Procrastinar: ¿Eres un procrastinador? 20 consejos para dejar de aplazar tus tareas

 

¿No paras de aplazar un proyecto importante? ¿De postponer una tarea pendiente? En este artículo te explicaremos qué  significa procrastinar, las causas, sus consecuencias,  ventajas y desventajas. No te pierdas 20 consejos indispensables para dejar de ser un procrastinador.

Procastinar

Procrastinar

¿Qué significa procrastinar?

Según la RAE, procrastinar significa “ diferir, aplazar”. ¿Quién no se dedica a posponer una tarea que no le apetece? Da igual si pensamos en ordenar el garaje, escribir una novela, contestar un mail, aclarar un malentendido o cualquier labor que nos espera. Siempre hay alguna distracción acechándonos; como cambiar una bombilla, unas deliciosas galletas de chocolate o revisar todos los chistes que nos han enviado por un grupo de amigos de WhatsApp.

Seguro que estas situaciones te suenan (incluso es posible que ahora mismo estés procrastinando). La mayoría de nosotros hemos deseado en más de una ocasión no habernos dedicado a la procrastinación en lugar de terminar un trabajo y poder dormir satisfactoriamente la noche previa a la entrega. Descubre a continuación cómo evitar los arrepentimientos y conviértete en un exprocrastinador. “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

Procrastinar: Causas

Las causas de que nos pasemos una parte representativa de la vida procrastinando son variadas e inherentes a la naturaleza humana. Aunque nadie puede trabajar sin interrupciones durante todo el día, hay bastante variabilidad entre las personas a la hora de hablar sobre la frecuencia con la que procrastinan.

Hay personas más proclives a este hábito que otras. Para algunas es simplemente una pequeña costumbre en ciertos momentos (son “falsos procrastinadores”), mientras para otras es un grave problema que consume sus horas.

Las causas que empujan al procrastinador a aplazar sus tareas son diversas. No obstante, se postulan motivos como aburrimiento, dificultades de concentración, agotamiento, carencias de motivación, temor a fracasar en el intento, etc.

¿Conoces a alguien que no se haya dedicado a procrastinar alguna vez? Tenemos que enfrentarnos a una infinidad de labores que no nos apetecen o que incluso nos desagradan profundamente. Es más sencillo mirar a las musarañas o sumergirse en un bucle infinito de vídeos de gatos adorables. Incluso podemos tener tantas ganas de realizar tan bien una tarea que la pospongamos por no saber cómo comenzar o por no decepcionarnos a nosotros mismos.

A pesar de que generalmente sepamos cuáles son nuestros plazos de entrega, que es mejor distribuirse las tareas en pequeños plazos o que un buen trabajo requiere tiempo y calma, esto parece ser olvidado cuando nos hallamos frente a las innumerables distracciones que nos ofrecen instrumentos como nuestro ordenador, nuestro móvil o incluso un folio en blanco.

Además, con la incalculable variedad de distracciones que nos ofrecen las nuevas tecnologías, las posibilidades de que nos dediquemos a aplazar nuestras tareas se incrementan exponencialmente.

Procrastinar: Consecuencias

  • Culpabilidad: Es muy frecuente tener pensamientos como “no debería haber perdido el tiempo”.
  • Estrés: Tras contemplar la enorme montaña de tareas que nos aguardan tras una semana procrastinando, los signos y síntomas del estrés aparecen y nos recuerdan que tenemos que comenzar YA a trabajar en serio.
  • Menor rendimiento: Evidentemente, dedicar demasiado tiempo a labores como ver vídeos en Youtube ajenos a nuestra tarea o a ordenar los tickets de la compra, nos restará un rato valioso para la tarea que debíamos realizar. Asimismo, disminuirán también nuestra atención y nuestra motivación.
  • Reproches de compañeros o superiores: Comúnmente, a la gente no le gustan los procrastinadores cuando repercuten negativamente en su trabajo. Esto genera críticas y antipatías. Asimismo, una excesiva procrastinación puede desembocar en un suspenso o en la pérdida del empleo.
  • Vergüenza: El juicio social negativo de otras personas nos suele avergonzar. Esta evaluación negativa del yo y el deseo de esconderse es tan desagradable que generalmente interrumpe las tareas que deberían ser realizadas y dificulta su consecución. Además, esta emoción es perjudicial para nuestra salud mental.
  • Espiral de procrastinación: Si no recibimos recompensas en nuestro trabajo por nuestra falta de esfuerzo, incluso podemos llegar a reforzar nuestro hábito de procrastinar. Esto nos conduce a una espiral de quejas, reproches y sentimientos de odio hacia nosotros mismos, baja autoestimabaja autoeficacia y una larga gama de elementos que deseamos alejar de nuestras vidas.

