¿Qué es la dopamina y para qué sirve? Preguntas y respuestas

 

Seguro que todos hemos oído hablar alguna vez de la dopamina. Se ha dicho es la hormona de la felicidad, o la del placer, o la responsable de las adicciones… Pero, dejando de lado mitos y leyendas ¿Qué sabemos de la dopamina? Hoy respondemos a algunas preguntas que quizás alguna vez han pasado por tu mente. Qué es la dopamina y para qué sirve ¡Descúbrelo!

Dopamina y cerebro

Dopamina y cerebro. Photo by Katie Nesling/Thinkstock

¿Qué es la dopamina y para qué sirve?

La dopamina es una molécula que produce nuestro cuerpo. Esta sustancia está detrás de nuestra lujuria y nuestras pretensiones más secretas. La dopamina es deseo, es amor, es infidelidad, es motivación, es atención, es feminismo, es aprendizaje, es adicción.

La dopamina puede definirse como un mensajero químico, un neurotransmisor, que se encarga de enviar las señales del sistema nervioso central (del cerebro). Esta sustancia es la responsable de pasar la información de una neurona a la siguiente.

Los efectos que produce la dopamina en nuestro cerebro dependen de múltiples factores, y de con qué otros neurotransmisores se combine. Aunque al principio se creía que esta sustancia estaba relacionada con el placer consumado real (“el gustar”), en los últimos tiempos se ha argumentado que la dopamina está más asociada con el deseo anticipatorio y a la motivación (el “querer”).

La dopamina está implicada en la activación de los sistemas de recompensa cerebrales, sobretodo del núcleo accumbens. Este núcleo es una estructura clave en el despliegue de conductas ante estímulos con carga emocional, tanto positivos como negativos, y es considerado el principal centro del placer del cerebro. El núcleo accumbens se comunica con los centros cerebrales asociados a las emociones, con los centros implicados en la memoria tanto emocional. Por ello tiene mucho que ver con el aprendizaje, como veremos más adelante.

Los estímulos que más activan el circuito de recompensa del cerebro son los novedosos, es decir que aquellos de los que conocemos poco cosa, y/o que son inesperados.

test parkinson -neuronas dopaminergicas

¿Qué funciones tiene la dopamina?

La dopamina tiene múltiples funciones. Es la principal responsable de las sensaciones plancenteras y de nuestra motivación y curiosidad por las cosas. Pero sobretodo está involucrada en la coordinación del movimiento, la toma de decisiones, la regulación del aprendizaje y la memoria. Aquí profundizamos en cada función.

1. Dopamina y sensación de placer

Cuando la dopamina es liberada en los centros de recompensa del cerebro, sentimos placer, bienestar y relajación. Esto está presente en las necesidades básicas para la supervivencia como el sexo, la comida, estatus social…

Que es la dopamina

Que es la dopamina

2. Dopamina, aprendizaje y memoria

En varios estudios como este apuntan a que la  dopamina  es clave para el aprendizaje y la memoria. La dopamina nos ayuda a recordar la información. Refuerza las conexiones entre el núcleo accumbens y áreas relacionadas con la memoria. De hecho, está demostrado que los aprendizajes con un componente emocional son los que más perduran, y la dopamina juega un rol importante en estos procesos.

Dopamine and serotonin pathways in the brain

Dopamine and serotonin pathways in the brain

También es clave en el aprendizaje asociativo. Un estudio muestra cómo la estimulación de las vías de la dopamina en la sustancia negra mientras los participantes recibían una recompensa, les motivaba a repetir la estimulación que precedía a la recompensa.

3. Dopamina y motivación

Muchos estudios, como este, apuntan a la función motivacional de la dopamina. Parece ser que este neurotransmisor no solo nos recompensa cuando hemos llevado a cabo una acción placentera, sino que actúa antes de eso. La dopamina es liberada para lograr algo bueno y evitar algo malo. La falta de dopamina que cursa en muchas enfermedades se refleja en sintomas como la baja motivación o anhedonia.

