Un estudio presenta el primer consenso europeo sobre 30 principios para las herramientas digitales dirigidas al TDAH
Por primera vez, una red europea de expertos en TDAH ha alcanzado un consenso amplio que reconoce el potencial de las tecnologías de salud digital para facilitar el acceso a la evaluación, el apoyo y la atención personalizada. Publicado en la revista científica Journal of Medical Internet Research, el estudio establece 30 principios para orientar su desarrollo responsable, evaluación científica e implementación. Aunque reconocen las oportunidades que ofrecen estas tecnologías, los investigadores subrayan que su uso debe basarse en pruebas científicas fiables, tener en cuenta las necesidades de los usuarios e integrarse en la atención clínica existente.

Nota: Este artículo tiene fines informativos y educativos. Resume una investigación científica en un lenguaje accesible para un público amplio y no es un comunicado de prensa científico oficial.
Una persona que busca apoyo para el TDAH en internet puede encontrar cuestionarios de síntomas, aplicaciones para organizar tareas, consultas a distancia, plataformas digitales de seguimiento y dispositivos que registran la actividad. Algunas de estas herramientas están diseñadas para entornos sanitarios, mientras que otras se venden directamente al público. Sus objetivos son diferentes, al igual que las pruebas científicas que respaldan su uso.
Esto plantea una pregunta importante para los pacientes, sus familias y los profesionales sanitarios: ¿cómo pueden saber qué tecnologías son adecuadas y fiables?
Un estudio revisado por pares y publicado el 16 de julio de 2026 en la revista Journal of Medical Internet Research ofrece un punto de partida. Investigadores de la Red Europea para el TDAH (EUNETHYDIS) elaboraron y ratificaron 30 declaraciones de consenso entre expertos sobre el uso de tecnologías de salud digital para el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).
En lugar de evaluar aplicaciones o ejercicios cognitivos concretos, el estudio establece un marco común para orientar el desarrollo, la evaluación científica y la integración de las tecnologías de salud digital en los servicios existentes, teniendo en cuenta sus posibles riesgos.
¿Qué querían averiguar los investigadores?
El equipo analizó qué prioridades deberían orientar el desarrollo de la salud digital para las personas con TDAH. Este ámbito abarca herramientas informatizadas de evaluación, aplicaciones móviles, recursos de información y autoayuda en internet, dispositivos portátiles de seguimiento, servicios de telemedicina y plataformas de intervención digital.
Los investigadores señalaron que la tecnología puede avanzar más rápido que la investigación sobre la eficacia de las herramientas de salud digital. Además, los distintos productos se evalúan mediante métodos diferentes, mientras que la privacidad, la accesibilidad y la medición de resultados relevantes siguen siendo cuestiones fundamentales.
Las diferencias relacionadas con el TDAH en la atención, la motivación, la organización y las funciones ejecutivas pueden influir en la forma en que las personas utilizan estas herramientas. Por ello, los investigadores querían alcanzar un consenso que integrara los conocimientos clínicos, la experiencia tecnológica y las perspectivas de las propias personas con TDAH.
Autores y afiliaciones institucionales
El estudio cuenta con 26 autores y colaboradores vinculados a instituciones de siete países:
- University of Exeter, Reino Unido: Anna Price y Tamsin Newlove-Delgado (Faculty of Health and Life Sciences); Tashinga Ruzive, Anita Salimi y James Wenger.
- Okinawa Institute of Science and Technology Graduate University, Japón (Human Developmental Neurobiology Unit): Emi Furukawa.
- University of Southampton, Reino Unido (School of Psychology): Alessio Bellato y Samuele Cortese.
- Central Institute of Mental Health, Alemania (Department of Child and Adolescent Psychiatry and Psychotherapy): Pascal-M Aggensteiner y Anna Kaiser.
- Friedrich Schiller University Jena, Alemania (Institute of Psychology, Clinical Psychology of Childhood and Adolescence): Pascal-M Aggensteiner.
- German Center for Mental Health (DZPG), Alemania (Partner Site Mannheim-Heidelberg-Ulm): Anna Kaiser.
- BCS, The Chartered Institute for IT, Reino Unido: Matthew Bellringer.
- Oxford Health NHS, Reino Unido: Claire Cattel.
- Nottingham Trent University, Reino Unido (Department of Psychology): David Daley.
- University of Cologne, Alemania (Department of Psychiatry and Psychotherapy of Childhood and Adolescence, Faculty of Medicine): Manfred Döpfner.