Procrastinar es común en varios ámbitos de nuestras vidas. Incluso en nuestra vida cotidiana podemos estar aplazando tareas que nos producirían una gran satisfacción personal como dar un paso importante en una relación de pareja o apuntarnos a un gimnasio. A continuación trataremos dos de las áreas principales en las que se evade un procrastinador.

Procrastinación empresarial

La costumbre de procrastinar en las empresas es un grave problema para todo tipo de organizaciones. Utilizar el mail del trabajo para fines no laborales, hacer llamadas personales poco trascendentales desde la oficina o dedicarnos a funciones poco relevantes de nuestro puesto son hábitos que retrasan nuestras tareas. La empresa puede perder dinero y nosotros tal vez oportunidades de ascender o incluso podemos ser castigados.

Evidentemente, no pasa nada por dedicar un momento puntualmente a alguna de estas labores, pero no controlar estas actividades puede provocar que se conviertan en una rutina difícil de evitar.

Procrastinación en la escuela

¿Cómo afecta la procrastinación al estudio? Procrastinar en la educación es habitual. En bastantes ocasiones los contenidos que deben aprenderse no nos motivan nada o nos cuesta entenderlos. A menudo escuchamos testimonios de personas que comentan “preparé todo el examen la noche anterior”. Generalmente, si actuamos así, olvidaremos lo que hemos estudiado rápidamente.

Puede que a veces funcione pasar 24 horas ininterrumpidas subrayando y memorizando sin tregua o escribiendo sin parar. Aunque lo más común es que no obtengamos buenos resultados y desde luego, no lograremos un aprendizaje significativo.

Adquirir unos buenos hábitos de estudio es una de las claves del éxito para cualquier estudiante y futuro profesional. La procrastinación académica puede entorpecer las tareas y provocar que el estudiante adopte la idea de que estudiar no es para él y experimente sentimientos negativos que frenen su motivación para progresar en su aprendizaje.

En este vídeo, Tim Urban, el autor del popular blog Wait But Why, da una divertida charla sobre la procrastinación y sus causas y consecuencias. ¡No olvides activar los subtítulos en español!

20 consejos para dejar de procrastinar

Nos maravillan las personas que siempre cumplen con creces sus tareas en tiempo y forma, están metidas en mil actividades a la vez; van al gimnasio, a clases de baile, etc. ¿Cómo alcanzan ese grado de organización? ¿Son mejores que nosotros?

Dado que es poco probable que tengan superpoderes, lo más seguro es que logren vencer a menudo los impulsos que incitan a procrastinar. Tú también puedes comenzar a transformarte en uno de esos superhéroes hoy mismo. En este apartado te daremos algunas recomendaciones y consejos para dejar de procrastinar y que logres evitar las distracciones innecesarias.

1. Recuerda que sin esfuerzo será imposible

No existe ningún secreto que nos vaya a permitir terminar nuestros trabajos en la mitad del tiempo sin procrastinar, sin distracciones y además disfrutarlos sin poner algo de nuestra parte. No obstante, podemos escoger la actitud que adoptamos ante nuestras ocupaciones y cómo responderemos ante ellas.