4. Dopamina y curiosidad

La curiosidad es el tipo de motivación intrínseca que nos empuja a buscar respuestas a los enigmas o cosas que no conocemos. La curiosidad es el aspecto emocional que nos mueve a la exploración, la investigación y el aprendizaje y puede considerarse como un mecanismo de subsistencia.

Estos dos aspectos también parecen estar relacionados con la curiosidad. Normalmente sentimos curiosidad por las cosas que no conocemos y que rompen nuestros esquemas. Además la curiosidad es un tipo de motivación, y en este sentido es regulada por la dopamina (como la motivación extrínseca). En reciente trabajo de Grubber sobre la curiosidad y la memoria, se ha visto que en la curiosidad intervienen las conexiones y estructuras implicadas en los mecanismos de recompensa como el sistema dopaminérgico y la activación del núcleo accumbens. Las personas recuerdan mejor la información por la que sienten curiosidad, incluso si esa información es irrelevante.

5. Dopamina y creatividad

Los estudios científicos sugieren una relación entre el circuito dopaminérgico y la creatividad. Los receptores de dopamina de personas sanas muy creativas son similares a los de las personas con esquizofrenia. Estos receptores están muy ligados al pensamiento divergente.

Tanto las personas creativas como con esquizofrenia tienen menor densidad de estos receptores en el tálamo, área encargada de filtrar la información que nos llega. Interviene en la cognición y en el razonamiento. Esto implica que se filtrarán menos la señales, produciendo un gran flujo de información al cerebro. Esto explica que las personas creativas vean numerosas conexiones poco comunes a la hora de solucionar problemas y las asociaciones extrañas en las personas con trastornos mentales.

6. Dopamina y personalidad

Uno de los rasgos de personalidad que más nos define a cada uno es nuestro nivel de extraversión. La extraversión tiene dos componentes principales: el gusto por la interacción social y la impulsividad. Este rasgo depende mucho de la dopamina.

Según varios estudios, las personas con mayor niveles de impulsividad y búsqueda de nuevas sensaciones (normalmente extravertidos) , tienden a tener una mayor capacidad para activar los circuitos de la dopamina. También suelen ser más proclives a las adicciones y conductas de riesgo.

entrenamiento cerebral

¿Qué pasa si me falta o me sobra dopamina? 

Hay algunas enfermedades que cursan con falta o exceso de dopamina:

Cuando nos falta dopamina nos podemos sentir desmotivados, aburridos, deprimidos o incluso angustiados. También es posible que lleguemos a sentir anhedonia, que nos resulte complicado experimentar y disfrutar del placer. Algunas  enfermedades que se caracterizan por niveles bajos de dopamina son la depresión, la fobia social, el TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad) y la enfermedad del Parkinson. Es por ello por lo que los fármacos usados habitualmente para tratar estas enfermedades producen aumentos en los niveles de dopamina en el cerebro, a unas dosis bajas, regulares y controladas, ya que pueden ser adictivos como otros tipos de drogas.

En estos trastornos, excepto en el Parkinson, la causa no es la falta de dopamina, sino un descenso en la búsqueda activa de estímulos placenteros y un descenso en la motivación. Esto conlleva un descenso en la producción de dopamina. Lo que ocurre en la enfermedad de Parkinson es una degradación de las áreas que producen dopamina, la sustancia nigra.

Unos niveles altos de dopamina se relacionan con enfermedades mentales como la esquizofrenia y el trastorno bipolar. En estos trastornos, los fármacos usados suelen suelen inhibir la acción de la dopamina, haciendo que se quede menos tiempo en el espacio entre neuronas.

¿Cómo interviene la dopamina en las adicciones?

La adicción implica el deseo intenso por algo, pérdida de control sobre su uso y la implicación continua en ello, a pesar de las consecuencias adversas. La adicción cambia el cerebro, modificando la forma en la que registra el placer y corrompiendo el funcionamiento normal del aprendizaje y la motivación.

Además de aumentar la producción de dopamina, con las drogas se inhibe de forma artificial su recaptación o eliminación. Es decir, acumulamos mucha cantidad de dopamina en el espacio sináptico (más del 150%) y durante muchísimo tiempo.

