¿Tu hijo repite todo lo que dices? Cómo conseguir que un niño autista supere la ecolalia

La ecolalia es una parte muy natural de la adquisición del lenguaje y consiste en repetir las mismas palabras o frases que acaba de decir otra persona, es una forma de imitación parecida a la que hacen los loros. La ecolalia suele ser usada por niños muy pequeños, pero en el caso de niños con autismo puede llegar a usarse en exceso y a extenderse hasta la adolescencia o la adultez. Para evitar que este proceso se alargue más de lo necesario, te enseñamos cómo conseguir que un niño autista supere la ecolalia.

Cómo conseguir que un niño autista supere la ecolalia

Cómo conseguir que un niño autista supere la ecolalia

Técnicas para superar la ecolalia

Los niños autistas pueden memorizar ciertas frases para facilitar su forma de comunicarse. Muchos autistas usan la ecolalia para expresar que han oído lo que ha dicho otra persona y están pensando en la respuesta. En el caso de que el niño use la ecolalia porque no sabe la respuesta a una pregunta puedes enseñarle a decir “no sé.” Para conseguirlo hazle al niño preguntas cuyas respuestas no conozca o pide a otra persona que responda a preguntas usando esas dos palabras a modo de ejemplo.

También puedes practicar otro tipo de preguntas como: ¿Cómo te llamas? ¿Dónde vives? Para que esto funcione tienen que ser preguntas que vayan a tener siempre la misma respuesta. Si le enseñas al niño muchos guiones podrá responder a preguntas básicas sin sentirse desbordado y tener que recurrir a la ecolalia.

Además, el niño puede aprender frases para comunicar sus necesidades como: “tengo hambre” o “hay mucho ruido.” Esto evitará que el niño solucione sus problemas antes de que se angustie y tenga una crisis. En este caso es importante saber cómo calmar a un niño con autismo.

Cuando enseñas a un niño autista a usar una frase básica, a veces es necesario enseñarle el resultado que tendrá esa frase. Por ejemplo: si estás enseñando al niño a pedir un juguete diciendo “quiero eso”, y por mucho que repites la frase el niño no responde, puedes probar a darle el juguete aunque el niño no lo haya pedido y volver a intentar que aprenda la frase en otro momento. De esta forma, el niño aprende a relacionar la frase con la acción y más adelante empezará a usarla.

Para enseñar al niño estas frases también puede ser de ayuda no acabar tus frases y señalar la respuesta, por ejemplo: puedes decirle al niño “quiero beber…” y señalar una botella de agua. De esta forma ira aprendiendo a llenar los huecos por sí mismo.

Es mejor no hacerle preguntas al niño como “¿quieres ayuda?” porque las acabará repitiendo. En vez de esto dile la frase que quieres que diga como “ayúdame a recoger mi cuarto.” Intenta que repita la frase y luego ayúdale aunque no lo consiga.

Algo que debes evitar cuando te comuniques con el niño es decir su nombre al final de una frase porque el empezará a repetirlo. Lo que puedes hacer es decir su nombre dejando una pausa antes de la frase que le quieres comunicar.

Enseñar a un niño autista a decir las frases correctas puede ser agotador, pero es muy importante que el proceso de enseñanza sea divertido y animado. Hazlo en momentos en los que los dos estéis tranquilos y aunque a veces sea difícil no pierdas la paciencia y sigue adelante, todo este esfuerzo acabará dando sus frutos.