Tal vez incluso dejemos de ver nuestras tareas como obligaciones y las concibamos como retos una vez que comencemos a sentirnos competentes realizándolas.

2. Anota tus prioridades

Si pensamos a la vez en comprar una mascota, poner la lavadora, redactar veinte páginas en una noche, comprar chicles, etc. Es posible que nos agobiemos y no tengamos claro por dónde empezar. Sin embargo, si jerarquizamos estas tareas (y nos centramos exclusivamente en ellas), tendremos la percepción de que es más fácil conseguir nuestros propósitos.

3. Sé realista

Es poco probable pasar de no tener ni idea de inglés a ser un total experto en dos semanas. Tampoco conseguiremos realizar el mejor proyecto de la clase si no entendemos ni cuáles son las pautas que nos han marcado. Es prácticamente tan importante saber qué deseamos como proponernos objetivos viables. Por otra parte, es adecuado delegar parte de las tareas en otras personas si es conveniente.

4. Recuérdate cuáles son tus motivaciones

Es necesario que tengamos claro qué deseamos lograr. No vale con tener una idea ambigua, si nuestra meta es terminar nuestra tesis o diseñar una página web, es importante que nos lo señalemos bien para no perdernos por el camino. Puedes enmarcarte estos objetivos en tu escritorio o poner post-its en tu puesto de trabajo. Lo importante es que no se queden en fantasías.

5. No temas fracasar en el intento

Vence el miedo a equivocarte. Muchas veces logramos nuestros objetivos mediante ensayo y error. De hecho, mejorar cada una de las pruebas que realizamos es elemental en la resolución de problemas. Fallar nos permite establecer conexiones de ideas más creativas y nos impulsa para intentar dar lo mejor de nosotros mismos.

Por otro lado, si realmente no estás preparado para una tarea o decides que no te hace feliz, también puedes abandonar. Lo esencial es que si determinas no continuar con la tarea sea por voluntad propia y tras meditar la decisión tranquilamente.

6. Planifica tus tareas

No vale con planificar, porque ésta puede ser otra forma de seguir procrastinando si sólo pensamos en qué haremos vagamente y no actuamos al respecto. Es prioritario concretar ciertas tareas tras pensar; ¿cuáles son las más relevantes?, ¿cuál es su nivel de dificultad aproximado?, ¿ cuánto tiempo tardaremos?, etc. Asimismo, es conveniente dividir nuestras labores en pequeños pasos para responder con mayor precisión a las cuestiones anteriores.

Por ejemplo, si deseas sacarte el carnet de conducir, no vale con pensar “algún día de estos aprobaré el examen” o “cuánto me apetece irme una excursión con mi pareja en mi nuevo coche”. Para dejar de procrastinar es preferible decidir firmemente “el próximo lunes me apuntaré a la academia”, “iré a clase en este horario”, “tengo un hueco para estudiar el examen teórico tales días y a estas horas”, etc. Fija pequeñas tareas sencillas que te guíen paso a paso.

7. Actúa con un tiempo de margen

Evidentemente, esto es complicadísimo para cualquier procrastinador profesional. Pero podemos probar a “engañarnos” con trucos como cambiar las entregas en el calendario. Si establecemos que un trabajo debería estar concluido el lunes, contaremos con un espacio para posibles imprevistos hasta el día real.

8. Reflexiona sobre tus actos y tus emociones

Si te detienes un momento tras acabar el día a día a evaluar lo que has conseguido y qué te ha quedado pendiente, tendrás una idea más adecuada sobre qué tendrás que hacer el día siguiente y cómo mejorar. Por otra parte, meditar sobre tus emociones te ayudará a gestionarlas mejor y a elevar tu autocontrol.

Es frecuente encontrar a algún procrastinador que no sabe hasta qué punto aplaza sus tareas y esto refuerza sus hábitos. No tardaremos nada en considerar cuáles han sido nuestros avances y además, nos empujará a alcanzar nuestra meta con una mayor precisión.

