resultados estadísticamente significativos a favor de los entornos naturales, resultados a favor de los entornos urbanos, resultados mixtos o ninguna diferencia significativa.
Novedades de esta revisión
La principal contribución de la revisión es la distinción entre restauración e instauración en la investigación sobre la exposición a la naturaleza. En lugar de considerar restauradores todos los efectos observados, las autoras clasificaron los experimentos según si los participantes habían experimentado estrés o fatiga antes de la exposición al entorno.
Las autoras descubrieron que los experimentos restauradores superaban en una proporción de más de cinco a uno a los experimentos instorativos: 45 frente a ocho. Según el artículo, este desequilibrio revela un importante sesgo de la investigación hacia el estudio de la recuperación, en lugar de los cambios que se producen a partir de un nivel de referencia neutro.
La revisión también identifica un problema metodológico. Las pruebas cognitivas realizadas antes de la exposición al entorno pueden producir fatiga por sí mismas. Por tanto, incluso los experimentos sin un factor estresante intencionado podrían estar midiendo la recuperación tras el agotamiento provocado por las propias pruebas.
Otra cuestión está relacionada con la Escala de Restauración Percibida o PRS, por sus siglas en inglés. Varios de sus ítems evalúan características como la fascinación, la compatibilidad y la coherencia del entorno, en lugar de medir específicamente la recuperación tras la fatiga. Las autoras sostienen que, por este motivo, la escala podría captar tanto respuestas restauradoras como instorativas sin distinguir claramente entre ellas.
Principales hallazgos de la revisión
1. La investigación instorativa sigue siendo escasa
Solo ocho experimentos cumplieron los criterios establecidos por las autoras para considerarse instorativos. En comparación, 45 experimentos se clasificaron como restauradores. Por tanto, las autoras concluyen que la exposición a la naturaleza desde un nivel de referencia neutro ha recibido mucha menos atención científica que la exposición posterior al estrés o la fatiga.
2. Los cuatro experimentos instorativos sobre cognición presentaron resultados positivos
Cuatro experimentos instorativos analizaron resultados cognitivos. Todos ellos encontraron al menos un resultado estadísticamente significativo a favor de la exposición a entornos naturales frente a entornos urbanos, lo que representa una tasa del 100 % de resultados positivos dentro de este pequeño subgrupo. Este porcentaje no significa que todos los participantes mejoraran ni que todas las mediciones cognitivas favorecieran a la naturaleza. Significa que los cuatro experimentos cumplieron los criterios de clasificación de la revisión para considerar que existía un efecto favorable de la naturaleza.
Las autoras señalan expresamente que este resultado debe interpretarse con cautela, ya que se basa únicamente en cuatro experimentos y podría estar afectado por el sesgo de publicación. En un campo poco estudiado, es posible que los resultados nulos tengan menos probabilidades de publicarse.
3. Los resultados afectivos fueron menos uniformes
De los ocho experimentos instorativos identificados, seis evaluaron resultados afectivos. Cuatro presentaron resultados positivos, lo que representa un 66,7 %. Uno obtuvo resultados mixtos y otro no encontró diferencias estadísticamente significativas.
Tres experimentos instorativos evaluaron la restauración percibida, y los tres presentaron resultados favorables a los entornos naturales. Sin embargo, las autoras cuestionan que el instrumento utilizado en estos estudios permita diferenciar claramente entre restauración e instauración.
4. Los estudios restauradores también presentaron con frecuencia resultados favorables a la naturaleza
Los resultados positivos no se limitaron a los experimentos instorativos. La mayoría de los experimentos restauradores también presentaron resultados cognitivos y afectivos favorables a los entornos naturales frente a los urbanos.
En cuanto a los resultados cognitivos, se observaron hallazgos positivos en el 75 % de los experimentos que indujeron deliberadamente estrés o fatiga y en el 61,9 % de aquellos en los que la fatiga podría haber sido consecuencia de pruebas realizadas previamente. Las autoras sugieren que la recuperación puede ser más fácil de detectar cuando los participantes parten de un mayor nivel de estrés o fatiga. Sin embargo, la revisión no demuestra que un mayor estrés inicial provoque efectos restauradores más intensos.
5. Los estudios se centraron principalmente en la atención voluntaria y orientada a objetivos
La mayoría de las tareas cognitivas evaluaban la atención endógena, es decir, el tipo de atención que las personas controlan voluntariamente al concentrarse, mantener información en la mente o ignorar distracciones. Muchas menos tareas examinaron la atención exógena, que se dirige automáticamente hacia estímulos externos, como un sonido o un movimiento repentinos.
Todos los experimentos instorativos que evaluaron la atención se centraron en la atención voluntaria y orientada a objetivos. Sin embargo, su número fue demasiado reducido para determinar si los efectos restauradores e instorativos difieren entre ambos tipos de atención. Las autoras señalan esta cuestión como una línea para futuras investigaciones.
Conclusiones de las autoras
Las autoras concluyen que el potencial de la naturaleza para mejorar el funcionamiento desde un nivel de referencia neutro sigue estando poco estudiado. Aunque solo ocho experimentos se clasificaron como instorativos, los cuatro que evaluaron la cognición presentaron resultados favorables a los entornos naturales, mientras que cuatro de los seis que analizaron resultados afectivos obtuvieron hallazgos positivos.
Según las autoras, estos resultados indican que la exposición a la naturaleza no debería estudiarse únicamente como un contexto para la recuperación tras el estrés o la fatiga. La instauración podría representar un proceso independiente, relacionado con la mejora antes del agotamiento y con una posible contribución a la resiliencia cognitiva. Sin embargo, las pruebas disponibles son demasiado limitadas para determinar la intensidad, la duración o los mecanismos de este proceso.
Las autoras proponen utilizar «instauración» como término estandarizado y recomiendan realizar experimentos que establezcan niveles de referencia neutros, empleen instrumentos específicos para diferenciar la instauración de la restauración y comparen directamente distintos procesos de atención.
Entre las principales limitaciones se encuentran el reducido número de experimentos instorativos, el posible sesgo de publicación, las diferencias considerables entre los diseños de los estudios y el predominio de participantes jóvenes de poblaciones occidentales. Muchos estudios también utilizaron exposiciones breves en entornos de laboratorio, lo que limita las conclusiones sobre experiencias más prolongadas en contextos cotidianos.
Por qué es importante esta distinción
Considerar todos los resultados positivos como «restauración» puede ocultar una diferencia importante: ¿la exposición a la naturaleza favoreció la recuperación de los participantes tras la fatiga mental o se produjeron cambios mensurables antes de que apareciera dicha fatiga?
Separar estos dos procesos ofrece a los investigadores una forma más clara de estudiar cómo se relacionan los entornos naturales con la cognición. También abre una nueva línea de investigación centrada en determinar si la instauración contribuye a la resiliencia cognitiva antes de que aparezca el estrés, una pregunta que deberán responder futuros experimentos.
El contenido de este artículo tiene fines informativos y no sustituye el asesoramiento médico. Ante cualquier duda relacionada con la salud, consulta siempre con un profesional sanitario.
Referencia:
Prugger, J., & Kühn, S. (2026). The blind spot in research on nature’s benefits: Restorative versus instorative effects and potential biases. Journal of Environmental Psychology, 113, 103114. https://doi.org/10.1016/j.jenvp.2026.103114