Sin embargo, no solo las drogas, que aumentan artificialmente los niveles de dopamina en el cerebro, pueden facilitarte una adicción. Muchas conductas que producen un aumento en los niveles de dopamina te hacen proclives a la adicción a esa conducta, tal como ocurre con la adicción al sexo, al juego, las compras, los videojuegos y a la comida basura.

La exposición repetida a una sustancia adictiva o conducta provoca que las células nerviosas en el núcleo accumbens y en la corteza prefrontal (área implicado en la planificación y toma de decisiones) se comuniquen. De esta manera que se asocia el que nos guste algo con quererlo, haciéndonos ir a por ello. Este proceso nos motiva a actuar para buscar la fuente del placer.

Este mecanismo le ha resultado adaptativo y evolutivamente beneficioso, ya que asociamos el placer a conductas esenciales para nuestra supervivencia y la de nuestros genes, como los alimentos y el sexo.

La acumulación de dopamina en el cerebro hace que se vayan generando nuevos receptores para esta hormona. Con el tiempo, el cerebro se adapta y la dopamina deja de tener efecto. Así disminuye la sensación de placer que esa sustancia o conducta provoca. Es por ello que las personas con adicciones necesitan cada vez dosis mayores para tener el mismo efecto. Esto se denomina tolerancia.

Adicciones sin sustancia

Son los llamados trastornos del control de los impulsos, y son el tipo de adicciones conductuales. Son adicciones a comportamientos, como las compras compulsivas, adicción a las tecnologías, al trabajo, al sexo, al juego… Estos trastornos guardan muchas similitudes con el abuso de sustancias.

Al igual que en las adicciones a sustancias se aprende que cuando me siento mal, tenso o ansioso, la conducta va a eliminar esas sensaciones negativas y a producirme placer. Por tanto, será más probable que repita esta conducta. Sin embargo, los niveles de dopamina producidos al realizar la conducta, son altos, pero normales. No están aumentados artificialmente, como con las drogas. Por tanto no se crea una dependencia física y no es tan dañino para el cerebro.

Entonces, ¿La dopamina nos puede llevar a la adicción? 

A pesar de la mala fama de la dopamina porque se la ha relacionado con las adicciones la dopamina per se no puede llevarte a una adicción.

Por ejemplo, sería difícil volvernos adictos a la curiosidad. Del mismo modo que cuando sentimos curiosidad por algo, el cerebro libera mucha dopamina. Pero el cuerpo la puede ir eliminándola a un ritmo constante, guardando un equilibrio.

También depende mucho de las características de cada persona y en cómo pueda controlar sus impulsos.

La dopamina sirve para mantener la motivación y favorecer el aprendizaje. Además también nos permite enamoramos, emocionarnos y disfrutar cuando vemos una preciosa puesta de sol, o cuando  vemos ese coche que tanto queremos. Los pequeños placeres de la vida son mediados por la dopamina ¿y quien quiere renunciar a ellos? La dopamina no es mala, pero como en todo se necesita un equilibrio. Simplemente no podemos estar todo el rato “a tope” de dopamina, porque eso acabaría generando una adicción. Sin embargo, la dopamina por si sola no provoca adicción. Son las conductas compulsivas buscando ese pico de dopamina lo que nos lleva a una adicción.

Dopamina y adicciones

La acumulación de dopamina en las sinapsis, magnifica los efectos placenteros de la cocaína. Fuente Drubabuse.gov 

¿La felicidad que sentimos es real o falsa?

Cuando el cerebro libera dopamina en respuesta a estímulos naturales, la felicidad que sentimos es real. En cambio, cuando es producto de una activación por una droga es una “felicidad” más artificial, y por tanto más falsa.

También, en la sensación de felicidad intervienen otras hormonas además de la dopamina, como la serotonina y las endorfinas. La dopamina es la que está más relacionada con la sensación de placer y la motivación para buscar ese placer. La serotonina se la considera la hormona del placer y del humor. Y las endorfinas son las que aumentan nuestra sensación de bienestar, mejoran el humor y nos producen felicidad.

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Psicóloga en continua formación. Apasionada de la sexología y la intervención psicológica. Deseosa de mejorar la calidad de vida de las personas mediante la práctica clínica y la comunicación a través de la red.

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