Estudio: una breve siesta restablece las conexiones cerebrales implicadas en el aprendizaje
Una breve siesta por la tarde puede parecer un reinicio mental, pero es difícil observar directamente qué cambios se producen realmente en el cerebro durante ese tiempo. Un estudio de laboratorio recientemente publicado utilizó estimulación cerebral y registros de EEG para comprobar si menos de una hora de sueño diurno está relacionada con cambios neuronales medibles. Los investigadores observaron cambios en los índices de actividad sináptica después de la siesta en comparación con el estado de vigilia. Estos hallazgos aportan evidencia experimental de que incluso un período corto de sueño está asociado con una rápida recalibración de los mecanismos de plasticidad cerebral.

Nota: Este artículo tiene fines informativos y educativos. Resume una investigación científica en un lenguaje accesible para un público amplio y no es un comunicado de prensa científico oficial.
En enero de 2026, un estudio revisado por pares publicado en NeuroImage examinó si una breve siesta por la tarde se asocia con cambios medibles en la plasticidad sináptica dentro de la corteza humana. La investigación fue realizada por Kristoffer D. Fehér, Pauline Henckaerts, Valentin Hirsch, Ulrike Bucsenez, Marion Kuhn, Jonathan G. Maier, Carlotta L. Schneider, Elisabeth Hertenstein, Christian Mikutta, Dieter Riemann, Bernd Feige y Christoph Nissen, en representación del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Ginebra, el Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia del Medical Center–University of Freiburg, los Hospitales Universitarios de Ginebra (HUG) y la Privatklinik Meiringen.
Según el estudio, los índices de fuerza sináptica general eran más bajos después de la siesta que después de un periodo equivalente de vigilia, mientras que la inducibilidad de la plasticidad similar a la potenciación a largo plazo era mayor después del sueño. En términos prácticos, esto indica que, tras la siesta, los investigadores midieron una menor excitabilidad cortical junto con una mayor capacidad para inducir un fortalecimiento sináptico adicional utilizando su protocolo de estimulación. Los autores diseñaron el experimento para determinar si un breve episodio de sueño diurno podía producir efectos fisiológicos similares a los documentados anteriormente tras el sueño nocturno.
Lo que investigaron los científicos
El estudio examinó si una breve siesta por la tarde podía recalibrar dos procesos neuronales relacionados:
- Plasticidad sináptica homeostática: la regulación general de la fuerza sináptica, es decir, la intensidad con la que las células cerebrales se comunican entre sí a través de sus conexiones.
- Plasticidad sináptica asociativa: la capacidad del cerebro para reforzar aún más conexiones específicas cuando se procesa nueva información.
Los autores examinaron si una breve siesta diurna ayuda a que la actividad neuronal general vuelva a un nivel más equilibrado tras varias horas de vigilia, y si este cambio se acompaña de una mayor capacidad para generar respuestas sinápticas adicionales cuando se mide mediante sus pruebas de laboratorio.
Cómo se llevó a cabo el estudio
Participantes
Veinte adultos jóvenes sanos participaron en el experimento. El grupo estaba compuesto por nueve mujeres y once hombres con una edad media de aproximadamente veinticinco años. Todos los participantes fueron sometidos a un examen médico para descartar trastornos del sueño, afecciones psiquiátricas y problemas médicos importantes.
Diseño del estudio
El protocolo consistió en:
- Una visita de selección con una siesta de adaptación
- Dos sesiones experimentales realizadas en orden contrabalanceado
- Una sesión incluyó una siesta de una hora por la tarde
- Una sesión consistió en permanecer despierto bajo supervisión
Las sesiones se separaron por un intervalo de una a tres semanas.
Características del sueño
Durante la siesta, los participantes durmieron en promedio alrededor de cuarenta y tres minutos. La mayor parte de este sueño se produjo en las fases de movimiento ocular no rápido (NREM).
Mediciones
Los investigadores utilizaron varios métodos establecidos y no invasivos:
- Estimulación magnética transcraneal (EMT o TMS) para medir la excitabilidad corticoespinal
- Electroencefalografía (EEG) en estado de vigilia para estimar la actividad theta y la fuerza sináptica neta
- Estimulación asociativa emparejada (PAS) para evaluar la capacidad de inducir una plasticidad similar a la potenciación a largo plazo
Las mediciones se realizaron antes y después de las condiciones de siesta y vigilia, y se realizó un seguimiento de las respuestas evocadas motoras durante un máximo de dos horas después de la estimulación.
¿Qué es lo que distingue a este estudio?
Investigaciones anteriores habían demostrado que el sueño nocturno está asociado con la recalibración de la plasticidad sináptica. Los autores afirman que aún no se había caracterizado completamente si una siesta corta durante el día produce efectos comparables.
