Educar sin Gritar: Guía práctica para aprender a educar sin gritos ni amenazas

 

Una guía práctica para aprender a educar sin gritos ni amenazas. Descubre cómo desarrollar la empatía, aprende técnicas efectivas de comunicación, inteligencia y regulación emocional que te ayudarán a lograr un desarrollo más equilibrado que aporte a tu hijo/a confianza, seguridad y un mejor futuro. Educar sin gritar permite crear una legítima autoridad de progenitores y educadores.

Educar sin gritar es posible.

¿Es posible educar sin gritar?

Sí, sin ninguna duda. Educar sin gritar no solo es posible, sino que los resultados de una crianza en la cual padres e hijos mantienen fuera del hogar golpes, gritos, etc. son mucho mejores. Es decir, aquellas personas que se han desarrollado bajo el mando de unos padres con actitud menos amenazante han sabido desenvolverse en la vida social y laboral de forma mucho más correcta. No podemos olvidar que alrededor del 90% de los trastornos psicológicos provienen de una mala educación.

La educación es un reto apasionante para padres, madres, profesionales y lectores, los cuales podrán saborear en los apartados siguientes pequeños entresijos de la gran aventura que es educar.

¿Cómo podemos mejorarla?

Entrenamiento cerebral

Claves para educar sin gritar

Cada caso es un mundo, y cada casa también. Existen infinidad de estrategias para llevar a cabo una mejor educación y su eficacia dependerá de cada familia. Sin embargo, aquí le ofrecemos dos claves fundamentales para comenzar a educar sin gritar:

  • Empatía: La empatía es esencial en las relaciones interpersonales, y qué mejor momento para desarrollarla que en la infancia. En esta edad, los niños son como esponjas con capacidad de absorber tanto lo bueno como lo malo. Basar nuestra crianza en valores éticos y morales les permitirá desarrollarse bajo un estado emocionalmente estable. Los padres son quienes mejor conocen a sus hijos, y también quienes más les quieren. Sería impensable para un padre o madre permitir que su hijo fuese humillado, insultado, amenazado, etc. por otra persona. ¿No es eso exactamente lo que siente cuándo algún familiar le golpea o le grita? Los niños tienen derecho a ser educados sin violencia y ese es también el deber de un padre. Será sencillo trabajar la empatía siempre que seamos capaces de proporcionar un entorno con facilidad para la comunicación, el entendimiento y el apoyo.
  • La inteligencia emocional: La inteligencia emocional fue desarrollada por Daniel Goleman, quien comenzó a investigarla en empresas y organizaciones. Fue consciente, en aquel momento, de que aquellas personas que habían sido educadas en hogares donde la comunicación y expresión de emociones se realizaba de forma saludable, presentaban mejores actitudes personales y laborales. Los colegios e institutos están comenzando ya a desarrollar técnicas para trabajar esta habilidad, ¿por qué no hacerlo también desde casa? Es imprescindible que un hogar esté habilitado para la expresión de emociones y sentimientos, ya que está es la única forma de que los más pequeños sean capaces de reconocerlas y afrontarlas. Esta es la única forma de que los más pequeños aprendan a regular sus propias emociones, tarea imprescindible en contextos que tendrá que hacer frente en el futuro. No se ha de tener miedo a las emociones negativas (fue gracias a la película inside out que muchos descubrimos que la tristeza puede aportarnos cosas positivas al igual que la felicidad) y tampoco se debe temer a hablar sobre aquello que nos preocupa. Una conversación fluida, libre y basada en la igualdad entre los habitantes de una casa tiene como consecuencia un mayor crecimiento personal.

10 consejos para ayudar a mejorar la educación

A continuación, les proporcionaremos 10 consejos que, sin ninguna duda, ayudaran a que en su hogar se desarrollen conductas a favor de una crianza positiva:Todos los miembros de la casa deben saber cuál es su papel en la familia, qué es lo que se espera de ellos y cómo pueden ayudar al resto de los miembros. Distribuir las tareas del hogar es una forma de reducir la ansiedad y mejorar el clima.La comunicación en el hogar proporciona un intercambio de ideas, opiniones y demandas que tendrá como consecuencia una mayor satisfacción familiar y un mayor bienestar.

