Propósitos de año nuevo: En qué fallamos y qué podemos mejorar

Con el nuevo año, muchos de nosotros creamos listas de todo lo que no nos fue como hubiéramos querido y que nos proponemos cambiar para el año que entra. Comer de forma más saludable, dejar de fumar, hacer ejercicio, beber menos alcohol, ser más organizado… Las listas pueden ser interminables. Pero, ¿donde quedan esos propósitos de Año Nuevo? ¿o más bien despropósitos? Parece que cuando llega febrero, ya nos hemos olvidado de ellos y nos damos por vencidos.

Propósitos de año nuevo - ¿Por qué a veces no funcionan?

Propósitos de año nuevo – ¿Por qué a veces no funcionan?

 

Según un estudio, el 77% de las personas mantuvo sus propósitos durante una semana, pero solo el 19% fue capaz de mantenerlos durante 2 años. ¿Qué hay detrás de esto? ¿Por qué nos cuesta tanto cumplir y mantener nuestros propósitos de Año Nuevo? ¿Hay alguna manera de tener éxito? Descúbrelo aquí.

¿Por qué no cumplimos los propósitos de Año Nuevo?

Siempre es difícil cambiar nuestros hábitos. Es mucho más cómodo mantenerlos porque no requiere ningún esfuerzo. ¿Qué hacemos mal? ¿Por qué no cumplimos nuestros propósitos de año nuevo? Aquí encontraras algunos motivos:

  • Queremos cambiar muchas cosas a la vez: ¿Aprendemos a hacer malabares con 7 bolas desde el principio? No. Pues lo mismo ocurre con nuestros propósitos de Año Nuevo. Es una locura intentar dejar de fumar, comer más sano y hacer ejercicio de golpe. Si lo hacemos así va a ser muy estresante, desmotivador, y no vamos a conseguir nada.
  • Nos planteamos propósitos de Año Nuevo poco realistas: Hay gente que dice que hay que apuntar alto. Sin embargo esto no es lo mejor, ya que cuanto más alta sea la expectativa, más nos vamos a decepcionar al no conseguirla. Nos proponemos retos y metas muy difíciles como “voy a perder 15 kilos este mes”. Pues es algo bastante difícil. Descubre aquí por qué nos cuesta tanto empezar a hacer ejercicio.
  • Nos falta motivación: Muchos pensamos que debemos encontrar nuestra motivación. Sin embargo, no es cierto. No podemos “buscar” nuestra motivación, sino que la debemos construir.
  • Nuestra casa nos lo dificulta cumplir nuestros buenos propósitos: ¿Queremos dejar de fumar? Nuestra casa está llena de cajetillas, mecheros, ceniceros… ¿Queremos adelgazar? Nuestros armarios están llenos de alimentos poco saludables, tenemos un maravilloso ascensor… Y así con todo. Nuestro ambiente más próximo está configurado de una manera que nos hace proclives a caer una y otra vez en el hábito del que nos queremos deshacer. A veces podemos sentir que nuestro ambiente, nuestra casa, la sociedad, los amigos y familiares nos van poniendo trabas para cumplir nuestros propósitos de Año Nuevo.
  • La sociedad no siempre se pondrá de nuestro lado: Aunque la sociedad está más concienciada en que fumar es malo y ha subido notablemente los impuestos del tabaco y nos pone trabas cuando salimos de casa. Sin embargo, todavía tenemos nuestro grupito de amigos con el que nos tomamos un descanso y “salimos a fumar”. Si no fumo, ¿qué pinto ahí?. A la hora de adelgazar la cosa está más complicada. ¿Cómo voy a comer sano si estoy recibiendo mensajes contradictorios acerca de qué es saludable y qué no? ¿Cuando el supermercado está plagado de comida insana, muchas veces disfrazada de saludable? ¿Cómo voy a hacer ejercicio si la tecnología me lo facilita todo? Voy en coche a todas partes, en el trabajo me paso el día sentado… Cumplir nuestros propósitos de año nuevo no siempre es fácil. Necesitamos concienciarnos.
  • La familia y los amigos a veces no nos ayudan a conseguir nuestros propósitos: “¡Anda, bébete una cerveza, que no te va a pasar nada!”. Ahora sustituye bébete una cerveza por coge un trocito de tarta o fúmate un pitillo. Estos son sólo algunos ejemplos de obstáculos, más bien externos a nosotros, que se nos presentan a la hora de formar nuevos hábitos. A algunos les influyen más, a otros menos… pero suelen estar ahí, haciéndonos la zancadilla.
  •  Las características de los hábitos a veces nos hacen difícil cumplir nuestros propósitos de año nuevo: Normalmente caemos en hábitos poco deseables por dos razones. La primera es porque nos proporcionan consecuencias positivas a corto plazo, sin embargo, las consecuencias negativas negativas de estos hábitos poco saludables, aparecen a largo plazo.

Los factores que más peso tienen en nuestra conducta en cuestión de aprendizaje, son los que aparecen inmediatamente después de realizarla, no lo que llega a los meses o los años. Además, al instaurar hábitos saludables, vemos los efectos a medio o largo plazo. No inmediatamente, lo que puede influir en la motivación a continuar.