Este estudio proporciona evidencia experimental en humanos de que una breve siesta por la tarde está asociada con cambios medibles tanto en la plasticidad sináptica homeostática como en la asociativa, utilizando marcadores neurofisiológicos establecidos.
Principales conclusiones del estudio
Según los investigadores, los análisis revelaron varios patrones consistentes en cómo la actividad cerebral difería después de una siesta en comparación con permanecer despierto:
- Como se señala en el estudio, los índices globales de fuerza sináptica fueron menores después de la siesta que tras un periodo equivalente de vigilia. Esto se reflejó en la necesidad de aplicar una mayor intensidad de estimulación magnética transcraneal (TMS) para producir una respuesta motora, lo que los autores interpretan como un indicador de menor excitabilidad cortical.
- Los investigadores informan que la actividad en la banda theta medida mediante EEG en vigilia aumentó después de la condición de vigilia, pero no mostró el mismo incremento tras la siesta.
- Como se describe en el artículo, la capacidad de inducir una plasticidad similar a la potenciación a largo plazo fue mayor después de la siesta. Esto se observó como aumentos más grandes en los potenciales evocados motores tras el protocolo de estimulación asociativa emparejada (PAS).
- El estudio también encontró que, en la condición de siesta, se observaron incrementos significativos en los potenciales evocados motores en varios momentos posteriores a la estimulación.
- Según los análisis de los autores, una mayor proporción de participantes mostró patrones de respuesta similares a la potenciación a largo plazo después de la siesta en comparación con la sesión de vigilia.
- En análisis exploratorios, los investigadores identificaron asociaciones entre los cambios en la actividad theta del EEG y la variabilidad de la plasticidad inducida por PAS en intervalos de medición posteriores.
Interpretación de los autores
Los investigadores concluyen que los resultados muestran signos medibles de que, tras una breve siesta por la tarde, los índices generales de fuerza sináptica disminuyen, mientras que la capacidad del cerebro para producir cambios sinápticos adicionales aumenta. Interpretan este patrón como coherente con la hipótesis de la homeostasis sináptica, que propone que el sueño ayuda a recalibrar la actividad de la red neuronal tras un periodo prolongado de vigilia y restaura las condiciones que permiten una mayor modificación sináptica.
Según informó el profesor Kai Spiegelhalder, jefe de la Sección de Investigación Psiquiátrica del Sueño y Medicina del Sueño del Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia del Centro Médico Universitario de Friburgo, a Medical Xpress, los hallazgos también ayudan a aclarar el papel de los períodos cortos de sueño en la recuperación mental. Afirmó: «El estudio nos ayuda a comprender lo importantes que son incluso los períodos cortos de sueño para la recuperación mental. Una siesta corta puede ayudarte a pensar con más claridad y a seguir trabajando con concentración».
Limitaciones del estudio e investigaciones futuras
Los autores señalan varias limitaciones del estudio. El protocolo experimental no incluyó una condición PAS simulada (estimulación asociativa pareada, un método no invasivo que combina la estimulación nerviosa periférica con la estimulación magnética transcraneal para evaluar la plasticidad similar a la LTP), lo que limita la precisión con la que se pueden clasificar los patrones de respuesta individuales. Además, el tamaño relativamente pequeño de la muestra puede haber limitado la potencia estadística para detectar algunas asociaciones entre las características del sueño y las medidas de plasticidad sináptica.
Los investigadores indican que futuros estudios que utilicen protocolos de estimulación adicionales e incluyan evaluaciones conductuales podrían ayudar a aclarar aún más cómo estos cambios fisiológicos se relacionan con los resultados observables.
Contexto científico
Los resultados se suman a un conjunto de investigaciones neurocientíficas que examinan cómo las diferentes duraciones y tipos de sueño se relacionan con cambios medibles en la conectividad y la plasticidad neural.
Conclusión
Este estudio controlado de laboratorio proporciona pruebas de que una siesta corta durante el día está asociada con cambios medibles en los índices de fuerza sináptica y plasticidad en la corteza cerebral humana. Estos hallazgos se suman al conocimiento científico sobre cómo los breves periodos de sueño se relacionan con la regulación neuronal continua durante el día.
Al mismo tiempo, los autores hacen hincapié en que se necesitan más investigaciones para determinar cómo estos efectos fisiológicos se corresponden con medidas cognitivas o conductuales observables en diferentes condiciones.
El contenido de este artículo tiene fines informativos y no sustituye el asesoramiento médico. Ante cualquier duda relacionada con la salud, consulta siempre con un profesional sanitario.
Referencia
Fehér KD, Henckaerts P, Hirsch V, Bucsenez U, Kuhn M, Maier JG, Schneider CL, Hertenstein E, Mikutta C, Riemann D, Feige B, Nissen C. (2026). A nap can recalibrate homeostatic and associative synaptic plasticity in the human cortex. NeuroImage. DOI: 10.1016/j.neuroimage.2026.121723.