  1. Las exigencias a nuestros hijos deben basarse siempre en la madurez del mismo. Esto le ayudará a desarrollar sus capacidades, lo que aumentará el grado de importancia de las tareas delegadas y ayudará a desarrollar su madurez.
  2. Las diferencias y peleas entre los miembros de la familia deben desarrollar de formas que estén basadas en el diálogo. Como personas adultas, debemos tener la capacidad de controlar nuestro enfado y no dejarnos llevar por los sentimientos negativos de nuestros hijos. Si no nos vemos capaces de hacerlo, debemos retirarnos, esto hará que las discusiones no terminen en enfrentamientos.
  3. Asumir la culpa y la responsabilidad de las situaciones negativas que llevamos a cabo, ayudaran a que los niños desarrollen su propia capacidad de disculparse. Los padres son un reflejo para los niños, por lo que, si queremos que aprendan algo, debemos realizarlo nosotros primero.
  4. Comunicarnos a través del diálogo positivo, es decir, evitar decir no, basar nuestras negaciones en razones, utilizar la primera persona (yo) en vez de la segunda persona (tú) para ver los distintos puntos de vista de una misma realidad… Estas conversaciones aumentarán la capacidad comunicativa de los niños y su habilidad para debatir y defender distintas ideas.
  5. Preparar tiempos o espacios libres de tecnología que tengan como consecuencia un periodo de conversación o juego en el que deben participar toda la familia. Esto tendrá como consecuencia relajar las tensiones existentes entre los miembros y ayudar al dialogo, entendimiento y empatía.
  6. Refuerza de forma positiva aquellas acciones que sean satisfactorias. En muchas familias solo las conductas negativas son señaladas con castigos. Si no se premian a los niños bajo situaciones positivas, creerán que el único modo de tener la atención de sus padres es mediante la realización de las denominadas “trastadas”. El refuerzo positivo aumenta la autoestima, el autoconcepto y las ganas de mejorar, al contrario de los castigos que pueden minar el estado de ánimo de un niño si se dan con demasiada regularidad. Los premios deben ajustarse a la edad y se recomienda que no sean materiales.
  7. Los discursos de los educadores deben siempre mostrar una coherencia. No siempre estaremos de acuerdo con nuestra pareja, pero nunca debemos discutir sus decisiones delante de los menores. Esto debilita la unión paternal y la concepción de aquel que está siendo juzgado, lo cual puede tener como consecuencia la pérdida del respeto por parte del niño.
  8. Trate a su hijo como le gustaría que le tratasen los demás. Quizás es simple, obvio y de sentido común, pero deberíamos tratar a las personas del mismo modo que deseamos que sean tratadas por otros.

Cómo conseguir que nuestro hijo/a sea “un buen niño”

Uno de los mayores miedos de los padres al adoptar un estilo educativo más democrático es perder poder ante sus hijos. Es decir, ser incapaces de disciplinarlos. Parece ser que muchos padres piensan que educar sin gritar les hará perder autoridad.

La disciplina es, en sentido más positivo, un requisito inolvidable para asegurar un crecimiento equilibrado para un niño sano y preparado. ¿Se puede desarrollar la disciplina solo en contextos autoritarios?

La respuesta es no. La disciplina ha de trabajarse a través de la obediencia y observación de las normas y reglas familiares, escolares, sociales… Se ha de apoyar el crecimiento de valores basados en el respeto hacia las personas cuyas condiciones por edad, género, raza, orientación sexual, etc. sean distintas. Para trabajar la disciplina no es recomendable hacerlo a través de la absoluta autoridad, puesto que este aprendizaje será en vano. En resumen, educar sin gritar nos permitirá crear una disciplina positiva.

Educar sin gritar mejora la actitud de los niños.

¿Por qué no dan buenos resultados las crianzas autoritarias y permisivas?

Durante muchos años, el estilo educativo que ha imperado en nuestra sociedad ha sido el autoritario. Las consecuencias de esta crianza han sido notables, algo de lo que se dieron cuenta los investigadores y sobre lo cual alarmaron a la ciudadanía. Así, algunas personas decidieron adoptar un estimo permisivo, lo cual fue un error, puesto que daba resultados distintos, pero igual de negativos.

Actualmente, los años de investigación nos han proporcionado un esquema educativo cuyos resultados son satisfactorios en todos los sentidos: el estilo educativo democrático. Las consecuencias de esta crianza son mucho más positivas. Así, aquellos adultos que apoyan la comunicación, la atención, el afecto y el apoyo en el hogar, son padres de aquellos niños cuyo desarrollo es más completo. Educar sin gritar es un estilo educativo que ofrece efectos positivos para el niño en términos de socialización. Así, podemos ver un gran avance en la aparición de competencias sociales, índices más altos de autoestima y bienestar psicológico y un nivel inferior de conflictos familiares.

Por otro lado, los padres que siguen un estilo autoritario repercuten de forma más negativa sobre la socialización de los hijos, produciendo así una falta de autonomía personal y creatividad, menor competencia social y baja autoestima. Estos niños tienden a ser, por lo general, reservados, desconfiados y descontentos. Finalmente, los padres permisivos son aquellos cuyas medidas tienen como consecuencia que sus hijos presentan dependencia, altos niveles de conducta antisocial y bajos niveles de madurez y éxito personal.

En resumen, debemos basar nuestra técnica educativa en un modelo democrático, libre de antiguas técnicas basadas en el miedo y en la ciega autoridad. No debemos ser tampoco permisivos, es decir, debemos encontrar un equilibrio en el cual seamos representados como padres con capacidad disciplinaria a través de técnicas de escucha, diálogo y apoyo. La educación es un reto apasionante lleno de dudas y, aunque los niños no vienen con un manual de instrucciones bajo el brazo, nadie nos juzgará si echamos una ojeada a libros o artículos como este.

¿Cuál va a ser la primera técnica que emplees para mejorar el clima de tu hogar y el futuro de tu hijo?

Naroa Vega Fuensalida tiene 20 años y es estudiante de Psicología en la facultad de Psicología y Educación en la Universidad de Deusto, Bilbao