- University of Cagliari, Italia (Department of Biomedical Sciences, Neuroscience and Clinical Pharmacology): Federica Donno.
- University of Nottingham, Reino Unido (Institute of Mental Health): Madeleine J Groom y Elizabeth B Liddle.
- University College Dublin, Irlanda (School of Psychology): Christina Kini-Seery.
- Queen Mary University of London, Reino Unido (Department of Psychology, School of Biological and Behavioural Sciences): Katarzyna Kostyrka-Allchorne y Giorgia Michelini.
- King’s College London, Reino Unido (Institute of Psychiatry, Psychology and Neuroscience): Jonna Kuntsi (Social, Genetic and Developmental Psychiatry Centre); Edmund J S Sonuga-Barke (Department of Child and Adolescent Psychiatry).
- Llansamlet Surgery, Reino Unido: Stuart Kyle.
- Haukeland University Hospital, Noruega (Division of Psychiatry): Emilie S Nordby.
- Torbay and South Devon NHS Foundation Trust, Reino Unido: Nicholas Peres.
- Karolinska Institutet, Suecia (Department of Clinical Neuroscience): Douglas Sjöwall.
Anna Price y Emi Furukawa contribuyeron por igual a la investigación.
¿Cómo se llevó a cabo el estudio?
Se trata de un estudio basado en una versión modificada del método Delphi, no de un ensayo clínico ni de una revisión sistemática. El método Delphi permite alcanzar consensos mediante rondas sucesivas en las que los participantes valoran distintas afirmaciones y pueden proponer modificaciones.
El trabajo comenzó durante una reunión de EUNETHYDIS celebrada en Cagliari (Italia) en septiembre de 2024. A partir de los debates mantenidos y de la literatura científica publicada, los organizadores redactaron 19 declaraciones iniciales.
Un panel de 28 colaboradores, integrado por investigadores, profesionales clínicos, especialistas en tecnología y personas con experiencia personal con el TDAH, evaluó las declaraciones mediante dos rondas de encuestas en línea y reuniones de debate. Diez participantes (el 36 %) tenían experiencia personal con el TDAH.
En la primera ronda, el grado de acuerdo sobre las 19 declaraciones osciló entre el 78,6 % y el 100 %. Tras introducir modificaciones, el panel examinó 30 declaraciones en la segunda ronda, en la que el nivel de acuerdo se situó entre el 92,6 % y el 100 %.
Las declaraciones definitivas se enviaron a los 129 miembros de EUNETHYDIS. Durante la reunión de la red celebrada en Bonn (Alemania) en septiembre de 2025, los 52 miembros presentes votaron a favor de su ratificación. Por tanto, la votación representó a los asistentes, no a la totalidad de los 129 miembros que habían recibido el documento.
¿Qué diferencia a este estudio de investigaciones anteriores?
Los autores describen su trabajo como el primer conjunto exhaustivo de consideraciones fundamentales específicamente orientadas a la atención sanitaria digital de las personas con TDAH. Aunque ya existían recomendaciones generales sobre salud mental digital, las tecnologías dirigidas al TDAH plantean cuestiones particulares relacionadas con la participación de los usuarios, la accesibilidad y su utilización en la práctica clínica.
El proceso también incorporó las perspectivas de personas con TDAH, en lugar de basarse exclusivamente en los conocimientos de los profesionales. Sus aportaciones ayudaron a destacar la importancia de que las herramientas se adapten a la vida cotidiana y de que los resultados evaluados sean realmente relevantes para quienes las utilizan.
El resultado no constituye un sistema de aprobación de productos concretos. Es un punto de partida común para investigadores, desarrolladores, profesionales clínicos y personas interesadas en recibir apoyo digital.
Principales resultados: cuatro áreas de consenso
1. Las herramientas digitales podrían mejorar la accesibilidad, pero las pruebas científicas siguen siendo limitadas
El panel coincidió en que las tecnologías digitales podrían facilitar un acceso más rápido a la evaluación del TDAH y al apoyo basado en la evidencia científica, ofrecer servicios más flexibles y accesibles para personas con distintas necesidades y preferencias, y proporcionar información útil para el seguimiento y la valoración de los resultados.
Sin embargo, los autores formularon deliberadamente estas posibilidades con cautela. Señalaron que las pruebas científicas que respaldan muchos de estos posibles beneficios siguen siendo limitadas. El consenso no demuestra que las herramientas digitales ya estén reduciendo los tiempos de espera ni mejorando los resultados clínicos.