9. Recompénsate por el trabajo bien hecho

Tras realizar una autoevaluación de nuestros progresos, seguramente observaremos elementos que nos hagan sentir orgullosos. Podemos premiarnos de diversas maneras; un helado o unas entradas para un concierto son ejemplos de recompensas que nos pueden elevar nuestro ánimo y motivarnos para seguir trabajando duro. Advertir nuestras mejoras subirá nuestra autoestima y elevará nuestra autoeficacia.

10. Procura divertirte con tu trabajo

No siempre encontramos el trabajo de nuestros sueños ni nos pueden gustar todas las asignaturas del grado que cursamos. No obstante, ejercicios como crear una lista con las ventajas de la actividad que estamos posponiendo, trabajar en un ambiente agradable o centrarnos en las satisfacciones que nos producirán a largo plazo, son claves para dejar de procrastinar y estar más motivados para cumplir con las tareas. Además, una vez que logres comenzar, igual ves que lo que te parecía tan difícil no era para tanto o en realidad te agrada.

11. Cuida tus horarios de descanso

Dedicarnos a nuestras tareas cuando estamos agotados es totalmente contraproducente porque nos invita a procrastinar aún más. Es importante dormir lo suficiente y también hacerlo en el mismo horario aproximadamente todas las noches. Además, dormir bien mejora la memoria.

12. Descansa cada cierto tiempo

Incluso si nos queda poco tiempo para realizar una entrega, es esencial que nos tomemos unos minutos para distanciarnos de nuestro trabajo y detectar nuestros errores más fácilmente o encontrar nuevas perspectivas. Por otra parte, es preciso establecer un tiempo máximo de descanso. Si alargamos la pausa y no la controlamos, únicamente seguiremos procrastinando.

13. Establece un horario regular para comer

Nuestro horario laboral o estudiantil no siempre nos permite respetar nuestros turnos para comer. Sin embargo, para dejar de procrastinar es importante que intentemos fijar ciertas horas para no hacer más visitas de las necesarias al frigorífico y de paso darnos un paseo por cada rincón de la casa.

14. Ordena tu lugar de trabajo

Si tenemos sobre la mesa las llaves, las postales que nos trajo un amigo de su viaje a Cancún, apuntes de hace cuatro años, los calcetines nuevos, rotuladores de todos los colores imaginables y una retahíla de objetos mezclados sin ningún orden, es probable que perdamos una cantidad de tiempo innecesaria cuando tratemos de localizar un artículo necesario o que simplemente nos agobiemos viendo nuestro desorden.

Adquirir el hábito de colocar cada cosa en su sitio después de utilizarla es tremendamente complicado para las personas que nunca han tenido esa costumbre. Sin embargo, nunca es tarde para comenzar a organizar nuestras pertenencias. De todas formas, esto conlleva un periodo de adaptación, no podemos cambiar esta costumbre en dos días. Para dejar de procrastinar podemos empezar por despejar por lo menos nuestro espacio de trabajo.

15. Aleja las distracciones de tu vista

No sólo basta con trabajar o estudiar en un lugar recogido y agradable que nos invite a concentrarnos. También es urgente que sepamos cuáles son los distractores que nos dificultan prestar atención para retirarlos cuando no los necesitemos. Por ejemplo, ¿realmente necesitamos tener todas esas pestañas abiertas en el ordenador?, ¿y ese juego que nos regalaron? Lo más seguro es que no. Dejar de ver estos elementos no garantiza que no vayamos a juguetear con ellos, pero disminuirá las posibilidades.

16. No te despistes hablando con otras personas

Cuidar nuestras relaciones sociales es esencial para lograr un buen rendimiento. Pero también es elemental que nos concentremos cuando es debido. En cuanto a los trabajos en grupo, también es preciso que marquemos unas reglas y seamos conscientes entre todos de cuáles son nuestros objetivos.

