Educación emocional ¿cómo enseñar emociones?

 

Podemos sobrevivir un día sin hablar, sin salir, sin dormir… pero ¿podemos estar un día sin sentir? Las emociones nos acompañan en todo momento. Cada estímulo, situación o pensamiento genera un gran abanico de sensaciones que alteran nuestro ánimo. Conoce esta guía útil sobre la educación emocional: Qué es, por qué es importante y cómo trabajarla a cada edad. La enseñanza emocional modela nuestra personalidad y es una competencia fundamental para nuestra vida. ¡Aprende a gestionarla! 

Educación Emocional

Educación Emocional

¿Qué es la educación emocional?

La educación emocional se puede definir como la herramienta que proporciona la capacidad para identificar las propias emociones y las de los demás; regularlas, fomentando la experimentaciones positivas y evitando los efectos de las negativas.

La educación emocional no persigue que todo individuo experimente una misma emoción de igual forma ante un mismo hecho, sino que perminte trabajar nuestros sentimientos, acercándonos a ellos y maximizando los beneficios que pueden aportarnos. El principal objetivo de la educación emocional es conceder a cada sujeto las herramientas necesarias para experimentar de forma provechosa sus emociones.

Las emociones son variaciones en nuestro ánimo, gratificantes o no, que nos acompañan a lo largo de toda nuestra vida. En sí mismas son naturales, universales y adaptativas; sin embargo cada estímulo puede provocar en cada individuo una emoción completamente diferente.

El término educación se referiere, en un contexto formal, a una formación reglada y previamente planificada de contenido generalmente académico (educación física, musical, matemática, lingüística…). También hablamos de educación para referirnos a instrucciones menos formales, pero que persiguen impartir contenidos similares. Por otro lado, la educación también se refiere a la adquisición de pautas de cortesía y modales adecuados. En principio, parece que trabajando todos estos aspectos un individuo conseguirá desarrollarse de forma adecuada. ¿Son en estos casos trabajadas nuestras emociones?

Algunos encuentran el silencio insoportable porque tienen demasiado ruido dentro de ellos mismos.

Robert Fripp.

¿Por qué trabajar la educación emocional?

Los niños nacen con una larga lista de tareas. A los pocos meses de vida, los padres se encuentran en una expectante espera por escuchar las primeras palabras de sus hijos. Se esfuerzan por impulsar su desarrollo lingüístico; repitiendo cada palabra, gesticulando e intensificando cada vocalización. Después esperan sus primeros pasos, facilitándole instrumentos y apoyos que facilitan esta labor.

Cuando el niño crece comienza una exhaustiva búsqueda de una escuela que le proporcione una buena educación. Dentro del aula quedan desde el inicio establecidos los contenidos mínimos apropiados para cada etapa educativa. Los niños deben aprender a leer, escribir, sumar… en un curso determinado. Cada tres meses se evalúa si cada alumno progresa o no adecuadamente; y al final de cada año se cuestiona si debe avanzar de nivel junto al resto de sus compañeros o debe por el contrario reforzar conocimientos.

Si un alumno no alcanza los contenidos mínimos estipulados para su edad en matemáticas, lengua, ciencias o inglés nos preocupamos. No está al mismo nivel que el resto de sus compañeros. ¿Qué ocurre cuando un niño no es capaz de empatizar con el resto de miembros del grupo aula? ¿Y cuando no es capaz de autorregular sus emociones de forma favorable? Probablemente nada, ya que estos aspectos no son consideradas en la evaluación educativa de los más pequeños. Normalmente, en la escuela hay poco espacio para la educación emocional.

Un niño con una adecuada instrucción académica tendrá grandes posibilidades de desarrollar favorablemente su inteligencia. De la misma manera, un niño con una adecuada instrucción emocional será emocionalmente inteligente. Es decir, tendrá consciencia de sus emociones y aprenderá a canalizarlas, para experimentarlas de manera saludable. Sabrá enfrentar la frustración y las dificultades que puedan presentarse. Además, será proactivo con su entorno y con quienes le rodean; siendo capaz de detectar y comprender los sentimientos de los demás.

Educación emocional. ¿Cómo trabajarla en cada etapa?