Según un estudio, los químicos del placer, como la serotonina y la dopamina (también llamado ciricuito de recompensa) comienzan a liberarse cuando percibimos algo que nos ha dado placer anteriormente, haciéndonos más proclives a  sucumbir a él. Se ha creado una asociación en nuestro cerebro, poniéndonos difícil el poder resistir la tentación.

¿Cómo cumplir los propósitos de año nuevo?

Aquí te damos una serie de consejos para facilitarte el éxito a la hora de cumplir tus propósitos de este nuevo año:

  • Sólo un propósito: Lo mejor es empezar sólo con un propósito. Puedes planteártelo como propósito único para todo el año, y así tener todo ese año para establecer el hábito y afianzarlo. También puedes anotar en tu lista varios propósitos de Año Nuevo, pero en el orden que vas a ir cumpliéndolos.
  • Modificar tu ambiente te ayudará a cumplir tus propósitos: Para modificar tus hábitos tienes que modificar tu ambiente. De lo contrario, éste va a estar haciéndote la zancadilla todo el tiempo. Si vas a dejar de fumar, esconde o tira todos los mecheros y ceniceros. Para empezar a comer más saludable no compres comida poco saludable. Si quieres hacer ejercicio, coloca las zapatillas al lado de la puerta. Siempre hay pequeñas modificaciones que podemos hacer a nuestro entorno para que nos sea más fácil el cambio de hábitos.
  • Haz tus propósitos realistas: Empieza poco a poco. Si quieres dejar de fumar, reduce un cigarrillo al día, luego dos, y así. No pretendas bajar 10 kilos en una semana, ni correr una maratón al tercer día de empezar a hacer ejercicio. Lo mejor es ir poco a poco, proponiéndonos propósitos alcanzables. Así mantendremos la motivación y será más probable que vayamos afianzando el hábito.
  • Piensa en propósitos que te hagan feliz a ti, no al vecino: Muchas veces nos proponemos metas y objetivos que no satisfacen nuestros deseos más profundos, sino que son fruto de la convención social o del los deseos de nuestros amigos o familiares. También de lo que se espera de nosotros. Piensa bien qué es lo que quieres conseguir y reflexiona si esos deseos son tuyos, o son de otro.
  • Prémiate con cada logro: A medida que vayas consiguiendo pequeños logros, date un capricho. Si has estado dos días sin fumar un cigarrillo, felicítate. Se consciente de que el premio no puede ser fumarse uno extra, o tomarse un bollo, o cosas que vayan en contra de nuestro propósito. Puedes dedicarte un momento para ti, darte un baño, un masaje, leer, o dedicarle tiempo a cualquier afición con la que disfrutes. No te olvides de dedicarte palabras de ánimo: “lo estás haciendo muy bien”, “así se hace”.
  • Sé consciente de que va a haber recaídas:El camino hacia el cambio de hábitos no es fácil, y lo más normal es que aparezcan recaídas y pequeños retrocesos. Pero eso no significa que lo estés haciendo mal. Debes huir de la autocrítica y de los comentarios negativos dirigidos a ti mismo. Los retrocesos nos sirven para aprender, para volver a dirigirnos en la dirección que queremos, pero no es un empezar de cero.
  • Alíate con otros para cumplir vuestros propósitos del año: Intentar cambiar nuestros hábitos por nosotros mismos no es tarea fácil. Como hemos mencionado, si tu pareja y tu fumáis, es difícil intentar cambiar si el otro sigue con ese viejo hábito. Compartiendo los propósitos, las posibilidades de éxito aumentan. No solo te ayudará a no caer en la tentanción, sino también el apoyo y el ánimo de la otra persona.
  • Compártelo con los más cercanos: Haciendo saber a la familia y a los amigos tus propósitos de Año Nuevo te va a ayudar. Va a ser más sencillo porque no te van a tentar. Los comentarios como “anda, fúmate un cigarro”, no aparecerán y te hará el proceso más sencillo. Además, es posible que te ayuden a monitorizar tu conducta, e incluso pueden ayudarte a no caer en el viejo hábito.
  • Prevee las dificultades y prepárate: Conocer las dificultades de antemano va a ayudarte mucho a estar preparado en el momento en que aparezcan. Por ejemplo, sabiendo que las primeras semanas después de dejar de fumar vas a sentir malestar, te ayudará a que no te pille de sorpresa e intentar minimizar esos síntomas. Puedes investigar acerca de los síntomas más frecuentes.

También puede ayudarte hacer una lista con todas las dificultades que te pueden surgir. Por ejemplo si te vas a poner a dieta: ¿qué hago si me invitan a un cumpleaños?. Comeré poca tarta y patatas fritas, me echaré la mayor cantidad de ensalada posible y al día siguiente compensaré con mucha fruta y verdura.

  • Apunta las razones de tus propósitos de Año Nuevo: Apuntar las razones de tus propósitos te va a ayudar a construir tu motivación. Los motivos internos, como querer sentirnos mejor o tener más energía, son los más potentes, ya que se alinean con nuestros valores personales y no son vistos como obligaciones. Si tienes motivaciones internas te puedes centrar en ellas en los momentos de dificultad, e incluso disfrutar de esos nuevos hábitos, más que verlos como un objetivo para conseguir algo.

Muchas gracias por leer. Espero que el artículo os haya resultado interesante y útil, podéis dejarme abajo vuestras preguntas y propósito de año nuevo. Estaré encantada de leer y responder a vuestros comentarios