Por cierto, el apoyo social es fundamental para lograr un objetivo. Nuestros amigos, familiares y pareja comprenderán que tenemos una meta y que podremos hablar con ellos posteriormente y sin remordimientos por procrastinar. Comunicar en persona nuestro reto a otras personas o publicarlo en redes sociales nos hará más conscientes de que tenemos un compromiso con nosotros mismos y nos facilitará la ayuda de los demás.

17. Silencia el móvil

El móvil es una de las distracciones más frecuentes y ha de ser especialmente considerada. Tal vez esto nos resulte imposible cuando esperamos una llamada importante. No obstante, la mayoría de nuestras distracciones relacionadas con este dispositivo se deben a asuntos como un audio de un amigo sobre lo que le ha sucedido mientras paseaba a su perro o la última foto que has subido una expareja a Instagram. Para dejar de procrastinar es recomendable distanciarnos del móvil o ponerlo en silencio o en avión cuando estemos ocupados.

18. Encuentra tu propio método

Puedes combinar todas las tácticas que hemos abordado en este apartado o descartar las que no te funcionen. Cada uno puede elaborar sus propios trucos. Registrar qué estrategias te funcionan y cuáles no te ayudará a que logres vencer este hábito.

19. No te castigues excesivamente por procrastinar

Tal vez lleves meses intentando sentarte para escribir tu trabajo de fin de grado, buscar otro empleo o cualquier acción que lleves un tiempo aplazando. Como hemos leído previamente, las consecuencias son devastadoras para nuestro bienestar y nos sentiremos incompetentes.

Es preferible que nos centremos en el futuro. Ya no podemos borrar el tiempo que pasamos procrastinando, pero sí elegir cómo afrontaremos nuestros retos posteriormente y nuestra actitud ante ellos.

20. Consulta a un profesional si necesitas ayuda

Procrastinar puede ser una de las consecuencias de otro problema psicológico como la depresión o la ansiedad. Si consideras que estás prorcastinando demasiado, notas las consecuencias adversas de este hábito y realmente has intentado evitarlo, es recomendable que visites a un especialista.

Si esta costumbre pasa a ser un obstáculo para el desarrollo profesional y personal, acudir a un experto puede ayudarnos a solucionar en profundidad el problema.

Procastinar: ¿Tiene ventajas?

Procrastinar: ¿Tiene ventajas?

Ventajas y desventajas de la procrastinación

En este artículo nos hemos centrado en los efectos adversos de la procrastinación. Ya conocemos sus numerosas desventajas y hasta qué punto esta costumbre puede dificultar nuestras vidas. No obstante, no queremos que te vayas con una visión totalmente negativa de este hábito. También conlleva beneficios. Aquí te comentamos las principales ventajas de procrastinar.

  • A veces es necesario sentir un poco de presión: En ocasiones, cuando queda poco tiempo para que finalice nuestro plazo de entrega es cuando damos lo mejor de nosotros mismos.
  • Procrastinar puede darnos un tiempo para pensar: Interrumpiendo una tarea podemos darnos cuenta de que no estábamos tomando el camino correcto o que simplemente no es para nosotros. Distanciarnos de un trabajo es importante para verlo desde otra perspectiva más objetiva.
  • Fomenta nuestra creatividad: Tal vez mientras dibujemos la caricatura de nuestro compañero en nuestra mesa establezcamos una asociación de ideas novedosa que nos permita volver a nuestra tarea y contemplarla desde otra óptica.
  • Nos posibilita divertirnos: Dedicar un tiempo a las actividades que nos hacen felices nos permite ser más productivos. La cuestión es que no nos excedamos y no olvidemos nuestras otras responsabilidades.

En definitiva, lo importante es que procrastinar no repercuta negativamente en nuestras vidas.

 

Muchas gracias por leer este artículo. ¿Y tú, piensas comenzar a procrastinar menos hoy mismo o esperarás un poquito más? Si te has quedado con alguna pregunta o nos quieres contar tus trucos para no procrastinar, no dudes en comentar.

Redactora con formación en diversas áreas como la psicología, la sociología y la comunicación. Especialmente interesada en psicología social.

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