2. El desarrollo de productos requiere un diseño colaborativo y una evaluación rigurosa en condiciones reales
Los expertos recomendaron implicar desde las primeras fases del diseño a personas con TDAH, profesionales clínicos, investigadores y desarrolladores, y seguir recogiendo sus opiniones durante todo el proceso.
También insistieron en la necesidad de evaluar rigurosamente la eficacia, la facilidad de uso, la viabilidad, la eficiencia y los posibles efectos adversos de estas tecnologías.
Las evaluaciones deberían incluir resultados relevantes para la vida cotidiana, no limitarse a mediciones técnicas o al uso de las herramientas a corto plazo. Para una persona que está valorando qué herramienta utilizar, una interfaz atractiva no demuestra que el producto cumpla la función que promete.
3. La implementación debe complementar la atención clínica, no sustituirla
Las herramientas digitales deben considerarse como parte del conjunto de servicios de atención y apoyo existentes, teniendo presentes sus limitaciones.
El consenso señala la formación de los profesionales, la infraestructura tecnológica, la protección de la privacidad y la información clara sobre los productos como condiciones importantes para su implementación.
También advierte del riesgo de utilizar las intervenciones digitales simplemente para sustituir los servicios no digitales. Las personas que no quieran o no puedan utilizar una determinada tecnología deberían disponer de alternativas adecuadas.
4. Los riesgos incluyen la exclusión digital, los problemas de privacidad y la dependencia tecnológica
El panel destacó que las tecnologías pueden generar dificultades además de ofrecer oportunidades. Entre los posibles riesgos figuran la exclusión digital, los problemas relacionados con la privacidad, la dependencia tecnológica y los efectos sobre la atención, el aprendizaje y la motivación.
En el caso de los niños y sus familias, cuestiones como el consentimiento y el tiempo de exposición a las pantallas requieren una atención especial.
Los autores también subrayaron que no todas las personas con TDAH encontrarán igualmente útiles o accesibles las mismas herramientas digitales.
Conclusiones de los autores y limitaciones
Los autores concluyen que este consenso proporciona una base para desarrollar y evaluar las tecnologías de salud digital dirigidas al TDAH de forma más coordinada y fundamentada en la evidencia científica. Las investigaciones futuras deberán traducir estos principios generales en recomendaciones prácticas respaldadas por datos obtenidos en condiciones reales.
Los investigadores también reconocen varias limitaciones. La mayoría de los integrantes del panel residían en el Reino Unido, y todos los participantes con experiencia personal con el TDAH eran residentes británicos. El interés previo del panel por la salud digital podría haber limitado la representación de perspectivas más escépticas, mientras que las reuniones de debate no anónimas podrían haber introducido sesgos.
Además, las recomendaciones siguen siendo generales, y las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial y los chatbots conversacionales, requieren investigaciones adicionales.
Conclusión
El consenso reconoce el potencial de las tecnologías de salud digital para hacer que el apoyo relacionado con el TDAH sea más accesible, flexible y adaptado a las necesidades individuales. Al mismo tiempo, los investigadores subrayan que, para que ese potencial pueda hacerse realidad, son necesarias una evaluación científica rigurosa, la colaboración con los usuarios y una integración cuidadosa en los servicios existentes. Las investigaciones futuras deberán estudiar cómo pueden aplicarse estos principios en la práctica.
El contenido de este artículo tiene fines informativos y no sustituye el asesoramiento médico. Ante cualquier duda relacionada con la salud, consulta siempre con un profesional sanitario.
Referencia
Price, A., Furukawa, E., Bellato, A., Aggensteiner, P. M., Bellringer, M., Cattel, C., Cortese, S., Daley, D., Döpfner, M., Donno, F., Groom, M. J., Kaiser, A., Kini-Seery, C., Kostyrka-Allchorne, K., Kuntsi, J., Kyle, S., Liddle, E. B., Michelini, G., Nordby, E. S., Peres, N., Ruzive, T., Salimi, A., Sjöwall, D., Sonuga-Barke, E. J. S., Wenger, J., & Newlove-Delgado, T. (2026). Consensus Statement on Digital Health and Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder by the European Network for ADHD (EUNETHYDIS): Modified Delphi Study. Journal of Medical Internet Research, 28, e85638. DOI: https://doi.org/10.2196/85638