1- Educación emocional en niños de 0 a 3 años

El niño es capaz de experimentar emociones desde el primer momento de su vida. Esta etapa se caracteriza principalmente por la novedad y la indefensión. El niño se enfrenta desde que nace a continuos estímulos novedosos capaces de despertar en él multitud de respuestas. Dichas respuestas nos muestran sus gustos, preferencias y sensaciones de forma perceptible. En esta etapa ya comenzamos a observar claros indicios del futuro carácter y temperamento de cada niño, aunque es cierto que estas características son aun muy moldeables. Es por ello que es esencial una educación emocional temprana. A los tres años el niño no ha adquirido una identidad estable; sin embargo, la estrategias de trabajo emocionales que se le concedan tendrán un peso fundamental en su futura capacidad para motivarse y en su tolerancia ante la frustración.

Pautas para trabajar la educación emocional de 0 a 3 años:

  • Establecer vínculos afectivos cálidos, que les permitan sentirse seguros y protegidos. Conoce la teoría del apego, y los diferentes estilos de apego que existen.
  • Servirles de apoyo en su exploración del mundo, fomentando la búsqueda de situaciones novedosas y permitiéndoles experimentar por si mismos.
  • Atender sus necesidades, ayudándoles a resolver dificultades.
  • Fomentar en su entorno un ambiente positivo, alegre y animado.
  • Dejar espacio para la comunicación, incluso antes de que esta sea verbal o claramente perceptible.

 

2- Educación emocional en niños de 3 a 6 años

En esta etapa del desarrollo del niño se produce un importante desarrollo de los distintos procesos cognitivos (atención, memoria, percepción, pensamiento y lenguaje). Dicho desarrollo produce una gran explosión emocional. El niño ya ha definido distintas emociones. Es capaz de razonar sobre sus sentimientos y explicar sus sensaciones. Además vincula las distintas emociones que siente a distintas causas e incluso modifica su expresión para cada contexto. Por ejemplo, no es nada extraño encontrar a unos padres que se sorprendan con el comportamiento de su hijo en el aula, muy diferente al demostrado en otras situaciones.

Pautas para trabajar la educación emocional de 3 a 6 años:

  • Promover un comunicación activa y cercana, que les anime a compartir sus emociones con quienes les rodean. ¿Cómo educar en valores a nuestros hijos?
  • Reflexionar de forma conjunta sobre los estados detectados en los demás.
  • Aportarles progresivamente estrategias para superar fracasos y dificultades de forma cada vez más autónoma.
  • Animarles a compartir con los iguales sus deseos e inquietudes; y motivarles para interesarse por los deseos e inquietudes de los demás.
  • Inculcarles la importancia de valorar los pequeños detalles y fomentar una actitud positiva hacia el futuro.

3- Educación emocional en niños de 6 a 12 años

Esta etapa se caracteriza por la pérdida progresiva de creencias fantasiosas, que son substituidas por razonamientos más realistas. Los niños comienzan a comprender, expresar y percibir la realidad de forma mucho más fiel al contexto; por tanto, detectan mucho mejor las emociones propias y ajenas, y las transmiten de forma más coherente. Esta etapa se caracteriza también por una pérdida paulatina de la espontaneidad que caracteriza la niñez. Estos cambios son efectos naturales del desarrollo madurativo de cada individuo; sin embargo, sin una educación emocional adecuada, estas alteraciones en su forma de percibir el mundo pueden provocar el padecimiento de emociones negativas.

Pautas para trabajar la educación emocional de 6 a 12 años:

  • Impulsar la autoconfianza; la seguridad en sí mismos y en sus decisiones. ¿Cómo mejorar la autoestima?
  • Dejar progresivamente espacio para que comiencen a resolver sus dificultades por si mismos, haciéndoles saber que siempre tendrán con quien contar.
  • Promover la comunicación intrapersonal, él diálogo interno y la reflexión sobre uno mismo.
  • Evitar cohibir la expresión de sus emociones negativas, ayudándoles a experimentarlas de forma justificada y con una intensidad adecuada.
  • Fomentar una vivencia tan natural de las emociones que no de lugar a avergonzarse de experimentarlas.

Educación emocional en adolescentes

La educación emocional en esta etapa tiene una importancia sobresaliente. En la adolescencia los niños dejan de ser niños y se preparan para la vida adulta. Es un periodo cargado de desafíos; enfrentan nuevos derechos, obligaciones y responsabilidades. Además experimentan numerosos cambios físicos y psicológicos que provocan numerosas emociones que deben encajar. Una adecuada educación emocional en este momento permitirá que no se sientan solos ante dichos cambios, sepan enfrentarlos y los vivan con entusiasmo.

Pautas para trabajar la educación emocional en la adolescencia:

  • Vigilar que los cambios experimentados no afectan de forma negativa a su autoestima.
  • Enseñarles a controlar la impulsividad, ayudándoles a ser cada vez más conscientes de las consecuencias de sus actos.
  • Trabajar profundamente la empatía, fomentando su interés para detectar emociones ajenas.
  • Fomentar su capacidad de colaboración comunitaria y trabajo en equipo, haciéndoles ver los beneficios de su implicación en la sociedad.
  • Ayudarles a fortalecer su identidad personal, firmeza y autorespeto; aunque esto suponga a veces ir en contra de la mayoría.

Educación emocional en Adultos

Aunque es cierto que en esta etapa cada individuo manifiesta mayor estabilidad emocional, no es menos importante seguir trabajando este aspecto. Este periodo se caracteriza por la presencia de multitud de compromisos (profesionales, sociales, familiares, intrapersonales…) a los que hacer frente. El individuo debe lograr conciliar estos deberes con su principal objetivo vital, la búsqueda de la felicidad. Esta conciliación provocará en algunas ocasiones la experimentación de emociones satisfactorias y placenteras, y en otras las más desagradables y frustrantes. Trabajando la educación emocional el individuo logrará afrontar de forma saludable los distintos contratiempos que puedan presentarse.

Pautas para trabajar la educación emocional en Adultos:

  • Buscar tiempos de encuentro con uno mismo, espacios de reflexión y meditación personal.
  • Trabajar la capacidad para reconocer las propias limitaciones, ante los demás y ante sí mismos, trabajando la humildad para ser capaces de pedir ayuda cuando sea necesario.
  • Promover una escucha activa que les permita, además de atender las comunicaciones de quienes les rodean, aportar propias ideas, pensamientos y consejos que enriquezcan a otras personas.
  • Adquirir estrategias de combate contra la monotonía y el conformismo, fomentando la ilusión y el entusiasmo. Impulsar la creación continua de nuevos sueños y aspiraciones.
  • Fomentar la apertura mental y la flexibilidad, asumiendo un papel dinámico permanente en su desarrollo.

Educación emocional en la tercera edad

La última etapa de la vida adulta muestra grandes evidencias del paso del tiempo. Esta etapa está fuertemente marcada por el desarrollo de las anteriores, por tanto existen maneras muy diversas de vivirla. Sin embargo podemos destacar una característica bastante significativa de este periodo, la presencia de emociones melancólicas producidas por frecuentes pérdidas que se experimentan, y la inquietud por el desenlace de la propia vida. Una educación emocional adecuada permitirá que la persona viva su vejez de forma plena, encarando los temores propios y naturales de este momento.

Pautas para trabajar la educación emocional en la tercera edad:

  • Promover las capacidad expresiva emocional; para que resulte fácil compartir miedos y preocupaciones, y no tratar de afrontarlos en soledad.
  • Trabajar la autoestima, para que los deterioros físicos y psicológicos propios de la edad sean comprendidos de manera natural y no provoquen emociones dañinas.
  • Participar en comunicaciones interpersonales con frecuencia, incluso cuando se hayan perdido habilidades sociales o comunicativas.
  • Adquirir estrategias de adaptación al cambio, para que comprendan las novedades de su entorno y de las nuevas generaciones; y estas no les causen malestar.
  • Aprender a canalizar el desconsuelo y fomentar la superación y recuperación emocional tras las adversidades.

Ventajas de la educación emocional en la personalidad

Hasta ahora hemos expuesto el por qué es necesaria una adecuada educación emocional y hemos concretado distintas pautas adecuadas a cada etapa del desarrollo evolutivo. Pero, ¿qué consecuencias se producen en nuestra personalidad tras trabajar estos aspectos?

Un individuo que ha educado sus emociones…

  • Reconoce y comprende sus sentimientos y es capaz de justificarlos.
  • Desarrolla habilidades para dominarlas, graduarlas y adecuarlas.
  • Predice las consecuencias que producirán en si mismo.
  • Reconoce las emociones que los demás manifiestan y es capaz de actuar en consecuencia de manera productiva.
  • Previene emociones negativas, evitando los efectos dañinos que produce.
  • Adopta una actitud positiva ante la vida.
  • Aumenta su capacidad de emprendimiento y automotivación.
  • Es capaz de tolerar la frustración y gestionar conflictos con habilidad.
  • Desarrolla su capacidad de liderazgo.
  • Establece relaciones interpersonales satisfactorias y es capaz de construir vínculos intensos y seguros con los demás.

Muchas gracias por leer este artículo. Y tú, ¿crees que es importante la educación emocional? ¿Qué estrategias utilizas? Comparte con nostros tus dudas y experiencia.